Capítulo décimo

–¡Es inútil, hadas estúpidas! – gritó Luna – . ¡El poder de Pretty Cure ha sido completamente anulado!

–¿Cuánto habrá pasado ya...? – susurró Strawberry.

De pronto, la joven abrió los ojos.

Se encontraba en el vacío blanco, flotando.

–¿Dónde estoy? – susurró.

–En un lugar donde es imposible escapar – respondió una voz femenina y brusca.

–¿No puedo salir de aquí?

–Es imposible. Ya es tarde para todo el mundo. ¡El mundo que conociste ya no existe! ¡La oscuridad inundará el mundo de desgracias, tristeza, odio...! – rió sonoramente la voz.

–Pero... ¿Y mis amigos? ¿Y mi familia?

–Ellos ya no existen más. Todos han muerto. ¡Todos! – rugió la voz.

–Haru... ¿Haru también?

–¡Todos! – gritó de nuevo.

–¿Ya no les volveré a ver? ¿Nunca más? – sentía como unas lágrimas amenazaban con escapar.

–Jamás – sentenció la voz.

–Las personas a las que quiero ya no están... – susurró mientras unas lágrimas caían de sus ojos. Su transformación comenzó a desaparecer, y se quedó cubierta sólo por un vestido largo y blanco, poco después, su peinado también despareció y su pelo adoptó su forma común, suelto y largo. Luego, su broche de rosa oscureció y una grieta apareció a la mitad.

Se abrazó a sí misma buscando el propio calor de su cuerpo.

–Ya no hay nada por lo que luchar, ríndete – dijo la voz.

–No hay nada... por lo que luchar... – repitió – … Rendirme...

Un pétalo de una rosa rosada cayó en su cabello, ella lo tomó.

–Es precioso – susurró – , se parece a la rosa que nos dio aquella chica... – tocó su vestido hasta encontrar un bolsillo de donde sacó la flor falsa – . Ella no ha desaparecido aún. Ella no se ha rendido aún...

–¿Dónde estoy? – susurró Aile mirando a su alrededor – . Todo esto es tan... tranquilo y pacífico...

–Estás en un lugar de donde jamás podrás escapar – dijo una voz.

–¿Jamás? – susurró débilmente.

–Jamás. Y el mundo y las personas que conocen ya no existirán más.

–No existirán más...

–Así es... Debes rendirte...

–Rendirme...

–¡No hay nada que puedas hacer para volver a recuperar tu mundo! ¡Ya es imposible!

–Pero... ¡Yo salvé a Ikki! – protestó.

–¿Y qué más da? – dijo la voz – . No importa cuántas veces lo salves, volverá a caer en nuestras garras, en las garras de la oscuridad y la soledad del abismo. Ríndete de una vez.

Su transformación desapareció por completo de pronto.

–Debo... rendirme – susurró.

Su cabello volvió a ser el mismo que solía ser normalmente, y su broche azul cielo se oscureció de negro y se abrió una grieta en él.

–No hay nada por lo que luchar ahora...

–Eso es – dijo la voz – , continua.

–Ya no queda nadie quién me espere, nadie que me quiera, absolutamente nadie. Estoy completamente sola en el abismo – dijo. Abrió los ojos de pronto – . Sola.

–Eso es, sola, destinada a vagar por el abismo como un alma muerta más.

–Destinada a vagar por el abismo, como un alma muerta más – repitió – . Sola. Eternamente sola. En el abismo... De donde no se puede escapar.

–Eso es.

Un pétalo de rosa azul cayó en sus manos.

–Sola, igual que este pétalo. Destinada a vagar eternamente por el abismo. En completa soledad y sin ninguna oportunidad de escapar – suspiró – . Pero... Yo llegué aquí... – dijo al rato – . y si yo llegué aquí, puedo salir.

-¡No, no puedes! – gritó la voz.

–Sí. Yo puedo salir de aquí – su broche recobró su color – . ¡Yo soy Cure Aile! ¡La Pretty Cure de la libertad y del viento! ¡Puedo salir de aquí! ¡No me voy a rendir jamás! ¡No importa lo que le pase al mundo o la humanidad si yo estoy ahí para arreglarlo! ¡Y no estoy sola! ¡Jamás lo estoy! ¡Yuhime! – gritó de pronto. El pétalo que sostenía en las manos se transformó en el hada.

