Noveno capítulo. Por suerte terminé el capítulo 10 ayer, por lo que voy a subirlo mañana. A partir de allí vamos a tener que esperar porque es mi época de finales. Espero que les guste.
Capitulo 9: Verdaderos colores:
La oscuridad era una vieja compañera de Naruto, esa situación le resultaba tristemente familiar. Más de una vez había quedado herido gravemente, y despertaba con los sentidos alterados. Abrió un poco los ojos y solo veía sombras, palpó mínimamente con las manos la superficie y supo que estaba acostado en una cama.
Por suerte, de todos los sentidos el que más rápido recupero fue el oído, por lo que escuchó. Lo primero que oyó fue la voz alterada de una poni, Naruto tardó un momento en darse cuenta que era Twilight.
- No lo entiendo. ¿Como es posible que no lo hayamos visto?
- De seguro lo tenían planeado desde el principio. Distraernos a todas para robar los Elementos de la Armonía.
- ¡¿Pero por que a Spike?! ¡El es solo un pequeño dragón, no tenía nada que ver...! ¿Por que llevárselo a él? ¿Por que...?
- Tranquila Twilight. Lo recuperaremos.
- Eso es seguro. Debemos recuperarlo a él y a los Elementos enseguida. Sin ellos, Equestria está a merced de una invasión a gran escala por parte de Chrysalis y Sombra.
- ¿Y que haremos con Naruto?- Preguntó una voz tímida que Naruto reconoció como la de Fluttershy- ¿Deberíamos pedirle que nos ayude?
- Yo digo que no podemos confiar en él- Declaró Twilight con firmeza
- ¿Que te hace decir eso?- Preguntó Luna con un tono que indicaba advertencia.
- Princesa, está claro que Naruto no puede controlar al monstruo en su interior. Es por eso que Celestia nos pidió que lo vigiláramos: Quería que usáramos los Elementos si ella no encontraba la forma de regresarlo a...
- ¿Y quien dice que fue culpa de Kurama?- Interrumpió Luna- Si mal no recuerdo, le debemos la vida.
- ¿Deberle la vida? ¡Por poco y nos mata a todas!- Exclamó Rarity.
- Y si no hubiera actuado como lo hizo, ahora mismo podríamos, no, YO podría estar muerta de no ser porque se enfrentó a Sombra.
- Yo creo que deberíamos consultar a la Princesa Celestia acerca de este asunto- Propuso Fluttershy con timidez.
- ¿Como y con que objeto?- Preguntó Applejack- No tenemos los Elementos, no podríamos detener a Naruto, o Kurama, quien sea aunque quisiéramos, y Spike...- Intentó decir esto la más suavemente posible- Sin Spike no podemos enviarle una carta de inmediato.
- Yo me ocuparé de eso- Dijo Luna- Estoy débil... me costó bajar la luna esta última noche, pero creo que puedo comunicarnos con Celestia. Necesito que vayan a buscar un espejo, cuanto más grande mejor.
- En la Boutique Rarity tiene varios espejos y muchos son enormes- Intervino Rainbow.
- Pues vayan a buscarlo. Yo me quedaré aquí con Naruto por si llega a despertar.
- Yo también me quedaré- Dijo Twilight con firmeza- No sé si servirá de algo, pero quiero respuestas. Y quisiera saber que haremos ahora, a donde iremos... no sé que hacer.
- Traeremos el espejo lo más rápido posible- Aseguró Rarity- Vamos chicas.
Apenas sintió que salieron, Naruto decidió no encontrarse directamente con Luna ni con Twilight. Cerró completamente los ojos y se concentró, viajó a su interior.
Apenas llegó se encontró con algo extraño. Kurama estaba allí, pero no era el mismo Kurama de siempre. El Kurama que conoció nuca lo recibió de espaldas y agazapado, pero lo que más llamó la atención era su tamaño: Era tan pequeño que apenas llegaba a su altura.
- ¿Kurama?- Al oír su voz, el Zorro simplemente puso su cabeza entre los brazos y no lo miró- Oye, amigo. ¿Que te pasó?
- Déjame en paz, Naruto.
- Oye, escucha. ¿Que te pasó? Estas muy... pequeño.
-Puedo comprimir mi Chakra, reducir mi tamaño, ahora vete- Explicó con rapidez evitando a toda costa mirarlo.
Naruto comenzó a rodearlo para ver su cara.
- De todas formas, quisiera...- Al ver su cara, se dio cuenta de que su amigo había estado llorando por las marcas de lágrimas todavía en su rostro- Kurama...
-¡Quiero estar solo ahora, ¿de acuerdo?!- Exclamó evitando entrar en contacto con los ojos azules del chico- No hace falta que me digas nada. Ya sé lo que me vas a decir: Soy un monstruo, una bestia sin escrúpulos que tomó control de tu cuerpo, te dejó lastimado y para colmo casi lastimo a tus amugas. Bueno... no pienso volver a aparecer afuera. ¡Así que ahórrate el discurso!
Se dio vuelta y Naruto se rindió en intentar hablar con él. Comenzó a caminar hacia la salida, pero se detuvo y miró a su amigo antes de irse.
- No te odio, Kurama. No estoy molesto porque hayas querido salvar a la princesa. ¡Demonios! Ni siquiera estoy molesto porque mi cuerpo haya salido lastimado en el proceso. De ser por mí habría ofrecido lastimarme voluntariamente para ver eliminado a ese sujeto humeante. Lo único que me molesta, es que me hayas dejado fuera del combate. Somos amigos, Kurama, y veo que te arrepientes, pero... la próxima vez, no intentes hacerlo todo solo. Tal vez podríamos... ¿Volver a luchar juntos? ¿Como antes?
Y la presencia de Naruto se desvaneció mientras Kurama quedaba pensativo.
-"Amigos"
Naruto regresó al exterior suyo y se encontró con Luna y Twilight. La primera al verlo se alegró y se acercó a él con una sonrisa, Twilight, por otra parte...
- ¡No intentes hacer nada!
- Twilight...- Intentó Explicarse Naruto.
- ¿Quien eres exactamente? Sé de ti, de Kurama, de esa unión entre ambos, y por eso no confío en ti. ¿Quien controla tu cuerpo, tú o eso?
- Twilight Sparkle- Dijo Luna con tono amenazante- "Eso" nos salvó la vida.
- Y casi nos mata. De no ser por nuestro escudo, ese último ataque que hizo anoche pudo haber destruido.
- Escucha, ese no fue Kurama ¿De acuerdo? Y ya no hay problema de que vuelva a lastimar a nadie.
- ¿A que te refieres?- Preguntó Luna cambiando el tono a uno de preocupación.
Naruto lanzó un suspiro.
- Les voy a explicar todo. Pero esperemos a que traigan ese espejo y podamos hablar con la Abuela-Celestia.
Se quedaron sentados mirándose entre ellos con un silencio incómodo como anfitrión. Parecía que el mundo se había apagado, ya no se escuchaban los sonidos del pueblo en movimiento, o los pájaros, ni siquiera el sonido de la respiración del que tenían al lado.
Twilight se encontraba histérica. Creía que había fallado, no como princesa, sino que había fallado a su mejor amigo, a su ayudante, ¿Que clase de princesa podía ser, si no podía proteger a sus seres queridos más cercanos?
Luna se encontraba algo insegura. Su cabeza le indicaba lo mismo que Twilight, y sospechaba que su hermana pensaría lo mismo: Naruto no era de fiar, no por sus intenciones, sino porque no era seguro que pudiera controlar los instintos y el poder abrumador de Kurama. Por otra parte, su corazón le indicaba que ese mismo Kurama era alguien sensible, que sufrió tanto como ella, y que podía confiar plenamente en él. Aquella conexión que tuvo cuando bailó con él la noche anterior fue algo único que ningún potro le había hecho sentir, y no estaba dispuesta a perderlo.
Naruto se encontraba indiferente por fuera pero preocupado por dentro. No sabía que tanto daño había causado, que había pasado en el pueblo y que pensarían sus amigas de él ahora que Kurama estaba arrepentido. Nunca, nadie fue demasiado comprensivo cuando se trataba de Kurama. No sabía que había pasado con Spike, y temía lo peor con respecto a su suerte. Sea como sea, no iba a permitir que le hagan nada malo, y estaba dispuesto a ayudar en todo si se lo permitían.
Llegaron las otras del Boutique Carrusel, trayendo consigo un espejo del tamaño de Naruto, y lo colocaron en medio de la sala sobre el piso de madera. Ninguna dijo nada, Luna se acercó al espejo e hizo brillar su cuerno frente a este. La superficie reflejante del espejo comenzó a cambiar, como si una gota de agua cayera sobre una fuente de agua quieta, de Luna reflejada, el espejo pasó a mostrar el interior de la sala del trono en el castillo de Canterlot.
- Eso... es espectacular- Dijo Naruto.
- Y un hechizo un poco más avanzado que un hechizo de teletransportación- Musitó Twilight para que nadie la escuche, tan sorprendida como el ninja.
En el reflejo, la Princesa Celestia pasó caminando, lo curioso era que caminaba en sentido contrario hacia donde las chicas recordaban donde estaba el trono, por lo que realmente parecía que hablaban a través de un espejo.
- Celestia- Llamó Luna intentando mostrarse lo más calmada posible, su hermana, por otra parte...
- ¡Luna!- Exclamó mientras se acercaba- ¡Por todos los cielos! Me tenías preocupada. ¿Que sucedió? ¿Donde estás? -La miró de arriba abajo- ¿Y que pasó contigo?
- Cálmate, hermana. Estoy en Ponyville junto con Twilight Sparkle, sus amigas y Naruto, pasaron muchas cosas y tenemos mucho que contarte.
