¡Nueva actualización! Después de tanto pensarlo, escribirlo en borrador y descartar miles de ideas para este capitulo algo sensual; y algo agitado de pre entrenamiento , ¡por fin está terminado! Eso si, hay un lemon fuerte, no recomendado para menores de 18 años. Si alguno lo lee y se siente ofendido, no me hago cargo. (Yo ya lo aviso de ante mano)

En fin, otro capi mas de las travesuras de estos dos, y de su infame equipo Alpha y en compañía con el Bravo. ¡Otra vez entrenamiento! Creo que nadie se salva de esto :D

En fin, dejo el palabrerío y paso a los agradecimientos por los Reviews dejados en el capitulo anterior:

In Pieces: Gracias, una vez más, por tan lindo Review, además de que dejé por ahí colgado el nuevo cap 5 de aquella historia, si te apetece leerlo. Y si, es lindo ver a aquellos dos loquillos juntos nuevamente… Pero Miranda no se anda con rodeos, ¿Eh? Puede volver… En fin. Gracias y espero con muchísimo gusto alguna nueva historia tuya.

Vegeta'z girL: Si, anda mal aquella Jill, besuqueándose con el piloto de su equipo… Pero, gracias por el lindo Review.

Ary. Valentine: ¡Amiga mía! ¡Gracias por leer nuevamente! Yo también adoro tu trabajo, con toda mi alma. ¡Mereces un libro, claro! Espero ver más de ti y no me dejes sin nuevo capi de tu historia, que tantas risas me saca. ¡Y besos y abrazos de oso para ti también!

Miku Redfield xD: (primero y principal, me encanta tu "nombre" en esta Pág.…) Y acertaste con esa predicción que se venía un fuerte lemon. Y si, yo creo que es genial que ambos estén juntos, pero ya sabes, Capcom es quien pone las reglas… nosotros solo creamos lo que tendría que ser. Y gracias por leer la actualización anterior. ¡Espero ver más de ti por aquí!

Lol Girl: Gracias de nuevo por leer otra historia mía. ¡Es lindo contar con tu apoyo!

Pamela Nayeli: ¡Gracias por leer! Y, antes de que pierdas la cordura, aquí te dejo un nuevo capi para que leas y gracias por tus lindas palabras (seguramente encontrarás alguna historia más, Me refiero a que no es tan genial… Para mi, claro) ¡Y realmente me da gusto que te haya encantado! :D

Namine Redfield: ¡Gracias por leer y dejar un lindo review! ¡Llegué a tu parte favorita! Wiiii, espero que esta parte también te guste tanto como la anterior, aunque no se, eres tu la que decide. En fin, gracias por dejar lindas palabras, abrazo aceptado y muchos abrazos de oso para ti.

En fin, espero que les guste este lindo capitulo y les dejo unas frases que me dejó una linda impresión en mi periodo de poca inspiración, tarea, exámenes y más que me retarda en escribir más sobre estos dos:

"¿Quién ha amado alguna vez si no ha amado a la primera mirada?"

William Shakespeare.

"Se ama sólo aquello que no se posee por entero"

Marcel Proust.

"La espera del placer es en sí misma un placer"

Gotthold Ephraim Lessing.

"Tarde o temprano, el amor es su propio vengador"

Lord Byron


Capitulo 6: Un bello domingo

Era hermoso despertarse así, en la cama de la mujer que amas, con un día espectacular… Y por lo menos tengo ropa interior. Y si, había que admitirlo, hacía el amor con ella como si no hubiera un mañana. Y a ambos le sentaba bien. Luego de que salieran de la fiesta, inmediatamente Chris alistó un bolsito con su pijama y fue directo a la casa de Jill, que muy sensualmente, lo recibió con un conjunto de ropa interior de encaje rojo, que le sentaba de maravilla. Y el sofá fue testigo. Sonrió, mientras que le acariciaba suavemente el brazo; y ella dormía acurrucada a su pecho, con tanta tranquilidad… Que simplemente, fue perfecto. Ah, pero la diversión del Señor Redfield y la Señorita Valentine no terminaba ahí siquiera. No, ellos lo habían vuelto a hacer en su cómoda cama. Y nunca se había sentido tan bien cuando tenía sexo. O si. Ni en la secundaria, con las porristas mas bonitas de todo el equipo, que lo buscaban por ser el mariscal de campo "más sexy", según la opinión general de toda la escuela.

Pero era verdad.

