Dos semanas después de esa conversación Damon y Elena casi no habían hablado. La chica notaba como Damon la evitaba así que tampoco le iba a insistir mucho pero estúpidamente le molestaba, y por si fuera poco, echaba de menos al chico. Y Damon simplemente tenía miedo, porque para Elena, él era transparente y sabía que si dejaba que Elena lo conociese más, la chica acabaría huyendo. Y no quería eso. Así que simplemente la evitaba, porque su pasado era de todo menos bonito.
Aquella mañana de finales de junio Elena no trabajaba así que como tampoco tenía nada que hacer decidió irse a una playa muy bonita que estaba apartada de todo. Es donde siempre iba para despejarse, ya que allí no había nadie y después de la muerte de su familia eso era lo que necesitaba; despejarse, estar sola… Ese sitio era muy especial para ella.
Cuando llego ahí sonrió. No había nadie. Justo como quería. Lo primero que hizo fue dejar todas las cosas en un rincón, quitarse la ropa y lanzarse al mar. Oh ese genial aroma de mar, esa agua tan azul, ese sol… Todo era perfecto. Unos minutos después salió del mar y se sentó sobre su toalla de playa para leer. Se puso a leer Las Ventajas De Ser Un Marginado, ya que Meredith se lo había prestado y le había hablado muy bien de él. Aunque no le estaba gustando, le daba mucha pena el protagonista.
Y de repente oyó unos pasos, lo cual significaba que alguien también estaba ahí. Pero no le dio mucha importancia, ni se giró. Simplemente continuo leyendo su libro, bueno el de Meredith en realidad.
- Mucho calor? – Oyó a un chico diciéndole detrás suyo, y en seguida se dio cuenta de quién era.
- Damon? – Dijo rápidamente girándose para ver si era realmente él y no fallo.
- Elena? – Contestó flipando.
- Que haces aquí? – Se levantó para que pudieran hablar mejor y noto como Damon le echaba una mirada de arriba abajo, y se puso nerviosa.
- Que haces TÚ aquí? – Contradijo Damon sonriendo.
- Pues tomar el sol, bañarme, estar sola, leer. – Como si no fuera obvio, pensó la chica.
- Ajá, ya veo. – Y sin más se sentó a su lado, dejando sus cosas por ahí.
- Enserio? Dos semanas evitándome y ahora vienes aquí como si nada? – Dijo Elena muy molesta.
- Eh, he tenido mis motivos. Y para que lo sepas, vengo aquí desde que llegue a este pueblo, no te creas que te estoy siguiendo o algo. – Explicó el chico, sabiendo que Elena no merecía esto.
- Tus motivos? Cuales, Damon? Que tenía razón? – Ironizó Elena a lo primero.
- Es mejor que no lo sepas, créeme. – Advirtió.
- Espera, creo que los sé. – Y tras una breve pausa continuo – Ashley. – Matizó.
- Elena, Elenita. Que poco me conoces. Esa chica no es de mi tipo, ni si quiera me gusta, es una distracción. – Sonrió, como si fuera lo más normal del mundo.
- Típico. – Rió Elena.
- Eh, ella vino buscándome y yo quería pasármelo bien. Deberíamos pasarlo bien nosotros también. – Sonrió de nuevo con su peculiar sonrisa y después rio al ver la cara que puso Elena.
- Damon, lo siento. Realmente siento que te rompieran el corazón. – Dijo Elena acertando en su duda y dándole en donde más le dolía.
- ¡Deja de hacer eso! – Le espetó Damon cabreado ya que esa chica no fallaba ni una.
- El que? – Se asusto Elena por el modo en que se había puesto él.
- Leerme. Descifrarme. Llámalo como quieras. Pero deja de hacerlo, no lo aguanto. – Dijo sinceró Damon.
- Yo… Lo siento Damon, simplemente es que... – No sabía que decir, realmente se sintió estúpida en ese momento, no tenía ni idea de por lo que había haber pasado el chico.
- Lo jodido es que tienes razón en todo lo que has dicho, sabes? – Dijo Damon, refiriéndose a lo de aquella noche y lo de ahora y dejándose ver como realmente era.
- Los ojos dicen mucho. – Sonrió Elena queriendo dejar ese tema atrás. No quería ver al chico sufrir.
- Eh, te vienes? – Dijo el chico señalando el mar para cambiar de tema.
