"JOYAS DE FAMILIA"
Por Inuky666
Este capítulo es extraño, no apto para personas sensibles o sugestionables. Hecho solo con fines de entretenimiento :D
Como siempre la aclaración: historia, mía y personajes: Mizuki e Igarashi.
Existen tantos misterios, tantas cosas extrañas e incomprensibles y que en ocasiones parecen absurdas, sin embargo todo tiene una explicación, un motivo, un porqué. El hecho de que nosotros no conozcamos todo eso o no tengamos pruebas tangibles, no significa que no existan. Tal vez desear saberlo todo, nos fortalece...y al mismo tiempo nos vuelve vulnerables ante esa tentación.
CAPÍTULO 3. "EL PRECIO DEL CONOCIMIENTO…"
Archie temblaba de emoción y consternación al leer detalle a detalle lo que esa hoja contenía; no sabía si gritar de gusto o de horror! Pero en ese momento, alguien llamó a su puerta, era Stear.
-Que quieres? –Preguntó Archie sin abrir la puerta-.
-Solo quiero que me ayudes a probar uno de mis experimentos –Mintió Stear para hacerlo salir de la habitación-.
Segundos después, Archie salió apenas por una rendija de la puerta para evitar que su hermano entrara y se quedara a platicar.
-De acuerdo Stear, vamos a ver lo que hiciste –Caminó aprisa y un tanto malhumorado esperando que Stear lo siguiera sin preguntar nada-.
Se dirigieron a la habitación que Stear utilizaba como taller y el inventor en cuestión de segundos buscó qué mostrarle a Archie…
-Mira, crees que vaya a funcionar?
-Stear, ese es el reloj que sacaste del ático, me dijiste que querías probar uno de tus inventos, cuál es?
-Bueno, es que…
-Stear! –Dijo ya un tanto desesperado-.
-La verdad es que últimamente ya casi no hablamos, qué pasa? No digo que fuésemos los mejores hermanos pero, teníamos comunicación, compartíamos nuestras cosas…Archie has cambiado desde aquella noche en que…
-Basta! Ya no quiero hablar de eso! –Interrumpió bruscamente, luego dio media vuelta y se dispuso a salir de ahí-.
Súbitamente se detuvo, sintió culpa al tratar a Stear de ese modo, a fin de cuentas, su hermano solo estaba preocupado por él y aunque él insistiera en que no había motivo para ello, sabía que realmente las cosas no estaban muy bien. Sujetó el picaporte de la puerta y dijo:
-Estoy bien Stear, solo tengo muchas dudas y anhelo tener respuestas, tal vez sea pretencioso pensar que alguien pudiese saberlo todo, pero si eso fuese posible, me gustaría ser yo esa persona.
Stear lo dejó ir, le quedó claro que su hermano estaba no preocupado, sino obsesionado con algo desde aquella noche tan extraña. A decir verdad, no solo Archie estaba obsesionado con algo, el mismo Stear estaba empeñado en reconstruir y hacer funcionar el viejo reloj de carrusel. Se quedó en silencio, observando detenidamente el reloj, no pudo evitar tener una idea que se enseguida la consideró absurda: El reloj lo había hechizado.
Pasaron varias noches más, y en todas esas noches pensó incansablemente sobre aquella hoja manuscrita, podía ignorar lo que decía ahí, pero…
-Y si fuera verdad?-Se preguntó a sí mismo- Y si realmente puedo saber todo lo que yo quiero?
Se levantó de su cama, encendió la pequeña lámpara y por milésima vez leyó aquella hoja manuscrita que guardaba celosamente en el cajón de su buró. Su mirada cambió, se llenó de un extraño brillo y supo entonces que ya había tomado una decisión: estaba dispuesto a pagar con cualquier cosa a cambio de saber todo lo que deseaba.
Metió la hoja en el bolsillo de su pijama, se puso las pantuflas y cuidadosamente abrió la puerta de su habitación, miró hacia ambos lados del pasillo para asegurarse de que nadie más deambulara por la casa a esas horas. Salió caminando sigilosamente, como un ladrón que estaba a punto de cometer su primer crimen, sus ojos pronto se acostumbraron a la oscuridad y pudo desplazarse sin problema hasta llegar a la cocina.
