"Me das asco". Esa frase retumba en mi cabeza mientras espero sola en la sala a que lleguen mis familiares a despedirme. ¿Qué significa eso? Un posible aliado menos. No es que me agrade la idea de aliarme, pero si quiero ganar debo usar una estrategia. Lo más probable es que acabe en el grupo de los profesionales. Aunque claro, creí que mi compañero de Distrito estaría conmigo. No es un gran problema, en algún momento estaré yo sola porque hay un ganador; solo uno.
Veo cómo el pomo de la puerta se gira lentamente y en seguida entran mis padres. Ellos solos, sin mi hermana. Qué decepción.
–Emerald, hija, has estado deslumbrante –me dice mi madre con su sonrisa de Miss. Siempre ha sido tan guapa...
–Gracias, mamá –. Le doy un abrazo.
–Hija mía, vas a ser el orgullo de nuestra familia. Ningún Bloomer ha ganado unos Juegos hasta ahora. Podrías ser la primera –afirma mi padre. Nunca lo había visto tan emocionado.
–Podría serlo y lo seré –le aseguro.
Ambos me dan unos últimos consejos, me desean suerte y mi madre además me llena la cara de besos. Luego se despiden y salen cerrando la puerta tras de ellos.
Espero unos segundos y el pomo vuelve a girar. ¿Alguno de mis profesores o algún compañero de clase? ¿Los habrán dejado entrar?
–Amy... –murmuro al ver entrar a mi hermana por la puerta.
–Em... quería hablar contigo a solas –dice en un susurro. Con la mano derecha, se agarra el brazo izquierdo que acaba en un muñón. Normalmente lo lleva escondido con mangas largas, pero hoy se ha puesto un vestido de tirantes.
Mi hermana es dos años mayor que yo. Empezó a entrenar, pues, dos años antes que yo y era mucho mejor. Tenía un don innato para el hacha, unas habilidades que eran la envidia de todos los chicos de la academia en la que estábamos. Pero un día en una práctica, la cabeza del hacha se desprendió y cayó sobre su muñeca. Gritos de dolor, sangre por todas partes... y así perdió la oportunidad de ser una candidata a vencedora. Yo siempre creí que alguien le había tendido aquella trampa por envidia.
–¿Qué quieres... decirme? –pregunto temerosa.
–Lo que tenía que decir, te lo habrán dicho ya papá y mamá. Pero quiero decirte algo más para que lo tengas en mente siempre a partir de ahora –habla con voz misteriosa, como si en cualquier momento me fuese a revelar un gran secreto–. Todo esto... es un gran error. No deberías estar aquí. Vas directa a tu muerte –me dice, así como si nada.
–¿Qué? –pregunto con incredulidad, enfadada–. Mira, si querías minarme los ánimos, ya tenía bastante con la actitud indiferente que has mantenido hasta ahora. No tienes que venir a decirme esas cosas –digo levantando la voz cada vez más.
–No, no, te confundes. No es eso... –continúa ella–. Te conozco, tienes humanidad en tu corazón. Tienes corazón. No creo que te falte piedad, no creo que seas capaz de matar a nadie. De hecho... nadie debería ser capaz de matar a otras personas.
Me quedo en silencio ante sus palabras, intentando encontrar una forma de digerirlas.
–¿Lo que me quieres decir es que de repente has abandonado los ideales por los que luchaste tanto tiempo? ¿Ahora de repente te ha dado por pensar como los de la periferia? Amy... no sé, quizás toda la morflina que te dieron cuando estuviste en el hospital, te ha afectado al cerebro –escupo las palabras sin piedad. Quiero demostrarle que no tengo piedad, que no tendré piedad en la arena–. No es mi culpa que te cortaras la mano. Sé que querías ir a los Juegos antes que yo, ganar antes que yo para que, si alguna vez lo conseguía, quedase en un segundo plano. No soportas que te haya superado... ¡pero no tengo la culpa de tu maldito accidente! –exclamo.
Entonces veo una mirada dolida, hacía mucho que no veía esa expresión en los ojos grises de mi hermana.
–Veo que no puedo hacerte entrar en razón. Quizás si hubiese intentado convencerte antes... no estarías aquí –murmura más diciéndoselo a sí misma que a mí. Se dirige a la puerta y mira una última vez en mi dirección–. Lo siento –dice simplemente para luego cerrar la puerta a sus espaldas con un ruido sordo.
Estoy desconcertada. No sé qué pensar. Ya no sé con qué intención me ha dicho eso. ¿Qué pretende? Si me tenía que decir algo... se podría haber esperado a después de los Juegos.
Oh, ya me lo ha dicho.
Ella no cree que pueda volver. Y mis padres no están 100% seguros. ¿Acaso soy la única que está completamente convencida? No me había parado a contemplar la posibilidad de morir allí. No es seguro que vuelva. De hecho, la mayoría de los que van allí, lo hacen habiendo asimilado que van a morir. Sin embargo, yo no le tengo miedo a la muerte.
La puerta se vuelve a abrir, interrumpiendo mis pensamientos. De nuevo el agente viene a por mí. Vuelvo a encontrarme en la entrada con Gem que ni se digna a mirarme. Un suspiro inaudible escapa de mis labios. Aunque no quiera aliarse conmigo en la arena, al menos debería tratar de llevarse bien conmigo, ¿no? Vamos a convivir juntos estos días. Y si no quiere llevarse bien, al menos debería intentar llevarse. Solo eso, no pido más.
En el camino en coche hasta el tren bala, Atlas nos explica cosas sobre el Capitolio, pero son cosas que yo ya conozco. Al menos le intento prestar atención pero Gem ni siquiera finge. Al subir al tren, nos reciben nuestros mentores.