–Te diste cuenta yuu. Yuhime nunca abandona a los amigos yuu.

–Yo tampoco te abandonaré – abrazó al hada y su transformación volvió – .¡Me dan igual los obstáculos que se me pongan delante! ¡Yo los saltaré y seguiré adelante! ¡No importan los problemas que se interpongan en mi camino, yo los solucionaré, les haré frente y jamás perderé la esperanza, ni la alegría, ni el amor! ¡Porque no importa si me siento sola! ¡Siempre hay gente aquí! – puso la mano en su corazón – . ¡Y además! – rugió – . ¡A la Pretty Cure que es libre no se la debe de atar!

De pronto el abismo se partió en pedazos y apareció en el mundo humano, sin una barrera que la envolviera.

–¡Imposible! – gritó Luna.

Cure Aile juntó sus manos:

–La Pretty Cure que vuela libre por el cielo azul... ¡Libre como el viento! ¡Cure Aile! ¡La mítica rosa azul de los milagros!

–¡Así se habla, Tori! – gritó una voz, una voz que la chica conocía muy bien.

Se giró hacia el lugar de donde venía la voz, Ikki estaba ahí, corriendo a su lado.

–Lo has descubierto...

–No podía no hacerlo – respondió alegre – . No importa cuanto cambies, yo siempre te encontraré – susurró antes de darle un beso en la frente.

–Ikki...

–¡Basta! – gritó Luna – . ¡No importa si tú estás aquí! ¡Tu amiga no lo está! – rugió señalando a la dormida Strawberry.

–¡Cure Strawberry! – gritó Aile – . ¡Despierta! ¡No te rindas!

–Ignora lo que oyes... Ellos sólo quieren hacerte daño – dijo la voz.

–Ellos sólo quieren hacerme daño... – repitió.

–Eso es, ahora, ven a mí. Únete al abismo, cae ante él y ríndete.

–Me... rendi... – antes de terminar la frase, la flor de plástico se le cayó y comenzó a caer. Abrió los ojos – . No... – murmuró.

–¿Qué?

–La... rosa...

–Olvídala – dijo la voz – , es estúpida.

–Pero... Eso... me une a Haru – reprochó.

–¿Y qué? Haru está muerto – dijo con desdén.

–¡Haru no está muerto! ¡Haru y los demás están vivos dentro de mi corazón! – puso el pétalo en su corazón – . Romuki...

–Estoy aquí, junto a ti muki.

–Lo sé – susurró cariñosamente.

–¡Ellos están muertos!

–¡No! – levantó la mirada –.¡Ellos están vivos! – dijo antes de dejarse caer –. Por eso... ¡No debo perder esa rosa! – estiró las manos e intentó a bajar a mayor velocidad – ¡No la veo!

–¡No te rindas Strawberry! – oyó la voz de Aile dándole fuerzas.

–¡Es cierto! ¡No me rendiré! – entonces notó como unas alas brotaban de su espalda y le daban más fuerza para bajar. Entonces divisó la rosa y estirando los dedos consiguió acercarse lo suficiente para cogerla – . ¡Por Haru, por mis amigos, por todo el mundo! ¡Todos ellos viven en mi corazón! Porque yo soy... ¡Cure Strawberry! ¡La Pretty Cure de la vida y del agua! – al momento todo a su alrededor del abismo desapareció, y tomó de nuevo su apariencia de Pretty Cure. Entonces la barrera se rompió.

–¡Strawberry! – gritó Aile. La pelirrosa la miró y sonrió – . ¡A por ellos! – corrió a su lado.–La libertad... – susurró Aile.

–Y la vida... – continuó Strawberry.

–¡Se unen en un dúo invencible! – dijeron ambas al unísono – . ¡Pretty Cure...! Free life's attack! – un rayo azul y rosado salió desde el puño de ambas hacia los Arukurai que tenían frente a ellas, purificando todas las almas, hasta que llegó al mayor de todos.

–¡A ese jamás podréis derrotarlo! – rió Luna.

–¡Por el poder del viento! – dijo Aile mientras daba un paso hacia adelante.