Lo había disfrutado demasiado. Y esperaba poder disfrutarlo sin las burlas y bromas pesadas de todos sus amigos y compañeros de equipo. Ella era su novia, y nadie tendría que saberlo, por su bien y por el bien de una relación así de comprometida como la suya. Además, eran felices en secreto. Compañeros de día, amantes apasionados por la noche. Jill se removió, mientras que dejaba escapar un suspiro. Habían quedado francamente exhaustos después de doble diversión en una sola madrugada. Y eso que no estábamos ebrios… O si, cuando él bebía, era una fiera indomable. Y además, no podía quitarse semejante sonrisa bobalicona del rostro. ¡Estaba feliz! Y además, eran las 13:26 p.m. y recién se levantaba. Y sabía de muy buena fuente que también varios compañeros suyos habían tenido una noche similar. Era obvio, ya que Forest le había propuesto a la misma camarera "quedarse"; Edward se había retirado un momento largo con la prima del cumpleañero, Richard y Rebecca habían vuelto juntos al departamento de la misma, Joseph se lo había pasado en grande con dos muchachas amigas de Forest y los casados habían vuelto alegres a sus respectivas casas.

Y sintió que su amada se desperezaba poco a poco a su lado.

Vio como la castaña lo miraba con esos ojos celestes tan frescos y como le sonreía, mientras que se estiraba soñolienta y volvía a acurrucarse a su lado. Chris se encontró perdido en aquellos orbes azules, como unos cielos de primavera despejados, tan hermosos y frescos como su piel de porcelana. Estaba enamorado de su compañera y de su mejor amiga, estaba enamorado y como nunca en su vida.

-Buen día, Jilly- Comenzó, mientras le dedicaba una sonrisa amplia y hermosa- ¿Cómo durmió mi novia?- Esta sonrió, mientras cerraba los ojos y se recostaba sobre su almohada

-Francamente bien… Y creo que tu también…- Y lo besó, mientras que este le tomaba la cintura. Ella se echaba sobre él, mientras que le besaba apasionadamente la boca. Chris bajó sus manos hasta los muslos de Jill, y esta cerró los ojos y lanzó un suspiro de placer.- Aconsejaría que esperes hasta después de comer… ansío comer algo…-

-Igual yo, pero luego no me niegues el derecho a otro revolcón.- Ambos se separaron un momento, mientras que se levantaban y se cubrían con una camiseta. Ambos bajaron las escaleras, mientras Jill se dirigía a la cocina a preparar algo; Chris se acercó e encendió su móvil. Lo dejó sobre una estantería, cerca del sofá. Y segundos después de haberlo dejado, comenzó a sonar. Llamada entrante… Se acercó al aparato, no sin antes lanzar un suspiro de resignación. Alguien lo molestaba un domingo… Y era Forest.

-¿Si Forest?- Comenzó el castaño, con voz de puro fastidio. Era muy enervante que alguien le molestase en un día como aquel.

-¡Chris! ¡Amigo! Te he llamado como veinte veces al…- Estaba emocionado, y eso se notaba muchísimo en lo agitado que estaba para hablar.

-Estaba apagado mientras dormía, Forest- Agregó, mientras que caminaba a la pequeña cocina comedor de Jill lentamente.

-Ah, si te contara mi noche anterior ¡Fue fantástica! Primero, gracias por tu regalo, he llamado como a por lo menos veinte personas por el mismo motivo por el cual te estoy hablando; y esa pelirroja ¡Chris! ¡Es genial! Además, ella siente algo más por mi que para solo un simple revolcón; y creo que yo igual, aunque no parezca. Y creo que estoy perdidamente loco por ella ¡Es la chica que esperé encontrarme por 29 años!- Era extraño escuchar algo así, pero a la vez hermosamente gratificante. De alguna forma. Además, saber que el era feliz era bastante; ¡era su amigo! Y claro que estaría feliz por él. Es más, Jill lo veía sonreír de forma bobalicona, perdido en el cuerpo de ella y en las anécdotas sexuales de Forest. – Y creo que francamente te estoy aburriendo más de lo necesario… En fin, saludos y que estés bien.

-Gracias… Te veo mañana- Y colgó. Acto seguido, dejó el móvil en la encimera, mientras que pasaba unas manos cariñosas por las caderas de Jill y la abrazaba desde atrás. Ella reía, mientras revolvía los huevos en una sartén, dejaba algunas tiras de beicon en un platito con una servilleta, para absorber toda la grasa que emanaba y se concentraba que los dos filetes que había dejado cocinándose no se quemaran de un lado. Chris le dio un beso en el hombro, luego uno en el cuello y luego en la mejilla.

-No sabía que estabas tan desesperado por otra ronda- El castaño enarcó una ceja, mientras que se mecía y la mecía a ella también.

