Hola, tiempo sin actualizar, ya saben exámenes... Tengo que disculparme con mi amiga SMilecrisSty pues este capítulo debería haber salido por su cumpleaños, lo siento mucho! - Bueno, aunque sea con retraso, este capítulo va dedicado a ti ^^
Nos leemos al final, kyrukyru~
Capítulo 3: No estamos solos…
- ¿Veis algo por allí? –preguntó la chica a sus dos acompañantes, que negaron con la cabeza.
- Nada por aquí Yumi.
- Por aquí tampoco.
Los tres jóvenes habían conseguido acceder al desván de la mansión, un lugar lúgubre y polvoriento donde no entraba ni un rayo de sol. La única fuente de luz eran las linternas integradas en los teléfonos de los chicos. El lugar estaba en mal estado y lleno de trastos inservibles que habían sido traídos allí por los antiguos dueños de la mansión. En aquella estancia se podían encontrar desde muebles rotos hasta juguetes viejos, montones de mantas roídas, extraños artilugios de otra época, vajillas viejas, cajas, percheros, abrigos sucios y apolillados… Aquel era un lugar donde reinaba el caos, encontrar algo allí era como buscar una aguja en un pajar, habían estado mirando por una posible pista, pero decidieron posponerlo para otro día, pues ya se hacía tarde.
- Mejor nos vamos ya, se está haciendo tarde y tengo que volver al hospital…
Los dos chicos asintieron sin saber muy bien como consolar a su amiga y se reunieron con ella, Ulrich apoyo su mano en el hombro de la chica, que agradeció el gesto con una sonrisa.
De esta forma se disponían a bajar del desván, William iba el primero, seguido por Ulrich, que casi se tropezó con el primero cuando este se paró de golpe.
- ¡Ey, ten más cuidado!
El moreno no respondió y forzó al castaño a volver a subir los escasos dos peldaños que los separaban del desván instándole a guardar silencio. Sin dar ninguna explicación obligó a los otros dos jóvenes a ocultarse tras unas cajas y a apagar las luces de sus teléfonos.
- ¿Qué pasa? –pregunto la chica a media voz.
- No estamos solos…
El sonido de la madera chirriando les hizo enmudecer, alguien estaba subiendo las escaleras, y por la reacción de William no era uno de sus amigos. El teléfono del desconocido iluminó la estancia buscándoles, una mirada cautelosa reveló más datos sobre el intruso. Era un chico de su edad aproximadamente, de constitución delgada y completamente vestido de negro. Ninguno pudo ver bien su cara debido a la distancia y al reflejo de la linterna, además su pelo negro cubría gran parte de su rostro.
El desconocido avanzaba con máxima cautela e iba encorvado, sujetaba algo delante de su cara, pero ninguno acertaba a ver que era. Sus pasos apenas hacían ruido, eran ligeros y silenciosos, como los de un depredador acechando a su presa y cada vez estaba más cerca. A esa distancia, pudieron distinguir el objeto que el extraño sujetaba frente a su cara, un cuchillo militar de 36 centímetros de largo y unos 3 centímetros de ancho. La sola visión del arma les helo la sangre, prácticamente dejaron de respirar.
El joven del cuchillo se acercaba cada vez más a su posición y al estar más cerca, pudieron ver algo que les dio escalofríos, el filo del cuchillo estaba manchado con una sustancia roja, que si bien parecía haber sido limpiada, aún quedaban algunos restos. Se miraron entre sí asustados, esa sustancia era sangre. Un terrible pensamiento cruzo por sus cabezas, ¿y si esa sangre era de alguno de sus amigos?
En el piso inferior, tres jóvenes asustados debatían que hacer. No podían irse sin más, sus amigos estaban en peligro, pero por otro lado no tenían ningún tipo de arma…
- Primero deberíamos buscar algo con lo que defendernos, vayamos a la cocina.
Todos asintieron y obedecieron a Jeremy sin rechistar. Los tres chicos se apresuraron en llegar a la cocina, donde enseguida empezaron a rebuscar por los cajones algo con lo que defenderse. Su búsqueda finalizó al encontrar varios cuchillos de cocina, que aunque no estaban en su mejor momento aún conservaban su filo.
- Bien, ahora necesitamos un plan…
Un grito proveniente del piso superior les obligo a abortar cualquier pensamiento. Los tres comenzaron a correr hacia las escaleras.
El joven había llegado hasta su posición, en un acto desesperado, los chicos empujaron las cajas que les habían dado cobijo sobre su atacante y salieron corriendo. Bajaron las escaleras del ático a toda velocidad y siguieron corriendo hacia por el pasillo sin mirar atrás. Fue entonces cuando Yumi cayó al fue con un grito de dolor. Los dos chicos se giraron solo para ver como la joven yacía en el suelo, tenía el cuchillo clavado en la pierna derecha, cerca del tobillo. No se lo pensaron dos veces y corrieron hacía ella, por desgracia, su atacante fue más rápido y atrapó a la muchacha por los cabellos. Recupero su arma y la puso en el cuello de la joven. Ulrich y William se detuvieron en el acto al ver aquello. Yumi no se atrevía a moverse debido a la cercanía del cuchillo, casi podía sentir el filo de este cortar levemente su carne.
Los chicos miraban con impotencia al joven que amenazaba la vida de su amiga, que no apartaba su mirada de ellos, analizándoles con una frialdad inhumana. Los ojos del joven eran de un color rojo sangre y había cierto brillo artificial en ellos.
La tensión del ambiente fue rota por el sonido de un cuchillo siendo lanzado contra el joven. Lo cierto es que ni siquiera estuvo cerca de darle, pero hizo que el muchacho bajara la guardia durante unos segundos y relajara la mano del cuchillo. Yumi aprovechó el momento para librarse de su aprisionamiento y tirar a su adversario al suelo. No obstante, al dar un paso para huir, un dolor punzante recorrió toda su pierna derecha y la hizo caer hacia delante. Afortunadamente Ulrich reacciono a tiempo y la atrapo antes de que cayera al suelo. Con la ayuda de William arrastró a la muchacha escaleras abajo donde les esperaban sus amigos.
El grupo corrió hacia la puerta sin perder un segundo, podían escuchar los pasos del joven seguirles. Cuando llegaron a ella no pudieron evitar entrar en pánico cuando la puerta no se abrió, estaban acorralados. Se giraron bruscamente al oír el sonido de un arma de fuego apuntándoles. El arma en cuestión era un viejo revólver del siglo pasado, casi una reliquia, pero a fin de cuentas un arma es un arma, y esa era perfectamente capaz de matarlos a todos…
Bueno, ese fue el capítulo, un poco más cortito quizá, pero prefiero dejarlo en este punto, espero no tardar tanto para el próximo, y en respuesta a HeiMao... DEJA DE TRAUMARME CON ESO MALDITA SEA! D:
Nos leemos, kyrukyru~
