Hola a todos de nuevo, aqui otro capitulo de la historia :) espero que realmente sea de su agrado jejej ya se, soy un poco dramática pero ya verán que valdrá la pena. Gracias por leer y nos estamos leyendo. Saludos!

Capitulo 2

A pesar de que los días pasen, para mí todo iba lento, estábamos en la segunda semana de clases y yo sentía que ya llevábamos años todo era horrible en la preparatoria, era el objeto de burla de María y sus amigas, lo era desde hacía un año y lo seguiría siendo.

-Ya te lo he dicho Ángela, la tarea de biología está demasiado fácil- le decía a mi amiga por teléfono, la verdad tenía que admitir que yo era bastante inteligente- sí, ya sé que no debo hacerles la tarea, pero si no lo hago mañana será un día terrible- le comentaba las tareas de aquel grupo yo las hacía, era molesto pero prefería eso al maltrato- ya se Angie pero es mi problema ¿sí? – le dije antes de colgarle el teléfono.

Ella no entendía mis problemas, de hecho nadie lo hacía, ni los sabía, no quería que nadie lo supiera suficiente humillación había pasado no quería más, no quería volver ni porque mis amigos y vida estuvieran ahí, es por eso que aceptaba el trato de María y sus amigas tenía que proteger a mi padre, y lo haría aunque sufriera pero más que por él, lo hacía por mí.

Baje de mi habitación a la sala de estar, llevaba el short de mi pijama y una blusa de tirantes, mis hermanos estaban en el estudio y mis padre habían salido a cenar, me senté en el sillón y prendí el televisor, me sentía muy extraña algo común en mí, conocía bien ese sentir, lo odiaba tanto, esa ansiedad era algo con lo que ya había aprendido a vivir pero no me he acostumbrado a ella.

-¿Enana quieres pizza?- me pregunto Emmet entrando a la sala

-Pero de peperonni- me queje mis hermanos siempre pedían de aceitunas y cosas raras

-Lo que usted ordene – me dijo

-Te amo- le grite

-Yo no – me dijo sacándome la lengua- Mentí- dijo regresando al estudio sacudiendo mi cabello

-¿Qué hacen?- pregunte antes de que entrara

-Jugamos- me dijo cerrando la puerta

Edward y Emmet parecían pequeños niños, cuando tenían tardes libres o sin tarea y se la pasaban jugando Wii o Xbox.

-Channel ven- le dije a mi pequeña perrita, la cual meneando la cola llego hasta mí y se acurrucó en mis pies.

Mientras vi a la perita, mire el moretón que tenía en la espinilla, mis adres creían que me había golpeado con la punta de la cama, pero en realidad Lucy me había propiciado una delicada patada simplemente porque me encontraba parada frente a ella, así eran las cosas en la escuela. Me quede pensando en las cosas como pasaban, hasta que alguien me tuvo que sacar de mis feos pensamientos.

-Alie ¿puedes abrir la puerta?- me grito Edward

-Ya voy- les conteste, ¿Qué no podían abrirle ellos la puerta a sus invitados?

-¿Diga?- pregunte abriendo la puerta sorprendiéndome bastante

-Hola Alie- me dijo sonriendo a lo que yo casi me derrito al verlo

-Hola Jas- le conteste muriendo de pena, estaba en mis peores fachas casi en pijama, mi cabello estaba en un chongo alto, no podía creer que Jasper me viera así, si de por si no le gustaba con semejante imagen menos

-¿Están tus hermanos?- pregunto cortésmente como siempre, ese hombre me traía patas arriba

-Si, si pasa- le dije quitándome de la entrada

-Gracias- dijo sonriéndome

Me volví a sentar en el sillón de la sala mientras observaba que entrara al estudio, no podía creer como una persona tan noble y educada como él, podía ser novio de alguien semejante a María que era casi, casi el diablo personificado.

Me acurruque en la esquina del sillón, y abrace mis piernas con mis brazos, mientras pensaba ¿Qué había hecho yo para merecer todo lo que me pasaba? No me lo explicaba, yo daba lo mejor de mí para ser una buena hija, nunca había decepcionado a mis padres, amaba a mis hermanos realmente teníamos una buena relación los tres, ¿Qué había hecho para tener una vida miserable? Me podía enamorar, pero seguramente nadie me iba a querer ¿Quién va a querer estar con alguien como yo? Después de todo creo que Jasper si se merece a María, no se merece a alguien como yo, me sentía miserable, sucia, sin algún valor, a veces creía que era una carga incluso para mi familia, el gran Doctor Cullen con una hija como yo, creo que le quitaba reputación.

Las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas, no me había dado cuenta hasta que mi móvil comenzó a vibrar en el sofá.

-Número desconocido- leí en el identificador de llamadas ¡qué extraño! Pensé

Cuando comencé a leer el texto me quede sin palabras ¿Cómo había conseguido mi número? ¿Por qué me hacía esto?

