Perspectiva Cuddles

Muy apenas llegué a mi casa sin caer a mitad de la calle, todo me daba vueltas, tremendo golpe que me di en la cabeza y de paso también me mordí la lengua, llevaba buen rato escupiendo sangre, dudaba de si en verdad no me había muerto en ese lugar. Entré a mi casa, la puerta estaba sin llave, me fijé que no llevaba mochila conmigo, realmente no era mi día, la debí haber dejado en el parque, después la buscaría, primero... un sofá era lo que estaba más cerca de mí, tenía un extraño sueño y cansancio, pero no debía dormir, bajo ninguna circunstancia debía quedarme dormido, no sé si fue mamó o no la única cosa que lo evitó.

El sermón de mi madre duró horas, creo que se detuvo y fue blanda porque me vio mal y me mando a descansar a mi habitación, ya tomaría un baño después, cuando me pudiera levantar del colchón.

Me cubrí los ojos con el antebrazo, hacer eso me proporcionaba cierto alivio sobre el dolor de cabeza, mejor hubiera sido ir a ver a un médico, pero todo por estar husmeando donde no debía.

Lo de ese beso parecía no querer quedarse atrás, ahora hasta lo soñaba, ¿por qué soñé besarlo?, Toothy no me gustaba, ¿no me gustaba?, lo quería en la forma en que me gustaba pasar tiempo con él, era la persona a la que más le tenía confianza, con la que me sentía más cómodo, la única a la que tenía miedo de perder, pero no sería que lo estaba perdiendo ahora... Dios ¿qué debía hacer?, ni siquiera creo que podríamos volver a ser amigos.

Cálidas lágrimas rodaron por mi rostro, no quería eso, no quería perderlo ¿entonces?... Lloré por lo que sería más de una hora y me quedé dormido porque no recordaba más, aunque no lo quisiera pero el sueño ganó.

...

Tercera persona

El sonido de la campana de la escuela sonó y todos los que llegaban tarde se dieron prisa por alcanzar a entrar.

Fuera del barullo característico de un salón, Toothy estaba recostado sobre la tabla de madera de su pupitre, estaba pésimo en lo que se refería de moral, su humor y paciencia estaban por los suelos, no quería tratar con nadie, porque si lo hacía sabía que le preguntarían que le sucedía y terminaría llorando, para su conveniencia nadie le estaba prestando atención.

Dos minutos desde el timbre y el profesor llevaba retraso, Cuddles hizo presencia entrando por la puerta, tampoco nadie le tomó importancia, fue a sentarse a su lugar sin dirigirle palabra a alguien o una mirada.

"¿Cuddles?" Llamó Giggles sentándose en el lugar de adelante.

Cuddles se encontraba demasiado concentrado en sus pensamientos como para escucharla, ella no era más que un punto rosa frente al pintarrón. Una mano sacudiéndose frente a su rostro lo despertó del ensueño.

"Giggles ¿cuándo llegaste?" Preguntó medio dormido forzándose a sonreír.

"No hace mucho, ¿dormiste bien?, no luces muy bien que digamos" Desde que la dejó sola en el parque, había tenido pendiente sobre su amigo.

"Sí dormí, sólo que sigo cansado" Le dio un expresión que confirmaba eso.

"¿Y tu mochila?" Probablemente era la única que se fijó que llegó sin una.

"La perdí"

"¿Y tus libros?" Dijo sorprendida.

"También" Cuddles lloraba por dentro con ríos corriendo por su rostro.

"Todos callados" Llegó el profesor poniendo su maletín sobre el escritorio.

Giggles se dio la vuelta mirando al pizarrón blanco para prestar atención, por el contario Cuddles se recostó en la madera, el frio se sentía tan bien sobre su mejilla, curioso miró desde ese lugar al peli-morado, éste estaba atento a la explicación.

No lo había saludado como de costumbre, ni se habían dirigido el hola, no se dirigieron ni una mirada, no conversaron, nada de nada, era extraño, algo triste, no quería eso, las cosas eran mejor antes.

La clase avanzó, ya había pasado más de una hora llena de suspiros, contradictoriamente Cuddles era quien no paraba de mirar a Toothy, siendo atento a cada pequeño detalle de las cosas que hiciera. El profesor se fue por un rato, dejándolos solos haciendo un trabajo.

