Antes que nada, me disculpo por no haber actualizado en poco más de un año. Más notas al final del capítulo, para no aburrirles con mi parloteo.
Ya saben como va la cosa: Nada me pertenece, blah, blah, blah.
Capitulo 3 - No, ese no es Chris Hemsworth.
El cielo se ilumino, y la casa se estremeció con sonido del trueno. El sótano se lleno de una luz resplandeciente y cegadora, y los hechiceros salieron volando por la fuerza de la invocación, uno cayendo encima del otro.
- ¿Funcionó? ¡¿Funcionó?! Maldita sea, ¡Constantin quítate de encima!
Arthur quitó al rumano de encima de un empujón; el ultimo estando aun mareado por el impacto, y momentáneamente cegado por el intenso destello.
Por suerte, el británico no tuvo que esperar mucho, ya que una fuerte voz respondió.
- ¡Por Odín! ¿Que clase de brujería me ha sacado de mis aposentos?
Enfrente de ellos hay un hombre- no, no un hombre; un dios. Es bastante alto, ha de medir aproximadamente unos dos metros; con una musculatura muy bien definida, aun si su cuerpo esta cubierto con una peculiar armadura. Su cabello, libre, suelto y dorado, le llega con facilidad a los hombros. Su rostro, mas que nada sus ojos azules, reflejan una mezcla de confusión y enojo. Después de todo, un momento estaba disfrutando de una deliciosa comida, y al otro aparece en un sótano desconocido, enfrente de dos hechiceros igualmente desconocidos.
¿Quien no se molestaría con tal interrupción?
Constantin siempre tan amable, responde a la pregunta de Thor. Señalando a Arthur como culpable.
- ¡Hechicero! ¿Acaso esto es un truco de mi hermano Loki? - El enorme dios alzó su poderoso martillo como amenaza. - ¡Habla ya!
Arthur le dio un codazo al rumano, este soltó una queja y se dirigió al furibundo Æsir.
- Trranquilo, grrandote. Lo llamamos debido a que tenemos un prroblema, cuyo nombrre es Loki.
La mención de Loki fue más que suficiente para que Thor cambiara su humor, pasando de la ira a la preocupación. Loki es su responsabilidad, por lo tanto debe asegurar que el travieso dios no lastime a nadie.
El dios del trueno posó una de sus enormes manos sobre el hombro del rumano, haciendo aun más notoria la diferencia de estaturas entre ellos.
- No se preocupen más. Liberaré a su gente de las fechorías de mi hermano.
Dicho eso, el enorme rubio se apartó del par y retomó su martillo, el legendario Mjölnir; haciéndole girar para emprender el vuelo. Y con eso, hizo un enorme agujero que va desde el sótano de la casa, hasta el techo del segundo piso.
El seguro no cubrirá eso.
- Genial, ahora tenemos dos dioses a punto de enfrentarse. - Dice Arthur, aun con la preocupación notoria en su voz.
Constantin, a diferencia del británico; se ve más emocionado que preocupado. ¿Qué tan seguido se puede ver a dos dioses nórdicos peleando? Esto es algo que no debe de perderse, así que el rumano desaparece de ahí, yéndose a buscar su cámara.
En otra parte de la ciudad, un pequeño Estado americano se encuentra inconsciente; su escudo de plástico no es mas que una mancha derretida en el asfalto. El mongol esta tirado a unos metros de distancia, en el mismo estado de inconsciencia que la americana.
Loki hace presión contra el pecho del viejo asiático con una bota. Ha de admitir que, sea lo que sean esas criaturas, son bastante resistentes. ¿Serán acaso mutantes? En cualquier caso, su fuerza y resistencia podrían ser un molesto obstáculo para sus planes, es mejor deshacerse de ellos lo mas pronto posible.
Habría sido tan sencillo el quebrarle las costillas, incluso acabarlo con clavarle la afilada punta de su cetro en el pecho. Y si aquello no lo mataba, seguramente dejaría al asiático fuera del juego por un rato.
Y lo habría hecho... De no haber sido por un robusto ruso que le ha apartado con un tacleo.
- ¡Maldita sea, Hyung ayudame en esto! - Le grita Ivan a su camarada, mientras se aparta de Loki.
- Pero si tú eres la fuerza bruta del grupo. - Le responde el norcoreano, quien mantiene una distancia segura.
Loki se recupera del golpe rápidamente, y no tarda en fijar su atención al par de naciones recién llegadas. Ivan no dice más y toma tanto a Alaska como a Mongolia, cargándoles para apartarse del lugar.
Hyung se pregunta para que necesita amigos como esos. Ahora es su turno para distraer a Loki. Maldito sea ese ruso. ¿Qué otra opción queda, mas que esperar a que Ivan no acabe por abandonarlo a cambio del primer bar que encuentre?
