Capítulo octavo

Raito abrió un portal que conducía con el Arco de cristal, y las dos chicas, y las hadas entraron en él.

De pronto aparecieron en medio del espacio, dentro de una enorme cúpula de cristal rodeada por dos arcos celestiales dorados.

–¡Esto es increíble! – dijo Ichigo mirando a su alrededor.

–Esto es el Arco de Cristal, nos hemos detenido aquí para que veáis la distancia entre nuestro Reino y el vuestro – dijo Raito – . Mirad hacia abajo – las dos chicas miraron hacia dónde Raito les indicó. Bajo ellas había un pequeño conjunto de puntos de diferentes colores y uno un poco más grande amarillo – . Eso que veis es vuestro sistema solar – señaló – . Y eso que está allá – señaló una masa de tamaño medio que estaba a menos de unos doscientos kilómetros – , es el Reino de Cristal.

–¡Increíble! – dijo Tori – . ¿Cuánto tarda el viaje de allí al planeta Tierra?

–Apenas unos segundos, a veces, otras puede tardar horas, días, meses, años...

–¿Por qué? – preguntó Ichigo.

–Eso es debido a la pura decisión del Arco yuu – intervino Yuhime – . El arco decide cuando dejar pasar y cuando no, por eso a veces se tarda tanto yuu.

–¡Espera! – saltó Tori – . ¿¡Cuánto tiempo estaremos aquí!?

–Bueno, tenemos permiso de la Reina, y la Reina manda sobre el Arco, así que no nos costará más que unos segundos muki – intervino el gato rosado.

–¿Y la Reina dejó que su hija se escapara? – preguntó Ichigo.

–No creo roro. En realidad, es la familia real la que puede dominar el Arco roro. Así que probablemente el Arco le dio vía libre a la princesa por ser de la familia real roro.

–Chicas – dijo de pronto Raito – , es mejor seguir – ambas asintieron.

Segundos más tarde, la cúpula se rompió y en apenas unos segundos todos aparecieron en un enorme jardín de rosas de diversos colores.

–¡Es hermoso! – susurró Tori observando a su al rededor.

–Sí, por ahora lo es – dijo Raito.

–¿Por ahora roro?

–Sí... Temo que sin el poder de las Rosas de cristal, el Reino pierda toda su magia en poco tiempo. Además, quién sabe si Golden Queen vendrá a atacarnos.

–No lo hará – intervino Ichigo con firmeza – . No lo hará a menos que tenga todas las Rosas de cristal en su poder, estoy segura.

–A veces me pregunto muki – le susurró Romuki a Tori – . Si esta chica es la misma que conocí y se convirtió en Cure Strawberry muki. Cuando se pone seria, parece otra persona muki.

–¿¡Quién anda ahí!? – gritó una voz femenina oculta entre las columnas que rodeaban el jardín. Raito adoptó su forma de duque.

–Yo mi señora, y vengo acompañado de las Pretty Cure y sus hadas – hizo una reverencia,a lo que los demás lo imitaron.

–¡Duque! Habéis tardado – dijo la mujer saliendo de su escondite.

–Tuvimos unos contratiempos roro – dijo Roseelle.

–¿Roseelle? ¿Tú también estás aquí? – cuando salió por completo de su escondite, las dos chicas se quedaron observando a la Reina.

Llevaba un largo vestido de seda blanca, y su cabello rubio, que contrastaba con su piel blanca como la nieve, le llegaba más abajo de su cintura, adornado con unas cuántas rosas, y portaba una enorme corona de oro con un corazón en rojo.

–Es... preciosa – susurró Tori al mirarla de arriba abajo.

–Sí... Lo es – añadió pocos segundos después Ichigo.

–¿Así que vosotras sois las guerreras? - inquirió, las dos chicas asintieron – . Encantada de conoceros, soy la casi Reina de cristal.

–¿Casi? – preguntó Ichigo.

–Lo es, simplemente es la reina yuu – dijo Yuhime – . No se llegó a coronar del todo, porque la ceremonia se interrumpió, pero es la Reina de cristal en toda regla yuu.

–Tal y como te ha explicado Yuhime. Lo que me extraña, es que estés aquí tú, Roseelle – susurró con voz aterciopelada.

–Su majestad, conocí a las dos muchachas hace un tiempo roro, y las he ayudado en alguna ocasión roro, así que decidí venir con ellas a visitaros roro.