A ella la conozco, es Cashmere. Ella y su hermano Gloss ganaron dos Juegos consecutivos. Su familia es famosa por enfocar por completo la educación de sus hijos hacia la victoria de los Juegos. El otro es un hombre anciano pero corpulento y de aspecto juvenil. Lo he visto en los archivos de los ganadores del Distrito pero no recuerdo su nombre, lo que me hace pensar que su victoria no destacó por nada especial. Sin embargo, podría darme consejos para aprovechar mi fuerza al máximo. Más tarde se presenta como Bryant.
Ambos se comportan con amabilidad y comienzo a hablarles de mis habilidades con la espada y el mazo. Les cuento brevemente lo que sé sobre supervivencia y lo que he estudiado sobre los Juegos.
–¿Puedo irme de aquí? Estoy de más –me interrumpe Gem en mitad de una frase. Lo miro boquiabierta, mostrándome ofensiva. Cashmere se muerde el labio, quizás se siente culpable por solo prestarme atención a mí, pero él tampoco ha abierto la boca hasta ahora.
–Puedes hacer lo que quieras, pero esto que estamos hablando te podría servir para sobrevivir –dice en tono serio Bryant.
–¿Sobrevivir? –bufa él en respuesta. Hace un gesto de obviedad con las manos, como queriendo decir "ya me doy por muerto" y acto seguido se levanta de su sillón y sale de la habitación. Nosotros nos quedamos en un silencio incómodo para luego seguir hablando sin hacer comentario alguno sobre esto.
El viaje es más corto para nosotros que para los demás distritos, pero también somos los últimos en celebrar la cosecha, por lo que en seguida se hace de noche. Yo me voy a mi habitación cuando los mentores se acuestan, pero un rato después decido salir e ir al cuarto en el que está la enorme pantalla para ver proyecciones de otros Juegos. Nunca está de más. Cuando me acerco al lugar, veo unas luces y según acorto las distancia, escucho voces. Al asomarme por la puerta, me encuentro a un Gem acomodado en el sofá y mirando fijamente la pantalla. En ella se ve una escena de masacre. La reconozco. Es de unos Juegos en los que uno de los tributos tendió una trampa a un grupo de aliados y los quemó vivos. Decido hacer notar mi presencia.
–No creí que estuvieras tan interesado en esto –digo con un tono irónico bastante marcado.
Él chasquea la lengua pero no dice nada. Me tomo la libertad de sentarme junto a él en el sofá pero a cierta distancia. Me pongo a ver la pantalla y cuando termina la masacre, él pausa la grabación. Me dedica una mirada seria y luego suspira y se vuelve hacia mí, acomodándose en el sofá.
–Que te quede claro: estoy en contra de esto. No quiero matar a nadie pero quizás pueda alargar un poco mi vida usando estrategias de evasión. Hay quienes han ganado los Juegos de esa forma –comenta, diciendo esto último entre dientes.
Yo suelto una carcajada seca, forzada. Así que de verdad quiere sobrevivir...
–Pues lo que estabas viendo ahora mismo no era una estrategia evasiva. De hecho, una sola persona a matado a cinco quemándolas vivas.
–Simplemente me llamó la atención. Sigo sin entender cómo alguien es capaz de hacer algo así –me explica y luego me mira–. Si te soy sincero... –comienza para luego mirarme de nuevo en silencio unos instantes más. Empiezo a impacientarme–, ...no te veo capaz de matar a otra persona.
De nuevo fuerzo una risa–. ¿Acaso me conoces? Puede que en apariencia solo parezca una niña bien, pero llevo entrenándome toda mi vida. Soy muy capaz de matar y de ganar los Juegos –le digo con dureza, sintiéndome ofendida.
–Oh, a primera vista me pareciste la típica chica que se presenta voluntaria a los Juegos y está tan ansiosa por matar, que se carga a medio tren antes de llegar al Capitolio –comenta como una broma, o eso creo–. Pero ahora que te he observado un poco más, no creo que seas capaz de matar a otra persona –repite–, y es por eso por lo que ya no me das tanto asco.
Bufo y lo miro con desprecio–. ¿Te burlas de mí? No me conoces y me importa más bien poco el asco que me tengas.
Me levanto bruscamente del sofá y me acerco a la puerta con paso apresurado. Me giro antes de salir–. No eras tan gracioso antes –digo enfatizando la palabra "gracioso" de forma despectiva.
Llego a la habitación con la sangre hirviéndome y me tiro en la cama. Al final voy a ser yo la que no ponga de su parte para relacionarme con mi compañero.
¿Ahora todos se han puesto de acuerdo para decirme que no voy a ser capaz de matar? ¿Que todo por lo que he trabajado hasta ahora ha sido inútil? Genial.
Aquí está el capítulo 1. No sé qué os parece, por ahora no hay mucha acción, pero ya legará. Me está gustando esto de retomar los fics y bueno, agradezco cualquier tipo de crítica, sea buena o mala. Mientras sea constructiva... jajajaja. En fin, ya tengo varias ideas en cuanto a la arena y esas cosas. Aún no estoy muy segura de cómo desarrollar la relación de Em y Gem (acabo de darme cuenta de la similitud que tienen sus nombres xD) Y... también acepto sugerencias, no sé. EN el siguiente capítulo presentaré a los otros Tributos y poco a poco iré contando las cosas que van quedando en el aire. Sobre todo cosas sobre Gem. Si os fijáis, he intentado que los nombres tengan connotaciones de joyas o similares (sean propiedades de las piedras preciosas como el brillo y tal). Bueno, Gloss, Glimmer, Cashmere, Marvel... todos tienen algún matiz que los relaciona con su distrito.
Se despide Airissa, ¡nos leemos! 3
