Bueno, aquí está mi primer fic, últimamente me ha dado por escribir cosas como está y al final me he decidido a subirlo, obviamente Código Lyoko no me pertenece y hago esto sin ánimo de lucro, mi único fin es que disfrutéis leyendo esto tanto como yo escribiéndolo.
Antes de empezar voy a hacer las advertencias pertinentes, allá van:
Gore, tortura, lenguaje mal sonante y muerte de personaje.
Bueno, creo que eso es todo, un saludo y les dejo con el fic, kyrukyru~
Capítulo 1: La llamada
- ¿Estás segura que es aquí, Aelita?
- Si, Jeremy, no hay duda, mi padre me dijo que estaba en este lugar…
La joven de cabello rosa dio un paso hacia la desvencijada mansión del siglo pasado, en otro tiempo alarde de riqueza y poder que ahora yacía abandonada en un descampado en las afueras de Paris.
- ¿No deberíamos esperar a los demás?
- Yumi me ha dicho que van a tardar un poco en llegar, ella y Ulrich acaban de salir del hospital.
- Oh, cierto, ¿sabes algo de Hiroki?
- Me temo que no hay mucha esperanza, le acaban de diagnosticar "esa" enfermedad…
Se hizo el silencio entre los dos adolescentes.
En el año 2178, una extraña enfermedad se propagó por Europa como una plaga terrible, matando a miles de personas. Gracias a las medidas de contención, la plaga detuvo su avance a las puertas de China. No obstante, aun no se ha encontrado una cura, y la gente vive con miedo al contagio. Por si fuera poco, una nueva cepa del virus mutó hace tres años, en 2182, extendiéndose por Asia y África, llegando incluso a Japón. A día de hoy, en 2185, un nuevo brote ha aparecido en Estados Unidos, y es cuestión de tiempo que se extienda por todo el continente americano.
Ambos adolescentes exhalaron un suspiro al unísono y se sentaron a las puertas del jardín de la mansión, perdidos en sus pensamientos. Ellos tenían algo en común aparte de ir a la misma clase y una atracción mutua, ambos habían perdido a sus madres por la enfermedad…
- ¿A qué vienen esas caras tan largas?
Los dos jóvenes salieron de sus agridulces recuerdos para encontrarse con la cara de su amigo Odd, un chico algo bajito y flacucho que siempre tenía una sonrisa en la boca y un chiste en la lengua. Podría decirse que era el encargado de animar al grupo en todo momento. Tras el joven punki venía un chico de pelo negro algo mayor a ellos, su nombre era William, conocido por ser un joven rebelde, no obstante, su característica sonrisa de suficiencia había desparecido y sus ojos estaban hundidos.
- ¿Estás bien William? No tienes porque venir si no quieres…
- Gracias por preocuparte Aelita, pero no quiero seguir encerrado en casa, dudo que mi padre hubiera querido eso…
De nuevo silencio, el padre de William contrajo el virus la semana pasada, murió dos días después.
- ¡Qué lugar tan escalofriante, me pone los pelos de punta!
El rubio sin gafas rompió el silencio con su habitual tono jovial en un intento de romper la atmosfera pesimista que se había formado. Sus amigos agradecieron su intento con una sonrisa y comenzaron una animada charla mientras esperaban la llegada de sus dos amigos, los cuales llegaron casi dos horas más tarde, siendo ya casi la hora de comer.
- ¡Ya era hora! ¡Empezaba a pensar que os habíais fugado juntos y nos dejabais en la estacada! Aunque si queréis ir a una cita romántica aún estáis a
tiempo… –el rubio con el peinado estratosférico acompaño su comentario con una mirada picarona a sus amigos que venían cogidos de la mano.
Los recién llegados se ruborizaron y se soltaron inmediatamente, lo que provocó algunas carcajadas a las que siguió un silencio incómodo. Todos tenían presente que Yumi no estaba en su mejor momento y se notaba bastante en su cara habitualmente seria que ahora estaba triste y con los ojos enrojecidos.
- ¿Estás segura de que quieres estar aquí, Yumi?
- Eso, nadie te culpará si te vas ahora... —secundó el castaño.
- No, te lo prometí Aelita, además, estar en el hospital solo me pone peor… Iré a ver a Hiroki más tarde, además, ahora está dormido por los sedantes…
- De acuerdo… ¿Vamos dentro? —propuso finalmente el moreno.
- ¡Un momento! ¿Es que no vamos a comer antes?
- Desde luego Odd eres un experto en fastidiar el momento… —el castaño suspiro y miro a sus amigos.
- Tiene razón Odd, vamos a comer aquí y luego entramos…
Todos estuvieron de acuerdo con Yumi y Odd, aunque realmente apenas comieron. Ninguno tenía mucha hambre realmente, simplemente estaban retrasando la entrada a la siniestra mansión en la que se escondía el padre de Aelita.
Todo esto había comenzado hace ya tres días, cuando Aelita recibió una llamada de su padre después de un mes sin saber nada de él. En la llamada le dijo que fuera a la mansión abandonada donde ahora se encontraban. Al principio fueron reacios a la idea de ir, a fin de cuentas no sabían si realmente era el padre de Aelita el que hizo la llamada o era una trampa de algún secuestrador o psicópata. Pero Jeremy rastreo la llamada y comprobó que había sido realizada en este lugar desde el móvil de Franz Hopper y que, efectivamente él había efectuado la llamada, pues Jeremy se encargo de comparar la voz de la llamada de ese día con otras llamadas de Franz y coincidían a la perfección. Aun así, todos se sentían inquietos en ese lugar, para empezar, ¿por qué les citaría el padre de Aelita a un lugar tan sospechoso? El lugar estaba claramente abandonado desde hace años y además parecía como si se fuera a caer en cualquier momento…
Estuvieron discutiendo mucho si debían arriesgarse a ir hasta allí, y ahora que al fin estaban, no se atrevían a entrar.
- Bueno… Vamos adentro de una vez —sentenció Odd dejando a un lado su bocadillo y poniéndose en pie.
- De acuerdo…
Ulrich fue el primero en responder a su mejor amigo y se levanto para dar unos pasos hacia la verja oxidada que daba paso a lo que en otro tiempo fue un hermoso y exuberante jardín y que ahora se había llenado de vegetación y malas hierbas. La puerta chirrió cuando el castaño la empujo para tener acceso al interior del recinto.
Todos contuvieron el aliento y dieron un paso dentro de aquel jardín convertido en bosque para seguir el camino de piedra apenas visible entre la maleza hasta llegar a la puerta de la destartalada vivienda.
Aelita respiro hondo y llamo con los nudillos a la puerta de madera vieja, que a pesar de todo se conservaba bastante bien.
- ¿Hay alguien en casa?
No hubo respuesta, repitió el proceso tres veces más con los mismos resultados, al final optó por empujar tímidamente la pesada puerta de roble, que se abrió lentamente invitando a los jóvenes a entrar en el interior de la casa.
Los seis amigos intercambiaron una mirada entre sí antes de tragar saliva y adentrarse en el polvoriento recibidor de la casa.
Y hasta aquí el primer capítulo, un poco corto quizás pero bueno, es un introducción más que nada, en fin, que espero las reviews y espero que os guste, no os aburro más, kyrukyru~