Cuidando no hacer ruido, buscó en los cajones de la alacena y el brillo de la hoja de acero delató lo que buscaba; más abajo, obtuvo otros dos elementos y entonces prefirió suspender por el momento la recolección.
-Me faltan solo dos cosas más, mañana trataré de conseguirlas, por ahora esto es suficiente, nadie notará nada.
Regresó a su habitación de manera silenciosa, continuamente mirando detrás de él, obviamente a esa hora nadie estaría despierto, al menos eso es lo que creyó; pero lo que no notó fue que una de las puertas estaba entreabierta y un par de ojos le observaba con curiosidad.
Archie entró a su cuarto y cerró lentamente su puerta; poco después de esto, aquel vigilante anónimo decidió salir de una de las habitaciones vecinas y parado en medio del solitario pasillo, dijo:
-No siempre es bueno saberlo todo.
A la mañana siguiente, una jovencita morena apareció inesperadamente frente a esos tres jóvenes.
-Hola muchachos, me alegra mucho verlos.
-Annie! Qué agradable sorpresa! Mi hermano se pondrá muy contento cuando vea que estás aquí.
-Por lo menos le avisaste que vendrías? –Preguntó Neil secamente-.
-N-no –Dudó ella en responder- Quería que fuera una sorpresa.
-Pues vaya que se sorprenderá –Y rió burlonamente-.
-Ya basta Neil. –Dijo Anthony mirándolo con molestia y después miró a Annie- No te preocupes, seguramente disfrutará mucho tu compañía.
Justo en ese momento Archie entraba a la sala y se quedó perplejo al ver a su novia de pie, en medio de la sala.
-Qué haces aquí? –Espetó con un tono evidentemente molesto-.
-Vine a quedarme unos días contigo, yo…
-Y porqué no avisaste primero? –Reclamó-.
-Archie, ella trató de darte una bonita sorpresa –Trató de calmar los ánimos Stear-.
-Pues no me gustan las sorpresas. Tengo mucho qué hacer, así que no te quejes si no tengo demasiado tiempo para ti –Aclaró tajantemente y salió de la casa-.
Todos se quedaron en silencio sin saber cómo resanar la situación para Annie; ésta sintió que los colores se le subían al rostro y solo atinó a mirar sus manos temblorosas sin saber cómo escapar de ese mal momento que la hacía sentirse ridícula. Para su fortuna, Anthony se acercó amablemente y le rodeó con un fraternal abrazo invitándole a instalarse en una de las habitaciones de huéspedes.
Stear secundó a Anthony y los tres salieron de la sala, Neil permaneció solo como espectador de todo aquello sin moverse siquiera de su lugar, fijó la mirada hacia la entrada principal, por la cual minutos antes Archie había desaparecido.
La llegada de Annie complicaba las cosas de cierta manera; tendría que cuidar lo que hiciera y lo que dijera frente a ella, eso le molestaba. En qué momento Annie se convirtió en su sombra? Ahora ella se tomaba libertades que no le correspondían, entraba y salía de la casa de los Andry cada vez que quería y sin previo aviso, la tía abuela la trataba ya como parte de la familia y hacían planes para remodelaciones de la casa…dando por hecho que ella y Archie se casarían en cualquier momento.
Vagó por unos minutos más en sus pensamientos y sin darse cuenta llegó a un lugar que desde muy chico le provocaba cierta repulsión: el rastro del pueblo. Pudo haber tomado de la cocina lo que le faltaba, pero prefirió hacerlo lejos de casa, para evitarse preguntas.
-Buen día, dígame joven, en qué le puedo servir? –Preguntó el empleado-.
Archie dio un pequeño brinco porque no había visto a nadie cerca de él; mientras observaba al empleado, un calosfrío le recorrió el cuerpo al reparar en el delantal bañado en sangre que usaba en ese momento.
