¡Hola a todos! Gracias por esperar este nuevo capítulo. Está confirmado que este será el anteúltimo capítulo, y el siguiente terminará esta gran aventura, más o menos… Originalmente quería dejar el final en este capítulo, pero se hizo tan largo que no pude resistirme a hacer una última parte. Gracias a todos por sus comentarios, me inspiraron mucho, y espero que disfruten este capítulo.
Capitulo 13: La Batalla a la sombra de la montaña y el fin de todos los caminos:
Una vez más, Naruto se hallaba inconsciente en la casa- árbol, aunque esta vez solo le duró unos pocos minutos al estar acostumbrado a la descomunal fuerza de su compañera de equipo, y también ayudó que Tsunade le curara la hinchazón y Luna entrara en su mente para ayudar a despertarlo.
Claro que, Luna en realidad solo usó eso como excusa, hacer eso le pudo haber llevado solo unos segundos pero en realidad se quedó dentro de la mente inconsciente de Naruto un par de minutos que aprovechó para encontrarse con Kurama.
Apenas se vieron, se abrazaron en una unión de voluntades que hizo que sus conciencias se tocaran por un minuto, haciendo que quisieran que eso nunca terminara. Era magia… no había otra explicación.
- Luna… ¿Qué te sucede?- Le preguntó Kurama al sentir el cansancio de ella, y no solo eso, la misma Princesa se veía cansada y con pocas energías.
- Nada… nada. - Dijo con voz queda- Es solo que… he tenido un día duro y…y…- La mirada se le entristeció y por poco quebró en llanto, que Kurama la mirara fijamente a los ojos la quebró por completo. Se largó a llorar y se apoyó en el hombro de Kurama que se quedó sin saber qué hacer.
- ¡Luna!- Exclamó intentando tranquilizarla sosteniéndola de los hombros- Luna… ¿qué sucedió?
- Celestia…- Comenzó a decir con lágrimas en los ojos- ¡Celestia desapareció! Vinieron guardias de Canterlot cuando llegaron ustedes… ¡Sombra conquistó la ciudad! Y mi hermana… mi hermana…
Kurama entendió de inmediato y la abrazó con sus brazos y colas dándole calor, creyó que era lo más indicado en ese momento, parecía que funcionó, porque Luna dejó de temblar. Cuando terminó, buscó instintivamente cualquier señal de Celestia, pero no sintió nada parecido a ella en todo el espacio que podía sondear, o estaba fuera de su alcance o…
- Tranquila…- Dijo Kurama, era todo lo que podía decirle, aunque de hecho, no sabía qué hacer en esas situaciones- Todo va a estar bien… Que no la sintamos no significa que…- Luna lo miró llorosa- No… ¡No significa nada! ¡Escucha! Vamos a salvarla…
- ¡Hoy he tenido que bajar yo el sol y subir la luna al mismo tiempo! Si Celestia estuviera viva…
- Que no pudiera bajar el sol no significa que estuviera... Mírame…- Clavó sus ojos en la Princesa- Vamos a recuperarla. ¿Al subir y bajar la luna has gastado tanta energía?
Ella asintió sin responder.
- Te lo prometo… Celestia va a regresar.
Luna miró al zorro, que tenía esa mirada decidida y segura copiada mucho a la de Naruto, y presa de esa sensación que le provocaba acercó su rostro. Kurama la besó haciendo que sus colas la acaricien mientras la abrazaba. Luna, por otra parte, sintió que sus energías se recobraban y pronto entendió que al besarla, Kurama le transmitía su Chakra para fortalecerla.
Cuando se separaron Luna estaba completamente recuperada, y la energía de Kurama le habían subido el ánimo y las esperanzas. Se sonrieron mutuamente, pero al instante Kurama sintió que Naruto comenzaba a despertar, y no quería que los viera juntos y siguiera sonriendo con esa mirada de estúpido, por lo que se separaron y Luna salió de la mente del chico antes de que se diera cuenta de nada.
Una vez despertó, Naruto se encontró con una extraña reunión: Al lado suyo estaba Luna, que parecía contenta pese a que se limpiaba los ojos, al parecer estuvo llorando; luego seguía Twilight y las otras Mane Six, una pegaso de color amarillo y uniforme azul a la que no reconoció, Zecora, Trixie y Gilda; al otro lado, estaban Tsunade, quien lo miraba con seriedad, Sakura, Hinata, Kiba, su prima lejana Karin, Kakashi-sensei, que seguía con su característica mirada aburrida, y Akamaru, quien se le acercó y comenzó a darle lengüetazos en la cara.
- ¡Wow! ¡Puaj! ¡Está bien, Akamaru!- Le dijo intentando sacárselo de encima- A me también me da gusto verte.
- Ehm… Disculpa- Preguntó Luna- ¿Son conocidos de Naruto?
- Así es…- Respondió Tsunade- Mi nombre es Tsunade, soy la Quinta Hokage de la Aldea de Konoha.
- ¿Usted es…?- Comenzó a decir Twilight, pero la interrumpió la peli-rosada.
- Gracias por cuidar de Naruto- Les dijo haciendo una reverencia- Espero que no les haya causado problemas.
- ¿Problemas? No…no… de hecho…
- ¡Naruto!- Le gritó Tsunade- Estuviste fuera de la Aldea de la Hoja todo este tiempo y sin embargo no veo ninguna razón por la que no pudieras intentar regresar. No te tienen prisionero ni te retienen de ninguna forma… ¿Por qué no regresaste a la Aldea?
- Pues…verá…
- ¿No habrás estado tomando vacaciones para escapar de tus obligaciones verdad?- Lo retó su compañera de Equipo con severidad haciendo que Naruto se cubriera para que no lo golpeara.
- ¡No estuve tomando vacaciones!- Se excusó Naruto- Intenté regresar pero… un hechizo de la Princesa Twilight salió mal y… luego con todo esta asunto de la guerra…
- ¿Princesa?- Repitió Tsunade
- ¿Hechizo?- Dijo Sakura sin entender.
