Y aquí el segundo capítulo, creo que no tengo nada más que decir así que disfruten ^^
kyrukyru~
Capítulo 2: La mansión abandonada
Los seis jóvenes estaban en el recibidor de la siniestra mansión, que era muy amplio y estaba decorado con muebles y cuadros que en otro tiempo debieron ser sumamente hermosos y que ahora solo acumulaban polvo mientras se pudrían en la solitaria vivienda. Ninguno de los adolescentes se atrevía a pronunciar una sola palabra, pues estaban abrumados por el ominoso silencio existente en el lugar.
El silencio fue roto con un súbito golpe, la puerta se había cerrado tras ellos. Los muchachos intercambiaron una mirada asustada entre sí, Ulrich se apresuró a intentar abrirla de nuevo y estuvo a punto de estamparse contra el desgastado camino de piedra del exterior cuando la puerta se abrió sin ninguna pega. Una vez recuperados del susto, todos suspiraron al unísono.
- Me parece que hemos visto demasiadas pelis de miedo…
Todos sonrieron al comentario de Odd y finalmente se decidieron a explorar la mansión.
La entrada daba a una amplia escalera de madera cubierta con una andrajosa alfombra roja con barandillas de madera fina medio podrida por el paso del tiempo. Al lado derecho de la subida al segundo piso había una puerta pequeña que probablemente llevaría al sótano, pero antes de aventurarse a otros pisos investigarían el primer piso.
En primer lugar tomaron la bifurcación de la izquierda que daba a un angosto pasillo paralelo a la entrada. Estaba iluminado por la luz del sol, esta se colaba por una ventana situada al final del pasillo a mano derecha. Los jóvenes avanzaron hacia la luz hasta encontrar una puerta cerrada que se abrió con un chirrido escalofriante. Atravesaron el umbral para adentrarse en un amplísimo comedor iluminado por el sol que entraba a través de los enormes ventanales con vistas a un patio que estaba totalmente invadido por la maleza. El centro de la estancia estaba ocupado por una mesa larga con multitud de sillas alrededor, el mantel que antaño fue blanco ahora era amarillo y había sido destrozado por las polillas y la acumulación de polvo.
Al otro lado de la sala descasaba una chimenea de piedra de aspecto caro rodeada de polvorientos sofás verdes. Los cuadros que decoraban la estancia estaban completamente destrozados, al parecer la luz del sol había hecho estragos en ellos.
En el salón había también un enorme armario lleno de copas, tazas y vajillas caras acumulando polvo.
- ¿Qué hacemos? ¿Vamos a buscar alguna pista o miramos antes otras
zonas? —preguntó Ulrich.
- Mejor miramos primero todas las habitaciones, quizá encontremos al padre de Aelita en alguna, y si no, tendremos que registrar la mansión. – Todos estuvieron de acuerdo con Jeremy.
- Pero la casa es enorme, ¿no deberíamos separarnos? –sugirió Odd.
- Estoy de acuerdo, cubriríamos más terreno así –secundó William.
- Mmm… Está bien, haremos dos grupos, uno explorará la primera planta y otro subirá arriba.
Decidieron los grupos a suertes de tal forma que Aelita, Jeremy y Odd explorarían la primera planta mientras que Yumi, Ulrich y William la segunda. Una vez decidido se separaron.
Yumi lideraba a los dos chicos que iban tras ella, estaba contenta de estar con Ulrich, pero el hecho de que William también fuera con ellos le resultaba incómodo. Era sabido por todo el colegio que ambos chicos estaban por ella, y eso provocaba una atmósfera de tensión entre ellos. Mientras estaba enfrascada en sus pensamientos llegaron a las escaleras que llevaban al segundo piso. Observó la subida de forma crítica y con mucho cuidado puso su pie sobre el primer escalón, provocando un crujido nada reconfortante de la madera.
- Ten cuidado
Se notaba preocupación en la cara de Ulrich y Yumi sonrió levemente antes de subir un par de escalones más, que crujieron bajo su peso, pero aguantaron. Tras unos breves momentos de indecisión, los tres comenzaron a subir. La escalera se dividía en dos aleros a mitad de recorrido que daban a otro tramo de escaleras que daban acceso a la segunda planta.
Ante ellos se extendía un amplío pasillo con un ventanal al final. A los lados había muebles desgastados y cuadros descoloridos. Afinando la vista descubrieron una trampilla en el fondo del pasillo, pero decidieron ir a revisar más tarde. Al igual que en el piso de abajo, había dos puertas que daban paso a pasillos estrechos. Tomaron primero el de la izquierda, pero tras gastar unos minutos de su tiempo descubrieron que todas las puertas estaban cerradas con llave, por lo que fueron al otro lado de la vivienda.
