Trémula y bella
Y aquí llega el capítulo definitivo. Esta parte despejará las incógnitas de la historia. ¡Me alegro de que os esté gustando mi fanfic! Si queréis comentarlo, no dudéis en hacerlo.
En el capítulo anterior Serena se da cuenta de que a Ash podría quedarle poco tiempo de vida, lo que la aterroriza ya que puede que Lira no llegue con el antídoto a tiempo. Por la noche, Ash vuelve a despertar, esta vez sin haber recibido una orden de Serena. Pero lo extraño es que Ash se ha vuelto a despertar con un objeto en la mano izquierda y que no sabe de dónde lo ha sacado.
Cap. 7: El fruto
-¿Qu-Qué es eso?- preguntó Serena muy extrañada e intrigada.
Ash tampoco lograba explicarse qué era eso y por qué había aparecido en su mano. Era una baya, blanda, ovalada y suave. Tenía cierto parecido a las bayas meloc. Serena cogió la baya y la observó y palpó en sus manos. De repente, a Serena comenzó a llorar silenciosamente, porque sabía que ese fruto sería la cura al sufrimiento de Ash y al suyo propio. Aún así Serena decidió asegurarse.
-¿Y mi móvil?- se preguntó Serena.
Serena encontró su teléfono y buscó información sobre esa baya en internet.
-Bayas maloc...- murmuró Serena hablando con ella misma mientras Ash la observaba a duras penas.
Buscó toda la información que pudo en el menor tiempo posible, hasta que se fijó en una imagen en la que supuestamente salía una baya maloc. Inmediatamente, Serena comparó la baya de su mano con la de la imagen, y cuando ya las hubo comparado, se le volvieron a saltar las lágrimas, y rompió a llorar de felicidad y alivio. Se acercó casi corriendo a la camilla de Ash y le dio cinco fuertes besos en la frente, como suelen hacer las abuelas cuando están felices de ver a sus nietos.
-Lo hicimos Ash..., ¡lo hicimos!
Ash estaba ardiendo. No podía mantenerse despierto y parecía estar sufriendo. Le quedaba poco tiempo de vida, pero la rama que le salvaba de caer al abismo no era otra que su amada Serena. Esta última observó la baya detenidamente una vez más, y sin duda alguna, le metió la baya lentamente en la boca a Ash, quien no tenía fuerzas ni para abrir su mandíbula. Esta impotencia obligó a Serena a abrirle la boca y volver a cerrársela una y otra vez para que Ash pudiese masticar la baya. La joven de cabellos dorados le observaba sonriente y emocionada, sabía que todo su sufrimiento y dolor no había sido en vano. A Ash se le iban abriendo los ojos poco a poco, a la vez que se le dibujaba una débil sonrisa.
-Gracias..., por estar conmigo, Serena.
Ash cayó inconsciente. Serena se decepcionó al principio, porque pensaba que el efecto de esa baya sería el mismo para humanos y pokémon, instántaneo, aunque después supuso que a Ash tardaría más tiempo en hacerle efecto. Serena intentó pasar la noche en vela, sentada junto a la camilla. Se bebió unas cuantas tazas de café para mantenerse despierta, aunque al final la pobre no aguantó más y cayó rendida con la cabeza apoyada en el muslo de Ash.
5:41 a. m.
Nubes lilas cubrían el cielo, que adoptaba un tono anaranjado. Ash volvió a ese bello páramo. Sobre una roca que estaba en medio de la nada había una silueta sentada. Inmediatamente Ash supo de quién se trataba. Se acercó sin prisa alguna a la criatura, que poco a poco adoptaba la forma de un Mr. Mime.
-Hola, Ash.- dijo Mr. Mime.
-Ho-hola...
-Me alegro de que hayas conseguido la baya.
-¿La baya? ¿La que me dio Serena?
-Así es.
-Mr. Mime, ¿por qué Serena apareció en el bosque y huía de mí?
En ese momento, Ash se acordó del bosque, pero esta vez no lo encontraba. Aún así, decidió no preguntar ya que le ocupaban asuntos más importantes.
-Ahora que me acuerdo, Serena me preguntó algo parecido...
Estas palabras dejaron de piedra a Ash. No lo lograba comprender. ¿Acaso Serena ya había contactado antes con Mr. Mime?
