Apenas he podido dormir y todo por culpa de las palabras de Gem. Me despierto más tarde de lo que debía haberme despertado y llego al comedor como un zombie. Cashmere y Bryant me miran sorprendidos, ambos alzan las cejas y yo meneo la mano para restarle importancia.

No he dormido bien –explico mientras me siento a la mesa. No me hace gracia desayunar junto a mi compañero, pero no me queda otra.

Noto como el susodicho me mira de reojo y casi puedo notar una sonrisa en sus labios. ¿Debería estamparle la tostada en la cara ya o sería mejor untarle algo antes? No, calma, Em. No debes perder la compostura. Una persona no puede minar tu confianza. Te has ganado esa confianza en ti misma con tu duro trabajo. Pero...

Sí, no he dormido porque he estado pensando toda la noche. Para mi desgracia, he de admitir que nunca he matado a nadie y no sé si seré capaz de hacerlo. Sin embargo, hasta ayer por la noche no lo había considerado. Ni tan siquiera cuando me lo dijo mi hermana. ¿Por qué? ¿Por qué me han afectado tanto las palabras de un amargado que no piensa esforzarse en ganar los Juegos siquiera? Aunque eso es mejor para mí porque así tendré un contrincante menos. De todas formas... ¿no me he entrenado en una academia de la que han salido ya múltiples ganadores capaces de matar a sus 23 contrincantes por sí mismos?

Emerald, ¿no vas a comer? Necesitas tener energías para cuando lleguemos al Capitolio –dice Atlas interrumpiendo mis pensamientos. En ese momento me doy cuenta de que debo apartar a Gem de mi mente si no quiero distraerme. En seguida, pego un mordisco a mi tostada y como con ganas. Cuando acabo, pido permiso para levantarme de la mesa y voy a prepararme a mi habitación. Pronto estaremos en el Capitolio.

Cuando llegamos allí, nos llevan con el equipo de preparación. Afortunadamente, cada uno de nosotros tiene su propio equipo y no tendré que cruzar miradas con Gem al menos hasta la hora de comer. Mis preparadores comentan cosas sobre el Capitolio mientras se encargan de mí. Al principio, intento seguir sus conversaciones pero siempre acabo perdiéndome. Es otro mundo. Se pasan toda la mañana preguntándome cosas sobre mí y diciéndome que da gusto cómo me cuido, que apenas me han tenido que retocar y cosas así.

Después de mi "preparación", llega mi estilista principal, una mujer llamada Teuf. Se podría describir perfectamente con dos palabras: curvas y rosa. Me lleva con paso rápido a una sala llena de espejos. Me pregunto cómo puede andar de forma tan grácil y habilidosa con esos zapatos de tacón que lleva.

Sin decir palabra, me entrega el vestido y me indica que me lo ponga. Una vez acabo, me lo ajusta y yo me miro en los espejos.

Es un vestido sencillo a primera vista. Ceñido en la parte de arriba y abierto por debajo, como si fuese de una bailarina. Es verde, cubierto de esmeraldas, pequeñas esmeraldas. Cada una de ellas brilla lo suficiente para que el vestido destaque pero no deslumbre. Algunas esmeraldas parecen escalar por mi pecho hasta llegar a la clavícula, como si dejaran un rastro.

Me imaginaba cómo sería el Capitolio por todo lo que había estudiado, pero jamás pensé que podría encontrarme cosas tan maravillosas como estas.

¿Te gusta? –pregunta al fin Teuf con una voz que no va acorde a su aspecto–. Son esmeraldas, ya sabes, por tu nombre –me explica, aunque yo lo sé perfectamente pero ahora mismo me he quedado sin palabras. Lo contemplo una vez más, moviéndome para verlo desde todos los ángulos.

Me encanta –respondo como si fuese tonta, como si no conociera otras palabras más adecuadas. Contrasta tan bien con mi piel blanca y mi pelo claro... por no hablar de cómo hace destacar mis ojos verdes. Nunca había vestido algo que me sentase tan bien.

Tras ese momento de contemplación, vuelvo a ponerme ropa normal y todos nos dirigimos al comedor. Allí está Gem, que ya ha empezado a comer sin esperar a los demás. La que parece ser su estilista, junto Atlas, lo miran con reproche y él traga lo que tenía en la boca.

¿Qué? Estaba hambriento –se excusa.

