Trémula y bella
¡Saludos en este bello y aburrido día! Aquí está el sexto capítulo del fanfic. ¡Espero que os guste!
En el capítulo anterior Lira parte hacia la casa de su abuelo para pedirle la baya. Mientras Serena está en el parque, Ash sueña con una extraña aparición. Cuando Serena llega al hospital, consigue que Ash se levante.
Cap. 6: Desasosiego
Serena se pasó varias horas al lado de Ash, sentada junto a su camilla. Le miraba con una cara inexpresiva, seria, como si estuviese meditando sobre su situación. Pikachu estaba jugando con Delphox y Greninja en el pasillo, aunque no tardaron en ser expulsados de allí a su correspondiente habitación debido a que ya se habían cargado un par de sillas. De repente, se escuchó un sonido, un sonido continuo y melódico. Era el teléfono de Serena.
-¿Diga?
-Serena, ¿eres tú?
-¡Mamá!- exclamó Serena.
-¿No deberíais estar ya aquí en casa?- preguntó Grace, su madre.
-Bueno, sí..., es que tuvimos un problemilla...- murmuró Serena
-No me digas que te quedaste dormida y no os dio tiempo a llegar al avión...- dijo Grace sonriendo.
-Esta vez no he sido yo la que me he quedado dormida.- dijo Serena.
La joven tuvo que contarle toda la historia a su madre, que fueron a Ciudad Iris, y de vuelta Ash fue atacado por un Seviper y ahora está ingresado en el hospital. Poco a poco se le dibujaba una expresión de horror a Grace en su cara.
-Dios mío, ¡eso es terrible!- dijo Grace algo inquieta.
-Por suerte conocí a una vieja amiga de Ash que se fue a buscar el antídoto, una extraña baya.
-Me alegro, pero espero que llegue a tiempo.
-Que llegue a tiempo...- murmuró Serena en voz baja, para que su madre no la oyera.
-¿Serena?
-Adiós mamá, me tengo que ir que me está llamando el doctor.- dijo Serena mintiendo para cortar la conversación.
-No hace falta que mientas, sé que quieres pasar todo el tiempo posible con Ash.- dijo Grace casi riéndose.
Parecía que la cara de Serena estaba hirviendo, casi a punto de explotar de lo roja que se había puesto. Colgó rápidamente y salió a la ventana para tomar el aire.
-¿Y si no llega a tiempo?- se dijo Serena a sí misma.
El miedo volvió a inundar la mente de Serena. Creía que el veneno de Seviper no era tan grave, o así se lo dijo el doctor. La esperanza que le quedaba a Serena fue gravemente golpeada por el nuevo miedo que la acosaba. Temía que Ash no viva para cuando Lira haya llegado. Serena sacó la cabeza de la ventana y se sentó junto a Ash. El joven no parecía mostrar indicios de sufrimiento y dolor, simplemente dormía con una cara inexpresiva, que adoptaba una pequeña sonrisa cuando sentía el aliento de la chica de cabellos dorados. Serena se convirtió en una fuente de desasosiego, que inquietaba hasta a los más optimistas como Pikachu, quien estaba tumbado junto a su dueño. Ese desasosiego arrancó las lágrimas de Serena, que se convirtieron en un sonoro llanto que inundaba toda la habitación.
-Ash..., aguanta por favor, ¡aguanta!
Todos los miembros presentes la miraban con una cara de inmensa preocupación. Delphox se acercó lentamente a su entrenadora, para después acariciarle el pelo como Serena solía hacerle cuando era una pequeña Fennekin. El aura que emanaba Delphox consiguió tranquilizar a Serena, quien dejo de llorar tan ruidosamente, para tan solo limitarse a producir más y más lágrimas. Minutos después se abrió la puerta.
-Hola Serena, ¿cómo estás?- dijo el doctor, un hombre anciano, con gafas, de pelo lacio y con canas, y con el clásico bigote rectangular.