-Necesito –Carraspeó tratando de aclarar su garganta y queriendo disfrazar la mezcla de miedo y repulsión que sentía en ese momento- Necesito un trozo de carne, por favor.
Con dificultad Archie explicó qué pieza de carne requería; el empleado del rastro miró con curiosidad a su cliente, lucía bastante pulcro y evidentemente usaba ropa costosa, tuvo curiosidad de preguntar el motivo por el cual no envió a su mayordomo u otro sirviente para hacer la compra, pero a fin de cuentas eso resultaba trivial y no era asunto suyo.
Emprendió el camino de regreso llevando entre sus manos ese trozo de carne que aun chorreaba sangre y teñía de rojo el papel en el que estaba envuelto.
Buscó un lugar propicio para esconder su pequeña compra; necesitaba el lugar más caluroso y seguro para esconderlo. Después tranquilamente volvió a casa y ahora sí, pensó en Annie nuevamente.
-"Qué haré mientras esté ella aquí?...Bueno, obviamente ella no dormirá en mi habitación, así que solo tendré que encontrar el modo de que me deje tranquilo durante el día." –Pensó para sí-.
Durante los siguientes días, Archie prácticamente huyó de Annie y las pocas veces que llegaron a encontrarse, él le hablaba de manera despectiva sin siquiera dignarse a mirarla a los ojos; era como si temiese que ella fuera capaz de leer en sus ojos aquello tan espeluznante que él pensaba hacer. También el insomnio volvió, puntualmente a las 3am, como antes.
Finalmente llegó la noche de luna llena que tanto esperó y no pudo pegar ojo sino que pese a estar acostado, se dedicó a ver cómo pasaba lentamente el segundero de su reloj y ver que esos segundos se convirtieron en minutos y después en horas. Cuando el reloj marcó las 3am, se levantó sin siquiera emitir un suspiro, se sentó en la cama y sacó despacio todo lo que utilizaría y lo colocó en el suelo alfombrado.
Encendió las dos velas, se dirigió a aquél espejo de un bello querubín y lo cubrió con un pedazo de tela, tomó el martillo firmemente y de un golpe lo partió a la mitad; después sacó la mitad de esos trozos y los metió en una bolsa para poder triturarlos lo más posible, casi convirtiéndolos en polvo.
Vio detenidamente aquel polvo y por un momento dudó pero finalmente tomó un puñado con su mano derecha y lo apretó con fuerza; en cuestión de segundos sintió un líquido caliente deslizarse entre sus dedos, dirigió lentamente su mirada a lo que quedaba del espejo enmarcado y entonces vio que gradualmente aparecía su reflejo pero éste le sonreía y no tenía ojos: sus cuencas estaban vacías y oscuras. Temblando puso su puño sobre el trozo de espejo que tenía su macabro reflejo dejando que aquel líquido caliente cayera justo sobre éste.
Gota a gota vio cubrirse su horrendo reflejo completamente y entonces apagó las velas, cerró los ojos y esperó unos minutos entre penumbras. Poco después escuchó el zumbar de un insecto que gradualmente se acercaba…más cerca…más cerca…más cerca...
El zumbido del insecto se detuvo justo en su oreja, sintió que algo parecido a una fina y delgada lengua se introducía en su oído. Ese escrutinio le provocó náuseas y quiso abrir los ojos, pero recordó las indicaciones: pasara lo que pasara, sintiera lo que sintiera, no podría abrir los ojos.
El insecto era una mosca…pero su tamaño asemejaba a un pequeño cuervo. Archie seguía arrodillado con los ojos cerrados y a medio metro de él estaba el plato con el trozo de carne podrida de la cual emergían ya pequeñas larvas blanquecinas desprendiendo además un olor nauseabundo. La mosca gigante voló hacia el plato y en su rostro se abrió algo parecido a una boca llena de filosos dientecitos como una sierra; con su larga lengua como de camaleón jaló rápidamente la carne y la masticó ruidosamente.
