Capítulo décimo quinto

–¡Increíble! – exclamó Ichigo – . ¡Conseguisteis la Rosa! – miró a sus amigas – . Y yo mientras durmiendo – suspiró y tomó su zumo de tomate – . Esto sabe fatal – hizo una mueca de asco.

–¡Ah! ¡No haberte dejado chupar la sangre! – la reprendió Tori – . Ahora tómalo todo.

–En fin... – suspiró – . Parece especial – susurró manteniendo la vista fija en la rosa – . ¿No debería tener un guardián o algo? – las hadas y las otras dos chicas se miraron entre sí, no habían caído en eso – . ¡Hay que ver! Si existe un guardián tendrá que aparecer pronto. Y si es así... ¿Es probable que haya una cuarta guerrera? – inquirió. Las chicas se miraron entre sí.

–La Reina jamás dijo nada de una Rosa de cristal roja muki – dijo el hada.

–Entonces eso significa que hay más de las que ella cree yuu – intervino la ardilla – . Ahora tenemos cuatro en nuestro poder yuu... – comenzó a decir.

–Pero no sabemos cuántas puedes ser pudi, no podemos saber si tenemos ventaja o no pudi – terminó el mapache – . Tenemos que proteger la piedra pudi.

–No tiene nada que ver, pero... – Ichigo se levantó de la mesa y se acercó a la puerta – . Tengo una excursión a Otaru la semana que viene – tiró el zumo a la basura – . Es una pena que no estemos en el mismo instituto y curso – hizo un mohín – . Pero bueno, espero que os las arregléis sin mí.

–Ya lo hicieron muki, y bastante bien muki – masculló el hada – . Yo te acompañaré muki– Ichigo hizo una mueca de decepción – . ¡No pongas esa cara muki! Si sucede algo debes poder transformarme muki. ¡Es tu deber como Pretty Cure muki!

–Pues vaya rollo.

***Días más tarde

–¡Akimiya Rei! – dijo una mujer subiendo el volumen de la voz. Una mano se alzó entre el montón de alumnos – , bien... ¡Aohara Mei! – la mano de una chica, bastante alta, se alzó. Conforme iban diciendo más y más nombres, Ichigo dejó que su imaginación volase a través del tiempo, y se imagino a sí misma cargando a Haru en brazos, protegiéndolo de un enemigo. Entonces, recibió un codazo.

–¡Ay! – se quejó. Luego miró a la persona que le había pegado, Yuki – . ¿Qué pasa?

–¡SAKURAI ICHIGO-SAN! – gritó la profesora – . ¡HAZ CASO! – gritó a todo pulmón. La joven, cohibida, asintió. Hizo una tos forzada y continuó – . Yurimoto Kai – otra mano se alzó – . Bien, ¿me he dejado a alguien de las cinco clases? – una mano se alzó a lo lejos – . ¿Sí? – gritó.

–¡Konoe Usami! – gritó la joven. Los alumnos se apartaron para dejar ver a la muchacha. Era bastante bajita, no podría medir mucho más del metro cincuenta y poco, y llevaba su cabello, naranja brillante, atado en una coleta alta, y con algunas pinzas negras en su cabello – . ¡De la clase C! – gritó. Su voz era bastante dulce – . ¡Soy una alumna nueva! Me incorporé hace una semana – hizo una reverencia – . ¡Encantada! – la profesora asintió y apuntó el nombre de la joven en la lista.

–¡Bien! ¡Todos dentro de su autobús! – indicó.

–Oye, oye – Yuki se acercó a Ichigo – . He pensado que esta es mi gran oportunidad – sonrió.

–¿Para qué? – preguntó la joven.

–Para declararme a Haru – sonrió – . ¿Para qué si no? – tomó aire y siguió caminando con una sonrisa – . Hace unos días me lo encontré con Koko, son buenos amigos, pero no creo que salgan juntos – una enorme sonrisa cursó su rostro – . Como iba cargada con bolsas, en cuanto me vio me saludó y me ayudó a llevarlas a mi casa. Se quedó un rato conmigo y charlamos. Y últimamente hemos estado hablando mucho, me saluda y esas cosas... ¡Así que es mi oportunidad!