- ¿Acaso notaron…?- Susurró Pinkie Pie, ajena a todo- ¿…que Naruto siempre termina desmayado o dormido luego de que pasa algo importante? Es casi como si alguien se lo hiciera a propósito.
- ¿Provocaste una guerra?- Preguntó Kiba- Oh… estás en serios problemas Naruto.
- ¡Yo no provoqué nada, de hecho, yo no tengo nada que ver! ¡Kurama fue el único que se estuvo haciendo el romántico con la princesa Luna!
- ¡OYE MOCOSO, TU NO ME ANDES ECHANDO LA CULPA DE LOS PROBLEMAS EN LOS QUE TÚ TE METES!- Habló Kurama telepáticamente a todo el mundo haciendo que los que no estaban acostumbrados sintieran un escalofrío o se cubrieran las cabezas preguntando qué sucede.
- Que bochorno…- Susurró Luna sonrojándose un poco.
- ¡MUY BIEN, YA BASTA… SILÉNCIO!- Gritó Twilight haciendo brillar su cuerno, para sorpresa de todos-¿¡Podemos hablar como ponis y humanos civilizados?! ¡Esto no nos está llevando a ningún lado!
Viendo que tenía razón, todos los ponis, grifo, cebra, y humanos se sentaron en ronda en medio de la biblioteca para explicar detalladamente lo que pasó. Comenzó hablando Twilight, que explicó que estaban en el país de Equestria, una tierra habitada por ponis terrestres, pegasos y unicornios, que en ella la magia existía y que por una equivocación con un hechizo, terminaron transportando a Naruto a ese mundo. Luego, Naruto explicó su llegada al bosque Everfree, su encuentro con la hidra y los Timberwolfes, su llegada a Ponyville junto a Zecora y el arreglo que hizo con Celestia para regresar a su mundo.
Applejack mencionó la ayuda de Naruto en su granja y la amistad que formó con su pequeña hermana, detalle que impresionó un poco a los presentes y conmovió a Hinata.
Luna continuó con el relato hablando de la noche en que visitó a Naruto, sin aclarar su relación con Kurama, la noche de Nightmare, la batalla de Ponyville en la que Naruto ayudó a salvarla y a expulsar a Sombra y Chrysalis, el robo de los Elementos y la promesa de Naruto para recuperarlos. Además, también mencionó la llegada de los "Rare Eight" y que los envió como apoyo poco después que Twilight y los demás fueran en su búsqueda.
Twilight tuvo que explicar su aventura a través del Bosque Everfree, la llegada al túnel que llevaba a BadLands, el ataque de Torn, como Naruto lo detuvo y que huyó al recuperar sus recuerdos. Naruto luego contó apresuradamente como rescató a los prisioneros, el extraño hechizo que hizo a Twilight y a las demás creer que todo estaba perdido y que no valía la pena luchar, la destrucción del falso Elemento de la magia, y la llegada de los "Rare Eight", que garantizó su huida.
- Y así fue como llegamos aquí…
- Así que eso pasó…- Concluyó Luna- Son buenas noticias el haber rescatado a los rehenes y casi todos los Elementos, pero también son malas noticias que no los tengamos todos para enfrentar a Sombra y Chrysalis. Hay que discutir muchas cosas, pero antes… debemos aclarar este asunto- Se dirigió a Tsunade, que por su pose y elevada edad con respecto a los demás daba una clara señal de estar al mando- Primero quisiera saber quiénes son ustedes y como llegaron aquí.
- Mi nombre es Tsunade- Se presentó- Soy la Quinta Hokage de la Aldea de Konoha, y estos son ninjas bajo mi mando. Hemos venido a este mundo a travez de una técnica de espacio-tiempo para buscar a Naruto y regresarlo a la Aldea.
- Ya veo…- Intervino Naruto- Usaron el Kamuí ¿Verdad?
- Si. Y ahora que estamos aquí, con su permiso quisiera llevarnos a nuestro ninja devuelta a nuestro mundo.
- ¡No! – Respondieron Naruto y Luna al mismo tiempo dejando a todos sorprendidos.
- ¡¿De que estás hablando, Naruto?!- Lo reprendió Sakura- Vinimos todo el camino hasta aquí para llevarte devuelta, ¿por qué no quieres volver?
- Porque prometí que iba a ayudar a detener a Sombra- Respondió con seriedad- Y no pienso dejar de cumplir mi promesa.
- Y yo…-Se excusó la Princesa Luna ante su súbito error, hablando un poco deprisa- Quiero… es decir queremos…necesitamos a Naruto ya que estamos en una situación crítica. Nos ha sido de mucha ayuda.
Todos, incluso los ninjas, sintieron o sabían que esa no era la verdadera razón, pero nadie dijo nada. Zecora y Pinkie se rieron un poco por lo bajo, el resto de las Mane Six más Naruto y Gilda la miraron suspicazmente y el resto de los presentes simplemente se quedaron observándola contrariados pensando acerca del comentario anterior acerca de ella y su romance con el Kyubi. Notando que su inocente mentira no se la creía nadie, Luna simplemente se sonrojó un poco antes de seguir hablando.
- Pero…- Agregó poniéndose un poco más seria- Naruto. Se que prometiste ayudarnos, pero el trato que hiciste con Celestia prometía que encontraríamos la forma de regresarte a tu mundo. Si estos humanos pueden regresarte….
- No quiero irme- Respondió cortante- Prometí ayudarlos a salvar Equestria y no voy a faltar a mi palabra.
- ¡Naruto…!- Comenzó a decir Tsunade, pero la detuvo Kakashi- ¿Kakashi?
- No vale la pena intentarlo…- Le dijo con pesar- Cuando se le mete una idea en la cabeza, no hay nada que podamos hacer para disuadirlo. Despues de todo… Es el ninja problemático N°1. Además, no podemos regresar a nuestro mundo sin el chakra del Kyubi, por lo que estamos varados aquí hasta que termine todo esto.