Ese ruido de bestia masticando aquella carne jamás lo olvidaría Archie, sería la "música" que le acompañaría en todas las noches, sin importar que durmiera solo o acompañado.
Cuando el insecto terminó de devorar su "comida", las velas se encendieron solas y esa era la señal para Archie de que ya podía abrir los ojos; ante sí descubrió con horror a alguien o "algo" que estaba arrodillado y lucía como una copia de sí mismo pero con tres pequeñas diferencias: las cuencas vacías y oscuras, la carne de su cuerpo estaba corrompida, en pleno estado de putrefacción…y en uno de sus hombros estaba posada la mosca del tamaño de un pequeño cuervo.
-"Nno puede ser!" –Exclamó en sus pensamientos, pero enseguida recordó que ese era el primer pago por invocar a ese ser sobrenatural-.
Archie sintió un mareo que amenazaba con culminar en desmayo, trató de mantener la mente clara y permanecer con actitud fría ante todo esto; la mosca gigante se sacudió ligeramente en el hombro de su copia y entonces una voz de ultratumba que le pareció familiar, le habló con toda calma:
-Hola nuevamente. Finalmente podemos hablar frente a frente. Realmente me pareció que eras muy cobarde para convertirte en mi cliente -Sonrió mirando a Archie de pies a cabeza-.
-Quién eres? -Apenas si pudo decir-.
-Yo soy Belcebú, uno de los siete príncipes del infierno, soy el príncipe de los Dioses falsos, el "Señor de las moscas", soy parte de la Falsa Trinidad y represento el pecado de la gula…
-Gula? Pe-pero eso se refiere a comer en exceso… -Se atrevió a interrumpir a aquel ser-.
-Y en tu caso deseas devorar conocimiento, así que es algo similar –Agregó en tono molesto Belcebú y luego ordenó- Ya que me has dado el primer pago, pregunta y yo te responderé lo que sea que quieras saber, pero hay algo que debe quedar claro: cada pregunta tiene distinto valor, así que cuando considere que ya te he dado suficientes respuestas que cubran el valor de lo que has pagado, tendrás que pagar más si quieres saber más.
Archie asintió con la cabeza y se quedó unos segundos en silencio, esta era la gran oportunidad que tanto había esperado. Qué preguntaría primero? Algo simple? Sí, tal vez sea mejor comenzar con lo simple y después pasar a temas "complejos".
-Quiero saber…Porqué Annie vino inesperadamente?
La mosca gigante agitó un poco sus alas, como si fuese a emprender el vuelo, la copia del joven hizo una mueca que intentaba ser una sonrisa y entonces la respuesta que recibió lo dejó un tanto atónito:
-Bueno, en realidad quieres saber porqué Annie ha estado más involucrada con tus asuntos aunque tú no lo hayas querido…y eso es porque los padres de ella hicieron un arreglo bastante conveniente para los Andrey; Digamos que tu tía abuela no es precisamente una persona filantrópica y que para ella lo que más importa es seguir manteniendo cierto estatus económico y social…la familia Andry ya no es tan acaudalada como en sus mejores tiempos y de algún modo ella trata de evitar que los demás se enteren de la ruina de los Andry… así que pronto te casarás.
Dos palabras resonaron en la mente de Archie: "ruina" y "casarás". No podía creer lo que escuchaba: su tía abuela no tuvo escrúpulos para arreglarle un matrimonio por conveniencia a él que según es uno de sus sobrinos favoritos! Pero entonces, eso significaba que tanto Annie como Archie estaban siendo utilizados?
-Ni te molestes en decirle algo que ella ya sabe –Interrumpió Belcebú los pensamiento de Archie- Annie está enterada de todo porque fue ella misma quien le propuso ese plan a sus padres y a tu tía abuela.
El suelo pareció abrirse bajo los pies del muchacho; podría esperar algo así de Elisa o de Neil, pero de Annie?
-Debajo de ese rostro dulce e inocente se esconden cosas que ni te imaginas! Los humanos eligen disfraces bastante convincentes.