Ahí mismo comenzaron a contar lo más resumidamente posible los eventos de la última noche, tuvieron que turnarse para contar cada una sus experiencia. Luna contó su pelea con Chrysalis, Applejack y Rainbow Dash acotaron acerca de la invasión de los Changelings. Rarity y Pinkie contaron a su manera parte de la batalla con los Changelings y lo que vieron a través de su refugio en las casas. Por último, Naruto contó acerca de su propia experiencia en la pelea contra los Changelings y junto con Twilight contaron acerca de Kurama, sus peleas con Sombra y contra Chrysalis respectivamente, como Sombra huyó y como Kurama casi se salió de control de no ser por Luna. (Cosa que atrajo la atención de Celestia con sumo interés) Para rematar, contaron la pérdida de los Elementos y el secuestro de Spike para terminar de ilustar la situación actual.
Luego de toda esa explicación, no se podía saber si Celestia estaba furiosa, preocupada, horrorizada o una mezcla de todas esas cosas. Sea como sea, cuando volvió a hablar no demostró nada de eso, una muestra más de porque le tenían tanto respeto.
- Ya veo...- Dijo cabizbaja y con mirada preocupada, meditaba- Que situación más perturbadora. Hay mucho que hacer, eso es cierto. Pero primero, hay que centrarnos en lo importante.
- Di algo que no sepamos, Tia- Dijo impaciente Luna- Tenemos una invasión a nuestras puertas, nuestra principal arma contra nuestros enemigos la poseen ellos, estamos indefensos ante cualquier ataque. ¿Que podemos hacer ahora?
- Primero: Naruto...- Este la miró con cierta indiferencia, no estaba acostumbrado a respetar autoridades mayores- Sabemos lo que pasó, ayudaste a Ponyville a sobrevivir al ataque, sin mencionar que le salvaste la vida a mi hermana, sin embargo, las acciones de tu... otra mitad, Kurama, pusieron en peligro a ponis en el proceso y por poco dañaste lo mismo que intentaban proteger, ¿Que tienes que decir en tu defensa?
- Nada...- Confesó Naruto- Simplemente que se que Kurama se encuentra profundamente arrepentido por lo que pasó. No me arrepiento de haber ayudado a defender el pueblo, y entiendo si no pueden confiar en mí ahora. Pero estoy dispuesto a ayudarlos a ustedes y al resto de Equestria, como lo he hecho hasta ahora, a cambio de regresar a mi mundo. Supongo que no va a poder regresarme hasta que termine todo esto. Solamente quisiera decir... ¿Puedo ayudarlos? ¿Me dejarán ayudarlas...- Miró a Luna y a las demás- a todas ustedes a defenderse?
Celestia miró a los ojos del chico por un momento y luego respondió.
- Te daré mi veredicto luego. Por ahora, vayamos a la segunda cuestión, la invasión.
- ¿Que medidas vamos a tomar, hermana?
- Llamaré a la milicia, obviamente, aunque dudo que las fuerzas de Canterlot basten para detener una invasión a gran escala. El ataque fue sorpresivo y no tenemos tiempo para organizar un ejercito de respuesta antes de que Chrysalis y Sombra ataquen algun lugar del país.
- ¿Entonces, estamos completamente indefensos esperando ser aplastados?- Se atrevió a preguntar Naruto.
- No necesariamente. Haré correr la voz, nuestro pueblo debe saber que podemos estar bajo ataque. Lo más seguro será que organicen un éxodo, retirarse al norte, hacia el Imperio de Cristal o los Reinos de los Grifos.
- ¡El Impero de Cristal!- Exclamó Twilight- Cadance y Shining Armor podrían ayudarnos. El Corazón de Cristal podría detener a Sombra y a Crysalis una vez más.
- Esa podría ser una opción...- Señaló Celestia- Pero estamos con el mismo problema de tiempo. El Corazón de Cristal es la mejor defensa que tienen, incluso si es una buena idea, Cadence como protectora del Imperio no se arriesgaría a sacarlo de allí. Por otra parte, de seguro Shining Armor estaría dispuesto a apoyarnos con su ejercito lo antes posible, pero no llegarán a tiempo antes de que empiecen los conflictos. Si yo fuera Sombra, utilizaría mi ejercito de mayor tamaño para atacar con rapidez para no darnos tiempo a reaccionar.
- ¿Entonces? ¿Cual va a ser la defensa?- Preguntó Rainbow hambrieta por acción.
- Por ahora. Me preocupa más poner a salvo a la mayor cantidad de civiles posible, una vez asegurados, podremos planear un contra-ataque. Luna, lo mejor es que te quedes en Ponyville, te recuperes y al mismo tiempo planees la defensa y el escape de civiles. Una vez te recuperes, lo mejor es que te dirijas a Cloudsdale y organices a los pegasos dispuestos a luchar.
- ¿Que hay de Spike, y de los Elementos?- Preguntó angustiada Twilight.
- Es verdad...- Dijo Celestia, se quedó pensativa un momento y luego miró con decisión a su alumna- Twilight, siento tener que ponerte en una situación tan complicada, pero necesito que tu y tus amigas recuperen los Elementos de la Armonía, y rescaten a Spike.
- ¿Que? Pero... Princesa... ¿No deberíamos ayudar con la defensa de Equestria?
- Luna y yo podemos arreglarnos para defender Equestria, al menos hasta que todos los ponis que podamos estén a salvo. Pero todos nuestros esfuerzos van a ser inútiles si no buscamos una solución para un contra-ataque. Necesito que tu y tus amigas las que recuperen nuestra principal defensa. Por supuesto, no creo que puedan simplemente recuperarlos ya que de seguro Sombra y Chrysalis van a asegurarse de rodearlos de protección. Es por eso que necesitarán ayuda...- Y miró a Naruto. Este se quedó de piedra y las chicas se quedaron con la boca abierta, sin excepción.
- ¿Yo?
- ¿Él?- Exclamó Luna.
- Con todo respeto, Princesa- Dijo Twilight con evidente desacuerdo- Naruto nos ayudó mucho, pero no creo que sea buena idea que nos acompañe en una misión tan crucial. Aparte de que si pierde el control, no podremos detenerlo. Lo mejor sería que se quede aquí con Luna.
- Twilight... me sorprende de ti. Se que Kurama tiende a ser algo...inestable. Pero Naruto es tu amigo, y está dispuesto a ayudarnos. ¿Realmente rechazarias la ayuda de un amigo por los errores que cometió? Y según tengo entendido, Sombra fue quien tuvo la culpa, no Kurama.
- Por mi parte- Intervino Naruto- Estoy de acuerdo en que necesitaran mi ayuda. Los enemigos de ayer nos superaban en número. Si vamos a ir a su guarida, pueden esperarnos muchos más, y yo puedo ayudarlas a acabar con ellos, soy un ninja después de todo. Por otra parte, repito que Kurama está arrepentido por lo que hizo, sinceramente, y no pienso quedarme aquí si un amigo está en peligro. Prometo que los voy a ayudar, y yo nunca me retracto de mis palabras, ese es mi Camino Ninja.
Celestia le sonrió a Naruto y volvió a mirar a su alumna.
- ¿Y bien, Twilight? ¿Que respondes?
Twilight miró a Naruto y también buscó esos ojos azules, se quedó mirándolo un rato, su cabeza le decía que debía desconfiar, pero esos ojos no mostraban señal alguna de mentira o nerviosismo. Solo veía decisión, y confianza. Sin embargo, una vez que apartó la mirada recordó esos ojos llenos de odio y enojo de la criatura que las atacó. Miró a sus amigas, y cada una miraba de manera distinta a Naruto. No podía tomar esa decisión.
- No es decisión mía. Necesito saber que opinan mis amigas- Las miró a las cinco- ¿Que dicen chicas? ¿Dejamos que venga y aceptamos su promesa de que no va a salirse de control?
Pinkie fue la primera en hablar, más o menos. Se acercó a Naruto y pegó la nariz contra la suya con mirada seria. Naruto obviamente se sentía más que incomodo, no se acostumbraba a la costumbre de Pinkie de violar el espacio personal.
- ¿Pinkie-promesa?- Le preguntó con seriedad.
- ¿Qué?
- ¿Lo Pinkie-prometes?- Interrogó Pinkie pegando su naríz a la suya.
- Ehm... no sé como...
- "Cross my heart and hope to fly, stick a cupcake in my eye"- Enseñó cruzando el corazón, aleteando y luego poniendo un casco sobre su ojo-
Era infantil, y realmente tonto, pero Naruto sabía que no podía cuestionar a Pinkie Pie, por lo que lanzó un suspiro.
- Prometo no dejar que Kurama tome control de mi cuerpo y que las voy a ayudar en todo lo que pueda- Y repitió la promesa, aunque se sintió raro. Pinkie pasó de mirada seria a alegre en menos de un segundo.
- Con eso me basta- dijo alegremente mientras se alejaba dando saltitos.
- Si Pinkie cree que se puede confiar en ti...-Intervino Applejack- Yo te creo. Además, te ganaste mi respeto ayudándonos en la granja.
- Por mi parte- Dijo Rainbow Dash- Me parecen geniales tus poderes y me encantaría verlos aplastando cientos de Changelings. Pero voy estar vigilándote, ¿de acuerdo?
- Me parece bien- Respondió Naruto, aunque sabía que era obvio que confiaba en él.
- Bueno...- Opinó Rarity- No sé si me gustaría que puedas convertirte en ese bicho desagradable a la vista en cualquier momento mientras viajamos, pero todo por rescatar a Spikie Wikie.
Fluttershy no dijo nada, solo miró a Naruto, luego al resto y asintió con la cabeza varias veces.
- Muy bien- Concluyó Celestia- Está decidido. Twilight, junten todo lo que necesitan y salgan esta tarde. Tienen que encontrar la guarida de Sombra y de Chrysalis lo más pronto posible.
