Perspectiva Toothy
¿Dijo lo que escuché?
"Lo que dijiste"
"Sí" Me confirmó "No importa"
"No me importa" Como iba a importarme, era la mejor cosa que podía pasarme.
Al fin podría decirte, sólo eso necesitaba para estar completamente seguro, era incluso más de lo que podía esperar, estaba tan feliz.
Tú me podías ver feliz, debían salir corazones de mí, por un momento creí que estaba dando saltos por la calle.
Te sujeté del brazo y nos llevé a celebrar, podía tocarte sin miedo, sin tener la sensación de que al comenzar de esa manera, quería más, más de algo que no podría tener.
Seguía preguntándome porque me enamore de ti, que asco era el amor, no me dejaba ni conversar tranquilamente contigo, o eran los calambres que hacían que me doliera el estómago o era por miedo a que descubrieras algo, suficiente de preocupaciones... no era momento.
Llegamos a un parque y después a la heladería, pedí del sabor que llamó más mi atención, sonaba bastante raro.
"Lo siento ya no hay" Dijo la joven y me miraste, no podía sostener tu mirada así que me di la vuelta y comí en paz.
Nos sentamos afuera y seguí notando como mirabas mi helado.
"¿Quieres probarlo?" Asentiste.
¡Qué cosa apareció en mi mente!, de la nada se me ocurrió que podía darte de probar del helado con mi boca, ¡no!, ¡no!, ese tipo de pensamientos me llevarían a la ruina, no debía pensar de esa forma con Cuddles.
Miré sus labios, ya los había mirado incontables veces pensando que podría hacerlos míos, parecía no notarlo, pero cada vez que comía de la nieve, los lamía, ya había superado el ruborizarme con cualquier detalle como ese, pero seguía afectándome igual.
Pero fue tan tentador, la sola idea de lo atrevido que era… ¡No!, pero no podía dejar de pensarlo.
Desde hace rato me preguntaba quién me gustaba, en una descabellada idea, me estaba proponiendo decirle que él era quien me gustaba.
¿Tal vez robándole un beso?, como no podía estar en desacuerdo conmigo mismo, fue como si el angelito que tenía en el hombro y que desde hace rato era el que me decía no, haya tomado vacaciones, ya no lo podía escuchar.
¿Lo haría?, ¿me atrevería?, ¡agg!, me estaba doliendo el estómago, debía salirme humo de la cabeza, el ritmo de mi corazón se escuchaba a la perfección en mis oído, estaba tan incómodo, ¿debía?, no estaba seguro, pero no conseguiría nada sólo pensando, alguna vez me había dicho Cuddles que si alguien no se atrevía a hacer algo, siempre tendría la duda de que hubiera pasado, pero yo también pensaba que todo dependía, que tal si me arrepentía de haberlo hecho, pero sus palabras me inspiraron y me dieron confianza.
Lo haría, ¡oh rayos!, lo haría, ya empezaba a prepararme psicológicamente y el pensar cómo hacerlo.
"Cuddles hace rato me preguntaste quien me gustaba"
Ahora o nunca, después me arrepentiría.
Era la cosa más estúpida que se pudo ocurrir, ya si con eso no se daba cuenta de inmediato era que el rubio era un completo despistado.
"Pero no debes mirar, cierra los ojos"
Fingí buscar algo dentro de mi mochila cuando en realidad solo abrí y cerré el zíper, no debía pensarlo, él me había hecho caso y los cerró, no debía pensarlo, estaba esperando a que yo hiciera algo, no debía pensarlo, me acerqué, no lo pensé, conecté mis labios con los suyos, eran todo lo que había soñado, pero no era suficiente, era una oportunidad única, ese pensamiento que tuve con el helado siguió molestando en mi cabeza, aún tenía un poco en la boca así que lamí esos dulces labios, abrió su boca, ¿me estaba dando permiso?, fui más en serio, estaba dentro de su boca, ¿sería mi corazón o el de Cuddles el que podía estar escuchando?
Pero Cuddles me empujó y vi su expresión de susto.
"T-Toothy" Tartamudeó, su pecho se agitaba y su rostro tenía un color rojo hasta las orejas.
"Tú querías saber quién me gustaba" Sentí una mescla de vergüenza y miedo.
¿Qué era esa expresión de desconcierto?, el miedo me controló y tomé mi mochila para salir corriendo lo más fuerte que pude, '¿no debí hacerlo?' Ese pensamiento cruzó en mi mente, pero no me arrepentí, lo que me inquietaba más era saber cómo serían las cosas de ahí en adelante.
Sentía el corazón en la garganta, correr no me ayudaba, estando ya muy cerca de mi casa me detuve junto a un árbol a descansar un poco recargado contra la corteza.
No quería llorar, es sólo que la imagen de Cuddles no abandonaba mi mente, después de todo yo no le gustaba a él, ni aunque fuera gay, yo no le gustaba, sonreí con tristeza y la sonrisa por fin hizo que lágrimas silenciosas se deslizaran sobre mis mejillas, ¡Dios!, cuanto lo amaba, me había enamorado tanto de él como para no permitirme seguir siendo su amigo, quería todo o nada.
