7. Hungría

O debería decir: la República Popular de Hungría...

Los golpes dolían, dolían tanto... y dolía aún más cuando los recibía su gente que no tenía la culpa de nada. Toda la culpa era suya. Se suponía que ella era Hungría, se supon ía que ELLA era la nación, la responsable de todo, la que debería recibir los castigos. Pero no, estaba ahí parada, al otro lado de la cerca, observando como una muñeca. Estaba inerte, sin importar los esfuerzos por revivirla. Estaba ahí, Hungría comunista. Hungría roja, la querían capitalista. ¿Qué seguir? ¿La ley de sus "jefes" o el deseo de su pueblo? ¡Se suponía que era una patria libre! O eso por lo menos la querían hacer creer.

No, ella no era libre. Hungría era libre. Ella...

¿Libre? ¿Qué significaba eso hoy en día?

1956: Revolución húngara


Un capítulo corto, espero no volver a excederme con las explicaciones. La revolución húngara se dio en una de las tantas naciones títeres de la URSS y para ponerlo bien simple: la gente quería ser dueño de su propio país. Es curioso, porque el comandante del lado contrarevolucionario era soviético, ya que la oposición la ponían las Fuerzas Armadas del Pacto de Varsovia (con el cual el pueblo húngaro justamente quería romper). El Pacto de Varsovia se puede decir que fue clave no sólo en Hungría (vamos, no por nada me estuvieron persiguiendo tanto con eso durante el colegio) y su función principal era contrarestar la amenaza de la OTAN (Organisación del Tratado del Atlántico Norte, o sea: Bloque occidental) y de la Alemania Federal que había sido rearmada. Sus miembros fueron las naciones del bloque oriental. En cuanto a Hungría, lo que sucedía aquí de especial, era que la revolución cuestionaba sirectamente el estilo de gobierno estalinista, porque prostestas hubo en toda Europa del Este, no se crean que después de la SEgunda Guerra Mundial todo fue flores y colores. Y bueno, no entraré más en detalle, si realmente les interesa el tema vayan a wikipedia, no se necesita más que eso para un conocimiento superficial del asunto.