Gracias por las dos reviews que me habéis dejado, ¡significa mucho! Aquí va el segundo capítulo, espero que os guste;)

Pd. Subiré capítulo cada sábado y a lo mejor algún día entre semana también jeje.

CAPÍTULO 2

Cuando Damon despertó eran las 3 de la tarde, había dormido mucho pero era normal después de aquella noche.

Bajó las escaleras dispuesto a hacerse un café y entonces se acordó de aquella chica. Elena. Y sonrió al preguntarse cómo es que lo había ayudado en vez de mandarlo a la mierda después de lo que le había dicho en el bar.

- Por fin te levantas. – Dijo su hermano Stefan que ya estaba en la cocina. – Tenemos que ordenarlo todo, que esta mañana casi me mato al tropezar con una caja de esas. – Dijo señalando las que había en el comedor.

- Oh vamos Stef, tengo una resaca de la hostia, ¿no lo podemos dejar para mañana? – Peguntó rascándose la cabeza y bostezando.

- No, ayer ya me dijiste eso. – Replicó Stefan.

- Arg, está bien. – Se quejó Damon. - Veo que el polvo de ayer con esa camarera no te sentó muy bien… - Susurró con cansancio mientras daba la conversación por terminada.

Los dos hermanos se pusieron manos a la obra para acabar de ordenarlo todo esa misma tarde, y cuando ya casi habían terminado sonó el móvil de Stefan.

- ¿Sí? – Pregunto éste.

- Ajá… Vale. Sí, claro. Genial, pues allí estaremos. Adiós Elijah. – Eso fue todo lo que pudo escuchar Damon de la conversación.

- ¿Quién era? – Preguntó el mayor de los hermanos por curiosidad.

- Un amigo. No hagas planes para esta noche, hay una fiesta en la playa o algo así y estamos invitados. – Le aviso Stefan.

- Y a mí por qué coño me invitan a una fiesta para críos. – Se quejó éste.

- ¿Críos? No va a ser para críos Damon. Habrá universitarias, ya verás. – Sonrió su hermano. – Pero ahora tenemos que acabar esto, venga.

- Está bien. – Cedió finalmente Damon.

Horas más tarde Damon y Stefan ya estaban subidos al coche del segundo para ir a aquella fiesta en la playa.

- ¿Estás seguro que sabes cómo se va? – Preguntó Damon para nada seguro con su hermano.

- Claro, no te preocupes. – Dijo éste tranquilo.

- Ah y esta vez si no es molestia no me dejes tirado, sí? – Le dijo sarcásticamente Damon.

- Lo siento. Pero bueno, volviste sano y salvo. – Dijo su hermano siempre buscando el lado positivo para todo.

- Sí, gracias a ella. – Sonrió Damon más para él que para su hermano.

- ¿Qué? – Preguntó Stefan desconcertado.

- Nada, déjalo… - Dijo Damon pensando en Elena.

- En fin, ya hemos llegado. – Anunció su hermano después de un largo rato sin hablar. – Voy a ir a buscar a mi amigo, quédate aquí si quieres, o acompáñame o haz lo que quieras. – Dijo saliendo del coche como hizo Damon también.

- Creo que me voy a decantar por la tercera opción. – Dijo Damon mientras sonreía mirando a una universitaria.

- Siempre igual… - Pensó Stefan en voz alta ya que su hermano ya se había ido.

Stefan se quedó un rato andando mientras buscaba con la mirada a su amigo y después de unos 5 minutos lo encontró con su grupo de amigos, supuso éste.

- ¡Stefan! Cuánto tiempo amigo. – Saludó Elijah nada más verlo.

- Pues ya ves. – Sonrió Stefan. – Dime, ¿qué hay de nuevo, Eli?

- No mucho la verdad… - Rió éste. – Mira, ven, éstos son mis amigos. – Dijó mientras los señalaba. - Éste es Kol, Caroline, Meredith y Elena. – Los señaló uno por uno para que le quedase claro a Stefan.

- Encantado, yo soy Stefan un viejo amigo de Elijah. – Se presentó Stefan intentando memorizar sus nombres con sus caras.

- Lo mismo digo. – Dijeron éstos con una sonrisa.

- Eh, ¿y tu hermano, no venía contigo? – Preguntó Elijah.

Elena que ya desde un principio se había dado cuenta de que Stefan era el hermano de Damon porque lo reconoció de ayer cuando entro al Grill se le puso el corazón a mil solo de pensar que podría estar aquí también.

