Aclaraciones del capítulo:
Aquí el capítulo tres. Intentaré tener el próximo en una semana, pero es época de exámenes.
Nuevamente agradecimientos a «silvermoon249» y por supuesto a K-chan: ¡Disfruta el capítulo cariño!
Disclaimer: Uta no Prince-Sama no me pertenece. Ni el anime ni los juegos.
Capítulo 2
¡Me convertiré en tu héroe!
Beautiful Love
Esa mañana, los agudos instintos de Syo le dijeron que algo andaba mal. Antes de abrir los ojos intentó dilucidar de qué se trataba.
La sensación le era algo conocida, muy similar a la que le recorría todo el cuerpo cada vez que Satsuki aparecía en lugar de su amigo. Era un muy claro indicador de problemas.
Resignado a tener que salir de su confortable cama, y lidiar con lo que sea que hubiera surgido, lentamente levantó los párpados.
Su corazón casi se detiene.
A sólo centímetros de su rostro se encontraban un par de ojos celestes, mirándolo escrutadoramente.
Syo recordaba alguna vez haber oído por ahí, que el color de ojos de su superior era "calipso". ¿Era eso siquiera un color? Lo dudaba.
«¿¡Qué demonios!? ¡Éste no es momento para eso!»
El rubio, en su intento por apartarse tanto como le fuera posible, creyó que se fundiría con la almohada. Ai, al verlo despierto, se incorporó con naturalidad.
—Buenos días.
—¿Pero qué demonios fue eso? —Syo susurró con fuerza, intentando que se notara su enfado. Aunque hubiera querido gritar esas palabras, no olvidaba que Natsuki seguía durmiendo en la cama de arriba.
—En la mayoría de los países es costumbre dar un saludo por las mañanas, al encontrarse por primera vez en el día con una persona —su voz sonaba como si le estuviera explicando algo a un niño pequeño—. Siendo éste uno de esos países, uno creería que ya estarías al tanto de esta norma social.
—Syo apretó los dientes y contuvo una respuesta. A estas alturas sabía que nada conseguiría discutiendo. En vez de eso se puso de pie y miró al reloj. Aún faltaba media hora para que sonara el despertador y tuviera que comenzar su tediosa rutina.
Ai seguía mirándolo desde al lado de la cama.
—El director Shinning ha mandado a llamarnos. Sólo a ti y a mí. Tienes diez minutos. Si no estas listo, me iré de todas formas.
Syo maldijo mientras corría al baño.
Logró prepararse en tiempo récord. Cuando salió, Ai estaba esperándolo junto a la puerta.
El lugar de dirigirse a él, Syo caminó hasta un durmiente Natsuki. Como todas las mañanas, tomó los lentes que se le habían caído durante el sueño y los colocó sobre su rostro. Sus manos permanecieron en contacto sólo un poco más de lo necesario. Natsuki siguió durmiendo.
Syo podía sentir la mirada de su superior taladrándole la espalda. Ai estaba intrigado por ese pequeño ritual de todos los días, lo sabía. Sin embargo nunca había comentado al respecto, guardándose sus preguntas. El rubio estaba agradecido. Tal vez pudo contarles de Satsuki a sus compañeros, pero era mejor que no mucha gente supiera del problema. Podría afectar seriamente la carrera del mayor.
«Hay secretos que es mejor guardarse», se dijo mientras se acercaba a la puerta.
El viaje hasta la oficina de Shinning fue silencioso. Eso le dio tiempo para pensar en cuál sería la razón por la que el director había pedido verlos a ellos, dejando fuera a Natsuki. Al final decidió dejar de darles vueltas a tema. Intentar encontrar la razón detrás de las acciones de Shinning Saotome era una tarea titánica, que sólo le traería dolores de cabeza.
Aún así su desconcierto aumento cuando entró a la habitación.
Haruka y Masato se encontraban allí. Ambos estaban frente al escritorio vacío y habían volteado al escuchar la puerta. Ella sonrió.
—¡Mikaze-sempai! ¡Syo-kun!
Masato los saludó formalmente, aunque con calidez. Se veía aliviado de ver a alguien más ahí.
—¡Perfecto! Ya están todos aquí.
