Trémula y bella
Hola de nuevo amigos, aquí tenéis el quinto capítulo de mi fanfic. Este seguirá una cronología parecida a la del capítulo anterior, pero menos compleja. ¡Espero que os guste!
En el capítulo anterior Serena mantuvo una larga conversación con Lira. Mientras, Ash reflexionaba en sueños. Los fuertes lazos que unen a Serena y a Ash lograron que este último lograra abrir los ojos por un momento y hablar. Aún así, aún queda aún sufrimiento y dolor que superar.
Cap. 5: Levántate
La noche pasó, todos acabaron durmiéndose. A algunos les había costado más conciliar el sueño, otros solo tuvieron que oír y dormir. Pero por fin, la soleada mañana llegó, iluminando Ciudad Trigal y las habitaciones de todo el hospital, entre ellas la de nuestros protagonistas. Serena parecía aliviada, tranquila y relajada al verla dormir con la cabeza apoyada en el muslo del chico que le gusta. Esta vez, en vez de caérsele lágrimas, se le caían babas de lo bien que estaba durmiendo. Pikachu estaba acurrucado junto a una de las patas de la camilla, aunque de repente, al oír que la puerta de la habitación se estaba abriendo, el ratón pegó un salto para levantarse, y fue a ver quien era.
-¡A desayunar!- dijo no demasiado fuerte la enfermera que atendía a Ash mientras abría la puerta.
Pikachu, que no había comido casi nada durante su estancia en el hospital, saltó a la bandeja que portaba la enfermera, pero gracias a la experiencia de esta, la bandeja no se le desparramó por el suelo.
-¡Oye, un poco de paciencia, que casi me tiras la bandeja! Ahora no comes hasta el mediodía por impaciente.- dijo la enfermera un poco molesta.
-¿¡Pikaaaa!?- gritó Pikachu.
La enfermera comenzó a reírse, se agachó, y le dio el plato que le correspondía.
-Era una broma, ratita.- dijo la enfermera sonriendo.
Al levantarse, vio algo que le sorprendió. La chica que acompañaba al paciente estaba dormida con la cabeza apoyada en el cuerpo del chico. Al principio esa escena la conmovió un poco porque le pareció romántica, arrancándole una sonrisa. Pero como tenía que darle el desayuno al paciente decidió despertarla.
-Cariño, ¿te importaría desper...?
-¡Pero que buen día hace hoy! ¿Verdad?- dijo casi gritando una animada Lira que abrió la puerta sin avisar.
Serena, al oír la voz chillona de su amiga, se despertó de golpe, pero giró la cabeza muy lentamente para comprobar si la vergüenza sería mayor o no. Al ver a la enfermera, a Lira, y a Pikachu, se le enrojeció la cara como si de una máquina de vapor se tratase.
-Chica, ¿acaso has dormido ahí?- preguntó la enfermera muy extrañada.
-Yo...yo...fui a ve-verle y m-me entró sueño y...- Serena apenas podía hablar de la vergüenza. Inmediatamente se tapó la cara con su larga melena.
Todos los de la sala excepto los enamorados sonreían, aunque a Lira se le escaparon unas risas.
-¡Pero mira que eres mona, Serena!- dijo Lira riéndose.
Serena se apartó la melena lentamente, mientras sonreía nerviosamente, como si le hiciera gracia alguna la situación. Mientras, su cara seguía pareciendo un tomate con ojos azules. El momento era tan divertido que hasta a Ash se le dibujó una pequeña sonrisa en la cara.
-¡Ostras! ¡Me tengo que ir a buscar a mi abuelo!- exclamó Lira de repente.
11:01 a.m.
-Solo un par de cosas más y me voy.- dijo Lira un poco nerviosa por las prisas.
-¿Qué estamos buscando?- preguntó Serena también nerviosa.
-Mi bolso y mis zapatos.- dijo la chica de las coletas.
-¿¡Pero cómo puedes perder el bolso... y los zapatos!?- preguntó Serena un poco enfadada.
Lira le sonrió un poco avergonzada y siguió buscando.
-¿¡Pero qué hace uno de tus zapatos en la basura!?- preguntó Serena muy extrañada. El otro estaba sobre una silla cercana.
Poco después, Lira salía de una habitación ajena con su bolso. Se le veía nerviosa y avergonzada.