–¡Claro! ¡Ánimo! – un extraño sentimiento pasó por Ichigo. No quería pensar en que todo ese tiempo, Haru y ella se habían acercado, ¿y si a Haru le gustaba Yuki? Podría ser su amiga, pero, todavía le gustaba Haru. Aún así, no podía decírselo a Yuki. Haru sólo tenía que rechazarla. Apartó esos pensamientos de su mente. Estaba siendo muy egoísta. Tanto su amiga como Haru se merecían ser felices, incluso si eran juntos, ella no debía entrometerse. Sin embargo, una parte de ella le decía que no se rindiera. Suspiró y se colocó junto a Yuki y la ventana, mientras su mente volaba lejos, imaginando miles de situaciones bonitas que podría vivir con Haru.

No tardaron mucho en llegar a Otaru, y mientras bajaban del autobús, Ichigo pudo divisar a Haru hablando con unos cuántos amigos, nunca estaba solo. Luego miró a su amiga, que no apartaba la vista del joven, y continuó caminando sola. Entonces vio la larga melena azul de Ai y se acercó a ella.

–¡Ai! – la saludó. La chica estaba junto a Hiro. Ambos la saludaron.

–No te vi en el autobús – hizo un mohín.

–¡Ah! Es que fui con Hiro en otro – la pelirrosa frunció el ceño – . ¡No me mires así! – pocos segundos después, Yuki y Akane se acercaron.

–¡Tenemos que disfrutar esta excursión al máximo! – dijo Akane.

–¡Sí! – gritaron los otros cuatro jóvenes al unísono.

***Horas más tarde

Ichigo se introdujo dentro de una de las cabinas individuales del baño y dejó que Romuki saliera.

–Romuki – saludó en un susurro.

–¿Qué pasa muki? – masculló el hada.

–¿Oíste lo que dijo Yuki? – preguntó. El hada asintió – . No sé qué hacer. ¿Y si la acepta? – el hada hizo un mohín.

–Decides ponerte triste y deprimirte porque a lo mejor una chica va a conseguir a la persona que te gusta muki, pero tú no haces nada muki. ¡Actúa muki! – la joven asintió con energía. Romuki se volvió a meter dentro del bolso, mientras la joven salía del baño. Se revolvió en el bolso y cerró los ojos. Suspiró. No podía evitar pensar en ella cada vez que veía a Ichigo. Por alguna extraña razón, Ichigo le recordaba mucho a esa persona especial, casi como si fueran la misma persona.

–¡Bien! – gritó Ichigo – . ¡Allá voy! – gritó a todo pulmón. Ichigo notó como una sombra crecía tras ella.

–¡SAKURAI-SAN! – gritó la voz de su profesora – . ¡Deja de hacer tanto jaleo!

–¡Lo siento! – dijo corriendo hacia sus amigos.

No importaba lo que le dijeran ahora, hablaría con Haru, tenía que hacerlo. Y debía ser antes de que lo hiciera Yuki, si no era así, corría el peligro de que estuviesen saliendo. ¡Tenia que hacer algo! Tal y como dijo Romuki. No se iba sólo a lamentar.

Buscó a sus amigos por el lugar y se reunió con ellos bajo un árbol de cerezo, donde se disponían a tomar el almuerzo.

–¿Dónde estabas? – preguntó Akane.

–En el baño – se sentó junto a sus amigos y sacó la comida. Comenzó a comer y entonces reparó en algo: Faltaba Yuki – . ¿Y Yuki?

Akane hizo una mueca.

–Fue a hablar con Haru, de ya sabes qué – respondió – . No quiero que le haga daño. Sé que llevan como amigos unos pocos días, y que es buena gente y todo eso, pero no creo que tenga los sentimientos que Yuki tiene por él. Lo desapruebo – Ichigo asintió. Ya llegaba tarde.

–¿Hace mucho que se fue? – Ai movió un poco la cabeza

–No mucho, no sé – respondió.

–Iré a buscarla – Ichigo se levantó y se marchó. No quería buscar precisamente a Yuki, sólo quería encontrar a Haru, aunque no sabía qué le iba a decir. Revisó todo el parque donde habían parado para descansar. No veía a ni a Haru, ni tampoco a Yuki. Siguió caminando, en dirección a la fuente, y justo allí los encontró.

