Primero de todo, lo siento muchísimo por no haber continuado con la fanfic, no tuve inspiración, ni ganas. ¡Pero he vuelto! :D Aquí tenéis el tercer capítulo, y muchas gracias por esos comentarios, ayudan mucho! 3

Por cierto, me he cambiado el nombre, antes era RubyDSW (o algo así xd) y ahora soy itsmaria :)

Cuando Elena se despertó se dio cuenta de que no tenía ni idea de dónde estaba, al principio se asustó, pero al girarse y ver allí a sus amigas, se tranquilizó. Poco a poco fue recordando que estaba en casa de los hermanos Salvatore, ya que éstos la invitaron a ella, y a sus amigos, la noche anterior.

Suponía que estaría en un tipo de habitación de invitados, pero era realmente enorme para ser eso. Y entonces recordó la primera vez que vio a Damon y a su hermano, en el bar, cuando su compañera Rose le dijo que tenían bastante dinero.

Elena intentó despertar a Caroline y Meredith, pero fue una misión imposible ya que sus amigas siempre bebían mucho más que ella. Decidió que las dejaría seguir durmiendo, ya que estarían muy cansadas, y ella sola fue inspeccionando la casa, para encontrar a sus dueños o a sus amigos, ya que no estaban en la misma habitación que ellas.

Al salir de 'su' habitación, vio un reloj y se dio cuenta de que eran las 9 AM y se extrañó, ya que ella no acostumbraba a levantarse tan temprano los días con resaca. A pesar de ello, siguió con su búsqueda hasta llegar al salón, donde se sentó al sofá después de rendirse. Esa casa era muy grande para vivir solo dos personas, pensó la chica.

Elena se levantó y fue hacía una ventana enorme que había al lado y se quedo un rato mirando allí, hasta que decidió subir a por sus amigas, o irse ella sola ya que no sabía qué hacer. Y cuando se giró se dio un susto de muerte al encontrarse con él.

- Me has asustado. – Dijo Elena con la mano en el pecho.

- Lo sé, perdona. – Contestó Damon con esa sonrisa que ponía tan nerviosa a Elena.

- Yo… Hmmm… Me acabo de despertar y… No sabía a dónde ir. – Dijo nerviosa la chica para excusarse, ya que se sentía incomoda en la casa de Damon.

- No importa. – Dijo el moreno. - Después de anoche yo creo que se despertaran a la una, como mínimo. – Continuó con una carcajada.

- Seguramente sí. – Sonrió Elena. – Bueno, yo creo que tendría que...irme.

- ¿Tan rápido? ¿No quieres desayunar primero?

- Eh… No, no, no quiero molestar.

- ¿Molestar? ¿Qué dices? Si molestaras no me hubiera acercado a hablarte. – Dijo guiñándole un ojo, haciendo que Elena se ruborizase. – Anda, ven. Tendrás hambre.

- Está bien. – Cedió Elena aun roja.

Cuando Damon se giró para guiar a Elena hasta la cocina, hizo una sonrisa de triunfo, pero eso la chica no pudo verlo.

- ¿Qué quieres? – Preguntó Damon. – Y no vale nada. – Dijo automáticamente después.

- Hmmm, ¿un zumo de naranja? – Dijo insegura.

- De acuerdo. – Aceptó Damon con una carcajada.

Elena se puso muy roja al oírlo, ¿a lo mejor esperaba que le dijera algo mejor, cómo café? La morena llena de dudas e inseguridades, se quedó observándolo y cada movimiento que hacía Damon, cada gesto, cada todo, le parecía perfecto. Ese chico la estaba volviendo loca, pero tenía que olvidarse de él, ya que estaba segura de que jamás le correspondería.

- Aquí está. – Dijo el chico sonriendo.

- Vaya Damon… Muchas gracias. – Sonrió sincera Elena.

- No hay de qué. Y ahora, si me disculpas, voy a prepararme lo mío. – Elena observó como el chico después de decirle aquello, volvía al salón. Y la morena, extrañada, como no tenía nada mejor que hacer lo siguió, dándole un sorbito al zumo.

- ¿Enserio? ¿Bebes bourbon por la mañana? – Se asqueo Elena.

- Sip. – Rio Damon por la mueca que puso la chica.

- No puede ser. – Dijo Elena con la misma cara que antes aun si creérselo.

- Oh vamos. Tampoco está tan mal. Además ayuda a olvidarte de todo, eso es un punto a favor. – Dijo el chico guiñándole un ojo.

- Pero la vida no funciona así, Damon. Tienes que enfrentarte a tus problemas, tienes que enfrentarte a la realidad.

Damon hico una mueca triste y se fue. El también había sufrido, y aun estaba sufriendo. Aunque a pesar de todo, lo ocultaba perfectamente.

Elena se sentó al sofá y se acabo su zumo. Se quedo un rato pensando hasta que decidió subir para ver si sus amigas seguían durmiendo. Y asi fue. Ni si quiera se habían movido. La chica rio, y se fue en busca de Damon o alguien para anunciar que se iba, ya que no quería ser mal educada.

