And I'll walk slow, I'll walk slow
Take my hand, help me on my way.
And I'll walk slow, I'll walk slow
Take my hand, I'll be on my way.

Erwin se giró, bajando la vista para mirar a los ojos de Levi. Por primera vez en años no sabía qué decir. Nada se le pasaba por su mente. Estuvieron así, mirándose el uno al otro, y por un momento Erwin recordó una situación similar, la primera vez que Levi había salido de las murallas, su primera expedición juntos.

'Deberías tener cuidado con tus maniobras.' Dijo por fin. 'Podrías haberte matado'.

'Podría.' Dijo Levi sin cambiar su cara inexpresiva.

'Levi, decidiste unirte a nosotros. Eso conlleva una serie de responsabilidades, entre ellas la de que tienes que estar en tu mejor forma física. Muerto no eres útil.'

'Muerto no te soy útil.' Contestó él. 'Es enternecedora tu jodida preocupación por mi vida.'

Erwin quería decir algo, pero en ese momento el viento sopló y con él puso oler el sudor de Levi mezclado con su olor corporal. Era una mezcla entre suciedad del ejercicio y limpieza con acabado a limón. Una contradicción, como el mismo hombre. Erwin le miró, vio como la camisa que llevaba remangada se movía con el viento, como el cuello estaba abierto, como había una gota de sudor cayendo por su cuello y notó como su cuerpo se movía levemente hacía él, intentado estar más cerca; notó como su boca se secaba, haciéndole saber que solo recorriendo el cuello con su lengua sería capaz de saciar su sed.

'No le diré a nadie que entrenas a esta hora.' Dijo controlando su voz.

Levi le miró de arriba a bajo. Erwin era bueno al leer a otras personas, y últimamente se había hecho bueno al leer a Levi, aun así había momento como este que no sabía que pasaba por la cabeza del hombre bajito.

Levi no dijo nada, simplemente se dio media vuelta y se fue.

/

Erwin podría acostarse con quien quisiese, y el hecho de que no le importase que fuese hombre o mujer le habría mucho el campo de elección, aun así elegía siempre gente desconocida, no prostitutas, pues tenía una imagen que forjarse. Tenía el día libre y se había propuesto como meta follar. Estaba convencido que una vez que lo hiciese todo volvería a la normalidad. Para ello formó un meticuloso plan que realizó a la perfección: salió con Mike en su día libre. Fue al bar más alejado de la base en su ropa de calle. Espero a que el alcohol hiciera efecto en la clientela y luego eligió a alguien con el que subir a la parte de arriba del bar, donde había un hostal.

No se dio cuenta de a quién había elegido hasta que fue demasiado tarde y ya estaba en la cama con ella. La mujer era bajita, de melena corta y negra, colocada a cuatro patas, dando la espalda al capitán y gimiendo mientras este se movía dentro de ella. Erwin llevó su mano a la cadera de ella, mucho más pequeña que la suya y de tacto suave, mientras golpeaba con fuerza.

Levi.

No lo dijo, pero en su mente el nombre sonó como un gritó en un auditorio vacío. Erwin paró, dándose cuenta de lo que acababa de suceder, de la imagen que su mente había conjurado del soldado, y miró a bajo, dándose cuenta de lo fácil que era imaginar que era a él a quien tenía a cuatro patas.

'No pares.' Dijo ella con un gemido entrecortado y Erwin continuó por inercia, intentando recordar el nombre de la mujer que tenía ante él y solo pudiendo escuchar Erwin con la inexpresiva voz del ex-criminal.

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Erwin y Levi no eran amigos. Nunca habían sido amigos y seguramente nunca lo serían. Era cierto que había un lazo innegable entre ellos. El respeto y la confianza que ambos depositaban en el otro era más que clara para cualquiera que quisiese verla. Pero a parte de un gran trabajo en pareja y una capacidad inigualable por parte de ambos de confiar en el otro no había nada más.

Erwin pensaba que Levi seguía enfadado con él de forma inconsciente por la muerte de sus amigos. Pensaba que Levi no era de los que hacían amigos y menos aún se hacía amigo de la persona que le había metido la cabeza en agua de alcantarilla. Erwin sabía que nunca serían amigos, que nunca habría nada entre ellos más allá de compañeros del Cuerpo. Y Erwin era feliz por ello. Todo era más fácil así. No había sentimientos, no había preocupaciones, no había nada que le moviese de su meta por liberar a la Humanidad.

Erwin podía vivir reprimiendo sus sentimientos, dejándolos solo salir en la ocasional paja que se hacía cuando el estrés le podía. Erwin estaba tranquilo. Había encontrado el problema, lo había resuelto y lo había archivado. Todo estaba en orden. A los dos meses Erwin fue nombrado el treceavo Comandante del Cuerpo de Reconocimiento. Todo iba según su plan.

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'¿Cuánto tiempo vamos a seguir así?' Preguntó Levi una tarde desde el sofá de su oficina, donde solía pasar la mayor parte del tiempo desde que le habían asignado el despacho a Erwin.

'Seguramente unos meses más. A principios de Noviembre mandaré mi propuesta para reorganizar los horarios y la plantilla. No quiero presionar mucho, hace solo tres meses que me ascendieron.' Dijo el Comandante firmando las bajas médicas de los cinco soldados heridos en la última expedición.

