Los débiles rayos del amanecer me despertaron mientras yo maldecía mi torpeza al haber dejado las cortinas entreabiertas, pero al mismo tiempo agradecía el hecho de haberme despertado temprano. Así tendría más tiempo para comenzar a crear el Maker.
Las palabras del segundo Rukimedes aún paseaban por mi mente junto a un torrente de emociones que, por si mismas, habían invadido cada parte de mi corazón. Recordaba la promesa que le había hecho a Alba y que, ahora, estaba incumpliendo.
-Odio esto- susurré a la nada del lugar mientras con uno de mis brazos cubría mis ojos para así, mantenerlos un rato más en la oscuridad.-
Al fin me decidí a levantarme tras diez minutos de reposo en aquella espaciosa cama dispuesto a ir a buscar alguna tienda de comestibles con tal de no comer la horrible comida que servían en el castillo. La verdad, conocía bastantes en los alrededores pero nunca me moleste en recordar donde estaban situadas y debo añadir el detalle de que la ciudad que se encuentra a las afueras del castillo es tan ridículamente grande como este.
''Supongo que les gusta hacer las cosas muy grandes por aquí'' fue el pensamiento que fue acompañado por un suspiro de pereza ante la tarea que me acababa de encomendar a mi mismo.
No tardé mucho en vestirme ya que solamente tenía que ponerme la oscura chaqueta que acompañaba a mi camiseta azul. Y tras eso me decidí a salir con sigilo para no encontrarme con nadie en el pasillo. Realmente no tenía las ganas como para hablar con alguien en ese momento.
Una vez puse un pie fuera del castillo respiré con tranquilidad. Como antes había podido notar, a penas amanecía, así que dude de mi oportunidad de encontrar alguna tienda abierta a esas horas. Seguramente, la mayoría de las personas y demonios de aquel mundo aún permanecían acostados en la comodidad de sus camas.
Y con ese pensamiento me puse a caminar. Necesitaba hacer algo para que mi mente dejase de darle vueltas a los posibles sentimientos que debió sentir aquel que fue mi héroe, y que tal vez nunca llegaría a descubrir.
Cuando al fin me digné a percibir aquello que me rodeaba, pude apreciar que me encontraba en un bosque...Un bosque que yo conocía como la misma palma de mi mano. El lugar donde comenzó toda mi aventura y del que atesoraba tanto buenos como malos recuerdos.
¿Aún estaría aquel manzano ahí?
¿Habrá crecido tanto como para tener frutos?
Me encaminé hacia el lugar donde vagamente recordaba que se encontraba mi objetivo con tal de contemplarlo una vez más tras todos aquellos años que había permanecido solo.
Y una llegué pude ver,justo frente a mi, como se alzaba un manzano robusto y lleno de vitalidad. Sus verdosas hojas eran acompañadas por el tono rojizo de unas manzanas que parecían estar lo suficientemente maduras como para comerlas en ese instante.
Cuando me acerqué lo suficiente pude tomar uno de sus frutos y al instante pudo comprobar su esplendido sabor. ''Así que,a pesar de que nadie te ha cuidado, has conseguido hacer excelentes manzanas.''
En ese momento me decidí a sentarme junto al robusto árbol con tal de descansar un poco de mi caminata. Y entonces, junto al calor del verano y la agradable sombra que hacía el árbol, me decidí a cerrar mis ojos y descansar por un rato en ese lugar.
Cuando abrí mis ojos de nuevo, el sol ya se encontraba en lo más alto del cielo, lo que me hizo suponer que ya era mediodía o incluso el principió de lo que avecinaba una calurosa tarde de verano.
No recordaba claramente lo que había soñado pero sí recordaba los sentimientos que me había producido ese sueño...Nostalgia, alegría y,finalmente, tristeza. Pero aún así no me sentía tan agotado como había despertado en la mañana tras los continuos sueños que parecían burlarse de mi y de cada decisión que me aventuraba a tomar.
Y entonces me dí cuenta que había acabado,sin aprovecharla, aquella mañana en la que estaba decidido a comenzar el Maker. Podía tomármelo con la calma que quisiese, pero nadie sabía cuando podría aparecer de nuevo el Maou, por lo que debía apresurarme a hacerlo lo antes posible.
Me levanté del lugar donde había estado sentado por a saber cuantas horas y me decidí a volver hacia el castillo donde, seguramente, Crea estará armando un bullicio al descubrir que me he escapado del lugar y que, además, estoy tardando tanto.
Nuevamente, retomé mi caminata esta vez con el fin de llegar al lugar de donde salí esa misma mañana. Y, por alguna razón, tenía un extraño presentimiento que no llegaba a descifrar si era bueno o malo...Solo sabía que estaba relacionado con el lugar al que me dirigía.
Nada más llegar al palacio me dirigí a la sala/comedor donde solían reunirse todos ya fuese hora de comer o no. Simplemente era un lugar de reunión para todos los que habitaban el castillo.
Y nada más entrar entendí el presentimiento que había tenido hace, a penas, una hora atrás. La imagen que encontré era algo desconcertante...El antiguo héroe se encontraba tranquilamente jugando junto con Ruki y un niño que resultaba un total desconocido para mi.
