Bueno hemos llegado al final, gracias a los que leen y tomaron tiempo de comentar y animarme a seguir con esto :P.

Sin mas cosas que decir, les dejo con el Final...


CAPITULO No 10

Devastada y sorprendida, Yoruichi la miró, incrédula.

-Resulta que, animada a hacer de amante esposa, decidí presentarme en casa de tu tía para ayudarte a soportar la reunión que mencionaste.

Yoruichi se quedó blanca.

-Tu tío me dijo que te habías marchado y mientras hablábamos en la entrada, también me comentó la noticia de la ruptura del matrimonio de tu prima con Kisuke y que tu tía estaba muy preocupada, así que esperaba que comprendiera que no me pudiera invitar a entrar.

Yoruichi estaba temblando. La rudeza de su familia hacia Soi Fong sólo podía empeorar las cosas. Se humedeció los secos labios.

-Soi, te lo puedo explicar...

-Ya sé dónde has estado, cualquier persona con dos dedos de frente lo sabría. Te has pasado toda la tarde con él. En el momento en que descubriste que estaba libre de nuevo te apresuraste a reunirte con él.

-¡No ha sido así! Mi tía me pidió que...

-Me mentiste.- le acuso Soi.

-Sí, pero...

-¿Te has acostado con él? –Pregunto rápidamente-Es qué te he transformado en una mujer sexualmente segura de ti misma para que se beneficie él.

-¡No seas desagradable!- le espeto la morena.

-Yo encuentro mucho más desagradable lo que hayas estado haciendo con él, mientras yo me preocupaba por lo que tu familia te pudiese molestar, ¡Eso me revuelve el estómago! Podría comprender que quieras una experiencia sexual con un hombre, aunque no me guste, pero esa relación nauseabunda que tienes con ese rubio, hace que se me ponga la piel de gallina. ¡Sobre todo cuando pienso en lo que estuviste haciendo en la cama conmigo anoche mismo!

-¡Te equivocas del todo! -exclamó ella, dominada por el pánico y temor de perder la buena relación que había tenido con Soi desde su último altercado y sobretodo de perder a la persona que amaba-. Mi tía me convenció para que fuera a hablar con Kisuke y lo convenciera para que volviera con Kukaku.

Yo no quería ir, pero no me atreví a negarme. Ya hace un tiempo te lo había dicho, Ya no siento nada por él... ¡De verdad que no! ¡No se ha dicho y hecho nada entre nosotros a lo que tú podrías objetar algo!

-Me metiste...- reclamo Soi dolida.

-Lo siento, pero fui una cobarde. Pensé que podría ver a Kisuke sin que tú lo supieras –admitió la morena, desesperada-. No quiero echarlo todo a perder entre nosotras. Hemos sido muy felices y no quiero tener otra discusión por él.

-Estás desperdiciando el aliento, Yoruichi. Ya es muy tarde, me marcho.

-Por favor, escúchame. ¡Por favor, Soi entiéndelo! Kisuke no significa nada para mí.

-¿No, Dices? evidentemente, todo esto no significa nada más para ti que lo que significa él -dijo Soi con un gesto que abarcaba toda la casa-. ¿Por qué más me ibas a mentir sino para protegerte a ti misma?

-¡Porque te amo!- Soltó Yoruichi rápidamente.

Soi se rió incrédulamente. Luego pasó a su lado llevando la caja con los archivos bajo el brazo.

-Lo digo de verdad Soi. ¡Te amo!

Las palabras de Yoruichi resonaron en el gran salón. Soi Fong se volvió y la miró.

-No sabes nada del amor, Yoruichi. Nunca lo has sabido.- dijo con suavidad, cerró los ojos un breve instante y con tono frio dijo- No voy a acceder al divorcio. Te mantendré atada a mí durante años y, si alguna vez te atreves a meterlo en esta casa, hare que lo lamenten.

