–¿Te das cuenta de que sólo es un personaje de ficción? – dijo.
–Desgraciadamente, lo sé – suspiró – . ¡Pero aún así, Zoro es mejor! – Firefly bajó al suelo y estiró las manos al frente, dio una pequeña vuelta, y comenzó a hacer unos cuántos pasos de ballet – ¡Pretty Cure...! – luego levantó una de sus piernas haciendo un ángulo de noventa grados y juntó las manos con elegancia, luego comenzó a dar giros sobre sí misma – . Swirl Light! – pequeñas esferas de luz se juntaron formado una enorme cadena que rodeó al Arukurai, y comenzó a apretarlo.
–¡Vamos, por favor! – gritó Dimitry – . ¿¡Te vas a dejar ganar por una cría!?
–¡Yo no soy ninguna cría! – reprochó la niña haciendo un mohín.
Aile colocó con cuidado a Ichigo tras ella, y se elevó en el aire, aprovechando el momento de distracción del samurái para tirarlo al suelo de una patada, luego dio una voltereta en el aire y se colocó junto con Firefly.
–¡Pretty Cure! – dijo Aile dando vueltas sobre sí misma – . Windy... – se detuvo y colocó sus manos al frente – . Evolution! – una ráfaga de viento salió de sus manos e impactó contra el Arukurai, que apenas se había intentado poner en pie – . ¡Firefly! – la Cure amarilla asintió.
–¡Pretty Cure Shining Sphere! – la joven invocó una enorme esfera amarilla que rodeó al samurái e hizo que este, en su interior, explotase. Ambas jóvenes miraron a Dimitry, quién masculló algo, chascó los dedos y luego desapareció. Justo en ese momento, algo calló al suelo.
–¡Chicas yuu! – gritó el hada azul – .¡Cogedla!
Las dos jóvenes tomaron la piedra de cristal que había caído al suelo, y entonces, Romuki, entró por la ventana.
Había pasado a color rojo, literalmente.
–Estoy... que no... puedo más muki... – dijo el hada mientras se dejaba caer en el suelo – . Qué fresquito... – el hada levantó la vista – . Habéis conseguido la Rosa muki... – susurró – . ¡Volvamos a casa antes que nada!
