"JOYAS DE FAMILIA"

Por Inuky666

Seguimos con un poco de contenido sobrenatural y un toque de "romanticismo"...a mí manera XD

La clásica aclaración: Historia mía, personajes de Mizuki e Igarashi.


"Ignorar intencionalmente el lado oscuro de la naturaleza y del propio ser puede resultar peligroso y causar desequilibrio…"

CAPÍTULO 4. "TEJIENDO INTRIGAS Y DESEOS..."

Su rostro palideció y sus ojos se abrieron más, sus labios temblaban tratando de balbucear algo pero simplemente no daba crédito a todo lo que estaba escuchando! En su interior se desarrollaba una nueva batalla: ahora era un esfuerzo sobrehumano por conservar la cordura contra el deseo de sucumbir ante las ganas de salir y hacer justicia con sus propias manos! Cada palabra que Belcebú pronunciaba, dejaba sin aliento a Archie y sentía que poco a poco lo que le quedaba de humanidad se reducía a nada.

Escuchó detenidamente a aquel ser, en un principio incrédulo y finalmente furioso contra ella, contra su familia, contra él mismo, contra todo y contra todos. Siempre la vio con respeto aunque no fuera de su total agrado, sin embargo no había tenido motivos realmente para rechazarla o sentir antipatía hacia ella…hasta ahora.

-Te sorprende lo que puede hacerse teniendo hambre de Poder? –Cuestionó Belcebú-.

Archie guardó silencio, sinceramente jamás imaginó lo que podría hacer una persona por ambición; ahora solo un nombre estaba fijo en su cabeza. Iría tras ella, la desenmascararía ante todos, le haría pagar por un acto tan abominable y finalmente… Qué haría finalmente con ella?

-Ten cuidado con lo que planeas hacer –Le advirtió el demonio- Tú querías saber, ahora es decisión tuya lo que hagas así que no me culparás por tus actos. Por cierto, mi deuda contigo ha quedado saldada. Ahora solo falta cerrar el trato…

-Trato? –Repitió el joven sin comprender a qué se refería Belcebú-.

Acto seguido: la mosca del tamaño de un pequeño cuervo nuevamente agitó sus alas y voló circularmente sobre el polvo de espejo bañado con la sangre del joven; el polvo se compactó y formó una especie de medallón redondo de color rojo como su sangre, con una superficie plana y perfectamente pulida, del tamaño de una moneda.

-Tómala, esta piedrecilla es el símbolo de nuestro contrato. Ahora eres mi cliente y cada vez que quieras saber algo puedes llamarme a través de ésta, siempre llévala contigo.

-No –Respondió cortante Archie-.

-No, qué? –Preguntó con aire divertido-.

-No quiero volver a verte. Esta fue la primera y única vez que te invoqué. Te agradezco tu oferta pero ya no será necesario…

-"Oferta"?

La mosca volvió a posarse en el hombro de la espantosa copia y una carcajada estruendosa invadió la habitación, después con voz cavernosa le aclaró:

-No es opcional. Tú eres ahora mi cliente para siempre. Me llamarás cada vez que quieras saber algo…pero también yo vendré a ti aunque no me llames y cuando eso suceda tendrás que preguntarme algo y darme el correspondiente pago, lo quieras o no.

Archie sintió que el alma se le salía del cuerpo al escuchar esto y comprender lo que realmente había hecho: ya no se pertenecía a sí mismo, sino que ahora era propiedad de Belcebú.

-Todo tu ser y lo que te pertenece entra en el contrato como opciones de pago, así que no te preocupes: nunca tendrás deudas conmigo porque me has de pagar inmediatamente!

Repentinamente todo quedó sumergido nuevamente en oscuridad; un escalofriante eco acompañó las últimas palabras de Belcebú y aunque Archie se cubrió ambos oídos para no escuchar, poco le fue de utilidad ya que esa voz pareció quedar sembrada dentro de su cabeza.


Recostado en su cama, con los ojos cerrados y una ligera sonrisa de triunfo, recordaba la noche en que ella misma le había propuesto ir a tomar un café: decidió llevarla a una cafetería discreta y con ambiente un tanto bohemio, quería que la noche transcurriera sin interrupciones y con tranquilidad. Aún no era muy común ver mujeres paseando solas por la noche y si se les veía con un muchacho que no fuese de la familia, automáticamente la gente deducía que estaban comprometidos y esto es lo que Neil quiso aprovechar.

Entraron a esa cafetería, él llevándola del brazo muy cerca de sí, lucía orgulloso y feliz; los clientes que había en ese momento voltearon y en cuanto los reconocieron, comenzaron a cuchichear.

