Y aquí regreso con un nuevo capítulo, he de reconocer que me encuentro muy inspirada últimamente, y como llevo un tiempo sin actualizar... Bueno, digamos que es mi forma de compensar ^^

Os dejo ya con el capítulo ^^

Kyrukyru


Capítulo 6: El laboratorio abandonado

La puerta se abrió con facilidad al usar la llave, los jóvenes intercambiaron una mirada antes de atreverse a mirar lo que había tras ella. Unas largas escaleras de metal, cuya estética rompía por completo con el estilo del resto de la casa, llevaban a la parte más profunda de la mansión. Tenían una apariencia bastante nueva y conducían a una puerta sellada por un bloqueo electrónico.

- ¿Qué demonios es esto? -William no pudo reprimir la pregunta que salió de sus labios, más para sí mismo que para el resto.

- Parece una especie de cámara fuerte sacada de una peli de espías... -comentó Odd.

- ¿Creéis que Aelita esté detrás de esta puerta?

- No lo sé Yumi, pero pienso averiguarlo -contesto Jeremy a la par que sacaba su ordenador y lo conectaba a la cerradura electrónica.

- Buenos días Jeremy. ¿En que puedo ayudarte? -la suave voz de una chica joven salió del aparato.

- Buenos días Maya, necesito que me ayudes a abrir esta puerta.

- Esta hecho Jeremy.

Tras la breve conversación, Jeremy comenzó su tarea de hackear la cerradura apoyado por la IA de su ordenador portátil, C-106, alias Maya. Ella era un programa estándar que venía de serie en ese ordenador y al que Jeremy había tomado cariño, y, aun a pesar de estar ya un poco anticuado, no era capaz de borrarlo y adquirir otro. Entre los dos no tardaron mucho en dar con la contraseña y abrir la puerta. Tras agradecer a Maya su ayuda, Jeremy apagó el ordenador y se dispuso a pasar al otro lado de la puerta blindada junto con el resto de la pandilla.

Una vez pasada la puerta, se encontraron con otras escaleras que conducían a un largo pasillo de paredes metálicas pintadas de blanco. Todo el complejo estaba iluminado por la tenue luz de los dispositivos de emergencia, dando un aspecto tétrico al lugar.

- ¿¡AELITA!? ¡SI ESTÁS AHÍ CONTESTA! -grito Jeremy, pero no hubo respuesta alguna.

- ¡AELITA! ¡CONTESTA! -Yumi se unió a Jeremy y pronto todos estaban llamando a la joven desaparecida mientras comenzaban a adentrarse en el pasillo.

Pronto se cansaron de gritar y continuaron la búsqueda en silencio, prestando mucha atención a su alrededor en busca de alguien o algo que pudiera darles una pista, y también teniendo cuidado de dejar marcas en las paredes, pues pronto se dieron cuenta que el lugar era un auténtico laberinto. El pasillo se bifurcaba a menudo y numerosos caminos partían de él cada pocos metros, haciendo imposible orientarse.

Multitud de preguntas pasaban a toda velocidad por sus mentes, ¿qué era este lugar?, ¿para qué se usaba?, ¿quiénes lo usaban?, y, la más importante de todas, ¿dónde estaba Aelita? ¿estaría realmente en este lugar? El tiempo pasaba y no encontraban ni rastro de la chica, lo cual incrementaba considerablemente su preocupación por ella. Cada vez estaban más cansados, y la pierna herida de Yumi no ayudaba precisamente. Aunque era una chica fuerte, todo tiene un límite, y la herida había empezado a dolerle demasiado, obligando al grupo a tomar pequeños descansos.

Fue en uno de esos descansos cuando lo vieron. Una pequeña sombra correteando por un pasillo cercano, del tamaño de un gato. Se quedaron congelados al verlo, pues si bien no podían identificarlo, el sonido metálico de sus patas chocando contra el suelo no era de un animal.

No se atrevieron a respirar hasta que la extraña criatura dejo de oírse, solo entonces soltaron un suspiro que ninguno recodaba estar conteniendo.

- ¿¡Qué narices era eso!? -susurró Jeremy.

- Supongo que tienen bichos, es normal, después de todo, esto esta abandonado, sería una cucaracha. -bromeo Odd tratando de aliviar un poco la tensión.

- Pues si las cucarachas son de ese tamaño, no quiero ver como son las arañas -Ulrich siguió el juego de Odd, provocando una pequeña carcajada.

No obstante y a pesar de todo, la tensión del grupo no disminuyo demasiado, y los chicos se aferraron a las armas que habían "tomado prestadas" del despacho, listos para luchar si era necesario, si bien estaban aterrados por la idea.

De este modo continuaron investigando la zona con las armas preparadas en previsión a un posible ataque. Su camino les llevo a una sala llena de jaulas de diversos tamaños, todas ellas vacías. Posiblemente habían contenido animales de experimentación en un pasado no muy lejano.

El lugar estaba pulcramente recogido, no había papeles a la vista y el material de experimentación estaba colocado de forma que facilitara el trabajo de los investigadores.