Distraer a Loki hasta que Rumania e Inglaterra regresaran para deshacerse del nórdico. Hyung desenfunda su arma, un simple revolver.
- Una mundana arma como esa no te servirá de mucho. - Loki mantiene el cetro apuntando hacia Hyung. Y no esta sólo; varias copias del nórdico aparecen en menos de lo que uno puede decir ''Ragnarök''.
- ¿Y acaso tu arma sí funcionará contra nosotros? - Bien, quizás ''amenazarlo'' con una simple pistola ha sido una idea estúpida. Baja el arma, la patea levemente y alza las manos. - No soy el único mentiroso aquí, y las luchas son muy vulgares, la fuerza bruta apenas es un indicio de divinidad. ¡Ah el ingenio! no hay cosa que mejor demuestre el poder.
- No son como ninguna criatura que haya visto antes. - Al asegurarse que no haya más ''amenazas'' cerca, las copias desaparecen; mas no ha de bajar el cetro. Si esas criaturas son tan poderosas como aparentan, quizás podría usarlas. - Tengo cierta... Curiosidad. Pero qué modales los míos. ¿Tenéis algún nombre, criatura?
Viéndolo del lado bueno: aun sigue con vida. Por otra parte; esta conversación esta yendo muy rápido para su gusto. ¿Dónde esta el resto del grupo? Hyung duda que pueda mantener a Loki entretenido por tanto tiempo sin acabar revelando mucho sobre su naturaleza.
- Corea del Norte, ese es mi nombre para los mortales. - ¿Que punto tiene mentirle al dios de la mentira? Mantente civil, Hyung. Se repite mentalmente mientras ofrece su mano como un cordial saludo.
- Todo un placer, Corea. - El apretón de Loki es doloroso. Hyung no es una nación poderosa; su fuerza, físicamente hablando, apenas sobrepasa la de un humano común. Es el orgullo lo único que evita que el norcoreano se queje. - No son dioses, tampoco humanos, ni mutantes y llevas el nombre de un territorio, ¿Qué eres?
Esa es una excelente pregunta; una que Hyung no sabe responderle, debido a que él no sabe que son en realidad. Así que ha de responder con lo poco que sabe.
- Naciones. El poder de cada pueblo... O algo parecido.
Ese apretón ya duró mucho tiempo. El problema ahora es que Loki parece no querer soltarle, y por la sonrisa que tiene plantada, Hyung cree que ha hablado de más.
- ''El poder de cada pueblo''. Que interesante. - No hace falta ser un genio como para conectar los puntos. Si cada uno de esos seres representa un territorio, solo sería cuestión de tomar control sobre estos. Podía empezar con el norcoreano que tiene enfrente suyo; será divertido jugar con ellos.
A Hyung no le da buena espina, Loki no lo suelta y la falta de refuerzos orillan al asiático a hacer una estupidez: sacar su revolver y dispararle al nórdico.
Como han de imaginarse, el disparo no le dejó ni siquiera un rasguño, pero el estruendo hizo que Loki le soltara, dándole la oportunidad a Hyung de apartarse. Si bien no hubo daño alguno, el dios se ve indignado al verse 'burlado' por un ser inferior, así que no tarda en ir tras el norcoreano, disparándole con la magia proveniente del cetro.
- ¡Pero que mal tino tienes! - Le grita Hyung. Pequeño y escurridizo, en un principio no le es complicado el evadir los disparos; tarde o temprano uno de estos ha de darle de manera directa. Es doloroso.
- ¿Ya te cansaste de correr, Corea? Te ahorrarías tantas molestias si tan solo cooperaras. Será rápido, te lo aseguro.
Para suerte de Norte, no está solo en esto. Ivan había regresado al lugar de los hechos.
- Te tardaste mucho, Ivan. ¿Acaso se te cruzó una licorería en el camino? Eres el peor maestro del mundo.
- ¿Así agradeces que venga a salvarte el pellejo, camarada? - Ivan se acerca al par ahí presentes, paso calmo y aquella sonrisa tan suya que asegura que alguien saldrá herido, mientras que en su mano derecha sostiene una vieja tubería. Nunca antes se ha enfrentado a un dios, pero Rusia confía en su fuerza y su resistencia. - Los asiáticos son pequeños, ¿Porqué no te metes con alguien de tu tamaño, Loki?
Ivan se lanza contra el dios del engaño como un toro enardecido; Loki lo evade con la gracia de un bailarín de tubo, un gato jugando con su presa, esperando a que el robusto ruso baje la guardia para contraatacar.