-Te das cuenta Candy? Todos nos envidian! –Sonrió satisfecho-.

-Envidiarnos? Por qué crees eso? Solo estamos tomando un café, como buenos amigos –Respondió ella con naturalidad-.

"Amigos", esa palabra le produjo un sabor amargo pero cuidó no mostrar su desagrado y decidió ser persistente en su objetivo.

La velada transcurrió tranquilamente, la notaba feliz y sonriendo sinceramente. Entonces, la duda atenazó su corazón nuevamente, pero esta vez se atrevió a preguntar:

-Porqué aceptaste salir esta vez conmigo Candy?

-No estás contento de que yo esté aquí?

-Sí, pero…antes te había invitado a salir y tú nunca cediste, creo que hacías todo lo posible por permanecer lejos de mí –Admitió con un poco de resentimiento-.

Ella lo miró unos segundos y parpadeó para después desviar la mirada hacía otros clientes del lugar, sonrió para sí y luego dijo:

-La verdad es que ni yo misma lo sé. Fue extraño, de pronto sentí que debía aceptar salir contigo, fue como una fuerza superior a mi voluntad…Para ser honesta, incluso en este momento me siento como encadenada a esta silla.

Neil sonrió con amargura y no pudo seguirse engañando: ella estaba ahí en contra de su voluntad. Pero de qué modo había conseguido doblegarla así?

-Discúlpame si te he dicho algo que no te agrada, pero sabes que no te puedo mentir –Agregó ella obligándole a salir de sus pensamientos-.

Era algo absurdo: ella diciéndole en su cara que no deseaba estar con él, pero de una forma dulce y amable, parecía que se burlaba de él. En ese momento sintió una punzada de dolor que inmediatamente revistió de enojo, pensó mil y un cosas que le gustaría hacerle, solo para obligarla a pagar por su desprecio y hacerla tan infeliz como lo estaba siendo él en ese mismo instante. Un nuevo deseo se formuló en su mente: "Quiero besarla y que me corresponda ese beso con la misma devoción que yo siento por ella!".

La piedrecilla del anillo que nuevamente tenía en su meñique se tornó roja como la sangre y entonces él se puso de pie, se acercó a ella y la levantó bruscamente tomándola del brazo. Sin dudar la sujetó fuertemente entre sus brazos y puso torpemente sus labios sobre los de ella.

Candy sintió que un balde de agua helada le cayó encima! Ahí estaba ella en brazos de aquél que tanto ha despreciado, recibiendo un horrendo y tosco beso. Temblando como una hoja, quiso zafarse de ese abrazo asfixiante pero sus manos simplemente no le obedecieron, por el contrario, cual si fueran enredaderas, se afianzaron a la espalda de él!

-"Qué demonios me está pasando?!" –Se preguntó ella dentro de su mente-.

Quiso llorar, gritar y pedir auxilio; un beso ciertamente no es algo grave, sin embargo la sensación de impotencia que le invadió le hizo sentir pánico sobre todo al percibir extrañamente que la lengua de Neil no era como la de cualquier ser humano sino que habría jurado que pudo sentir con claridad una lengua bífida como la de una serpiente!

El contacto boca a boca había comenzado hace unos segundos pero a ella le parecieron horas! Finalmente Neil separó sus labios de los de ella y sonrió al principio con asombro, después con cierto morbo comprobando que Candy permanecía frente a él como cachorro desamparado; era evidente su deseo de alejarse de él, pero simplemente no podía hacerlo, parecía clavada al suelo, sin posibilidad de escape.

Tuvo un presentimiento de estar a punto de alcanzar la victoria que tanto ha anhelado, la miró y le sonrió lascivamente, la abrazó de la cintura y salieron del lugar, él con una gran sonrisa de satisfacción ante todos los presentes, ella con la mirada perdida cual si fuera una marioneta.


Aquella reunión hecha al vapor ni siquiera tenía un motivo en especial, simplemente a la señora Elroy le apeteció reunir a los miembros de la familia esa noche. Los muchachos no estaban precisamente felices de estar ahí, pero ciertamente no podían negarse a sus indicaciones.

Sin tener un motivo en particular, esta vez la situación era aun más incómoda; todos se miraban con desconfianza y hasta con algo de rencor.

-No te preocupes, cenaremos rápido y esto acabará pronto –Dijo Anthony colocando su mano sobre el hombro de Archie-.

