Ichigo se movió con nerviosismo.

No podía hacerlo, no en ese momento. Suspiró de nuevo. Pero había prometido hacerlo. Aunque no es que lo hubiese escrito en un documento importante, pero tenía que hacerlo. Se sentía como si se hubiese aprovechado de Haru cuando este estaba inconsciente, y en vez de ayudarlo como una persona normal, no, le había robado un beso. Un buen beso.

–¿Qué haces? – preguntó el chico mirándola.

Estaban clase de arte, y había notado como Ichigo no despegaba la mirada de él desde esa mañana, tan sólo para suspirar.

–¿Eh? – la chica lo miró – . ¡Nada! – bajó la vista con la cara roja y continuó dibujando. Haru inclinó un poco la cabeza para poder ver el dibujo de un cuerpo humano de la joven.

–¿Te han dicho alguna vez que dibujas fatal? – inquirió – . ¿Qué clase de humano tiene un cuerpo tan rígido?

–¡U-un hombre! – intervino, nerviosa.

–¿Dibujas a un hombre? – el chico frunció el ceño. ¿En el cuerpo desnudo de qué chico estaría pensando? – , el pobre debería sentirse ofendido si viese semejante dibujo. Quiero decir, yo me ofendería si una chica pensara que yo sin ropa soy así...

–¡E-Esto...! ¡Lo que pasa es que...! – estaba demasiado nerviosa para decir una frase coherente – . ¡Estoy dibujando a Papá noël cuando era delgado! – gritó.

Toda la clase se giró hacia ella y las carcajadas no tardaron en sonar.

–¡Señorita Sakurai! – la riñó la profesora.

–L-Lo siento... – miró a Haru – , es culpa tuya...

–¿Qué? ¿Qué me estás dibujando a mí desnudo? – dijo en un tono de voz lo suficientemente alto para que la clase escuchase – . ¡Qué pervertida eres, Sakurai-chin! Si querías verme sin camisa sólo tenías que decirlo – Ichigo abrió la boca mientras su cara se tornaba roja.

–¡Yo no he dicho nada de eso! – gritó.

–¡Basta, los dos! – gritó la profesora – . ¡Fuera de mi clase, hormonados!

***Más tarde, a la salida del instituto, en la base secreta.

–Ya veo... Entonces no has podido decírselo – Tori suspiró.

–No... Cuando salimos de Clase de arte no le volví a ver hasta la salida, que justo antes de irse me guiñó el ojo – Ichigo suspiró y se dejó caer sobre la mesa.

–Entonces... ¿Te dio permiso para ir a su casa y verlo sin camisa? – Tori asintió – . ¡Tienes que ir!

–¡No! ¡No soy una pervertida!

–¡Chicas yuu! – intervino la ardilla.

–Yuhime – saludó Tori – . ¿Has comprado los pastelitos?

–¡Es imposible muki! – dijo el gato subiéndose a la mesa – . Tanto en el mundo humano, como el mercado de hadas muki... ¡No hay ni un sólo dulce muki!

–¡Qué horror! ¿Qué pasó? – inquirió Ichigo.

–Al parecer hay un ladrón misterioso que está robando en todas las tiendas humanas y de hadas yuu – explicó la ardilla.

–¿Será un enemigo? – preguntó Tori.

–No creo que se rebajen a eso muki.

–Entonces será mejor que vuelva a casa – dijo Ichigo – . Quizás haya robado también allí.

–¿Tienes una tienda de pasteles? – Ichigo negó.

–Tenemos algunos pasteles a disposición del público, pero vendemos más ramen, cerveza, batidos, helados, pasteles de carne, y hacemos bentos... Ya sabes, comida rápida y postres y bebidas – explicó la chica.

–Te acompañaré – dijo Tori – . Vigilaremos juntas.

***En La casa Sakurai

–¡Papá, mamá! – gritó Ichigo entrando en la tienda.

–¿Ichigo? – inquirió su padre – . Hace tiempo que no entras a la tienda por voluntad propia...

–Porque cada vez que entra la haces trabajar – intervino su madre, al momento reparó en Tori – . Oh, ¿es una nueva amiga Ichigo?

–Se llama Tori – la presentó.

–Soy Mizuirohara Tori. Encantada – hizo una reverencia.

–Qué educada. Yo soy Anne, Sakurai Anne. Y este es mi esposo, Sakurai Takeshi. Un placer. Cuida bien de nuestra hija, por favor.

–¿¡Robos!? – gritó Takeshi – . ¿En pasteles, nada más? – Ichigo asintió.