"Hagámoslo juntos, tú no tienes libro" Le dijo Giggles con amabilidad girando el asiento, Cuddles inmediatamente aceptó.

"¿Qué es eso?" Preguntó Cuddles señalando un libro que sobresalía de la mochila de la peli-rosa, curioso por la portada que llamó su atención.

Estaba aburrido, su cerebro no funcionaba de momento, no tenía cabeza para pensar en nada, no recordaba nada ni nada entraba, todo para mejorar el maravilloso día que seguramente le esperaba, pensó con sarcasmo.

"Es un libro que me prestó Petunia, tiene los significados de los sueños" Efectivamente el título decía significados de los sueños.

"¿Me lo prestas?"

"Claro"

Cuddles lo tomó y lo abrió buscando una palabra en particular.

Desde el otro día se preguntaba si ese golpe en la cabeza tenía algo que ver con ese extraño sueño que tuvo, ¿él besando a Toothy?

No tardó en encontrar la palabra para el significado de besos, venia una página entera con información, pero resumió la única parte importante.

(Si se sueña que usted está besando a otra esto, significa que usted está manifestando una atracción sexual que no necesariamente tiene que ser a esa persona pero que tiene deseo sexual hacia alguien. También puede ser el despertar de su propia sexualidad.)

Se empezó a poner rojo, ese libro estaba equivocado, el no sentía ningún tipo de atracción. Se lo devolvió a Giggles intentando ocultar el rubor con sus manos.

"Cud, ¿seguro qué estás bien?, estás muy rojo, ¿no estarás enfermo?" Giggles estudiaba a su amigo con la mirada.

'Si no lo conociera diría que esta avergonzado, pero él no es así, nunca lo eh visto apenado por alguna cosas, normalmente es muy seguro de sí mismo' Pensó Giggles.

Tomó el libro y buscó la página que ojeaba su amigo, pero no la encontró, tenía curiosidad por saber que estaba leyendo.

"Cuddles ¿tienes tijeras?" La peli-rosa necesitaba recortar unas imágenes de una revista, para terminar.

"No traigo mochila recuerdas" Sonó un poco malhumorado "Pídelas prestadas, alguien más a de prestarte unas" Sugirió.

Giggles se puso de pie, de asiento a asiento pidiendo tijeras prestadas.

"Toothy, ¿tienes tijeras que me prestes?"

"Sí" El peli-morada respondió en un murmullo.

Su aspecto era apagado, sin alegría en la mirada y muchos deseoso de llorar, una mujer podía darse cuenta de eso, pero también se tenía que ser observadora.

"¿Te sucedió algo malo?" Preguntó poniendo una mano en el hombro del muchacho.

Sus dos amigos no tenían buen aspecto, por un lado uno lucía distraído y el otro deprimido, bien sabía que ellos eran amigos, no se necesitaba mucha inteligencia para preguntarse si algo había sucedido entre ellos.

"¿Pasa algo con Cuddles?" Se aventuró a preguntar sin saber mucho del asunto, pero más pistas no necesitaba, con la amargura que emanaban le bastaba.

Toothy sorprendido la miró como si su mayor secreto fuera rebelado, '¿qué tanto sabia ella?'

Durante años supo que su amor no era normal, las cuantas miradas de descontento se lo decían constantemente, su secreto, el mayor y mejor guardado.

"N-N-No..." Tartamudeó muy nervioso, tanto que su cuerpo temblaba.

A Giggles más que dudar de la mentira, le dio lástima su amigo, se veía tan indefenso y temeroso, algo que pudiera romperse en cualquier momento.

"Ven" Lo tomó del brazo sacándolo de su asiento y del salón a los pasillos de la escuela, casi se caía siendo halado.

"Giggles suéltame, duele" Le pidió en cuanto cruzaron la puerta, ésta lo ignoró hasta estar más lejos del salón.

"Bien, ahora quiero que me digas si tú y Cud están enojados entre sí" Exigía una respuesta.

"No estoy... enojado" Toothy desvió la mirada al suelo, evitando los estrictos ojos de Giggles.

"¿Pasa algo malo?" ¿Qué era?, algo no estaba bien, Giggles se angustiaba cada vez más "No creas que no se nota, no has hablado con Cuddles durante todo el día ni siquiera lo saludaste en la mañana o él te saludo a ti"

"¡No es nada que te incumba!" Masculló entre dientes.

