Querida querida vida mía.

Chiquilla preciosa mi agonía.

Sin amar es pecado yo no sé qué hacer

En mi alma solo vives, solo tú

MI VECINO

CAPITULO # 7

Por. Tatita Andrew

Al ver que se aproximaba Annie Albert no dijo nada por el tono meloso con el cuál se dirigió hacia su persona, siempre el trato entre ambos había sido así el tiempo que duro su romance después de todo, muchas veces había hablado claro con ella y está sabía que lo de ellos solo fue una aventura que ya había terminado y que nunca se casaría con ella. Pero al parecer por el modo en que lo dijo y la forma en que reaccionó Candy se dio cuenta que hace mucho tiempo debió terminar aquel trato informal con aquella chica, Candy era una chica muy ingenua y tal vez no entendería el que Annie se dirigiera en ese modo cariñoso, ahora entendía el modo en que salió corriendo sin darle tiempo a reaccionar.

Tenía que seguirla, y explicarle de una vez que él no tenía ninguna relación formal con Annie, así que se levantó súbitamente y decidió seguirla pero la chica de cabello negro ya se había puesto enfrente suyo impidiéndole el paso mientras seguía con su actitud provocativa.

-¿Puedes dejarme pasar?

-Desde cuando andas tú detrás de las chicas, pensé que eras demasiado orgulloso para aquello, además se nota que Candy no te quiere.

-¿De qué hablas?

-Abre los ojos Candy no te quiere, solo se hace la ingenua para que estés detrás de ella, jamás te aceptara sabiendo que hemos sido novios tu y yo.

-Annie hasta hoy me di cuenta hasta donde llega tu maldad.

-Solo soy justa y sincera.

-¿Quién te crees, para meterte en mi vida Annie?

-Soy tu amiga.

-Así fue en un tiempo, pero nunca te he dado derecho, para que te tomes atribución alguna con respecto a mi vida.

La vio palidecer por su comentario pero ya era hora de que ella entendiera de una vez que jamás la había amado y que nunca podría cambiar aquello.

-Veo que en verdad la amas.

-Sí, en verdad la amo. Por fin se alegró de haber reconocido que todos esos años la amistad se había convertido en algo mucho más profundo no se dio cuenta hasta cuando la vio regresar del colegio de internado. Tanto que quiero casarme con ella.

-No te aceptará jamás, conozco bien a Candy, es demasiado niña buena, para aceptar a un hombre como tú que se acuesta con todas sus amigas y nunca se quiere comprometer le dijo furiosa.

Albert la miro con desprecio.

-¿Acaso hicimos algo que no querías? Vio que ella se ponía colorada ¿Verdad? Que tengo razón, solo hice aquello que tú mismo me dijiste que querías. No tengo porque sentirme culpable cuando sabías desde el principio que era solo un pasatiempo.

-Albert eres demasiado cruel conmigo, tú sabías mis sentimientos hacia ti.

-Yo soy como soy, y lamentablemente esos sentimientos jamás podrán ser correspondidos. Ahora si me disculpas voy a buscar a Candy.

Y sin mirar hacia atrás se alejó de aquella muchacha que lo único que le traía era problemas con Candy.

No se dio cuenta que Annie se quedó furiosa brincando en la arena por la rabia al saberse despreciada. Dio media vuelta también y se alejó echando chispas.

Cuando Albert fue hasta donde estaban los bañistas no la vio a Candy, era como si se hubiera esfumado, busco y busco por más de media hora y no la vio. Luego decidió regresar a donde habían estado sentados y dejaron la ropa pero al volver los zapatos y las cosas de su vecina habían desaparecido. Resignado se mordió el labio y se fue a su casa sintiéndose muy desdichado.

Al anochecer Albert regresaba de cenar con unos amigos y Candy salía de su casa y se encontraron justo en la puerta.

-Buenas noches Candy saludo Albert animado.

-Hola dijo con sequedad Candy

-¿Pero puedo saber que te hice? Dijo Albert perdiendo un poco la paciencia al notar la indiferencia con que lo saludaba.

Ella abrió los ojos asombrada por la forma en que Albert le había hablado, iba muy bonita aquella noche con un vestido amarillo pálido dando mayor realce a su figura, llevaba un color rosa en sus labios, y sus ojos verdes esmeraldas provocaron que aquel hombre que había tenido docenas de chicas temblara ante aquella chiquilla. Se dio cuenta que siempre la había querido desde que era una niña y le hace los deberes para el colegio.

-¿Pues que me has hecho? Pregunto tranquilamente.

-Eso mismo me pregunto yo Candy, no me puedes condenar sin razón, sin darme una razón o un motivo.