- Esa es otra cuestión- Señaló Twilight pensativa- ¿Como encontraremos la base de Chrysalis?
En ese momento, se abrió de un portazo la puerta y Vinyl Scratch entró con paso firme trayendo algo en su espalda. Una vez que se acercó hacia donde estaba el resto, todas observaron que se trataba de un Changeling gravemente lastimado pero que aún respiraba.
- Siento interrumpir, pero pensé que les interesaría quedarse con este- Dijo mientras lo tiraba al suelo- Intentó engañarme haciéndose pasar por Octavia.
- ¿Como supiste quien era?- Preguntó Luna observando detenidamente a la criatura.
- No se quejó cuando comencé a lavar los platos con mi lavadora de Dubstep esta mañana- Explicó con tono que indicaba que no le gustaba hablar demasiado- Y luego me dijo que quería dar un paseo cuando era hora de practicar con su violonchelo, "Tavi" NUNCA deja para después su práctica de violonchelo. Así que lo traje aquí.
- ¿Por qué está tan lastimado?- Preguntó Celestia desde el espejo intentando ver bien al Changeling.
- ¡Ah, sí! Puede que me haya... sobrepasado un poco preguntándole donde estaba Octavia. Hay que admitir que estos tipos son duros, aguantó dos ondas de mi Cañón Bass antes de contarme donde estaba. Y luego lo traje aquí- Le dio unas patadas leves- ¡Oye, despierta, cuéntales lo que me dijiste a mí!
El Changeling abrió los ojos y miró hacia todas partes desesperado y agarrándose la cabeza.
- ¡Diré lo que quieran! ¡Les diré lo que quieran, pero... por favor, detengan esa música infernal!
- Algunos simplemente no llegan a ver el buen arte- Dijo Vinyl mientras todos la miraban con algo de temor. Lanzó una risita nerviosa- Ehm... creo... que iré a practicar mis nuevos hits. Les dejo a cargo lo de Tavi, conociéndola debe de estar dándoles clases de música clásica.
Cuando se retiró. Twilight se pudo seria y le puso una pezuña sobre el cuello al lastimado Changeling, Naruto se dio cuenta de que Celestia y Luna ponían también caras serias pero no miraban al Changeling.
- ¡¿Donde están Sombra y Chrysalis?! ¿Adonde llevaron a Spike, a Octavia y los Elementos? ¿Cuales son sus planes? ¡Contesta!
- Twilight...-Comenzó a decir Applejack.
- ¡¿Donde están?!
- Querida...- Intervino Rarity- No soy experta en interrogatorios, pero dudo mucho que alguien pueda hablar con una pezuña aplastando su cuello.
Twilight se dio cuenta de su error y retiró la pezuña, pero siguió mirando con enojo al prisionero. Por su parte, el Changeling se levantó, tosió un poco para aclararse la garganta y con dificultad comenzó a hablar.
- No se los planes de la Reina ni del Rey, pero sé que a los prisioneros los llevamos a la Colmena.
- ¿Donde está esa colmena?- Dijo Celestia desde el espejo.
- Al sur. Muy al sur, pasando el bosque Everfree y sus ruinas tomando el camino hacia las colinas Macintosh. Ustedes lo conocen como Badlands.
- Así que ahí están- Dijo Celestia pensativa- Tiene sentido. Badlands está en el extremo sur de Equestria y ningún poni desea ir ahí. Y la única manera de llegar es a pie.
- ¿Que no hay un pueblo cerca de ahí por donde pasa el tren?- Preguntó Applejack- ¿Dodge Junction?
- La Reina nos ordenó tomar el lugar- explicó el Changeling lanzando una risita nerviosa- Necesitábamos mantener a esos ponis callados para que no nos descubran.
- Animales inmundos...- Dijo Twilight con desprecio. Se acercó para darle una patada Luna la detuvo con una mirada de advertencia- ¿¡Que van a hacer con Spike, y con todos a los que se llevaron!?
- No sé que van a hacer con el dragón. Pero cuando la Reina lleva prisioneros solo es por una razón: Desea alimentar al enjambre, no los lastimamos físicamente, pero no la pasan demasiado bien. La Reina es una buna anfitriona, una buena gobernante...- Esto último lo dijo con cierto orgullo.
- ¡¿Quieres ver que tan buenos somos nosotros con los prisioneros?!- La amenazó la Princesa.
- ¡Twilight! ¡Suficiente!- Ordenó Celestia con mirada reprochante. Volvió a posar su vista en el Changeling- Ya has dicho todo lo que necesitábamos saber. Te dejaremos en libertad y envíale un mensaje a Chrysalis.
- ¿En libertad?- Exclamó Rainbow indignada- Pero... Pero...
- ¡Es una orden!- Dijo Celestia con firmeza- Será nuestro enemigo pero nosotros somos ponis. Somos equestrianos, y mientras yo sea Princesa aquí no voy a dejar que lastimemos a un ser vivo indefenso.
- ¿Y qué mensaje debo enviar?- Preguntó el Changeling mirando el espejo.
- Que detengan esta locura antes de que sea tarde. Aun estamos a tiempo para que la guerra no nos consuma a todos.
El Changeling se paró con dificultad y salió a paso ligero y cubriéndose. Una vez que lo perdieron de vista, Celestia se dirigió a todos.
- Muy bien... Todo el mundo sabe lo que tienen que hacer. Pueden retirarse, ¡Luna, quédate! Quiero hablar contigo.
Naruto y las demás se retiraron dejando solas a las dos hermanas. Celestia miraba a Luna con una expresión indiferente, ella por su parte evitaba mirar a su hermana a los ojos.
- Veo que has tenido una noche agitada.
- No finjamos, las dos sabemos muy bien porque me llamaste.
- ¿En serio?
Luna comenzó a enfadarse. Celestia sabía a lo que se refería y sin embargo estaba haciendo que ella lo diga.
- Vas a decirme que tenías razón ¿O no? Kurama es peligroso, y puso en riesgo la vida de todos los que estaban en Ponyville.
- Si... eso ya lo sabía.
Hubo un instante de silencio incómodo. Luna se forzó a si misma a mirar a los ojos de Celestia y esta le devolvió el gesto con una mirada solemne.
- ¿Entonces por qué?- Preguntó Luna- ¿Porque decidiste enviarlo con tu aprendiz? ¿Acaso no crees que podría ponerlas en peligro?
- Perdona que te responda de esta manera, Luna. Pero la mejor pregunta para mí es... ¿Por qué tú no lo crees?
- ¿Que es lo que sientes por él, Luna?
Ante esta pregunta, Luna se ruborizó un poco. No esperaba tremenda pregunta viniendo de su hermana. Su primera reacción fue la más obvia.
- No sé de que hablas.
- Tú dijiste que no finjamos, hermana. Se conocieron hace solo unas noches... lo defiendes... descubres que tienen mucho en común...
- ¡Ya entendí! No hace falta que sigas... Bueno... la verdad es que... me siento... extraña cuando estoy cerca de él.
- ¿Extraña?
- Mi mente pasa a un estado de claridad y al mismo tiempo ofuscación. Me siento débil, y al mismo tiempo con más energía que nunca. Nunca sentí nada parecido.
Celestia sonrió y lanzó una pequeña risita. Eso relajó la conversación para Luna.
- Ya veo...- Dijo la Princesa del Sol- Tengo que admitirlo. No me lo esperaba.
- ¿Qué?
- Llegaste a enamorarte, Luna. Después de tanto tiempo, por primera vez...
- ¿Que tiene que ver eso con todo lo que hablábamos? ¿Por qué enviaste a Kurama junto con Twilight Sparkle?
- Lo envié porque sé que tú confías en él, y te salvó la vida, hermana. Eso vale más para mí que cualquier excusa que pueda inventar. Además, si es cierto que el pudo pelear cara a cara con Sombra...
- ¿Que voy a hacer ahora? No sé qué hacer en estas situaciones.
- Ni con toda la sabiduría que hemos conseguido en estos milenios podría darte una respuesta clara. Solo sigue lo que tu corazón te diga, mientras hagas eso, tienes mi bendición.
- ¡No seas tan solemne!- Le contestó sonriendo- No es como si fueras nuestra madre o que no nos vamos a volver a ver... ¿verdad?
La mirada triste de Celestia le borró la sonrisa del rostro.
- ¿Celestia?
- Por algo pedí que se fueran las demás Luna. Tú y yo sabemos que Sombra no tardará en atacar Canterlot.
- De seguro podrás mantener tu posición.
- Si fuera contra Chrysalis o Sombra por separado de seguro. Pero una alianza entre ambos...
- Somos las Princesas de Equestria. No nos detendrán.
- A las dos juntas, tal vez no. O tal vez nos maten a ambas... en cualquiera de los casos, no quiero que vengas aquí, Luna.
- ¿Que estás diciendo?- Exclamó indignada.
- No estás en condiciones de pelear ahora. Esto es lo que quiero que hagas, por favor. Sánate de tus heridas y ve a Cloudsdale como planeamos, luego de que evacúes a los civiles y reúnas todos los pegasos dispuestos a pelear que puedas, te reunirás con Twilight y recuperarán Equestria. Yo... soy prescindible.
Luna se quedó shockeada al escuchar esto. Comenzó a temblar... pero no precisamente de miedo o frío.
- ¿Prescindible...?- Repitió sin poder creerlo- ¿Realmente así es como esperas convencerme de que te abandone? ¿Diciendo que eres "prescindible"?
- Luna...
- Ahora escúchame, y escúchame bien, hermana- Dijo enojada y pateando el suelo- Se que no eres perfecta, Celestia, pero jamás pensé que serías tan irresponsable. ¡Eres la Princesa del Sol, demonios! Tienes un deber que va más allá de cualquier plan tonto para salvar nuestro reino.
