Bueno aqui estoy con otro capitulo siento mucho hacerlos esperar, espero les guste este capitulo si por alguna razon no entienden el orde de la historia haganmelo saber para editarlo de modo que sea mas entendible.
3.
El camino estaba cubierto de nieve, los campos en los que alguna vez estuvieron llenos de cosecha ahora permanecían secos y cubiertos por la nieve que caía. El camión no tenía ninguna protección así que podían sentir el aire frio en sus rostros cansados y llenos de terror.
.-Te duele mucho.-Susurraba la chica de cabellera negra y larga
.-Estaré bien- Le contestaba tomándola de la mano sin que los guardias lo vieran.-Rachel se fuerte.-
.-Tengo miedo Jessie.- Confesaba Rachel con un hilo de voz.
Jessie no le contesto quería abrazarla y decirle que todo saldría bien que él la protegería pero le era imposible su frustración y su miedo lo volvían loco y débil al mismo tiempo miro su mano que sostenía la de ella y la apretó con fuerza sin lastimarla quería que sintiera su apoyo. Miraba a sus compañeros cansados, hambrientos y con temor los conocía, algunos habían sido compañeros de trabajo cuando el bar aún estaba en funcionamiento, otros habían llegado después en busca de escondite y con ayuda del Señor Han dueño del local y antinazi, los había ayudado arriesgando su vida primero comprándolos como esclavos a los soldados después alojándolos en el escondite que tenía para él y su familia les llevaba comida y noticias del exterior les había dicho que pronto saldrían que había encontrado un lugar donde serían aceptados pero tenían que esperar y lo hicieron el Señor Han los visitaba cada que podía hasta que dejo de ir. Se preguntaba qué había pasado con él habían pasado dos meses sin tener noticias del Señor Han lo más seguro es que ya estuviera muerto o tal vez había logrado escapar.
Volteo a ver a Rachel que había dejado de llorar un poco, se veía tan frágil, cansada, había perdido peso lucia aún más delgada que los demás. Debajo de sus ojos cafés se guardaban unas ojeras de días sin descansar, el polvo le cubría su cara pero no escondía su belleza.
Flashback
La música del piano sonaba ambientando a los clientes, el lugar se encontraba lleno como era costumbre en la pista de baile las parejas se divertían con un danzón lento. Mientras que otros tomaban algunas bebidas en la barra del bar o conversaban en las pequeñas mesas alrededor de la pista.
Jessie era un joven pianista su talento lo había llevado a tocar en la radio judía, había sido uno de los más escuchados pero cuando la guerra se inició muchas de las difusoras habían cerrado por ataques de la guerra o sus dueños emigraban a otros sitios más seguros para los judíos.
El Señor Han Amsel lo había contratado para ambientar su bar el cual era de los pocos que estaban intactos gracias a que varios de los soldados les gustaba pasar el rato ahí, el Sr. Amsel no compartía las políticas de Hitler para él la buena música, un buen licor, y grata compañía era suficiente para ser feliz. Y así era su bar, sus clientes fieles eran judíos, polacos, alemanes, y soldados así como también sus trabajadores. Todos eran tratados a la par siempre y cuando no hubiera un tratado que se lo impidiera.
El bar estaba lleno como de costumbre, Jessie había tocado hermosas melodías toda la noche en su piano de cola negro, la gente amaba el sonido que podía crear con sus manos en aquellas teclas, había tocado toda la noche su espalda le dolía de estar sentado en el banquillo se levantó para estirarse un poco. Cuando escucho al Sr. Amsel hablar con aquella señorita que aún se encontraba en el lugar.
.-Buenas Noches Señorita el bar ya está cerrado,. .- Dijo el Sr. Amsel a la joven que aún estaba sentada en aquella mesa cercas del piano y que Jessie la había estado viendo desde el instante en que entro y se sentó en aquel lugar. Mira con asombro todo a su alrededor como si quisiera recordar cada detalle del lugar, el tapiz, la luz tenue que salía de los candelabros inclusive veía las mesas vacías de los clientes que minutos antes habían estado ahí.- ¿Le puedo ayudar en algo?.-
.-Si, buen señor quisiera hablar con el dueño de este hermoso lugar.-Decía la joven levantándose de su asiento con una sonrisa encantadora.
.-Soy Han Amsel y el dueño del lugar.-Extendió la mano formalmente el Sr. Amsel presentándose a la joven y saludándola.
