Trémula y bella
Hola de nuevo amigos. He aquí el tercer capítulo de mi fanfic. ¡Que lo disfrutéis!
Ash fue atacado por un Seviper mientras demostraba sus sentimientos hacia Serena. Fue enviado al hospital de Ciudad Trigal, donde fue ingresado inmediatamente. Allí, Serena conoció a una misteriosa chica que al parecer reconoció el nombre de Ash.
Cap. 3: Lágrimas que hablan por sí solas
-Perdona, ¿has dicho algo de un tal Ash?- dijo la chica misteriosa.
-¿Q-qué?- dijo Serena con aún lágrimas en la cara.
-¿Si has dicho algo de un tal Ash?- repitió la chica.
-Si..., espera, ¿se puede saber quien eres y por qué me preguntas esto?- dijo la joven de cabello color miel bastante intrigada y ligeramente molesta.
Pikachu, escuchando la conversación, se dio la vuelta para ver de quién se trataba, y al ver a la joven, lanzó una de sus onomatopeyas con cierta energía y saltó a los hombros de esta.
- ¡Pikachu, eres tú!- dijo la chica.
-¡Pikaaa!- gritó el roedor.
-¿Os conocéis?- preguntó una confusa Serena.
-Así es. Me llamo Lira, y conocí a este pequeñajo y a Ash en Sinnoh, cuando él estaba viajando con Brock y Dawn.
-¿Brock y..., Dawn?- preguntó la joven.
-Siiii...- dijo Lira con una sonrisa pícara.
- Creo que me ha hablado de ellos alguna que otra vez.
-Puede. Oye, ¿y por qué estás llorando? ¿es que acaso te gusta Ash?- preguntó Lira con un tono aún más pícaro.
Esta pregunta no sonrojó a Serena esta vez, tan solo la dejó impactada, sin dar una respuesta clara con sus palabras, pero sí con sus lágrimas, que volvieron a caer sobre sus mejillas como el rocío sobre las hojas.
Lira la observaba extrañada y arrepentida al haberle hecho esa pregunta, ya que no sabía que Serena le tenía tanto aprecio a Ash, y viceversa. Decidió disculparse, pero fue interrumpida por Serena:
-Así es. Amo a Ash Ketchum de Pueblo Paleta desde que me rescató de ese bosque cuando éramos pequeños, desde que me apoyó y me dijo que no me rindiera jamás, desde que mostró a todos esa energía, desde que supe que era la persona más maravillosa que había conocido en mi vida...- dijo Serena con un continuo llanto y tapándose la cara.
Esto pilló a Lira por sorpresa, quien estuvo a punto de ponerse a llorar por haber oído esas hermosas palabras. En ese momento, se abrió la puerta donde estaba Ash y salió de allí una enfermera.
-Pueden pasar.- dijo la mujer.
Serena se secó las lágrimas y se levantó con un expresión de gran preocupación, y a continuación se dirigió a la habitación, ignorando a la chica con la que había conversado. Pikachu la miró preocupado y saltó a sus hombros. Mientras, Lira, un poco triste y conmocionada a la vez, decidió entrar a la habitación también.
Ash estaba tumbado en su camilla. Parecía dormir plácidamente. Llevaba puesta un bata de paciente y un tubo respiratorio, y un esparadrapo en la herida infectada.
-¡Ash!- dijo Serena, quien se acercó rápidamente para observar y cuidar de su amado.
Serena agarró fuertemente la mano de Ash, quien hizo un pequeño movimiento con su cabeza, moviéndola hacia la joven de cabellos dorados, y haciendo una mueca de felicidad y satisfacción. Por desgracia, no logró abrir los ojos, lo que decepcionó un poco a Serena, aún así, decidió no rendirse, y apretó más fuertemente su mano. Contra todo pronóstico, Ash consiguió formular una palabra:
-Se-Serena...
-¡Ash!, ¡Ash!- repitió Serena, volviendo a llorar, pero esta vez de alegría.
Pero Ash no respondió. Al ver que el joven no respondía de nuevo, Serena rompió a llorar. Su mente era una baraja de pensamientos, todos ellos afinados entre sí para que ella experimentará una sensación indescriptible y probablemente irrepetible. Sentía tristeza y dolor al no poder estar sintiendo su calor, a su lado, conversando y riendo como solían hacer. Pero a la vez, se sentía aliviada, ya que sobrevivió al veneno y ha logrado decir su nombre, lo que también la alegraba. A la vez, el gesto inconsciente de Ash la llenó de esperanza. Aún así, la inundaba una inmensa preocupación que la acongojaba continuamente.
-Tranquila, se pondrá bien.- dijo Lira, quien se acercó para consolarla.
-Eso espero...- dijo Serena
En ese momento Serena se dio cuenta de que aún no se había presentado.
-Me, me llamo Serena...
-Encantada de conocerte, Serena.- dijo Lira, retomando su vocecilla alegre.