Soi Fong salió de lugar silenciosamente, Yoruichi se quedó ahí sin poder creer lo que había pasado y viendo como Soi Fong se iba con una impresión equivocada de lo que realmente había sucedido. Su cuerpo temblaba completamente y las lágrimas comenzaron a derramarse, como era posible que perdiera a la mujer que amaba por ese par de idiotas y por su cobardía de no saber decir no.


A la mañana siguiente, ya tarde, Yoruichi se despertó de un sueño agitado. Estaba tumbada boca abajo en la cama, aun vestida con la ropa de ayer. Se fijó en la camisa blanca arrugada que tenía debajo. La camiseta de Soi con la cual dormía. La había usado como una especie de talismán para aliviar su soledad.

En ese instante afrontó la realidad. Todo era culpa suya. ¿Cómo había podido ser tan estúpida?

¿En qué había estado pensando cuando le había dicho a Soi la noche anterior que la amaba? Desde el mismo principio, Soi Fong le había dejado muy claro que no le interesaba su amor, que no lo quería. Pero también estaba claro que no podía soportar la idea de que Kisuke lo tuviera tampoco. En realidad no podía ni oír su nombre sin ponerse molesta o agresiva. Entonces se le ocurrió o más bien llego a la conclusión que lo que le pasaba a Soi es que se ponía tremendamente celosa.

Mintiendo, ella había cavado su propia tumba con Soi. Le había mentido por impulso, porque le parecía la forma más fácil de arreglar una situación. Así no la haría preocuparse o en caso más creíble enfadarse o tener alguna discusión. Lo había hecho con la mejor intención del mundo.

Pero, ¿cómo iba a hacer que Soi volviera a confiar en ella después de aquello? ¿Cómo la iba a convencer de que reamente la amaba y necesitaba?

Bueno, ciertamente no quedándose sentada y sintiendo lástima por sí misma, vestida con la misma ropa del día anterior y con los ojos rojos como tomates.

Lo mejor que podía hacer ella ahora era enfrentarse con Soi de nuevo como ya lo había hecho hace meses y repetirle las mismas cosas que le había dicho la noche anterior. Así que, ¿Qué estaba esperando?

Fue así como se levantó de la cama y fue a la ducha, minutos después se estaba vistiendo con un pantalón negro entallado que se acoplaba bien a su figura curvilínea, se puso un top color blanco y se colocó la chaqueta color naranja que Soi le había comprado recientemente con la excusa de que el color le sentaba de maravillas y se marchó a las oficinas de Fong Industrias.

-No le avises -le dijo Yoruichi a Gina, la recepcionista de la oficina de Soi-. Quiero darle una sorpresa.

-Hola, Yoruichi -le dijo Ukitake cuando pasó por delante de su despacho-. ¿Te está esperando Soi?

-¿Es que ahora necesito cita previa, Jūshirō? -Dándose cuenta de que se había pasado añadió: Lo siento. ¿Está con alguien?

-No. Pero el helicóptero la está esperando para llevarla al norte.

-No la entretendré mucho.

Luego entró decididamente en el despacho de Soi Fong.

Ella estaba mirando por la ventana y se dio la vuelta inmediatamente cuando escucho la puerta cerrarse. La miró de tal manera que a Yoruichi se le olvidó momentáneamente lo que tenía preparado para decirle.

-¡Vaya! ¡No me esperaba esto! Pensaba que tenías demasiado orgullo para hacer una escena aquí.- dijo Soi.

-No voy a hacer ninguna escena...

-Pero no deberías estar aquí. Anoche te dejé muy claros mis deseos. Vete a casa. No me puedes decir nada que no me haya imaginado ya.

-Pero tienes que escucharme...

-¿Por qué? No te quiero cerca de mí.- dijo de manera fría.

-Soi, ¿es qué nunca has hecho algo de lo que avergonzarte dejándote llevar por el momento?- dijo ella, desesperada.

-Sí, me casé contigo.- dijo Soi suavemente.

-No nos hagas esto a las dos. Una vez me dijiste que nadie es perfecto y sé que tienes toda la razón de estar enfadada.

-No lo estoy -dijo suavemente, y por un momento se vio un destello de dolor en su mirada-. Y me estás avergonzando.