El grupo de Konoha se quedó callado un rato ante esta verdad.
- ¡Ay, primo!- Se lamentó Karín- Los problemas en los que nos metes…
- ¡Está bien!- Exclamó Tsunade con los brazos en alto- ¡¿Cómo terminamos con esta guerra?!
- ¿¡Eeehh!?- Exclamaron todos, incluidos los ninjas.
- ¡No podemos pedirles que intervengan en esta guerra!- Respondió Twilight- Son huéspedes de Equestria. En todo caso, podríamos ofrecerles asilo y….
- A mi parecer…- Señaló Tsunade- Tenemos el mismo dilema que Naruto, desde otro punto de vista. Estamos atrapados aquí hasta que él quiera regresar, y dado que él está dispuesto a ayudarlas a ganar esta guerra…- A este punto les sonrió a las ponis- No veo por qué no podemos ayudar a terminar con este trabajo más rápido.
- ¡Abuela- Tsunade!- Exclamó Naruto.
- Maestra… ¿Está segura?- Dijo Sakura- Ni siquiera conocemos a estas… ponis, y nos estamos metiendo en una pelea que…
- ¿Encuentras alguna otra solución al problema, Sakura?- Le respondió Tsunade- Aunque tienes un buen punto- Se dirigió al resto del grupo- ¿Alguno tiene algún problema en ayudar a rescatar este país para volver a casa?
La hokage comenzó a mirar uno por uno a su grupo, y cada uno respondió a su manera. Kakashi, lanzó un suspiro.
- Supongo que no queda otra…. ¿verdad?- Y se acercó a Naruto- Volveré a vigilar a este insensato- Naruto le sonrió mientras este le desordenaba el pelo.
- ¿Creen que voy a dejar que Naruto se lleve todo el crédito?- Exclamó Kiba con entusiasmo- ¡Nosotros también vamos a pelear! ¿Verdad, Akamaru?
El enorme perro ladró con fuerza en respuesta.
- Yo…yo seguiré a Naruto-kun a donde vaya- Musitó Hinata con vergüenza.
- ¡Ahg! ¡De acuerdo!- Protestó Karin- Ayudaré en lo que pueda, ¡Pero no dejaré que ninguna de esos ponis me muerda!
Twilight y las demás no entendieron del todo esa idea. ¿Para que querrían morderla?
Aun así, todos los ponis se alegraron de ver que tenían nuevos aliados en esa guerra.
- Muchas gracias…- Les dijo Twilight haciendo una pequeña reverencia.
- ¿Y bien, cual es la situación?- Respondió Tsunade yendo al grano- ¿Tenemos un plan para el siguiente movimiento?
- Por supuesto…-Comenzó Luna estirando un mapa de Equestria en el centro del círculo- Pero temo que la situación para nosotros no es buena. Esperaba que Celestia, mi hermana, pudiera resistir su posición un poco más, pero cuando llegaron a Ponyville, me llegaron malas noticias de algunos sobrevivientes de la guardia de Celestia: Chrysalis conquistó la capital con la ayuda de Sombra.
- ¿Canterlot cayó?- Repitió Twilight con la mirada en blanco- ¿Y…y Celestia?
Luna miró hacia abajo y cerró los ojos por un momento antes de responder, pero no hubo cambio alguno en su voz.
- No sabemos nada de ella. La situación es crítica a este punto, he tenido que bajar el sol y subir la luna yo sola, y mis fuerzas se redujeron, aunque ya me pude recuperar- Esto último lo dijo dando una mirada rápida a Naruto- Solo tenemos unos días para terminar con esto, antes de que las sombras cubran toda Equestria y esta tierra quede inhabitable, lo último que quisiera es que perdamos esta guerra por morirnos de hambre.
- ¿Sabemos a qué oponentes nos enfrentamos y cuántos son sus números?- Preguntó Kakashi, concentrado como siempre.
- Siendo que ustedes no son de este mundo y todavía no conocieron a nuestros enemigos, les tendremos que explicar rápidamente a que nos enfrentamos. En mayor parte lo que verán son Changelings, criaturas con apariencia de ponis negros pero con ojos y alas de insecto, poseen colmillos filosos y atacan en grupo. Pero lo más peligroso de ellos es su capacidad de transformarse en los seres que amas para absorber sus sentimientos, pero por lo que cuenta Naruto, a ustedes les absorberán su chakra así que correrán más peligro.
Con respecto a Chrysalis, es una Changeling de mi tamaño, generalmente se queda detrás de la línea principal, y que utilizará ataques de energía y mágicos. Sombra es un unicornio oscuro con armadura plateada, cuerno rojo, y que también es de mi tamaño. No conocemos la totalidad de sus poderes, pero hasta ahora lo hemos visto usar magia para crear ilusiones de nuestros peores miedos, controla las sombras de otras criaturas y de su entorno usándolas para crear escudos o armas cortantes.
Cuando terminó la explicación, Luna tomó aire y señaló el punto central del mapa donde se hallaba la señal que rezaba "Canterlot".
- La buena noticia es que nuestros enemigos por ahora se quedaron recluidos en Canterlot, la mala noticia es que la ciudad está construida sobre la montaña, aislada, y la única manera de llegar a la ciudad es por un túnel que pasa por debajo de los riscos donde pasa nuestro tren o volando sobre los muros. Desgraciadamente, nuestra fuerza aérea no se compara con la suya.
- ¿Y cuanto es el grueso de la fuerza enemiga?- Preguntó Tsunade temiendo la respuesta.
- Según nuestros exploradores y los informes de los sobrevivientes de Canterlot, cerca de diez mil atacaron Canterlot y es posible que se les hayan unido varios cientos de los que Naruto y las Elementos encontraron en Badlands. No está confirmado pero podemos suponer al menos doce mil changelings más o menos.