-¡Disculpen las molestias, en serio!- dijo Lira fuertemente mientras salía corriendo de la habitación.
Al ver esto Serena suspiró, y después le sonrió de una manera sarcástica. De repente, Serena notó que algo le estaba subiendo por la espalda. Era Pikachu.
-Hola Pikachu- dijeron las dos chicas a la vez.
-Pika pika- dijo el pokémon.
Los tres amigos se dirigieron a la puerta principal del hospital. Era la hora de la despedida.
-¿Cuánto crees que tardarás, Lira?- preguntó Serena con un notorio nerviosismo.
-Serena, es la quinta vez que me lo preguntas. ¡No más de tres días!- respondió Lira.
Inesperadamente, Serena abrazó a Lira como buenas amigas que se habían hecho. Mientras, Pikachu saltó al gran gorro de la castaña.
-Adiós Serena. Cuida bien de Ash mientras yo no esté, haz guardia por la noche como lo has hecho esta vez.- dijo Lira mientras sonreía pícaramente.
-De acuerdo. Tú ten buen viaje y no tardes demasiado.- dijo Serena, quien se puso un poco roja por el intrépido comentario de su amiga.
-Adiós Pikachu.- dijo Lira.
-Piiika.- dijo Pikachu enérgicamente.
Lira se alejó de sus amigos, despidiéndose de ellos con el balanceo de sus brazos. La joven cruzó un par de calles y se fue a esperar un taxi.
-Bueno Pikachu, ¿que te parece si vamos a comernos un bocadillo al parque para tomar el aire?- preguntó Serena animada.
-¡Pikaaa!- exclamó Pikachu, iluminándosele sus pequeños ojos negros.
11:48 a.m.
Otra vez. Otra vez Ash volvía a contemplar ese hermoso páramo cuyo cielo hipnotizaba al que lo veía.
-Mr. Mime, ¿dónde estás?- preguntó Ash.
Ash estaba solo en ese lugar. Esta vez Mr. Mime no estaba con él. Esto asustó mucho al chico porque no sabía qué hacer en ese sitio si nadie le daba ningún tipo de conversación o lección, como lo hacía el pokémon psíquico. A estas alturas, Ash ya se había dado cuenta de que si volvía al páramo, era porque debía reflexionar de algo nuevo, pero esta vez, sin la presencia de Mr. Mime, parecía no tener sentido el haber aparecido allí. Ash seguía buscando al pokémon con la mirada, hasta que se dio cuenta de algo que le dejó alucinando. Un frondoso bosque se podía divisar desde su posición. Parecía estar a un par de kilómetros, y como el joven no tenía a dónde ir, se dirigió al bosque. No tardó demasiado en adentrarse entre los primeros árboles. Era una hermosa alameda. Todos y cada uno de los álamos eran altos, recios y fuertes. Aún así, no había ningún pokémon, cosa que extrañó a Ash, ya que ese bosque le parecía un hábitat perfecto. De repente, se oyó un ruido, el cual asustó a Ash. El joven de Pueblo Paleta estaba alerta, sentía que algo estaba a su acecho. El viento comenzó a soplar de repente, agitando la copa de los árboles. Ash observaba el vuelo de las hojas, aunque una de esas hojas le recordó a un sombrero.
-No puede ser...
Esa "hoja" resultó ser un sombrero. Aterrizó suavemente en el suelo, levantando unas cuantas hojas que pilló a su paso. Ash observaba el sombrero detenidamente, de hecho, lo había reconocido. Era de color rosa, con una cinta negra que rodeaba la copa del sombrero. Se volvió a oír otro ruido. Parecía que algo o alguien se había detenido bruscamente. Durante unos pocos segundos, solo se escuchaba el soplar de las hojas, pero de repente el ruido volvía. Esta vez parecían pisadas continuas, como si esa cosa se hubiera dado cuenta de que se le había caído el sombrero, pero al ver que Ash la observaba había decidido seguir corriendo. Ash corrió hacia el sombrero para tratar de identificar de una vez por todas al ser extraño.
-Serena...
Ash decidió llevarse el sombrero consigo, para devolvérselo a la chica que ama. Ash corría detrás de Serena, quien al parecer trataba de huir de Ash.