- Sí, pero estará ligando con alguna universitaria. Ya sabes cómo es, no ha cambiado. – Le dijo Stefan riendo. Y entonces Elena se sintió como una estúpida por haber creído por un segundo que podría tener alguna posibilidad con Damon.

- ¿De dónde ha salido este chicho? Porqué esta buenísimo. – Dijo Caroline en bajito para que solo la oyeran Meredith y Elena.

- Ya ves. – Dijo Meredith que miraba a Stefan con los mismos ojos que Caroline mientras éste les iba regalando sonrisas.

- Pues aún no habéis visto a su hermano. – Dijo Elena pensando en Damon.

- ¿Lo conoces? – Preguntaron sus amigas.

Y entonces Elena, Meredith y Caroline se disculparon diciendo que iban al baño y se separaron del grupo y ahí Elena les explicó todo lo que pasó anoche.

- ¿¡Y LO DEJASTE ENTRAR A TU CASA DESPUÉS DE LO QUÉ TE DIJO!? – Se escandalizó Caroline.

- No grites tanto. Y sí, lo hice. La verdad es que parecía inofensivo y realmente me dio mucha pena.

- Y te gusta. – Dijo Meredith después de medio minuto.

- Sí. Bueno, no sé… Es que estoy hecha un lío porque sé que él nunca que se fijaría en mí. – Dijo Elena con pena.

- Elena cualquier tío estaría deseando estar contigo. Eres preciosa, eres simpática, tienes un cuerpo genial, eres inteligente. Créeme ese tío… Damon – Rectificó Caroline. – estaría encantado de estar contigo. Estoy segura.

- Opino lo mismo que Car, además si no le gustases o no le parecieras guapa no habría entrado en tu casa por muy borracho que estuviese. – Dijo Meredith haciendo reír a Elena.

- Gracias chicas. Sois las mejores. – Dijo Elena sonriendo mientras abrazaba a ambas.

- Bueno y ahora volvamos con los chicos. Que quiero saber más de Stefan. – dijo Caroline con una sonrisa pícara.

- Y yo. – Rió Meredith.

- Pues vamos. – Dijo Elena empezando a caminar.

Cuando las chicas llegaron hasta los chicos todo estaba igual. Con la simple diferencia de que había otro chico, el cual no podía ser nadie más que Damon. Cuando Elena vio a Damon el corazón le dio un vuelco y se empezó a poner nerviosa. Pero no podía escaparse de ahí, aunque lo deseara, porque ya era demasiado tarde.

- Hey, por fin llegáis. – Dijo Elijah. – Mirad éste es Damon, el hermano de Stefan. – Meredith y Caroline instintivamente miraron a Elena ya que ese era el chico del cual su amiga les había estado hablando. Y Elena y Damon se miraron y el chico hizo esa sonrisa sabiendo perfectamente el efecto que causaba en Elena.

- Hola chicas. Hola Elena. – Lo último lo dijo mirando a los ojos de la castaña.

- Espera… ¿Os conocéis? – Preguntó Stefan extrañado.

- Sí. Una larga historia. – Dijo Damon aún mirando hacía Elena.

Kol, Meredith, Caroline y Elena empezaron a hablar para conocerse mejor con los hermanos Salvatore y así lo hicieron durante una media hora. La verdad es que había conectado todos muy bien.

Damon y Elena se iban regalando miradas, pero la mirada penetrante de Damon siempre hacía que Elena apartase la suya ya que la ponía nerviosa.

- ¿Queréis una cerveza o algo? – Preguntó Kol.

Todos dijeron que sí y cómo Elena deseaba con todas sus fuerzas irse de ahí aunque fuera por solo unos minutos dijo que iría ella a buscarlas y los demás aceptaron. Excepto Damon.

- Enserio puedo hacerlo yo sola. No hace falta que te molestes. – Dijo Elena justo cuando habían empezado a caminar para ir a buscar las cervezas.

- Ni tú tampoco, princesa. – La contradijo Damon. Elena se había quedado muda, ¿la acababa de llamar princesa de verdad? – Además, no voy a dejar que las lleves todas tú. Soy un caballero. – Continuó éste.

- Ya, claro. – Dijo la morena.

Ahí se formó un silencio realmente incómodo ya que ni Damon, ni Elena sabían que decirse.

- Joder. – Dijo Damon al ver la cola que había. Y Elena se rió.

