Trémula y bella
Hola de nuevo chicos aquí tenéis el segundo capítulo del fanfic que me hará debutar como escritor. Espero que os guste.
En el capítulo anterior Ash y Serena salieron de Ciudad Iris para dirigirse hacia el sur, hacia Ciudad Trigal, para poder viajar desde allí a Ciudad Luminalia. Al llegar al Parque Nacional, Serena se le declaró a Ash, quien le correspondió, aunque algo estaba a su acecho.
Cap. 2: Imprevistos
-¡AAAARG!- gritó Ash, lo cual asustó a Serena.
Ash cayó al suelo desmayado, y detrás suya, apareció un Seviper dispuesto a atacar a la joven. Por suerte para ella, el alarido de su entrenador logró despertar a Pikachu de sus fantasías, para así poder repeler al reptil.
-¡Ash! ¡Aaash!- gritó Serena intentando reanimar a su amado.
-¡Pika pikaa!- gritó el ratón de mejillas rojas.
- ¡Voy a llamar al hospital! Pikachu cuida de Ash.- dijo Serena a punto de desmayarse ella también.
-Piika..-murmuró Pikachu.
La gente no tardó en ir a curiosear y a ver qué había ocurrido. Una de esas personas, que resultó ser un médico, analizó la mordedura del Seviper en el gemelo derecho de Ash, sacó una navaja que tenía en el bolsillo, y le cortó parte de la piel infectada por el veneno.
-¿¡Pero qué estás haciendo!?- gritó Serena llorando por la angustia.
- Tranquila chica tan solo le estoy cortando parte de su piel infectada para que el veneno no le llegue a las venas.- dijo el médico.
-Pikaa...- dijo Pikachu.
En ese momento se escuchó la sirena de una ambulancia que venía a toda prisa. Un asistente agarró a Ash en brazos y se lo llevó en camilla al interior del vehículo. Mientras, una asistente se dirigió a Serena, quien no dejaba de supervisar el estado de Ash.
- Perdona chica, ¿conoces a este joven?- preguntó la mujer.
-Sí...-dijo Serena apenada y todavía llorando.
-¿Có-cómo se llama?- preguntó la asistente preocupada.
- Ash...
-¿Qué ha sucedido?
- Estábamos abraz... un Seviper le mordió en la pierna cuando estábamos desprevenidos- corrigió Serena un poco sonrojada.
- Ya veo..., va, sube a la ambulancia, tendrás que acompañarle y darle el abrazo que se merece, digo yo.- dijo la asistente con una sonrisa levemente pícara.
-Cla-claro...- dijo Serena apenada y sonrojada a la vez.
Serena y Pikachu, subido al los hombros de ésta, se metieron en la ambulancia y se sentaron junto a la camilla de Ash. Durante el trayecto a Ciudad Trigal, donde estaba el hospital al que se dirigían, Serena observaba a Ash inconsciente, y apenada, no pudo evitar que le salieran las lágrimas por la preocupación que sentía por él.
Una de estas lágrimas cayó en el pómulo derecho de Ash, quien abrió los ojos muy lentamente.
-Serena...- dijo Ash.
- ¡Ash!- dijo Serena con un tono eufórico.
- No llores más, que me había quedado dormido...- dijo Ash con una pequeña sonrisa.
-Ash...- dijo Serena sonriendo pero llorando a la vez.
-Estaremos juntos... te lo prometo...- dijo Ash débilmente, quien cayó de nuevo inconsciente.
- ¡Ash! ¡Aaash!- gritó Serena llorando por el miedo que sentía de que su amado tal vez no salga de esta.
Mientras, Pikachu les observaba, preocupado por el estado de salud de uno, y por el estado mental de la otra. Poco después llegaron a la urbe de Johto, donde se encontraba el hospital al que no tardaron en llegar. Los enfermeros metieron a Ash en una habitación, a la que entraron también Serena y Pikachu. Por desgracia, no tardaron en ser expulsados de esta por los enfermeros, ya que tenían que realizar una operación rápida para detener el curso del veneno.
Fuera de la habitación, en la sala de espera, Serena trataba de conversar con Pikachu.
-No me puedo creer que esto esté sucediendo...- dijo Serena, cuyos ojos volvieron a bañarse en sus lágrimas.
-Pikaaa...- dijo triste Pikachu, quien le lamió la mano a Serena para mostrarle su aprecio y apoyo.
-Gracias Pikachu, pero no sé si podré seguir viajando con Ash...- dijo Serena, quien esta vez, rompió a llorar.
Pikachu se colocó en el regazo de Serena.
-¡Pika pika!- dijo Pikachu en un intento de alentar a su amiga.
-Gracias Pikachu..., seguro que con tu apoyo y el mío Ash se recuperará- dijo Serena.
-Perdona, ¿has dicho algo de un tal Ash?- preguntó una chica que llevaba una especie de cojín blanco con un lazo rojo en la cabeza, peto azul y camisa roja, un bolso amarillo, y un par de coletas que le daban un aspecto alegre y vivaz.
Continuará...
Supongo que muchos de vosotros ya habréis adivinado quién es esa chica misteriosa. Si ese no es el caso, en el próximo lo averiguaréis.
¡Hasta la próxima!
Ivanapa