-Verás, Ash. Serena y tú sois el perfecto ejemplo de unión y compenetración entre dos personas. Lo que sientes por ella y lo que siente ella por ti es tal que con tan solo miraros a los ojos podéis saber que sentís y pensáis. Serena también es humana, por lo que también puede soñar.
-Pero, ¿por qué Serena te conoce, por qué estaba en mi sueño?- preguntó Ash, quien se había enterado de bien poco.
-Vuestro amor es tan fuerte que ambos tenéis la misma visión del sueño y la realidad. Con lo que tú sueñes, ella soñará, y con lo que ella sueñe, tú soñarás. Si apareciste en el bosque es porque Serena ya estaba soñando con él.
-¿Con el bosque?
-Vosotros sabréis bien por qué.
En ese momento, a Ash se le vino un hermoso recuerdo a la cabeza. Iba persiguiendo un Poliwag que se adentró en un bosque. Ash le siguió, corriendo y abriéndose paso a través de los arbustos. De repente, vio a una niña que estaba tirada en el suelo, llorando, con una herida en la pierna. Ash la ayudó a levantarse, y agarrándole fuertemente la mano, tiró de ella con todas sus fuerzas, para después caer la niña entre sus brazos. Recordaba ese bello momento como el más "innovador y hermoso" de su vida. Después, la acompañó de vuelta al campamento del Profesor Oak.
-El bosque..., ese bosque fue dónde conocí a Serena...
Mr. Mime asintió con la cabeza. Hubo un largo silencio, que duró varios minutos. Ash lloraba silenciosamente. Meditaba sobre lo que le había dicho Mr. Mime, que él y Serena soñaban lo mismo debido a los fuertes lazos que les unían. Aunque no entendía el cómo, sí entendía el porqué. De repente, Ash oyó unas pisadas que le resultaron familiares. Giró la cabeza para ver de quién se trataba, e inmediatamente salió corriendo hacia ella. Los dos se abrazaron durante varios minutos, cada uno sintiendo el calor del otro. Sabían que el sufrimiento había acabado, que ya no se desbordarían más las lágrimas de sus ojos. Aún así, ninguno de ellos podía derramar las suyas, ya que ambos se habían dado cuenta de que se amaban mutuamente, y que así sería para siempre.
-Adiós, Mr. Mime.- dijeron los dos a la vez.
-Adiós...
Una blanca luz iluminaba el páramo. Esa luz procedía de dos personas que a los pocos segundos ya no estaban. Aún así, la luz siguió creciendo, brillando cada vez más, hasta que el páramo y todo lo que había en su interior desapareció entre los destellos.
7:34 a. m.
Se despertaron como en sus sueños acabaron: abrazados. Serena abrió los ojos y miró a los de Ash. No podía articular ninguna palabra ya que la emoción y conmoción se lo impedía. Mientras, Ash observaba a su amada. Serena era trémula y bella, como la llama de una vela que se va derritiendo. Lentamente, pero sin esfuerzo ni la ayuda de Serena, quien se quedó perpleja al verle, Ash se reincorporó en la cama, sacando las piernas de la sábana, y dándoles el aire del que habían prescindido durante tanto tiempo. En todo momento, sus miradas estaban cruzadas, ambas reflejándose entre ellas gracias a las lágrimas.
-Serena, gracias por quererme y haberme querido desde siempre como yo lo he hecho, porque gracias a ti estoy ahora mismo sentado en esta cama y no en el tribunal de los cielos.
Estas bellas palabras hicieron a Serena sonreír enormemente, para después culminar el momento con un apasionado beso que duraría cuantiosos segundos.
-¡Hola! ¡Lira ya ha llegado!- gritó Lira, quien abrió la puerta sin avisar.
Al ver a la pareja besándose, decidió salir lentamente de la habitación, haciendo el mínimo ruido posible, para no interrumpir esa hermosa escena. Tan apasionado era el beso que ni los chillidos de Lira lograron alterarlo.
-Vaya..., resulta que el antídoto que necesitaba Ash no era precisamente esta baya...- dijo Lira mientras observaba la baya maloc que tenía en su mano.
FIN
Pues ya está. He aquí mi primer fanfic. La verdad es que he disfrutado escribiéndolo, y espero que vosotros hayáis disfrutado leyéndolo. Habrá un corto epílogo que lo colgaré en un par de días. Será un epílogo, no el octavo capítulo. Gracias a todos vosotros por vuestros comentarios, en especial a Satoshisgf, mi mejor lector. El próximo fanfic igual llega para la Navidad.
Ivanapa se despide.
