Hola de nuevo :D Disculpen la demora.
Advertencias: contiene WI? [Que pasaría si?] y Gender bender [cambio de sexo] y cosas mías ^^U
Disclaimer: los personajes no son mi propiedad, solo la historia.
Disfruten~
"Nieve"
Severus se mordió el labio con fuerza, apretó los puños, oh mierda, frunció el ceño. Ella no era llorona, ella no lloraba. Sin embargo, sus ojos se pusieron acuosos. Respiró profundo y se relajó, un sentimiento de tristeza se apoderó de su corazón, mierda, ¿Por qué demonios andaba tan sensible?
―¡Severus, se hace tarde!―la pelinegra cerró el libro con algo de reticencia, Cian a su lado ladró, la lengua del perrito negro caía graciosa por su boca. Ver a Cian la hizo sentir un poco mejor. La niña se bajó de su cama aun algo desanimada. Bajó por las escaleras, ya su equipaje se encontraba en la primera planta.
Su madre la miro curiosa por unos momentos―¿te encuentras bien, Sev?―su madre se puso a su altura con una leve sonrisa comprensiva.
Snape desvió la mirada algo avergonzada apretando fuertemente el libro de pasta azulada, Cian le regresó la mirada y después ladro feliz de nuevo mientras empezaba a juguetear entre sus piernas―nada.―Susurró.
Eileen parpadeó levemente unos segundos, sonrió y se enderezó―Ya veo… Es hora de irnos a la estación, pero primero una foto.
Justo en ese momento Tobías apareció en la Sala con una cámara en la mano―la encontré, querida―el hombre de cabello negro relajó un poco el rostro. Eileen se acercó a su esposo y tomo la cámara.
―Ahora, colóquense ahí―la mujer señaló un punto, Severus y Tobías hicieron caso, la niña tomo entre sus manos el perrito y el libro, apenas pudiendo con ellos. La mujer hizo una floritura con su varita y la cámara quedo elevada en el aire―veamos, sonrían―Eileen se colocó al lado de su esposo y momentos después la luz del flash de la cámara sonó, Cian ladró y se lanzó al piso.
―Bien, es hora de irnos―Tobías se dirigió al garaje donde se encontraba el auto, Severus empezó a caminar en su dirección, no quería dejar a Cian solo… Pero no lo podía llevar a la estación los animales estaban prohibidos. Se sentó en la parte trasera del vehículo esperando a su madre que llego al rato con Cian en sus brazos.
La niña se sorprendió por ello―un hechizo para que los muggles no lo vean, además los demás llevan sus lechuzas, no creo que digan nada malo por llevarlo―Eileen le paso al cachorro. La pelinegra asintió levemente.
Severus miraba el paisaje con algo de nostalgia, no los vería por un tiempo pero estaba bien, después los vería. El clima seguía helado y caía algo de nieve, todo estaba tan blanco… Suspiró levemente al ver que ya habían llegado a la estación.
―Por cierto, antes de ir a donde haya tanta gente―a su madre no le gustaban las aglomeraciones de personas―ten―la mujer le regaló una sonrisa cálida mientras le entregaba un paquete―no pienses que hemos olvidado tu cumpleaños, es una lástima que tengas que regresar a Hogwarts antes de que cumplas años―la mujer suspiró.
―Será el primer cumpleaños en el que no estaremos todos juntos―comentó Tobías con una mueca en el rostro.
―No importa, ese día también te escribiremos, querida―Eileen sonrió levemente. Severus apretó un poco contra ella a Cian y asintió levemente, mantenía un rostro serio, pero había algo de tristeza en sus ojos.
La niña desvió la mirada mientras asentía―deberíamos bajar, ya casi sale el tren.―los dos adultos suspiraron mientras bajaban del auto. Severus tomo entre sus manos a Cian, que se acurruco entre su enorme bufanda verde― sigue nevando…― la nieve caía en pequeños copos helados. Se acercó a la entrada donde ya la esperaba su familia con sus cosas. Entraron en la estación y buscaron el andén 9 y ¾, pasaron a través de él. El tren rojo los recibió del otro lado.
―Bueno creo que ya es hora―suspiró la madre.
