"JOYAS DE FAMILIA"
Por Inuky666
A fin de cuentas una cadena está formada por múltiples y pequeños eslabones...en la vida real sucede algo similar: los sucesos no ocurren de manera aislada realmente, sino que se presentan uno a uno para que en algún momento dado todo confluya en una sola historia. La vida de cada persona, puede llegar a ser solo un eslabón que forma parte de la gran historia de alguien más.
Todo ocurre por una razón, aunque no siempre es posible conocer ese motivo inmediatamente. La vida, el destino, Dios o como quieran llamarle, es sabio y acomoda las cosas gradualmente para que el rompecabezas quede completo al final.
Como siempre la aclaración: historia, mía y personajes: Mizuki e Igarashi.
CAPÍTULO 5. "ESLABONES"
Salió de la habitación de Neil como si fuese una ladrona, escondiéndose en la penumbra para evitar que alguien por descuido la descubriera. Entró tan rápido como pudo a la recámara que le habían asignado, cerró la puerta lentamente y entonces una voz la sorprendió:
-Te he estado esperando desde hace casi dos horas, donde estabas?
La vio sentada en su cama, con su bata de dormir y un pañuelo estrujado con fuerza en su mano derecha. No supo qué decir inmediatamente, pero segundos después adoptaba la misma conducta que toda su vida la había rescatado ante momentos desagradables o difíciles:
-Fui a la cocina por un vaso de agua…Discúlpeme, no pensé que le fuese a molestar –Bajó la mirada y entrelazó las manos como una niña al ser regañada-.
-Una dama no debe merodear a altas horas de la noche sola por la mansión… No puedo creer que esté permitiendo esto!
-Le recuerdo que es un arreglo beneficioso para todos –Respondió dejando salir un poco de su verdadero carácter-.
-Sí, así es. Todo esto es solo por el bien de los Andry –Dijo en su clásico tono ceremonioso- Pero no olvides que te estoy entregando a uno de mis queridos sobrinos.
-Y le aseguro que yo sabré corresponder –Nuevamente adoptó aquella postura sumisa-.
-Ya lo veremos. Si no fuera porque es necesaria esta boda, jamás la habría permitido, pero…
La matriarca no terminó la frase, barrió con la mirada a la joven e hizo un gesto evidenciando su desagrado y salió de aquella habitación. Annie se quedó con las manos temblando de rabia, en sus ojos asomó el viejo rencor hacia aquellos que siempre la han despreciado solo por ser una huérfana. Esperó que la puerta se cerrara y entonces habló para sí:
-…Pero lo cierto es que necesitas el dinero de los Britter; por eso es que me entregarás a tu querido sobrino, maldita vieja ambiciosa!
Se sentó frente al tocador, se miró detenidamente al espejo mientras bajaba el cierre del vestido y entonces notó unos pequeños moretones en la piel de sus senos, justo donde comenzaba el borde de su sostén.
-Le dije que tuviera cuidado de no dejarme marcas! Ese Neil es un tonto! –Instantáneamente volvió a recordar que hace un par de horas había estado en la habitación de él-.
-Quién lo hubiera imaginado! Yo con Neil…
En realidad esa "situación" había comenzado un par de días después de que ella arribara a la mansión de los Andry…y mucho tuvo que ver un sentimiento muy particular en Annie.
Cortó unas cuantas rosas como solía hacer cada mañana; las puso en un jarrón con agua y decidió subirlo a su habitación; lo colocó en su buró, muy cerca de la repisa donde el lienzo estaba.
-Te traje un obsequio, espero que te gusten –Le dijo a la joven de aquella pintura-.
La observó detenidamente, como queriendo memorizar cada rasgo suyo. Fue en ese momento que una idea vino a su mente:
-Es cierto! Si esta pintura estaba en el ático muy probablemente es uno de nuestros antepasados!