- ¿Es que no lo entiendes?- Contestó Celestia levantando la voz- Si distraigo lo suficiente a Chrysalis y a Sombra, tendrán una oportunidad de recuperar los Elementos y detener su invasión...
- ¿A costa de tu vida?
- ¡A cualquier costo, Luna! ¡Una Princesa sabe cuándo debe hacer sacrificios por el bien de su pueblo!
Luna se dio vuelta y caminó intranquila por la sala. Celestia la siguió con mirada seria pero ninguna dijo nada. Finalmente Luna se detuvo, lanzó un largo suspiro y la miró devuelta a los ojos.
- Haré lo que me pides, hermana.
- Gracias Luna.
- Pero... quisiera que pienses en esto, Tía. Hace poco que conozco a Naruto y a Kurama, no son miembros de la realeza pero tienen una sabiduría que nosotras no imaginábamos. Me dijo algo hace dos días, que me abrió los ojos a un punto de vista que antes no conocía. Veo lo que quieres hacer, lo entiendo y lo acepto aunque no me gusta. Pero antes de que nos veamos por última vez quisiera preguntarte esto: ¿Que clase de Princesa sería, si dejara que mi hermana muera sin poder salvarla? ¿Realmente sería digna de seguir gobernando Equestria, o me lamentaría el resto de mi vida sabiendo que no he tomado la decisión correcta?
Dicho esto, Luna se dirigió a la puerta mientras Celestia la miraba atónita sin saber que contestar. Antes de abrirla, Luna miró hacia su hermana con tristeza.
- Adiós, Celestia.
- Adiós... Luna.- Respondió la Princesa mientras el espejo volvía a reflejarla a ella como cualquier otro espejo. Miró con tristeza el espejo y sonrió mientras trataba de no llorar.
"Creciste mucho, hermanita. Eso es prueba de que tenías razón: Realmente ese chico... no, esas dos personas maravillosas llegaron a comprenderte y a enseñarte cosas que yo no podría. Tal vez, si llegamos a sobrevivir a todo esto, podrías enseñarme ese extraño punto de vista que te obsequiaron, quizás así no cometa una y otra vez los mismos errores. En este momento te estás convirtiendo en un mejor gobernante que yo, y puede que tú seas la que siga enseñando a Twilight. Si es así, lo dejo todo en tus manos. "
Pensó un minuto en ello y luego volvió a cambiar su mirada a una más seria y decidida. Tomó varios papeles y plumas y comenzó a escribir a toda velocidad avisos para los alcaldes y gobernantes de todas las ciudades de Equestria; Manehattan, Appleloosa, Las Pegasus, Baltimare, Filly Delphia, Cloudsdale estaba muy al norte y Luna se dirigiría allí, por lo que no era necesario que escribiera una carta.
Una vez que terminó de redactar todas y cada una de las cartas, las envió de un fogonazo a las distintas ciudades y siguió con otro asunto. Se acercó al trono y se sentó pensando que debería tomar acciones inmediatas.
- ¡Kibitz!
Un poni unicornio con traje, anteojos sobre su nariz y una cutie mark de reloj de bolsillo apareció de repente a gran velocidad.
- ¿Su alteza?
- ¡Llama a la guardia! ¡Que den la alarma en la ciudad y que los civiles se preparen para evacuar Canterlot de inmediato!
- ¿Evacuar Canterlot?- Repitió el poni incrédulo- Su alteza. Llevará tiempo antes de que podamos...
- ¡Ve y no pierdas tiempo, Kibitz! La guerra nos acecha y el tiempo es lo que menos tenemos.
- S...si. En seguida su majestad.- Y salió corriendo por la puerta.
Lanzando un suspiro, Celestia se acercó de nuevo al espejo y lanzó el conjuro de espejos gemelos. Se dio el mismo efecto de transformación como cuando Luna se comunicó con ella pero esta vez del otro lado del espejo apareció un salón de cristal donde una pareja de un unicornio y una alicornio recibían a algunos ponis que parecían nobles por sus vestimentas elegantes. No había tiempo para eso.
- Cadence... Shining Armor.- Llamó. Ambos ponis miraron hacia el espejo y en sus caras se denotó la sorpresa que les causaba verla. Se disculparon rápidamente con los nobles y se dirigieron a su encuentro.
- ¡Celestia, que bueno verte!- Saludó Cadence con alegría.
- Quisiera que mi llamado sea por cuestiones más alegres, pero me temo que no.
- ¿Sucedió algo?- Preguntó Shining Armor.
- Sombra regresó...
La cara de ambos se volvió pálida de repente y sus miradas de preocupación se convirtieron en miradas de sorpresa y miedo.
- Pero... ¡Se supone que lo destruimos!- Exclamó Shining con seriedad.
- Tal parece que los poderes que tiene lo hicieron más resistente de lo que pensábamos.
- ¿Donde está ahora?
- Está aquí, en Equestria. Pero eso no es todo, se alió con la Reina Chrysalis y ahora se preparan para asaltar el reino a gran escala.
- Pero ustedes tienen los Elementos de la Armonía- Señaló Cadence- Su poder debería bastar para detenerlos a ambos.
- No podemos contar con los Elementos de inmediato, verán...- Y les explicó los acontecimientos de los últimos días, incluyendo la llegada de Naruto y el ataque a Ponyville.
- Entonces... ¿Mi hermana está bien?- Preguntó Cadence con preocupación.
- Por ahora, sí. Le encomendé la misión de recuperar los Elementos mientras yo distraigo a Sombra desde otro frente.
- ¿Y podemos confiar en este...Naruto?- Dijo Shining.
- Créeme. Tengo buenas razones para confiar en él. Pero ahora necesito su ayuda.
- ¿Que podemos hacer?
- En este momento, los líderes de cada ciudad de Equestria, por orden mía, están organizando evacuaciones hacia el norte. Necesito que reciban a los refugiados que consigan llegar al Imperio.
- Cuenta con eso- Dijo Cadence con decisión- Tus súbditos recibirán buenas atenciones mientras dure el conflicto.
- También necesitaría, si es posible, algo de ayuda militar. Sé que les estoy pidiendo que pongan vidas en riesgo pero...
- ¡Ahora mismo voy a organizar una expedición!- Exclamó Shining sin dejarla terminar- Equestria es nuestra aliada, y de no ser por su ayuda no habría Imperio alguno. Les debemos eso.
- Gracias- Contestó Celestia haciendo una reverencia- Pero no quiero que vengan a Canterlot.
- ¿QUE?
- El ataque de ayer solo fue un aviso, una operación para quitarnos poder. El verdadero objetivo para ellos de seguro es Canterlot. Una vez que caigamos nosotros, Equestria caerá fácilmente.
- ¿Entonces por qué no nos dejas ir a darte apoyo?- Preguntó Shining sin entender- ¿Precisamente no hay que defender la Capital?
- Un reino no lo es por su realeza, ni sus ciudades. Lo saben bien, un reino lo es por su pueblo. Sombra y Chrysalis ignoran eso, y es por eso que sé cómo van a actuar. En este momento, Twilight se prepara para recuperar los Elementos y mi hermana reunirá a todo súbdito dispuesto a pelear. Quiero que junten sus fuerzas en Ponyville, y derroten a Sombra y Chrysalis todos juntos. Con un poco de suerte, la unión de ambos ejércitos más los Elementos debería ser suficiente.
- Eso... es cierto- Admitió Shining- Muy bien. Haré los preparativos enseguida. Pero Celestia, el Imperio de Cristal hace siglos que no va a la guerra, más bien un milenio. Dudo que podamos reunir un ejército de la noche a la mañana.
- No tenemos tiempo de sobra- Dijo Celestia con seriedad- Pero tarden lo que deban de tardar. Prefiero saber que va a venir ayuda tarde o temprano que no venga ayuda en lo absoluto. Ahora... debo dejarlos. ¡Buena suerte, mis amigos!
- Buena suerte, Celestia. Resiste hasta que podamos llegar.
Liberado el hechizo, el espejo volvió a la normalidad y Celestia se acercó a la ventana mirando a Ponyville a lo lejos. Ya había hecho su jugada, ahora solo debía hacer lo más difícil antes de una batalla inminente: Esperar.
Naruto caminaba por el pueblo preocupado por su situación. Cada poni había ido a prepararse para el viaje por su cuenta, Twilight acompañó a Rarity puesto que en la casa-arbol estaba Luna charlando con Celestia. Pese a que no se arrepentía de haber ofrecido si ayuda a Twilight, le preocupaba el hecho de que su suerte ahora dependía de muchas cosas que parecían fuera de su alcance. Más allá de querer ayudar a sus amigas, la verdadera razón por la que estaba allí era un simple accidente del que no tenía nada que ver. Las mismas ponis que le habían traído allí le habían prometido regresarlo a su mundo, y pese a que Equestria hasta ahora le parecía fantástica, el chico extrañaba su Aldea. Ahora las posibilidades de que regrese alguna vez eran cada vez menores por haber estallado una guerra de la cual, de nuevo, no tenía nada que ver.
Esa idea lo amargaba un poco. Hace unos pocos días era un ninja cuya vida no era del todo normal, pero no tenía dudas en lo que debía ser y cuáles eran sus objetivos. Ahora, en ese mundo en el cual la palabra "Hokage" no significa nada para nadie más que para él mismo, sus sueños se habían convertido en meros caprichos sin sentido y todo lo que sabía del mundo se había reducido a la nada debido a la situación en que se encontraba. ¿Por qué debía pasar por todo eso? El no lo había pedido y sin embargo estaba luchando una batalla que no era suya.
A los pocos minutos, un sentimiento de culpa lo sacudió de repente y agitó un poco la cabeza, ése no era él. Naruto Uzumaki, el ninja que alguna vez sería Hokage, no podía quedarse de brazos cruzados lamentándose por sí mismo cuando sus amigos necesitaban su ayuda. Pese a que no podría regresar a su mundo en un futuro próximo, debía dejar esas preocupaciones para más tarde y concentrarse en cumplir con su promesa: Sus amigas, Equestria, necesitaban su ayuda, y no iba a decepcionarlas.