Ante este informe, varios de los presentes se quedaron cabizbajos y pensativos.
- Es demasiada diferencia- Comentó Kakashi con sinceridad- Una batalla en campo abierto sería un suicidio.
- No lo creo- Dijo Naruto- Es igual a la Cuarta Guerra Ninja, Kurama y yo ayudamos a un ejército a derrotar una fuerza superior.
- Es verdad… puede que con Kurama tengamos una oportunidad contra el ejército de Chrysalis, pero eso solo es el principio.- Respondió Luna- Verán, si logramos derrotar a los Changelings, que ya de por sí será difícil, Sombra y Chrysalis entrarán en juego, y ya vimos el poder de Sombra. Si se enfrenta a Naruto, incluso con el poder de Kurama, no tendrá fuerza suficiente para derrotarlo.
- La última vez no luchamos todos juntos- Dijo Twilight, sorprendiendo a todos- Si logramos que Sombra salga y pelee contra todos a la vez…
- No lo hará- La interrumpió Luna- Conozco bien a Sombra, peleé contra él en el Imperio de Cristal y se cómo piensa. Nunca sale a pelear a menos que no tenga otra alternativa o que nosotros lo encontremos a él. Sabe que no tenemos otra opción más que atacarlo directamente, solo se va a sentar en el castillo, enviar a su fuerza más grande para que nos aniquile y nosotros no vamos a estar ni cerca de llegar a la ciudad.
Naruto observó el mapa, realmente no entendía nada de estrategias de guerra, pero si sabía de combate y ataques. La verdadera forma de luchar de un ninja no era atacar de frente, sino hacer pensar al otro que lo haría. ¿Pero cómo se aplicaba esa idea en esa situación? De hecho, eso le recordaba a su batalla con Neji hace varios años: No podían superar su defensa ni su poder de ataque y tampoco podían acercarse lo suficiente para…
- Luna…- Murmuró Naruto ocurriéndosele algo- ¿Dices que Sombra no va a salir del castillo a menos que lo enfrentemos?
- Exacto. ¿Pero cómo enfrentarse a Sombra si apenas podremos luchar contra su ejército?
- Y probablemente no podremos derrotarlo a menos que luchemos contra él y le quitemos el Elemento de la Magia, ¿correcto?
- Eso es correcto- Confirmó Twilight- Si tuviéramos los Elementos de la Armonía, podríamos derrotar tanto a Sombra como a Chrysalis sin tener que sacrificar más vidas.
Naruto se levantó y observó a sus compañeros tanto ninjas como ponis.
- Tengo una idea…
Luna caminaba por el pueblo observando a su alrededor. Pocas veces había visto un lugar tan pequeño tan poblado como aquella vez, sin embargo, el pueblo no tenía ni de cerca la energía y la alegría que en los tiempos de paz.
Los civiles de Ponyville que fueron rescatados de mano de los Changelings no se unieron a la milicia, la mayoría eran ponis que no tenían idea de cómo luchar ni querían hacerlo, por lo que se quedaron poco tiempo en el pueblo y luego siguieron adelante. Entre ellos, Vynil, que decidió que ahora que tenía a su amiga Octavia no le sería de más ayuda al ejército, Derpy, Lyra, la misma Octavia, y muchos más se marcharon del pueblo durante la noche y se dirigieron al norte, para envidia de muchos de los que se quedaron.
En todas partes había tiendas y fogatas con ponis y pegasos reunidos alrededor, todos aquellos que no entraban en las casas de Ponyville dormían bajo las estrellas. Luna alcanzó a oír muchas conversaciones de los soldados y por lo general se trataban de la batalla que venía. Era inevitable, pero los soldados acabaron enterándose de la caída de Canterlot, y los rumores de la superioridad numérica de los Changelings y los poderes de Sombra se hacían cada vez más alarmantes. Quería hacer algo por ellos, pero no tenía muchos recursos, puesto que la moral de la Princesa también estuvo baja hasta que habló con Kurama.
Por otra parte, había algunas formas en las que la moral de los reclutas se mantenía estable: Los rumores acerca de Naruto y su poder le daba a los ponis cierta esperanza, además de la presencia de los demás ninjas y las noticias de los refuerzos del Imperio de Cristal que elevaban las expectativas de victoria.
Mientras recorría las calles, se alegró al ver que los recién llegados parecían llevarse bien con los ponis, incluso alcanzó a oír ciertas conversaciones entre ellos:
Fluttershy caminaba lentamente junto a esa chica de ojos blancos y cabellos largos de azul oscuro, Hinata la llamaban. Sin que pudieran verlas, Luna escuchó de lo que hablaban a escondidas, un mal hábito que se le hacía muy frecuente, sobre todo porque todas las noches exploraba los sueños y deseos de muchos de sus súbditos.
- Y dime…- Decía Fluttershy, que increíblemente hablaba con más fluidez que de costumbre- ¿Tú tienes tú… hum… humano muy especial?
- ¿Eh?- Respondió Hinata sonrojándose- No… no sé si…
- ¿No lo sabes?
- Ehm… No puedo… mi persona especial es…
Luna no tuvo que escuchar nada más, no pudo ocultar su sorpresa al ver que existiera un ser tan tímido como Fluttershy, y le hubiera encantado averiguar más acerca de esa persona, pero no quiso inmiscuirse más.
Un par de casas y campamentos más allá, Luna llegó a ver a Rainbow Dash corriendo junto a Gilda, y ese chico que siempre iba acompañado de su perro enorme, y al parecer deseaban probar sus habilidades en velocidad.
Pasando por la tienda de dulces escuchó un barullo saliendo de esta, se acercó un poco para ver adentro y vio a la Hokage de Konoha mirando fiero a Applejack y esta le devolvía la mirada sin inmutarse, a su lado estaba Big Macintosh, que veía la discusión con mirada indiferente. Temiendo un problema diplomático interdimensional, Luna agudizó el oído para escuchar lo mejor posible.