.-Oh es usted una disculpa, mi nombre es Rachel Berry encantada de conocerlo.- Estrechando la mano del Hombre que tenía enfrente de ella, parecía algo serio y formal era alto de piel blanca, cabello castaño y ojos claros, lucía un traje negro reluciente, en sus adentros Rachel se sintió algo torpe claro que este hombre elegante tenía que ser el dueño.
.-Mucho gusto Señorita Berry, ¿En qué puedo ayudarla?.
.-Me dijeron que este lugar es el mejor bar de la ciudad, y creo que no estaban equivocados. Excelente pianista.- Señalo al joven que se encontraba viendo la escena desde su lugar, sin impórtale la cara de extrañes de Jessie continuo.- Como vera soy una excelente cantante la mejor y quisiera otorgar mi talento a este hermoso bar…. Claro si usted lo permite y desea amm..- hiso una pausa tomando aire y nerviosamente dijo.- Bueno usted sabe si desea contratarme como cantante.- Termino escondiéndose un poco, como si esperaba que el Sr. Amsel la sacaría a golpes y tirones.
El Sr. Amsel no dijo nada solo se dispuso a verla con claridad llevaba un vestido negro elegante pero poco extravagante, zapatos sencillos, y unas joyas algo gastadas, su pelo era ondulado al hombro, aunque no lucía un peinado o algún prendedor se veía bien cepillado, en su brazo izquierdo se encontraba la estrella del David, que todos los judíos tenían como obligación llevar desde hace unos meses atrás.
.-Cantante eh!.- Expreso el Sr. Amsel después de varios segundos.- Vera señorita en estos momentos no estoy en busca de una cantante… - Pauso el Sr. Amsel al ver la cara de Rachel que cambiaba de alegría a tristeza, si algo odiaba Sr. Han Amsel era ver tristeza en el rostro de una mujer.
.-Desacuerdo Señorita, una canción. Como prueba.-
Los ojos de Rachel se abrieron como plato de la emoción, después de mucho tiempo por fin volvería a un escenario, tal vez no era como los que estaba acostumbrada pero era un escenario y Rachel Berry había nacido para estar en un escenario.
.- Escucharon el nuevo decreto.- Decía Pol el cantinero del bar.- Salió hoy en el periódico 2, 000 zlotys por familia.-
.-¡¿Qué? Pero es muy poco ¿Quién puede sobrevivir con 2,000 zlotys? .- Decía Jessie con asombro mientras dejaba su bazo de whisky en la barra y veía la cara de asombro y angustia que Rachel tenia por la noticia.- No te preocupes ya nos las arregláremos .- Tomaba su mano para animarla un poco.
Los decretos contra los judíos habían estado incrementando y comenzaban hacer más absurdos.
No se permitían judíos o polacos en los parques, Algunos Restaurantes les habían prohibido la entrada, No podían caminar por las aceras, Usar la Estrella de David y ahora cada familia tenía que tener solo 2, 000 zlotys para poder sobrevivir.
.-Esto no será por mucho una vez que la guerra termine todos volveremos a nuestras vidas.- Decía Pol a Jessie y Rachel los cuales solo movieron la cabeza en afirmación pero muy en el fondo los tres sabían que las cosas no mejoraban y el miedo a que algo les pasara los hacia resignarse y a obedecer los decretos empleados por Hitler.
.-¿Rachel?.-Fue lo primero que pensó Jessie al ver entrar a Rachel por la puerta del bar, se veía como si hubiera tenido una pelea su pelo que siempre lucia bien peinado ahora estaba alborotado y caían sobre su cara, camino lentamente y se dirigió a una mesa más lejana en el rincón del bar. Las persona ahí presente no le pusieron atención y era normal ¿Quién se iba a preocupar por una judía? Pensó Jessie.
Al instante en que Jessie termino la canción pidió a los clientes un minuto de descanso pues sin Rachel ahí había estado tocando toda la noche. Se levantó rápidamente y camino hacia la mesa donde Rachel se encontraba sentada, mientras que unos saxofonistas empezaron a tocar algo lento.
.-¿Estas bien?.- Pregunto Jessie preocupado de verla sentada llorando y se abrazaba ella misma. No se había quitado el abrigo aun y su maquillaje se había corrido por toda su cara por las lágrimas que caían de su rostro.- ¿Rachel? .- un gran nudo en su estómago se formó al verla ahí destrozada, se acercó un poco más para tocar su hombro pero esta se sobre salto y se alejó un poco dando un grito callado.