–Ya... Pero, eso significa, ¿qué no sabéis nada de la princesa?

–No, lo lamento roro – susurró – . Sin embargo – añadió a los pocos segundos, atrayendo la atención de la reina – , creo haber visto una curiosa cicatriz en la cara de uno de nuestros enemigos roro. La misma cicatriz roro – la reina tragó saliva.

–¿Quiere decir eso que es probable que él sea...?

–Realmente es imposible – intervino Raito – , se le ejecutó y ahora debería ser un bebé, eso si su alma no ronda por el Arco de cristal, claro está. Que lo dudo. No he notado nada así.

–Hay algo que debo confesaros – dijo de pronto – . Pero no aquí, seguidme, todos – dijo señalando a las dos chicas.

Caminaron por un estrecho y largo pasillo de paredes blancas, con algún que otro cuadro de paisajes que decoraban el lugar, hasta que llegaron a unas enormes puertas blancas con detalles bordados en oro. La mujer se posicionó frente a estas, y al sentir la presencia de la corona, se abrieron de par en par, dejándolos entrar a una habitación ocupada por una enorme mesa y sillas de marfil, donde todos se sentaron.

–El día de la ejecución del caballero – comenzó a decir – , sucedieron muchas cosas extrañas e inexplicables para cualquier habitante del Reino, pero no para mí.

Aquella mañana me decidí a visitar al preso, para avisarle de que sería ejecutado por supuesta traición y por el asesinato de unos cuántos guardias, porque ya no podíamos tolerar más ese comportamiento, por muy amado que fuera de mi hija, la princesa. Más tarde, volví a visitarlo, porque no estaba segura de lo que iba a hacer, pero lo noté raro y él en ningún momento habló. Justo antes de la ejecución, descubrí que era otro quién trataba de morir en nombre del caballero, y como la ejecución iba a ser obra mía, decidí enviar al suplantador al Rosal de cristal por encubrimiento de un asesino

Roseelle abrió mucho los ojos.

–¡Entonces Cloner sí puede ser él caballero roro!

–Eso quiere decir que hay un joven al que ella fue a buscar que no es realmente su amado ¿no? – preguntó Tori.

–Exacto – sentenció la reina – . Bueno, ya que estáis aquí – se levantó de pronto – . ¿Por qué no visitáis el palacio? Yo tengo que arreglar unos asuntos con las hadas, así que... – ambas chicas se levantaron y le dieron las gracias, luego, salieron del palacio.

–Me parece increíble la de mentiras que le dijeron a la princesa – susurró Tori.

–Yo jamás se lo perdonaría – murmuró – . Oye, ¿qué miramos? Porque no sabemos dónde está nada.

–Eso es cierto... – Tori miró a su al rededor. De pronto, su vista se detuvo en una enorme puerta, parecida a de la que acababan de salir – .¿Qué tal ahí?

–Vamos – las dos chicas caminaron hasta la puerta, la cuál se abrió de golpe al sentir la presencia de ambas chicas – . Qué... extraño.

–Quizás... La reina nos haya abierto todas las puertas – propuso Tori.

–Sí, quizás.

Ambas entraron en la sala, la cuál era exactamente igual que las demás, excepto por su contenido.

Sobre unos pequeños pilares, tallados a piedra, se encontraban diversas estatuas, tanto de hombres como de mujeres y hadas, y algún que otro niño.

–Increíble... ¿Habrán sido gente importante? – susurró Ichigo observando a su alrededor.

–Es lo más probable, ¿por qué sino se molestarían en montar todo esto?

–No sé – susurró – . Son enormes.

–Y preciosas – añadió Tori antes de irse caminando, sin darse cuenta, hacia un extremo de la sala, mientras que Ichigo, por su parte, la imitaba yéndose al centro final de la sala.

Cuando llegó al final de la habitación, por la parte derecha, la peliazul notó algo extraño en la pared, y movida por la curiosidad, empujó un poco esta, abriendo una misteriosa puerta hacia otra sala, a la cuál, no pudo evitar entrar.

La habitación estaba recubierta de un papel azul claro, casi blanco, y tenía columnas blancas en cada una de las esquinas, cada una con una única rosa azul de cristal.

En el centro de la habitación, se encontraba una estatua, también subida a un pedestal.

A diferencia de las que había encontrado en el anterior salón, estaba estaba coloreada y vestida.