Se escondió tras un árbol cercano a la pareja y escuchó.

–Me costó dar contigo – oyó decir a Yuki –. Tenía algo que decirte...

–Ya... Tengo que hacer algunas cosas – masculló.

–¡No tardo! Lo prometo – susurró – . Es que... Han pasado muchas cosas desde que empezó el curso... Y bueno, desde que empezó el curso, he querido decirte algo – estaba nerviosa, se le notaba a leguas – . Es que... A mí... A mí... – balbuceó. De pronto, se sentía inútil – . ¡Me gustas, Haru! ¡Me has gustado desde que te conocí! Me gusta cómo eres, cómo actúas, tu personalidad,.. Me gusta todo de ti. ¡Por favor, acepta mi declaración! ¡Realmente me gustas! ¡Mucho! – hizo una reverencia exagerada. Luego se levantó y lo miró con la mirada firme. Haru la observó durante un rato, y suspiró.

–Yo... Lo siento, Hoshihiro-san. No puedo aceptar tu declaración – Yuki asintió con una pequeña sonrisa mientras se formaba un nudo en su garganta – . Lo siento – suspiró y cerró los ojos.

–Ya... Lo.. entiendo – tartamudeó. Haru se inclinó sobre ella y le dio un pequeño beso en la frente, entonces Yuki comenzó a llorar. El joven la estrechó entre sus brazos, y al cabo de un rato, la chica se calmó. Entonces se separó de él –. Siento causar tantos problemas – dijo mientras se secaba las lágrimas – . Soy tan tonta – las lágrimas amenazaban con volver a salir – . No tuve que ilusionarme – sonrió y luego salió corriendo hacia el lado opuesto a donde estaban los demás. Haru la vio marcharse y luego miró hacia dónde estaban sus amigos. Sin embargo, mientras paseaba la mirada, notó algo extraño, oculto tras los árboles.

Cuando Ichigo sintió la mirada de Haru sobre ella, aunque apenas fue un segundo, se encogió tras el árbol. Tratando de ocultarse.

–¿Quién está ahí? – inquirió el joven. Había visto a alguien, y si no se equivocaba, a una muchacha pelirrosa, y sólo conocía a alguien pelirrosa – . ¿Sakurai-san? – se acercó hacia el árbol y apoyó una mano en la corteza, inclinó la cabeza tras el árbol y vio a Ichigo encogida, con los ojos cerrados tratando de no ser descubierta. Haru suspiró – . ¿Qué estás haciendo?

–¡N-Nada! – se alejó del árbol y miró directamente a Haru – . ¡Sólo pasaba por aquí!

–Ya claro – Haru se apoyó en el árbol y la observó – . ¿Pretendes que me crea eso? ¿Desde cuándo estás aquí? – la chica apartó la vista –. ¿¡Desde cuándo!? – insistió más fuerte. Notaba como la ira comenzaba a crecer en su interior. Últimamente, era el único sentimiento que tenía cada vez que la veía: Ira. Mucha Ira. Ira, frustración y deseo.

–Desde... un poco antes de que Yuki hablase... – susurró, aún sin mirarlo. Se sentía pequeña e insignificante junto a él. Y en su interior crecía el miedo.

–¿A qué has venido? – espetó enfadado.

–Las chicas y yo estábamos preocupadas por Yuki y decidí venir a buscarla – susurró. En parte era verdad, aunque primordialmente había estado buscando a Haru. Y ahora que lo tenía delante, recordaba las palabras de Romuki. Tenía que hacer algo, pero ya estaba todo hecho. Él había rechazado a Yuki, y estaba muy enfadado con ella. No podía simplemente decirle nada. Temía ser tratada igual, o mejor dicho, peor, porque seguro que la trataría peor, que Yuki.

–Bien. Ya vistes dónde fue. ¡Vete con ella y déjame en paz de una vez! – giró sobre sus talones y comenzó a caminar. En el interior de Ichigo comenzó a crecer algo, y antes de pensarlo comenzó a hablar.