Para (mala) suerte de Ivan, el contraataque no es un disparo, ni siquiera un golpe, si no un simple toque. Sutil al inicio, el frío toque de la punta del cetro; un frío que rápidamente se expande por todo su cuerpo, más intenso que cualquier invierno que el ruso haya experimentado. Es una sensación paralizante, como si todo su cuerpo dejase de responderle.
Loki esta maravillado. ¡Aquellos seres son tan fáciles de controlar como los humanos! De manera inmediata, el dios le ordena al euroasiático atacar a su viejo camarada, y el ruso no tarda en redirigirse contra Hyung.
Pero no se preocupen, queridos lectores. Este no es el fin para nuestro norcoreano. Su salvación viene con un pronóstico de tormenta, y una fuerte voz que retumba desde los cielos, clamando el nombre del dios del caos.
- ¡LOKI!
Thor se hace presente en el campo de batalla. La tormenta y un par de hechiceros le siguen de cerca. El poderoso martillo no tarda en impactar a la caótica deidad en el pecho.
- ¡Una vez más has traído el caos sobre un pueblo débil! - Grita Thor con rabia; su martillo regresa a su mano, y se prepara para lanzar otro ataque. - ¡Detén esto antes de que me obligues a herirte!
Loki maldice mentalmente. Esos dos hechiceros de quinta planean poner a Thor en su contra, pero Loki sabe bien mover sus cartas, por lo que hace su siguiente jugada: echarle la culpa a quienes lo han traído a ese reino.
- Hermano mio, ¡Que sorpresa tan grata el verte aquí! Desgraciadamente, no he venido por mi propia cuenta, como has de creer.
- ¡No caeré en tus engaños, Loki! Vendrás conmigo ahor- - Antes de que pudiera ir contra su hermano a someterlo, Thor se encuentra bajo el ataque de Ivan. Thor, al ser un dios guerrero, no ve a Ivan como un peón involuntario en el retorcido juego de su hermano, si no como a un enemigo al cual hay que derrotar.
Pararrayos. Esa es la única utilidad de la tubería de Ivan en estos momentos.
Por otro lado, tanto Inglaterra como Rumania no pueden hacer mucho, mas que ver impotentes la tremenda golpiza que le espera a Rusia.
- Maldita sea, Constantin. Tenemos que hacer algo antes de que Thor mate a Rusia. - Le reclama el británico a su compañero.
- ¿Crrees que Rusia las tenga de perrder? Podemos esperar y después reparrtirrnos su territorio. En cualquier caso, Ivan regrresaría como solemos hacer.
- Dime que no hablas en serio. - Las cejas de Arthur parecen haberse unido en una sola. - ¿Y si no lo hace? No podemos arriesgarnos a que suceda algo así. ¡Imagínate el escándalo que armaría! Mierda, el escándalo que armarán los medios mañana después de esto.
- Trranquilizate, Inglaterra. Rusia estará bien; es una nación grrande, y no lo digo prrecisamente porrque esté gorrdo.
- ¿En serio? ¿Entonces porqué no se está moviendo?
La vista del rumano regresó al lugar de los hechos, donde se encuentra a dicho ruso fulminado en el suelo, con varias marcas de golpes y quemaduras causadas por los truenos. Thor se dirige una vez mas hacia Loki.
- Tu aliado no te protegerá, Loki.
- Desechable, no es más que eso. - Loki no lo piensa dos veces y señala a los europeos presentes. - En realidad, todo esto no fue mas que una elaborada trampa, ideada por esos dos.
Tanto Arthur como Constantin palidecen ante las palabras de Loki, y de la palidez pasan a la total transparencia al ver que la ira del dios del trueno pronto recaería sobre ellos.
- ¿Qué clase de juego es este? ¡¿Acaso ellos también son aliados tuyos?!
- Es parte de nuestro trato. Ellos me ayudarían a deshacerme de ti y yo les daría parte de las ganancias de este reino. Claro, estando bajo mi mando.
Loki se ha esfumado. El trueno hace eco por los cielos. Arthur traga saliva y agita con fuerza al rumano.
- Sabes que no aprecio huir, pero... ¡Este sería un buen momento para desaparecernos de aquí!
Constantin no se hace del rogar y se desaparece del lugar, jalando a Arthur consigo.
I know, I suck.
La vida, la escuela, entre otras cosas se cruzaron, y por un momento pensaba en no continuar esta cosa, por motivos personales. Hace poco me puse a releer esto, y unos cuantos archivos viejos y pensé que esta historia es demasiado grande como para no ser contada. También actualizo esto de manera de disculpa hacia cierta persona. No sé si lo leerá o no, pero no se pierde nada con intentar, aye?
Así que, como dice el dicho: El show debe de continuar. El proximo capítulo tendrá la conclusión de este enfrentamiento, y el que sigue a ese será el verdadero inicio de la aventura.
Si, esto va para largo. De momento, me despido.