.-Rachel soy yo Jessie no te voy a lastimar.-
Pero Rachel no le contestaba solo seguía llorando.
.-Oh estaba tan preocupado por ti, ¿estás bien? Han no me dejo ir a buscarte, estaba tan preocupado.- Decía Jessie mientras la abraza con fuerza tratando de tranquilizarse y tranquilizarla al mismo tiempo.
Los días se habían tornado más obscuros muchos judíos habían emigrado a lugares donde estuvieran a salvo de los nazis. Pero Jessie y Rachel no habían logrado salir de la ciudad como lo habían tenido planeado.
.-Fue muy difícil llegar sin que me vieran pero ya estoy aquí.- Contestaba Rachel algo agitada mientras acariciaba la mejilla izquierda de Jessie donde segundos antes le había besado.
.-La ciudad es un caos, será mejor que nos apresuremos.- Tomando varias cosas de la mesa entre ellas comida y algunas cobijas el Sr. Amsel los dirigió hacia el escondite detrás de la vitrina donde Pol guardaba las botellas.- Aquí estarán a salvo de los soldados estoy seguro que en cuanto estén todos en los Getthos los soldados se irán y poder traerles más comida.-
Fin Flashback
El camión se movió bruscamente al pasar por un camino lleno de pozos y piedras sacando a Jessie de sus pensamientos. Voltio a ver a Rachel habían pasado por muchas cosas pero aún estaban los dos juntos uno a lado del otro no pudo evitar sonreírle y una nostalgia lo invadió por completo o tal vez era miedo de pensar que este era el fin de ambos todos sabían que una vez que entrabas en los Getthos ya jamás salías.
El camino a los Getthos eran largos Hitler los había mandado a hacer en los lugares más lejanos para que los enemigos no los encontraran fácilmente. El camión se detuvo un instante Jessie rápidamente levanto la mirada para ver que como lo sospechaba habían llegado su destino.
El campo está cubierto por una cerca alta de maya de alambre y dentro de él se encontraban dos barracas grandes de madera desgastadas cercadas los judíos dentro de ellas usan una pijama de rayas algunos usaban abrigos delgados y desgastados, lucían cansados, hambrientos, enfermos, tristes, y con miedo. Cercas de las cercas se encontraban varios edificios donde Jessie pudo suponer era donde los soldados dormían y a lo lejos había una casa lucia elegante con dos soldados de guardia en la puerta.
.-Bajen!.- Les Grito uno de los soldados y uno a uno fueron bajando a en pujones los fueron formando en una línea algunos eran golpeados mientras que los soldados se reían.
.-Basta Dejen los aquí. El Teniente decidirá qué hacer con ellos.- El sargento de cabellos rubios se dirigió hacia la casa los dos soldados lo saludaron formal mente dejándolo pasar.
La casa era de techos altos con candelabros colgados, en centro se encontraban las escaleras largas y grandes que dirigían hacia las habitaciones vacías.
.-¿El teniente está en su oficina?.- Pregunto el sargento a uno de los cabos que bajaba por las escaleras con varios papeles.
.-Si sargento, está en su despacho.-
El sargento no dijo nada más y se dirigió al despacho del teniente se arregló su uniforme antes de entrar.
El despacho era alumbrado por una pequeña lámpara en el escritorio lleno de papeles, en la parte izquierda había una pequeña sala frente a una chimenea donde se encontraba sentado bebiendo un whisky
.-Teniente hemos encontrado a los judíos que se encontraban en el bar.- Decía mientras se acerca lentamente a uno de los sillones.
.- Esperamos órdenes… -
.-Descansé Sargento Evans.- Le decía el teniente con una media sonrisa levantándose del sillón.- Somos amigos desde hace mucho no tienes que ser tan formal conmigo.- le dio unas palmaditas en el hombre y camino hacia la puerta.
.-Lo se.- Respiro profundo relajándose y camino hacia a fuera del despacho siguiendo al Teniente.- Solo trato de no molestarte.-
El teniente solo le sonrió de nuevo.- Tal vez sea algo… duro algunas veces pero jamás lastimaría a mis amigos o a la gente que me importa.- Los dos se quedaron viendo por un segundo Sam sabía que su teniente tenía una mala fama de las peores pero también sabía que si en este lugar y en esta guerra ese era el teniente.