Yoruichi agitó la cabeza, preguntándose si se habría imaginado el dolor que había visto en su mirada.

-¿Soi?- cuestiono preocupada.

Entonces ella miró su reloj.-No tengo tiempo para esto...- se dio vuelta y volvió su vista de nuevo a la ventana.-Si dices una palabra más, te odiaré durante el resto de mi vida. Cualquier cosa que pienses que tienes que decir, dísela a tu abogado, no a mí.

-Creía que no querías el divorcio.- dijo la morena con incredulidad.

-He cambiado de opinión, si quieres estar con tu rubiecito no lo impediré, Te quiero fuera de mi vida.- Luego Soi pasó a su lado y salió del despacho, dejándola allí, como atontada, perdida en sus pensamientos.

-¿Yoruichi?

Ella levantó entonces la cabeza y vio a Gio. No lo había oído entrar.

-¿Qué ha pasado, que le has hecho a mi hermana?

-¿De dónde sales tú?- le pregunto la morena.

-Pasaba por aquí para ver cómo estaba. ¿Qué le has hecho? Anoche vino a mi casa y parecía como si la hubiera atropellado un camión. Me di cuenta de que estaba dolida por algo, pero no me dijo ni una palabra, no reclamos, ni regaños como es su costumbre cuando le hablo de ti. ¡Es muy cabezota! ¿Qué está diablos está pasando?

-Le mentí y ella ha dado por hecho lo peor y me ha dejado.- dijo la morena.

-¿Qué no la conoces, es que acaso te sorprende su reaccion?- pregunto Gio.

Yoruichi suspiró.

-No me puedes decir nada que me haga sentir peor de lo que me siento ya, ¿de acuerdo?

-No me gusta ver así a mi hermana. Sería mucho más saludable si se emborrachara y buscara una mujer que la hiciera olvidar- se retractó y busco como arreglarlo cuando vio la mirada molesta de la morena- o al final que se dedicara a darse de cabezazos con las paredes en vez de andar por ahí como si fuera una muerta en vida.

-¿Sabes a dónde se ha ido?- pregunto la morena.

Gio se acercó a la puerta y gritó: ¡Ukitake!

-Al Lake District -dijo Jūshirō a la vez que entraba a la oficina. Evidentemente, lo había oído todo.

-¿Qué va a hacer allí?- pregunto Gio.

-Creo que visitar a unos amigos. Va allí unas dos veces al año.

-¿Quiénes son?- `pregunto de nuevo el hermano de Soi.

-Una vez hablé con una mujer, creo que se llama Tia -les dijo Ukitake-. No sé su apellido.

Gio pareció anonadado.- ¿Tia? ¿Estás seguro?

Aquello fue como si el cielo le cayera sobre la cabeza a Yoruichi. Ukitake frunció el ceño, vio la cara que habían puesto los dos y se marchó a toda prisa con la certeza que cuando Soi se enterara, estaría muy molesta con él.

-¿Sabías algo de esto? -le preguntó entonces Gio-. ¿Qué Soi estaba de nuevo en contacto con Tia? ¿Qué siempre había sabido dónde estaba?

-No.- dijo Yoruichi con seriedad.

-Tia Harribel viviendo en Gales -dijo Gio incrédulamente-. Y Soi nunca me ha dicho una palabra, espera a que Rangiku se entere.

-Tengo entendido que ella ha sido siempre alguien muy especial, tanto así que no se puede hablar de ella con Soi.- dijo la morena con un tono de celos.

-Si estás pensando que Soi tiene una querida del pasado a la que sólo ve dos veces al año, es que has perdido totalmente la cabeza. Soi está loca por ti.

-No lo creo, además nunca me lo ha dicho.- espeto la Yoruichi.

-Porque es un poco corta con las palabras y algo idiota. Pero se casó contigo. Y está viviendo en una casa de campo con un montón de vegetación que parece un bosque perdido, solo por ti. Está haciendo tonterías tales como comprar muebles. Esa no es la Soi que conozco desde que nací.