Giggles quedo asombrada por la forma descortés en que le respondió.

"Tienes razón no me incumbe, perdón por preocuparme" Le respondió indignada y se fue dejando solo a Toothy.

Éste se sintió mal, no debió hablarle de esa manera, era su amiga, pero su mal humor lo cegó por unos momentos, todo debido a su frustración.

...

Giggles salió arrastrando a Toothy con ella, mientras Cuddles sólo los veía irse, por una razón eso no le gustó, la peli-rosa posiblemente quería algo de Toothy, ¿por qué otro motivo se lo hubiera llevado?, no era algo que pudiera tratar delante de los ojos y oídos de un público espectador deseoso de chismes, por un momento creyó que su amiga podría ir tras Toothy, ¡no!, ¿qué cosa pensaba?, era su amiga, además Toothy le había dicho que no estaba interesado en ella, el que le gustaba era él, eso lo hizo sentir menos intranquilo.

'¡Espera!' Se gritó internamente 'Es que acaso... ¿estoy celoso?'

Celos, se esforzó por pensar en una alternativa que no fuera eso, pero los conocía sabía distinguir cuando los sentía, el egoísmo sobre algo es el deseo de poseerlo para sí mismo, esa inquietud sobre la posible pérdida, un sentimiento amargo que no le gustaba sentir. Como preferiría sentir la envidia aunque se condenara a la autodestrucción, que fuera eso y no otra cosa.

Su mente era un desastre, a él no le gustaban los hombres, no le gustaba su amigo, no le gustaba Toothy, ¿por qué estaba celoso?, la idea de perder a su amigo era aterradora, era suyo, sólo de él, que pensamiento tan egoísta, por más amigos que tuviera aparte del peli-morado, ninguno podía remplazar a éste.

Esos mismos celos y egoísmo lo orillaron a ponerse de pie, sentía que caminaba por el borde de un precipicio. Salió detrás de ellos como perro con la cola entre las patas, no podía creer que estuviera yendo tras Toothy, después de estarse convenciendo a sí mismo de que no le gustaba y preparando para decirle que no, durante toda la mañana y el día de ayer, ni siquiera lo habían aclarado, existía la posibilidad de arrepentirse... pero ¿qué estupidez era esa?, ¿arrepentirse por qué cosa?, estaba haciendo lo correcto, ¿no?

...

Cuddles pasó por un lado de Giggles, ésta ni lo miró, estaba demasiado concentrada refunfuñando insultos y controlando su ira como para hacerlo, Cuddles sólo se le quedo observando hasta que desapareció por un esquina.

En la dirección de donde había salido la peli-rosa y pegado contra la pared, estaba un peli-morado sentado en el suelo con la espalda recargada contra la pared y sus rodillas pegadas contra el cuerpo abrazándolas, su rostro estaba oculto enterrado entre sus rodillas, desde lejos podía escucharlo llorar con fuerza, en el corazón Cuddles sintió un peso.

Pocas veces lo había visto llorar y de esas pocas en ninguna ocasión le había gustado que estuviera triste, Toothy era más atractivo sonriendo.

'¿Qué?' Sus pensamientos frenaron '¿Pensé en la palabra atractivo?, no, lindo o bonito tal vez, ¡no!, tampoco, nada de eso'

Toothy seguía llorando, no escuchó los pasos de Cuddles acercándose.

Alguien tocó su hombro, pero no se molestó en levantar la vista, debía ser Giggles, verla solo lo haría sentir peor.

"Vete por favor" Susurró.

En su voz se escuchaba claramente que estaba llorando, aguda y rota.

¿Por qué le dolía tanto?, Cuddles nunca fue nada más que un amigo, que se asustara por descubrir sus sentimientos era normal, lo esperaba, era predecible, pero seguía doliendo de igual forma, la poca y mínima esperanza que había tenido quedo reducida a menos que la nada, como retoño de flor se marchito sin haber crecido.

La mano en su hombro lo agitó ligeramente, siendo suave en su movimiento, se sentía el cuidado con que lo trataba y la compasión, ¿se trataba de Giggle?, empezaba a dudarlo.

Cuddles no le contestó, en vez de eso se puso enfrente de rodillas, envolviendo el cuello de Toothy, cuando éste levantó el rostro para saber por qué Giggles lo abrazaba, se lo impidió, sujetando con delicadeza y firmeza la cabeza del peli-morado, se avergonzaba de que en un principio no había tenido valor suficiente de hablar de frente y ahora intentaba consolarlo de la probable causa que era su culpa, tal vez era su conciencia y el deseo de sentirse menos culpable.