Los sonidos de varios gritos que venían de afuera de la casa los hiso salir de la casa con mas rapidez, Sam pudo ver a dos de sus soldados sujetando a aquel judío que habían estado golpeando con anterioridad mientras que otro sujetaba a una de las chicas la cual estaba llorando y tratando se zafarse de las manos de aquel soldado que la había tocado inapropiadamente a fuera del bar.
.-Que sucede?.- Grito el teniente acercándose rápidamente los soldados se quedaron quietos al igual que los judíos que estaban ahí. El teniente era un hombre alto con una presencia imponente.
.-Señor estos bastardos solo están causando problemas.- decía uno de los soldados que sostenía a Jessie que muy apenas podía sostenerse de pie por el golpe en el estómago que le habían dado y le dificultaba respirar.
.-Suéltenlos.- Los soldados se miraron entre ellos y rápidamente obedecieron dejando caer a Jessie.
.-Ponte de pie.- Se acercó aquel hombre imponente presencia a Jessie el cual lentamente se levantó de su lugar y su mirada fue a dar a Rachel a quien también la habían soltado. – Tu acércate.- Mando el teniente a Rachel quien salto un poco de escucharle gritar.
Rachel se acercó a pasos pequeños a donde el teniente y Jessie estaban parados, mientras caminaba Rachel veía al hombre que no le quitaba la mirada. Era mucho más alto que ella su uniforme diferente era diferente al del Sargento Evans, Su saco era negro de cuello abierto en los solapas se encontraban las signas de la SS su saco era de 3 botones con un cinturón a la cintura en él una funda en donde permanecía su pistola en la parte de arriba Rachel pudo ver sus medallas y el águila nazi que los militares de gran categoría portaban.
.- Camina estúpida.- La empujaba el soldado que se encontraba detrás de ella haciéndola caer, Jessie rápidamente se acercó para que aquel soldado la dejara tranquila pero se detuvo en seco cuando vio que el teniente levantaba del brazo a Rachel y bofeteaba al soldado haciéndolo caer.
.- Lárgate! .- Grito el teniente y con fuerza lanzo a Rachel hacia Jessie que seguía mirándolo con furia e impotencia con Rachel en brazos.
.-Así que ustedes han estado causando problemas?.- Ninguno de los dos contesto
.- Cual es tu nombre?.- Le pregunto a Jessie quien aun sostenía a Rachel que ya había parado de llorar y lo miraba. Jessie tosió un poco para aclarar su garganta y que el teniente no notara su angustia
.-cof… cof… Jessie…Jessie St. James.- Dijo con voz grave y directa como si todo aquello que había sufrido nunca hubiera sucedido.
.-Jessie St. James soy el Teniente Finn Hudson…- Rachel volteo para verlo vez a la cara al escuchar su nombre.
.-Sargento Evans me quiere explicar cuál es la causa de este alboroto.- Pregunto Finn con su voz tranquila a su amigo y Sargento Sam quien se encontraba detrás de él .- Al parecer es su mujer.- Señalo a Rachel con la mirada.- Algunos hombre están algo…-
.-Su mujer?.- Lo interrumpió Finn con algo de asombro y volteo a mirar a Rachel la cual bajo su mirada rápidamente.- Es tu mujer? … Jessie cierto?.- Volvió a dirigirse a Jessie quien no dejaba de mirarlo.
.- Es mi prometida.- le contesto firmemente y sosteniéndola con más fuerza como si su vida dependiera de ello.
.-Prometida ¿eh?... Un hombre que defiende a su mujer tiene mi admiración.- Dio unos pasos a hacia sus hombres para que estos escucharan y regresando de frente a la pareja.- Me gustaría saber cuál de mis hombres te ataco? así podre hacer algo al respecto.- Rachel subió su mirada para encontrarse con los ojos de Finn en ella, sabía que decir quien la había atacado seria condenarse, algo en ella quería que aquel desgraciado pagara por lo que le había hecho pero no dijo nada por un segundo los dos se miraron fijamente a los ojos como si trataran de descifrar lo que estaban pensado. Rachel no pudo evitar mirar por un segundo al soldado que se encontraba detrás de Sam.
.-Ya veo… está bien Sargento lleve a al soldado Richard a … .- El soldado quien se encontraba detrás de Sam se sobre salto al escuchar su nombre y empezó a gritar al ver que Sam se acercaba con dos de sus compañeros.