―Iré acomodando las cosas―Tobías se fue por un momento, Severus miro al perrito que se acurrucaba contra ella buscando calor, la nieve todavía seguía cayendo y algo de vaho salió de sus labios producto del frío.
Eileen miró a la niña por unos segundos para después girar su vista al tren rojo―recuerdo mis días en Hogwarts, hubo unos buenos y otros malos―la mujer de cabello negro sonrio mientras estiraba los brazos para jalar a su hija y abrazarla levemente―recuerda ser discreta cuando te vengues de esos niños―Eileen se separó de la niña quien ocultaba la mirada.
Tobías que regresaba despeino a su hija―un hueso roto o dos no estaría mal―Eileen fulmino con la mirada a su esposo que solo se alzó de hombros restándole importancia―hora de que Cian se despedida también.―el pitillo del tren resonó por la estación anunciando su pronta salida.
Severus alzó la mirada y asintió, acarició por última vez el pelaje oscuro de su mascota y se lo dio en las manos a su padre―ya me voy, los veré después―la niña se permitió sonreír por unos momentos y se alejó en dirección del tren después de despedirse con un gesto de mano.
Snape callo un suspiro con su bufanda, empezó a caminar por el tren, estaba tan distraída que ni si quiera se dio cuenta que estaba caminando sin un rumbo fijo. Reconocía sentirse triste, apretó los labios en una mueca disconforme, esa no era ella. Suspiró de nuevo, sabía que estaba algo sensible por dejar a sus padres y Cian, y en parte por la muerte de su personaje favorito del libro que estaba leyendo, todo estaba tan bien, se había desvelado para poder adelantar y se llevó la horrible sorpresa en la mañana de que su personaje favorito moría. ¡Siempre morían los mejores! Además de que ese libro era uno de los mejores que había leído, hace mucho que no encontraba uno que la dejara fascinada, la temática era diferente y no se parecía a ninguno que había leído antes. Era increíble.
Frunció el ceño, sabía que esa muerte tenía que ver con la maduración del personaje principal, pero aun así… Abrió los ojos sorprendida al ser jalada sorpresivamente dentro de un compartimiento, se encontró con los ojos cafés de Erin que le pedían disculpa con la mirada―¡Perdón! Es que parecías ida e ibas a seguir caminando―Mulkey rio tontamente por un momento, Narcissa que estaba sentada negó con la cabeza.
―No importa―Severus sabía que no tenía caso siquiera pelear con Erin, ella simplemente no iba a cambiar su forma de ser, además, de esa forma estaba bien…
―¿Severus?―la pelinegra pestañeo confundida al ver el rostro interrogante de Black―estas distraída.―menciono la rubia.
Severus se alzó de hombros y le enseño el libro que llevaba en las manos como única respuesta. Narcissa sonrio levemente y Erin se lanzó en el asiento. El tren empezaba a alejarse de la estación, la nieve seguía cayendo.
―¿Y cómo estuvieron sus vacaciones? ¡Alemania es genial!―Mulkey parecía animada, como siempre. Severus y Narcissa suspiraron.
Severus alzó la vista de su libro, Erin se encontraba dormida y babeaba un poco mientras murmuraba cosas inentendibles, Narcissa también se había quedado dormida, aunque ella parecía una muñequita, Snape miró a través de la ventana, ya estaban a punto de llegar. Cerró el libro con pesar, aun seguir leyendo después de que él muriera era triste, incluso sentía algo de pesar mientras leía, sin embargo; no podía negar que eso de que renaciera aunque fuera en la forma de ese animalito rosado y tierno para acompañar a su amigo, la había calmado un poco.
El tren se detuvo anunciando la llegada a la estación, Erin se cayó al piso desorientada mientras que Narcissa se despertó por el sonido del golpe de Erin al caer al suelo.
―¡Qué bien dormí!―Mulkey alzó sus brazos al aire para estirarse. Snape y Black intercambiaron una mirada, ni si quiera parecía haber sentido el golpe…
La rubia paso una mano por sus cabellos―ignorando eso, creo que deberíamos ir bajando―la de ojos celeste miró atravesó de la ventana como todos bajaban rápidamente de forma salvaje―ya bajaron los animales―la niña hizo un gesto despectivo mientras se ponía de pie, Severus oculto la leve sonrisa en su bufanda y asintió. Erin movió las manos con energía mientras abría la puerta.