- ¡Te digo que no tenemos!- Gritaba Applejack- ¡No servimos de eso en esta tienda! ¿Cómo vamos a vender eso cuando vienen niños aquí?
- ¿¡En vísperas de una batalla y en horario trasnoche!?- Replicó Tsunade- ¡Déjate de bromas, oí que tienen la mejor de toda Equestria! ¿¡Y ahora me van a decir que esta cidra no posee alcohol?! ¡Quiero emborracharme hasta el amanecer!- Al oír esto, Luna cayó de espaldas.
- ¡No vendo cidra con alcohol aquí!- Le dijo Applejack- ¿Qué pensaría mi familia se estuviera vendiendo bebidas alcohólicas como si esto fuera un bar?
- Pues tu hermano aquí me comentó que de vez en cuando le das a la botella por las noches…
- ¡Big Mac! ¿Estuviste yendo con el chisme?
- Ehm… ¿Nope?
- De acuerdo…- Dijo Tsunade tranquilizándose- Hagámoslo más simple…- Puso el brazo sobre la barra- Una vencida, ganas, me conformo con uno de tus bebidas dulces, pierdes, compartes tu "cidra especial".
Applejack lanzó un suspiro y puso su propio brazo con su pezuña apretando la mano de la Hokage.
- Es un trato…
Luna, en parte aliviada por la solución del problema y en parte avergonzada por el evidente alcoholismo de la Hokage, se alejó sin querer saber cómo terminaría.
Pasó por un pequeño callejón en el que Iron will intentaba esconderse en las sombras, con poco éxito, más adentro se encontraba Zecora cuyos ojos de color dorado que brillaban en la oscuridad, más su color blanco en contraste con el sitio oscuro le daban un tono místico. Luna no se quedó a escuchar, pero llegó a oír que hablaban en rimas, al parecer practicaban su extraña forma de hablar en privado. Luna no recordaba mucho de los rimadores con los que se encontró antes de ser enviada a su exilio, conoció sin embargo a las Cebras, a los antiguos dueños de The Wilds. Lo poco que lograba acordarse eran detalles que veía reflejados en Zecora: Esos ojos inteligentes, el conocimiento universal, los extraños acertijos. Todo eso despareció por la ambición de un solo poni, Sombra tendría mucho que pagar.
Más adelante, pasó por el hospital para visitar a los que sobrevivieron del ataque a Canterlot. Allí, Sakura Haruno y Pinkie Pie se encargaban de los heridos, aunque sus métodos tenían sus choques: Una confiaba en su ninjutsu médico y se aseguraba de aliviar el dolor y los huesos rotos lo mejor que podía, la otra creía que la mejor manera de curar a un paciente era con humor aprovechando su personalidad aleatoria.
Había que admitir que ambos métodos tenían éxito a su manera, aunque Sakura no parecía entender como era que un poni podía tener esa energía y esa capacidad para sacar instrumentos y globos de la nada.
Por último, doblando al centro de la ciudad llegó a escuchar a Rarity, que caminaba junto con Karin.
- Te lo aseguro- Le decía la poni- Es el poni de mis sueños, rico, con influencias, simpático, con esas cabellera azul…
- ¡Ah, sí! Los de cabello azul son los mejores, ¿no lo crees?
Ambas suspiraron y Luna apuró el paso, no tenía ganas de que la incluyeran en la conversación, ya que tendría que acotar acerca de su relación con un zorro gigante de nueve colas que además era pelirrojo.
Pensando en la batalla que vendría mañana, se dirigió a la casa-árbol con la esperanza de encontrarse con Naruto y, si era posible, hablar con Kurama otra vez, era el único con quien no se sentía incómoda hablando de sus sentimientos.
Naruto estaba pensativo mientras se dirigía a la casa del árbol desde el otro lado del pueblo. Salió a caminar luego de aclarar con todos el plan.
En realidad no había planeado nada, el solo dio una idea y los demás acotaron acerca de cómo perfeccionarla. Siempre era así, el no era listo o de grandes planeamientos como Shikamaru, no pensaba demasiado las cosas, excepto en los combates. Sin embargo, en ese momento se obligó a pensar por Kurama, su amigo de por vida. Hasta el momento no había considerado pensar en lo que pasaría después de mañana, sabía que en algún momento tendrían que regresar a su mundo pero jamás creyó que debería tomar una decisión tan pronto. Era cierto que había quedado en que regresaría con Kurama y que este esperaría hasta el día en que tenga que dejar de ser su Jinchuriki, pero ahora que estaba más cerca de volver a casa, estaba teniendo sus dudas.
Si bien era cierto que tenía responsabilidades en su Aldea, y sobre todo su sueño de convertirse en Hokage, la idea de separar a Kurama de aquella a quien le gusta por tanto tiempo le parecía impropio de él. ¿Cómo podía ser su amigo si lo obligaba a esperar quien sabe cuántos años para volver a ver a Luna?
- "¡Maldita sea!"- Maldijo por lo bajo- "Si tan solo hubiera una forma en que pudieran verse continuamen…"
En ese momento se le ocurrió algo, algo que no había pensado hasta el momento y que podría haberle servido en varias ocasiones. Se dio un golpe en la frente y se mordió el dedo para sacarse sangre.
- ¡Kuchichose No Jutsu!- Exclamó mientras colocaba su palma en el suelo.
Con una pequeña explosión de humo, apareció una pequeña rana de color rojo del tamaño de su puño que lo miró con el seño fruncido.
- ¡Oye! ¿Tu quien eres? ¿Y para qué demonios me invocaste?
- Lo siento- Se disculpó Naruto con una sonrisa por la emoción- Solo estaba comprobando algo… por cierto… ¿Quién eres? ¿Eres alguien relativo al Jefe Sapo?- Esto último lo preguntó por sus colores rojo oscuro que le recordaban al Jefe.
- Mi nombre es Gamacoby. El jefe Bunta es mi abuelo. ¿Conoces al viejo?