–Eso es malo, Take – dijo su esposa.

–Está bien, estaremos alerta – dijo el hombre – . Pero justo ahora... – suspiró – . Ichigo, ¿no te importa quedarte a vigilar la tienda? Tu madre y yo tenemos que ir a comprar.

–No hay problema – dijo Ichigo – . Bueno Tori...

–Te haré compañía. Si hay un ladrón se las tendrá que ver también conmigo.

–Gracias – dijo Anne antes de salir de la tienda.

Ichigo colocó el cartel de cerrado y miró a su amiga.

–¡Debemos estar alerta por si acaso...! – se oyó un estruendo en la cocina – . ¡El ladrón! – las dos jóvenes se adentraron en la cocina, donde algunos objetos de cocina habían sido tirados al suelo – .No veo a nadie...

–No hay nadie – dijo Tori – Mejor recojamos. Seguro que si entró huyó... – Ichigo se agachó para tomar un caldero, justo cuando un mapache amarillo salió corriendo de él y esta no pudo evitar pegar un grito. Tori se puso a su lado – . ¡Un mapache!

–¡No soy un mapache pudi! – se quejó este – . ¡Soy un hada pudi!

–¿¡Qué!? – gritaron ambas chicas a unísono.

–¡Pues eso, soy Pudin pudi! – Romuki y Yuhime salieron de su escondite.

–¿Eres un guardián muki? – inquirió el felino.

–¡AH! – el hada dio un salto – . ¡Romuki pudi!

–¿Lo conoces? – preguntó Ichigo.

–¡Yo sí pudi! ¿Pero por qué una humana iba a conocerlo pudi?

–Son Pretty Cure yuu – dijo la otra hada – . Yuhime es una hada también yuu.

–Entonces, ¿Eres o no un guardián muki?

–Sí pudi – sonrió satisfactoriamente – . El hada guardián de la Rosa de cristal amarilla.

–¿¡En serio!? – dijo Tori.

–Y también el ladrón de pasteles pudi – dijo con una sonrisa – . He robado en todas partes de Japón pudi, en la pastelería Dreams Cake de Miratoai pudi, en el supermercado Ichihoshi de Nagoya pudi, en World of sweets de Tokyo pudi,...

–¡Vale! – lo cortó Ichigo – . Veo que has robado en muchos sitios...

–¿Por qué lo has hecho? – inquirió Tori.

–Al principio fue porque me pareció ver la Rosa de cristal en una pastelería pudi, pero después fue porque tenía hambre y necesitaba comer pudi – dijo con dos lagrimones en los ojos – . Y los dulces me hacían feliz pudi...

–Pero robar está mal – dijo Ichigo.

–No podemos dejarlo así – dijo Tori – . Tienes que devolver esos dulces...

–Es que... – Pudin miró su pequeña barriga – , ya es tarde pudi. Algunos tenían mala pinta pudi, pero estaban aceptables pudi.

–Debemos hacer algo muki – dijo el hada.

–¿Cuántos has comido, más o menos? – preguntó Tori.

–Mmm... Creo que más de quinientos pudi.

–¿¡Más de quinientos!? – gritó Ichigo. Luego suspiró – . Eso serían más o menos... Dependiendo del precio...

–Pon doscientos yenes por cada uno... Son... – Tori cerró los ojos intentando calcular la cantidad mentalmente –. Suponiendo que sean quinientos 1.000.000 de yenes – Tori abrió los ojos.

–¡No, no! – intervino Ichigo – . Has calculado mal, son 100.000 yenes – respondió.

–Sigue siendo demasiado dinero... Yo tengo ahorrado unos 1.000 yenes...

–Yo tengo... – Ichigo hizo una cuenta mental – , unos... La mayor parte de mi paga la gasté en el festival, así que tengo... – levantó la cabeza – . Un yen.

–Con eso no podemos hacer casi nada – Tori suspiró.

–¡Nos arrestarán! – dijo Ichigo.

–Bueno... Los robó él...

–No es necesario que lo devolváis pudi – dijo el hada – , yo mismo me encargué de ello.

***En un lugar de Japón

Una joven de cabello púrpura tomó un papel que se encontraba sobre la mesa del mostrador y lo leyó en voz alta para su disgustada madre. Estaba escrito en katakana:

–"Muchas gracias por los pasteles. Tenía hambre. Algunos se veían horribles, pero estaban aceptables. Gracias por la comida. Firmado: El ladrón de pasteles" – la joven frunció el ceño.

