Para la actividad Misiones de FFL. Gracias a Deutschland por la misma.
Bien, misión cumplida, o eso creo... Yo sigo entrenando. Hay que entrenar mucho para ser un buen guerrero Z…
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Segunda misión: Llevar a algún familiar o amiga femenina de paseo, o compras… (pero cuando se trata de sayajins…)
Chichi enlazó sus dedos justo a la altura de la barbilla, alzó los hombros y suspiró sonoramente al traspasar las puertas del centro comercial. Sus brillantes pupilas temblaban emocionadas. El lugar era inmenso, lleno de gente que entraba y salía de las innumerables tiendas cargada de paquetes o con sus compras en bolsas de colores. Todo llamaba su atención: las luces, el bullicio, los vistosos y originales escaparates… Aquello era el paraíso, nada que ver con el aburrido y remoto comercio donde solía adquirir sus comestibles y, por supuesto, mucho menos peligroso que atravesar una montaña a pie cada día para llegar hasta allí.
—¡Es maravilloso¡ —exclamó feliz, tras lo cual se mantuvo en expectante silencio unos segundos—. ¡¿No les parece maravilloso?! —preguntó con voz cantarina, volteando el cuerpo para mirar atrás. A su espalda, Goku y Gohan miraban alrededor con la boca abierta, fascinados por lo que veían, mientras Piccolo, tenso y con los brazos cruzados frente al pecho, mantenía su imperturbable cara de vinagre—. ¡Tuvieron una gran idea al traerme aquí!
—Ja…—masculló por lo bajo el namekiano, ladeando ligeramente la cabeza pero sin mover un solo músculo de sus imperturbables facciones—. ¡Menuda cara! Si fue ella la que nos obligó a venir —refunfuñó por lo bajo—. Esto es una pérdida de tiempo, tenemos que entrenar.
Goku y Gohan lo miraron al unísono, pestañeando repetidamente con gesto de sorpresa, antes de devolver la atención a Chichi. Al instante los ojos de ambos se abrieron asustados. No quedaba ni rastro de la anterior expresión de felicidad en el rostro de la mujer que había apretado los dientes, empuñado las manos a lo largo del cuerpo y parecía más que dispuesta a lanzarse a la yugular de Piccolo en cualquier momento.
—¿Qué…? ¡¿Qué tratas de insinuar?! —cuestionó, con la voz temblándole por la rabia. En aquellos momentos sentía verdaderos deseos de estrangular a aquel villano verde.
—Bueno… esto… En realidad lo qué Piccolo quiso decir es que… —irrumpió Goku tratando de calmar algo los ánimos. La atención de Chichi se centró de inmediato en él que nervioso se paso la mano por detrás de la cabeza, frotándose el cabello—. Bien… en realidad… esto… en realidad fuiste tú la que insistió en ello —concluyó, con una conciliadora carcajada.
La feroz e intimidante mirada que recibió al instante de su esposa le hizo saber en seguida que hubiera hecho mejor manteniendo la boca cerrada. Eso era algo que el saijayin nunca aprendería.
—¿Acaso tú no querías venir? —Le interrogó en un suave y peligroso siseo—. ¿Hay algo de malo en pasar una mañana de sábado como una familia cualquiera? —Su tono se elevó varias octavas—. Ustedes siempre hacen lo que les conviene. Se pasan el día entrenado, así que por una vez dejarán de comportarse como bárbaros y serán civilizados. Y tú…— dijo, señalando al que era su esposo con el dedo índice. Sin percatarse de ello, había empezado a gritar—… deberías adquirir buenas costumbres y responsabilizarte de tu hijo. Los estudios de Gohan son importantes, vinimos aquí porque necesitamos varios libros. Pero claro mientras pueda salir por ahí a pelear a ti eso no te interesa. —Las voces se escuchaban ya en todo el recinto y la gente se paraba a observarlos con estupor y cierto temor—. ¡Si ni siquiera pudiste sacar el carnet de conducir!
Una sombra de entendimiento cruzó de repente el rostro de la mujer, que enmudeció al momento y pareció calmarse al tiempo que arqueaba su ceja izquierda regalándoles una autosuficiente mirada.
—¿O quizás pensaron que no sacándoselo iban a librarse de ayudarme con las compras? —preguntó, y una perspicaz mueca bailó en su labios—. Por suerte pudimos llegar hasta aquí, para algo tenía que servirles todas esas horas de entrenamiento aprendiendo a volar. —Y dándoles la espalda echo tranquilamente a andar hacia delante—. ¡Vamos! —ordenó, alejándose de ellos por el pasillo.