.-Que! Esto es ridículo señor me castigara por esa ramera!.- Grito con fuerza y alejándose un poco de Sam .- Son Estupideces señor! Son ….-
.-Basta!.-Grito Finn haciéndolo callar de inmediato.- Te atreves a gritarle a tu superior?- Continuo Finn volteándose para ver al hombre con más claridad.- No vuelvas cuestionar mis órdenes…-
.-Pero señor no merezco ser castigado…- El estallido de la pistola de Finn sobre salto a todos los presentes Richard cayo de inmediato y muriendo a los pocos segundos.
.-Llévenselo...- Ordeno firmemente Finn a sus hombres aun mirando fijamente el cuerpo de Richard quien era arrastrado por dos de sus compañeros.-
Los demás hombres que se encontraban presenciando la escena se miraban unos a otros todos sabían que el Teniente Hudson podía ser un enemigo mortal si cuestionaban sus órdenes.
.- así que Jessie St. James que pensabas hacer cuando te libraras de mis hombres?.- Pregunto dirigiéndose de nuevo a Jessie, con una voz tan tranquila como si el incidente del soldado muerto no hubiera ocurrido.
.-La bahía …- Jessie se detuvo por un momento está a punto de revelar sus planes a este sujeto que por lo que veía no tenía escrúpulos.- La bahía está cerca del bar… pensábamos …. Subir a un barco escondidos en cuanto…. Para ir a …. América…-
.-América? .- Pregunto abiertamente entre risas.- Como si fuera tan fácil.- Volvió a soltar una carcajada aún más fuerte y sus hombres lo siguieron.
.-Te diré algo mmmm…. Karofsky cuantos metros calculas de aquí a la entrada? .-Pregunto Finn a Dave Karofsky su cabo mayor que se encontraba a lado de Sam.
.-Unos 18 metros señor tal vez mas.- Contesto Karofsky calculando la distancia
.-Muy bien,… Si caminan esos 18 metros sin voltear atrás los dejare ir y nadie los detendrá.- Ambos se asombraron de las palabras del teniente, acaso acaba de decir que les daba su libertad con tan solo caminar sin mirar atrás. Ambos voltearon a ver a los dos hombres que se encontraban detrás de Finn.
.-No los miren a ellos.- Dijo fuertemente Finn volviendo a capturar la atención de la pareja.- Por encima de mí no hay nadie, si yo digo que podrán irse es porque así será.- Volvió a decir con firmeza como si aquel gesto de voltear a ver a sus subordinados lo hubieran ofendido.
.-Sargento Si yo digo que se pueden ir quien los detendrá?.- Se dirigió a Sam quien rápidamente contesto.- Nadie mi Teniente usted es la última palabra aquí.
.- así que caminaran esos 18 metros a la puerta o los 5 hacia las barracas?.- Señalando las barracas donde sus compañeros de viaje ya habían sido enviados.
Jessie miro a Rachel por un momento le tomo su mano con firmeza y se dispuso a caminar con ella de lado.
.-Espera..- Grito Finn.- Caminaran por separado.- Les dijo con una sonrisa sínica pensó Jessie.- Tu iras al frente y ella te seguirá.- Apunto a Jessie que no lo dejaba de ver mientras que Rachel se aferraba más a su brazo.- Caminaras de frente sin voltear atrás, si llegas a la puerta los dos podrán irse como ya dije, pero si volteas tan solo un poco ella morirá.
Rachel aguo un grito y apretó con más fuerza la mano que Jessie sostenía.
.- Que ella vaya al frente - Propuso Jessie arriesgando sé de qué la oferta fuera declinada.
.-Tú no pones las reglas del juego, así que tómenlo o déjenlo.- Sonrió de nuevo Finn, mirando a Rachel que no podía creer lo que oía.
.- De acuerdo…- Jessie volteo a ver y le dio una sonrisa para tranquilizarla.- Escucha no importa lo que pase solo camina….- Rachel no pudo contener las lágrimas le dio un abrazo a Jessie quien correspondió el abrazo con una sonrisa la voz de Finn los hiso romper el abrazo que duro poco pero Rachel pudo sentir una gran tranquilidad.
.-Si van a salir háganlo ahora antes de que me arrepienta.-
Ambos se miraron por un segundo antes de que Jessie caminar en fila recta hacia la puerta.
