¡Holaaaaa! ¿Dos capítulos en un día? ¡ES EL FIN DEL MUNDO! ¡CORRED INSENSATOS!

Vale, exageré xD. Pero tengo una buena razón para esto, y es que hoy mi pequeña HeiMao.3 cumple 18 añazos, crecen tan rápido *se seca lágrima artificial* Pasatelo muy bien y cuida bien de ese pequeño dragón que te han regalado (P.D.: Kyru también te felicita)

Hay este capítulo dedicado, me lo he pasado muy bien escribiendolo y espero que te guste, es lo que te prometí :3

¡ADVERTENCIAS!: gore :3

Kyrukyru


Capítulo 7: Sangre

El joven castaño despertó con todo el cuerpo adolorido. La cabeza le daba vueltas y le palpitaba, su visión era borrosa. Vagas imágenes golpearon su mente de golpe, el cangrejo, Jeremy cayendo, un temblor, el techo cayendo. Recordó que había empujado a Yumi fuera de peligro y después había caído inconsciente. Se llevó una mano a la cabeza, pudo notar algo caliente saliendo, al volver a mirar su mano, un liquido rojo la cubría. Un escalofrío recorrió su espalda y se apresuró a buscar a sus amigos entre la montaña de escombros. No muy lejos de él estaba Yumi, tirada en el suelo, completamente inmóvil. Con el corazón en un puño se acercó a ella gritando su nombre.

- ¡Yumi! ¡Yumi despierta! ¡Por favor, despierta Yumi!

Los ojos de la joven temblaron un poco antes de abrirse, su vista estaba desenfocada y su voz sonó débil cuando habló.

- ¿Ulrich?

- Sí, soy yo Yumi. ¿Estás bien?

La joven asintió débilmente mientras se incorporaba, miró alrededor en busca de alguien más aparte de ellos, pero no vio a nadie. Miro a su compañero con preocupación, para luego fijarla en la pila de escombros que había bloqueado el pasillo.

- ¿¡Hay alguien ahí!? ¡Ulrich, Yumi, William! ¿Estáis ahí? -la voz de Odd venía del otro lado de los escombros

- ¡Estamos aquí! ¿Tú estás bien?

- Sí, ¿y vosotros? ¿Estáis todos bien?

- Sí, pero estamos solo Yumi y yo.

- Que mal...

- ¿Qué vamos a hacer ahora?

El joven moreno despertó en un lugar frío, sentía un dolor agudo e insufrible en la pierna izquierda, el solo moverla un poco hacía que el dolor incrementara de forma exponencial. Trato de llevarse una mano a la cabeza, pero no pudo. Abrió los ojos de golpe para encontrarse en una habitación desconocida, estaba tumbado en una especie de camilla. Levantó la cabeza lo máximo que pudo para descubrir que unas fuertes correas lo ataban a la camilla e impedían su movimiento. También vio lo que le molestaba en la pierna, una vara de acero se había clavado en ella.

- ¿Ya te has despertado?

La voz fría y monocorde de Xana llego a sus oídos clara como una campana, provocandole un escalofrío. La voz provenía de su izquierda, así que dirigió su mirada en esa dirección. El muchacho de ojos rojos estaba sentado en un pequeño estante de metal, jugando con su cuchillo militar.

El chico se levanto de un salto y camino hacia William con una extraña sonrisa en su usualmente inexpresivo rostro.

- Eso está bien, ya comenzaba a aburrirme -el tono psicótico con el que dijo esas palabras hizo que William se estremeciera.

- ¡Suéltame, maldito hijo de...!

Las palabras del joven se transformaron en un grito cuando Xana movió bruscamente la vara de acero incrustada en su pierna, continuó removiendo la vara en la herida durante unos eternos cinco minutos hasta que finalmente se cansó y miro a William. Este le devolvió una mirada cargada de odio, sus ojos estaban vidriosos por el dolor y su respiración agitada. Xana sonrió de nuevo, era una sonrisa forzada e inhumana propia de un monstruo, y se acerco al hombro derecho de William cuchillo en mano, lugar donde clavó su arma. De los labios de William solo escapó un siseo de dolor, no estaba dispuesto a darle la satisfacción de oírle gritar.

En otro lugar y ajenos al sufrimiento de su amigo, tres jóvenes habían acordado continuar la búsqueda de Aelita y sus otros dos amigos desaparecidos. Ante la imposibilidad de reunirse debido al derrumbe, habían acordado encontrarse en la salida. El grupo formado por Yumi y Ulrich había comenzado a caminar cuando estuvieron a punto de caer por un agujero del suelo. Los adolescentes iluminaron el agujero, no parecía haber mucha altura hasta el suelo. Se miraron entre sí sin saber que hacer, hasta que Yumi vio algo en la oscuridad.