Sin saber qué decir, los tres guerreros, muy sorprendidos, se miraron el uno al otro con cara de no entender nada y ya se disponían a seguirla cuando algo llamó poderosamente su atención.
—¡Mira papá! —clamó Gohan, señalando uno de los locales y al instante los dos salieron corriendo hacia el lugar.
Por unos minutos ambos se mantuvieron como lapas frente aquel escaparate, con la nariz y las palmas de las manos pegadas a la vidriera.
—¡Entremos! —decidió finalmente el saijayin luciendo una sonrisa de oreja a oreja y su hijo hizo un enérgico gesto de asentimiento a modo de respuesta.
—Era de esperar…—farfulló Piccolo a su espalda, exhalando pesadamente, resignado ya perder otro día de entrenamiento.
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Chichi llevaba un buen rato caminando y no había vuelto la cabeza ni una sola vez, en parte porque no se cansaba de contemplar todo aquello, había demasiadas cosas que la mantenían obnubilada, y en parte porque estaba segura de que después del rapapolvos ninguno de sus tres acompañantes iba a osar desafiarla. Descubrió su error cuando giró sobre sus talones y se encontró sola en mitad del gentío. ¿Dónde demonios se habían metido aquellos tres?
Gruñó muy enfadada, apretó con fuerza la mandíbula y los puños y se dispuso a buscarlos. Esta vez sí la iban a escuchar. Ya estaba cansada de ser una esposa abnegada y una madre ejemplar. Siempre preocupada, pendiente del más mínimo detalle, cocinando, limpiando, lavando y planchando para ellos sin obtener nada a cambio.
Mientras volvía sobre sus pasos, poniendo especial atención en divisar la puntiaguda cabellera de su marido o el horrible rostro del namekiano bajo el turbante, no acababa de decidir el castigo que merecían por haberla dejado plantada. Le importaban un bledo los androides, la salvación de la tierra y todo lo demás. Gohan retomaría sus estudios en cuanto volvieran a casa, Goku tendría que buscar un trabajo o no volvería a probar un solo bocado cocinado por ella y, por supuesto, el diablo verde tendría que marcharse a entrenar a otro lado. ¡Se había acabado!
Llevaba un buen rato buscando cuando un grupo de gente frente a uno de los aparadores llamó su atención, su curiosidad pudo más que su enojo y se acercó al lugar. Poniéndose de puntillas, trató de vislumbrar entre las cabezas qué era lo que atraía tanto a aquella murmurante multitud.
Casi cae desmayada de la impresión.
Furibunda, entró en el restaurante donde Goku y Gohan, sentados frente a una mesa repleta de comida, no dejaban de devorar un platillo tras otro ante la atónita mirada del público que se agolpaba en el escaparate y la incansable actividad de los camareros que, al parecer, no daban abasto a servirles. Por supuesto Piccolo, también sentado, con los brazos cruzados sobre el pecho y expresión de estar en otro mundo, se encontraba allí con ellos. No era de extrañar que hubiera tanta gente fuera, desde luego verlos comer era todo un espectáculo.
—¡Mamá! —exclamó su hijo con la boca llena, al verla acercarse a la mesa.
—¡Eh, Chichi! —la saludó Goku con una enorme sonrisa en los labios y la cara llena de arroz, mientras daba buena cuenta de un nuevo tazón—. Es genial este lugar. ¿Podemos venir de compras algún otro día?
El grito que estaba a punto de proferir murió en su garganta y, estupefacta, pestañeó repetidamente antes de dejarse caer en la silla. ¿Cómo iba a amenazarlos ahora con dejarlos sin comer? Aquello no entraba para nada en sus planes pero era culpa suya, conociendo a su esposo y a su hijo debió haber escogido otro lugar, uno donde no sirvieran comida. La próxima vez les haría acompañarla a la aburrida tienda de comestibles de siempre.
Tomó un sabroso bocado de uno de los incontables platos que había sobre la mesa, la larga caminata buscándolos le había abierto el apetito, y emitió un sonoro suspiro de aceptación antes de llevárselo a la boca.
Bueno, como mínimo ese día no tendría que preocuparse del almuerzo…
Gracias por leer y por sus comentarios.
No pude agradecer a Enikas por su review, así que lo hago desde aquí. Es un verdadero orgullo tenerte como lectora y un placer volver a escribir sobre esta serie. Aunque estos fics son muy diferentes de lo que había escrito anteriormente, espero que puedas disfrutarlos.