Recordó que el árbol genealógico de los Andry estaba registrado y guardado en la biblioteca y sintió una gran alegría ante la posibilidad de conocer la identidad de aquella joven hermosa. Le dio un vistazo más, pero esta vez percibió un breve destello en la mirada de ella.
-Qué raro! Insisto, por momentos pareciera que tiene vida propia!
Quiso observar más de cerca, deseando ver el resplandor nuevamente, entonces repentinamente esos ojos que inicialmente parecían vacíos y perdidos en la nada, giraron y observaron fijamente los ojos de Anthony!
-Ah! –Exclamó e inevitable su reacción fue dar un paso hacia atrás-.
Los ojos de esa imagen femenina se clavaron en los de Anthony y la dulce mirada que antes él percibió, se transformó en una especie de desafío que le provocó calosfríos sin embargo no podía apartarse ni un milímetro.
Con mano temblorosa quiso tocar el rostro de ese lienzo y justo en el momento en que hizo contacto con éste, tuvo un chispazo de imágenes en su mente que le causaron un dolor indescriptible!
Aturdido cayó hacia atrás, sobre su cama, se tocaba la mano y al mismo tiempo se quejaba de dolor, pero el dolor no estaba en su mano ni en ninguna otra parte de su cuerpo…solo en su mente y en su corazón.
Después de unos segundos logró controlarse y temeroso volvió a mirar el lienzo; sus ojos denotaron sorpresa y horror al mismo tiempo cuando vio que de los ojos de la bella joven se desbordaban gotas similares a lágrimas.
-E-estás llorando! –Apenas si pudo decir-.
A medio día la biblioteca de la mansión no era precisamente el sitio más concurrido, en realidad solo un joven pasaba mucho tiempo ahí en silencio, devorando libros. Esta vez le invadió la sensación de estar acompañado, volteó una y otra vez hacia los libreros estrictamente alineados uno tras otro pero no alcanzaba a ver a nadie más.
-Seguro que necesito tomar un descanso, he estado aquí desde que amaneció y nadie ha venido, así que son solo imaginaciones mías –Estiró sus brazos hacia el techo y se desperezó-.
Se levantó pesadamente y se dirigió a la puerta sin embargo se sobresaltó al ver que ésta se abrió antes de que él pudiese tomar el picaporte.
-Hola Stear, te he estado buscando y pensé que si no estabas en tu laboratorio, estarías aquí…
Stear lo observó con desconfianza, eran contadas las ocasiones en que su primo era amable y cuando eso sucedía, siempre tenía un costo…
-Y porqué tu interés en encontrarme? Qué quieres Neil?
-Calma, solo trato de ser amable…
-Ese es el problema: generalmente no eres amable.
-Está bien, iré directo al grano: puedes decirme si aquí hay algún libro sobre latín, griego o algo así?
Stear soltó una carcajada y después se quitó los lentes, se pasó el dorso de la mano por ambos ojos y luego miró a Neil detenidamente.
-Tú buscando un libro? Eso es gracioso!
-No te burles! Olvídalo, no sé porqué pensé que me ayudarías! –Dio media vuelta para retirarse pero Stear lo detuvo-.
-Oye no seas tan sensible! Está bien, te ayudaré, sí, hay un diccionario de latín y otro de griego, cual necesitas?
-No lo sé…-Dudo un instante y después sacó de su bolsillo un trozo arrugado de papel con una sola palabra garabateada-.
-Es griego –Leyó Stear sin dificultad-.
Se dirigió hacia uno de los estantes cercanos, tomó un libro y se lo entregó a Neil diciendo:
-Esto es lo que necesitas. Nos vemos después.
Recogió sus manuscritos y se dirigió a la salida tranquilamente. Neil lo observó en silencio pero después lo cuestionó.
-Ey espera un momento, no vas a preguntarme por qué quiero traducir algo de griego?
Stear permaneció de espaldas a Neil y aclaró:
-Más me vale no saber en qué estás metido, siempre me trae complicaciones enterarme de asuntos tuyos o de tu hermana, además…tus planes nunca funcionan –se encogió de hombros- así que no tiene caso desgastarme y preocuparme por lo que hagas.
