The day has come at last
Our precious jewel has returned
I'll be the first to say welcome back
Oh welcome back
Kazama despertó en su cama, cuando aún estaba oscuro afuera. Abrió un ojo, algo confundido. Había tenido ese sueño de nuevo... Últimamente era todo en lo que pensaba. Hacía una semana ya que se había vuelto a mudar a Kasukabe, de forma permanente. Pero no se veía con la valentía de salir a la calle, sobre todo por si se encontraba con sus antiguos amigos.
Sin embargo en unas horas, cuando amaneciese, tendría que salir por fuerza. Era su primer día en el Instituto.
El chico de ahora dieciséis años se giró, abrazando su muñeca favorita la cual ya había olvidado como la consiguió, intentando dormir el poco rato que le quedaba. Pero era imposible. Estaba demasiado nervioso.
Dio vueltas por la cama, suspirando, hasta que la alarma de su móvil le anunció que era hora de levantarse.
Se dio una ducha rápida, pensando en demasiadas cosas a la vez.
En primer lugar, ¿podría seguir siendo aquí la misma persona que era en Australia? No... No se refería a Toru Kazama, el estudiante de dieciséis años. Si no a su otro yo.
Inspirado en su heroína favorita, Moepi, Kazama había adoptado una identidad secreta a la que llamó Hikkomoepi.
Al principio no era más que un juego en el que se disfrazaba con trajes que su madre le cosía, e iba por ahí meneando una varita falsa. Pero un día, mientras jugaba en su jardín trasero, oyó el grito de una anciana desde la calle. Sin importar su apariencia, Kazama salió corriendo para encontrar a la mujer siendo atracada a punta de pistola. Dudó un par de segundos, pero al final se lanzó encima del maleante y lo golpeó con su varita repetidas veces, hasta que cayó inconsciente.
Desde ese hecho, decidió que ayudaría a todo aquel que pudiese. Cambió el diseño de su traje, y se hizo con algunos aparatos útiles tales como una varita fabricada específicamente para él, que cambiaba su atuendo al instante, y un radar que captaba las ondas de gritos de los alrededores. Pronto, fue alguien reconocido en la ciudad Australiana en la que vivía, hasta que se mudó a Kasukabe hace un par de semanas.
Kazama salió de la ducha, y se secó el pelo con una toalla de mano, mirándose al espejo. Hizo una mueca, mostrando sus dientes que estaban invadidos por metales que intentaban mantenerlos rectos. Sinceramente, hoy no tenía ganas de nada. Apenas había dormido bien, y para colmo tendría que asistir al feo instituto publico de Kasukabe, ya que para cuando llegó las matrículas habían cerrado.
Se puso el uniforme, y peinó cuidadosamente su cabello perfecto, aun sobrándole algunos minutos. Echó un vistazo a su varita, y se quedó unos segundos pensando, antes de meterla en el bolsillo del almuerzo de su mochila.
- Hasta luego, mamá. -Se despidió Kazama, a punto de salir por la puerta.
- Toru, cielo, aun es temprano. ¿Ya te vas?
- Si... Quiero llegar pronto. -Sonrió el chico. Su madre le dio un beso en la frente. A pesar de ser ya un adolescente, su hijo no era demasiado alto, más bien bajito y delgaducho. Algo que lo acomplejaba un poco.
- Ten un buen día.
- Gracias.
El chico comenzó a caminar hacia , pensativo. ¿Qué iba a hacer cuando viese a sus antiguos amigos? ¿Lo reconocerían acaso? Tal vez ni siquiera fuesen a ese Instituto, aunque era lo más probable.
- ¡No te vayas, jooo! ¡Espérame! -Una voz familiar, llamó la atención de Kazama, que se giró para ver a un chico moreno con su uniforme correr hacia él.
- ... ¿Huh? -Pero el chico pasó de largo, y sólo paró cuando llegó al lado de una muchacha de pelo largo y pelirrojo que caminaba un par de metros delante suya. Esta miraba al desconocido con cara de pocos amigos, y las manos en las caderas.
- Masao no vuelvo a recogerte. Siempre llegas tarde. -Se quejó con voz aguda, girando su rostro con desprecio.