Fue extraño que la persona que lo abrazara no lo dejara verlo, pero tampoco tenía ánimos para enfrentarlo y contestar a la pregunta de por qué lloraba, sólo se dejó confortar enterrando más su rostro sobre ese pecho y como si fuera la única cosa que podía mantenerlo en una sola pieza, se aferró a las ropas con desesperación permitiéndose llorar por un rato.

En esas lágrimas todo lo que tenía encerrado dentro del pecho se derramaba, años de vida envueltos en el miedo, las mentiras y dolor, esperanzas muertas que sólo eran un sueño lejano, deseos por la felicidad que no vería realizados, todo lo que cargaba y lo lastimaba constantemente, escapaba en un momento de debilidad aligerando la opresión en su corazón, las lágrimas limpiaban las manchas de su sufrimiento.

No quería llorar, que hipócrita sería, no quería, pero la realidad era una cosa muy distinta, amargas lágrimas de dolor corrían por el rostro de Cuddles, tenía a su amigo roto en el llanto entre sus brazos desahogándose de la única manera que podía, como lograría llegar a sentirse bien o en paz consigo mismo viéndolo así de deshecho, no quería que sufriera, lo que quería era algo que funcionara para los dos, pero ¿qué debía hacer?, sacrificarse por la persona más importante para él, preferir su felicidad a la suya era una opción bastante tentadora, 'podría intentar quererlo'

Era difícil imaginarse correspondiendo los sentimientos de Toothy, ¿todo lo que podría hacer con una mujer podía hacerse con un hombre?, tomarse de las manos, los abrazos afectuosos, pasar el tiempo juntos, ayudarse mutuamente, no parecía haber gran diferencia, no veía gran problema... besarse, acariciarse, hacer el amor... si no estuviera llorando y con su atención puesta en otra cosa, su cara se habría puesto roja, olvidando eso...

Toothy seguía llorando, había tenido muchos sentimientos reprimidos por un largo tiempo, quería que dejara de llorar, su sonrisa era muy hermosa cuando estaba feliz, le gustaba cuando sonreía, ¿cómo podía hacer para que dejara de llorar?, ¿que ganaría sin intentarlo?

La mano que Cuddles que sostenía la cabeza de Toothy paseó entre los cabellos morados acariciándolo, por más que su mente se opusiera lo estaba disfrutando, poder tener a su amigo entre los brazos, dejándose confortar, lo hacía sentir más cerca, dándose cuenta de lo lejos que estuvo durante todo el tiempo en que lo conocía.

El peli-morado estaba completamente seguro de que no se trataba de su amiga, ¿quién entonces?, inevitablemente tendría que verle la cara y creyendo estar suficientemente calmado para eso levantó el rostro, lo primero que vio fue la inconfundible melena rubia de la persona a la que menos quería ver, Cuddles le sonreía con suavidad, se notaba que había estado llorando, sus ojos estaban ligeramente rojos y aún pequeñas gotas se formaban a los lados, ¿por qué lloraba?, se olvidó de sí mismo por un rato. La razón de su mente le gritaba a la incoherencia de sus sentimientos que desaparecieran, que los ignorara, que reconociera el martirio que le ocasionaban, todo eso convirtiéndose en un susurro que dejaba de escuchar poco a poco, estaba preocupado, la persona a la que servía su cariño lloraba, el pensamiento inmediato fue no querer verlo triste.

Las manos que se aferraban a la ropa lo soltaron y se deslizaron por la cintura para abrazar a Cuddles.

"No llores" Su susurro fue lamentable, afónico y agudo.

Cuddles se sintió más responsable, eso de que el corazón se hacía pedazos estaba más cerca de lo que en realidad las personas podían llegar a creer, dolía como tal.

"Tú eres el que no debe de llorar" Ligeramente apretó el cuerpo de Toothy.

¿Por qué no se enojaba con él?, en vez de ello estaba preocupado.

'Te desases en mis brazos y aún te preocupas más por mí'

...