Las puertas del lado derecho estaban abiertas, pero no encontraron ninguna señal de vida en ellas, solo eran habitaciones polvorientas y un baño plagado de moho.
- Parece que solo nos queda mirar en el ático…
- No es que me haga mucha ilusión… pero tienes razón William…
La chica no parecía muy emocionada con la idea, pero no quedaba otra. Caminaron por los pasillos hasta llegar a la trampilla, una cuerda bajaba desde ella, Ulrich trató de alcanzarla, pero estaba demasiado alta. En otra ocasión, William se abría burlado de su estatura, pero estaba bastante disperso, siendo en parte comprensible pues acababa de perder a su padre.
- Déjame a mi Ulrich
- De acuerdo…
Ulrich se aparto para dejar sitio a Yumi, que alcanzo la cuerda sin problemas, haciendo que Ulrich se avergonzara de su estatura y clavara la vista en el suelo en un intento de esconder su rubor.
- No se abre… — dijo la joven tras un par de intentos.
- Déjame probar… —el moreno agarró la cuerda y tiro de ella con fuerza, pero no se abrió— Parece que está atascada…
- ¿Y ahora qué hacemos?
- Creo que puedo arreglarlo, pero necesito algo para subirme y poder trabajar bien…
- Podemos coger una mesita de las habitaciones, ¿me ayudas Ulrich?
- Claro.
Mientras tanto, el grupo de Jeremy acababa de entrar en la última habitación que les quedaba por registrar, una enorme sala de juegos.
- ¡Menudo pedazo de tele!
Odd no pudo evitar sorprenderse al ver la monstruosidad de televisor situado al fondo de la sala y que ocupaba toda la pared. Cierto era que el modelo era antediluviano, pero eso no le quitaba que en su época debió de ser una de las mejores televisiones del mundo. Frente al televisor había tres sofás con espacio para cuatro personas, seis si eran delgadas.
En el centro de la sala había una mesa de billar y otra de ping-pong, además de una mesa de póker en la esquina frente a la puerta.
- Bueno, vamos a revisar todo…
- Qué manía Einstein, ¡seguro que Ulrich ya ha terminado!
- ¿Es que estáis haciendo una carrera o algo?
- No, pero, Odd el magnífico nunca se queda atrás
Aelita no pudo evitar reír por la conversación de los chicos mientras se ponía a revisar la mesa de póker, por otro lado, Jeremy y Odd buscaban pistas en otras zonas. Era ya tarde y estaban pensando en irse y seguir mañana cuando Aelita encontró algo entre las fichas, una pequeña llave de plata.
- ¡He encontrado una llave!
Los dos chicos se agruparon en torno a ella y contemplaron su descubrimiento.
- ¿Crees que será la llave de la puerta que hay bajo las escaleras?
Jeremy observó la pequeña llave meticulosamente y negó con la cabeza.
- Es demasiado pequeña pero puede ser útil, mejor la guardamos.
- Bien.
- Bueno, ¿y qué tal si nos vamos ya? No sé si os habéis dado cuenta, pero esta anocheciendo… —señalo Odd.
- Tienes razón, vamos a avisar a Yumi y…
La frase de Aelita quedo en el aire, pues fue interrumpida por el sonido de un violento trueno. Los tres miraron con preocupación por la ventana, cumpliéndose sus peores temores, estaba a punto de llover. Se apresuraron en salir de la habitación para buscar a sus amigos e irse de ese lugar antes de que empezara a diluviar, pero en la entrada se encontraron una sorpresa desagradable.
Una figura humana estaba al lado de la salida, aparentemente acaba de llegar a la casa. No podían apreciar de quién se trataba, pero estaba claro que no era el padre de Aelita. Aquella persona era más bajita que él y estaba más delgada.
Una rata pasó por el lugar haciendo un poco de ruido que alertó al desconocido. Lo próximo que vieron fue un destello metálico volar hacia la rata y oír un desgarrador chillido de muerte. El extraño corrió hacia el cadáver de la rata y recuperó su arma, un afilado cuchillo militar que brillo con los débiles rayos de sol que llegaban desde el piso superior. Limpio la sangre del cuchillo en la piel del animal muerto y se levanto para subir al segundo piso, no pudieron verle la cara pues estaba de espaldas a ellos.
Los tres chicos estaban completamente congelados en el sitio y con el corazón latiéndoles a mil por hora, poco a poco se fueron recuperando del susto, y cuando lo hicieron intercambiaron una mirada preocupada, pues sus amigos seguían en el segundo piso…
Y hasta aquí, muchas gracias por las reviews, me animan a seguir escribiendo ^^
Espero sus reviews y que tengan un buen día, kyrukyru~