Stear salió con una pequeña sonrisa en su cara y Neil se quedó haciendo una pequeña rabieta. Sujetó con fuerza el diccionario y salió también de la biblioteca, prefería estar en su habitación él solo evitando que su hermana o alguien más, metiera la nariz en esto.
Candy y Anthony platicaban desde hace un rato en la sala…irónicamente ella lo había rescatado al tocar la puerta de su habitación justo cuando aquel rostro del lienzo lloraba frente a él.
-"Candy me ayudó sin siquiera saberlo…si hubiese llegado unos segundos después, no sé qué habría pasado…Ese lienzo, en cuanto Candy apareció, simplemente dejó de llorar…Quién es esa mujer? Quién es?" –Decía una y otra vez dentro de su cabeza-.
-Qué pasa Anthony? Te has quedado muy callado…
-Eh?...Nada Candy…solo que recordaba las cosas extrañas que han estado sucediendo…
La joven miró detenidamente a su alrededor, sí, recordaba nítidamente los gritos espantosos de Archie al observarse a sí mismo en todos esos espejos…
-Pobre Archie, ojalá pudiésemos ayudarlo de alguna manera –Dijo Anthony coincidiendo con el pensamiento de la rubia-.
-No ha estado del todo mal; Annie quiere casarse con él pese a todo…debe quererlo mucho…
-Seguramente –Concluyó él-. Bueno, debo buscar a Stear, quiero comentarle algunas cosas –Dudó un poco- Si quieres, puedes venir.
-No por ahora. Quiero ver a Neil, no me ha dicho a qué hora saldremos a cenar esta noche y…
-Quién lo hubiese imaginado: Neil y tú parecen ser ya muy buenos amigos.
Candy dudó un instante, pero finalmente se decidió a preguntar con un tono suave y tímido:
-Te molesta, Anthony?
-No, supongo que el destino es así. Y si no fuese así, sinceramente no le podría dar alguna otra explicación. Tú y él no podían ni verse…y ahora cada vez se vuelven inseparables y parece que solo puedes pensar en él… La vida tiene guardadas sorpresas que uno ni imagina!
Candy sonrió en silencio, ciertamente sintió algo de desilusión al descubrir que Anthony estaba de acuerdo con la cercanía que tenía con Neil actualmente, pero también las palabras del joven rubio hicieron eco en su mente y por unos segundos la razón asomó a sus pensamientos, solo por unos segundos volvió a preguntarse por qué ella no podía dejar de pensar en él y cada día que pasaba le resultaba más difícil estar sin verlo.
Stear observaba detenidamente cada una de sus anotaciones y alternadamente se dirigía a esas figurillas del reloj cuando Anthony llegó a su habitación.
-Qué bueno que te encuentro…
-Anthony pasa! Acabo de hacer un descubrimiento interesante sobre estas figuritas porque resulta que no fueron hechas al azar, sino que…
Stear había comenzado a parlotear como cada vez que se emocionaba con sus hallazgos científicos, pero está vez se detuvo de golpe al ver el rostro del rubio.
-Anthony, qué sucedió? Estás pálido, como si hubieses visto un fantasma…
Anthony en silencio le miró fijamente y Stear temió lo peor; suficiente era ya ver a su hermano consumirse por algo que nadie pudo siquiera imaginar, como para ahora ver que su primo también estuviese en una situación similar. La rudeza no era parte del carácter del joven inventor, sin embargo la sensación de desesperación e incertidumbre que lo invadió le hizo sujetarlo con fuerza de ambos hombros y sacudirlo exigiéndole que hablara inmediatamente.
El joven jardinero empezó a hablar, describiéndole con todo detalle lo que hizo desde el momento en que encontró el lienzo en el ático hasta justo aquella mañana en que le llevó las rosas, sin embargo omitió aquellas imágenes que se presentaron en su mente al tocarlo, Stear escuchaba con atención y aunque su desesperación fue mitigándose, la incertidumbre ante lo desconocido solo se incrementaba.