- Masao... -Susurró Kazama examinando al chico. Tenia el pelo liso no muy largo, pero si más que él. Además era algo regordete. Esa nariz no engañaba a nadie. ¡Era Masao! Su amigo desde la guardería.
- Jope, Nene. No es tan tarde. Podrías haber esperado un poco más.
- Y Nene...
- ¡No! Aun tenemos que ir a por Bocchan y Shinnosuke. Es MUY tarde, Masao.
Toru abrió la boca, pero no pudo pronunciar ni una palabra. Estaba ahí parado como un tonto, mirando a sus dos amigos de la infancia, y ni siquiera sabía qué decir.
- ¿Eh? ¿Y tú que miras, niño? Circulando. -Soltó Nene, fulminándolo con la mirada. Masao levantó la vista hacia él también, sólo que este parecía sorprendido.
- ¡Espera! ¿No es...?
- ¿Eh? -La pelirroja miró al chico a su lado y luego de nuevo al extraño.
- Es inconfundible. Ese flequillo, esa ropa impecable, esa expresión confusa de bobo...
- Oye tu... -Toru entrecerró los ojos por este último comentario. Pero Nene cambió su mueca de asco, a una de emoción.
- ¡Anda es verdad! ¡ES KAZAMA!
- ¡KAZAMAAA!
Los dos corrieron hasta el chico, y se lanzaron encima para abrazarlo. El moreno intentó zafarse, un poco avergonzado. ¡Era más bajito que Nene! No sólo eso... También más que Masao, aunque no por tanta diferencia. ¿Cómo demonios había podido pasar eso?
- Kazama te hemos echado tantísimo de menos. -Lloriqueó el chico. Hasta Nene parecía haberse emocionado.
- Oh dios... Ya verás cuando te vean los demás. ¡Oh! ¡Ya verás cuando te vea Shinnosuke! -La chica se separó, tirando de Masao también. -¡Vamos! ¡Tenemos que recogerlos!
Y dicho esto, Nene agarró las muñecas de los dos chicos con fuerza y comenzó a andar a paso rápido.
- Por cierto, Kazama. Tienes que contarnos todo sobre Australia. -Sonrió ella.
Fueron a casa de Bocchan, y para la suerte de Toru, el chico seguía siendo alguien tranquilo, por lo que no recibió mas que un apretón de manos, y una sonrisa.
Pero ahora venía la parte difícil. No estaba para nada preparado para reencontrarse con Shin-Chan. Quien sabe cual sería su reacción al verle. Aunque una parte de él moría de ganas por abrazarlo y verlo, y otra parte sentía curiosidad por el aspecto actual de Shinnosuke.
Masao, Nene y Bocchan parecían disfrutar de lo lindo, arrastrando hasta la casa de los Nohara, es más, los dos primeros tenían sonrisas malvadas adornando sus rostros.
Llegaron a la casa del moreno que seguía exactamente igual que como hace unos años. Nene les dijo a Masao y a Bocchan que escondiesen a Kazama detrás suya, que como era tan pequeño que no se notaría. Él se sintió ofendido, pero lo dejó pasar.
La única chica del grupo llamó a la puerta con fuerza.
- Shinnosukeeee. Soy Nene. Abre.
Pasaron unos minutos, hasta que Kazama oyó la voz de Misae en la puerta.
- Oh hola, chicos. Shin-Chan y Hima están desayunando. ¿Queréis pasar?
Nene le susurró algo a la mujer, mientras Kazama se asomaba tímidamente.
- Ya entiendo... -Sonrió la señora Nohara, saludando al chico con la mano. -Bueno, les meteré prisa. -Guiñó un ojo, y se metió adentro. Lo siguiente que se oyeron fueron gritos, tanto por parte de Misae como de sus hijos, hasta que estos salieron disparados de la casa, con comida aun en la boca.
Kazama no podía ver nada, pero oyó la risa de Misae antes de cerrar la puerta con fuerza.
- Buenos días, Shin-chan. -Saludó Nene con una gran sonrisa. -A ti también, Hima.
- Buenas. -Respondieron los dos al unísono. La voz de Shinnosuke era algo más grave, pero tampoco había cambiado mucho.
- ¿Ih? ¿Qué hacéis ahí parados? -Preguntó. Kazama oyó pasos acercarse, pero Nene lo agarró del brazo.