–¡Por el poder del agua! – dijo Strawberry imitando a su amiga.

–¡Pretty Cure...! – el ataque anterior se desvaneció de pronto – . Double explosion power! – el gran Arukurai se desvaneció al mismo tiempo que Luna huyó del parque, y el alma de Haru salió volando.

–¡Tengo que encontrarlo! – dijo Strawberry dando un enorme salto para seguir al alma de Haru.

–Tú crees que Ichigo en realidad... – susurró Aile.

–¿¡Esa era Ichigo!? – gritó Ikki

–Sí... ¿No lo notaste? – el chico negó con la cabeza – . Que dulce – susurró.

–Ya... En cuanto a lo que insinuabas,... Habrá que verlo.

–Me duele por Yuki, pero, las cosas pasan así – dijo Aile volviendo a su forma normal.

–Por cierto... ¿Sois como una Superman al estilo mujer, no?

–Eso creo...

–¡Qué pasada! – dijo el chico entusiasmado. Entonces Yuhime salió de su escondite – . ¿Qué le pasó a esa ardilla? Es... azul.

–¡Yuhime no es una ardilla yuu! ¡Es una guardiana hada muy bonita yuu!

–Yuhime, este es Ikki.

–¡Ah sí yuu! Yuhime sabe quién es yuu. Pero Yuhime creía que Ikki era bueno yuu.

–¡Soy muy bueno! Soy un cacho de pan – dijo el joven.

–Yuhime no te ve comestible yuu – hizo un puchero – . Ah, sí. ¡Es un secreto yuu! ¡Lo de Pretty Cure es un secreto yuu! Jura que lo guardarás yuu.

–Lo haré, lo haré – rió – . Oye Tori, ¿no es como si tuviéramos un bebé? ¡Yo te ayudaré a cuidarlo!

–¡¿Qué?! – Tori comenzó a enrojecer – . N-Nada de eso...

–Te has puesto roja – rió Ikki.

–No te burles de mí, tonto – hizo un mohín. Ikki le acarició la cabeza y le dio un dulce beso en la frente.

–Y tú no te enfades, tonta.

–Ah, menos mal – dijo Ichigo viendo como Haru comenzaba a coger color – , pronto despertará. Será mejor que me vaya de aquí, no quiero que piense nada raro – dijo levantándose – . Pero... Estoy segura de que en cuanto volvamos a clases se enfadará conmigo otra vez... – susurró con tristeza – , sólo hoy ha sido bueno conmigo... – acarició su cabello – . Haru... – lo miró un rato, luego bajó un poco la cabeza y depositó sobre los labios del chico un dulce roce de sus labios con los de él. Luego se separó – . Haru... – le dio un pequeño beso en la mejilla, se levantó y salió huyendo de ahí.

Cuando estuvo lo bastante lejos de él se detuvo.

–Espera un momento... ¡ESPERA UN MOMENTO! – gritó.

–Tranquila muki.

–¡Romuki! ¿¡Lo viste!?

–Obvio muki, estaba al lado tuvo muki. Eres realmente una pervertida muki.

–¡¿Qué he hecho?!

–Pues besar a un chico, es más, al chico que te gusta muki. ¿Qué si no? Si quieres mi opinión muki, es asqueroso verlo.

–¡He besado a Haru! – gritó.

–Exactamente... Es lo que suelen hacer los seres vivos algunas veces muki.

–¡Romuki! ¿¡No entiendes lo importante de la situación!? – tomó al hada.

–¿Qué tiene de importante muki? Es sólo un beso. Seguramente si no acabas con él lo olvidarás pronto muki.

–No Romuki... ¡Le he dado mi primer beso a Haru!

–¿Ese fue tu primer beso muki? – preguntó el hada con los ojos abiertos de par en par.

–¡Sí! ¡Aún cuando se suponía que debería haber sido yo! ¡Le he entregado una parte muy importante de mi vida a ese estúpido de Haru!

–Pero te gustó muki.

–¿Te soy sincera?

–Sí. Aunque si me mientes yo sé que...

–Me encantó – susurró interrumpiéndolo –. ¡Pero debo olvidarlo! ¡Le gusta a Yuki! ¡Y a Koko!