Archie pareció no escucharlo, permanecía cabizbajo y en silencio. Ya había pasado varias semanas aislado, comiendo poco, durmiendo poco; había adelgazado notablemente, su piel delataba una palidez inusual y en sus ojos se posaban unas ojeras enormes. Su apariencia también había cambiado: llevaba el traje arrugado, el cabello opaco y revuelto, las uñas un tanto crecidas y sucias, sus labios resecos y el brillo de su mirada se había extinguido. Solo una cosa era constante: su mano dentro del bolsillo del pantalón, sujetando con fuerza la piedrecilla roja en forma de moneda.

-"Qué sucedió con mi hermano?" –Se preguntó Stear silenciosamente al observar el estado deplorable de Archie-.

A decir verdad, ese cambio se dio lentamente a partir de la primera visita de Belcebú, los días pasaron y Archie no podía dejar de pensar que en cualquier momento el demonio podía aparecer. Sin duda Belcebú disfrutó verle paranoico y temeroso. No, no se había presentado realmente, al menos no hasta ahora; pero el joven no podía olvidar los detalles de aquel encuentro y del respectivo contrato incluyendo la velada amenaza de venir en cualquier momento exigiendo llevarse cualquiera de sus pertenencias.

Pero eso no era todo, al siguiente día de que Belcebú cerró el trato con el joven, éste descubrió de la peor manera el verdadero significado acerca del "primer pago" que le había hecho al demonio:

Después de haber terminado el ritual de invocación, quedado en completa oscuridad dentro de su habitación, Archie se metió a la cama y se cubrió complemente con las cobijas, temblaba de miedo y seguía tapándose ambos oídos para evitar escuchar la voz de Belcebú o su macabra risa.

Amaneció y Archie se levantó pesadamente, en el suelo aun quedaban los restos de aquel maldito ritual; sus ojos se llenaron de lágrimas ante el recuerdo de la información recibida y simplemente recogió todo aquello que ya era basura.

Recordó también con amargura la visión de la copia suya tan monstruosa, tan vacía…tan muerta como tal vez en ese mismo instante él se sentía en verdad. Se bañó y se puso lo primero que encontró, ni siquiera quiso observarse al espejo como era su costumbre, su prioridad era otra: encontrarla, enfrentarse a ella cara a cara y saber en qué rincón olvidado de la propiedad Andry permanecía Albert, o mejor dicho, lo que quedaba de él.

Pensativo, salió de su habitación y bajó las escaleras, atravesó el vestíbulo y entonces sucedió: los espejos que ahí se encontraban le mostraban aquella horrible figura que la noche anterior estuvo frente a él!

-Nooooooooooo!

Archie gritó cubriéndose los ojos, cayendo de rodillas al suelo, y en unos segundos su hermano y su primo corrían a ver qué estaba pasando; pero él no fue capaz de verbalizar lo que acababa de ver y tampoco podría dar una explicación coherente a eso.

-Qué pasó Archie?! –Stear lo sacudía con fuerza queriendo obligarlo a volver en sí-.

-Está aquí! En los espejos! –Repetía sin parar-.

Estaba pálido, con gotas de sudor que perlaban su frente. Para entonces la tía abuela, Annie y Candy también estaban ahí, observándolo asustadas.

Voltearon hacia los espejos pero no vieron nada fuera de lo común. Stear le habló lo más calmadamente posible, tratando de convencerlo de que no había nada amenazante. Cuando Archie accedió a mirar a todos, se tranquilizó al ver aquellos rostros humanos, Anthony le tendió una mano y lo ayudó a levantarse.

Annie se dirigió a uno de esos espejos, lo descolgó de la pared y lo llevó frente a Archie, sonriendo dulcemente se colocó a su lado y observando el reflejo de ambos como si fuese una fotografía de la pareja en un marco, le dijo:

-Mira. No hay nada de qué preocuparse.

Observó el rostro femenino aparentemente dulce y sonriente y luego su propio rostro; sus ojos evidenciaron perplejidad, sus labios se entreabrieron, llevó sus manos lentamente a recorrer su mentón, sus mejillas, el contorno de sus ojos, parpadeó lentamente, miró atentamente sus manos a través del espejo y luego las miró directamente…y emitió un grito desgarrador!

Finalmente comprendió lo que sucedía: su rostro y su cuerpo permanecían intactos, tan humanos como siempre, pero su reflejo era exactamente como su copia acompañante durante la invocación de Belcebú. Su reflejo había sido el primer pago, pero no era un pago temporal sino para toda la eternidad!