–¡Ay! – repitió su madre – . ¡Airu, cariño! ¡Mis pasteles!

–Al menos tienes una nota de agradecimiento... – dijo un joven, algo mayor de la chica.

Airu se retiró al interior de la cocina, donde se encontró con una pequeña oveja que la miraba seriamente.

–¡Se han comido mis pasteles merii! ¿Ahora qué comeré merii? Siento como si la vida no tuviese sentido merii – el hada se tumbó en la mesa dónde estaba.

–Qué exagerada – susurró una joven rubia.

–Yo entiendo a Mary rucchi – dijo una hada – , si a mi me quitaran a Okaru no sé que haría rucchi.

–Muchas gracias, eh – dijo la rubia, cuya respuesta se vio interrumpida por un ladrido.

***En La casa Sakurai

–¿Has mandado notas de agradecimiento a cada persona que has robado? ¿Quién hace eso? – inquirió Ichigo – . Al menos podemos estar tranquilas de que no robarás más, ¿Verdad?

–No lo haré si me dais de comer pudi.

–Qué remedio... – suspiró Tori.

–Chicas muki – intervino el gato rosado – . Si hemos encontrado un hada, debemos encontrar su piedra muki.

–¡Tienes razón! – dijo Ichigo – . ¿Cuál...? – antes de que pudiese terminar la frase, oyó como el cristal de la puerta de entrada era golpeado – . Iré a ver. Tori, escóndelos – la peliazul asintió y se escondió en la cocina junto con las tres hadas mientras que su amiga se dirigía hacia la puerta. Al abrir, se encontró de cara con Haru – . ¿¡Haru!?

–Hey... – saludó – . Veamos, estoy aquí porque... Me parecías algo ida hoy en el instituto, así que he venido a averiguar qué es.

–¿Por qué? – susurró.

–Bueno, no parabas de mirarme, así que supongo que me incumbe ¿no?

–Sí... – Ichigo suspiró. El destino le había puesto en la cara que tenía que decírselo –. Pasa – se hizo a un lado y dejó que el chico se sentase en una de las mesas del bar de sus padres. Se dirigió a la barra y extrajo un poco de pastel y bebidas de ahí. Con sutileza, les pasó un poco a los chicos, luego, volvió con Haru – . Come cuánto te apetezca – le ofreció.

–Gracias... – susurró el chico tomando el tenedor y probando un poco de pastel – . Está rico. Supongo que no lo hiciste tú, ¿verdad?

–Me ofendes – hizo un mohín – , pero no. Lo hizo mi madre. A mí...

–Se te quemaría la cocina, lo sé – dijo el chico riéndose – . Es muy propio de ti – Ichigo se sonrojó violentamente cuando lo vio reír – .Ey, te has puesto...

–¡Ya, ya! Lo sé – lo cortó. Suspiró – . Bien, había algo que debía decirte... Yo... – sintió como el estómago le daba vueltas y sus manos sudaban – … El día del Hinamatsuri, yo... – respiró profundamente mientras el corazón le latía a mil. Tenía cada vez más calor.

–Estás ardiendo – dijo Haru con la mano puesta en su frente – , ¿no estarás mala...?

–¡YO TE BESÉ! – gritó de improvisto, cortando al chico, aún con la mano en la frente de la chica. Pasaron unos segundos en silencio, entonces Haru apartó la mano de la frente de ella – . Haru... yo... – el chico tomó sus cosas rápidamente y se aproximó a la puerta con paso apresurado – . ¡H-Haru!

–Gracias por la comida – susurró antes de salir por la puerta y desaparecer.

Ichigo sintió como los ojos le ardían y pasó sus manos por ellos, cuando los separó notó que se habían mojado un poco, al notarlo miles de lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas mientras no paraba de sollozar.

–¡Ichi...! – Tori impidió que Romuki saliese de su escondite.

–Déjala ahora, necesita estar sola. No es el momento – sentenció.

–Maldito humano estúpido muki – masculló con desdén el hada.

***En otro lugar

–Luna... Has fallado de nuevo – dijo la Golden Queen – . ¿¡Cómo podría perdonarte algo así!?

–¡Lo siento señora! – se disculpó haciendo una reverencia – . Creí que las tenía, pero consiguieron escapar, cada vez son más fuertes... – se inclinó – . ¡Por favor, deme una última oportunidad!

–Luna – la joven levantó la cabeza – . Tal y como has dicho, esta será tu última oportunidad. Si me vuelves a fallar, acabaré contigo – rugió.