- ¿Eres nieto de Gamabunta?- El pequeño sapo asintió- Es decir… que eres el hijo de Gamakichi…
- Ya que conoces toda la rama familiar, supongo que sabes que no debes meterte conmigo ¿no?
- Si, ya lo sé. Como sea, ¿Vas a volver ya?
- ¿Estás loco? Tú me invocaste, así que vas a tener que cuidarme hasta que se acabe el tiempo de invocación- Dijo saltando en su hombro.
- Pero… yo… ¡Bah! ¡Está bien! Pero voy a conversar con otras personas de cosas que posiblemente no entiendas- Respondió yendo hacia la biblioteca.
- Papá dice que debo enterarme de cualquier novedad si quiero dirigir el negocio familiar.
- "Apuesto a que sí"- Pensó Naruto al recordar los problemas que tuvo que pasar para ser aceptado por el Jefe Sapo como un subordinado, y todavía no pasaba de aprendiz por los Jefes Sabios.
Corrió con ligereza hasta llegar a la casa del árbol, donde se encontró una vez más con Twilight que recién salía por la puerta, Luna llegaba justo, por lo que fue un encuentro triple.
- ¡Twilight, Luna! Justamente a ustedes las quería ver. Tengo que hablar con ustedes.
- ¿En serio, ahora, Naruto?- Le respondió Twilight- Acabo de repasar la estrategia de tu plan, la verdad es que hay varios puntos por los cuales podría fallar, y no quisiera…
- Twilight, esto de lo que voy a hablarles puede ser vital para el futuro de Equestria.
- ¿En serio?- Dijeron ambas.
- Y quisiera discutirlo adentro.
Sin pensarlo dos veces, los tres entraron. La biblioteca, al ser el centro de mando, era el único lugar completamente desierto de todo el pueblo.
- Naruto… ¿Por qué tienes un sapo en tu hombro?- Preguntó Luna.
- Soy Gamacoby para usted, señora- Le respondió de mal modo el sapo sorprendiendo a ambas.
- El es… uno de los temas de los que voy a hablar.
- ¿El sapo?- Preguntó Twilight- Puedo pedirle a Fluttershy que…
- No. No te preocupes por él, desaparecerá en cualquier momento, lo que quiero discutir es como llegó hasta aquí. El asunto por el que quiero hablarles es… del Jutsu de Invocación.
- ¿El qué…?
Y en ese momento, Naruto les explicó en qué consistía el jutsu. Básicamente, un ninja y cualquier criatura podían establecer un vínculo a través de su sangre en un contrato en el cual el ninjas podía invocar a cualquier miembro de su raza o viceversa. Era un Jutsu simple, pero que requería un avanzado control de Chakra por parte del usuario si querían invocar a la criatura correcta.
- Y es por eso que esta rana está aquí- Explicó concluyendo su explicación- Yo la invoqué desde el Monte Myobuku donde habitan el resto de los miembros de su raza, y ellos pueden hacer lo mismo conmigo si quieren hablarme.
- Todo esto es muy interesante, Naruto- Dijo Twilight- ¿Pero qué tiene que ver esto con el futuro de Equestria?
- Además de la ayuda que nos podrán ofrecer los sapos en la batalla, quisiera que discutamos algo que podría pasar luego de que ganemos.
- Si ganamos…- Observó Twilight.
- Si ganamos. Bueno… mi punto es este. Luego de que terminemos con todo esto, nosotros tendremos que regresar a nuestro mundo, y todo volverá a ser como antes. Pero si hubo enemigos tan fueres como estos ahora, tal vez necesitarían mi ayuda en el futuro.
- ¿Y qué propones que hagamos?- Le preguntó Luna, aunque intuía la respuesta.
- Quiero ofrecerles un trato. Cuando terminemos esta guerra y Sombra esté derrotado, quisiera que firmemos un contrato parecido a este para que, si llegara a darse el caso, me llamen a mí y a Kurama en cualquier momento si para que les ayudemos.
Ambas alicornios se quedaron atónitas al oír esa propuesta.
- Naruto…- Musitó Twilight- No… no sé qué decir… eso sería un gran honor, pero… ¿Para qué quieres hacer esto?
- Bueno… principalmente es para no separar por completo a Luna y a Kurama- Ante esta revelación Luna se quedó con los ojos como platos y comenzó a sonreír de oreja a oreja.
- Pero no solo eso, quisiera firmar el contrato con tres condiciones.
- ¿Condiciones?- Preguntó Luna- ¿Qué clase de condiciones?
- La primera, que ese contrato se utilice para que puedan llamarme cuando me necesiten y viceversa…- Luego miró a Luna- Por cualquier motivo. La segunda, que cuando yo muera…- Twilight estuvo a punto de decir algo pero la cayó con la mano- Cuando yo muera de viejo en su momento, ustedes permitan a Kurama quedarse en Equestria.
- ¿Eeehhh?- Gritaron todas, incluido el zorro en su interior.
- ¿En serio quieres eso… Naruto?- Le dijo Luna.
- Si… creo que es lo mejor para ambos- Le respondió Naruto con una sonrisa- Y creo que los hará felices al final ¿o no? Apuesto a que Kurama le gustará quedarse.
- Esas son dos condiciones… ¿pero cuál es la tercera?- Observó Twilight
- ¡Ah! Esa es algo complicada, verán…
Y les explicó el resto de su plan. Era una idea que llevaría a cabo a largo plazo, pero que al final sería crucial, y quería agregarle un lindo detalle cuando ese momento llegue. La simple idea les pareció buena y horrible a ambas princesas, pero luego de exponerle sus razones y su sincero deseo, ambas accedieron a regañadientes.
- ¿Y te encargarás de crear ese contrato, Naruto?
- No. Yo no tengo idea de cómo crear esos contratos pero, por suerte, tenemos aquí a una experta en el tema. Entonces…-Agregó estirando una mano- ¿Tenemos un trato?