Como ya no era su primera vez, todos iban a Hogwarts en los carruajes que parecían moverse sin nada.
―¡Genial! ¡Se mueven solos!―Severus frunció el ceño al escuchar el grito de Black, a su lado Potter también parecía impresionado.
―Idiotas…―Snape observó a los caballos negros de aspecto esquelético, se quedó ida por unos segundos viéndolos. Sabía que eran… ―Thestrals…
Severus tenía los ojos abiertos de par en par, todo se encontraba rojo, tan rojo. Ella solo podía ver rojo, el horrible y rechinante piso estaba lleno de rojo. Había un olor tan fuerte que la estaba mareando. La niña cayó de rodillas al piso, justo en frente del cuerpo del hombre. Tenía la cabeza rota, parecía un muñeco descocido e inservible, ella estaba bañada en su sangre…
―¡Severus!―Narcissa la jalo del brazo para que subieran al carruaje, ya todos se encontraba en los suyos. Snape pasó algo de saliva por su garganta, podía sentirla seca. Seguro las dos se dieron cuenta de su rostro porque ninguna se atrevió a cuestionarle algo. Era mejor de esa forma.
Cuando llegaron observo a Lily en la lejanía; sin embargo, todavía se encontraba algo distraída. No le presto mucha atención al discurso de Dumbledore ni al banquete que dieron, su estómago se había cerrado por completo, tenía algo de asco y el ruido de las personas la estaba hartando. Agradeció a Merlín cuando todo término se dirigió a la habitación rápidamente. Quería dormir.
Se levantó al día siguiente medio adormilada, se levantó de un brinco, la tonta de Erin tenía el rostro cerca del de ella. La niña de cabello castaño había empezado a reír fuertemente.
―¿Ya despertaste a Severus?―esa era Narcissa desde el baño. Severus rodó los ojos, con esas risas, ¿A quién no despertaba?
―¡Sí! ¡Tranquila Cissy, llegaremos temprano a las clases con el viejo Slughorn!―grito la castaña.
Snape se bajó de la cama―que ruidosa― mascullo entre dientes mientras se dirigía al baño aprovechando que Narcissa ya había salido de este. Erin solo se rio.
Cuando terminaron de desayunar se dirigieron a las mazmorras, Severus iba con la cabeza metida entre su libro. Narcissa y Erin iban hablando de alguna cosa, solo podía escuchar que Erin parecía divertida y Narcissa avergonzada.
―Mierda…―cayó al piso después del golpe que se había dado.
―¡Disculpa!―alzó la mirada, era un Gryffindor. La vista de la pelinegra se perdió en las cicatrices que tenía en el rostro, parecían haber sido heridas dolorosas.
―No importa―respondió con su voz monótona la pelinegra, el chico tenía un rostro apenado mientras le pasaba el libro, algunas hojas se observaban arrugadas.
―En verdad, perdón―el niño de ojos miel se mordió el labio.
Severus suspiró mientras tomaba el libro―yo iba leyendo mientras caminaba.―Snape acomodo su libro con tranquilidad y retomo la lectura de nuevo empezando a caminar otra vez. Narcissa y Erin iniciaron la caminata de nuevo al ver a Severus avanzar como si nada.
Severus se mordió el labio con fuerza intentando no maldecir a alguien. Madame Pomfrey la examinaba con cuidado―ya regreso, tengo una poción para contrarrestar el color―oh si… los malditos de Potter y Black le habían arrojado algo cuando se dirigía al Gran Comedor a cenar. Ahora su piel tenía un color rojo chillón. Sabía que esa era la venganza de esos pequeños bastardos por lo de navidad. Se le había olvidado lo que les había enviado por estar en otras cosas. ¡Había dejado su guardia baja!
―Bueno, era de esperarse de ellos a modo de venganza―comento Narcissa con desgana―la cara de mi querido primo al quedar con la piel verde y el cabello plateado fue épica―en el rostro de Black se formó una pequeña sonrisa―estaba tan furioso que no noto la palabra "Tonto" en su frente ni las orejas de burro que le habían salido―Severus sonrió satisfecha, lo de ella había estado mejor.