El resto nos sentamos a la mesa y comenzamos a devorar la comida. Todo está delicioso. De nuevo, aquellos del Capitolio empiezan a conversar entre ellos sobre asuntos de los que no entiendo y de vez en cuando Cashmere y Bryant se unen a ellos. Yo me limito a masticar en silencio y Gem hace lo mismo. Me quedo mirando a Gem porque está totalmente absorto en su comida. Intento imaginar qué clase de traje llevará. Espero que combine bien con el mío. De repente, él levanta los ojos de su plato y me sonríe con suficiencia. Su sonrisa parece decir "Te encanta contemplar mi hermoso ser", así que le devuelvo una mirada que dice claramente "Ahora mismo pareces un cerdo engullendo pienso". Luego vuelvo a concentrarme en la comida también. Y después de comer, descansamos brevemente para luego prepararnos. Queda poco para el desfile.

Nuestros estilistas nos informan de que nos van a dar un repaso y luego a vestirnos, así que de nuevo nos separan a Gem y a mí.

Lo cierto es que llevo desde anoche pensando en algo bueno que decirle. Algo que contraste las palabras que me dijo. Algo que le enseñe que soy capaz de matar, que soy mucho más capaz que él en todo lo referente a los Juegos. Sin embargo, no se me ocurre nada... tendré que demostrárselo cuando me ponga en acción en la arena.

Ya al fin vestida con mis esmeraldas, bajo a la sala en que todos los Tributos esperan para empezar el desfile con sus carros. Es el momento de contemplar a mis contrincantes, quiero analizarlos lo máximo posible para saber en qué medida mostrar mis habilidades en los entrenamientos y sobre todo a quién mostrárselas. Pero... según voy mirándolos, me siento más y más mareada. ¿Por qué? Paso la vista de una a otra persona en la sala sin saber quién es quién, mi respiración se agita. Siento una especie de ansiedad. Entonces, noto una mano en mi hombro y me giro con una postura defensiva (todo lo defensiva que me permite este traje).

Eres del 1, ¿verdad? –me pregunta un chico flacucho al que no conozco. Por sus pintas, deduzco que es del Distrito 3. Parece un árbol de Navidad todo lleno de lucecitas que en realidad son como circuitos. La verdad es que es un traje original, pero los del 3 siempre lo son. Algunos para bien y otros para mal.

Sí... –respondo no muy convencida.

Ah, encantado, soy Cop. Distrito 3 –se presenta–. Una pena que una chica como tú deba ir a los Juegos. Es un desperdicio –me dice acortando distancias y sin darme tiempo a responder. Yo alzo una ceja y preparo el puño para alejarlo de mí pero entonces alguien lo zarandea.

Vaya, amigo, te has equivocado de carro –dice Gem que por fin a llegado mientras le da unas palmaditas en la espalda. El chico del 3 se marcha sin decir nada más hacia su sitio. No me extraña: Gem lo dobla en tamaño.

Que no se te suba a la cabeza, lo he visto tirarle los tejos a la mitad de las chicas –me dice observando a Cop–. Aunque no entiendo la razón si al final se van a matar entre ellos.

Yo ignoro lo que me dice y lo miro de arriba a abajo. Lleva un traje sencillo pero los detalles están todos rematados con las mismas esmeraldas que mi vestido. Va repeinado. Hasta ahora, solo lo había visto con el pelo alborotado y rebelde, no puedo contener la risa.

¿Qué? –pregunta ofendido.

Nada, es solo que... creo que la gomina que llevas ahora, toda junta, debe pesar más que tu cerebro –contesto intentando que suene como un ataque, pero mi intento es fallido por culpa de las risas que se me escapan.

Estaba segura de que iba a responderme con un insulto aún mayor, pero solo me mira como con lástima y me dice:

Cada vez dudo más que haya una parte asesina dentro de ti.

Al instante dejo de reírme y mi rostro se pone serio. Aquí viene de nuevo.

Escucha, ahora mismo debemos llevarnos bien, mostrar a la gente el espectáculo que quieren ver –comienzo a decir mientras observo al resto de tributos. Nos hacen un gesto para que subamos al carro ya que el nuestro es el primero en salir–. Pero te juro que cuando estemos en la arena, te machacaré el cráneo con mi mazo –escupo las palabras y luego esbozo una sonrisa falsa para el desfile.

Debes de tener un trastorno de personalidad –replica él, que mantiene una expresión seria.

Nuestro carro sale y yo empiezo a agitar la mano al público.


Hola de nuevoooo. Acabo de terminar de escribir este capítulo. Estoy medio dormida porque son las 2 de la mañana aquí, así que puede que alguna cosa no haya quedado muy coherente. A partir del siguiente capítulo empieza la acción con los entrenamientos y eso. Por fin voy a incluir más personajes que interactúen con los protas. Posiblemente no os caiga muy bien Emerald por ser una protagonista algo arrogante y "pro-Juegos", pero era mi intención crearla así. No quiero revelar mucho, pero espero que la acabéis apreciando.

Solo espero que os esté gustando y si queréis dejarme críticas, sugerencias, cartas de amor o mensjes de muerte, no dudéis en poner una review. Gracias~

¡Nos leemos!