El rubio notó entonces a Ringo y a Hyuuga, que se encontraban sentados junto a la pared, en unos mullidos sillones. Se los veía con mucho trabajo, rodeados de papeles y tazas de café.
Ringo se acercó a ellos, vistiendo casual en unos jeans y un sweter largo. Su cabello lucía maravilloso como siempre, notó Haruka encantada.
—El director no tardará en llegar.
Los recién llegados saludaron a ambos profesores. Justo cuando estaban a punto de preguntar por su presencia allí, Shinning apareció -misteriosamente- sentado en su escritorio.
—¡Ah! ¡Jóvenes! Es bueno ver que ya están aquí ¡Buenos días a todos! ¿Listos para otro fantástico día como idols?
Haruka asintió efusivamente. El resto, con algo más de reserva, pero el director pareció satisfecho.
—Hoy están reunidos aquí para un nuevo trabajo. Debo decirles, que debido al gran éxito de Quartet Night y Starish, La Agencia a resuelto probar algo nuevo. Se ha decidido combinar voces de ambos grupos para la creación de ¡nuevas y magníficas canciones!.
El silencio en la sala era absoluto. Shinning dejó que la información colara a sus cerebros. Luego continuó:
—¡Mikaze-san! ¡Hijirikawa-san! ¡Kurusu-san! Han sido seleccionados para ser los primeros en probar esta nueva modalidad. Servirán como experimento.
A Syo no le gustó nada cómo sonó la palabra "experimento" en boca del director. Éste se dirigió a Haruka.
—¡Miss Nanami! Será usted la encargada de poner música a este proyecto.
Ella parpadeó, aún confusa.
En un segundo, el hombre saltó por encima del escritorio, quedando amenazadoramente cerca de ellos. Su voz sonó como una advertencia.
—De más esta decirles que futuros trabajos dependen de su éxito, y por lo tanto espero absoluta dedicación y cooperación de su parte ¿Está entendido?
Los jóvenes tragaron con dificultad. Ringo salió al rescate.
—¡Oh vamos! Todos son talentosos y trabajadores —abrazó a Haruka sin dejar de mirar a Saotome—. Sin duda lo harán bien.
—Contamos con ustedes —agregó Hyuuga, aún desde el sillón.
Shinning se vio de acuerdo. Arreglados los últimos detalles, los despidió de la oficina.
—¿Quartet Night y Starish juntos?
Fue recién pasado el mediodía del día siguiente cuando los siete miembros de Starish pudieron reunirse todos juntos en el salón. Masato y Syo acababan de contarles la noticia, y todos los miraban sorprendidos. Syo no los culpaba. Él mismo había necesitado todo un día para digerir las palabras del director.
—¿Es eso posible? —Ren se veía divertido por la situación de sus amigos.
—Será dificultoso, es cierto —Masato había estado pensando en el asunto desde el momento en que se retiró de la oficina. Sabía que podía trabajar bien con Syo ¿Pero con Ai?—. Mikaze-sempai puede ser una persona difícil.
—¿¡Difícil!? —Syo se llevó las manos a la cabeza, y tiró de su cabello— De todos modos tenemos que hacerlo ¡Hyuuga-sensei dijo que contaba con nosotros!
Ren reprimió una risa. Tokiya se dirigió a él.
—Yo no me reiría, sin embargo. ¿Acaso no dijeron que ellos sólo serían el principio? Si todo va bien, y estoy seguro que así será, también tendremos que cantar junto a los superiores.
Se escuchó un gemido lastimero y todos voltearon a ver a Cecil, que permanecía con los ojos muy abiertos y la mirada perdida. Resultó obvio que se estaba imaginando trabajar con Camus.
Nadie pudo evitar reírse.
Así los encontró Haruka cuando entró al salón. Rápidamente los chicos se incorporaron para saludarla con alegría.
Ella se veía adorablemente desaliñada. Su vestido color crema de había arrugado ligeramente, y unos pocos cabellos salían rebeldes de su peinado. Sonreía a pesar que se encontraba levemente agitada.
—¿Has corrido hasta aquí, Haruka-chan?
—Bueno, estaba ansiosa por presentarles ésto, Hijirikawa-san, Syo-kun.