-No te doy tanta importancia para pensar en ti.

Albert se llenó de rabia.

-Ah, utilizas las mismas palabras que te dije aquella vez, entonces en verdad deben haberte dolido aunque me dijeras que no.

Candy no respondió después de lo que había visto con sus propios ojos aquella mañana lo que menos quería era estar tan cerca de él. Iba a continuar su camino pero cuando iba a dar un paso Albert la sujeto de la mano y dijo.

-Te acompaño.

-No... No es necesario no quiero que te molestes.

-No es molestia Candy, nunca me molesta nada tuyo.

Albert se dio cuenta que Candy intentaba zafarse de la mano que él apretaba, pero no la soltó, la sostuvo firmemente, estaba decidido a hablar, a decirle todo lo que ya no podía guardar en su corazón tanto si ella lo quería escuchar como si no.

-Candy te he admirado desde que eras una niña, hablaba como si estuviera meditando. Tanto es así, que siempre te he puesto en un lugar aparte de todas las mujeres que he conocido, pero desde que te vi llegar del Internado algo había cambiado, tú me desconciertas mucho eres tan centrada a pesar de tu corta edad.

-¿Terminaste?

-No aun no, tenía muchas cosas que decirle. A pesar de la poca disposición que tienes de escucharme, necesito seguir hablando, pero me siento como forzado a estar a tu lado.

-Nadie te obliga

-Candy, dime la verdad. ¿Qué te hice? ¿De qué me acusas? Apelo a la amistad que nos unió en otro tiempo.

-No tengo nada que decirte, Albert En absoluto.

-Es que no se puede condenar a un hombre con este silencio tuyo me estoy volviendo loco.

-Lo siento.

-¿Qué es lo que sientes? Déjame ver lo que hay dentro de tu alma

Ella pensó que no podía hacer aquello, no podía dejarlo mirar dentro de ella.

-Que te parezca agresivo mi silencio.

-Lo es. Sinceramente no sé qué hacer.

-Repito que lo siento.

Albert se sentía abatido pero no por ello dejo de acariciar la mano que llevaba sujeta entre la suya.

-Te invito a cenar, necesitamos aclarar muchas cosas.

-Gracias. Pero no puedo.

-Solo serán unos minutos ¿A cuál vamos?

-A ninguno.

-Pero, Candy no te quitare mucho tiempo.

-Voy a casa de una amiga.

-¿Vas donde Annie?

Albert no supo porque Candy se puso a reír sínicamente.

-No dijo irónica. Esa no es amiga mía.

Albert la miro sorprendido no sospechaba que las cosas entre ambas estuvieran tan mal.

-Ella fue siempre tu mejor amiga.

-Si, mientras no me di cuenta de que era falsa y maligna. A mi regreso del pensionado todo cambió para mí.

-Se cómo te sientes Candy también para mí.

-¿Para ti? Pregunto Candy al saber que Albert se sentía igual de desorientado que ella.

-Sí, y no me mires así que me haces avergonzar. Cambió todo para mí. Yo era un hombre feliz, acompañaba a las chicas y no me comprometía con ninguna. Nunca sentí la necesidad de amar, y querer ser correspondido con locura. Pero desde que…

Candy lo interrumpió no quería saber nade de sus sentimientos hacia Annie

-Ahora estas comprometido y piensas casarte, si, también cambiaron las cosas para ti. Ahora serás un hombre casado.

Albert se detuvo en seco. Y con su mano que sujetaba la de Candy, hizo un movimiento y la joven quedó frente a él pegada contra su pecho bajo la débil luz de las luces en la calle.

-¿Qué dices, Candy? Pregunto sin aliento al verla tan cerca

-Me miras de una forma Albert susurro ella por la cercanía de su vecino ¿He dicho algo que no sea verdad?

Albert no respondió, se sentía transportado a un universo paralelo, donde solo sentía a Candy temblar entre sus brazos y en él la necesidad de besarla, sabía que ella nunca había tenido novio y quería ser el primero en tocar aquellos labios rosas, era algo posesivo, pero así se sentía con respecto a ella, quería ser el en primero en todo, el que le enseñara a amar. No pudo resistirse más y bajo la cabeza hasta acercar sus labios a los de ella, primero los rozo suavemente con los suyos casi sin querer hacerlo, ella se quedó sin hacer ningún movimiento luego muy despacio empezó un beso suave, y ella abrió la boca invitándolo tímidamente a que le enseñara a besar, y así lo hizo sin prisas, mientras la apretaba más contra su cuerpo.

Candy no sabía cómo había llegado a estar así, besándose con Albert, ese era su primer beso y estaba en las nubes, pero de pronto recordó que él se iba a casar con Annie, y eso nadie podía cambiarlo por mucho que lo amara.