-¿No?- dijo ella con asombro e incredulidad.

-Yoruichi, Soi está tremendamente feliz contigo. No para de nombrarte en todo momento. No se queda nunca en la oficina después de las cinco. Es una mujer que ahora no puede esperar a estar de vuelta en su casa con su esposa todas las noches, hasta hace poco entendí por qué se enfurecía cada vez que le decía que te convencería de posar desnuda. Ahora te pregunto: ¿te parece que es una persona capaz de mantener una amante del pasado?

-No lo sé. Creo que me gustaría conocerla antes de contestar -dijo Yoruichi, decididamente.

-¿Para qué te complicas?- pregunto Gio.

-¿Tienes miedo de lo que pueda descubrir? Yo también lo tengo. Pero me daría mucho más miedo quedarme en casa imaginando o pensando.


Ya era media tarde y había unos trescientos kilómetros hasta el pequeño pueblo donde vivía Tia, pero Yoruichi se metió decidida en el Jaguar. Podría ser que Soi ya se hubiera marchado cuando ella llegara. Bueno, que le iba a hacer. Era a Tia a la que quería conocer. No quería ver a Soi con esa mujer.

Horas después llegó delante de una casa de campo de piedra a un par de kilómetros del pueblo donde le habían dicho que encontraría a Tia. No se veía ninguna luz dentro. Yoruichi apagó el motor del coche y apoyó en el respaldo la cabeza de forma reflexiva. ¿Y ahora qué?

¿Estaba Soi Fong con ella? Ese pensamiento la dejó completamente abatida. Dos antiguas amantes metidas en una cómoda y blanda cama. Tia había traicionado a su primer marido. ¿Por qué no iba a ayudar ahora a traicionar a una mujer a la que ni siquiera conocía?

Sumida en sus pensamientos, de repente oyó que alguien daba unos golpes en la ventanilla del coche. Estaba en semejante estado de ensimismamiento que ni siquiera se sobresaltó. Levantó la mirada y vio a una mujer vestida con un vestido de noche color azul. Bajó un poco el cristal.

-¿Yoruichi? -le preguntó la mujer, insegura-. Tú eres Yoruichi, ¿verdad? Miré cuando oí detenerse un coche. Soi me ha descrito este coche y me dijo que te lo iba a regalar para tu cumpleaños. ¿Quieres entrar?

-¿Entrar?- pregunto confusa.

Yoruichi parpadeó cuando vio que la casa estaba muy iluminada.

-Voy a parecer un poco anormal acá parada si pasa algún coche, ya que está empezando a llover.

-¿Tú eres Tia?- pregunto Yoruichi.

El suave acento escocés de la mujer era igualmente desconcertante. Yoruichi había dado por hecho que Tia era francesa.

-Bueno, ahora todo el mundo me llama Sra. Jaegerjaques, menos Soi.

Yoruichi salió entonces del coche.

-Me temo que no la vas a encontrar aquí. Parece que el motivo por el cual has venido hasta acá es ella, pero Soi nunca se queda mucho tiempo. De todas maneras, me alegro de que hayas venido. No me gusta nada estar sola por la noche. Grimmjow se ha llevado a los niños a casa de su madre esta noche y no volverá hasta mañana.

-¿Grimmjow?- cuestiono Yoruichi.

-Mi marido -dijo Tia abriéndole la puerta de la casa y fue entonces cuando Yoruichi la pudo ver bien por primera vez.

No era precisamente tan vieja como lo había creído, pero recordó que Tia tenía solo tres años más que Soi. Para su alivio tampoco era tan parecida a ella. Tenía los ojos verdes, el cabello corto y rubio y aunque le costaba admitirlo era muy sensual. Tenía un rostro bonito y una especie de suavidad en su mirada y para rematar unos senos muy grandes.

Tia la estaba mirando a ella igualmente fascinada y con mucha curiosidad.

-Me moría de ganas de conocerte, pero a Soi no le parecía una buena idea.

-¿No?- cuestiono Yoruichi.