-Yo no tengo esa intención… No, Jillian, esta vez te equivocas. Primero y principal, muero de ganas de probar tu improvisado platillo; y segundo, no necesito acostarme contigo para decirte lo mucho que yo te quiero. Y creo que es momento en que lo empieces a saber.

-Bueno… Dos cosas, una; no me llames Jillian. Me recuerda cuando mi padre me regañaba por las cosas que yo hacía mal en la escuela o siquiera en casa. Y dos, ya lo se, y creo que ambos también coincidimos en que no necesitamos sexo solamente para expresar nuestro cariño.- Y era cierto, le dio un beso largo en los labios y luego comenzó a colocar los platos y cubiertos en la mesa. Solo ellos dos. Y era lindo eso.

Si supiera que así será siempre, yo misma le pido matrimonio ya. Él era la descripción de perfecta caballerosidad (no tan perfecto, de algún modo.) Terminó el último trocito de filete, mientras que se limpiaba los labios con una servilleta de papel y luego se recostaba en la silla, mientras lo veía tomar un buen trago de jugo. Sencillez y sabor, eso habían comido. Y seguramente el plato fuerte ya estaba por llegar.

Como siempre.

Chris dejó el vaso sobre la mesa, se cruzó de brazos y los apoyó sobre la mesa. Y se la quedó mirando. Mientras sonreía. Ella enarcó una ceja, mientras que se echaba atrás en su silla nuevamente. Y sonrió. Le causó gracia, de alguna manera, la forma de sentarse de Chris.

-¿Qué?- Logró decir de la nube de palabras que tenía en mente. -¿Ya quieres follar?- Chris rió divertido.

-No, pero si insistes…-

-No tengo apuro.- Miró la pila de trastos que tenían delante de sus narices; y luego miró directo a la encimera, llena de sartenes, asaderas y algunas cacerolillas del día anterior. – Y además… tengo que lavar todo esto. Sino, en cualquier momento, la señora Cuca, con su familia de miles de millones de hijos que son resistentes a la radiación lo hará por mí.- Suspiró y recogió todos los platos de la mesa con sumo cuidado, y los dejó en el fregadero, al tiempo que tomaba una esponjilla amarilla y le vertía una buena cantidad de detergente desengrasante… Y comenzó la tediosa tarea de limpieza, ayudada por Chris.

Entre algunos besos e idas y vueltas para tomar un paño seco del primer cajón de la encimera justo al lado del refrigerador, lentamente los trastos y demás utensilios fueron quedando limpios, ordenados y guardados. Y lentamente, ambos amantes quedaron exhaustos de la tarea. Y era agotador, casi tanto como el entrenamiento de Wesker del jueves a viernes y además de que esta semana, que acababa de comenzar, tendrían a Marini en prueba de resistencia para ver cuanto aguantaban con trote, carrera y caminata… Dios… Pensó Jill, al tiempo que accedía a darle un abrazo cariñoso al hombre que estaba frente a ella y apoyaba su mentón en su hombro. Sería una tortura y estaba cansada de ante mano. El castaño le susurraba cuanto la quería al tiempo que le acariciaba la espalda. Y subieron al dormitorio a ver la TV, si es que encontraban algo bueno en la programación del domingo.

Se recostaron en las revueltas sabanas blancas de Jill, mientras que ella tomaba el control remoto y encendía el aparato, que proyectaba un episodio viejo de la serie que ambos seguían los miércoles a las diez p.m. Se quedaron tumbados, mirándose el rostro, mientras que las voces de fondo de los protagonistas sonaban y llenaban el espacio vacío. Antes que el silencio, eso era mucho mejor. Se daban unos besitos algo infantiles, mientras que reían y charlaban. Al pasar el tiempo, el episodio terminó, mientras que daba paso al siguiente programa, repetido, de la semana. Era un resumen literario de libros, buenos escritores y espectáculos a lo largo de todo el país. Y resultaba que la banda favorita de Chris "Foo Fighters" tocaría en unas semanas en el estadio de Pensilvania. Y era de esperarse que este ya tuviera las entradas, las cuales, asistiría con Joseph y Richard, fanáticos y casi lunáticos por la banda.

-¿Y bien, algo de romance?- Consultó él, dispuesto a satisfacerla y satisfacer aquel deseo primitivo que se acumulaba en su interior. Ella sonrió y se echó sobre él.