Si, estás leyendo esto Cullen es porque eres mosca muerte, me entere que mi novio esta en tu casa, ¿sabías que cancelo una cita conmigo por ir con tus hermanitos? Me importa un carajo lo que haya ido a hacer la verdad pero me revienta que este en tu casa y no conmigo donde debería de estar… Así que te advierto duende de pacotilla, si le pones un dedo a mi Jasper o le tocas un pelo tu vida será más horrible de lo que ya es ¿me entiendes? …No creas que te salvaras mañana, no estoy muy contenta, así que te tengo preparadas unas sorpresillas y pobre de ti si llegas a faltar a la escuela porque te ira peor. Nos vemos mañana cariño y por cierto no olvides nuestra tarea o duplicaremos tú sorpresa. Besos

Al leerlo estaba que estallaba de ira, quien se creía ella pero decirme eso, ni siquiera me acercaría a Jasper, por más que lo amaba temía por mí, las lágrimas seguían corriendo por mis mejillas, lo único que se me ocurrió hacer fue borrar el texto, sin embargo algo comenzaba a andar mal, conocía la sensación, mis manos comenzaron a temblar mientras dejaba el móvil en la mesita, la vista se me comenzó a nublar siendo algo engañoso para mí ya que no sabía si era ocasionado por las lágrimas o era la reacción de mi cuerpo, me puse de pie agarrándome del sofá, poco a poco se me hacía más difícil respirar y sentía como algo se contraía en mi pecho, sentía horrible, comenzaba a sentir que me ahogaba el aire me faltaba y mi pecho estaba muy tenso, como pude llegue a la puerta del estudio, las lágrimas seguían cayendo de mis ojos, gemía, hipaba y tosía a la vez, quería que todo volviera a la normalidad, abrí la puerta con dificultad apretando una mano contra mi pecho y me quede ahí.

-¡Alice!- escuche que dijeron mis hermanos soltando los controles y poniéndose de pie dirigiéndose hacia mí, yo los miraba impaciente y suplicante

-Hey, hey pequeña, tranquila- decía Edward tomándome de los brazos – intenta toser fuertemente, todo lo que puedas- me decía mientras yo lo hacia

-Así es pequeña – me dijo Emmet quien ya había tomado el teléfono de la casa y supuse que le hablaría a mis padres.

Mientras tosía e intentaba respirar a la vez, mi mirada se fijó fuertemente en los ojos azules que se encontraban en medio del estudio, se veían asustados y desubicados, recordé a Jasper, seguramente yo lo estaba asustando con mi escenita, me altere aún más.

-Alice tranquila por favor- decía Edward desesperado, cuando intento tomarme entre sus brazos y cargarme, todo empeoro me puse muy nerviosa

-No, no- grite agitada moviendo mis manos y respirando con dificultad- ¡Suéltame! Le dije forcejeando cada vez sentía que en vez de relajarme me ahogaba con mi propia respiración

-No te haremos daño hermanita, tranquilízate, intenta respirar y mantener la calma- me dijo Emmet tomándome a la fuerza entre sus brazos, yo seguía pataleando, no quería, pero era algo ya automático en mí, me aferre a su cuello, Edward nos siguió hasta la habitación de huéspedes y se recostó conmigo en la cama preocupado, mi respiración poco a poco volvía a la normalidad, me sentía mejor, ya no sudaba, ni temblaba, mis ideas se aclaraban sabía que eran mis hermanos y no cualquier persona, me acomodé en el pecho de mi hermano y comencé a sollozar, estaba harta de que me pasara esto, mire a la puerta y ahí estaba de nuevo él, Jasper me veía sin entender nada y preocupado, lo mire fijamente sus ojos azules eran como mirar el cielo, estaban llenos de paz y tranquilidad, eran como el mar infinito en el que poco a poco me perdí, hasta que me dormí en ellos.

JAPER POV

Estaba impactado con todo lo que había pasado, no podía creerlo, creo que solo asuste más a Alice con mi reacción pero no entendía nada y realmente me había asustado.

Mire a la hermanita de mis amigos, dormida en la cama junto a Edward quien tenía la expresión más preocupada que había visto en mi vida, Emmet daba vueltas fuera de la habitación, creo que esperaba a sus padres.

-¿Por qué no la llevaron a un médico?- pregunte de la nada a Edward, quien acariciaba el cabello de Alice

-No es conveniente- me dijo buscando a Emmet con la mirada

-¿Qué le sucedió?- pregunte algo preocupado, llevaba ya un tiempo viniendo a casa de mis amigos y conviviendo con Alice y nunca me había tocado verla de esa manera

-Tiene algunos problemas- se limitó a contestar, parecía bastante protector- no soy el indicado para contarte Jasper, lo siento- me dijo amablemente

-No te preocupes- dije sentándome en una silla frente a ellos

Observe a Alice, dormir, no me cuadraba lo que había pasado antes con la forma de ser de Alice, ella siempre tan alegre y dinámica, llena de energía, y así durmiendo en los brazos de su hermano se veía tan delicada y frágil, como si se fuera a romper con la simple ráfaga de viento, parecía una pequeña hada, tan hermosa. Desde que la conocí me di cuenta de que era guapa, mas nunca me había percatado como ahorita de que realmente es hermosa, tan pequeña y bella, ¿Qué me estaba sucediendo? ¿Cómo en un momento como este podía decir que la hermanita de mis hermanos es muy bella? Aunque realmente lo es, ¿Qué pasaba conmigo? Me preguntaba nunca había visto a Alice con otros ojos, y hoy, hoy la vi diferente, la vi con el deseo de protegerla de todo.

