Bien, la continuación de ayer, lo he hecho deprisa y corriendo porque tengo que ponerme a estudiar, es un poco caca pero un reto es un reto. ¡Disfrutad!
Cuarto día: viendo una película.
Sam tenía ganas de salir esa tarde pero Mercedes, en cambio, no. ¿Qué se podía hacer cuando una mujer estaba en sus días? ver películas y comer todo tipo de cosas. El joven fue a un supermercado nada más salir del instituto, para que ella no sospechara demasiado quedaron a la misma hora de siempre en la casa de él donde horas antes empezaría a preparar una especie de tienda india para que al menos fuera más especial. Recorrió con el coche el aparcamiento intentando encontrar un sitio y al ver que en esa zona no había fue hacia la otra con tanta mala suerte de encontrarse de frente con el coche de la familia de Mercedes. Intentó pasar desapercibido por si acaso ella estuviese entre ellos y aparcó con rapidez antes de salir corriendo, literal, a la tienda. Agarró un carro y comenzó a pasar de pasillo en pasillo buscando la zona de comida basura y cuando llegó metió unas cuantas bolsas de patatas fritas, paquetes de palomitas y algunas salsas. Siguió caminando en busca de la sección de bebidas y entonces fue cuando la vio, estaba de espaldas caminando hacia el mismo sitio al que él iba. Profirió un grito sordo y dobló la dirección del carro hacia el primer lugar que pudo y se puso a mirar desde allí esperando que ella apareciera con el producto que quería comprar y que después se alejara de donde quería ir. Tragó saliva cuando alguien le tocó el hombro por detrás, volteó la cabeza y se encontró con un Kurt sonriente.
— ¿Qué miras, Sam? — se empezó a poner nervioso, sabía perfectamente que si le contaba lo que pasaba no le diría nada a Mercedes pero tampoco quería poner en riesgo el plan por lo que rió un poco e hizo un gesto con la mano como para quitarle importancia al asunto
— Estoy escondiéndome de mis hermanos pequeños, he venido con ellos y estamos jugando — dijo lo primero que se le pasó por la cabeza antes de volver a sonreír y sacar la cabeza por la sección de productos de limpieza, seguía sin aparecer Mercedes por ninguna parte, ¿ya se habría ido de la zona de bebidas? /
— Oh, tus hermanos... ¡hace tiempo que no los veo! estarán enormes, habrán crecido mucho en estos años, seguro que son más guapos que tú — Kurt le guiñó un ojo antes de coger una especie de detergente y lo echó en la especie de cesta que llevaba colgada a un brazo, Sam por lo contrario asintió intentando escaparse de ahí porque no quería ser descubierto.
— No sé, quizá... — estaba más en su mundo de yupi que en cualquier otro sitio por eso Kurt alzó una ceja mirándole fijamente
— ¿Estás bien, Sam? ¿pasa algo? — éste último negó con la cabeza rápidamente y volvió a asomar la cabeza viendo como el padre de Mercedes llevaba el carro hacia donde se encontraba la carne y todo lo fresco, sus ojos empezaron a hacer chiribitas, era la oportunidad que necesitaba para lanzarse por el pasillo principal y llegar cuanto antes a por la maldita bebida.
— Sí, sí, tengo que irme Kurt, hasta luego — y salió corriendo dejando a un muy sorprendido Hummel.
Recorrió el pasillo sin aparentes problemas hasta que chocó el carro con el de una señora, tuvo que disculparse trescientas veces antes de volver a ponerse en marcha y una vez allí cogió todo lo que necesitaba y se fue como alma que lleva el Diablo.
Una vez en su casa intentó construir la tienda india pero no le quedaba tiempo así que usó las mantas que iba a poner colgadas del techo para que fueran lo que supuestamente eran desde un principio: mantas. Era la tarde perfecta, no había nadie en su casa porque sus hermanos tenían actividades extraescolares y después de eso se los llevarían a cenar a algún restaurante de comida rápida ya que uno de ellos había sacado buena nota en un examen. Escogió un par de películas de esas que te daban ganas de echarte a llorar nada más ver la portada y fue a abrir la puerta dos segundos después de que Mercedes, suponía, llamara.
Sonrió al verla aunque era evidente que estaba cansada y que venía en un modo perezoso extremo, le agarró de la mano y la llevó hasta el salón — ¡tacháaaaaan! — soltó cuando se encontraban allí, las patatas estaban en diferentes platos y había un par de vasos grandes con dos botellas al lado; una de Seven Up y la otra de Fanta de fresa — ¡tarde de pelis! y no, no he escogido nada de El Señor de los Anillos, Harry Potter o Star Wars — le abrazó y la guió hasta el sofá — ¿qué prefieres ver antes? — le señaló la pantalla de la televisión donde había una lista de todas las películas que tenía en el pendrive.
— Sam, ¿esto es lo que tramabas en el supermercado — él se quedó un tanto pasmado por la pregunta y se rascó la cabeza — Kurt me ha llamado — él asintió y después soltó una risa.
— Sí, estabas en el super así que... intenté esconderme y Kurt me pilló — se encogió de hombros intentando parecer inocente y le dio un beso en la mejilla — ¿ha merecido la pena? — se sentó esperando que ella hiciera lo mismo y cogió el mando para seleccionar alguna película.
— Bastante... ¿podemos ver Una pareja de tres? — él asintió y le apretó al play, se acomodó al lado de ella en cuanto se dejó caer a su lado y la tapó con una manta— espero que hayas traído suficiente papel porque pienso llorar hasta reventar— sonrió y él sacó de una mesita una especie de caja llena de papel que salía por una abertura y que no paraba de salir, obviamente hasta que se acababa.
— ¡Estamos preparados mi capitana! — le abrazó y prestó atención al comienzo de la película.
— Ya me están entrando ganas de llorar y sólo llevamos dos minutos de película
— Ay dios, lo de capitana era broma... espero no tener que salir de aquí en barca