-¡Serena! ¿¡Por qué huyes de mí!? ¡Serena!- gritó Ash muy extrañado.
Era una escena hermosa. Como si el lobo estuviera persiguiendo al ciervo entre los árboles del bosque. Pasaron varios minutos hasta que Ash consiguió alcanzar a Serena y detenerla.
-Serena...
La chica de cabellos dorados se giró para ver el rostro de Ash. Su cara parecía inexpresiva, como si no se tratase de la Serena de siempre. Estuvieron mirándose a los ojos durante un largo silencio. Ash estaba muy confuso, tenía tantas preguntas que hacer que no sabía por dónde comenzar.
-Serena, se te cayó el sombre...
La cara inexpresiva de Serena cambió a una dulce sonrisa. Sus bellos labios se acercaron lentamente a los de Ash, quien no pudo completar su frase y, como no, no le dio tiempo a darle su sombrero. La joven le dio un tierno beso a Ash, quien se quedó de piedra, sin decir palabra alguna. Los álamos se agitaban, las hojas se revolvían y el viento silbaba. De repente, Serena se desvaneció, sin darle tiempo al joven de pelo azabache de volver en sí y devolverle el sombrero.
-¡Serena! ¡Serena!- gritó Ash desesperadamente.
Ash, con el sombrero de Serena en sus manos, seguía gritando su nombre, sin poder explicarse qué había sucedido, y porqué.
12:38 a.m.
Serena estaba sentada en un banco junto a Pikachu, comiéndose un gran bocadillo de jamón ya que no había comido nada en todo el día. Mientras Pikachu se comía una bolsa de comida pokémon que le había comprado su amiga, aunque le estaba prestando más atención al bocadillo.
-Toma.- dijo Serena, dándole un pedazo de su comida a Pikachu.
-¡Pikaaa!- exclamó el roedor, que al comérselo, volvió a dirigir su mirada descaradamente al bocadillo.
-Ya te he dado tres pedazos. ¡Cómprate tú el tuyo!- dijo Serena sonriendo.
-Piiika...- murmuró Pikachu, haciendo un poco de teatro para dar pena a su amiga.
-Cómete lo tuyo...- dijo Serena, quien giró la cabeza para no ver a Pikachu intentando apenarla.
De repente, el teléfono de Serena comenzó a sonar. Al ver de quién era la llamada, el corazón comenzó a latirle fuertemente.
-¿Serena?, soy la enfermera, necesito que vengas al hospital cuanto antes.
Serena estaba aterrorizada. Estaba temiéndose lo peor.
-Tranquila, no le ha ocurrido nada a Ash. Tan solo ven ya.
-De acuerdo. Ahora voy.- dijo Serena aún asustada.
Colgó el teléfono y se levantó rápidamente. Estaba tan nerviosa que agarró a Pikachu por la cola por las prisas, para luego subírselo al hombro mientras corría.
-¡Pika pikaaa!- gritó Pikachu muy molesto
-Perdona Pikachu. Tenemos que llegar al hospital cuanto antes.- dijo Serena, que estaba comenzando a jadear.
Mientras, en el banco, se inició una batalla campal entre los Pidgeys y Spearows que buscaban quedarse con el botín que Serena se había dejado en el banco: el suculento bocadillo de jamón. También se había dejado otra cosa en el banco, su inconfundible sombrero.
La puerta de la habitación de Ash se abrió de golpe. Serena entraba sin poder cargar ni con su alma, jadeando como un perro. Tenía tanto calor que quiso quitarse el sombrero, pero tras palparse varias veces la cabeza con su mano izquierda, se dio cuenta de que lo había perdido.
-Mierda, ¡mi sombrero!- pensó Serena.
Pero el miedo y los nervios estaban acabando con ella por lo que decidió olvidarse de su pérdida.
-¿Qué..., qué ha pasado?- preguntó Serena mientras iba recuperando el aliento.
La joven de cabello color miel se acercó lentamente a la camilla de Ash. Se sentó junto a su amado y comenzó a acariciarle la mejilla y el pelo, como si se tratase de una madre y su bebé. La enfermera observaba el fuerte lazo que unía a Serena y al paciente. No tenía ni idea de todo lo que habían pasado juntos.