-Si, por mi esta bien…- Y lo besó con mas intensidad, al tiempo que este bajaba las manos hasta sus caderas y ella acariciaba su rostro y sus cabellos, del mismo color que los suyos. Chris comenzó a explorar su boca con la lengua, mientras que ella intentaba lo mismo, en un infinito choque de placer. Sus manos exploraban nuevamente la ya conocida piel de Jill, esperando encontrar el tesoro que tanto anhelaba. Acariciaba sus pechos, mientras la muchacha dejaba salir suspiros placenteros, al tiempo que le besaba el cuello a Chris; y lentamente le despojó la camiseta, dejando aquellos firmes pechos al aire, listos para su siguiente tratamiento.

Jill también lo despojó de su camiseta color marrón, mientras que este acercaba sus labios juguetones y comenzaba a besar sus pechos, su cuerpo… Y se detuvo en los pezones. Succionó primero el derecho, con el mayor deleite de todos. Y lo merecía, ella era como su droga, la cura para la enfermedad, llamada soledad, que lo amenazaba con destruirlo. Y beber aquel hermoso éxtasis era lo mejor que podría pasarle. Ella había dejado los suspiros placenteros por gemidos, que lo animaban a más. Estaba dándole todo su corazón, abriéndole las puertas para dejar una huella que jamás borraría del todo. Terminó su trabajo, viendo como el punto de placer quedaba triangular, y dio el mismo tratamiento al pecho izquierdo, mientras los acariciaba con suma ternura.

Ella gemía y gemía, ante el tratamiento dulce y amoroso que le estaba brindando; luego él soltó la melena castaña de sus ataduras, oliendo aquel perfume hermoso que emanaba y esa textura sedosa y lacia… Ambos rodaron por la cama, mientras que la televisión solo generaba algún murmullo distante con respecto a ellos dos; sumergidos en esa burbuja de pasión interna en la que ambos formaban parte. Él, con un movimiento rápido pero suave como la seda, bajó sus bragas, mientras que ella bajaba sus calzoncillos. Lentamente, la pasión embargaba aquellas zonas insospechadas pero anheladas por tanto tiempo en el mundo, y aquél deseo primitivo entraba en acción. La lujuria, el deseo y mas que nada, el embriague de amor por ambos cuerpos comenzaba a hacerse notar en las excitadas entrepiernas de ambos, mientras que se revolcaban y volvían a revolcarse en aquel nido.

Y el siguiente acto, perpetrado por el castaño le arrancó un fuerte gemido a Jill. En la revolcada, lentamente la había penetrado, arrancándole unos incontables suspiros de éxtasis y deseo. Lentamente, aquella sensación subía por sus cuerpos, mientras que ambos gemían del placer incalculable que se estaban dando mutuamente. Las embestidas del castaño se hicieron más rítmicas, estableciendo un sensual ritmo al baile de cuerpos desnudos y sedientos de pasión y lujuria. Y lentamente, ambos, abrazados y expresando ese amor increíble, cabalgaron juntos hacia el precipicio, donde lentamente retornaron a la tierra; respirando dificultad y relajados, muy relajados.

Yacieron acostados, uno al lado del otro, mientras dejaban pasar la tarde; juntos y felices.


Oficina general del equipo S.T.A.R.S.

Lunes 9:30 a.m.


Con un buen café en la mano, con el ordenador encendido, un juego de cartas dentro del mismo y con su amigo Sully, Chris se la pasaba de grande, mientras que intentaba no prestarle atención a su amigo Joseph, cantando algo desafinado y con los auriculares puestos, a todo volumen, claro; entonando la mejor canción que ambos creían haber escuchado.

-There goes my hero/ watch him as he goes/ there goes my hero/ he's ordinary- Mientras que tocaba una guitarra imaginaria y evitaba abrir los ojos, esperando no perder el trance en el que estaba, Joseph se encontraba como de costumbre, con música en sus oídos y con Barry, intentando no golpearlo por lo molesto que lograba ser. Además de que parecía haber encontrado baterías de quien sabe donde; y el muy cabrón siempre se activaba de más en las mañanas, aunque en un lunes era extraño en él, aparte de la típica cara de que no durmió muy bien la noche del domingo… Después de despertarse a las tres de la tarde…

Asentía con la cabeza, mientras que el murmullo de la música fuerte acompañaba la oficina. El aroma a café expreso, junto con el aroma a papeles recién sacados de la fotocopiadora y el perfume de la mayoría de los caballeros, daba una combinación agradable en un ambiente TAN reducido como era la propia oficina del escuadrón. Jill, sentada con Richard y Rebecca, hablaba sin preocupación alguna; mientras que el castaño la observaba y esbozaba una sonrisa mental. Y no paraba de pensar en lo que había sido la tarde anterior. Dio un mordisco a la porción de pastel sobrante de la fiesta. Y está igual de buena que el sábado…Pensó, mientras que la dejaba a un lado y continuaba charlando con Kenneth "Sully" Sullivan.