- No. No, ahora no. – Le enseñó el libro a Damon y el solo asintió y se fue con su típica sonrisa sabiendo que Elena lo miraría al irse, y no se equivoco.
- ¡Vente! – Gritó Damon desde el agua unos minutos después. Y al ver que la chica dudaba hizo pucheros. – Por favor.
Elena solo rió y dejó el libro dentro de su bolsa para meterse en el agua con él. Damon hizo una sonrisa de triunfo mientras la veía corriendo hacia él.
- ¡Está fría! – Se quejó Elena cuando ya estuvo a su lado.
- Pues yo creo que se está genial. – La contradijo.
Se pasaron media hora hablando sobre tonterías, riendo y jugando cuando de repente una ola lanzó a Elena hacia delante, justo donde estaba Damon. Y el chico, con sus fuertes brazos la cogió por la cintura para que no se cayera. Y los dos sintieron esa conexión, esa fuerza que los unía. Damon sonrió, y Elena también. Y en ese momento pasó, todo el mundo se paró, el mar dejó de existir. Solo eran ellos.
Damon se acercó a Elena lentamente, y Elena puso sus manos en la nuca del chico y tan rápido como la palabra 'si' es dicha se besaron. Y después de ese beso, vino otro, y otro. Hasta que una ola muy grande los hizo caer a los dos, y esta vez, Damon lo pudo evitar.
Elena se puso a reír, y Damon también.
- ¿Salimos? – Propuso Elena. – Tengo las manos arrugadas. – Rió.
- Claro. – Dijo él riendo también.
Ni el uno ni el otro tenía ganas de pensar en nadie más que no fuese el otro, en ese momento, en ese lugar, eran solo ellos.
- ¿Sabes? – Empezó a hablar Damon una vez estuvo en la toalla. – Este lugar tiene algo. – Afirmó.
- Lo sé. – Dijo la chica mirándolo. – Es especial.
- Sin duda. – Sonrió.
- ¿Por qué me evitabas, Damon? – Preguntó curiosa.
- Oh, de verdad tenemos que hablar de eso ahora? – Y al ver que ella no decía nada supuso que eso era un sí. – Esta bien. – Cedió él. – Simplemente… No quiero decepcionarte, vale? No quiero que pienses que soy quien no soy. – Le costaba un mundo decir todo aquello.
- ¿Por qué ibas tu a decepcionarte? – Estaba muy confundida en este momento, que quería decir con eso? Ella sabía que Damon era complicado, pero tenía que haber un motivo. Al menos uno. Alguno que le explicaba porque se comportaba de esa forma tan bipolar.
- No lo entenderías. – No podía continuar, no le podía hablar de su pasado. – Lo siento, Elena. Será mejor que me vaya.
- No, Damon espera… - Pero ya era demasiado tarde, ya se estaba yendo. – Adiós… - Susurró tristemente Elena, sabiendo que Damon no lo escucharía.
Por qué iba él a decepcionarla? Vale que se acueste con quien quiera pero eso no la decepciona solo la molesta. Es más, lo entiende. Un corazón roto a veces no se puede arreglar. No lo entendía. Por qué se comportaba Damon así? Necesitaba hablar con él.
Y entonces pensó en el beso, e instantáneamente se toco los labios, recordándolo y recordándolo, y recordándolo. Damon la estaba volviendo loca.
Y sin quererlo, se quedó dormida. Ahí. En su toalla.
Se despertó horas después gracias a su teléfono, que empezó a sonar.
- ¿Sí? – Contesto aun dormida.
- Elena, ¿dónde cojones estas? – Era Kol.
- Oh, me he quedado dormida, lo siento. – Mierda, aquella tarde había quedado con sus amigos y se había olvidado completamente.
- No pasa nada. Te esperamos todos al Grill, 30 minutos, no más. – Cuando colgó Elena cogió rápidamente todas sus cosas y las metió en su bolsa, se vistió y se fue corriendo hacia su casa, para darse una ducha rápida. Suerte que esa playa no estaba demasiado lejos.
Llegó al Grill corriendo, y habían pasado más de 30 minutos, pero no pudo evitarlo. Vio a sus amigos reunidos en la mesa 6, era esa su mesa y se acercó ahí para sentarse.
- Vaya, mirad quien aparece por aquí. La desaparecida. – Dijo Caroline haciendo reír a todos.
- Lo siento chicos, ni me acordaba. – Se excuso la morena.
- No pasa nada. – Dijo Elijah. Tan caballero como siempre.