Serena no contestó. Esto preocupó al doctor, porque ya se imaginaba cuál sería el problema de la chiquilla. En la sala reinó el silencio. El doctor aprovechaba este momento de tensión para organizarse un poco, aún así, Serena no le dio tiempo.
-Doctor Lucano.- dijo Serena
-¿Sí, querida?- respondió el doctor, apartando la vista de su maletín.
-¿Ash podría morir mientras Lira está en busca de la baya?- preguntó Serena.
Esta pregunta dejó impactado al doctor, aún así, respondió inmediatamente.
-Podría morir él y cualquiera de nosotros, Serena.- dijo el doctor, tratando de evadirse de la pregunta.
-Me refiero a que si Ash podría no aguantar hasta que Lira llegue con la baya.- dijo Serena molesta, ya que había pillado al doctor.
-Me temo que sí...- respondió el doctor cabizbajo.
Al oír estas palabras, Serena se tapó la cara con sus brazos, y los apoyó en el abdomen de Ash. Comenzó a llorar de nuevo. No podía disimular todo el sufrimiento que estaba pasando, ya no tenía vergüenza de que la vieran así, tan solo quería que todo volviera a la normalidad.
-De hecho, una persona normal habría muerto ya.- dijo el doctor bastante conmovido, pero intentando recobrar su tono de seriedad como todo un profesional que era.
De repente se dejó de escuchar el llanto de Serena, esas palabras le cortaron las lágrimas. Aún así, no levantó la cabeza.
-El veneno de Seviper no es letal al instante. Es fácil de curar si se tiene el antídoto, pero por desgracia en ese momento no lo teníamos. Cuanto más tiempo pase sin este, menos posibilidades tiene el paciente de sobrevivir, aún habiendo detenido el curso del veneno previamente. Lo que me extraña es que tu novio siga aguantando, y lo que me impresiona aún más, es que todavía no haya mostrado ninguna señal de estar sufriendo los efectos del veneno.
Serena escuchaba atentamente, sin decir ni una palabra. El miedo e inquietud que sentía se duplicaron, ya que ahora sabía que alguien normal habría muerto, lo que quería decir que Ash no podría durar mucho más. Las lágrimas humedecían su cara y la manta de Ash.
-Tu novio tiene suerte de mostrar tal fortaleza..., tal fortaleza que podría salvarle de... la muerte...- dijo el doctor muy triste y tembloroso.
-Creo que lo que le salvará de la muerte no es su propia fortaleza, sino la fortaleza de los lazos que les unen a los dos.
Serena se dio la vuelta nada más oír esa voz. Era la enfermera.
-Serena, lo que mantiene con vida a Ash no es su propia fuerza, sino el amor que tú sientes por él y el amor que él siente por ti. La fuerza de vuestra unión es tal, que ningún veneno logrará separaros.
Cuando esta mañana ordenaste a Ash que se levantara, estaba convencida de que no lo haría, ya que estaba inconsciente y sufría parálisis por el veneno, pero cuando me di cuenta de que Ash se estaba levantando, me quedé atónita. Eso solo quiere decir una cosa, que os compenetráis tanto en cuerpo y alma que podéis comunicaros aún estando en mundos diferentes: el sueño y la realidad. Así que Serena, solo te diré una cosa: no pierdas ni la fe ni la esperanza, porque si lo haces, es muy posible que Ash no salga de esta.
Estas palabras impactaron tanto a Serena como al doctor, provocando así un largo silencio que duraría varios minutos. Serena se giró para contemplar una vez más a su amado, y tras tocarle la frente, se dio cuenta de que tenía fiebre.
-Tiene fiebre.- dijo Serena con un tono frío y serio.
-Ahora mismo voy a por el hielo.- dijo la enfermera, quien se fue corriendo a por la bolsa.
-Adiós Serena, os deseo suerte a los dos en vuestra futura vida juntos.- dijo el doctor, quien lentamente se fue de la habitación.
Estas palabras dieron que pensar a Serena durante el resto del día. Se sentó al lado de la camilla de Ash y recostó su cabeza sobre el muslo para dormirse.