-¿Que haces tú aquí?-pregunté llamando la atención de los presentes que parecían ignorar el hecho de que aquel que se había declarado como el ser que derrocaría este mundo y crearía uno nuevo, se encontraba presente,o más bien no parecía incomodarles la abrumadora presencia del chico-
-Oh eres el otro chico de la cueva-dijo aparentando estar sorprendido por mi presencia en el lugar pero el brillo de diversión que podía apreciar en aquellos ojos rojos como la sangre,le era imposible de ocultar-
-Ross-san~-oí como la pequeña Ruki pronunciaba mi nombre para después lanzarse a abrazarme- Encontré a Alba-san cuando volvía de la escuela de héroes. Al principio estaba algo raro pero después me presento a Aruba-kun...-comenzó su relato la pequeña mientras mis ojos seguían fijos en los del Maou-
-Aru es hora de irnos-dijiste cuando, al fin, tu mirada dejó de clavarse en la mía para, ahora, fijarse en el niño que no había logrado identificar cuando entré a la sala. Parecía como un gemelo en miniatura de Alba...Incluso sus ropas, que ahora eran de color negro, eran casi idénticas...Era como ver el reflejo del Alba que conocí cuando mi identidad como el héroe Creashion se mantenía oculta y disfrutaba mis días como guerrero junto a él.-
-Alba-san ¿ya os vais?-le preguntó la pequeña de cabellos rosados que se había mantenido cerca de mi hasta ese instante en que se acerco al dueño de mis pensamientos.-
-Ruki-chan tengo que irme. Recuerdas lo que te dije,¿cierto? Yo ya no soy el Alba que conocías y apreciabas. Este Alba es un monstruo maligno dispuesto ha hacer cualquier cosa con tal de garantizar su propia felicidad-confesó mientras acariciaba la cabeza de la niña con un extraño sentimiento de dulzura- Si es por volver a jugar con Aruba, algún día lo traeré para que juegue contigo ¿si?
-¡Alba-san!-exclamó el pequeño que hasta el momento había permanecido en silencio, a modo de regaño por las palabras del poseedor de aquellos sádicos ojos rojizos. Y yo por mero instinto y, tal vez, como una forma de satisfacción por enmendar mis errores pasados, me acerqué a donde estaba el castaño, sujetando sus manos sobre su cabeza y acorralándolo contra la pared tras él-
-Suéltame-susurraste mientras me mostrabas aquellos indiferentes ojos que en algún momento me pertenecieron.-
-No lo haré- negué su petición mientras sujetaba con más fuerza las manos que tenía apresadas entre las mías- No volveré a cometer los mismos errores- afirmé pero tu no reaccionaste ante aquellas palabras que habían salido desde lo más hondo de mi corazón-
-Es demasiado tarde para eso ¿no te parece?-me preguntaste a la vez que me apartabas con una patada en el vientre que no vi venir.- Eso debiste pensarlo cuando aún tenías la oportunidad de enmendar tus errores. Pero ahora, es imposible...Lo único que mi corazón siente hacia todos vosotros en estos momentos es odio. Y eso es algo que no podrás cambiar con un par de palabras amables...Tal vez el antiguo Alba hubiese corrido a tus brazos si le hubieses dicho eso pero, ¿sabes? Ese Alba ya no existe- sentenciaste mientras me mandabas una mirada digna de un asesino..Fría,calculadora, rencorosa y, aún así, divertida al observar mi dolor.- Aruba ¿nos vamos?- preguntaste con una voz más cálida al pequeño, el cual simplemente asintió a la vez que se acercaba al ti, que eras quien lo había llamado-
-Antes de irte quiero saber una cosa-llegué a pronunciar mientras tu simplemente girabas tu cabeza viéndome de reojo- ¿Quien es ese niño?-pregunté ante la curiosidad de saber la respuesta a aquella pregunta-
-Si quieres saber la respuesta a eso, vuélvete más fuerte y haz que me divierta- dijiste mientras creabas un hueco dispuesto a transportarte a quién sabe donde con él- Porque yo no esperaré por siempre. El mundo ya ha comenzado a cambiar, Ross.-sentenciaste para después saltar por el agujero, junto al niño que te acompañaba, y cerrarlo en el mismo instante en que desapareciste por él con tal de que no consiguiésemos seguirte allá a donde fueses-
Y con el desasosiego que dejó aquella inesperada visita, una nueva vista se presentaba ante mi junto a una novedosa perspectiva de los sentimientos del que en algún momento fue mi aliado.
No me detuve a ver los rostros de aquellos que compartían la sala conmigo pero podía afirmar fácilmente que todos compartían mi sentimiento de culpabilidad y desasosiego ante las palabras del Maou. Y con aquel pensamiento en mente me dirigí hacia el taller donde debía comenzar mi labor de crear el Maker...ya que las últimas palabras de el que en un futuro sería mi combatiente, no me inspiraban confianza alguna.
Antes de empezar con el proyecto abrí la ventana para sentir la fresca brisa del anochecer del verano junto a los cantos de los grillos y un susurro que penetró directamente en mi mente.
''Los ''héroes'' son demasiado débiles. ¿No lo crees,Ross?''
''Para nada...Yo conocí al más fuerte de ellos''-respondí en mi propia mente mientras los momentos que una vez me parecieron sin valor alguno,pasaban como flashes en mi mente. Sobretodo, la hermosa y dulce sonrisa de mi héroe de cabellos castaños.-