- Ha sido hace una media hora más o menos. Comenzó revolviéndose en la cama. Se podía ver como su cara mostraba una expresión de preocupación. De hecho, me atrevería a decir que parecía desesperado. De repente, comenzó a decir tu nombre. Lo dijo cinco o seis veces, cada vez más fuerte. Después de eso, no ha hecho nada más.- dijo la enfermera.
Serena escuchaba atentamente a la enfermera mientras acariciaba a Ash. No pudo evitar que se le cayeran unas cuantas lágrimas.
-Ash..., levántate, vuelve junto a mí.- dijo Serena, quien comenzó a llorar.
La enfermera la observaba extrañada. Estaba convencida de que Ash no despertaría.
-Ash..., ¡levántate, por favor!
1:13 p.m.
Ash estaba sentado sobre una roca. Observaba el vaivén de las hojas, mientras se preguntaba qué le había ocurrido. Divisó la silueta de una criatura esquivando los troncos de los árboles. Al principio pensó que podría ser Serena de nuevo, pero esta criatura se estaba aproximando, no alejando.
-¿Mr. Mime? ¿Eres tú?- preguntó Ash.
-Así es.- respondió el pokémon.
Ash estaba impaciente por decirle todo lo que le había ocurrido. Más bien, pretendía exigir respuestas. Por desgracia para el chico, este fue interrumpido por Mr. Mime.
-Ash, levántate.-dijo Mr. Mime.
Ash obedeció y se levantó.
-¡He dicho que te levantes!- dijo un Mr. Mime furioso.
Ash no entendía nada. Ya se había levantado, ¿cómo podría levantarse de nuevo si ya estaba de pie? Al ver Mr. Mime que Ash no respondía a sus supuestas órdenes, decidió usar Psíquico contra el chico, quien desapareció del bosque de repente.
1:16 p.m.
Ash abrió los ojos. Le volvió a pasar lo mismo que la noche anterior. Vio que Serena estaba llorando, aunque al cruzarse las miradas la chica recobraba su bella sonrisa. De repente, Ash sentía una fuerte presión, una presión que le daba calor, que le hacía olvidar los efectos del veneno. Ambos estaban abrazados, librándose de la tensión que a ambos les acarreaba. Aunque algo sorprendió a Ash, y posteriormente a Serena. El joven de Pueblo Paleta se despertó con un objeto en su mano izquierda, que Serena reconoció nada más verlo.
-Mi sombrero...
Ash estaba tan sorprendido como su amada. No sabía qué hacía con el sombrero.
-Pero si lo perdí en el parque. ¿Cómo es que lo tienes tú, Ash?- preguntó Serena muy confusa.
Ash estaba aún más confuso. No recordaba el haberse quedado con su sombrero. Tan solo recordaba la orden que le había dado Serena. Ayudado por esta, Ash logró reincorporarse en la cama, y empleando todas sus energías, se levantó, aferrado a Serena, quien le servía de apoyo.
-¡Ash! ¡Te has levantado!- dijo Serena, quien rompió a llorar de felicidad, abrazando fuertemente a su amado.
La escena era conmovedora. La enfermera no comprendía por qué Ash se había levantado si supuestamente estaba paralizado por el veneno. Pikachu estaba sentado en silencio, observando a la pareja abrazarse. El ratón sí que sabía porqué Ash se había levantado al haber recibido la orden de Serena. Esa rápida deducción y esa maravillosa escena lograron arrancarle las lágrimas. Serena seguía llorando, y tras un hermoso momento, pidió ayuda a la enfermera para acostar a Ash en la camilla. El joven había vuelto al sueño mientras estaba en los brazos de la chica con la que deseaba estar.
-Gracias enfermera.- dijo Serena agradeciéndole la ayuda a la mujer.
-De-de nada...- dijo la enfermera.
Serena se quedó toda la tarde junto a Ash, haciéndole compañía para que no estuviera solo ni un segundo más, aunque ese mismo día acabaría dándose cuenta de que podría ser Ash el que no le fuera a hacer compañía. Pikachu estaba recostado junto a su entrenador, también apoyándole, hasta el último aliento.
Continuará...
Pues ya está. Este episodio ha sido un poco largo, y con razón, a medida que escribo me voy enrollando más y más. Espero que os haya gustado, porque aún queda un poco para el final.
¡Nos vemos!
Ivanapa