Se pasaron toda la tarde bebiendo cervezas, hablado de cosas sin sentido y riendo. Y cuando Elena alzó la cabeza para mirar hacia delante, se dio cuenta de que en la mesa de delante estaba ni nada más ni nada menos que Damon Salvatore, y su hermano.
Caroline, al ver que su amiga estaba mirando ahí les propuso algo.
- Eh, ¿invitamos a Damon y Stefan Salvatore?
- Claro. Cuando más seamos mejor. – Sonrió Kol. - ¿Dónde están?
- Detrás de ti, idiota. – Y todos se pusieron a reír.
Stefan y Damon estuvieron encantados de unirse a ellos. Mientras hablaban, Damon y Elena no paraban de echarse miraditas y sonreír. Elena quería saber que le escondía Damon, pero era imposible no sonreírle cuando le miraba con esos ojos. Además tampoco quería presionarlo, ella tampoco tenía ningún derecho a saberlo.
Minutos después Elena anunció que se iba al baño, ya que se estaba mareando. Pero la verdad es que Damon la ponía nerviosa, muy, muy nerviosa. Tenía unos ojos muy penetrantes, unos ojos que te obligaban a mirarlos hasta que ya no pudieras aguantar la mirada más. Y encima eran preciosos. Era muy intenso estar a su lado, pero le gustaba. Dios. No estar con él la volvía loca, y estar con el también la volvía loca. Era literalmente de locos.
De pronto la puerta del baño se abrió, y apareció el aludido de sus pensamientos.
- ¿Qué haces aquí Damon? – Elena estaba flipando, ¿por qué venia al lavabo de mujeres?
- Quería hablar a solas contigo, básicamente. – Sonrío. – Son muy pesados tus amigos, sabes? – Aunque si a ti te caen bien… - Dijo riendo sarcásticamente.
- Damon – Dijo Elena para que el chico fuese directamente al grano.
- Me lo he pasado muy bien esta mañana. – Y mientras decía esas palabras se iba acercando poco a poco. – Estabas muy guapa. – Dijo sin ningún reproche viendo como Elena se ponía instantáneamente roja.
- Yo también me lo he pasado bien, Damon. – Respondió a su primera frase, y ya solo tenía a al chico a dos centímetros. Notaba su aliento en la cara, dios. No podía dejar de mirar esos labios, esos perfectos labios que besaban tan bien. Solo de pensarlo Elena dio rápidamente un paso hacia atrás, ella sabía muy bien que para Damon solo sería una más en su gran lista de mujeres y aunque tuviesen esa conexion tan extraña, no podia dejar que nada pasase entre ellos. No queria salir herida. Y de tanto tirar para atrás, acabo chocando con la pared, facilitando el trabajo de Damon que se fue acercando poco a poco.
- Oh, Elena… - Dijo el chico mientras le rozaba su perfecta cara con un dedo.
- Damon, para. – Dijo la chica cogiéndole de repente su mano para apartarla de su cara. Y viendo sus intenciones de que la iba a besar, Elena fue más rápida y huyo de ahí. – Para esto, ya tienes a Ashley. – Le dijo fríamente. – Para de ser así Damon, deja de comportarte de esa forma. Eres tan bipolar… No te entiendo, es imposible entenderte. Te comportas como un jodido imbécil y luego pareces un caballero y..y yo no puedo con esto ¿sabes?. Siento mucho que te dejaran roto, de verdad que si. Pero déjame dejarte una cosa bien clara. Yo NO pienso ser tu juguete. Y si, sé que me voy a arrepentir de decirte esto, porque me vuelves loca, me vuelves demasiado loca. – Le espetó en la cara para luego largarse de ahí con sus amigos. Realmente había sido muy sincera, solo quería que Damon se pusiera en su lugar. Que la entendiese. Mientras volvía a la mesa con sus amigos oyó un fuerte ruido, un golpe. Y supo que había sido él, y le importaba. Pero no quería que le importase.
En el resto de la noche Damon y Elena se habían estado evitando entre sí, y era normal. Era todo de locos. Pero a la mañana siguiente Damon no se escondió como había hecho anteriormente, sino que se plantó en la mismísima casa de Elena para hablar.
Chicas, perdonadme no estoy nada orgullosa de este capitulo. La verdad esque creo que me hubiera podido quedar muchisimo mejor, pero bueno… Aqui lo teneis, espero que os guste!
Espero vuestros comentarios :)