Sin siquiera esperarlo, la voz de Belcebú se dejó escuchar, no en el lugar donde todos estaban, sino en la cabeza de Archie:

- "Así es mi joven cliente: siempre, o al menos mientras vivas, al mirarte en un espejo, los demás seguirían viendo tu reflejo como normalmente es, pero solo tú verás tu propio cuerpo con la carne putrefacta cayéndose a pedazos, llena de gusanos junto con unas cuencas vacías en donde debieran estar tus ojos… Pero eso no es todo, tu reflejo tiene vida propia, es por eso que gruñe y grita de dolor, se pasea de un lado a otro en ese pequeño espacio del espejo como un animal enjaulado y golpeará una y otra vez aquella fría superficie tratando de escapar de su encierro, queriendo alcanzarte y hacerte pagar por el infierno al que lo has y te has condenado!"

Sí, de esa manera Archie ya no tuvo ni un minuto de paz desde aquél día; evitó dentro de lo posible el encontrarse con un espejo, al menos los de su cuarto los envolvió en periódico y los guardó excepto aquél del marco dorado con enredaderas y un querubín...ese lo quemó en medio del bosque, lejos de la mansión.


Se ajustó el vestido y recogió los cabellos sueltos, dio una mirada rápida al espejo y aseguró que su cara no denotara evidencia de lo que acababa de hacer.

-Ya es tarde, debo irme...

Se acercó y la tomó suavemente del brazo para susurrarle al oído:

-No quieres quedarte un poco más?

-No es correcto que haya venido a tu habitación casi a media noche y que estemos solos. Debo irme antes de que alguien se de cuenta.

-Elisa viene conmigo y se queda mucho tiempo aquí.

-Pero ella es tu hermana, nadie pensaría algo tan perverso de ella.

"Perverso", esa palabra le hizo sonreír y no quiso insistir más, se sentía satisfecho con haberla seducido al punto de que ella misma fuese a buscarlo a su habitación después de aquella cena familiar tan "peculiar". Le abrió la puerta silenciosamente y ella salió tan rápido como pudo, la observó cruzar el pasillo ocultándose en la penumbra como si fuese una ladrona. Neil rió para sus adentros y luego se preguntó a sí mismo:

-Qué es lo que planeó la tía abuela con esa dichosa cena? Cómo si no nos diéramos cuenta que quiere meterle por los ojos a Archie la tonta idea de casarse con Annie... -y entonces rió con ganas- Aunque creo que él ya lo sabe porque ya desde hace un tiempo se le ve completamente acabado y la escena que hizo hace un rato lo confirma: ha perdido la razón, el pobre está completamente loco! En cambio yo he estado mucho mejor, mi suerte ha dado un giro de 180°, he obtenido más de lo esperaba en tan poco tiempo.

Se quitaba la corbata mientras hacía memoria de los eventos sucedidos a su favor, luego miró su mano, ese anillo extraño le acompañaba ya a todas partes y aunque al principio pensó en regalarlo, una rara fascinación le invadió y prefirió quedárselo.

-"Imposible…sería imposible" -Pensó-.

Ciertamente su suerte cambió después de encontrar ese anillo. Dirigió la mirada hacia aquél cajón en donde había guardado el estuche casi roto, recordó la pequeña tarjeta que cayó desde su interior, la que se había negado a leer por tener unas letras minúsculas.

-Tal vez sea útil después de todo…

Abrió lentamente el cajón, buscó con cuidado el estuche y al encontrarlo lo sacó despacio, como si tuviese temor de que en cualquier momento se pulverizara y se convirtiera en polvo debido a lo antiguo que parecía.

Tomó entre sus dedos la fina tarjeta y la observó atentamente descubriendo que no podía entender lo que estaba escrito, la razón? Estaba escrito en griego!

-Demonios! Y cómo voy a saber lo que dice?!

Pensó en varias opciones, pero todas implicaban mostrar la tarjeta a alguien más e inevitablemente tendría que dar explicaciones de cómo la había obtenido. Pensó también en ir a alguna ciudad donde nadie lo conociera, pero eso era un poco difícil.

Comenzó a sentir pesadez en los párpados, realmente ya pasaba de media noche y no estaba acostumbrado a desvelarse; se recostó así sin cambiarse de ropa, sin quitarse los zapatos y mucho menos sin quitarse el anillo.

Su respiración se convirtió en un ronquido sonoro, señal de que ya estaba profundamente dormido, todo su cuerpo permanecía en completa quietud, cual si de un cadáver se tratara. El elegante cubrecama de seda se movió ligeramente, como si una suave brisa lo sacudiera…o como si hubiese algo o alguien escondido bajo la cama.

Una especie de humo blanquecino salió gradualmente debajo de la cama, poco a poco invadió la habitación hasta opacar todo imposibilitando la visión.