-Jasper, Jasper- escuche que alguien me llamo

-Lo siento me perdí- dije

-Si lo note- me contesto Emmet- dejémosla dormir- me dijo haciéndome un ademan para salir de la habitación

-Buenas noches Señores Cullen- les dije a los padres de mis amigos quienes ya habían llegado

-Buenas noches hijo- me dijo la señora Cullen sonriendo y depositando un beso en mi mejilla, luego entro de inmediato a la habitación para ver a su hija

El doctor Cullen después de saludarme, interrogo a sus hijos acerca de lo que había pasado con Alice, se veía tranquilo como si fuera algo común, sin embargo no lo dejo pasar desapercibido y entro a ver a su hija.

-Sentimos que hallas visto eso- me dijo Emmet sentándose

-No tienen que sentir nada- les dije, no creo que debieran disculparse por algo asi

-¿Esta bien?- les pregunte un poco preocupado

-Lo estará- me sonrió Edward

-Creo que ya me tengo que retirar-les dije confundido con todo lo que había pasado y lo que mi mente ahora pensaba- si necesitan algo no duden en llamarme- me ofrecí para luego despedirme y salir de la casa de mis amigos.

Subí al auto y lo único que estaba en mi cabeza era Alice y lo que había pasado, me preguntaba si desde un principio había visto a Alice de esa manera y simplemente no lo veía así, o me acababa de dar cuenta de la realidad, sea cual sea la razón, estaba decidido a protegerla, o al menos eso quería.

Conduje hasta mi casa y aparque el auto en el garaje, entre y vi a mi linda prima con cara de odio en el sofá de la sala.

-Tu odiosa novia no ha parado de llamar- decía temperamentalmente- ya me tiene harta- me grito

-Respira Rosalie- le dije pasando a su lado y dejándome caer en el sillón

-Es una odiosa, me amenazo ¿Quién se cree?- me decía histérica

-Solo ignórala- le dije cerrando mis ojos, no quería escuchar más de María, la quiero es mi novia pero habían cosas de ella que me estresaban un poquito

-¡Jasper Whitlock te estoy hablando!- me grito mi prima

-¿Qué pasa Rosalie?- pregunte viéndola mientras me veía

-No quiero volver a ver a esa tipeja en mi casa – me dijo

-Lo que quieras primita- le dije sonriendo

Y si era su casa, Rosalie y yo vivíamos juntos desde que yo tenía doce años, mi madre y la suya eran gemelas es por eso que ambos nos parecemos mucho rubios y de ojos azules, ella es muy guapa. Cuando teníamos quince sus padres nos mandaron a vivir aquí a Forks debido a que ellos son magnates en empresas y querían que creciéramos alejados de la gente ambiciosa que los rodeaba, desde entonces vivíamos solos. Ambos teníamos una relación muy especial casi como hermanos ya que ninguno de los dos había tenido uno, sin mencionar que teníamos la misma edad solo nos llevábamos por meses.

-¿Te sucede algo Jas?- me pregunto ahora preocupada

-Nada ¿Por qué?- dije, creo que después de gritarme se percatado de que aun tenia cara de impactado

-Ahora que te veo bien, estás un poco pálido- me dijo –te preparare un té

-No hace falta Rose- le dije

-Tonterías lo hare, pero dime que paso- me pregunto ya desde la cocina, era muy atenta conmigo

-Alice se puso mal hoy en su casa, fue muy extraño, sus hermanos estaban muy preocupados- le conté mientras ella me daba la taza

-¿Pero está bien?- pregunto sentándose de nuevo en el sillón con cara de preocupación

-Me dijeron que lo estará- dije preocupado observando la taza

-Mañana le preguntare a Emmet- dijo volviendo a prestarle atención a su programa de televisión, Emmet y ella habían estado saliendo, aun no eran novios pero seguramente pronto lo serán

Mientras bebía del té que había preparado mi prima le seguía dando vueltas a las preguntas que me había hecho sobre Alice, no podía sacarme de la mente a la pequeña Cullen, hasta que vi mi móvil y leí que tenía quince llamadas perdidas de María, ahora veía porque estaba tan alterada, así que le mande un mensaje de texto y apague mi móvil, me dirigí a i habitación y me lance a mi cama, quería simplemente dormir.