Extendió sus brazos y pudieron ver las partituras en ellos. Natsuki intentó tomarlas, pero Masato fue más rápido. Syo se asomó sobre su hombro para leer.
—Mikaze-sempai ha dejado en claro que no quiere que nadie más vea el trabajo hasta la grabación —explicó la chica.
El resto pareció decepcionado. En verdad querían ver la nueva melodía.
—¡Ésto es perfecto!
—Haruka-chan, te has superado nuevamente.
Ella les sonrió agradecida, pero enseguida se ensombreció con preocupación.
—Mikaze-sempai aún tiene que aprobarlo.
—Estoy seguro que cualquier canción que escriba la corderita superará sus estándares.
El grupo asintió. Syo agarró las hojas.
—Creo que es momento de averiguarlo. Mikaze-sempai aún debe estar en el cuarto.
Dicho ésto, Syo, Masato y Haruka salieron a buscarlo.
Una vez delante de la puerta, sintieron flaquear su determinación, pero se repusieron rápidamente. Syo tocó un par de veces y entró. Los otros dos le siguieron de cerca.
La habitación se encontraba a oscuras, a pesar de ser temprano en la tarde. Las cortinas estaban cerradas, y la única luz provenía del computador de Ai, quien seguía tecleando en la máquina con fluidez, de espaldas a ellos.
Parecía no haber notado su presencia, pero Syo sabía mejor.
—Buenos días Mikaze-sempai —la voz de Haruka sonó decidida, si bien la chica se sentía como un flan por dentro—. Le hemos traído la nueva melodía.
Ai se detuvo. Cerró el computador, y recién entonces volteó su silla hacia ellos.
—Buenos días —cumplió con la formalidad y extendió la mano sin otra palabra.
Los tres jóvenes contuvieron la respiración mientras miraban los ojos de superior moverse siguiendo las líneas del pentagrama. Fueron unos minutos tensos.
Finalmente Ai bajó las hojas y levantó la vista. Su rostro continuaba pétreo.
—Según mis datos, esta canción cumplirá con los requisitos.
Al fin pudieron soltar el aire. Sin embargo la tranquilidad les duró poco.
—Pero debo aclararles que una canción aceptable no será suficiente. Sin van a trabajar conmigo no esperaré menos que la perfección. Trabajaremos duramente durante el tiempo que sea necesario.
Aunque sus palabras sonaron duras, los chicos supieron leer entre líneas. Ai estaba, a su manera, alentándolos a esforzarse al máximo. Se sintieron motivados.
Los siguientes días fueran difíciles.
Una semana después del anuncio de Shinning, los cinco miembros restantes de Starish, y su compositora, observaban en silencio al trío desde la puerta del cuarto de ensayos.
Luego de contemplar la práctica durante unos momentos, se alejaron en silencio hasta el pasillo.
—No han parado de trabajar durante toda la semana —les contó Haruka.
Natsuki se veía preocupado.
—He visto a Syo-chan muy cansado estos días. Creo que esta vez en verdad se está excediendo. Pero no a aceptado escucharme cuando le sugerí que tomara un descanso.
—¿Qué hay de Hijirikawa? —preguntó Tokiya.
—Le he visto bien. Además, por supuesto, del cansancio normal por éstos ensayos.
El grupo se asomó una vez más a la puerta.
Dentro, los tres miembros se veían exhaustos, cubiertos de sudor y agitados.
Syo, a pesar de ser un gran bailarín, parecía estar teniendo problemas para seguirle el ritmo a su superior.
Nuevamente, se alejaron antes de que Ai los descubriera. En ese momento ven a Reiji acercarse.
—Ai-Ai los está llevando al límite ¿Verdad?
Susurró esas palabras. Incluso él sabía que en ese momento era mejor no molestar a Ai. No hizo falta que nadie contestara.
El mayor se alejó a mirar, y volvió enseguida.
—Esos dos necesitan un descanso. Aveces es necesario ponerle un alto a Ai-Ai —los jóvenes se sorprendieron por ésa afirmación—. ¿Saben? Ningún estudiante bajo su tutela ha durado más de un mes. Que hallan llegado hasta aquí es impresionante ¡Congratulations!
—Mikaze-sempai es verdaderamente exigente —comentó Otoya.
El rostro de Reiji cambió. Perdió su sonrisa y su mirada se tornó nostálgica.