Una vez que resolvió ese dilema, regresó a una anterior que le tenía preocupado: Kurama. Lo cierto era que ese mundo lo estaba afectando, pero le afectaba mucho más al zorro. Nunca antes Kurama se había disculpado o sentido mal por sus acciones, mucho menos llamarse a sí mismo "monstruo" y llorado por su comportamiento, ese no era el Kurama que conocía. Esto le preocupaba puesto que su amigo se encontraba en su interior sintiéndose mal y el no podía ayudarlo. Pese a que no le gustaba admitirlo, Naruto dedujo que el problema de Kurama era mucho más profundo que un simple sentimiento de culpa: Estaba sufriendo por algo más, o más bien alguien más. Luna.
Naruto sabía que no podía hacer nada para intervenir en ese asunto puesto que realmente no debía meterse en lo que su amigo decida hacer con sus sentimientos hacia otra persona, o yegua en este caso. Pero el problema radicaba en que, más allá de que entre Kurama y Luna las cosas salgan bien, aun así tendrían que mantenerse separados por el simple hecho de que Naruto mantenía al zorro en su interior. Ya lo había hablado con Kurama y este dijo que esperaría, pero aun así Naruto no se sentía bien pensando que él era una barrera viviente entre la felicidad de su amigo y la de Luna. Y para colmo de males, Naruto sabía de sobra que había algo entre ellos por la manera en que bailaron la otra noche y como Kurama reaccionó ante el hecho de que Luna fuera lastimada por ese tipo raro.
A todo esto, ¿Quien era ese tipo?, según mencionaron Twilight y Luna en sus conversaciones, su nombre era Sombra. Pero más allá de eso no sabía nada de él, lo único que tenía claro era que era un unicornio desagradable, bueno en insultar, y que sus golpes dolían bastante. Normalmente eso le bastaría para lanzarse de cabeza a una pelea con él, pero toda una guerra ninja le enseñó a no ser impaciente, la mayor parte del tiempo. Hasta donde sabía, sus ataques no le podían afectar y ni siquiera Kurama con su máximo poder pudo derrotarlo.
Con todo esto y más en la cabeza, continuó caminando por la calle sin prestar atención a su alrededor. Twilight y las chicas les habían comunicado a todos que debían prepararse para evacuar Ponyville de inmediato a menos que desearan quedarse con Luna y pelear. Antes de ello, Ponyville había permanecido en un estado casi desierto, como un pueblo fantasma, ahora había cientos de ponis yendo para todos lados juntando sus pertenencias y ayudándose los unos a los otros. De haberlo visto, a Naruto de seguro le recordaría a Konoha cuando estaba en estado de sitio, debían esconder y refugiar a los civiles y luego contraatacar.
Tan metido estaba en sus pensamientos que al principio no escuchó a la voz infantil que lo llamaba.
- ¡Naruto!
El ninja se sobresaltó y miró hacia atrás. Scootaloo venía galopando a toda prisa con una sonrisa en sus labios.
- Ah, Scootaloo...
- Naruto- Repitió la chica mientras llegaba jadeando a su lado- ¿Me podrías entrenar un poco más hoy?
- ¿Entrenar?- Dijo Naruto alarmado- ¿Entrenar... para ser ninja?
- Si. Te vi anoche cuando les pateabas el trasero a esos bichos y quisiera ver si puedo llegar a ser tan ágil como tú. Si consigo moverme como tú, a lo mejor no necesitaría volar.
- Mira... me encantaría, pero... - Titubeó el chico mientras buscaba una excusa para no pasar otro infierno- ¿No deberías ir a buscar a las otras CMC?
- Nah... Todos en el pueblo están muy ocupados preparando las cosas para irse. Appebloom está ayudando a la Abuela Smith a juntar todas sus cosas, y Sweetie Bell está haciendo lo mismo con sus padres. Parece que sus hermanas están ocupadas porque parece que se van en una especie de viaje en medio de todo este caos.
- Pero ese es el problema...- Contestó Naruto aclarándose la mente- Yo también voy a ir en ese viaje con Twilight y las otras.
La sonrisa de Scootaloo se borró de un plumazo y miró al chico con preocupación
- ¿Tu también te vas? ¿Por qué?
- Es que...
- No te vayas- Le suplicó Scootaloo- Desde que tú llegaste las cosas mejoraron mucho: Nos convertimos en ninjas, aprendimos buenas lecciones, incluso le salvamos la vida a Diamond Tiara y ahora ella nos debe un favor enorme. No nos dejes, por favor...- Esto último lo dijo poniendo esa cara de tristeza que a Naruto le partía el alma.
- Scootaloo...- Dijo torpemente intentando explicarse- Se que quieres que me quede, y me gusta tu compañía pero... las chicas y yo vamos a ese viaje para derrotar al tipo que empezó todo esto- Esbozó una sonrisa- Voy a ir con Rainbow Dash, le patearemos el trasero a ese tipo y volveremos aquí en un parpadeo.
- Si... estoy segura que lo harán pero...- Bajó la mirada algo molesta- No quiero quedarme sola de nuevo. Tu eres lo mejor que me pasó desde que Rainbow me prometió que me iba a enseñar a volar. No quiero que me dejes.
Naruto sintió un golpe en el estómago cuando la potrilla dijo eso. Nunca había tenido a alguien que dependiera tanto de él. Hubo quienes le siguieron y lo consideraron su rival y su modelo a seguir, pero eso era... diferente. Pensó rápido en una solución. Le acarició el pelo de color morado y le levantó el mentón ligeramente, le lanzó una sonrisa.
- No vas a estar sola, tienes a tus amigas- Viendo que esto no era suficiente, decidió redoblar la apuesta- Mira... hagamos un trato. Tú ve con tus amigas y acompaña al resto del pueblo en la evacuación, protégelos para que nada malo les pase. Eso es lo que debe hacer un ninja con su aldea, o su pueblo en este caso. A cambio, yo te prometo regresar y hablaré con Rainbow Dash para que te entrene y puedas volar tan bien como ella. ¿De acuerdo?
La cara de Scootaloo pasó de sorpresa a alegría radiante en unos segundos. Se lanzó al pecho de Naruto pero este estaba preparado y la sostuvo cuidadosamente con sus manos.
- ¡Hecho! ¡Protegeré a todos!
- Muy bien. Cuento contigo. Ahora ve y ayuda a tus amigas en todo lo que puedan.
Una vez que se marchó, Naruto lanzó un suspiro y caminó devuelta hacia la casa-árbol.
- "Puede que no tenga modo de regresar a mi mundo por ahora, pero al menos tengo un objetivo y un lugar a donde regresar en este"
Badlands. Esta tierra es uno de los pocos lugres desolados de Equestria. El páramo desierto se encontraba en el extremo sur del país, cercado por las colinas Macintosh, que la aislaban de los pantanos Hayseed por el este y Apple Loosa por el oeste. La única entrada era un pasadizo entre las rocas que daban a un único camino de tierra. Este pasaba por un pueblo llamado Dodge Junction, ahora desierto, y continuaba hacia al norte terminando en varias colinas rocosas junto al bosque Everfree. Un lugar tan aislado y de tan difícil acceso fue ideal para los Changelings, que construyeron su propio castillo cerca de la entrada a su nuevo reino.
En ese desierto, Chrysalis pudo hacer crecer a su enjambre valiéndose de las montañas y cuevas cercanas haciendo su Colmena tan grande como profunda, y aun así prefería vivir en su castillo, hecho con rocas negras sacadas de las mismas colinas.
Sombra se encontraba junto a Chrysalis observando la caja con los Elementos, meditando que debían hacer ahora.
- De seguro pensarás que me estoy apresurando, pero... ¿Que esperamos para deshacernos de esos malditos Elementos?
- ¿Y cómo esperas hacer eso, exactamente?
- Destruyéndolos. Partiéndolos en mil pedazos.
- La magia de esos trastos es poderosa. No son unas simples piedras que se puedan romper a golpes físicos o mágicos. De hecho, dudo que aunque ambos atacáramos con toda nuestra magia al mismo tiempo podríamos hacerles el menor daño.
- ¿Los escondemos en la profundidad de la montaña, entonces? Propuso rápidamente- ¿Que queden ocultos entre las sombras para siempre?
- Estas piedras datan de hace milenios. Mucho antes de que existieran las Hermanas Reales, pasaron milenios ocultas y sin embargo las ponis los encontraron en sus momentos de mayor necesidad. Dudo que aunque los ocultemos con todos nuestros medios disponibles permanezcan ocultas. Cuanto más las deseemos esconder, mayor será las posibilidades de que los encuentren, tan misteriosa es su magia.
- ¿Entonces qué?
- Ya he pensado en un modo de que no se metan en nuestro camino- Contestó Sombra con una sonrisa- La magia de los Elementos es potente y no podemos blandirla.
- Ni lo haría si pudiéramos- Dijo Chrysalis con desprecio.
- De acuerdo. Pero hay otras formas de obtener la victoria que derrotando a tu oponente- Señaló Sombra mientras elevaba cinco de los seis Elementos y los cubría con una energía oscura.
- ¿No acabas de decir que no vas a poder dañar los Elementos?
- No puedo alterarlos de ninguna forma de forma directa. Pero si coloco un hechizo sobre ellos...
Chrysalis observó atentamente como bajaba de nuevo los Elementos uno por uno y los colocaba en la caja uno tras otro. Aun quedaba un Elemento, el de la magia.
- Te faltó uno.
- No me faltó ninguno. Con esos cinco fuera, debería bastar para que nadie los utilice en un futuro cercano. En cuanto a este.