Paso por delante de una habitación que tenia la puerta abierta y decido entrar con cuidado para ver si había alguien despierto. Pero no encontró a nadie. Cuando se giro para irse oyó la voz de Stefan llamándola.

- Stefan. – Dijo Elena girándose, y se encontró con Stefan con una toalla en la cintura. Se acababa de duchar, supuso Elena.

- Querías algo? – Sonrió el chico tan amable como siempre.

- Eh, si… Yo ya me voy a ir a casa, vale? Muchas gracias por todo. – Agradeció sinceramente Elena.

- Oh, está bien. No es nada Elena, nos gusta tener a amigos aquí. Es muy grade esta casa para dos personas.

- Si. – Rio la chica. – Bueno, adiós. Ya nos veremos. – Se despidió.

- Claro, adiós. – Sonrió el chico.

Elena se propuso buscar a Damon para ver si lo podía encontrar, ya que quería despedirse también de él, pero no lo pudo encontrar así que decidió simplemente irse.

Lo que Elena no sabía es que cuando se fue, Damon la observo desde su propia ventana.

Unas horas después…

- ¡ELENA! – Gritó Caroline justo después de que Elena le descolgara el teléfono.

- ¿Qué pasa Car? – Rio ella.

- Como que ¿qué pasa? – Se enfado la rubia. – Se puede saber porque nos dejaste tiradas? Osea a Kol y Elijah vale, es compresible. Son idiotas. Pero a nosotras? Dios, nos podrían a ver violado, ¡apenas los conocemos! – Empezó a exagerar.

- Eh Car, vamos tranquila. Son de fiar, eso se nota y lo sabes. Además ayer dijiste que Stefan te gustaba, ¿no te acuerdas?

- Si, lo sé. – Rio tontamente. – Pero igualmente, ¡eso no se hace! Te quiero ver en mi casa dentro de 15 minutos. Y si, es INDISCUTIBLE. – Exagero la última palabra y finalmente colgó.

Elena salió de casa para ir andando a la de su amiga, ya que tampoco estaba demasiado lejos cuando de repente vio un viejo camaro azul, conducido nada más ni nada menos por Damon. Y acompañado de una rubia despampanante.

Cuando Damon la vio, le dedico una de sus sonrisas pero Elena hizo como si no lo hubiera visto. Por suerte el chico iba en coche y solo fueron unos segundos. Después de eso se fue casi corriendo a casa de su amiga.

Llamó al timbre y rápidamente apareció su amiga, acompañada por Meredith.

- Ey, hola chicas. – Se alegró Elena de que estuvieran todas, pero ellas la miraban con cara reprochadora. – Eh, no os pongáis así. – Dijo aguantándose la risa.

- Anda pasa. – La invito Caroline.

Las chicas se sentaron en el sofá y como siempre empezaron a hablar. Principalmente de lo de esta mañana y de lo que pasó anoche.

- ¿Oye, podemos hablar de algo que no sea Damon, por favor? – Preguntó Elena algo molesta de que el chico fuera la estrella de la conversación.

- Ey, ¿Qué te pasa? Que no te gustaba? – Dijo Meredith.

- No. No me gusta. – Dijo Elena segura, aunque por dentro era un manojo de inseguridades. – Es un imbécil, es un imbécil guapo y sexy. Pero luego deja de ser imbécil y se convierte en un chico sensible que parece comprenderte. Hasta que vuelve a ser un imbécil.

- Te gusta. – Concluyeron sus amigas al unisonó.

- NO! – Negó Elena. Debía olvidarse de Damon y centrarse en otra cosa. – Bueno, miramos una peli? – Preguntó Elena con la esperanza de que aceptaran.

- Por mi sí. – Dijo Meredith.

- Y por mí. – Sonrió la rubia.

- Genial, que os parece...hmm… ¿Todos los días de mi vida? no, demasiado triste. Mejor Soul Surfer. – Propuso Elena.

- Está bien. Pues Soul Surfer. – Aceptaron sus amigas.

Y así pasaron las tres una tarde mirando esa película. Elena adoraba esa película, le recordaba a la vez un poco a su hermano, no por el surf ni nada de eso. Sino porque él nunca se rendía, siempre conseguía lo que quería y eso era algo que Elena siempre había envidiado y admirado mucho de él. Ella quería ser la fuerte esta vez. Lo tenía que ser.

Después de mirar la película se quedaron todas dormidas hasta que a las 21.50 sonó la alarma de Elena.

- Mierda. – Maldijo en voz alta.

- Qué pasa? – Preguntó Meredith aun dormida.

- Que me he dormido y tengo turno en el Grill eso pasa. Suerte que siempre me pongo una alarma 10 minutos antes… - Dijo Elena más para ella que para sus amigas.

- Seguid durmiendo. – Dijo al ver que Caroline también se despertó. – O id a cenar, no sé. Son casi las diez.

- No, yo también me voy. Mi madre me estará esperando para cenar. – Dijo Meredith.

