¡SIGO VIVAAAAAA! Malditos exámenes... Tenía ganas ya de escribir este capítulo, a partir de aquí, la cosa se pone movidita, muajaja...

En fin, no os entretengo más, disfrutad de la lectura.

Kyrukyru~


Capítulo 5: Secuestro

El sonido de un relámpago retumbó por todo el edificio, despertando a cierta adolescente que se refugiaba en el, no recordaba cuando se había quedado dormida. A fin de cuentas habían acordado turnarse para vigilar al chico del cuchillo. El fuego de la chimenea se había apagado, dejando la habitación a oscuras.

- ¿Hay alguien despierto? -preguntó tímidamente la joven de cabello rosa.

El silencio fue su única respuesta, al parecer, todos estaban dormidos. La joven decidió que lo mejor sería hacer lo mismo, sin embargo, tras treinta largos minutos intentando conciliar el sueño, decidió que no sería capaz de dormir. Por lo que se levantó del sofá donde estaba acostada.

A medida que sus ojos se iban acostumbrando a la oscuridad, se percató de la ausencia de Xana, el extraño joven que les había estado persiguiendo horas antes, hiriendo a Yumi en el proceso. Un escalofrío recorrió su espalda, si Odd no hubiera lanzado ese cuchillo contra Xana en ese momento, es posible que la cosa hubiera acabado peor. Si bien era cierto que no se sentía cómoda en su presencia, el hecho de que no estuviera le ponía los pelos de punta. Porque, a fin de cuentas, había tratado de matarles, y el hecho de que no estuviera cerca le hacía preguntarse si acaso no estaría preparando algo. Era obvio que el chico no estaba bien, eso había quedado claro tras la breve y tensa charla que habían mantenido, y también había dejado claro que no estaba nada contento con su presencia en su casa. Antes por lo menos lo tenía vigilado, pero ahora no tenía ni idea de donde estaba ni que estaba haciendo.

Suspiró en medio de la oscuridad, preguntándose que hacer. Fue entonces cuando recordó la llave que había encontrado en la sala de juegos, no pudo evitar recordar las palabras de Xana. Según él, su padre había dejado una caja de música para ella en el desván. La llave que había encontrado era demasiado pequeña para una puerta, pero quizá abriría esa caja. Si bien era un poco improbable, no tenía ninguna otra pista, por lo que tomo su móvil y se dispuso a ir al desván. No quiso despertar a sus amigos, ya les había causado bastantes problemas al hacerles venir aquí, por lo que era su obligación terminar con esto sola.

Salió en silencio del salón y encendió la linterna de su móvil para no tropezar en la ominosa oscuridad. Llego a las escaleras sin demasiadas complicaciones y subió al segundo piso, desde dónde tuvo acceso al desván. Una vez allí sintió como le abandonaban las fuerzas, ¿cómo se suponía que iba a encontrar algo en ese desorden? Resignada, comenzó su ardua tarea de búsqueda, mirando en las cajas y muebles amontonados por toda la zona.

Tras una búsqueda intensiva de aproximadamente una hora, encontró una pequeña caja de madera finamente tallada con motivos vegetales con menos polvo que el resto de objetos. Estaba cerrada con llave, por lo que tomo aire y saco la llave de plata de su bolsillo. Si su teoría era correcta, esa llave abriría esa caja, y así lo hizo. Una suave melodía inundó la sala cuando abrió la caja. Las lágrimas vinieron a sus ojos, conocía esa canción, su madre se la cantaba siempre antes de dormir. Y para completar el cuadro, una pareja bailaba al son de la melodía, algo típico, sin embargo, las figuras danzantes eran una representación de sus padres. Era obvio que la caja de música había sido echa por encargo.