–¡No le fallaré! ¡Se lo prometo! – se inclinó de nuevo.

–¡Basta de promesas, vete y acaba de una maldita vez con esas guerreras! – rugió.

–¡Sí! – asintió con energía y salió corriendo de la base – . ¡No fallaré!

Mientras, la Golden Queen se acomodó en el trono y notó una presencia.

–Sal de ahí.

–Señora... – una sombra hizo una reverencia y se puso frente a ella – . Esa inútil de Luna no conseguirá nada – dijo – . Yo estoy aquí para serviros y quitar las molestias de vuestro camino.

–Lo sé. Sé que eres más competente que esa niña.

–Entonces, llamadme señora.

–No – sentenció – . Esperad un poco, sólo un poco.

–Sólo llamadme por mi nombre, Louk – la mujer asintió y el joven desapareció.

***En la habitación de Ichigo.

–¡Estúpido Haru! – Ichigo tomó uno de sus peluches y lo estampó contra la pared – . ¡Eres un tonto! ¡Así que no tengas crema en tus oreo! – tomó otro peluche y lo tiró contra la pared – . ¡Te odio!

–¡Así se hace muki! ¡No llores por ese tonto! ¡No se merece tus lágrimas muki!

–¡Tonto, tonto, tonto...! ¡TONTO! – gritó.

Tori abrió la puerta despacio, procurando no ser víctima del ataque de Ichigo, entró con cuidado, junto con Pudin y Yuhime.

–Ichigo... – susurró.

–¿¡Qué!? – gritó furiosa. Al ver a su amiga, su respiración se relajó y respiró con tranquilidad – . Lo siento... ¿Sí, Tori? – dijo con una aterradora dulzura.

–Bueno.. Yo... Tenemos que distraernos... Buscar la Rosa de cristal y eso... – susurró atemorizada. Ichigo asintió.

–Vamos.

Las dos jóvenes salieron de la casa de Ichigo, y comenzaron a pasear por la ciudad, buscando la Rosa de cristal amarilla que Pudin debía proteger.

–No noto absolutamente nada pudi – se quejó el mapache – . Me pregunto si encontraremos la Rosa pudi...

–¡No te des por vencido! – lo animó Ichigo – . Encontraremos esa Rosa, ya lo verás.

El mapache se acercó al oído de la otra joven.

–No sé si tener miedo o confiar en ella pudi. Temo que me lance como uno de sus peluches pudi.

–Tranquilo muki – dijo el gato – . No te hará nada siempre y cuando no seas ese estúpido humano muki.

–Creo que a Romuki no le cae muy bien Haru yuu...

–Romuki pudi – intervino el hada – . Está prohibido pudi.

–¡No lo malinterpretes muki!

–Pero... Recuerda que Ichigo no es ella pudi.

–Ya lo sé muki – masculló.

–¿De quién habláis? – preguntó Tori.

–No es nada pudi.

–Creí que las hadas guardianas no se conocían...

–Antes de que Romuki y yo nos volviéramos guardianes, fuimos compañeros de clase y buenos amigos.

–¡Tori! – Ichigo se paró de pronto – . ¡Mira! – frente a ella, Luna estaba causando estragos en medio de la plaza del mercado – . Tenemos que transformarnos.

–¡Sí! ¡Yuhime! – el hada saltó.

–¡Romuki! – el gato asintió e imitó a la hada.

–¡Rosas de cristal! – gritaron al unísono – . ¡Double change to Pretty Cure! – al momento una luz rosada que cambiaba al azul las envolvió.

–¡Yo soy la legendaria Cure Strawberry! ¡La Pretty Cure de la vida y guardiana de la Rosa de cristal rosada! – dijo la joven tomando su pose habitual.

–¡Yo soy la legendaria Cure Aile! ¡La Pretty Cure que vuela libre por el cielo azul y guardiana de la Rosa de cristal azul! – dijo la otra imitando a la primera.

–¡Las dos míticas rosas, las guardianas de cristal! ¡Nosotras somos Pretty Cure! ¡En busca de las Rosas de cristal! – dijeron ambas cures al unísono mientras miraban al horizonte.

Las dos cures salieron corriendo hacia la plaza, mientras que Pudin se escondía en un lugar seguro, pero un lugar desde dónde podía ver toda la batalla e intervenir si fuese necesario.

–¡Luna! – gritó Strawberry justo antes de que tomara el alma de un niño pequeño. La chica se giró hacia la Pretty Cure – . ¡Detén lo que sea que estés haciendo! – gritó – . ¡No lo pondrás un dedo encima a nadie más!