Sombre elevó la corona con el Elemento de la magia y comenzó a esforzarse mientras sometía a presión la joya. Chrysalis estuvo a punto de preguntar cuando de repente la joya salió limpiamente de la corona y Sombra se lo colocó como adorno en la suya propia reemplazando la joya gris que tenía en esta.
- ¿Que estás haciendo?
- Llamémoslo... "Política de seguro". Si por alguna razón las ponis recuperan los Elementos y evaden mi magia, aun así no podrán hacer nada sin el más importante y poderoso de los seis. Obviamente se darán cuenta de que falta y podrían sospechar, en ese caso...
Invocó con su magia un pequeño racimo de cristales negros y le dio la forma de estrella del Elemento original. Luego lo colocó sobre la corono y con un hechizo simple le dio el mismo color que el verdadero. Le lanzó el mismo hechizo que a los demás Elementos y lo colocó junto a los otros.
- Esto debería bastar.
- ¿Vas a conservar esa cosa?
- El Elemento de la Magia, un trofeo digno de un Rey. Sí, me parece lo indicado.
- No finjas, Sombra. Se bien que a ti no te interesan esas cosas. ¿Por qué conservar un Elemento más allá de prevenir que su legítima dueña lo encuentre? De querer hacerlo por esa simple razón, se lo habrías ofrecido a alguien más, o simplemente lo habrías hechizado y rodeado de protección como al Corazón de Cristal, si... conozco la historia.
Sombra gruñó ante el hecho de que su asociada sabía más de él de lo que querría. No podía contarle su verdadero objetivo, por lo que decidió comentarle parte de su plan.
- Hay ciertos poderes que no pueden ser destruidos, en el caso de estos Elementos, tampoco podemos usarlos como las ponis los usan. Pero... hay otras formas en las que se puede sacar provecho de una fuente de magia. ¿No has pensado que lo que te diferencia a ti de los otros Changelings es tu inteligencia y tu sabiduría más que cualquier otra cosa? Con la magia pasa lo mismo. En este mundo hay fuentes de energía y conocimiento que pueden convertir a simples criaturas en dioses, y yo tengo en mi mano una de ellas. Es posible que no pueda beneficiarme de su energía, pero el conocimiento es algo que no se le puede negar a nadie, ni siquiera la magia puede impedir obtenerlo, más bien todo lo contrario, el que obtiene conocimientos obtiene el dominio de la magia.
- ¿Hablas de las Princesas, o estás hablando de ti?
Sombra sonrió.
- Touché.
Chrysalis se dio por satisfecha aunque sabía que no podía confiar en las palabras del Rey.
- Así que... ¿ya estamos listos para comenzar la invasión?
- Casi. Antes de comenzar con la fase dos, quisiera que nos tomemos un tiempo de descanso. Después de todo, esa lucha contra las Princesas y ese... animal nos dejó maltrechos. Un día debería bastar para que juntes a la mayor parte de tus súbditos y se preparen para un vuelo a larga distancia. Y también dará tiempo para que nos recuperemos de nuestras heridas y finalicen los preparativos.
- ¿Que preparativos?
Sombra hizo brillar su cuerno con intensidad y lanzó un rayo de energía al cielo celeste, bañado por la luz del día. El hechizo formó un pequeño vórtice que comenzó a girar y hacerse más grande, y de sus giros surgieron nubes negras y espesas que giraban en torno a la torre del castillo y cada vez se expandían más y más. Poco a poco parte de las nubes se dirigieron como impulsadas por un viento del Sur hacia el norte, cubriendo el valle y las colinas en la sombra a gran velocidad.
- Esto hará las cosas más simples. Bien, iré a divertirme un rato. Tenemos tiempo libre y hay pasatiempos de los que querría ocuparme mientras no llevamos a cabo nuestro plan.
Comenzó a dirigirse hacia los pasillos que llevaban a las mazmorras cuando dio vuelta la cabeza y miró hacia Chrysalis.
- Tengo que admitir. Que tenías razón. Nada asegura la victoria y el éxito que el orgullo de ti mismo. Resultaste ser... extrañamente fascinante.
- Cuidado... Rey Sombra- Le advirtió Chrysalis con una mirada pícara- Tú sabes que los hombres no terminan bien cuando están cerca de mí. Además, ¿Que podría esperar de ti sino confías en nadie más que en ti mismo?
Sombra no contestó.
Una vez que se fue, Chrysalis miró por la ventana hacia sus Changelings, que volaban en todas direcciones formando escuadrones y formando un enjambre enorme mientras observaban a su reina con admiración y esperaban sus órdenes. Chrysalis simplemente se recostó en su trono y pensó.
- "Un poco más, mis peones, un poco más y podremos salir de esta cloaca desierta, y nuestra hambre será saciada"
Sombra se internó en los túneles debajo del castillo, donde Chrysalis guardaba a los muchos prisioneros que tenían. Sin embargo, ese día solo le interesaban dos.
Finalmente llegó al largo corredor donde se encontraban las distintas celdas y se paseó por el lugar. Una vez que encontró la que buscaba, entró y observó a su invitada. Dentro de la celda, que más bien tenía el aspecto de una cueva uniforme, había un enorme capullo de color verde. Dentro de este, flotando inconsciente, se encontraba la cebra que lo había enfrentado en el bosque Everfree.
Sombra se acercó con paso lento, levantó una pezuña dándole forma de cuchillo con sus sombras, y rasgó la crisálida haciendo que el líquido que se encontraba en esta se derramara por el suelo llevando consigo a la cebra.
Zecora al tocar el suelo dio un sobresalto y despertó de repente solo para intentar levantarse y caer de nuevo al suelo retorciéndose de dolor, su herida en el abdomen no había sanado del todo.
- Bueno... mira que bien has respondido al tratamiento. Eres más dura de lo que aparentas, más fuerte que el resto de los de tu especie, eso seguro.
Zecora simplemente miró con odio a su anfitrión.
- ¿Para qué viniste, asesino?- Preguntó.
- ¿Sin rimas esta vez...? Que lastima, bueno... supongo que aquí tendrás tiempo para pensarte algunas. Con respecto a tu otra pregunta. Supongo que sería cortés venir y hablarte de tu especie. Después de todo, no la conociste demasiado bien, ¿cierto?
Zecora intentó patearlo pero sus pezuñas no lo alcanzaron y Sombra se alejó un poco para no tener más interrupciones.
- Si... supongo que fue un poco mi culpa. Dime... ¿Recuerdas lo que era? ¿"The Wilds"? De seguro que recuerdas poco siendo un recuerdo tan lejano. Yo la recuerdo muy bien... muy bien.
- ¿Es por eso que me trajiste aquí?- Lo interrumpió Zecora con enojo- ¿Para reírte de mi sufrimiento y torturarme?
- Me sorprendes. ¿Acaso una cebra como tú no tiene preguntas acerca de su pasado? ¿Su historia?
- La única que pregunta que esperaría que tú me respondas es... ¿Por qué? ¿O es que no tuviste una razón y simplemente eres un...?
- ¿Por qué? Vaya, esa es una pregunta interesante. Bien si quieres saber eso, te lo diré.
Sombra hizo brillar su cuerno y Zecora cayó bajo su hechizo mental. En la cabeza de la cebra aparecieron imágenes de largas praderas y pequeñas tribus de cebras que convivían en paz. En medio de todo eso, la voz de Sombra le hablaba desde el aire como un relator.
- "Hace varios años, antes de que el Imperio de Cristal fuera re-descubierto por tus princesas. Yo permanecía oculto en las sombras recuperando fuerzas, me fui al norte, más allá del Imperio, donde las tierras no pertenecían a los ponis. Más allá de las montañas de Cristal estaba The Wilds, una tierra de largos pastizales y vida silvestre donde las tribus de cebras obtenían conocimiento a través de la naturaleza.
Yo intenté establecer contacto con ellas, les ofrecí una mejor tierra, una oportunidad de convertirse en mucho más que unos simples nómadas. Pero... supongo que los equinos son tercos por naturaleza. Se negaron a seguirme.
A los pocos meses regresé a The Wilds buscando conocimientos. Sentía curiosidad por su forma de vida. Sabía que las cebras poseían alguna clase de magia, puesto que tenían brujos. Intenté preguntarles pero me expulsaron sin siquiera dejarme preguntar. No me dejaron otra opción más que buscar la fuente de sus poderes por mí mismo.
Ataqué una aldea tras otra, atrapando a los brujos, interrogando a los jefes. Si hubieras visto como resistieron, todos se negaron rotundamente a decirme nada, es más, destruyeron mucho de su conocimiento. Libros, anotaciones, viejas fórmulas, todo destruido para que yo no pueda ponerle las pezuñas encima. No fue hasta después de un mes que me di cuenta de que en realidad las cebras no usaban magia.
Lo que en realidad usan las cebras eran diferentes elementos de la naturaleza para producir fuertes pociones y ungüentos por medio de la alquimia. Supongo que me dejé llevar un poco cuando me enteré de que me habían tenido engañado por un mes investigando acerca de sus poderes, solo para descubrir que no tenían ninguno.
Ya había comenzado la purga, por lo que decidí terminar el trabajo. Las siete tribus que había en "The Wilds" fueron totalmente aniquiladas. Muchos de sus habitantes fueron torturados, pero ninguno dijo nada. Las pocas cebras que escaparon, tu entre ellas supongo, se dispersaron y se aventuraron a otros reinos pero dudo que vuelvan a reunirse alguna vez."
- Bueno... esa es la historia. Tus compañeras cebras murieron por no querer transmitir sus conocimientos conmigo. No creo que debas sentirte mal, ninguna me dijo nada aunque yo les hice pasar un gran tormento. Ahora que te tengo aquí, supongo que es irónico, hasta divertido, que te esté contando esto.