'No me refiero a los jodidos horarios. Me refiero a nosotros.' Levi dejó su taza en la mesa, descruzando las piernas. 'Al principio pensé que lo tenías planeado, siendo un neurótico como eres, pero según pasan los meses he empezado a pensar que no vas a hacer nada.'

'¿A qué te refieres?' Dijo Erwin dejando la pluma y mirándole fijamente.

Levi hizo el "tck" tan característico suyo mientras se levantaba. Se colocó al otro lado de la mesa, poniendo sus manos encima y situándose en frente de su Comandante.

'Me refiero a cuánto más vamos a estar sin follar. Porque te juro que pensé que estaríamos haciéndolo por estas fechas. Quizás también prefieres esperar unos meses para asentarte en el cargo. Aunque con el trabajo que tenemos corremos un alto riesgo en morir antes de poder disfrutar de la polla del otro.'

El silencio que hubo a continuación fue uno tan silencioso que era atronador. Se podía oír el viento golpear contra la ventana. A un líder de escuadrón gritar órdenes a los soldados. El sonido del gas y las cuerdas al chocar contra el aire y los árboles. Se podía hasta oír a los caballos en sus caballerizas. Pero lo que más se podía oír era la respiración pausada de Levi, acompañada por la casi inexistente del Comandante.

Erwin tenía un plan. Erwin iba a liberar a la Humanidad de las murallas que la aprisionaban. Erwin tenía poder. Era Comandante del Cuerpo de Reconocimiento. Erwin tenía medios. Entre sus filas estaba el Soldado más fuerte de la Humanidad. Erwin tenía un plan. Erwin no tenía tiempo para nada que no fuese dicho plan, dicha meta.

Erwin se levantó de la mesa tranquilamente. Bordeó la mesa e hizo algo que no había hecho desde la muerte de su padre. Actuó impulsivamente, sin pensar, sin planear, sin considerar las consecuencias.

Había veintiocho centímetros de distancia entre ambos. El subconsciente de Erwin lo sabía y actuó en consecuencia, bajando su cabeza y flexionando las rodillas. Puso ambas manos a cada lado de la cara de Levi y antes de que este pudiese decir "¿qué coño?" Erwin le besó.

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Nunca hablaron de su relación. Nunca se sentaron a discutir cómo habían ido del punto A al C suprimiendo el B por completo. Nunca se pararon a pensar porque ha veces follaban como animales y otras hacían el amor como si de una novela rosa se tratase. Nunca hablaron de como el cambio en su vida privada solo había favorecido su dinámica de trabajo. Nunca se sentaron a hablar sobre lo que significaban el uno para el otro, ni trataron de buscar un adjetivo calificativo más allá de comandante y capitán. Nunca hicieron nada convencional; pero a Erwin eso le tranquilizaba. No vivían tiempos convencionales, no eran hombres convencionales y su relación no era convencional.

Erwin Smith no había nacido para ser un hombre convencional.

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La pura realización de sus sentimientos le vino una noche, cuando tenía en sus brazos al ahora Capitán, después de una larga sesión de sexo.

Amo a este hombre.

El concepto era sencillo, era algo que la humanidad había hecho desde su creación. El amor era algo característico de los humanos, cosa que tranquilizaba a Erwin pues le hacía pensar que no era el monstruo que a veces veía reflejado en el espejo.

Estoy completamente enamorado de este hombre. De este menudo hombre con el peor genio que uno pueda encontrar. De este criminal. De mi arma definitiva para acabar esta guerra.

Era un pensamiento peligroso y Erwin lo sabía. Nadie podría saberlo nunca, nadie podía averiguar que su mayor fortaleza era también su mayor debilidad.

'Para.' Dijo Levi recolocándose encima de su pecho con voz molesta.

Erwin no dijo nada, simplemente le miró.

'De pensar. Es molesto. Deja ese jodido cerebro tuyo descansar por un rato.'

'Lo siento.' Erwin besó la cabeza de Levi, apretando un poco sus brazos para notarle más cerca, aún sabiendo que no era posible.

Estuvieron un rato en silencio. Levi recorriendo con sus dedos el pecho de Erwin mientras este le acariciaba el pelo.

'Levi.' Dijo Erwin intentando expresar lo que sentía. Levi tenía derecho a saberlo.

'Calla.' Dijo este sin mirarle.

'Levi, es importante.'

'Calla.'

'Levi.' Suspiró Erwin.

Levi subió por su cuerpo, colocándose cara a cara con él.

'Sé lo que vas a decir. No lo hagas. Por favor. No lo hagas.'

Erwin pensó por un segundo que Levi no quería oírlo porque no sentía lo mismo, pero ese pensamiento se evaporó al ver sus ojos grises. Levi no quería oírlo porque al hacerlo sería algo real, algo tangible, algo extremadamente peligroso para dos personas que pueden morir en cualquier momento. Había demasiada responsabilidad en las palabras, demasiadas ataduras, demasiados sentimientos que no tenía tiempo de sentir.

Erwin asintió y no dijo nada.

Levi suspiró aliviado y le besó.

Seguramente nunca podrían decirse las palabras que ambos sentían, pero no pasaba nada. A Erwin no le hacía falta oírlas, podía sentirlas en los besos de Levi, podía notarlas en sus caricias, estaban presentes cada vez que este ponía su vida sus manos, siguiendo sus órdenes.

Erwin Smith había jurado dar su vida por la Humanidad, y fue consciente en ese momento que parte de ella, era Levi.