- Arg. Pues yo me quedo durmiendo. – Contradijo Caroline tapándose la cara con la almohada.

- Está bien Car. Nos vemos mañana, o nos llamamos como sea. – Dijo Elena despidiéndose de sus amigas.

El Grill estaba bastante lejos de la casa de su amiga, así que Elena se puso a correr maldiciendo el no haber cogido el coche antes. Y encima le rugían las tripas ya que no había comido nada de nada.

Esta noche será larga, pensó la chica.

Al entrar al Grill eran las 22.10, tampoco llegaba tan tarde. Se puso a trabajar tan rápido como entró deseando que su jefe, Matt, no se hubiera dado cuenta. Aunque su compañera Sage ya la miraba mal.

- Llegas tarde. – Le reprochó su compañera.

- Diez minutos tarde. No es para tanto, me dormí y he venido corriendo. – Se excusó harta de su compañera. Sage casi siempre llegaba tarde y por un día que se dormía ella ya era un delito.

- Está bien, Elena. Esta te la debo. – Y por una vez Sage se comió su orgullo por lo que Elena sonrió.

Media hora después llego Damon, con la misma rubia de antes. Elena estaba ordenado las botellas de tequila por lo que no los vio entrar, pero Damon sí la reconoció.

- Elenita. – Dijo Damon con esa sonrisa suya tan peculiar, mientras se sentaba a la barra con su 'acompañante'.

- Da..Damon, vaya que sorpresa. – Dijo Elena con una sonrisa, intentando que no fuera muy falsa.

- Ashley, esta es Elena. Una amiga. Y Elena, esta es Ashley. Otra amiga. – Las presentó Damon riendo.

- Encantada Elena. – Dijo la rubia con una sonrisa.

- Ya, hm... Lo mismo digo. Bueno ¿qué queréis? – Dijo Elena yendo directamente al grano, ya que no quería aguantar eso.

- Para mi Bourbon. – Dijo Damon otra vez con esa sonrisa.

- Y para mí… Hm… También, si, Bourbon. – Dijo Ashley insegura. Se notaba que quería gustarle a Damon. Ilusa, pensó Elena.

- Está bien. – Dijo Elena mientras se lo preparaba.

- Aquí esta. – Dijo unos minutos después un poco incomoda ya que Damon le estaba besando el cuello a su 'amiga'.

- Mmmm… Gracias Elenita. – Dijo Damon mirándola con una mirada provocativa.

¿Cómo se atrevía a llamarla Elenita? ¿Quién se creía que era?

Elena siguió trabajando como pudo, ya que Ashley y Damon no paraban de darse el lote allí mismo, hasta que se hartó.

- Oye, ¿no os podríais ir a otro lado? Como a vuestra casa? – Les preguntó molesta.

- Ey, relájate. – Le dijo Ashley mientras continuaba besando a Damon. – Estamos bien aquí.

- Tranquila, ya nos vamos. – Dijo Damon con una sonrisa mientras se levantaban.

- Genial. – Le respondió Elena aunque eso solo le molestó más.

A las 23.15 Elena tenía 5 minutos de descanso así que decidió ir a que le tocara un poco el aire y lo que vio no le cambio demasiado el humor. Ya que en el callejón de al lado estaban Ashley y Damon haciéndolo. Solo al verlos ya se volvió corriendo al bar, y se encerró en el baño a mojarse un poco la cara.

Este era un día de locos, era como si Damon tuviese dos caras. A veces era un cabrón pero cuando estaban a solas cambiaba. No lo entendía. Pero ¿por qué se preocupaba por él? Si él jamás le importaría Elena. Estaba confusa, necesitaba despejarse de todo. Pero no podía. Tenía que volver a trabajar.

Al salir del baño fue como un deja vu, se encontró a Damon. Como la primera vez que hablaban, pero esta conversación fue peor.

- Te he visto. – Dijo Damon sonriendo.

- ¿Qué dices? ¿A dónde? – Dijo Elena poniéndose nerviosa.

- Vamos, sabes a lo que me refiero ¿nos estabas espiando?

- Damon, claro que no. Lo que hagas con tu vida no es de mi asunto, es más, ni me interesa. Haz lo que te la gana. – Contestó la morena a la defensiva.

- Ya lo hago. – Dijo él aun sonriendo mientras se acercaba más a Elena.

- Oye, ¿por qué te comportas así?

- ¿Así como? – Preguntó Damon sin entender nada.

- Pues así, no sé. Como si no te importara nada ni nadie, como si fueras de piedra. No sé, es como que eres un capullo, pero luego cambias y eres comprensible y sensible. ¿Por qué Damon? ¿Por qué tanto esfuerzo en cubrirte con una fachada de superficialidad?

- Yo… No sé de qué me estás hablando. Yo soy así. Siempre lo he sido.

- Damon, tú no eres así. No seas así. - Damon la miró, pero se fue. No quería, o más bien, no podía aguantar sus palabras.

Gracias por leer! :)