-No me lo ha dicho -dijo Tia abriendo la puerta de la pequeña cocina-. Soi puede tener mucho tacto cuando quiere, pero puede saltar a la más mínima cuando le pisan. No es como Grimmjow. Él es un hombre con el que es maravillosamente fácil vivir... ¡Lo siento! -exclamó Tia llevándose rápidamente una mano a la boca.

-No es necesario que te disculpes -le dijo Yoruichi, sonriendo-. En realidad, he venido pensando que tenías un romance con Soi.

Tia frunció el ceño, sorprendida. -Pero, ¿por qué?

-Soi no le ha dicho a nadie que seguía en contacto contigo.- aclaro la morena.

-Se lo pedí yo. Dejé atrás mi antigua vida y no quiero que me vuelva a atrapar. Grimmjow lo sabe todo al respecto, por supuesto, pero no me gustaría nada que la familia de Soi supiera que seguimos en contacto. Realmente me odian -dijo Tia suspirando- Pero Soi ha hecho mucho por nosotros desde que caímos en bancarrota con nuestro primer negocio. No nos las podríamos haber arreglado sin ella. Nos ayudó a volver a empezar. Cielo Santo... un romance con Soi.

Entonces quitó un montón de ropa de encima de una silla mientras Yoruichi miraba unas fotos encima de una estantería.

-¿Son tus hijos?

-Bueno, técnicamente, los de Grimmjow. Cuando lo conocí, hace ya seis años, era viudo y con dos hijos. Ese fue mi nuevo principio. Me puse en contacto con Soi dos años después de nuestra ruptura porque seguía sintiéndome culpable. La verdad es que hui de su lado, lo que no estuvo muy bien, dada la forma en que ella dio la cara por mí y me ayudo.

-¿Por qué la dejaste?- cuestiono la morena.

-Estaba estorbando en su vida, Yoruichi. No era feliz conmigo. No lo admitía, pero yo me daba cuenta. Le debía mucho. Sin el apoyo de Soi nunca habría tenido el valor de dejar a Nnoitra. Mi primer marido era un hombre muy violento.- sonrió levemente- Soi sintió simpatía por mí, yo empecé a depender demasiado de ella, y el resto ya te lo imaginarás.

-Sí -dijo Yoruichi, sonriendo-. Siento haber aparecido en tu puerta con esto...

-Pero has sido muy valiente para hacerlo. Mi falta de valor siempre puso nerviosa a Soi.

-¿Puedo preguntarte por qué ha venido a verte hoy?- cuestiono Yoruichi.

-Ella tiene la mayoría de las acciones de nuestro negocio. Importamos vinos desde Francia. Soi invirtió en el negocio cuando no nos concedieron un préstamo. A Grimmjow no se le dan muy bien los negocios y Soi le echa un vistazo a la cuestión económica de vez en cuando.

Bueno, para serte sincera, la tiene controlada como si fuera un halcón para que no volvamos a tener problemas. Tampoco es que ella gane mucho con esto. Es una amiga muy generosa.

Yoruichi se tapó la mano con la boca cuando no pudo controlar un bostezo y Tia se rió.

-No vas a poder conducir esta noche. ¿Quieres quedarte aquí a pasar la noche?

Yoruichi acepto encantada y con una nueva perspectiva de quien era Tia y lo que significaba para Soi, con eso resuelto durmió tranquilamente.


A la mañana siguiente, cuando salió de su coche ya en Ladymead, la sorprendió que lo primero que vio fue a Soi saliendo de la casa y dirigiéndose directamente hacia ella con paso firme y apresurado.

-¿Dónde has estado? -le preguntó él explosivamente-. Llevo despierta toda la noche,

preocupándome por ti. ¡Iba a llamar otra vez a la policía!

Yoruichi se quedó extrañada por su cambio de actitud y no pudo decir nada. Soi la abrazó tan fuertemente que casi la levantó del suelo.

-No me importa donde hayas estado. Estas bien y has vuelto a casa.- dijo Soi entre el cabello de la morena.

-Soi...