- ¿Y a ti qué te pasa? – Le dijo Damon al ver cómo se reía.

- Nada, es solo que tardaremos bastante así que enserio, puedes irte. No me importa. – Dijo ahora Elena con más seriedad.

- No. No me voy a ir.

- Oye, yo que tú no bebería mucho. No vaya a ser que después tus padres te regañen. – Dijo Damon bromeando con toda su buena intención. Elena lo miró con odio, ya que eso le dolió muchísimo. ¿Quién se creía que era? Una vez lo dejaba pasar, dos ni de coña. Tenía muchas ganas de llorar, pero no quería hacerlo delante de él.

- ¿Sabes qué? Cógelas tú. – Dijo con la voz rota mientras se iba corriendo a algún sitio dónde no hubiera nadie.

Elena empezó a llorar. No quería hacerlo pero no podía parar. Quería desahogarse y en ese instante deseo que ojalá ella hubiera muerto con su familia, así ahora no tendría que sufrir.

- ¿Elena? – Dijo Damon que la había intentado seguir para ver qué le pasaba. – Elena. – Dijo cuando finalmente la vio sentada delante de la playa llorando. En ese momento se sintió como un imbécil por haberle dicho eso. No tenía ni idea de su vida, ni si tenía padres o no.

- Elena… Yo… Lo siento. – Se disculpó Damon que se puso de píe detrás de ella.

- Mis padres murieron. - Dijo intentando que no doliese, pero era imposible dolía. Dolía mucho.

- Soy gilipollas. No lo sabía… Perdóname. – Se intentó disculpar sintiéndose un mierdas.

- No importa, no lo sabías. – Se giró para sonreírle. Pero no pudo. Sólo le salió una mueca triste.

Damon se sentó a su lado y se apoyó a su brazo haciendo que la cabeza de Elena cayera a su hombro.

- Hace más o menos un año tuve… Bueno tuvimos un accidente de coche. Solo sobreviví yo…Mis padres y mi hermano no. – Dijo Elena con dificultad. La verdad es que no tendría por qué estándole explicando su vida. Pero lo necesitaba. – Desde entonces vivo sola, ya que nadie de mi familia quiso hacerse cargo de mí. – Continuó con pena.

- Eres muy fuerte. Y valiente. – Admitió Damon con admiración.

- No lo soy… - Empezó a sollozar Elena. – A veces deseó que hubiera muerto yo con ellos. No sabes lo duro que es…tener que estar en la misma casa…

- Ey, no digas eso. – La cortó Damon. – Nunca jamás vuelvas a decir eso, ¿me oyes?

- No lo entiendes. – Dijo Elena intentando no empezar a llorar, pero fue imposible.

- Eh… - Dijo Damon mientras le limpiaba las lágrimas. – No llores. No estás sola, ya no. – Elena asintió aunque en lo más profundo sabía que sí que lo estaba. Y siempre lo estaría, o al menos eso pensaba ella.

- Gracias. – Dijo Elena.

Elena se levanto y se secó las lágrimas dispuesta a ir a por las cervezas, que sus amigos ya deberían estar esperándoles y Damon la imitó en lo primero.

- Elena, ¿estás segura qué quieres ir? – Dijo el chico siguiendo sus pasos.

- Sí, sí. No pasa nada. La vida sigue. – Sonrió.

- Está bien.

Después de unos diez minutos haciendo cola, que era realmente larga, Damon y Elena cogieron las cervezas y fueron hacía sus amigos los cuales al verlos se extrañaron ya que habían tardado mucho. Y su única excusa fue que había muchísima cola, que no era exactamente falsa.

Damon se quedó fascinado con Elena. Esa chica era un mar de sorpresas…. Nunca hubiera imaginado que no tuviera familia y que por dentro estuviera tan destrozada cómo le había demostrado antes en la playa, y aparentase estar perfectamente bien.

Durante toda la noche Damon se fijo que Elena no dejaba de sonreír y de hacer bromas. Y ahí se dio cuenta de que la chica con la mirada pedía a gritos ayuda. Quería que alguien le dijera que todo iba a salir bien y no estar tan jodidamente sola con todo ese dolor inmenso que la absorbía. Y él quería estar ahí para ella. Y lo iba a estar. No pensaba dejar que Elena sufriese todo ese inmenso dolor sola ya que desde el primer día que la vio sabía que esa chica era especial y diferente.

Espero que os haya gustado :-)