- ¡Es que tenemos una sorpresa para ti!
- ¡Wooo! ¿Es una chica guapa? ¡Nenaaaa! ¿Te gusta el pimientoooo? -El chico intentó acercarse de nuevo, pero Nene se lo impedía. Kazama resistió las ganas de gritarle que se comportase. Pero en el fondo... Esto le traía recuerdos.
- Mas que una chica guapa, es un chico guapo, Shin-chan. -Sonrió Masao.
- Wooo, Wooo. No sabía que paseabas por esa acera, cabeza de melón.
- ¡NO ES ESO! ¡Y no me llames cabeza de Melónnnn! -Lloriqueó como respuesta.
- ¿Un chico guapo? -Himawari se acercó corriendo, y Nene no fue capaz de agarrarla como hizo con su hermano.
- ¡Eh, guapo! ¿Te gustan las zanaho- La chica de pelo corto y naranja, se quedó parada delante de Kazama. Ambos se quedaron mirando un rato.
- Tu... -Empezó ella. Nene sonrió, pensando que la chica lo reconocía -Tu... ¿Quién eres?
Kazama entrecerró los ojos, casi incrédulo. ¿Tanto para eso?
- ¡Eh! Es mi sorpresa, Himawari, aparta.
Shin-chan se deshizo del agarre de Nene, y corrió hasta donde se había quedado parada su hermana. Los ojos de Kazama se cruzaron con los de Shinnosuke, ante las atentas miradas de sus amigos.
El más bajito comenzó a notar sus mejillas enrojecer. Shin-chan había crecido... Bastante. Tenía el pelo negro, alborotado como si hubiese despertado así mismo. Aun conservaba sus pobladas cejas, que ahora estaban curvadas por la sorpresa. Su piel, comparada con la de Toru era mucho más morena, ahora algo roja por la zona de las mejillas. Y no hace falta decir que le sacaba casi una cabeza. Era el segundo más alto del grupo, después de Bocchan.
Llevaba una sudadera roja debajo del uniforme, destacando entre los demás, igual que Himawari llevaba un girasol en el suyo en vez del escudo del Instituto.
- Hola... Shinnosuke. -Sonrió timidamente Kazama, mostrando sus dientes con el maldito aparato dental.
- Tu... -Shin-chan ladeó la cabeza. -¿Quién eres?
Casi consigue hacer gritar a todos sus amigos, incluido al propio Toru, pero Misae se adelantó abriendo la puerta con un golpe.
-¿PERO NO LO VES? ¡ES KAZAMA! -Soltó, sorprendiendo a su hijo, y a todos los demás. -U-uy... Perdón... -Rió de forma nerviosa, volviendo a cerrar.
- Cotilla. -Susurró Shin-Chan poniendo morritos.
- Shin-chan... ¿De verdad no te acuerdas de mi? -Toru sintió, por algun motivo un agudo dolor en el pecho. Aunque sabía que esto podía pasar, por supuesto. Habían pasado años desde que se vieron por última vez. Pero... Aun asi...
El moreno comenzó a reír de pronto, agarrando los hombros de Kazama, y tirando hacia él para un abrazo, lo que le pilló por sorpresa.
- Casi no te reconozco, Kazama. Si no quieres que te olvide del todo, tendrás que quedarte para siempre... -Susurró con una amplia sonrisa.
- Wooo, wo. Asi que este es el famoso Kazama. -Comentó Himawari. -Shinnosuke siempre esta que si Kazama hacía esto, que si Kazama hacía lo otro...
- ¡Cállate Hima! -Le gritó su hermano, separándose de Toru, para encararla.
- ¡Pero no estoy mintiendo! -Respondió también con un grito la chica. Los demás comenzaron a reír, por la pelea de los hermanos Nohara. Kazama acabó con una sonrisa, y miró la pantalla de su móvil.
- ... ¡AHHH!
- ¿Eeh? ¿Qué pasa? -Shinnosuke comenzó a zarandear al más bajito, que no dejaba de gritar.
- LLEGAMOS TARDE POR QUINCE MINUTOS.
- Oh. -Los demás volvieron a reír, y empezaron a correr hacia el instituto.
¿Por qué tenía que pasarle esto a Kazama? ¡Si había salido temprano!
Menudo comienzo de curso