—Ai es... complicado.
La falta del mote que siempre usaba para el menor, y su súbito cambio de actitud, extrañó a los presentes.
De repente, soltó un par de risas.
—¿Kotobuki-san?
—Estaba recordando —volvía a tener su usual energía—. La primera vez que La Agencia nos reunió para formar Quartet Night, Ai tomó las partituras e hizo las letras de todos por sí sólo. Dijo que según sus datos, esas eran las palabras que nosotros usaríamos —se rió un poco más— ¡Ran-Ran y Myu-chan estaban que echaban fuego!
«Eso suena justo como Mikaze-sempai»
—Pos supuesto, desechamos esa letra y compusimos otra todos juntos —y añadió soñadoramente—. Estaba pensando en lo mucho que ha crecido Ai-Ai.
Reiji se despidió después de esas palabras, alegando que aún tenía mucho trabajo por delante.
Viendo que ahí no tenían mucho más para hacer, el grupo se disolvió.
Dentro, en la sala de ensayos, sonaban en el reproductor las últimas notas de la canción. Los tres chicos mantuvieron las poses hasta el final, y cuando hubo pasado el tiempo necesario, Ai dio la señal, y desarmaron posiciones.
Enseguida Masato y Syo comenzaron a respirar agitadamente, con las manos sobre las rodillas. Les hubiera gustado poder tirarse a descansar en el piso, pero, como sabían muy bien, eso no está permitido para ningún bailarín. Sus músculos se enfriarían rápidamente y, al retomar la actividad, podrían lesionarse. Se contentaron con permanecer de pie, sin hacer movimientos.
El ejercicio también parecía estar pasándole factura a Ai, aunque en un grado mucho menor. Afortunadamente, reconoció que era momento de un descanso.
—Debo ir a ver a Kotobuki. Sé que ha estado metiendo la nariz por aquí —se dirigió a la puerta—. Tienen quince minutos. Cuando vuelva, seguiremos con las vocales.
Masato utilizó varios minutos para para recuperar el aliento, y luego se incorporó.
Caminó hacia la pared en donde habían dejado los bolsos, junto a la puerta, y tomó una botella de agua. Luego de unos tragos volteó a ver a Syo. La visión le hizo fruncir el ceño.
—¿Te encuentras bien?
El rubio aún permanecía en la misma posición que cuando terminaran, y parecía estar teniendo problemas para recuperar el aliento. Sujetaba su pecho con una mano.
—Sí, no te preocupes.
Masato, sin embargo, se preocupó. Volvió a agacharse para tomar otra botella y caminó hasta entregársela.
Syo se las arregló para formar una sonrisa, y aceptó el ofrecimiento.
—Puedes pedir más tiempo de descanso ¿Sabes? Mikaze-sempai puede ser duro, pero no se negará.
—Lo sé, pero no lo necesito —cuando el otro no se vio convencido repitió—. No te preocupes. Algo como ésto no me vencerá. Sólo me hará mas fuerte.
El mayor se preguntó si realmente era así, pero al ver que el ánimo había regresado al rostro de Syo, lo dejó pasar.
No obstante, su intranquilidad volvería con creces más tarde, cuando Ai regresara para continuar, y Masato observara al rubio tambalearse, por un instante, al ponerse de pie.
Esa noche el cuarto estaba vacío cuando Masato se sentó junto al tatami -que había recuperado con reticencia de su mentor-. Ranmaru no volvería hasta el otro día, y podía escucharse a Ren en la ducha.
El joven estaba disfrutando del té cuando su mirada vagó hasta encontrarse con los papeles sobre la mesa. Allí, junto a las hojas de partituras, se encontraba la letra de la nueva canción. La tomó con una mano, mientras sujetaba la taza con la otra.
Al principio sólo ojeó el papel, habiendo leído -y cantado- muchas veces esa letra en los últimos días. Luego, se detuvo. Comenzó a leer todo desde el principio, ésta vez con mucho más cuidado.
Ya conocía las expresiones que Syo utilizaba en sus canciones. Sus letras hacían una fuerte alusión al heroísmo, la fortaleza, y el coraje. "Para protegerte, lo prometo, ¡me convertiré en tu héroe!" era una frase claramente esperada viniendo de su vivaz amigo. Siempre lo reconoció como algo propio de su personalidad.