–¡Eres un tonto! – gritó. Sentía como el enfado subía hasta casi explotar, en palabras – . ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Eres un tonto! ¡Tú no entiendes los sentimientos de la gente! ¡Eres un insensible! ¡Eres un tonto! – gritó.

–¡Pues me da igual! – respondió – . ¡No haces más que seguirme a todas partes una y otra vez!

–¡Mentira! – gritó furiosa – . ¡No eres importante para mí! ¡No eres importante! ¡No me importas tanto como para seguirte! ¡Me da igual tu perdón o tu enfado! ¡Me da igual! ¡Me da igual! – gritó cada vez más alto. Ichigo se acercó a él, dispuesto a darle un golpe en la mejilla, pero el chico fue más rápido y le tomó la muñeca, apretándosela con fuerza.

–¡¿Y a mí qué?! – gritó.

–¡Eres un maldito tonto insensible! – gritó – . ¡No entiendes los sentimientos de Yuki! ¡Ni tampoco puedes entender los míos! ¡Y jamás entenderás los sentimientos de nadie! – gritó. Haru la agarró con más fuerza, haciendo en la joven cerrase los ojos por el dolor, y la pegó más a él.

–¡Claro que entiendo los sentimientos de Yuki! ¡A mí también me gusta y me importa alguien! ¡Quién no entiende los sentimientos de la gente eres tú! ¡Te he dicho que me dejases en paz y sigues insistiendo! ¡Tú eres la insensible! – gritó. La joven enfrentó los ojos del chico.

–¡Eres...! ¡Eres una persona horrible! – tiró de su muñeca y el chico la dejó libre – . ¡Manipulas las palabras de la gente para hacerte la víctima! ¡Eso es horrible!

***En otro lugar del parque

–Maldición – susurró Dimitry sentando en un banco –. Esas niñas me robaron la Rosa de cristal roja, si no la recupero pronto, Golden Queen podría desterrarme o algo peor – apartó esos pensamientos de su cabeza – . Bien. Si la Rosa de cristal está aquí – miró su detector – , debo conseguirla sea como sea – miró a su alrededor, en busca de algo que poseer, y entonces vio a una joven, sentada bajo un árbol, llorando. Sonrió – . ¡Invade este mundo de desgracias! – lanzó una densa niebla a la joven, envolviéndola. Entonces una pequeña perla negra se posó en su mano, y el joven la lanzó a una estatua de una mujer con serpientes en la cabeza, sentada sobre un león – . ¡Vamos, Arukurai! ¡Recupera la Rosa de cristal roja! – el monstruo avanzó, guiado por el poder del cristal.

***Al lado de la fuente del parque

–¡Eso es horrible! – repitió Ichigo se nuevo.

–¡¿Y tú?! ¡Sólo te dedicas a acusarme!

Antes de que Ichigo pudiera responder, un enorme monstruo, basado en Medusa y un león, apareció ante ellos. Ambos chicos dejaron su discusión y contemplaron la enorme estatua, que avanzaba hacia ellos.

–¡La rosa! ¡La rosa! – repetía. Los músculos del cuerpo de Ichigo se tensaron.

–Maldición – masculló. Romuki se removió en el bolso. Ichigo miró a Haru.

Con él en frente, y completamente sola no estaba segura de poder vencer al monstruo.

El monstruo comenzó a arrancar árboles y a tirarlos al suelo, luego levantó la fuente y la tiró lejos, cogió la tubería que sobresalía y la giró.

–¡Oye tú! – gritó Haru – . ¡Esto es de todos! ¡No puedes hacer eso! – la estatua dirigió su mirada al chico, y movió a sus serpientes, entonces Ichigo cayó en algo, e inmediatamente se tiró sobre Haru, provocando que este no mirara a la mujer.

–¿¡Pero qué haces!?

–¡Es medusa! ¡Si la miras te petrificará! ¡Para siempre! – explicó. Ambos se levantaron. Ichigo vio a Dimitry en el aire – . ¡Tú!

–¡Mi princesa! – dijo el joven – . ¡Qué bonita casualidad! ¿Entonces tienes tú la Rosa? ¡Dámela y nadie saldrá herido!

–¿De qué está hablando? – inquirió Haru.

–¡Jamás! – la joven miró a Haru – . ¡Protegeré este mundo sin importar las circunstancias! – gritó – . ¡Romuki!