-Una pintura que llora… -Dijo en tono preocupado-.
-Stear, por favor créeme! No quiero terminar desquiciado como… -No se atrevió a terminar la frase-.
-Como mi hermano? –Sacó su pañuelo para limpiar sus lentes y cabizbajo agregó- Yo tampoco quisiera que le ocurriera a alguien lo que él vivió…
-Discúlpame Stear, no quise decirlo así.
-No es eso, sino que…tal parece que desde que entramos a ese ático fue como abrir una caja de pandora para nuestra familia. No he visto ese lienzo después de que lo limpiaste, pero me gustaría verlo.
-Te lo mostraré enseguida, vamos a mi habitación ahora mismo si quieres –Propuso Anthony-.
Stear se quedó en silencio por unos segundos y entonces le pareció prudente mostrarle a su primo lo que acababa de descubrir en la biblioteca.
-Antes quiero mostrarte algo que encontré acerca de este reloj…de cierta forma coincide con lo que tú piensas sobre ese lienzo, ambos objetos podrían estar estrechamente vinculados al pasado de los Andry.
Anthony lo miró en silencio, no tenía idea del descubrimiento de Stear, pero en ese momento cayó en cuenta de lo que decía Stear: "…objetos vinculados al pasado de los Andry".
La noche era un tanto lúgubre teniendo por compañía una suave lluvia que poco a poco se convirtió en una tormenta cuyos relámpagos rugían y partían en varios fragmentos el oscuro y nebuloso cielo; a cada minuto parecía que con más coraje la lluvia caía como queriendo arrastrar todo a su paso.
Ya pasaba de la media noche y una vez más como en otras ocasiones, una silueta vestida de blanco se deslizó ágilmente por las escaleras de la mansión, aquellas que desembocaban justamente al jardín de rosas que tanto cuidaba Anthony; la silueta atravesó los rosales recibiendo múltiples rasguños de las flores, pero eso no frenó su carrera y posteriormente se perdió entre los árboles del bosque.
Los segundos pasaban lentamente, pero todo parecía formar parte del ritual; los relámpagos y el correr del agua amortiguaron entonces el primer sonido firme y seco entre los árboles y ahogaron el grito furibundo que le siguió:
-Muere maldita, muere!
Una y otra vez repetía la misma sentencia sujetando con firmeza aquel martillo de madera con su mano derecha, propinando certeros golpes en la cabeza de un largo y grueso clavo de hierro. La lluvia continuaba sin dar tregua, las gotas se arremolinaban en los surcos de sus mejillas formando pequeños ríos, mismos que podrían confundirse con un raudal de lágrimas, sin embargo su rostro estaba descompuesto en una mueca que reflejaba coraje, rencor…
-Me quedaré con todo lo que amas! Al final seré solo yo quien haya triunfado!
La delicada piel blanca de sus pies se había manchado con lodo ya que estaba descalza, su vestimenta era solo una bata blanca larga de algodón parecida a la que usan en los hospitales, en la cabeza llevaba una especie de diadema blanca con un triangulo colocado justo en su frente y a los lados unas pequeñas y delgadas velas cuya fina flama amenazaba con apagarse en cualquier momento debido a las gotas de lluvia.
-Sé que él realmente siempre se ha interesado en ella, todos se han interesado en ella!
Las nubes parecieron dar permiso a la luna llena para volver a brillar sobre el bosque en ese momento y su luz blanquecina iluminó como un reflector a aquella joven iracunda; ésta observó fijamente aquél muñeco de paja que sostenía con su mano izquierda, hubiera deseado poder fulminarlo solo con la mirada, pero se resignó a seguir las instrucciones recibidas tiempo atrás; el listón que había enredado en el muñeco aún conservaba su color rojo…
Al otro lado del bosque estaba una mansión que hacía años los Andry ni siquiera vigilaban, en realidad el único que le tuvo afecto fue el hombre que alguna vez tuviera derecho a heredar el puesto de patriarca, pero él hace mucho que había dejado de estar entre los suyos. La luz de luna cayó también sobre aquella mansión en ruinas y se coló a través de unos pequeños barrotes de hierro que simulaban un respiradero al ras de suelo en uno de los costados de la casa.