-Por favor, no me vuelvas a hacer esto -dijo Soi soltándola y tomándola luego de las manos-. He pasado las peores cuarenta y ocho horas de mi vida. Ya sé que me lo he buscado, pero grítame la próxima vez, no desaparezcas. Ni quiero que haya una próxima vez. ¡Nunca más volveré a arriesgarme a perderte!

Yoruichi estaba perpleja y confundida Soi había vuelto a casa. Y estaba prácticamente de rodillas y llena de gratitud porque ella hubiera vuelto. La cabeza le daba vueltas. Evidentemente, ella no había hablado con Gio o quizá él había decidido dejar que las cosas la resolvieran entre ellas dos.

-¿Ya no estamos a punto de divorciarnos? -le preguntó sólo para confirmar.

-Estaba enferma de celos y de amargura, princesa. Quería devolverte el golpe, aunque eso me destruyera a mí también.

-Eres como de hielo.- le dijo la morena.

-No quería que vieras el daño que me habías hecho.- dijo Soi- además tu eres la única que ha logrado derretir el hielo.

-¿Cuándo has vuelto?- pregunto la morena.

-Ayer... tan pronto como pude. Pensé que estarías aquí. Luego llamé a todos los sitios que se me ocurrieron y me entró el pánico. Tenía miedo de que hubieras sufrido un accidente. Llamé a la policía...

-Fui a conocer a Tia.- soltó Yoruichi.

Soi la miró entonces fijamente.- ¿Qué?

-Pasé la noche allí. Me cayó bien.

-¿Pasaste la noche allí?- cuestiono Soi.

-Cuando oí ese nombre pensé que había descubierto una amante secreta y decidí ir a enfrentarme con ella.- le dijo la morena.

-dios... -exclamó Soi poniéndose pálida-. Así que es allí donde has estado todo este tiempo.

-Pero pronto me di cuenta de que no tenía nada de qué preocuparme. No sé de dónde ha sacado alguien la idea de que ella y yo nos parecemos bastante.

-Fue Shunsui el que empezó con esa tontería el día de la boda. Tia tuvo en su momento el cabello oscuro y largo, pero nunca podrían ser parecidas. Posiblemente Shunsui estaba borracho además el ve mal, pero es demasiado vanidoso como para llevar gafas. Dudo incluso que se acuerde bien de Tia.

-Pero Linette me dijo que yo era como la doble de Ella.

Soi soltó una palabrota en francés y Yoruichi sonrió dulcemente.

-Y no recuerdo que tú lo negaras cuando lo mencioné. ¿Crees que podrías explicarme eso, Soi Fong?

-Pensé que unos pocos celos te harían pensar de otra manera.- dijo Soi con un leve rubor en su rostro.

-En ti. Y no en Kisuke -supuso la morena-. Pero en ese momento ya no estaba pensando en él.

-Cada vez que veía ensombrecerse tu rostro, cada vez que te quedabas callada, daba por hecho que estabas pensando en él. No podía dejar de hacerlo incluso cuando me daba cuenta de que estaba siendo poco razonable. Después de todo, me había casado contigo sabiendo que amabas a ese hombre. Pensé que podía ser paciente, pero lo encontré más difícil de lo que me había imaginado.

-Deberías haberme dicho que seguías en contacto con Tia.

-Mi familia tiene la mala costumbre de comportarse como si Tia fuera el gran y trágico amor que destruyó mi vida y me rompió el corazón, algo de lo que, según ellos, nunca me he recuperado. La verdad era que no me importaba mucho que tú pensaras un poco en esa relación, pero ciertamente, no quería que tuvieras esas mismas ideas fijas. Cuando ella se marchó me hizo daño, pero, con el tiempo, he visto que hizo muy bien. Para las dos. Cuando me la volví a encontrar, dos años más tarde, nos pudimos reír y vimos lo mala pareja que éramos una vez que el romance había terminado.

-Así que siguieron como amigas, ¿no?- pregunto la morena.

-No. Seguimos nuestras vidas por separado hasta hace tres años, cuando ella me llamó para pedirme consejo financiero. Grimmjow acababa de arruinarse y estaban en un buen lío. Me alegró poder ayudarlos en ese entonces.

