Continuación del reto Seven Days o/

Me he inspirado escuchando a John Legend, concretamente su canción All of Me. si la escucháis mientras leéis el fic quizá sea más bonito. Gracias por seguir leyendo (porque sé que me leéis jeee) mañana más :3

Los personajes de Glee no me pertenecen.


Tercer día: cucharita.

Mercedes llevaba dos semanas de vacaciones y estaba demasiado alterada porque Sam no paraba de jugar videojuegos y llamar a Blaine para irse con él a ver estúpidas películas al cine que ni siquiera sabía de qué iban pero luego no paraba de berborrear tonterías sobre ellas. La joven afroamericana estaba en crisis, necesitaba a su chico en casa, necesitaba un poco de mimos y estaba celosa de que Blaine estuviese teniendo tanta atención cuando él le veía todos los días. Chasqueó la lengua mirando el reloj de la cocina, otra vez se retrasaba demasiado. Caminó hasta el salón comedor donde había un par de platos puestos con unas velas ya casi consumidas por la mitad, se acercó a ellas y las apagó suspirando. ¿De verdad había cogido vacaciones para eso? ¿para que Sam se fuera con su mejor amigo por ahí dejándola de lado? se cruzó de brazos mirando los platos perfectamente colocados sobre el mantel blanco que había comprado en uno de tantos viajes a otras ciudades. Volvió a chasquear la lengua y dejó todo sin recoger, lo único que le apetecía era meterse en la cama y olvidar todo eso porque en el fondo sabía que era una tontería, ella misma le había animado a salir con otra gente que no fuera ella porque pasaban demasiado tiempo junto y eso hacía que su prometido se olvidara de sus amigos, pero tampoco quería que se olvidara de ella. Llena de contradicciones se dio un baño con agua bien caliente intentando no mojarse el pelo para no mojar la almohada cuando se tumbara. Dejó correr el chorro de agua encima de sus hombros a máxima potencia.

Momentos después estuvo echada sobre las mantas mirando el techo, no era demasiado tarde, apenas pasaban las diez de la noche, pero contando que la cena solía ser a las ocho habían pasado dos horas y Sam todavía no había llegado. Pronto una pregunta dolorosa asomó por sus primeros pensamientos ¿estaría con otra? giró el peso de su cuerpo hacia la izquierda, el sitio donde cada mañana veía a Sam roncar, entrecerró los párpados, en el fondo sabía que estaba pensando mal de él ya que nunca podría hacerle algo parecido ¿o sí? y ahí estaba, debatiendo interiormente contra su corazón intentando explicarse todo desde un punto de vista que no tuviese que aparecer una tercera persona que al final acabara robando a su hombre. Escuchó la puerta cuando él la cerró, al parecer no se había dado cuenta de que estaba en casa y había encendido la tele. Diez minutos después la apagó y se escucharon los pasos acercándose a la habitación matrimonial, ella ni se había movido desde hacía bastante tiempo, intentó parecer dormida acompasando su respiración y haciéndola más pesada. Cerró los ojos y sintió a Sam moverse por el cuarto, unos segundos después notaba su peso en la cama, estaban frente a frente y él había alargado la mano para rozarle la cara y apartar un mechón suelto que le había caído por la mejilla minutos antes.

- Sé que no estás dormida - él apoyó el peso de su cuerpo en el brazo izquierdo mirándola, ella sentía cómo se le clavaba los ojos de él justo en los suyos, aunque los tuviera cerrados. - ¿qué te pasa? ¿ha pasado algo malo? ¿necesitas hablar? - volvió a hacer ese gesto que en ese momento a Mercedes le sacaba de sus casillas, le rozó la mejilla y bajó la mano hasta el cuello donde acarició con un poco más de fuerza. Ella llevó su mano hasta la ajena y la apartó, se giró dándole la espalda y sintiendo un vacío inmenso en su pecho al hacerlo. - ¿qué te pasa amor? ¿estás enfadada conmigo porque no he venido a cenar? he estado con Blaine...

- Ya sé que has estado con Blaine, siempre estás con Blaine. - cortó la morena apretando la mandíbula con rabia ¿por qué se estaba comportando así con él?

- ¿entonces qué te pasa? dímelo por favor, no entiendo qué he hecho - se acercó a ella y la abrazó por la espalda pasando un brazo por la cintura de ella. La apretó fuerte contra él y le besó el cuello apartando el pelo, tapó sus cuerpos con la sábana y siguió besándola allá donde dejaba ver su piel - Mercedes...

- ¿por qué me dejas tirada como si fuera un perro? ¡ya sabes que he cogido estas vacaciones para estar contigo y tú te vas con Blaine! - apretó la manta y siguió con los ojos cerrados ¿acaso se pondría a llorar?

- ¿todo esto por Blaine? - preguntó sin saber bien a lo que se enfrentaba.

- ¿cómo va a ser por Blaine, Sam? ¡es porque me estás dejando sola!

- Blaine y Kurt llevan unas semanas muy difíciles y al ser mi mejor amigo he estado intentando que se alegrara... y claro, no era plan de llevarte cuando sabía que te ibas a aburrir con toda la infinidad de videojuegos que hemos alquilado y las películas no eran precisamente de amor - besó un par de veces más antes de hacerla mirarle a la cara - tampoco eran porno - puso cara de cachorrito y besó sus labios.

- ¿Sam? - Mercedes rió aunque realmente le odiaba por hacerle reír en ese momento, después de lo que le había dicho comprendía la situación un poco más, lo que no entendía es cómo Kurt no le había contado nada.

- ¿Qué? ¿nos imaginas viendo porno? alguno de los dos acabaría a disgusto, bueno, ya sabes... él es gay, le gustan los penes... yo soy genial y me gustas tú, así que mientras no hagas una peli porno no creo que vea ninguna - Sonrió de lado a lado - porque... me harás una peli de esas ¿verdad, cariño? - ella golpeó el pecho de él y éste hinchó los papos a modo de ofensa y se dio la vuelta - ¡qué fuerte Mercedes Jones dentro de poco señora Evans! - Mercedes no pudo evitar soltar una carcajada y abrazarle por detrás, justo como él lo había hecho momentos antes.

- Eres un imbécil...

- Perdona... soy tu imbécil...

La mujer sonrió porque era imposible estar enfadada con él durante mucho tiempo seguido si estaba presente y te hacía reír con sus estúpideces - mi imbécil... - dijo entre un suspiró y cerró los ojos sintiendo el latido del corazón de él en la mano que tenía en su pecho.