Llevaba un largo traje azul claro, con una abertura a la izquierda, dónde se veía la pierna pintada de la estatua femenina. La parte alta tenía los hombros descubiertos y un lazo blanco en el centro, con largas cintas del mismo color, a la altura de la cintura, se notaba que, por la parte trasera, había un lazo.

El cabello de la estatua era blanco, ondulado y estaba suelto, aunque este se notaba que sí estaba hecho de piedra.

Tori intentó verle el rostro a la estatua, pero apenas podía ver un color azulado en la parte que serían los ojos, debido claro está, a la gran altura de la estatua.

–Es... increíble – susurró mientras se acercaba a ella.

Estiró el brazo hasta rozar con la punta de sus dedos el vestido de la estatua, entonces, fue cuando notó una inscripción en el pedestal, pero sus letras estaban en otro idioma que ella no era capaz de leer, sin embargo, sacó su móvil del bolsillo y le tomó una foto, tanto a la estatua como a la inscripción.

–Me pregunto qué dirá – susurró viendo los símbolos.

"Η μεγάλη βασίλισσα της Ελευθερίας."

***Fuera de la habitación

–Mmm, esta habitación es muy grande – susurró Ichigo mientras se acercaba hasta la pared final, la cuál ya podía divisar. Tras caminar unos cuántos minutos más llegó hasta donde se encontraba una enorme estatua de marfil, vestida con un traje rosado.

El traje, por la parte superior, era pegado al cuerpo de la estatua y de un color rosado muy débil, además tenía unas tiras rosadas agarradas a él que llegaban a los brazos, envolviéndolos sin cubrirlos del todo, y al final del hombro, formaban unos lazos con cintas del mismo color. Además, la parte superior, contaba con un escote con forma de corazón que recordaba, en cierto modo, al traje de Cure Strawberry.

La parte inferior, a partir de la cadera, se abría totalmente, y poco a poco, mostrando las piernas de la estatua, de marfil, pero el vestido continuaba por detrás con una larga cola rosada. Las piernas de la estatua, al igual que los brazos, estaban rodeadas de una cinta rosada, y en los muslos se formaba un lazo.

En cuanto al cabello de la estatua de marfil, a pesar de estar hecho de piedra, tenía un efecto que parecía real, era largo, y se podía notar que blanco, y estaba suelto, menos dos largos mechones no muy gruesos que estaban trenzados. Además, la estatua, portaba una tiara en la frente con un cristal pintado de color rosado.

Bajo la estatua, en el pedestal, se encontraban escritos unos símbolos, y al igual que su amiga pero sin saberlo, Ichigo sacó una foto, tanto de la estatua como de las letras:

"Η μεγάλη θεά της ζωής."

***En otro lugar del palacio.

–¿Dónde se habrán metido yuu? – preguntó el hada preocupada.

–¡A saber, seguro que están haciendo tonterías muki! – exclamó la otra hada.

–No pueden haber ido muy lejos roro.

–Cierto, tampoco nos demoramos mucho hablando – dijo Lord Raito.

–Sea como sea, debemos encontrarlas antes de que puedan correr peligro – dijo la Reina.

–No creo que puedan correr peligro sus vidas aquí su majestad, yuu.

–Realmente, pueden. Hay cosas que guardan una magia muy peligrosa, temo que se hayan metido en algún lugar con ellas.

–Sea como sea – dijo Lord Raito – . Están perdidas, mandaré una orden de búsqueda y...

–¡Ahí! – señaló Roseelle la habitación del fondo del pasillo – . La puerta está abierta.

–¡Pero es imposible! Nadie puede entrar ahí, esa puerta nunca se abre, sea quién sea...

–Quizás los humanos puedan abrirla muki – interrumpió el hada a su reina.

–No creo que posean tanta magia, ser Pretty Cure es algo increíble, pero nadie ha tenido el poder suficiente para entrar en esa habitación, sólo la Diosa podía entrar ahí sin problemas, mientras que las demás reinas, cuando mueren pueden pasar, pero, un humano común, no podría, no debería, entrar ahí.

De pronto, se oyó un grito dentro de la habitación.

–¡Están ahí yuu! – dijo el hada.

–¡Hay que ayudarlas! – intervino Lord Raito.

Sin embargo, antes de que ellos pudieran entrar, las puertas de la habitación se cerraron de par en par, y pocos segundos después, las dos chicas aparecieron mágicamente en el pasillo.