Erin parecía aguantarse la risa―¿Por qué yo no sabía?―la chica se mordió el labio intentando mantenerse seria y enojada, cosa que no sirvió mucho porque termino riéndose fuertemente. Madame Pomfrey regreso con el ceño fruncido y una botella en su mano.
―Señorita Mulkey, guarde silencio, esto es una enfermería―la castaña asintió mientras se quitaba una lagrima que se le había salido―ahora tome esto.
Severus se lo tomo de un trago, ni si quiera una mueca de asco apareció en su rostro, su madre la había hecho tomar cosas que sabían peor cuando se enfermaba. Rápidamente su piel adquirió el mismo tono pálido de siempre―gracias.―Murmuro la niña.
Madame Pomfrey asintió levemente―ahora pueden irse, no se metan en problemas de nuevo.
Las niñas se retiraron a la habitación que compartían, podían estar una noche sin comer o podían llamar a algún elfo―ahora que lo pienso a ti no te he preguntado Sev.―Mulkey se sentó sobre la cama de la pelinegra ya con el pijama puesto, llevaba una caja con chocolates que según la castaña, había hecho el padre de esta.
Severus alzó una ceja sin comprender, Narcissa suspiró ya sabiendo por donde iba eso y se sentó en el otro extremo de la cama de Snape―¿Quién sería tu chico ideal? ¡El mío es el vocalista de una banda muggle! ¡Es tan guapo! Además que tiene los ojos grises como me gustan―Erin parecía animada― Cissy me dijo que alguien que fuera serio, pero no me dijo más que eso.―La rubia se sonrojo levemente―¿entonces?―las dos niñas la miraron con curiosidad.
Severus sabía que ninguna se iba a calmar hasta que contestara algo―tiene 15 años―Erin y Narcissa abrieron los ojos, impresionadas, pensando en que era alguien de Hogwarts― es rubio con ojos color miel y mide 1,67 y se llama…―las dos chicas se acercaron tanto a ella que le causo algo de diversión pensar en la reacción de estas―Mikage Celestine.
―¡¿En qué casa está?!―gritó Erin.
Severus rodó los ojos, incluso Narcissa parecía ansiosa―en ninguna―ambas niñas tenían un rostro incrédulo, antes de que hicieran otra pregunta tomo el libro de pasta azulada y se los enseño―es un personaje de este libro.―la voz de la pelinegra era monótono igual que siempre y hasta cierto punto burlón. Black y Mulkey soltaron un bufido.
―¿Sabes Sev?―la castaña se recostó en la cama, Black imito la acción de esta―no te puedes casar con el personaje de un libro.
Severus frunció el ceño, claro que lo sabía, no era tonta―bueno por lo menos…. ¿Cómo es él?―pregunto la rubia mirándola con algo de curiosidad en el rostro.
Severus bajo la mirada, acaricio con cuidado el lomo del libro―es amable y gentil… Siempre es cálido e incluso no entregó a su mejor amigo aunque lo amenazaron de hacerle algo a su familia, no le importo morir protegiéndolo, tampoco y….― el rostro de la pelinegra se sonrojo levemente al estar consciente de todo lo que había dicho, alzó la mirada con el ceño fruncido.
En el rostro de Erin había una media sonrisa―así que ese es tu tipo de chico, ¿he?
―Largo de mi cama―murmuro mal humorada mientras se daba la vuelta y se metía entre las cobijas. Las dos niñas se bajaron, era mejor no meterse con ella en ese momento.
Las luces se apagaron―por cierto Sev….―soltó Narcissa desde su cama―feliz cumpleaños.
Erin agregó también desde su cama―ya es media noche. Felicidades.
―Sí―contesto secamente la pelinegra mientras cerraba los ojos, era una lástima que Mikage solo fuera el personaje de un libro. La pelinegra después de diez minutos en silencio murmuro una maldición―gracias.
Erin ahogo una risa con la almohada y Narcissa sonrio levemente.
Gracias por leer :D espero que les haya gustado y disculpen la tardanza, hasta hace poco tiempo salí a vacaciones y he estado sin tiempo x.x Espero que el capitulo les gustara por cierto una Aclaración: estoy sin una pareja definida, aunque ya tengo unas cosas pensadas para el futuro, porque por el momento Severus es una niña además que ella no es de ese tipo de chica .3. Bueno sin mas me despido, cuidence~ Bye bye~
Nanami off~