Ella se soltó de su abrazo y caminó presurosa. Albert la siguió sin comprender que los celos habían invadido el corazón de Candy, la siguió con urgencia no quería que después de aquel beso las cosas se quedaran así con brusquedad la agarró por un brazo, la volvió hacia él y dijo, furioso:

-Has de escucharme.

-No quiero escucharte, Albert ¿Me entiendes?. Debes seguir tu camino.

Al notar la tristeza en los ojos de ella decidió hablar un poco más tranquilo

-Parece que hay un malentendido entre los dos y quisiera eliminar cualquier duda entre los dos.

-Por mí no te preocupes. No necesito enterarme de nada

-Es por mí. Candy necesito decírtelo.

-Yo no tengo interés en escucharte.

-¿Es que me odias?

-No. Tenía que ser sincera jamás podría odiarlo.

-¿Por qué me haces esto Candy? Dame la oportunidad de enmendar mis errores.

Ella estaba al cabo de sus fuerzas. Venia dominándose desde hacía mucho tiempo, desde que supo que amaba a Albert, su vecino. Pero por nada del mundo desearía que éste conociera sus sentimientos. Sabía que Annie se burlaría de ella, por amar a Albert sin ser correspondida era como morirse en vida. Y ver a Albert feliz con ella. No, nunca. Podía decirle la verdad ninguno de los dos sabría nunca lo que le ocurría, en verdad no odiaba a Annie, pero estaba decepcionada ya no era su amiga ni lo sería jamás. Ni compartía sus puntos de vista ni era ella digna de ser amiga sincera de una persona como ella, que era capaz de dañar una relación de amistad de años, incluso antes de que se hicieran amigas, se había dado cuenta que ella amaba a Albert en silencio prácticamente desde que era una niña.

-No soy quien para juzgarte Albert. Solo déjame en paz.

-Es que yo, Candy dijo él, bajo, tengo algo muy íntimo que decirte. Y me parece que si no te lo digo hoy, no volverá a presentarse la ocasión. Necesito que me escuches con mucha atención.

-No me lo digas. Por favor dijo aterrada al pensar que Albert le iba a hablar sobre su boda y sus sentimientos hacia Annie.

-Escúchame…

-¡No quiero!

-Mira Candy no sé porque te comportas así, pero créeme que será la última vez que intente hablarte de esto.

-No importa. Puedes seguir tu camino.

Albert la miró fijamente en busca de alguna esperanza en sus ojos que le permitieran hablarle de su amor sin que ella lo rechazara como hasta ahora pero Candy sostuvo con valentía su mirada. Sin demostrarle lo nerviosa que estaba.

-Candy… ¿es de veras que no deseas oírme? Dijo sacudiéndola un poco por los hombros

-Sí. Dijo con la poca fuerza de voluntad que le quedaba.

-Está bien. Adiós. Albert giro sin volver la vista atrás apretando los puños con fuerza.

Candy, por un instante, quiso correr tras él, temió que se le escapara la única ocasión de su vida de ser feliz, se dio cuenta que había hecho mal, en no querer escucharlo, pero testaruda, no lo retuvo. Lo vio perderse en la camino y ella siguió su camino lentamente como si un enorme peso gravitara sobre sus hombros. Sabiendo que lo había perdido para siempre.

CONTINUARA….

Actualizando capitulo. Gracias por sus rewieds chicas:

Candyfan72: ja ja pobre Annie con la patada en el hígado que le vas a dar, ya sabes a veces los hombres son tan ciegos que ni con lupa je je pobre werito.

Quevivacandy: como vemos ya en este capítulo Candy se dio cuenta la clase de amiguita que tenía espero que la ponga en su lugar.

Miluxd: linda amiga ponte en las filas de las que quieren matar a Annie je je…

Melisa Andrew: yo creo que Albert no se quedará así como así con los brazos cruzados.

Karina: ja ja, no quiero que te me estreses por esta Annie, ya tendrá su merecido.

Gatita Andrew: prima por lo que veo, también eres muy difícil de convencer como Candy, así que otro capítulo más que mi wero estará penando je je se lo tiene un poco merecido por mujeriego.

Elluz: la Candy esta que babea por el wero por eso esta celosa, creo que se jalara de los pelos con Annie ja ja.

Mayra Exitosa: mi mana querida claro que te pongo en la lista de las que golpearemos a Annie, cuando terminemos con ella no le quedaran pero ni los dientes je je.

Aris Cereth: como ya todas comprobamos la Annie, parece mosquita muerta pero bien que es maluca, en hacerlos pelear.

Patty Castillo: gracias por leerme linda hago todo lo que puedo.

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