Zecora se quedó callada y con los ojos abiertos como platos ante la gran serie de imágenes que surcaron en su cabeza, respiraba entrecortadamente, como si algo la estuviera ahogando. El daño psicológico era profundo.
- ¿Oh? ¿Sin palabras? Creí que querías saber la verdad. Que se le va a hacer...
Sombra se retiró de la celda, riéndose a carcajadas, dejando a Zecora tirada en el suelo inmóvil. La cebra poco a poco recobró sus sentidos y una lágrima surcó por sus mejillas mientras intentaba borrarse esas imágenes de su mente.
- Sombra...- Dijo mientras apretaba los dientes- ¡SOMBRA!
Naruto se dirigió devuelta hacia la librería de Twilight para esperar al resto de las chicas. No le tomó mucho porque su caminata por Ponyville fue corta. Cuando cruzaba el descampado para llegar a la puerta se le apareció Luna, que parecía algo afectada.
- ¡Ah, Naruto! Contigo quería hablar.
- ¿Conmigo? ¿Pasa algo?
- Si... bueno...- Naruto notó que las mejillas de Luna se coloreaban un poco- ¿Sería mucho pedir si me... permitieras hablar con Kurama?
- ¿Con Kurama?- Repitió Naruto. Tardó unos segundos en caer en cuenta de lo que quería hacer- ¡Ah, cierto! Kurama... si. Por supuesto. Pero...mejor entremos.
Entraron juntos a la librería y una vez cerraron la puerta, Naruto se sentó en el suelo y Luna hizo lo mismo con sus cuatro piernas flexionadas.
- Bien...- Dijo Naruto- Para serte sincero, no sé cómo hacer que puedas entrar en mi interior.
- ¡Pero tengo entendido que ustedes ya lo habían hecho varias veces!
- Si. Pero todas esas veces fue con ayuda de Kurama, y en este momento el se encuentra un poco... deprimido.
- Ay, no...- Se lamentó Luna poniendo cara de preocupación- ¿Le pasa algo?
- La verdad, es la primera vez que lo veo así. Yo he perdido el control muchas veces antes de que Kurama y yo nos volviéramos amigos, y en todo ese tiempo jamás demostró arrepentimiento ni remordimientos. Pero esta vez... bueno... supongo que es bueno que quieras hablarle tú.
- ¿Yo?
Naruto le sonrió pícaramente.
- Eres la primera a la que Kurama sacó a bailar, en su vida. Y también creo que eres la primera por la que Kurama arriesga su vida para salvarla.
Esta declaración hizo sonrojar a Luna a tal punto de que Naruto tuvo que esforzarse por no reírse.
- ¿Entonces...?- Preguntó Luna impaciente- ¿Como logramos que pueda hablar con él?
- Normalmente yo espero a que Kurama desee hablar con alguien, pero esa no es una opción ahora. Otra manera sería hacer que nuestros cuerpos se conecten por medio de energía natural, pero no creo que funcione porque los ponis no usan chakra- Luna simplemente lo miró extrañada- Eh... ¿Ustedes acaso no se comunicaban por las noches?
- Eso era una conexión que hacíamos por medio de un hechizo que hago durante la noche. Cuando alguien está dormido, yo puedo viajar a su subconsciente y...- Los ojos de Luna se abrieron más grandes- ¡Eso es! Puedo usar el mismo hechizo para viajar a tu interior.
- ¿Para eso no es necesario que esté dormido?
- No. No lo creo. Normalmente si lanzo este hechizo sobre alguien despierto su subconsciente está bloqueado por su lado consiente y no podría entrar. Pero en tu caso, si dejas la mente abierta y tus pensamientos relajados, creo que podría viajar hacia el espacio en donde tú y Kurama se reúnen.
- Merece la pena intentarlo...
Naruto juntó los puños y cerró los ojos, en posición de meditación. Luna se acercó haciendo brillar su cuerno.
- Solo aclara tu mente. Mantente relajado.
- Lo entiendo.
Naruto sintió un cosquilleo en su cabeza, pero más allá de eso el hechizo no le afectó, de hecho, podía ver y oír todo lo que pasaba en su interior sin que se manifestara en un cuerpo físico. Era como estar en un sueño, aunque en realidad estaba despierto.
Luna, por otra parte, sentía todo bastante real, y se alegró de ver que pudo llegar al lugar a donde estaba Kurama sin problemas, aunque luego se sorprendió de encontrarlo de un tamaño parecido al suyo y de espaldas a ella.
- ¿Kurama?
El zorro se levantó de repente y la miró de reojo.
- ¡Luna!
- ¿Que te sucede? ¿No quieres verme?
-No... No. Es que...- Giró un poco más la cabeza pero no la vio a los ojos- ¿Que haces aquí?
- Quería verte. No nos hablamos desde anoche.
- Estoy bien- Respondió cortante- Solo, estoy un poco cansado. Te agradezco que hayas venido.
- Kurama...- Dijo Luna comenzando a enfadarse. Ciertamente no parecía el Kurama de siempre- No me evites. Si quieres que me vaya, mírame a los ojos y pídemelo.
El zorro no hizo nada, simplemente se quedó sentado mirando el piso. Luna se acercó, puso una pezuña bajo su mentón y le levantó la cabeza para obligarlo a mirarla.
- ¿Que te sucede?
El zorro lanzó un suspiro. Luna quitó la pesuña y se sentó junto a él.
- No quiero lastimarte.
- Kurama. Sabes bien que el que tuvo la culpa de todo fue Sombra, tú no tuviste nada que...
-Si tuve que ver- La interrumpió con amargura- Puede que ese... imbécil gaseoso, me haya atrapado en una ilusión mental, pero parte de mí lo ayudó a hacerlo.
- ¿De que estás hablando?
- Luna... Siempre tuve odio en mi interior, odio a los humanos, odio a los ninjas, y envidia de los que vivían en libertad. Muchos años de mi vida la pasé encerrado dentro de Jinchurikis, me arrancaron de mi hogar, me utilizaron como un arma, no veían nada más que una masa de chakra sin voluntad propia. Me hicieron sentir como si mi existencia no tuviera valor y quería devolvérselos, multiplicado por mil. Pasaron los años, me encontré con Naruto, y logré hacerme amigo de él, volver a confiar en los humanos. Pero el sufrimiento no se olvida, y siempre voy a tener ese odio en mi interior. Anoche, Sombra me permitió liberar mi ira, en el fondo sabía que era una ilusión, pero aun así quería quitarme ese sufrimiento, quería vengarme de lo que me hicieron. Pero... terminé lastimando a mis seres queridos. Luna... ¿Que tal si ese es el verdadero yo? ¿Que tal si en verdad soy alguien peligroso? ¿Que tal si merezco estar encerrado?
- ¡Ya basta, Kurama!- Exclamó Luna indignada- ¡Este no eres tú! Yo también tengo mis cicatrices de lo que pasó con Celestia cuando me convertí en Nightmare Moon. Sin embargo, Naruto me mostró que sentir pena por mi misma no sirve de nada. ¿De que sirve ser libre si no aprovechas tu libertad para ayudar a tus amigos?
- ¡¿Y que tal si te lastimo a ti en el intento?!- Preguntó desesperado mirándola directamente a los ojos.
Luna no contestó a eso, Kurama apartó otra vez la vista y se recostó sobre sus patas delanteras como si fuera a dormirse. Luna realmente no sabía que hacer. Sabía que tenía que hacerle entrar en razón, después de todo, ella sentía algo por él, y al parecer él sentía lo mismo. Ese pensamiento la hizo alegrarse, pero sabía que no era el momento para pensar en eso, tenía que hacer algo.
Se alejó un poco de él buscando una solución hasta que se le ocurrió una idea. Más bien fue como si una luz se encendiera en su interior. En su mente visualizó esa situación y una canción apareció verso tras verso, como si alguien la estuviera escribiendo en su mente, aunque ya la conocía. La idea era algo trillada, incluso cursi, pero era la mejor forma que tenía de expresar lo que pensaba en ese momento, y no iba a desaprovecharla.
En silencio, se aclaró la garganta y miró con decisión a Kurama, este había cerrado los ojos y parecía querer obligarse a dormir.
You with the sad eyes...
Las orejas de Kurama se levantaron de repente. Abrió los ojos pero no hizo ningun movimiento.
Don't be discouraged oh I realize, it's hard to take courage
In a world full of Ponis, you can lose sight of it all
And the darkness, inside you can make you feel so small
Kurama levantó la cabeza y la observó. Luna había cerrado los ojos y cantaba con pasión cada verso que le venía a la mente. La siguiente oración trató de ser lo más expresiva posible.
But I see your true colors, shining through
I see your true colors and that's why I love you
Los ojos de Kurama se abrieron como platos ante esa última frase, Luna abrió los suyos, miró al zorro con unos ojos provocativos y sonrió.
So don't be afraid... to let them show
Your true colors, true colors are beautiful like a rainbow
Luna se acercó un poco, y Kurama se levantó de repente y retrocedió. No podía entender lo que le sucedía, sentía una energía increíble, y al mismo tiempo un terror desgarrante. Luna simplemente siguió sonriendo y acercándose paso a paso mientras continuaba con la canción.
Show me a smile then
Don't be unhappy, can't remember when I last saw you laughing
If this world makes you crazy and you've taken all you can bear
Just call me up because you know I'll be there
And I'll see your true colors, shining through
I see your true colors and that's why I love you
So don't be afraid to let them show
Your true colors, true colors are beautiful like a rainbow
Kurama golpeó su espalda con una pared y vio con horror como Luna continuaba acercándose. No podía controlarlo, tenía un terror y una fascinación por la misma criatura al mismo tiempo, jamás había sentido algo así. Esto iba más allá de una simple atracción, realmente deseaba que ella se acercara, y al mismo tiempo ella algo misterioso y desconocido que parecía poder destruírlo con solo una mirada.