–La habitación las ha sacado sola – susurró la Reina.

–¡Chicas roro!

Ichigo y Tori se levantaron, confusas, sin saber lo que había sucedido.

–¿Qué pasó ahí dentro muki? – inquirió el hada.

–No lo sé – susurró Tori – . Sólo recuerdo haber entrado a la habitación azul, y estaba esa enorme estatua azul.

–Yo sólo recuerdo haber contemplado la estatua rosada que hay al final de la habitación.

–Y, claro, también recuerdo haberla tocado – dijeron ambas al unísono.

–¡No, no se pueden tocar esas estatuas! – dijo la Reina – . ¡Es peligroso!

–¿Quiénes son roro?

–Son las estatuas de los grandes poderes, y de la familia real, además de las hadas guías, a pesar de que han muerto, conservan toda su energía mágica, y un sólo roce podría hacer que matara a cualquiera. Sea como sea, habéis tenido suerte – decretó.

–Pero, ¿por qué gritasteis? – preguntó Lord Raito.

–Nosotras no gritamos – respondió Ichigo – . Gritó algo que volaba al vernos encontrándonos en medio del salón.

–¿Algo que volaba roro?

–Quizás un hada yuu.

–Pero, ¿qué haría un hada ahí dentro que siga viva muki?

–Es muy extraño – susurró la reina – . Me temo que seguirá siendo un misterio. No podéis volver a entrar o vuestras vidas correrán peligro. Y yo no puedo entrar.

–Pero,.. Deberíamos sacar a esa hada de ahí roro.

–No es lo más fiable – intervino Lord Raito – . Si ha vivido ahí toda su vida es por algo, quizás sea algún tipo de guardián o fuerza que protege la sala, quizás sea esa hada la que impida la entrada al salón, a lo mejor se despistó y por eso dejó que ellas entrasen.

–Quizás, es lo más probable – dijo la reina – . Ya habéis estado demasiado tiempo aquí, tenéis que volver – al pronunciar estas palabras, fue como si ambas recordaran una última cosa.

–Saqué una foto y... – dijeron ambas al unísono, parándose al notar que la otra también hablaba.

–¿Una foto roro?

–¿Está mal? – preguntó Ichigo.

–No creo... – dijo la reina – . ¿Podemos verlas?

Ambas sacaron sus móviles, y Tori fue la primera en mostrar la suya.

–No entiendo qué está puesto ahí...

–Son letras griegas – dijo la reina – . Significan, en vuestro idioma, "La gran reina de la Libertad"

–¿Quién es yuu?

–Fue una antigua Reina que dominó el reino hace muchos años, se la conoce porque liberó el reino de las garras del Reino oscuro, el que domina ahora la Golden Queen – explicó Lord Raito. Ichigo mostró las fotografías que había sacado.

–Ahí está escrito "La gran diosa de la Vida" – tradujo la reina - . Se dice que hace años, fue la que creó los Reinos de Cristal y oscuro, se dice que dio la vida a ambos reinos. Ellas dos son de épocas muy diferentes, pero hicieron grandes cosas las dos, y fueron grandes reinas. No todos los que están ahí hicieron grandes cosas, pero ellas, la gran reina de la Libertad, y la diosa de la Vida, son destacables entre otras más. Sus nombres reales eran Liberty y Zoís, respectivamente.

–¿Cómo por ejemplo muki?

–Como por ejemplo, Lumière, la Reina de la luz, o quizás Divinità, la Reina de las cosas mágicas. También había otra más, llamada Astrologie, ella tenía increíbles poderes sobre astrología. Son las más destacadas, recuerdo haber estudiado algunas más pero, ahora no las recuerdo.

–Oh, cierto – dijo Ichigo de pronto – . ¿Cuántas Rosas de cristal existen?

–Las rosas de cristal... Nadie sabe exactamente cuántas son con exactitud, pero, se cree que están basadas todas en los colores del arco iris, pero estoy segura que existen cinco Rosas de cristal básicas: La rosa, la azul, la amarilla, la verde y la naranja. No recuerdo más, lo siento.

–¿Podrían haber más Rosas de cristal y por lo tanto Pretty Cures? – inquirió Tori.

–Sí y sí. Aún si juntas sólo unas pocas, tienen un gran poder – sentenció.