-¿Tu también engulles una porción más?- Preguntó el hombre de piel aceitunada, mientras que daba un mordisquito a su poción. – Déjame decirte que a Josh le ha gustado también… Y como el quinceañero que es, pidió una para sus dieciocho años.- Joshua era el único hijo que comprendía la familia Sullivan. Y después del divorcio de Sully, decidió vivir con él, ya que su madre… Digamos, no posee la paciencia del mundo; y menos con un adolescente.

-¿Josh ya piensa así? Me refiero…-

-Si, si preguntas. Y ya le he dado varias charlas sobre el tema. Como cuidarse y todo… Ah, parece ayer cuando todavía le cambiaba los pañales… ¡Y hoy piensa ya en sexo y mujeres!- El comentario final, tan poco sutil, le arrancó una risotada a ambos.

-¿Ya tiene novia?

-si, y déjame confesarte que casi cae en la tan temida "zona de amigo"- el hombre, de unos cuarenta y cuatro años dio otro mordisco a su pocioncita.

-¿Ya?-

-Si, por poco su actual novia lo rechaza… Ya sabes… "Te quiero, pero eres como un hermano para mí." – Y si que el castaño ojos marrones lo sabía. Miles de veces él quedó en ese puesto en la secundaria, mientras que todavía era "un nerd" Aún recordaba cuando la antigua "tercera en conflicto" le había rechazado en primer año del secundario. Y él, con apenas trece años, se lo había tomado fatal. Además, era un crío... – Y al final, la chica aceptó; pero ya me veo a mi hijo frustrado por que esta chica lo dejó.-

Antes de que Chris pudiera expresar su siguiente opinión, Enrico, con unas hojas en una tableta negra, ingresaba a la sala. Con lapicera en mano, y con un silbato colgado al cuello, repasaba la lista de los próximos corredores. Todos seguían atiborrando sus estómagos con café y pastel. Y era de esperar que alguien terminara en los servicios, vomitando todo lo que entró a aquel estomago. Casi era gracioso, cuando el hombre, acomodándose el bigote, comenzó a hablar.

-Señores…- Algún cauto dejó de conversar con su compañero, mientras que el resto seguía hablando. Y Joseph… no, el seguía en su trance con su guitarra imaginaria.- Señores…- Una risotada se escuchó, mientras que el hombre de pelo negro perdía la paciencia.- ¡Señores!- Gritó, al tiempo que todos se callaban y lo miraban, con algún gesto parecido al susto. Barry golpeó en la cabeza a Frost, mientras que sus auriculares caían de sus oídos a sus piernas y lo miraba con odio. Los acomodó sobre el lindo y ordenado escritorio de madera- que rara vez estaba ordenado- y miró al hombre de pelo color negro.

-Bien… Según mis observaciones diarias, hoy toca resistencia y fuerza… Y nadie, repito NADIE puede decir "no, esto yo no lo hago"- Corrió unos papeles, mientras que un susurro débil es escuchó en la habitación.- Y Wesker me dio el permiso de entrenarlos de ahora en adelante, asique… - Hizo un gesto ascendente con la mano y todos en la habitación se levantaron.- Al campo de entrenamiento.- Y todos sabían que significaba; o si… el campo a las afueras de Raccoon City… casi con Latham City… Gracias Enrico, por mi puedes irte al demonio.

Con unos diez kilómetros cuadrados de superficie verde y algún árbol lejano, ese lindo pedazo de tierra sería el infierno sobre todos ellos. Hacía calor, y la ausencia de viento- solo con una fina brisa refrescante- y con, por lo menos, treinta y cinco grados Celsius de máxima pronosticada… Las camisetas de todos olerían mal. Por lo menos el sí entrena con nosotros. Y eso significaba una enorme ventaja a la hora del entrenamiento. Enrico no solo sabría que, en algún determinado momento, todos deberían parar, y además sabría que…

Bueno, todos se estaban muriendo de calor.

Enfilando al estacionamiento, con su bolso en mano y varias botellas en un refrigerador portátil- a rebosar de hielo- Chris se preparaba para un lindo día. Sudor, camisetas fuera y mucho calor… Hermosa forma de divertirme… Y todos salieron a la avenida Ennerdale Street, mientras una ola de calor arrasaba sus cuerpos y ponía mas desgano en todos ellos.


¿Y bien? ¿Que les pareció? creo que hay algo que mejorar, ya que un poco no me agradó el resultado final... pero así quedó.

Sin más, déjenme despedirme, dándoles muchos abrazos de oso y besitos :D

Saludines!