–¡Ichigo muki! – el gato salió de su escondite y Haru observó estático al gato que hablaba.

–¿¡Qué diablos estás haciendo!? – gritó.

–¡Tú mantente al margen! – dijo la joven.

–¿¡Cómo!? ¿¡Y que te deje morir aquí!?

–¡Yo no voy a morir! – tomó su broche y al momento Romuki se envolvió en él – . ¡Rosa de cristal! ¡Change it to Pretty Cure! – una enorme rosa envolvió a la joven en menos de un minuto, y tras unos pocos segundos, los pétalos de esta se abrieron, dejando ver a la muchacha ya transformada.

Haru observó sin quitar la vista de Ichigo, ahora su cabello había cambiado un poco de color, y había crecido notablemente, por no hablar de que llevaba una ropa diferente.

–¿Qué diablos...? – Haru vio como el león se separaba de Medusa e iba corriendo hacia ellos – . ¡I-Ichigo...!

–¡Yo no soy Ichigo! ¡No ahora! – dijo la joven – . ¡Guardiana de la Rosa de cristal rosada! ¡La Pretty Cure del agua y de la vida! ¡Cure Strawberry! – tomó su pose y comenzó a correr hacia el león – . ¡Strawberry Explosion! – miles de pequeñas esferas rosadas explotaron contra el León, de piedra, haciendo que cayese al suelo y que se rompiese una pata – . ¡Detén esto Dimitry! ¡Hay mucha gente en peligro aquí!

–¿Y qué? ¡A mí me da igual! ¡Porque beberé la sangre de todos! – se teletransportó frente a la muchacha y le tomó por la barbilla – . Especialmente, beberé tu sangre, y te mantendré con vida – susurró – . Tienes unos glóbulos rojos realmente exquisitos – se lamió los labios. – . Es un buen cumplido – la pegó más a él y se dispuso a volver a besar a la muchacha, entonces, un puño lo golpeó en la mejilla, tirándolo a un lado y solando a Strawberry.

–¡Suelta a mi chica! – gritó.

Strawberry tomó en peso a Haru, quién era más alto que ella, y dio unos saltos alegándose de la zona de batalla, lo dejó en el suelo.

–No te muevas de aquí. ¿Entendiste? – antes de que el joven protestara, Strawberry volvió a elevarse y se marchó.

–Ichigo... – susurró.

Strawberry volvió a la zona de batalla, y se encontró de cara con el león, volvió a invocar su ataque y lo tumbó al suelo. Luego, cuando volvió a levantarse la estatua, le atestó un golpe y lo partió en pedazos. Pero Dimitry chasqueó los dedos y lo volvió a armar perfectamente, haciéndolo incluso más grande. Strawberry masculló una maldición y se elevó en el aire, para volver a repetir su ataque, esta vez contra Medusa, pero la mujer estatua petrificó su ataque antes de que pudiera hacer algún daño, y lo tomó, como si fuese un arma.

–¡Maldición! – antes de intentar hacer algún otro movimiento, la estatua le dio un golpe con la piedra y la lanzó contra un árbol. Un golpe realmente fuerte y mortal, para quién no tuviese la protección de las Rosas. Strawberry trató de levantarse, pero le dolía todo. Entonces, vio como león se abalanzaba sobre ella, soltando una enorme ráfaga de aire que la tiró lejos.

Dimitry apareció junto a ella.

–Dame la Rosa de cristal roja y esto se terminará – dijo.

–Jamás... – trató de levantarse – . Jamás te la daré...

–Si no me dejas más opción... ¡Medusa, león! ¡Acabad con ella! ¡Ahora! – exigió con un feroz grito lleno de ira.

Ambas estatuas se abalanzaron sobre Strawberry.

–¡Ichigo! – gritó una voz masculina tras ella.

El tiempo pareció detenerse. Strawberry miró hacia atrás y vio a Haru. ¿Por qué no se había quedado dónde ella le había dicho? Se lo exigió. Él ahora se encontraba en peligro. Podría morir. Quizás, igual que ella tras poco tiempo.