-Fue muy amable por tu parte.- dijo la morena con una sonrisa.

Soi se encogió de hombros.

-Son una gran pareja. Pero unos inútiles en los negocios.- dijo con indiferencia.

-Anoche, ¿de verdad que estabas tan preocupada por mí?

-Tremendamente.- dijo Soi acariciándole el cabello.

-¿Cuándo decidiste volver a casa?

-Cinco minutos después de que el helicóptero despegara -dijo Soi tomándola de nuevo de las manos-. Ya sé que me porté mal, pero me estaba haciendo tanto daño a mí como a ti.- la miró fijamente- Llevo tanto tiempo amándote.

-¿Cuánto?- cuestiono la morena.

-Desde el primer mes que empezaste a trabajar para mí.- dijo Soi.

Sorprendida, Yoruichi la miró. -Pero me dijiste que no creías en el amor.

-Yoruichi, te habría dicho que el cielo es rosa si con eso te hubiera impresionado. Habría dicho o hecho cualquier cosa con tal de convencerte de que era una buena idea que te casaras conmigo. Si te hubiera contado lo que realmente sentía, te habría asustado. Eres tan considerada con los sentimientos de los demás que podrías haber decidido que no era justo que te casaras conmigo.

-Así que me ofreciste un matrimonio de conveniencia.

-Algo nada amenazante.- dijo Soi con una pequeña sonrisa.

-Y no te quejaste de nada hasta que no tuve este anillo en el dedo.- le indico la morena.

-Pensé que tenía que ser paciente.- se defendió Soi.

-No eres precisamente una mujer muy paciente.

-Cuando supe que Kisuke y tu prima habían roto, me imaginé dónde podías estar tú... Y me mentiste. Eso fue toda una mala experiencia. Me sentí fatal.- le dijo Soi.

-Soi, yo...

-Pero aun así, volví. No me creí tu versión de los hechos, pero tu tía llamó esta mañana y me pidió que te dijera que te agradecía el pequeño favor que le habías hecho y que Urahara y Kukaku se habían vuelto a hablar. Ella no tenía ni idea de que yo no sabía a lo que se estaba refiriendo. Yoruichi... debería haber confiado en ti.

-Cuando la gente miente, la confianza puede ser muy difícil -dijo la morena suavemente.

-Si no me hubieras mentido, no habrías hecho ningún pequeño favor. Porque yo no te lo habría permitido.- dijo Soi.

-Habrías sentido lástima por Kisuke. Kukaku le engañó cuando le dijo que estaba embarazada.

Soi Fong oyó eso con una completa falta de interés y sin dejar de mirarla a ella.

-¿Estabas hablando en serio cuando me dijiste que me amabas?- cuestiono Soi.

Yoruichi le puso las manos en los hombros y la miró extasiada. -¿Tú qué crees?

-Creo que quiero que me lo digas, por lo menos, una vez cada cinco minutos.- dijo Soi con una enorme sonrisa en su rostro.

-Te amo.

Entonces, Soi Fong le abarcó el rostro con manos temblorosas.

-No sé cómo no te diste cuenta de que estoy locamente enamorada de ti, ansiosa de llamar tu atención...- se sonrojo levemente- como una idiota adolescente.

Su hambrienta boca se apoyó en la de ella y el doloroso vacío de su interior se esfumó para siempre. Luego la tomó en brazos y así subieron las escaleras hasta el dormitorio.

-¿Realmente vas a estar tan loca como para querer una familia conmigo? -le preguntó Soi mientras le recorría el rostro a besos.

-¿Tenemos que hacer el amor cada vez que discutimos y nos reconciliamos?- cuestionó la morena con una sonrisa.

-No necesitamos una excusa para eso- dijo Soi - Pero el sexo reconciliatorio es de lo mejor- sonrió con malicia - intenso, excitante, reconfortante y apasionado.