Las húmedas y oscuras escaleras que pasaban junto a ese respiradero fueron iluminadas por unos segundos dejando entrever la piedra deslavada y mohosa de cada escalón; parecía descender al centro de la tierra porque se perdía nuevamente en la oscuridad, lo cierto es que a unos cinco o seis metros más abajo las escaleras topaban con una pequeña puerta metálica sellada con un pesado y oxidado candado.
Más allá de esa puerta estaba celosamente guardado lo más valioso para los Andry…tan valioso que hubo la necesidad de condenarlo a la oscuridad perpetua, al silencio y a la soledad desde mucho tiempo atrás.
Una figura encapuchada apareció repentinamente en la entrada de la vieja mansión, con pasos lentos y cautelosos se adentró y se dirigió a la parte trasera; después bajaba peldaño a peldaño la escalera hasta llegar a esa pequeña puerta, de entre sus ropas buscó algo y un tintinear evidenció un par de llaves largas, enseguida introdujo una en el candado y lo abrió. Atravesó con calma y cerró tras de sí. A tientas colocó en el suelo la canasta que llevaba colgada de su brazo izquierdo y encendió con torpeza un trozo de vela que estaba sobre una desvencijada mesa.
Lo que se alcanzaba a ver con ella débil flama no podía ni siquiera ser nombrado como "sótano", sino que era más bien una burda cueva oscura y húmeda cuyas paredes de piedra amortiguaban cada sonido y señal de vida exterior.
-Te traje algo de comer –dijo aquella figura de la capucha-.
En respuesta hubo un silencio que le atemorizó y rápidamente tomó un palo largo que estaba tirado en el suelo, caminó sujetándolo con ambas manos y llegó hasta aquellas rejas que le separaban del despojo viviente que ahí se encontraba tumbado en un rincón de la improvisada celda.
-No estoy para juegos! Anda! Levántate! –Ordenó a gritos mientras también daba pequeños golpes a aquel que yacía en el suelo-.
El bulto sumergido en la oscuridad se movió muy despacio dando señal de estar aun con vida; se arrastró lastimeramente hacia las rejas y apenas con un hilo de voz dijo:
-Tú…
-Sí soy yo nuevamente, quién más vendría después de tanto tiempo? –Reclamó con sarcasmo- Afuera todos te han olvidado.
Ambas miradas se encontraron por unos segundos y el silencio lo inundó todo; le tendió la pequeña canasta que el otro sujetó débilmente y se sentó en el frío suelo para comer.
-Ya no eres ni siquiera la sombra de lo que antes fuiste! Quién diría que alguna vez tu nombre fue…
La persona de capucha no terminó la frase, simplemente observó aquel despojo humano: parecía un simple montón de huesos cubiertos por un pellejo casi transparente, rostro cadavérico, trozos de ropa mugrienta, uñas como garras, barba y cabello largo que le hacían ver como si tuviera más de cien años encima.
-Mi nombre?...
Aquel ser humano que había sido forzado a convertirse en un lastimero despojo hizo a un lado las sobras de comida que le habían llevado, se miró las manos engarruñadas y temblorosas y sus ojos se llenaron de unas pocas lágrimas.
Hola nuevamente! Tardé más de lo calculado en terminar este quinto capítulo, sorry. Como ven empecé a aclarar un poco más de lo que sucede con los demás ya que vimos lo que le pasó al infortunado Archie. Espero este capítulo haya sido de su agrado, fue con la finalidad de empezar a atar cabos sueltos... Saludos!