Llegué a mi casa con mucha intranquilidad, me sentía tan nervioso, parecía como si hubiera robado algo y lo llevara en la mano, ignoré a mi madre la que me ofrecía algo de comer, no tenía apetito y subí las escaleras hasta mi habitación, las piernas me pesaban kilos desde que crucé la puerta, no quería que me dijeran nada por eso no los arrastre todo el camino.
Mi mochila terminó a un lado de la puerta cerrada con seguro y yo terminé acostado boca abajo en la cama, me dejé caer, en ese momento nada tenía suficiente importancia.
Eran ideas mías, sabía que no era verdad, pero sentía como si el mundo se fuera a terminar, perdí a la persona a la que más estimaba, mi compañero, mi mejor amigo, mañana por la mañana estoy seguro de que evitara toparse conmigo, para esquivar los problemas y la situación, la mayoría lo hacen, yo no tenía la experiencia, Cuddles era el primero, ese fue mi error, no saber qué hacer.
¡Aggh! Todo era tan complicado desde mi punto de vista, estiré un brazo y tomé lo primero que encontré, bien, era la almohada que quería, la abrasé, serian minutos, horas, el tiempo pasaba, no sabía la hora, no tenía reloj y no quería echar un vistazo a mi teléfono, tenía una maldita esperanza de que me hablara por el, eso me causaba angustia, solo no, no, debía dejar de pensar y preocuparme, mañana me sentiría mejor, aliviado, sería como si todo se quedara muy atrás, era la solución temporal, dormir.
...
Tercera persona
"¿Qué hago?, ¿qué hago?, ¿qué hago?, ¿qué hago?, ¿qué hago?, ¿qué hago?, ¿qué hago?, ¿qué fue eso?" Gritaba histérico el joven de los cabellos amarillos en medio del parque, para su suerte no había nadie o eso creía.
"¿Cuddles?" Preguntó alguien a sus espaldas con una dulce voz amable.
"G-G-Giggles" Tartamudeó sonrojándose.
'¿Habrá visto?' Fue lo que pensó.
"¿Ocurre algo?" Interrogó con preocupación en la voz.
Había escuchado al joven estar gritando desde hace rato y como vio que era uno de sus amigos se acercó para saber que lo alteraba tanto.
"No" Negó sacudiendo exageradamente la cabeza, nervioso "No pasa nada"
"¿Te puedo ayudar en algo?" Giggles tan linda, Cuddles no pudo evitar sonreír.
Necesitaba un consejo tan desesperadamente, que no le importó que fuera Giggles la que se lo diera.
"¿Te puedo pedir un consejo?" Arrastró la mirada por el suelo apenado, tallando su nuca distraídamente con la mano "Yo... que debería… ¿Qué harías tú… si alguien… se te declarara?, pero tú nunca has pensado en esa persona hasta el momento con los mismos ojos"
En la mente de Giggles pasa algo así:
'¿Qué alguien se le declara?, puede que me esté dando una indirecta, preguntándome eso porque planea decirme algo. ¿Le gustare a Cuddles?, ¡nha!, ¿o sí?, ¿qué tal que sí?, pero ¿si no?'
"Pues a mí no me importaría, si me quiere, puedo intentar quererlo yo también y aceptaría sus sentimientos, o si no por lo menos no los despreciaría" Giggles apostó a lo que le convenía, en otras palabras le decía 'si te gusto y me lo dices te diré que sí'
Cuddles lo pensó por un momento y después de eso frunció los labios.
"¡Agh!, ¿por qué no lo estoy dudando?" Se gritó a sí mismo internamente dándose vuelta y olvidándose de Giggles "¡No me gusta!" Jaló sus cabellos despeinándose por completo "Tampoco puedo decirle que sí, mierda es mi mejor amigo, sólo eso, es mi amigo, ¡no!, tiene que ser una equivocación" Salió corriendo para aclarar las cosas con Toothy, si hablaba con él, seguro le diría que era una broma o algo por el estilo, no podía ser verdad.
...
Un peli-morado estaba durmiendo en su cama abrazando una almohada y el rubio se plantó frente a la puerta de la casa del peli-morado a punto de tocar.
Su mano se congeló antes de tocar la madera, había corrido hasta ahí con las intenciones de confrontar a Toothy y estando una vez en la entrada no sabía que debía hacer después o como aclarar las cosas.
¿Pero si no había error?, ¿si le gustaba al peli-morado?, como podía decirle a la cara que él no lo quería, heriría los sentimientos de su mejor amigo, lo sabía por experiencia antes ya lo habían rechazado y era horrible, en ocasiones, en otras podía aceptarlo con calma.
Se acobardó al último segundo, enterrando la cabeza entre sus hombros y se disponía a retirarse, ¿qué clase de hombre era?, ningún caballero tendría miedo a esas cosas, con una mujer ya hubiera acabado hace mucho, cuando estaban en el parque para ser específicos, pero con su amigo era una cosa distinta.