La joven escucho la melodía hasta el final, disfrutando de ella y de los recuerdos que evocaba. Una vez finalizada la canción, la caja hizo un sonido y se abrió un doble fondo. Dentro había una llave de aspecto antiguo con la etiqueta "despacho" grabada en ella. Sin dudarlo, Aelita tomo la llave y se dispuso a buscar el despacho, que supuso que estaría en el segundo piso, pues no había visto nada parecido en el inferior durante su exploración.

No tardo en encontrar el despacho, de aspecto sobrio y elegante a la par que vetusto. A diferencia del resto de la casa, parecía haber sido usado recientemente, pues apenas había polvo en los muebles, y el escritorio estaba pulcramente recogido. Las estanterías estaban llenos con libros de investigación científica actualizados de diversos temas, desde biología hasta informática.

Como elemento decorativo había diversas armas expuestas en vitrinas, las más llamativas eran un par de katanas, un par de chakrams y una colección de shurikens. A juzgar por el polvo de las vitrinas, estaban en la casa antes de que el despacho fuera ocupado. Al parecer el antiguo dueño de la mansión era un gran aficionado de las armas blancas. Con ese pensamiento en mente, la joven se acerco al escritorio y rebusco en los cajones, los cuales contenían papeles llenos de fórmulas matemáticas complejas, dispositivos USB de última generación y otra llave con la etiqueta "sótano". Jeremy tenía que ver esto, seguro que él sería capaz de descubrir que era todo eso, pues aunque ella también era muy inteligente, el brillante cerebro del chico de gafas nunca estaba de más en estos casos. Saco la llave del cajón para usarla más tarde.

Emocionada por su descubrimiento, se apresuró a salir del despacho para contárselo a sus amigos, pero se choco con alguien que no esperaba, haciéndola caer al suelo. Al mirar hacia arriba, se encontró con dos orbes rojos que brillaban en la oscuridad. Eran los ojos de Xana, el extraño chico que vivía en la mansión. Un escalofrío recorrió su espina dorsal, eso no era normal, los ojos de una persona no brillan de ese modo en la oscuridad.

Antes de que pudiera gritar siquiera, el joven se abalanzo sobre ella tapándole la boca con un paño que emitía un olor extraño, pronto, su vista se nublo, y cayo en la oscuridad de la inconsciencia.

En el piso inferior, un joven se despertaba de un sueño intranquilo, busco a tientas sus gafas en la oscuridad y rápidamente encendió la linterna de su móvil, constatando con horror la ausencia de dos personas, Xana y Aelita.

El joven no perdió tiempo en despertar a sus amigos, que rápidamente comenzaron la búsqueda de su amiga desaparecida preocupados por su paradero y la inquietante desaparición del joven que hace escasas horas había estado a punto de matarles. Su búsqueda les llevo al segundo piso, a una habitación que antes estaba cerrada, de acuerdo con lo dicho por Ulrich.

La sala en cuestión parecía un despacho, nada más entrar, encontraron una llave con la palabra "sótano" grabada en ella, parecía como si alguien la hubiera dejado caer tras un pequeño forcejeo, lo cual les hizo temerse lo peor, afortunadamente, no había rastro de sangre.

Lo siguiente que captó su atención fueron las armas expuestas en las vitrinas, falta decir que no tardaron mucho en romperlas para obtener su contenido. Ulrich y William tomaron una katana cada uno, Yumi escogió los chakrams y los shurikens acabaron en manos de Odd.

Jeremy por su parte buscaba en los cajones del escritorio, y se apresuró a guardar todo el contenido en la mochila que había traído con él.

El grupo continuó explorando la habitación en busca de una pista de Aelita, sin resultados, por lo que continuaron explorando la casa, incluso trataron de buscar fuera, mas era imposible salir.

El único lugar que faltaba por revisar era el sótano de la mansión, si Aelita no estaba ahí, estaban en serios problemas, pues probablemente no volverían a ver a la joven.


Bueno, hasta aquí el capítulo, un poco corto quizá, pero trataré de compensarlo en los próximos días... Muahahaha...

Kyrukyru~