Ahora, por primera vez, se preguntaba qué impulsaba al rubio a escribir esas palabras.
Por estar intentado recordar las letras de canciones anteriores de Syo, no notó que la ducha había dejado de correr, hasta que sintió gotas de agua caer sobre su hombro. Giró su rostro, y se encontró con el de Ren, que se asomaba desde detrás, inclinado para poder leer la hoja.
—¡estás mojándome Jinguji! —con habilidad, Masato apartó la letra de la vista.
—Oh, vamos Masa. Estaba mirando eso.
—Ya sabes que Mikaze-sempai no quiere que nadie vea la canción hasta el final —volteó para no ver a Ren—. Y también sabes que no te he dado permiso para llamarme así.
Ren se incorporó y se alejó, aún secándose el pelo. Estaba descalzo y sólo vestía unos jeans. Contestó consciente de que el otro evitaba mirarlo.
—Oto-chan te llama así —no lo dijo con celos, sino que parecía entretenido— En verdad ¿a donde a ido toda esa lindura que solías tener de niño?
Aún de espaldas, pudo sentir a Masato apretar los dientes y tragarse una respuesta. Ren sonrió.
Los ensayos continuaron durante cinco días más.
En el salón, los integrantes de Starish -menos Syo- escuchaban atentamente a Masato y Haruka.
—¿La grabación será mañana? Eso es algo repentino —habló Tokiya.
—Así es —respondió Haruka— Mikaze-sempai ha considerado que ya están listos. Están todos invitados, por supuesto.
Los rostros de los chicos se iluminaron.
—¡Hurray! Por supuesto que estaré allí Haruka-chan —Otoya sonaba animado. El resto asintió con entusiasmo.
—Es una suerte que mañana tenga un hueco en la agenda —agregó Ren.
Haruka les pasó los datos de la localización. Luego, se oyó la voz de Natsuki.
—¿Es éso de Ai-chan, Masa-kun?
Se refería a un libro que Masato llevaba en las manos. El joven heredero lo miró asombrado. No tanto por la confianza con la que se había referido a su mentor, sino por haber reconocido un libro de la biblioteca de Ai.
—Sí, Mikaze-sempai ha sido sorpresivamente amable. Se ofreció a prestarme libros de su colección cuando mostré interés en ellos.
—¡Ai-chan es encantador! —Natsuki tenía una amplia sonrisa— Es en verdad muy atento como sempai. Aunque, a diferencia de Syo-chan, aún no le gusta que le abrace.
«No creo que a Syo le guste tampoco, Natsuki» el pensamiento fue general.
—¿Donde se encuentra Syo ahora?— preguntó Cecil.
—En nuestro cuarto. Descansando —el rubio había perdido algo de su alegría—. Me preocupa un poco. Syo-chan tiene mucha energía, pero incluso él tiene un límite —pensó unos segundos y continuó— ¡Una vez terminen con éste trabajo obligaré a Syo-chan a descansar! Incluso si tengo que atarlo a la cama.
Tokiya se atragantó, y Ren estalló en risas. El resto los miró confundidos.
La siguiente mañana, Natsuki despertó confundido. Su primera visión fue la del rostro de Syo, quién se había inclinado sobre él al colocarle los lentes. Las manos permanecieron en sus mejillas unos momentos más. Normalmente, que Syo fuese lo primero que viera al despertar le alegraba toda la mañana. Esta vez, se alarmó.
—Syo-chan ¿has dormido bien?
El menor se veía agotado, y algo pálido.
—¡Claro que he dormido bien, Natsuki! —Syo intentó infundir esas palabras de energía, pero no engaño a su amigo, quien se incorporó en la cama — Debo irme.
Natsuki vio entonces a Ai , que los observaba en silencio desde la puerta.
—Claro Syo-chan ¡Te estaré dando ánimos ésta tarde!
Los otros dos idols se retiraron con un saludo.
Horas después, los miembros libres de Quartet Night y Starish esperaban en el estudio.
Otoya y Cecil recorrían el lugar de lado a lado, curioseando todo.