-Qué puedo hacer ahora?
-La primera opción es casarte con Annie y dejar todo tal como está; La segunda opción es…hacerla desaparecer.
"Hacerla desaparecer", escuchar esto le produjo calosfríos y miró sus manos pálidas y temblorosas, sería capaz? Sería capaz de causar la muerte de alguien?
-Y si…y si simplemente me voy y jamás vuelve a saber de mi?
-No es una opción, ella ha sido capaz de todo con tal de que pueda estar en el mismo sitio que tú…siempre.
-También…te invocó? -Preguntó con temor-.
-Yo no hago esa clase de favores, yo no complazco deseos de ese modo, solo doy información y lo que los humanos hagan con eso no es asunto mío...Libre albedrío recuerdas?...Además, no soy el único demonio existente.
Qué quiso decir? Que Annie había recurrido a algún otro ente maligno para sus peticiones? Bueno, él no era ya la persona más idónea para juzgarla. Pero entonces surgió en su mente otra preocupación porque no podía pensar solo en su propio bienestar si una decisión así involucraba a toda la familia:
-Qué pasará con la tía abuela si me niego a realizar esa boda?
-No te preocupes por ella, no tendría tiempo de reclamarte, digamos que la anciana morirá la misma noche de la boda -Y entonces habló con cierto tono de diversión- Qué ironía: tanto cuidar un prestigio y posición que no podrá seguir disfrutando!
Para Archie escuchar todo esto era algo nauseabundo -olvidándose del olor putrefacto de su "copia"- aunque obviamente a los seres sobrenaturales no les importa hablar de la muerte, porque ellos son inmortales.
Dentro de su mente quiso refugiarse en la imagen de la persona que durante mucho tiempo ha amado y pronunció su nombre como acto reflejo:
-Candy... -Dijo en voz muy baja y casi imperceptible-.
-Te refieres a la rubia pecosa y testaruda? -Sonrió un tanto malicioso Belcebú- Bueno, sabes que ella nunca te ha amado y eso no sucederá...su destino le hará una mala jugada pero creo que lo disfrutará, al menos en ese momento en que su voluntad no le pertenecerá...
-Qué quieres decir? -Preguntó temeroso de la respuesta-.
-Que alguien la desea más que tú...y aunque la tuvo muy a su alcance varias veces, realmente nunca la poseyó...pero esta vez será diferente -Y volvió a mostrar esa risa morbosa-.
Belcebú siguió dándole detalles al respecto, Archie solo palidecía y parecía que su cuerpo se quedaba sin fuerzas; hubo un momento en que quiso salir corriendo y buscar a Candy, poco le importaba ya lo que iba a suceder con su propio destino, pero entonces él lo detuvo:
-Aunque le adviertas no te creerá -Cortó en seco las expectativas del joven- Ella ya ha comenzado su andar en ese extraño episodio de su vida...Bien, creo que te regalaré una respuesta más y entonces quedará saldado tu primer pago, anda, pregunta algo más!
El joven cerró los ojos y pensó detenidamente lo que tanto quería saber ya desde hace algún tiempo; finalmente abrió los ojos y con firmeza dijo:
Quiero saber qué fue realmente lo que pasó con William Albert Andry! Cómo murió?
-Muerto? Él no esta muerto. Desde hace mucho que está bajo tierra y que no ve la luz del sol, pero no está muerto.
Ahí estaba Archie frente a una copia de sí mismo con una "mascota" especial. Ya estaba hecho: lo había invocado y en consecuencia se convirtió en uno más de sus clientes; había pagado el primer costo pero confió en que sería solo mientras duraba esa entrevista. Había hecho su última pregunta, algo que durante meses le ha quemado el alma. Ambos permanecían uno frente al otro, mirándose fijamente.
Wow, esto tomó un giro inesperado incluso para mí XD Bueno, espero les haya gustado este capítulo y les haya dejado sembrada la intriga!
Por si les interesa leer la leyenda de "El precio del conocimiento", se encuentra en internet, muy interesante por cierto. Saludos!