Rodeó la casa entrando a los jardines, recordaba que siempre escalaba un árbol que crecía junto a la casa y por ahí Toothy y él se trepaban para salir y entrar sin ser vistos, nadie le diría nada si lo veía por ese lugar.
Pensando en los recuerdos de los viejos buenos tiempos, escaló el árbol cuyas ramas llegaban hasta la casa.
Eran amigos desde hace años, ¿por qué terminaron las cosas así?, entre la mescla de sentimientos tristes había felicidad, una sonrisa se pintó en su rostro pensando en los momentos que atesoraba en su memoria, ¿en verdad podía dejar todo eso atrás?
'Me quiere yo puedo intentar quererlo' Recordó las palabras de Giggles, lo quería, pero no de esa forma, incluso le costaba creer que Toothy sentía algo así.
Terminó de escalar el árbol y caminó por una de las gruesas ramas equilibrándose, era la habitación de su amigo a donde daba ésta, con sumo cuidado se asomó, esperando que no hubiera nadie, cuando vio los cabellos morados, se asustó, estaba en su habitación, pero ¿qué hacía él en un principio trepado en el árbol?
Sólo pudo justificarse por seguir la irracionalidad de sus deseos por aclarar las cosas.
Miró de nuevo al interior, después de que pasó un rato sin suceder nada, ¿no lo había visto?, Toothy seguía donde mismo, no se había movido.
Suspiró de alivio, estaba dormido o eso parecía, se quedó un rato sentado en la rama viéndolo dormir, antes hubiera entrado y lo hubiera despertado saltándole encima.
Se ruborizó, eso significa que cada vez estaba cerca de Toothy...
Cuando se siente atracción se debe estar lo más lejos posible si no se está es buenos términos, se sonrojó más mientras más pensaba, un abrazó de un familiar no en lo mismo que el de un amante, como tampoco lo es los abrazos que puede darte un amigo, que a los de la persona que te gusta, todo ese tiempo ¿qué había estado haciendo?
Sacudió la cabeza, no debía pensar en eso, inevitablemente recordó una vez que estaban los dos solos en su casa, y empezaron a discutir por cualquier estupidez y terminaron en una pelea de cosquillas, Toothy se había puesto tan rojo, en ese momento no tenía sentido, pero ahora todo encajaba.
Hizo más que sólo sacudir su cabeza, descuidadamente se movió sobre la rama, no supo en que momento pasó, ya no sentía la rasposa corteza debajo, fue lo que le dijo estar cayendo, junto con un mareo que lo confundió por completo, de repente estaba mirando el cielo y después no veía nada.
...
"¡Despierta!"
Abrió Cuddles los ojos con un horrible dolor de cabeza y puso sus manos sobre los ojos para que la molesta luz que lo cegaba disminuyera, intentaba entender que sucedía a su alrededor, había algo mullido debajo de él, cómodo, se movió y luego fue algo duro contra su pecho.
Gruñendo aún con el dolor de cabeza entendía que pasó, había estado en un sillón, una cama o lo que fuera y ahora estaba en el suelo, besando al piso, quejándose levemente se esforzó por sentarse.
¿Dónde estaba?, echó un vistazo, conocía ese lugar, era la casa de su amigo.
Cuando se puso de pie y se dio vuelta para marcharse, se topó sin esperarlo con Toothy delante de él.
Tenía una sonrisa suave y cálida, ¿no estaba enojado?, era la misma sonrisa que le gusta ver, le gustaba ese Toothy alegre.
Cuddles no supo que decir y Tooty tampoco decía nada, solo seguía sonriendo.
El rubio fue el que caminó dando un paso hacia adelante acercándose al peli-morado, para su sorpresa él fue quien tomó el rostro de su amigo con sus manos y se acercó aún más.
Sabía lo que hacía, pero su cuerpo se movía solo, escaso de voluntad cerró sus ojos y sintió esos labios con los suyos, volvió a abrir levemente los ojos para encontrar el rostro de Toothy muy cerca, con los papados también cerrados.
Lo besaba, lo sabía, pero no se separaba, cerró nuevamente los suyos, sintiendo la falta de aire y el calor en su rostro.
Pero terminó cuando Toothy lo empujó retirándose unos pasos hacia tras dejando a Cuddles sorprendido y éste lo miró confuso, seguía sonriendo, pero ahora mucho más feliz que antes.
Vio la boca del peli-morado moverse, diciendo unas palabras, pero no se escuchó sonido, no supo que fue lo que dijo, esas palabras se desvanecieron en el aire.
...
El sol estaba quemándole la cara, le dolía la cabeza más que antes y podía saborear el metal salado en su boca, Cuddles sólo se levantó sentándose en el suelo para no asarse vivo bajo el sol, ni el mullido césped confortaba su dolor, su mejilla debió haber conocido el suelo desde hace rato, tocó instintivamente su cara donde dolía, su rostro quemaba estaba tan caliente, poco a poco y con lo que le permitió el dolor de cabeza, entendió que sucedió... tuvo un sueño donde besó a Toothy... y se cayó del árbol.
CONTINÚA...