- ¿Un laboratorio biológico? ¿Qué harían aquí? -fue la pregunta que escapo de la boca de Jeremy, que rápidamente agitó la cabeza para añadir – no, eso no importa ahora, lo importante es encontrar a Aelita...

- Así es, no parece que aquí vaya a haber algo así que...

Las palabras de Yumi murieron en su boca ante la visión de una extraña criatura. Del tamaño de un gato, forma ovalada, color amarillo y un único ojo rojo, que más bien parecía una cámara. La criatura se sostenía sobre cuatro patas metálicas y tenía grabado en su cuerpo un extraño dibujo, una especie de diana en un trípode. El robot estaba quieto mientras les observaba, analizandoles, y antes de que les diera tiempo a reaccionar, disparo. Los reflejos de Odd le salvaron de quedarse sin cabeza. Aquel no había sido un disparo normal, era un disparo láser, rápido y mortal.

- ¡Para ser un cucaracha tiene muy malas pulgas! -dijo mientras lanzaba un shuriken contra la criatura, acertando en la diana. Eso hizo que el robot cayera inerte al suelo.

- ¡Ja! ¡Nadie se mete con Odd el Magnífico!

- Perdóneme, Odd el magnífico pero creo que tiene visita. -señalo el joven castaño, pues cuatro "cucarachas" más habían entrado a la sala.

- ¡Genial! Hay una para cada uno de nosotros

Ante la bravuconería de Odd, los demás se encogieron de hombros y se enfrentaron a los robots. Ulrich no pudo evitar agradecer mentalmente a su padre por forzarle a asistir a esas clases de esgrima, él prefería el cuerpo a cuerpo, pero en esta ocasión, las armas blancas eran mucho más efectivas. No tardaron mucho en liquidar a las máquinas, aunque no salieron indemnes de la batalla, Odd fue herido en un brazo y sangraba abundantemente, pero el ruido de algo acercándose les indicaba que no podían quedarse ahí, por lo que salieron de la habitación a toda prisa.

Su perseguidor no tardo en alcanzarles y mostrarse, era un robot también, pero mucho más grande, tanto que casi llegaba al techo. Era de color rojo y tenía dos filas de ojos rojos, sumando un total de seis, este también tenía el mismo símbolo que los anteriores robots. Al igual que sus compañeros robóticos, no tardo en atacarles. Mostrando que su láser era bastante más potente y peligroso, pues logro agujerear el suelo metálico.

- ¿Ahora un cangrejo? Normalmente no diría que no a una mariscada pero creo que que se han equivocado con mi pedido.

Probablemente no era momento para bromas, pero ya estaban acostumbrados a Odd, así que en cierta medida les alegró ver que no había perdido su sentido del humor. Era una señal de que estaba bien a pesar de todo. Su forma de ser les daba ánimos para seguir luchando, pero en esta ocasión solo podían correr, ya que el pasillo era demasiado estrecho para pelear. No obstante, el mero hecho de huir ya suponía un gran reto, pues la criatura no cejaba en su empeño de matarlos. Uno de sus disparos golpeo la pierna de Jeremy, haciéndole caer de bruces, el robot con forma de cangrejo no tardo en alcanzarse y situarse sobre él, haciendo que una luz azul surgiera de la parte inferior de su cabeza.

- ¡JEREMY! -gritaron al unísono.

Por suerte, el joven logro rodar a sus amigos evitando el potente láser que surgió de la parte inferior del monstruo, que fundió el suelo e hizo caer al cangrejo por el agujero que él mismo había creado, no obstante, antes de caer, clavo una de sus garras en la pierna herida del joven con gafas, arrastrándole con él en su caída. El grito horrorizado de su amigo resonó en sus cabezas golpeándoles como un mazo, pero no tuvieron oportunidad siquiera de gritar, pues un nuevo robot entro en escena disparando contra ellos. El cangrejo recién llegado saltó el agujero que su compañero acababa de hacer y llego hasta ellos para usar sus patas afiladas como armas, en un descuido del robot, William y Ulrich cortaron las patas delanteras del robot, desequilibrandole y obligandole a mostrar el símbolo de su lomo. Yumi no perdió el tiempo y uso sus chakrams para destruir al robot, que dejo de moverse.

Tras el sonido del robot desactivarse se hizo el silencio, ninguno sabía que hacer, y centraban sus miradas en el agujero que se había tragado a su amigo. No sabían como sentirse, no tuvieron mucho tiempo para pensar, pues el sonido del techo derrumbándose sobre ellos les alertó del peligro segundos antes de que el techo colapsara.


Eso fue todo por ahora ^^

Me he divertido mucho escribiendo este capítulo y espero que guste. ¿Dije que la cosa se ponía interesante, no? Bien, el próximo capítulo será... como decirlo... bueno, ya lo leerán...

Yo me despido ya, nos leemos, y si HeiMao, no tengo alma, pero da igual, ¡la recuperaré tarde o temprano! Otra vez...

Kyrukyru