9. República de Cuba
Listo. Basta.
No era odio precisamente, sólo la rivalidad, un rencor que jamás sanó. Él no era juguete de nadie, y aun así pasó de las manos de España a las de Estados Unidos. O mejor dicho, bajo sus pies. Pero no era ahí, a donde Cuba pertenecía. No, él no se había independizado para eso. Incluso si su dependencia había sido prácticamente hecha por los estadounidenses y la Guerra Hispanoamericana no fue precisamente con él la batalla de España. "Protectorado estadounidense" no era un título que él estaba dispuesto a llevar sobre los hombros. Por eso Fidel Castro era amado por el pueblo, por Cuba, por eso ascendió, porque era lo que necesitaba en ese momento. Un hombre que lo tomara de la mano y guiara su aún escuálida existencia a través de aquel embrollo de corrupción, suciedad y política jugada. Por eso cayó Batista, por eso la revolución venció.
Castro era amado, hasta por los reporteros "americanos", incluso si los políticos gringos le temían. Y eso hasta cierto punto le enorgullecía, por lo que ninguno de los dos pensó en rechazar aquella invitación de visitar Norteamérica, pero las cosas no salieron como había planeado. No del todo. Su orgullo siempre volvía a ser atacado y la rabia siempre vuelve a ser encandilada. Por eso ahora no se dejaría más, no iba a ser pisoteado otra vez.
Cuba apretó los puños.
Estaba listo. Estaba listo.
Eisenhower, golf.
Asesinaría a Alfred.
...y ya tenía con quién compartir aquella experiencia.
1962: Crisis de los misiles cubanos
Perdón por la tardanza. El final hace referencia a la visita de Castro a EEUU, cuando Eisenhower (actual presidente) no quiso recibirlo por estar jugando Golf. El mandatario cubano no se lo tomó muy bien...