Esa vocecilla logró arrancarle una pequeña sonrisa a la joven.
-Entonces Serena, ¿de dónde eres?- preguntó Lira.
-Vengo de Pueblo Boceto, en la región de Kalos.- respondió ella.
-¡Vaya!, ¡Una gabacha!- exclamó Lira.
Al oír esto Serena se quedó muy extrañada, ya que no había oído esa palabra en su vida. Como Serena no respondía, Lira se avergonzó un poco y le explicó el chiste.
-Perdona, es que a los de Johto nos gusta poner motes a la gente de las otras regiones.- dijo Lira un poco roja.
En ese momento, Serena, o la "gabacha", comenzó a reírse, sin saber exactamente la causa. Estas risas contagiaron a Lira, quien también comenzó a reírse. Lo que ninguna de ellas notaron, es que mientras reían, se dibujaba una débil sonrisa en la cara del campeón de Kalos.
Pasaron las horas y Serena seguía conversando con Lira, en un intento de evadirse de la realidad, para así llenarse aún más de esperanza. El ruido del chirrido de la puerta interrumpió su conversación. Era el doctor.
-¿Serena?- preguntó el doctor.
-Soy yo.
El doctor se quedó sorprendido ya que pensaba que Serena sería la madre del paciente, no su "novia".
-La situación de tu novio no es grave. Aún así, es necesaria una intervención rápida. Hemos detenido el curso del veneno, por lo que no resultará aún más dañado, pero aún así, para curarle se requiere un antídoto, en concreto un tipo de baya, una variación de las bayas meloc, las bayas maloc, no muy comunes en Johto.- dijo el sesentón.
Mientras el doctor le hablaba, Serena estaba roja como un tomate, porque el doctor le había confundido con la novia de Ash, aunque eso precisamente no le disgustaba. Mientras, Lira la observaba de reojo, hasta que oyó "las bayas maloc".
-¡Espera!- gritó Lira.
-¿Qué pasa Lira?- preguntó Serena un poco asustada por la repentina reacción de su amiga.
- ¡Creo que mi abuelo cultiva ese tipo de bayas en un huerto de sus tierras!- exclamó Lira casi gritando de alegría.
- Si es cierto lo que dices, ¿podrías ir a pedírselo a tu abuelo, chica?- preguntó el doctor.
-¡Pues claro! ¡Lo que sea con tal de ayudar a Ash y a Serena!- dijo la castaña.
Esta disposición alegró tanto a Serena, que no pudo evitar abrazar a su nueva amiga, que prometió traer la baya.
-¿Y cuánto crees que podrías tardar?- preguntó Serena con un tono de emoción e impaciencia.
- No más de tres días- respondió la chica de las coletas.
Cayó la noche y las chicas decidieron pasarla en la sala de espera, tumbadas en los asientos, ocupando tres cada una. Mantuvieron una profunda conversación, y un par de horas después, trataron de dormir, aunque Serena no pudo hacerlo, por lo que se levantó, entró en la habitación de Ash, y se sentó junto a él teniendo cuidado de no despertar a Pikachu, que estaba dormido junto a la cama de su entrenador y compañero.
- Ash, soy yo Serena. Me he encontrado con una chica, Lira, que afirma conocerte. Mañana irá a la casa de su abuelo, al sur de la ciudad, para conseguir la baya que hará que... te... re-recuperes...
Serena comenzó a llorar, agarró el brazo de Ash, y le dijo lo que sentía por él.
- Yo te amo, Ash. ¡Siempre te he querido! Cada vez que me apoyabas, cada vez que me ayudabas, alentabas, animabas y reías conmigo, sentía que volvía a nacer. Me hiciste sentir importante, especial, tal y como tú lo eres para mí. Espero que te recuperes pronto, ¡porque no soportaría perderte otra vez!
Serena siguió llorando y derramando sus lágrimas, con la cabeza apoyada en el muslo derecho de Ash, hasta que se quedó dormida en esa posición.
-¡Ash!, ¡Ash!, ¡espabila, maltita sea!
Ash despertó somnoliento y muy confundido.
-¿Dónde estoy?- preguntó el joven.
-¿Qué dónde estás?, en ti mismo, supongo.
-¿En mí mismo?- volvió a preguntar.
- Sí. ¿¡Te vas a levantar ya!?
-De acuerdo- dijo Ash.
Al levantarse, observó que estaba en una especie de páramo, todo el terreno era llano, y el cielo tenía un color rosado y anaranjado, como la luz del ocaso, y las nubes eran de un color lila débil. Después, se giró para ver quién le estaba hablando.
-¿Mr. Mime?
Continuará...
Este capítulo ha sido un poquito más largo de lo normal. En el próximo capítulo estarán la mayor parte de las respuestas de las incógnitas que este episodio produce. Agradezco vuestros comentarios.
¡Nos vemos!
Ivanapa
