Inmerso en la fría noche, Sebastian observó al Shinigami Pelirrojo. Este le sonreía de una manera tan maliciosa, que él sintió que no tenía escapatoria alguna.
Mmm, Sebas- chan. -Dijo Grell Sutcliff
Grell. –Sebastian no masculló ni una palabra más.
Grell comenzó a acercarse lentamente, y caminó en círculos alrededor de Sebastian, como rodeándolo.
Sigues igual de bello que siempre ¿Cómo haces para mantenerte así luego de tantos años- Grell en ningún momento deshizo su sonrisa
No tengo tiempo para tus juegos.- Respondió Sebastian- ¿Para qué me has llamado? ¿Qué pretendes?
Grell paró de caminar y ahora se encontraba atrás de él. Con delicadeza envolvió sus brazos en la cintura del demonio y labios estaban muy cerca de su oreja.
Tengo información valiosa, sobre tu Bocchan.- Susurró Grell a un milímetro del oído de Sebastian. – En nuestras listas de la muerte, figuran tu nombre y el de Ciel Phantomohive para que sus almas sean recogidas en una fecha cercana.
Sebastian quedó helado. No, eso no podía ser ¿Ellos morirían? Si, Ciel moría no podría tener su alma. Y si ambos morían… No, no podía creerlo
Sin embargo…-Continuó Grell- Hay una manera, de poder salvarlos, a ambos. Es revelarte cierta información que te permitirá estar alerta, y prepararte. Confió que si estás preparado adecuadamente no puedes cometer ni un error Sebastian ¿Qué clase de mayordomo de la Familia Phantomohive serías si no pudieras cumplir semejante tarea tan sencilla?
Sebastian se sorprendió por el hecho de que el Shinigami estuviera dispuesto a revelarle semejante información. Sin duda rompería una de las Sagradas Leyes del Shinigami. Sin duda, no le resultaría nada barato
Dime, Grell.-Sebastian habló en tono calmado mientras los brazo de el Shinigami se soltaban lentamente de su cintura y se alejaban- ¿Cuál es tu precio? ¿Qué quieres a cambio? Dinero, o será… ¿Otra cosa?
Grell comenzó a reír a carcajadas, lo tenía en sus manos. El estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por aquella información.
– Quiero tocarte, quiero sentirte de todas las maneras posibles. Sé que no haces nada sin orden de tu amo, pero hacer ESTA excepción para salvar su vida… ¿Puedes verdad?
Sebastian no tenia escapatoria, si quería salvarse y salvar a su amo debía hacer este pequeño sacrificio.
Se volteó y miró cara a cara al Shinigami. De forma brusca lo tomó de la cintura y comenzó a besarlo. El Shinigami, mas que feliz de cumplir por fin su sueño, se mostró dócil, Ya que el seria el pasivo.
Sebastian se quitó la ropa con cuidado y sin dejar de besarlo, comenzó a desnudarlo a él.
Sobre aquel frío césped, Dos razas de seres sobrenaturales se unirían en aquel acto. Los animales del Bosque retumbaron con aullidos, los ecos de los suspiros de ambos.
Sin mas preámbulos, Sebastian tomó su miembro y lo empujó hasta el fondo de el cuerpo del Shinigami.
Grell, si parar de Gemir, murmuró el nombre de Sebas-chan durante todo el acto.
Sebastian sentía placer inimaginable, nunca lo había echo con otro hombre y era sin dudas, mejor.
Ambos terminaron con un sonoro gemido mientraz el Bosque donde se cometió aquel pecado, quedó en silencio. Solo de fondo el sonido de los grillos, que marcaban en climax de la noche.
Cuando todo terminó y ambos se vestían, Grell no pudo contener su carcajada.
Viendo esto, a Sebastian no se le ocurrió mas que pensar que todo aquello era una trampa de ese indeseable para acostarse con él. Pero antes de que pudiera preguntárselo…
-Se lo que estas pensado, Sebas-Chan- Dijo Grell- Pero solo río de felicidad, no te he mentido ni por un momento.
-Empezaba a pensar que me habías engañado
-Ni por asomo. Por cierto, eres realmente bueno –Dijo Grell mirando por encima de sus gafas- ¿Estas listo para escucharme?
Sebastian se acercó al Shinigami y escuchó palabras tan perturbadoras que tan solo con la primera frase, decidió algo totalmente fuera de cordura. Ciel Phantomohive no podría enterarse de nada