El suave y dulce susurro en su oído le obligó a tratar de abrir los ojos; la visión borrosa apenas le dejó distinguir a lo lejos una silueta paseándose lentamente por su habitación. Se talló los ojos con el dorso de la mano, insistió en tratar de enfocar más aquella silueta.

-Q-quién eres? –Apenas pudo preguntar mientras intentaba sentarse en el borde de la cama-.

La silueta se hizo más nítida a los ojos de Neil: vio de espaldas a una mujer joven, vestida con un entallado y largo vestido negro sin mangas, un largo y lacio cabello castaño claro, los brazos cubiertos casi en su totalidad por unos guantes negros.

La mujer giró despacio para mirarlo de frente, el movimiento de sus piernas hizo notar una larga abertura del vestido desde un tercio de su muslo hasta los pies. Neil contempló absorto esas largas piernas protegidas por unas medias negras mostrando los resortes que se supone serían del liguero.

Con pausados pasos llegó hasta él, levantó su pierna y de manera lenta ésta asomó completamente por la abertura del vestido, clavando firmemente en el colchón, junto a Neil, el largo y delgado tacón de su zapatilla.

-Soy lo que quieras que sea –Dijo en tono suave y provocador-.

Neil tardó en reaccionar y descubrir que ese rostro femenino estaba a escasos centímetros del suyo, frente a frente, mirándole con curiosidad.

Ella pareció hipnotizarlo con su mirada, Neil ni siquiera pudo articular palabra, ella se acercó despacio y le ofreció sus labios escarlata, Neil no pudo negarse al contacto y sintió los carnosos labios de ella sobre los suyos inmediatamente, cerró sus ojos para abandonarse al placer que estaba experimentando, sin embargo…

-Aaaaaaghhhh –Gritó él al sentir un dolor punzante multiplicado en su espalda-.

La mujer lo besaba mientras lo abrazaba con fuerza y las puntas de sus guantes se rompían al emerger sus largas y curvilíneas uñas que penetraban como múltiples aguijones la piel de la espalda de Neil!

La apartó de su lado con fuerza, ella lo miró extasiada y soltó una carcajada estruendosa! Fue en ese momento que Neil quiso escapar pero al mirar su habitación horrorizado al fin se dio cuenta de que su visión no estaba borrosa…sino que todo estaba cubierto por finas y blanquecinas telarañas!

Poco a poco se iba apagando el resplandor violeta del anillo en el dedo meñique de Neil, segundos después la luz del sol penetraba sin dificultad en su habitación ya que la noche anterior se olvidó de cerrar las cortinas.

Estaba acostado boca abajo en su cama, completamente vestido tal como la noche anterior, los rayos del sol golpearon su rostro y al abrir súbitamente los ojos un lastimero quejido salió de sus labios al tiempo que se protegía la cara con su brazo.

Se sentó en el borde de la cama, trozos de imágenes vinieron a su mente, sobreponiéndose unas a otras: labios escarlata, zapatillas de tacón alto, cabellera larga, hermosas piernas mostrando un liguero negro… Frotó su rostro con ambas manos, miró con precaución a su alrededor:

-Fue un sueño! Vaya que lo sentí bastante real!

Risueño al fin, se empezó a desvestir: primero calcetines, luego cinturón, le siguió el pantalón y la ropa interior…al desabrocharse la camisa se percató de una ligera humedad en la espalda pero no le dio importancia. Terminó de quitársela, la lanzó por los aires sin preocuparse por nada más, caminó completamente desnudo hacia la ducha y el agua caliente le hizo sentir un ligero ardor en la espalda. Mientras tanto, aquella camisa cayó al suelo dejando entrever pequeñas y múltiples manchas carmesí.


Hola! Un poco tarde este cuarto capítulo, sorry. Realmente fue difícil terminarlo por falta de tiempo...y en algún momento por falta de inspiración XD Trataré de hacer las historias simultaneas...o por lo menos un par de ellas jejeje. Vemos que Neil entra en escena con sus propios "negocios" y obviamente lo de Archie no ha terminado!

Gracias por sus comentarios: Maxima (Guest) genial lo que me comentas de los espejos! Buscaré la manera de incluir esos datos en la historia!, Abi de Brower nada es lo que parece y con Annie menos!, Patoche13, Sabrina Weasley ojalá me acompañen hasta el final de esta historia, Mazy Vampire gusto en tenerte por estos lares nuevamente, Remiel22 me da gusto que hayas leído esa historia (es uno de mis hijos predilectos jejeje). Saludos y hasta el siguiente capítulo!