- ¡Es la mochila de William!

Sin pensarlo mucho, ambos bajaron con cuidado al piso inferior y comprobaron la mochila, efectivamente, era la de William. No muy lejos estaba la katana que se había llevado del despacho. Empezaron a llamar a gritos al joven, pero no obtuvieron respuesta, intercambiaron una mirada preocupada y comenzaron a examinar la zona. No tardaron en encontrar un rastro de sangre, como si algo o alguien hubiera arrastrado a una persona herida. No pudieron evitar tener un mal presentimiento.

El olor a sangre embotaba sus sentidos. Estaba por todas partes, en su ropa, en la ropa de su agresor, en el suelo, en las paredes, la misma sabana que cubría la camilla estaba totalmente roja. Su boca también sabía a sangre, y el sabor metálico de esta le causaba nauseas. Esta asustado, no quería morir, y saber que no podía hacer nada para evitarlo le aterraba. Xana había estado apuñalandole una y otra vez en diversas zonas, y cuando perdía la sensibilidad en una zona, pasaba a la siguiente, teniendo cuidado siempre de no dañar ningún órgano interno. Él no quería que muriera demasiado pronto, pero empezaba a cansarse. William lo supo cuando Xana clavó el cuchillo en su abdomen, hundiéndolo hasta el mango. Un par de traicioneras lágrimas trataron de escapar de sus ojos, pero consiguió mantenerlas en su lugar, no quería darle esa satisfacción. Cerró los ojos con fuerza cuando Xana comenzó a mover el cuchillo en su estómago con lentitud, apretó los dientes para evitar gritar, con tal fuerza que pensó que se iban a partir.

No supo cuanto tiempo transcurrió hasta que Xana dejó de mover en cuchillo, estaba desorientado y dolorido, cada fibra de su ser dolía, el solo hecho de respirar dolía. No se molestó en abrir los ojos, podía notar como su fuerza se iba rápidamente, ni siquiera sabía como es que seguía consciente. Estaba ya por irse, notaba como el sueño comenzaba a inundarle, pero al parecer, Xana tenía otros planes.

William abrió los ojos de par en par al sentir los afilados dedos del chico agarrándole el cuello, solo para encontrarse con los ojos carmesí del chico. Xana estaba tan cerca que podía sentir su respiración acelerada en su cara. Dijo algo que no pudo oír a través de todo el dolor que sentía y lo próximo que supo es que la mano izquierda de Xana se acercaba peligrosamente a su ojo izquierdo. El horror le invadió cuando entendió lo que pretendía, y trato de zafarse, pero la mano en su cuello inmovilizaba completamente su cabeza. Trató de cerrar los ojos, mas no sirvió de nada, los dedos de Xana fueron más rápidos, se hundieron rápidamente en la cuenca izquierda, desagarrado el tejido que unía el globo ocular al cráneo, cortando nervios y capilares, salpicando su cara con su propia sangre.

Y William no pudo evitarlo. Grito. Grito como nunca antes había gritado en su vida. Y grito aún más cuando sintió como su ojo izquierdo era arrancado.

Un grito desgarrador inundo el pasillo, sobresaltado a los dos adolescentes que caminaban por él.

Intercambiaron una mirada asustada al reconocer la voz y echaron a correr en dirección a los gritos, siguiendo el rastro de sangre.

Silencio, era todo lo que quedo en la sala. Su respiración agitada era lo único que rompía el silencio. Nunca antes había creído posible sentir tanto dolor como sentía en esos momentos. Xana se había marchado a algún lugar con su ojo. Se había llevado también su cuchillo. Estaba completamente solo, y se estaba muriendo.

Lo supo cuando el dolor comenzó a desvanecerse, cuando sus párpados amenazaron con cerrarse.

Lo supo cuando un extraño sopor comenzó a invadirle, cuando sus sentidos comenzaron a fallar.

Lo supo cuando su respiración se hizo más lenta.

También sabía que si cerraba sus párpados, nunca más volvería a ver nada, él no quería morir, pero no podía hacer nada, y así, con ese pensamiento amargo, sus parpados cayeron.

Y William Dunbar expulsó su último aliento.


¡Y así fue como William se convirtió en la carita tuerta! :D ... Mejor corro...

¿Me he pasao, no? Bueno, como sea, feliz cumple HeiMao yo por lo pronto voy a encerrarme en mi bunker D:

Nos leemos, kyrukyru

P.D.: La cara tuerta aprueba este capítulo ._