Entonces se concentraron en la dificultad de desnudarse a toda prisa, cuando ninguna de las dos tenía la menor gana de seguir mucho tiempo de pie. Un buen rato después, estaban acostadas en la cama con los cuerpos entrelazados.


Entonces, de repente, un pensamiento se le ocurrió a Yoruichi.

-Soi, ¿crees que podrías conseguirle un trabajo mejor a Kisuke?

Cuando los rasgos de ella se pusieron tensos, Yoruichi le pasó un dedo por la boca.

-No me ha parecido mal que tú hayas ayudado a Tia y a su familia, ¿verdad?

-No, pero...

-El matrimonio de Kisuke y Kukaku tendría muchas más posibilidades de salir adelante si él ganara un poco más de dinero.- aclaro la morena.

La tensión desapareció de los rasgos de Soi y Yoruichi sonrió satisfecha.

-Estoy aprendiendo a pensar como tú, mi amor... será mejor que te andes con cuidado.- dijo la morena.

-Todo eso de los celos ya está olvidado -dijo Soi, poniéndose a la defensiva.

-Porque ahora ya sabes que no tienes que estar celosa. Empecé a enamorarme de ti desde el primer día en que deje de que te acercaras lo suficiente. ¿Cómo podía haber sido de otra manera? Eres atractiva, sexy y suspicaz sólo cuando es en mi bien. Además siempre has estado cuando estaba perdida y has cuidado de mi- vio como los ojos grises se iluminaban y una sonrisa malvada- Tampoco es para que le consigas un trabajo en Alaska, no entiendo porque lo odias tanto, me parece demasiado extremista.

-Soi cerró los ojos levemente y los abrió para ver los dorados de su esposa- Cuando comenzaste a trabajar para mi sabía que estabas comprometida pero me causabas curiosidad luego me enamore, pero parecía que tú me odiabas y a tu prometido lo amabas entrañablemente, eso me ponía muy furiosa.- bajo un poco el rostro apenada- comencé a tener parejas una tras otra, solo para olvidarme de ti pero era imposible, cuando la boda parecía más cercana y tú estabas tan feliz preparándolo todo. Me entro la desesperación, fue ahí cuando contrate un investigador para que siguiera a Urahara, cuando me entere que te engañaba con tu prima, estuve a punto de ir personalmente y golpearlo, por estúpido y poco hombre. Él tenía tu amor, a una mujer extraordinaria, una diosa… y todo eso no le importo porque prefería revolcarse con una mujer tan común.

Yoruichi la beso con gran intensidad- te amo Soi- le dijo al dejar sus labios. Ahora entiendo que no había conocido el amor, pero tú me lo has mostrado. Sé que harás cualquier cosa para complacerme y hacerme feliz.

Soi rodo los ojos-Entiendo, entiendo…en Dubai hay un buen mercado turístico. Así tendrían un descanso de la familia, una buena vida social, sol y una doncella y cocinera -dijo Soi sonriendo con ganas-. ¿Tú qué crees?

-Creo que vas a tenerme que aguantar bastante tiempo.- le dijo Yoruichi plantándole otro beso.

-Y yo creo que eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, princesa mía.

Y, con la ayuda de un beso apasionado, Soi se aseguró de que los problemas de los demás fueran lo último en lo que la morena se le ocurriera pensar en esos momentos. Yoruichi se rindió completamente a las sensaciones, hoy posiblemente no sería otro comienzo…seria el fin de la incertidumbre, de lo inesperado. El amor era el fundamento de su matrimonio y de su familia…claro un hijo tendría que esperar uno o dos años más.


Bueno este es el final...gracias a los que dejan sus reviews,
RednightR2R1, gracias por leer y mi mente ya maquina otra historia...saludos.

selebel, yo no soy mala jaja solo me hago la interesante con la historia :P

Anonimus, le adivinaste en un buen punto y otro mas pero con unas peequeñas variaciones, ahora...amor verdadero para siempre, ya lo creo aun asi con la experiencia puedo decir que el amor nunca es suficiente... aunque tengo fe en ello. ;)

saludos y espero volver a leerlos...cuando vuelva a publicar una que otra historia.