–¡Ah, Pretty Cure! ¡Esta vez acabaré con vosotras! ¡Para siempre – esta vez, sacó su cetro y lo levantó en el aire, luego comenzó a dar vueltas – . ¡Poder de la oscuridad! – Un Arukurai con forma de mochila apareció tras Luna – . ¡Al ataque, Arukurai!

Las dos chicas se abalanzaron sobre la bestia, Aile tomó una tira para agarrar la mochila y con su fuerza la hizo girar sobre ella para luego soltarla hacia Strawberry, quién le dio una patada en la parte trasera, a continuación, continuó dando veloces patadas a la maleta en el aire. Aile invocó su ataque individual:

–¡Blue Explosion! – gritó mientras se acercaba al Arukurai formando una enorme capa azul que pegó al Arukurai y explotó en frente de este, rompiendo sus tiras de agarre.

–¡No me vais a ganar! – Luna se teletransportó tras Aile y le dio un golpe en la espalda, derribándola contra el Arukurai que la empujó lejos.

–¡Aile! – Strawberry dio un golpe a la mochila y cayó al suelo, luego comenzó a correr tras su amiga, pero Luna se puso tras ella y un rayo la derrumbó al suelo.

–¡Ah! – gritó la chica antes de caer al suelo.

–Strawberry... – Aile se levantó – . No vas a detenernos.

Strawberry se puso de rodillas y miró a Luna con desdén. Entonces, cuando estuvo a punto de levantarse, vio como un joven que reconocía muy bien corría hacia la plaza a observar que ocurría, no pudo evitar dejarse caer y comenzar a sollozar.

–¡Strawberry! ¡Cuidado! – gritó Aile segundos antes de que Luna apuntase hacia ella con su cetro. La rubia invocó un rayo que le dio directamente a Strawberry haciéndola volar por los aires hasta caer sobre el piso violentamente.

–¿Qué... es todo esto? – Haru contempló confundido la plaza. ¿Qué estaba pasando?

Strawberry trató de levantarse, pero seguía llorando y el golpe había sido demasiado fuerte, así que se dejó caer de nuevo en el suelo mientras sollozaba con más y más fuerza sin poder parar, hasta que pronto comenzó a dolerle la cabeza.

–Estúpido, estúpido muki – masculló el hada –. ¡Strawberry! ¡No dejes que te afecte muki!

–N-No... puedo evitarlo si lo veo... – dijo entre sollozos.

Luna se giró al comprender un poco la situación.

–Si es el chico del otro día... – sonrió y con su cetro lo acercó a ella – . ¿Qué tienes tú qué ver con las Pretty Cure? – inquirió. Haru tragó saliva. ¿Qué tenía qué ver él con qué?

–Yo... No sé nada.

Strawberry levantó la cabeza y vio como Luna amenazaba a Haru con el cetro.

–¡H-Haru! – un grito ahogado nació de su garganta.

–¡Alto ahí! – Aile se lanzó contra Luna y la tiró al suelo, dejando libre a Haru. Ella se giró hacia él – . ¡Tú, maldito estúpido! ¡Sal de aquí! ¡Ahora! – rugió con fuerza. El chico asintió y salió corriendo.

–Aile... – susurró Strawberry con lágrimas en los ojos.

–¡No debes dejar que un chico te haga esto muki! ¡No puedes muki! – Strawberry asintió.

–Tienes razón... ¡Pinky Explosion! – gritó, derribando a Luna quién intentó atacar a Aile por la espalda. La joven azul se giró y sonrió – . ¡Vamos, Aile! – Strawberry corrió a su lado y ambas se tomaron de las manos.

–La libertad... – susurró Aile.

–Y la vida... – continuó Strawberry.

–¡Se unen en un dúo invencible! – dijeron ambas al unísono – . ¡Pretty Cure...! Free life's attack! – un rayo azul y rosado salió desde el puño de ambas hacia el Arukurai y Luna. Sin embargo, la segunda huyó antes de que el ataque impactase.

–Maldición – susurró antes de desaparecer.

***En el Reino de la Golden Queen.

Luna entró en la estancia. Tenía mucho miedo.

–Reina yo lo...

–Luna – la interrumpió – . Has fallado – suspiró – . Pero no pasa nada. No hoy – Luna observó que Cloner estaba a su lado.

–¿Qué pasa?

–He encontrado la Rosa de cristal roja – sentenció el chico.