Luna se acercó con paso lento sin sacar la mirada de los ojos de Kurama. Este simplemente parecía hipnotizado. Parecía que estaba funcionando, preparando su siguiente verso, colocó una pezuña en uno de sus mejillas.
So sad eyes...
discouraged now, realize.
When this world makes you crazy and you've taken all you can bear
Just call me up because you know I'll be there
Pese a la gran cantidad de sentimientos que le daba esa visión, Kurama también sintió el peso de la canción. Más allá de la tremenda impresión que le causaba su interpretante, las palabras que ella decía lo llenaban de esperanza. La canción le hablaba de comprensión, de entendimiento, de consuelo y apoyo, de amor...
And I'll see your true colors, shining through
I see your true colors and that's why I love you
So don't be afraid to let them show
Your true colors, true colors, true colors
Cos there's a shining through
I see your true colors and that's why I love you
Luna acercó su rostro al de Kurama y este tragó saliva, quería hacer algo, pero no sabía qué... o al menos lo sospechaba y la idea le parecía extraña y al mismo tiempo tentadora.
So don't be afraid to let them show
Your true colors, true colors, true colors
Are beautiful...
Kurama no podía aguantarse más, siguiendo sus instintos y al mismo tiempo violándolos rotundamente, cerró los ojos y movió su cabeza poco a poco hacia adelante.
Beautiful like a rainbow...
La canción terminó cuando los labios de Kurama se hayaron con los de Luna y ambos sintieron que la conexión que sentían llegaba a su punto de éxtasis. El beso duró unos cuantos segundos, y ambos se sintieron embriagados. Kurama y Luna descubrieron que así era como querían que pasara, querían que ese momento continuara y que nunca terminara, cada segundo que pasaba era un segundo más en el paraíso. No necesitaban otra cosa del mundo, lo único que querían era seguir juntos, hasta el fin, o lo que venga antes.
Sombra se dirigía a una celda distinta, cuando llegaron le había pedido a Chrysalis que fuera la más grande que tenía disponible, esta aceptó con cierta confusión.
Precisamente, Chrysalis apareció junto a él mientras atravesaba los túneles, se dirigían al mismo sitio.
- Chrysalis...
- ¿Que estás haciendo, Sombra?
- Divertirme. Mis heridas se cerraron cuando llegamos y ya que tenemos un día antes de comenzar la invasión, decidí llevar a cabo ciertas ideas que se me ocurrieron en el camino para nuestro pequeño invitado.
- ¿Ideas? ¿Tiene que ver con el hecho de que me hiciste encadenar a un dragon bebé en una celda del tamaño de un Ursa Mayor?
- Precisamente. Y ahora que lo pienso, tú también puedes ayudarme.
- ¿Yo?
- Sígueme, te lo explicaré cuando lleguemos.
Continuaron caminando por los túneles hasta llegar a una puerta oscura que daba a una celda enorme, con poca iluminación puesto a que había ventanas cerca del techo. Aun así, veían claramente al pequeño dragón encadenado de los brazos a la pared a unos metros del suelo, tenía las piernas colgando.
Los ojos de Spike estaban cerrados, pero aun desprendían un aura oscura, producto del hechizo de Sombra.
- Henos aquí- Dijo el Rey con satisfacción mientras se acercaba al dragón.
- Todavía no entiendo qué esperas que hacer y qué quieres que haga, Sombra.
- En realidad es muy simple. Solo quiero demostrarle a esta pequeña lagartija que al meterse conmigo, se condenó a que le dé una vida muy miserable, una COMPLETA vida miserable.
- ¿Vas a controlarlo?
- Es uno de los pasos. Pero hay ciertas... complicaciones a la hora de romper el espíritu. Cuando uno desea cambiar cierto aspecto en la personalidad de un ser pensante hay dos formas, obligarlo a obedecerte, que es la manera más simple, o cambiar su punto de vista completamente de manera que esté de acuerdo en hacer lo que yo le ordene.
- Supongo que esa última podríamos descartarla. Dudo que este bicho nunca desee unirse a nosotros.
- De estar yo solo con tan poco tiempo, si... sería imposible. Pero contigo aquí.
- ¿Eh?
- El procedimiento es el siguiente: Despertaré al dragón y entraremos en su mente, utilizaré sus recuerdos en su contra para intentar corromperlo. Por supuesto, los recuerdos y sentimientos que tenga sobre sus amigos y seres queridos se pondrán en mi contra haciendo que me sea imposible hacerle cambiar de parecer. Ahí es donde entras tú. A medida que entre en sus recuerdos y examine sus sentimientos, tú te transformarás en cada ser que tenga un significado para él y absorberás el amor que tenga hasta dejarlo tan inanimado como una roca. Unos pocas ilusiones e intercambios y...
- Entiendo- Dijo Chrysalis sonriendo- Suena divertido, pero... ¿Por qué hacerlo mientras está despierto? ¿No es más sencillo entrar en su mente ahora que está dormido?
- Ciertamente sería más sencillo estando inconsciente, pero no ver la cara que ponga al ver su vida hecha pedazos le quita la gracia. Y estando inconsciente, puede que no se defienda con todas las armas que tenga a su disposición y una omisión puede representar un desastre a futuro.
- Ya veo...
- Muy bien, entonces- Concluyó Sombra mientras hacía brillar su cuerno y liberaba del hechizo al pequeño dragón.
Spike despertó algo atontado y sin saber que estaba pasando.
- Eh... ¿Que?... ¿Donde... estoy?- Una vez que agudizó la vista y observó su situación- ¡AAHHHH! ¡Ustedes! ¡Ustedes son...!
- Parece que no hace falta presentarnos, Sombra- Dijo Chrysalis.
- ¿Que está pasando? ¿Como llegué aquí? ¿Y dónde estoy?
- No necesito responderte a nada de eso. Lo que sí te puedo responder es que vas a aprender a no meterte conmigo.
La mirada de Spike se hizo más pequeña, al punto de que parecía que había entrado en shock.
- ¿Que... que vas a hacer? ¿Vas a...?- Tragó saliva- ¿Matarme?
- No.
Spike lanzó un suspiro pero aun así estaba nervioso.
- Solo me voy a encargar de que te conviertas en el principal subordinado de un verdadero Rey.
- ¿Que? ¡Nunca!- Gritó Spike agitando sus pequeñas patas. Tenía mucho valor pese a su pequeño tamaño.
- No creo haberte dejado opción- Señaló Sombra mientras hacía brillar con magia oscura su cuerno rojo- ¿Lista, Chrysalis?
- Hagámoslo...
Ambos hicieron brillar sus cuernos y tocaron al mismo tiempo la cabeza del dragón.
En las afueras del castillo, se oyó el eco de un grito agudo de sufrimiento que dio escalofríos hasta a los mismos Changelings.
En el interior de Naruto, este observaba la escena con cierta diversión, era como leer una de las novelas de su maestro el Sabio Pervertido. Generalmente le aburrían esas cosas, pero tratándose de Kurama, se entretenía bastante.
Por otra parte, Luna y Kurama se encontraban sentados juntos con la cabeza de ella en el cuello del Zorro. Pese a que no hacían mucho, el momento para ellos era mágico.
- Bien...- Preguntó Luna- ¿Y ahora que?
- ¿Que quieres decir?
- Nunca pasé por esto, y siento que es maravilloso, pero necesito que me ayudes a proteger Equestria.
-¿Quieres que yo...?
- Mis poderes y los de mi hermana por si solos no servirán de nada, Kurama. En todos los años de mi vida, jamás vi un poder como el tuyo. Necesito que me ayudes a salvar a mi pueblo.
- Haré lo que sea por ti. Pero no me pidas que nos separemos, por favor. No creo que esa mocosa Twilight y las otras acepten mi ayuda después de lo que pasó la otra...
Luna se separó de él de repente y lo miró con seriedad.
- Kurama. Eres uno de los seres más poderosos que he visto, no me importa lo que digan los demás, tú eres especial. Para mí y para toda Equestria. Y con un poder como el tuyo, es tu responsabilidad utilizarlo para el bien de los que te rodean. ¡Así que deja de ser tan llorón y patéale el trasero a Sombra por mí!
Kurama se quedó mirando como Luna se paraba en dos patas y luego pisoteó el piso causando un pequeño temblor que resquebrajó el piso. Miró los ojos serios de la Princesa y sonrió.
-¿Sabes una cosa? Eres linda cuando te enojas.
Luna abrió la boca y los ojos ante esa declaración y se quedó mirando al zorro atónita. A los pocos segundos, Kurama comenzó a reír y Luna hizo lo mismo. Rieron unos minutos y luego Kurama se le acercó.
- De acuerdo, ayudaré a Naruto y a tus amigas en todo lo que pueda y defenderé Equestria. Pero luego de que termine todo esto, regresaré por ti. Te lo prometo.
Luna le dio un pequeño beso de despedida y liberó su hechizo regresando al exterior de Naruto. Este abrió los ojos y miró sonriente a Luna mientras ella inclinaba un poco la cabeza en señal de agradecimiento.
A los pocos, minutos llegó Twilight con una mochila en cada flanco y juntó rápidamente todos los mapas que pudieran necesitar. Naruto salió de la casa con el sol del mediodía y se alegró de ver que el resto de los ponis ya estaban reunidas fuera de la casa.
El viaje hacia su nueva aventura estaba a punto de comenzar.
La canción es True Colours escrita por Billy Steinberg y Tom Kelly pero la pensé de la versión de Phil Collins, por lo que NO me pertenece. Y puedo confirmar que si sigo escribiendo así. El fic durará unos trece capitulos aproximadamente, mas Epílogos y posibles Oneshots que vengan después (No hay Spoilers)