Ambas princesas se miraron y luego volvieron a centrarse en Naruto.
- Quisiéramos hacerlo, Naruto- Le dijo Luna- Yo más que nadie. Pero esto no es una decisión que podamos tomar solas, si este trato va a afectar a toda Equestria, deberíamos hablarlo con Celestia y tal vez Cadence una vez nos reunamos todos.
Un poco decepcionado, Naruto asintió y se dirigió a la puerta.
- ¿En verdad piensas hacer eso, Naruto?- Le preguntó Kurama- Es una decisión muy terrible para tomarla a la ligera.
- "Llegado el momento, pienso cumplir mi promesa, Kurama"- Le respondió cortante.
- ¡Espera, Naruto!- Le dijo Twilight- Quisiera hablar contigo antes de irnos a dormir.
Luna se despidió de ambos con una reverencia y se retiró a cuidar de su noche. Gamacoby sonrió y saltó al hombro de la Princesa antes de desaparecer.
Twilight se sentó alrededor del fuego en el centro de la biblioteca frente a Naruto. Se quedo cabizbaja un rato y luego lo miró decidida.
- Quería pedirte disculpas por lo que pasó en el castillo. Sé que casi lo arruinamos todo.
- ¿De qué estás hablando? Fue Sombra el que arruinó todo. Los Elementos estaban hechizados.
- Debí haberme dado cuenta de ello- Se excusó Twilight, Naruto la miró suspicaz- ¡Está bien, quizá ya hablamos de esto, pero ese no es el punto! El punto es… que pese a que estábamos influidas por el hechizo de Sombra, lo que dijimos tenía algo de verdad.
- Así que… ¿no te gusta ser princesa?
- No es eso, es que… jamás me consultaron. Toda la responsabilidad, la guerra, nunca pedí por nada de eso. Sé que es mi deber, pero aun así…
- Debes hacerlo aunque te desagrade tu situación- Completó recordando cómo se sentía antes de llegar a Equestria.
- Y tal vez estemos aquí y ahora, preparándonos para enfrentar a Sombra, pero en el fondo, estoy segura que ninguna de nosotras está segura de vencer esta vez. Tal vez la magia de la amistad no sea suficiente esta vez.
- Twilight…- Le dijo Naruto en tono de advertencia, odiaba el pesimismo.
- ¡Es cierto! Si llegamos hasta aquí, fue por tu Voluntad de Fuego, no por nuestra amistad.
- ¡Fue su amistad lo que me permitió protegerlas!
- Deja la modestia, tú eres fuerte…
- Soy fuerte porque protejo a mis seres queridos, eso es lo que me permite tener la voluntad de nunca rendirme. Dime la verdad... ¿Tú abandonarás a tus amigas cuando llegue el momento?
- ¡Por supuesto que no!
- ¿Abandonarás a Celestia, a Luna?
- No.
- ¿A todos los súbditos que cuentan contigo?
- No lo haré- Le respondió con firmeza.
- Entonces no tienes que preocuparte por nada. Solo pelea por protegerlos, a ellos y a todos, si lo haces, cuando llegue el momento no te quedarán dudas.
Twilight se quedó pensativa un momento y luego le sonrió.
- ¿Sabes, Naruto? Incluso si mañana sale todo mal, tengo que decirte que no aceptaría a otro más que a ti para que nos acompañe, sea de tu mundo o no, se que eres digno de ser Hokage.
En ese momento se sintió un grito de gozo proveniente de afuera, el pueblo entero comenzó a gritar y a elevar vítores. Dirigiéndose afuera llegaron a escuchar gritos como "¡Refuerzos!" o "¡Llegaron los soldados del Imperio!". Todavía sonriendo, Twilight miró a Naruto y le dijo:
- Supongo que todavía no podemos dormir, hay algunos ponis que quisiera presentarte y tendremos que comentarles a ellos acerca del plan.
Las presentaciones fueron rápidas y las explicaciones cortas. Apenas se vieron, Cadence y Twilight hicieron su saludo de pequeñas que dejó a Naruto mirándolas con el cuello arqueado. Shining Armor era un unicornio esbelto y con porte de príncipe azul que a Naruto le causó escalofríos puesto que le recordó a Sasuke, aunque mucho menos serio.
La totalidad de los soldados que vinieron con ellos (Unos seiscientos más o menos), se fueron a dormir casi en el instante que llegaron, puesto que se despertarían muy temprano a la mañana siguiente.
La madrugada del siguiente día, no despertaron con el gallo, puesto que los días estaban tan oscuros que los animales ya no sabían que momento era la mañana.
Naruto fue el primero en despertarse, pero cuando salió de la casa del árbol se encontró con Zecora, que se dirigía hacia las afueras del pueblo.
- ¿Zecora?
- No te preocupes, amigo- Le respondió mirándolo a los ojos- Atente al plan y continuo tu camino. Me ausentaré por un momento, no estaré a la vista, pero volveré, te lo prometo.
Y dicho esto se retiró en silencio hacia el bosque Everfree no dejando que nadie más que el ninja se diera cuenta de su desaparición.
Luna tuvo que bajar la luna y subir el sol una vez más, pese a las nubes, y Naruto tuvo que tocarla para que Kurama pueda prestarle su chakra.
Cadence y Shining Armor se unieron al resto de los líderes y comenzaron a organizar la marcha. El ejército de Equestria era el más grande que se había visto en milenios, desde las campañas al Imperio de Cristal. Había toda clase de ponis, unidos en una causa común, pero jamás se vio en Equestria un ejército compuesto tanto por Equestrianos que por los brillantes soldados del Imperio.
Encabezando la marcha estaban Luna, seguida por Twilight, Naruto y el resto de las Mane Six, que portaban sus Elementos en los cuellos y con Cadence y Shining Armor custodiándolas, cerrando la comitiva se encontraba Tsunade con Kakashi a su lado y el resto de los ninjas de Konoha. Detrás de todos ellos, diez hileras de ponis de todos los tipos marchaban haciendo sonar los cascos a un ritmo constante. Gilda volaba sobre todos, no acompañada en el aire porque Cadence y Shining Armor aconsejaron que ningún pegaso volara para no cansarse antes de la batalla.