Al caminar pudo notar como sus amigos lo observaban con determinación detrás de las cercas trataba de cifrar si alguno podía darle una señal de que Rachel iba detrás de él pero ninguno parecía impórtale o tal vez estaban tan cansados o llenos de miedo que no querían arriesgarse a que los mataran por culpa de dos desconocidos.
La puerta no se encontraba tan lejos cual quiera que portara gran salud ya hubiera llegado, pero Jessie había estado meses sin comer o dormir había recibido varios golpes severos por aquellos soldados que hacía que le costara caminar más deprisa. Aunque al mismo tiempo no quería ir tan rápido por si Rachel lo alcanzaba tal vez podía ser capaz de escucharla al menos sus pisadas. Trato de concentrarse un poco para ver si podía agudizar un poco su oído después de todo tenía un oído muy bueno por ser músico. Pero seguía sin escuchar nada más que sus propias pisadas y varios sonidos naturales. La ansiedad le invadió el cuerpo como una especie de epidemia que crece rápidamente no sabía si Rachel iba detrás de él o si al llegar a la puerta de entrada al campo se encontraría con una Rachel muerta No! Eso no podía suceder sacudió su cabeza un poco para sacar ese horrible pensamiento, pero no dejaba de sentirse agitado por no saber que estaba pasando detrás de él. La cara de varios soldados que lo seguían con la mirada no mostraban más que una risa burlona, tal vez Rachel no lo seguía, tal vez todo esto era un tomadura de pelo por parte del teniente y ambos serian matados al final.
Los pasos que daban eran cada vez más cortos y lentos cada que se acercaba a la puerta como si un imán lo atrajera o como si una gran parte de él no quisiera abandonar el Gettho. Se detuvo un segundo para poder escuchar de nuevo si Rachel iba detrás de él. Pero seguía sin captar sus pasos, levanto su mirada a la puerta donde dos soldados lo miraban atentamente varios paso más y estaría fuera, pero no podía seguir no sin saber si Rachel iba tras de él.
Los pasos de Finn eran fuertes que podía escucharlos cerca de ella. Por un instinto giro un poco la cabeza para voltear a verlo pero se detuvo a tiempo. Finn había dejado en claro que tenían que caminar hacia la salida sin voltear atrás, así que siguió caminando con la mirada fija a la espalda de Jessie que se encontraba a unos metros apartado de ella. A lo lejos Rachel pudo ver como Jessie se paraba en seco y movía su cabeza algo aturdido, Jessie se encontraba a unos pasos de la puerta y Rachel no podía entender porque se había detenido el suspiro de Finn la hiso darse cuenta de que Jessie estaba a punto de voltear. Que podía ser tenía muchas ganas de gritarle a Jessie y que supiera que ella iba detrás de él pero al mismo tiempo quería voltear a ver a Finn.
El sonido del disparo la saco de sus pensamientos, Jessie a lo lejos la miraba con asombro llevándose una mano al pecho y cayendo de rodillas. Rachel volteo a ver a Finn quien bajaba el arma lentamente sin quitarle la mirada al cuerpo de Jessie, volviendo a mirar a Jessie en el piso Rachel trato de correr e ir a su lado pero Finn quien se encontraba detrás de ella la detuvo con brusquedad tomándola del brazo por un instante Rachel trato de soltarse sin éxito las lágrimas y el nudo en su garganta no la dejaban hablar no podía creer lo que había sucedido, Jessie había volteado y ella aún seguía con vida pero Jessie no. El llanto no se dejó esperar Jessie había estado con ella en los momentos más difíciles había sido su mejor amigo y ahora ya no estaba.
-Buen tiro Señor.- Escucho Rachel decir a aquel hombre de nombre Karofsky.- Por un momento creí que ese judío lo lograría sabe.- Seguía diciendo con una voz divertida Rachel no pudo evitar sentir odio al escuchar hablar de la muerte de Jessie como si fuera un animal al cual hay que cazar.
.-Levanten el cuerpo.- Ordeno Finn mientras de un jalón hacia caminar a Rachel.- Llévela a las barracas sargento.- Soltándola del brazo Finn le dio una última mirada a Rachel que no dejaba de llorar por el odio, la tristeza y el miedo.
.-Como ordene teniente.- Sam conocía a Finn desde hace tiempo ambos habían pelado juntos en algunas batallas antes de llegar a los campos. Lo consideraba un hermano lo conocía tan bien como para saber que la crueldad de su amigo no tenia limites.