Toothy dejó de llorar, decepcionado de sí por no ser suficientemente fuerte para no dejar que las emociones lo sobrecogieran, cuando se separó empujando a su amigo en ningún segundo quiso ver a Cuddles al rostro, ya era momento de superar las decepciones y sueños imposibles, no necesitaba que la persona de la que se enamoró le dijera en la cara como no correspondía sus sentimientos, no en ese momento donde era tan patético.

Hizo su mejor intento por ponerse de pie con la dignidad que le quedaba y arreglar su ropa arrugada para lucir una facha menos lamentable, no se preocupó por el rastro de lágrimas en su rostro, la manga de su sudadera era suficiente para secarlas, Cuddles lo observaba en silencio mientras recobraba la compostura, limpiándose también el rostro, era despreciable, se repudiaba a sí mismo, cualquier cosa para enmendar sus malas decisiones, pero aún no era tarde, no habían aclarado las cosas, podía hacer algo al respecto, finalmente tomó una decisión que iba contra todas sus posturas.

"T-Toothy..." Comenzó casi en un murmullo "Quisiera... hablar contigo sobre..."

"¿Sobre qué?" Interrumpió abruptamente.

Después de haber tomado algunas respiraciones, calmó sus nervios para afrontar cualquier cosa, arrancando todo sentimiento y emoción de su ser, no le importaba no mostrar nada mientras no doliera.

Cuddles lo miró incrédulo, Toothy fingía que no sucedió nada, usando una máscara de indiferencia en el rostro y voz, no hacía el esfuerzo de sonreír, pero tampoco mostraba toda su tristeza.

"¡Sobre lo del parque!" Dijo Cuddles con fuerza y determinación.

No debía escapar como lo hizo estando frente a la puerta de la casa del peli-morado, ahora estaban frente a frente momento de tomar la decisión, pero debía tener cuidado en lo que decía.

Toothy parpadeó un par de veces, no esperaba que reaccionara algo agresivo, su sorpresa fue pasajera.

"¿Qué con eso?" Le espetó molesto.

¿Por qué estaba molesto?, no era enojo lo que sentía, sino frustración mal manejada, era exasperante que Cuddles insistiera en lo que sabía muy bien y no quería escuchar de su boca.

"¡Lo que me dijiste!, que yo..." Se cortó en medio de la frase, no podía gritar algo así 'que yo te gusto y tú me besaste' y ¿después?, temas delicados no podían tratarse con brusquedad.

"¡Ni siquiera puedes decirlo!" Toothy frunció el ceño más molesto que antes "¿Tan malo te pareció?... perdona que no sea un tipo de tu agrado"

Como si su amigo lo hubiera abofeteado, sus palabras lo hirieron.

"¡Si hubiera sido tan malo no te estaría hablando idiota!" Gritó sin pensar Cuddles "Eres mi mejor amigo claro que me agradas, solo quería hablar contigo, saber por qué lo hiciste, pero no me dejas hablar..."

"¡El idiota es otro!, preguntar por qué lo hice, no queda más que obvio, ¡porque me gustas!..."

Cuddles se quedó callado con palabras aún en la boca entreabierta, tardó un poco en asimilar lo que le dijo su amigo, cierto, ya se lo había dicho antes, pero no quería creerlo, Toothy al ver que se quedó helado continuó hablando.

"Yo sé que yo a ti no..." Su enojo iba disminuyendo mientras se desahogaba al habar "Pero no tienes la necesidad de restregármelo en la cara, puedo aceptarlo, pero no quiero que me lo recuerdes... sólo olvídate de lo que hice"

"¡Cállate!" Interrumpió Cuddles "No se puede olvidar..."

"¡Entonces pretende que nada pasó!"

"¡Lo intente!, me dije que no era verdad, mi mejor amigo no podía estar enamorado de mí, pero mientras más lo pensaba, más me daba cuenta que era cierto, aunque lo ignorara no podría ser igual, no quiero perder a mi amigo, ¡Toothy!, no quiero que me dejes de hablar, no quiero que te distancies, no quiero que me ignores e ignorarte..." Cuddles había empezado a llorar de nuevo.

"¿No era eso lo que tenías pensado desde un principio?" Todo el tiempo Toothy había tenido en la mente que justamente todas las cosas que le pedía Cuddles que no hiciera eran las que éste tenía planeado llevar acabo.