Sin embargo, una cegadora luz blanca lo envolvió a él, y al instante la Rosa de cristal roja desprendió un brillo rojizo, y creó una barrera entre ella y las estatuas haciendo que estas chocasen contra ella. Strawberry se levantó.

–¿¡Qué!? – susurró Dimitry, sorprendido.

La barrera se hizo añicos con el impacto.

Strawberry estaba rodeada de una especie de aura rojiza, y sus heridas estaban completamente curadas. Levantó la mano al cielo.

–¡La rosa del amor! – gritó, y su Rosa de cristal se colocó en su mano – . ¡Y la rosa de la pasión! – la Rosa de cristal rojiza apareció junto a la otra rosa. Ambos cristales comenzaron girar. Strawberry cerró el puño, y pasados unos segundos, lo volvió a abrir – . Pretty Cure – susurró con tranquilidad – . ¡Aqua...! – colocó su mano al frente, en dirección a las dos estatuas – . ¡...Beam! – un arroyo de agua salió de su mano y envolvió a las dos estatuas en unas burbujas. Strawberry se puso de espaldas a su ataque y pasó su mano por su cabello, apartándolo con elegancia –. Explosion – susurró después. Entonces las burbujas estallaron, haciendo desaparecer las estatuas. Miles de gotas de agua comenzaron a caer sobre el parque, restaurando las destrucciones que habían quedado de la batalla. Dimitry, había desaparecido para cuando Strawberry se giró.

–¡Eso ha sido increíble muki! – dijo el hada.

–¡Sí! La Rosa roja me protegió y me dio un nuevo poder – sonrió – . ¡Ah! ¡Me siento tan fuerte! – sonrió y miró al cielo – . Me siento bien. Sí. Eso es. Me siento totalmente bien.

Haru se acercó por la espalda a Strawberry, y le tocó el hombro. La chica se giró y lo encaró, luego hizo que su transformación desapareciese.

–Tengo una muy buena idea – comenzó a decir – . Guarda el secreto por tu propio bien. – comenzó a caminar, alejándose de él. Entonces se detuvo – . Y por cierto... – se giró a él – . Yo no soy tu chica. A partir de ahora, será como si no me conocieras – un escalofrío pasó por el cuerpo de Romuki y el joven al mismo tiempo.

Para Haru, fue un sentimiento de culpabilidad, mezclado con algo de tristeza. Sentía impotencia. Quería derramar lágrimas, aunque le llamaran llorica, lágrimas de impotencia. Mientras que para Romuki, fue un recuerdo. Un recuerdo que pasó fugaz por su mente, y entonces se planteó, si aquella niña pelirrosa a la que acompañaba, realmente no tenía nada que ver con ella, con su persona especial.

Para cuando volvió al grupo, Yuki ya estaba allí y las chicas la consolaban, entonces Ichigo se unió a ello. Las amigas estaban antes que los chicos. Era siempre así ¿no?

Tras volver la excursión, las chicas se reunieron, e Ichigo les contó todo lo sucedido con la Rosa de cristal, mientras que Romuki se alejó del resto del grupo.

***En el castillo de la Golden Queen

–La Rosa roja de cristal le prestó poder a esa niña, su majestad. Justo antes de acabar. ¡Y eso no es todo! Había un muchacho con ella, que irradió una luz blanca, así de pronto. Temo que este muchacho tenga algo que ver con el Reino de cristal. Quizás sea un habitante del reino que ha ido para tratar de proteger a las guerreras... O a la princesa. Quién sabe – explicó Dimitry a la Reina.

–Sí es extraño... – miró al joven – . Aún así, no me gustan los fallos.

–Me disculpo por ello. He causado grandes problemas – hizo una reverencia – . Lo siento.

–Golden-sama – dijo una muchacha, con una apariencia similar a Dimitry – . ¿Podría yo, ir en lugar de mi hermano en la próxima misión? Recuperaré las cuatro Rosas de cristal que tienen esas niñas en su poder.

–Adelante, Lady Black Rose. Tienes mi aprobación. Acaba con esas pesadas guerreras de una vez por todas y tráeme las Rosas.

–¡Lo haré! – expresó decidida. Luego salió de la sala. En todo momento sintió la mirada de su hermano sobre ella, pero ella realmente quería hacerlo.