La grabación se llevaría a cabo en un plató al fondo de la habitación. Las luces y las cámaras ya estaban correctamente colocadas y listas para funcionar. Además de los chicos, también se encontraban presentes otras pocas personas, integrantes del equipo de preparación y filmación.. El video que saliera de este trabajo sería enviado a los cabezas de la agencia Shinning, y , si éstos la aprobaban, podrían filmar la versión final para la publicación del single.
Si todo salía bien, sólo bastaría con una toma.
—¡Ah! ¡La juventud! —Reiji miraba a Otoya y a Cecil. Apoyados contra la pared, detrás suyo, Ranmaru y Camus se daban la espalda, sin dirigirse la palabra, y con expresión agria.
—¿Ha pasado algo, Reiji-san? —susurró Haruka.
—¿Hm? ¡Ah, éso! No es nada. Esos dos pelean todo el tiempo. Es sólo que Ai-Ai suele estar para calmar las aguas —y agregó riendo—. De hecho, recuerdo una vez que ¡Hmpf!
Tokiya había repentinamente tapado su boca. Con la otra mano, se llevó un dedo a los labios. Escucharon con atención.
—No pude evitar sentir pena por el pequeño rubio ¡Te lo digo! Me ha costado mucho tapar sus ojeras y cubrir su palidez.
La voz provenía de un grupo de chicas hablando en susurros, a pocos metros de ellos. A excepción de Otoya y Cecil, que se encontraban más lejos, el resto de los jóvenes también pudieron oír esas palabras. La preocupación se dibujó en sus rostros.
Pero antes de que alguien pudiera comentar algo, se oyó fuertemente:
—¡Todos listos!
Las luces se encendieron. La música comenzó a sonar.
"Desde el día que nos conocimos
Todo el panorama ha cambiado completamente.
La ciudad entera se ve deslumbrante.
¡Flash! ¡Flash!"
Sus preocupaciones se esfumaron al ver al trío. Se veían fantásticos, brillando por su melodía y su actuación.
"Por ejemplo, si me fueran a decir
que para protegerte, sólo puedo escoger uno
entre "amor" y "paz mundial"
¿¡Amor!? ¿¡Paz!?"
—¡Oh! Suenan realmente bien juntos —habló Reiji.
"Sería el tipo de héroe
que te elegiría sólo a ti
sin dudar"
Haruka se veía encantada. Incluso Ranmaru y Camus se habían acercado a ver.
"¡Hermosa! ¡Hermosa! ¡Hermosa! ¡Eres hermosa!
Quiero decirte pronto estos sentimientos.
Porque ¡Te amo! En verdad ¡Te amo!"
Estaban llegando al final. Los jóvenes tuvieron que apretar los labios para evitar sumarse a la música, que los invitaba a cantar.
"Brillando más
que un diamante
¡Te enviaré este amor!
Pasaron unos silenciosos segundos hasta que, al fin, se escuchó:
—¡Corten!
Inmediatamente, el estudio se llenó de algarabía.
El trío bajó para ser felicitado por sus compañeros.
—¡Ai-Ai! ¡Eso ha estado genial!
—Buen trabajo, Masa.
—¡Te he dicho que no me llames así!
—¡Buen trabajo a todos!
—La música ha sido excelente, Haruka-chan.
—Según mis datos, ésto será suficiente para Shinning.
En medio de tantas personas, Natsuki intentó encontrar a Syo.
—¡Syo-chan!
Su grito preocupado alertó a los demás.
Syo se había apartado, y se encontraba de rodillas, respirando con dificultad. Una mano la llevaba fuertemente apretada sobre el corazón. Cuando Natsuki llegó a su lado, lo notó cubierto por sudor frío. El resto también corrió hacia ellos.
—¿Que sucede Kurusu?
—Ochibi-chan...
—Lo siento —respondió él, y con esfuerzo los miró a los ojos —tendrán que llamar a una ambulancia.
Dicho ésto, se desvaneció en los brazos de Natsuki.
He maltratado al pequeño Syo en éste capítulo. Pero no se preocupen, en el próximo lo compensaré con creces. ¡Llegará el momento del romance!
¿Les gusta escuchar a Reiji hablar en inglés? Yo, personalmente, lo adoro.
Me despido con una reverencia, My Ladies.
El Arlequín