La mano de Toothy tembló quería tocar el rostro del rubio para secar esas lágrimas, no pensaba que Cuddles pudiera sentir algo así, ¿quién era la verdadera víctima de esa pesadilla?, con la mano en el aire, temeroso de arruinar algo, Cuddles sujetó la mano de Toothy apretándola con fuerza, no quería dejarlo ir, no quería que se fuera corriendo como ese día en donde solo vio su espalda alejarse.

"¿Qué son todos estos gritos?" Apareció un profesor por los pasillos.

...

Los dos esperaban fuera de la oficina del director, sentados en unas sillas de madera pacientes a que éste terminara de hablar con la persona antes que ellos y después regañarlos.

"Lo siento por gritarte" Se disculpó Cuddles viendo a la pared.

"También" Toothy miraba el suelo.

Después de un profundo suspiro Cuddles se dio la vuelta sobre la silla para mirar al peli-morado, sin saber que decir dijo lo único que quería que su amigo escuchara.

"No quiero que dejes de ser mi amigo" Sonó triste igual que lo era su semblante.

"No" En la voz de Toothy no se escuchó rastro de emoción, intentaba afrontar las cosas con la mayor frialdad posible.

No fue la respuesta que esperaba escuchar Cuddles, no preguntaría algo tan tono como el porqué, no era necesario.

"¿Cómo puedo hacer para que no te alejes?"

"No lo sé..." Toothy tenía pensado decirle 'regresa el tiempo' pero sería muy insensible.

"Yo sí sé..." Dios lo perdonara, su familia y todos por lo que haría, pero de quien más quería un perdón era de Toothy.

Bien, no podía ser tan malo, tal vez podría darse una oportunidad, mejor intentar y fracasar, o esperaba darse aliento con esas palabras consoladoras.

Tomó el rostro de Toothy como si el de una chica se tratara, siendo delicado y cuidadoso en la forma de sujetarlo, realmente era más su miedo que las buenas intenciones, cerró los ojos, así era más fácil para su primera vez, Toothy por el contrario los tenía abiertos como platos de la sorpresa, miró con detalle a Cuddles acercarse y besarlo en la boca, a diferencia del peli-morado el rubio tenía su experiencia y le pidió que abriera la boca mordiendo uno de los labios.

Ya podría decirle Toothy todo lo que quisiera... después del beso, oportunidades únicas no se desperdician, abrió gustoso la boca y jugó con la lengua de Cuddles dentro de su boca.

A las mujeres usualmente no les gustaba que hiciera eso, les daba algo de asco la primera vez y se alejaban o simplemente no abrían la boca, a diferencia de Toothy que le exigía cada vez más a cada segundo, ¿diferente?, definitivamente lo era, en un mal sentido, no mucho, Toothy se relajó y cerró los ojos por completo, días soñando en poder besarlo, el por fin tenerlo, no era como cuando fue el quien le robó un beso, era su amigo quien se lo daba.

Cuddles maldijo sobre lo que había escrito en el libro de Giggles, tenía razón, lo que se suponía era un pequeño beso corto, que iba a darle estaba durando más de lo planeado, su mano puesta sobre la mejilla se deslizó por el cuello aferrándose a la nuca y los cabellos morados, sus labios dolían y la falta de aire se hacía presente.

No lo encontraba desagradable, era un simple beso, pero no con cualquier persona simple, el hecho de que le importara esa persona lo hacía especial.

"Jóvenes..." Llegó la secretaria "Es suuu..." Arrastró la palabra interrumpiéndose a media oración, los había cachado con las manos en la masa.

Los dos se separaron y la miraron con la misma mirada en blanco de sorpresa y susto, tenían la boca abierta, pero no emitían palabra, si acaso un balbuceo incomprensible, escusa alguna no tenían.

"El director... su turno... los espera" Farfulló y parpadeó intentando salir de transe "Pasen los dos por favor" En silencio y con la cara llena de pena caminaron hacia el interior de la oficina siguiendo a la alta mujer.

Antes de cruzar la puerta ella se detuvo y ellos chocaron contra su espalda.

"La escuela no es un lugar para esas cosas" Los regañó sin molestarse en dar la vuelta, ellos asintieron en silencio aunque no los viera "La próxima vez sean más discretos" Aunque no vieron su rostro escucharon la pequeña risita que partía de sus labios.

Abrió la puerta y los dejó solos marchándose, lograron escucharla murmura para sí algo como 'que descuidados' y reír más fuerte, suspiraron de alivio, al parecer no diría nada.

CONTINUA...