-¿Nuestra futura vida juntos en la tierra, o en el cielo?
3:12 a.m.
-Otra vez aquí..., en el bosque.- murmuró Ash.
Esta vez Ash no apareció en medio del páramo, sino en el bosque. El viento seguía soplando como la última vez, y el vuelo de las hojas embellecía el paisaje.
-Aaarg, mi cabeza...
Ash caminaba por el bosque tambaleándose. Se encontraba débil, solo, y estaba comenzando a tener frío.
-Mr. Mime, ¿dónde estás?
Pero nadie respondía. Ash siguió caminando, evitando las ramas caídas, y pateando las hojas que, delicadamente, aterrizaban sobre el suelo. Cada vez le dolía más la cabeza, nunca le había pasado eso en sueños.
-¡Joder, mi cabeza!
Ash comenzaba a sufrir por el dolor de cabeza. Se puso la mano izquierda sobre la frente para comprobar si tenia fiebre, aunque a esas alturas la respuesta era bastante obvia. De repente, Ash tropezó con una rama y cayó al suelo, dándose de bruces y levantando muchas hojas al aire. El joven se quedó en el suelo, sufriendo por el dolor. Ya no quería ni levantarse. Tenía la cabeza apoyada sobre un montón de hojas, pero estas comenzaron a temblar. Se oían unos pasos.
-Toma.
Ash levantó la cabeza todo lo que pudo. Al ver de quién se trataba, no pudo evitar contenerse las lágrimas.
-Serena...
Serena le dio a Ash un "obsequio". El joven de pelo azabache no tenía ni la más remota idea de qué era.
-No te la comas. Alguien te la dará de comer cuando sea necesario.
Ash no entendía nada. No entendía por qué Serena le había dado esa cosa supuestamente comestible, por qué estaban allí los dos de nuevo, ni por qué los dos se estaban desvaneciendo a la vez de ese bello lugar.
3:39 a.m.
Ash abrió los ojos muy lentamente, con un gran esfuerzo. Vio que Serena tenía la cabeza apoyada sobre su muslo otra vez. Esta escena le alegró y le emocionó, haciéndole llorar por dentro, porque físicamente no podía ya que el veneno había evaporado las pocas lágrimas que le quedaban. Ash notó que tenía algo en la mano izquierda, algo pequeño, ovalado, y blando. Pero no tuvo la energía necesaria para levantar el brazo y ver qué era. Serena, que no pudo conciliar el sueño, se dio cuenta de que Ash había despertado.
-¡Ash!- dijo Serena alegremente.
Pero Ash no respondía. Varios segundos después Serena se dio cuenta de que su amado no podía hablar porque tenía el tubo respiratorio puesto, por lo que decidió quitárselo para ver si podía escuchar la voz que tanto le gustaba una vez más. Aún así, Ash seguía sin poder hablar, lo cual no preocupó a Serena, porque supuso que la fiebre se lo impedía.
-Ash, cree en mí como yo creo en ti.
Esas hermosas palabras fueron rematadas por un largo pero suave beso, que emocionó y liberó a la pareja de sus preocupaciones, en especial a Serena. Ash la miraba tiernamente, porque el sabía que si se mantenía con vida era por Serena, quien siempre estaba a su lado, tanto en el mundo exterior, como en su propio mundo. Serena agarró la mano derecha de Ash y se la puso en la mejilla izquierda, y la joven de cabellos dorados puso su mano en la mejilla del chico de pelo azabache, creando así otra hermosa escena. Así se pasaron varios minutos, entre los cuales a Ash le volvía a entrar el sueño. Serena notó que el joven de Pueblo Paleta no podía cargar ni con su alma, por lo que decidió ponerle el tubo respiratorio de nuevo. Pero de repente, Serena se dio cuenta de que Ash tenía una especie de baya en la mano izquierda.
-¿Q-Qué es eso?
Continuará...
¡Nos vamos acercando al final amigos! Espero que este capítulo os haya gustado porque aún queda para rato.
¡Saludos!
Ivanapa