Pese a que intentaban ocultarlo, Luna observó que había miradas de preocupación entre sus soldados, y no los culpaba, que Canterlot hubiera caído y que Celestia estuviera desaparecida era un duro golpe para la moral de todo el mundo. Aun así, no podía permitirse perder soldados por deserción, o realmente no tendrían ninguna oportunidad, ya demasiado arriesgado era el plan que estaban llevando a cabo.
La expedición atravesó los campos que rodeaban Ponyville dirigiéndose a la montaña, desde donde se veía Canterlot a lo lejos. La marcha duró varias horas y solo se detuvieron dos veces, una cerca del rio, donde los miles de ponis bebieron, y la segunda fue cuando ya tuvieron a la vista los pilares que sostenían la ciudad, que fue donde tomaron un descanso antes de la batalla inminente.
La segunda parada fue más terrible que la primera. Cuando se detuvieron a beber, se oía hablar a la Alianza acerca de cómo vencerían a los Changelings y como se recuperaría Canterlot.
Desgraciadamente, no todo era compañerismo entre los Equestrianos y los Imperiales, puesto que algunos Equestrianos aun recordaban que Sombra era proveniente del Imperio, y que fueron Celestia y Luna quienes tuvieron que detenerlo, por lo que pensaban que en cierta manera era una deuda que debían pagarles. A esto, los Imperiales respondían que por causa de ese "rescate", terminaron en un sueño de mil años gracias a Celestia y Luna, lo cual era un comentario algo hipócrita pero no menos cierto. Sin importar quien tuviera la razón, las tensiones comenzaron en el peor momento, y un par de veces tuvieron que intervenir Luna y Shining Armor para evitar una pelea.
La segunda parada fue más silenciosa aunque no menos tensionada, la confianza entre ambos grupos estaba más que rota, y para empeorar las cosas, el miedo comenzó a intervenir negativamente en la situación. Luna comenzó a asustarse en ese punto, no solo la moral empeoraba, sino que la desconfianza entre sus hombres podía empeorarlo todo. Ya era lo suficientemente malo hacerles creer a sus soldados que arriesgarían todo en el ataque frontal.
Cuando Naruto y el resto creyeron que ya estaban a suficiente distancia para que los vieran, hizo detener a las tropas y las desplegaron de manera que formaran un enorme óvalo donde los ninjas y los líderes principales quedaron al frente.
Luego vino la parte más sencilla y al mismo tiempo más desafiante: esperar.
Mientras se quedaban quietos, Luna observó con cierto dejo de desesperación a sus fuerzas, algunos se veían con desconfianza entre ellos y otros estaban nerviosos de estar allí, y desgraciadamente lo peor no llegaba.
Unos minutos después comenzaron a salir los Changelings. Al principio se observaban algún que otro revoloteando sobre las torres o un grupo grande patrullando los muros de la ciudad. De pronto, toda una nube de Changelings salió en enjambre del palacio y el resto de la ciudad, y volaron en dirección al ejército. Los soldados comenzaron a ponerse nerviosos y algunos levantaron las armas y los escudos sin que nadie se los ordenara, pero Luna sabía que lo que venía no era un ataque. Una vez llegaron a cierto punto, la nube de Changelings bajó a tierra y comenzaron a alinearse perfectamente en un frente que luego se convirtió en un gran rectángulo mientras que una buena cantidad se quedaba volando en el cielo haciendo ese sonido horrible con sus alas que los hacía sonar como un enjambre de abejas enfurecido. El ejército de sus oponentes era enorme, no pudieron confirmar sus números pero fácilmente había tres Changelings por cada poni.
Mirando una vez más a sus soldados, Luna llegó a ver que algunos retrocedían algunos pasos y miraban nerviosos al enorme frente de Changelings. Si no hacían algo, la mitad de sus fuerzas escaparía antes de comenzar a luchar.
- ¡Quietos hombres!- Les ordenó Shining, y la mayoría de los ponis del Imperio se quedaron firmes.
- Naruto…-Le susurró Luna, y este la miró de soslayo- Necesitamos que Twilight diga unas palabras.
Ante esto, Naruto la miró inseguro y luego pasó su mirada a la princesa, que veía hacia adelante con expresión firme, como el resto de las Mane Six.
- ¿Seguro que no puedes hacerlo tú?- Le respondió nervioso.
- Si pudiera lo haría, pero de seguro Chrysalis y Sombra está observándonos en este momento y sería mejor no levantar sospechas. Además, no tengo muy buena influencia ni con los ponis de Cristal ni con los Equestrianos, pero Twilight ayudó a salvar a ambos de terribles oponentes y, aparte de eso, ella y sus amigas usan la Magia de la Amistad. Necesitamos ese golpe de efecto o temo que no funcionará.
Naruto se quedó pensativo un pequeño instante, levantó la vista y vio a Chrysalis a lo lejos volando sobre todos sus súbditos, no alcanzó a ver su expresión porque estaba demasiado lejos, casi sobre Canterlot, pero por su tamaño era inconfundible. Naruto se puso serio y se agachó para decirle un par de palabras al oído a Twilight, esta lo miró un instante pero luego asintió y se quedó quieta con los ojos cerrados. Luego de un minuto que se hizo interminable, la Princesa se dio vuelta para dirigirse a su ejército y lo mismo hicieron sus amigas y todos los que estaban en el frente.
- ¡Ponis, mis amigos, mis compatriotas!- Gritó Twilight con voz firme. Todos se quedaron quietos y callados mirándola- Tengo en mi corazón el mismo miedo que sienten ustedes…- No fue un muy buen inicio, pero luego comenzó a hablar con voz aun más autoritaria- Se que piensan que este ejército es la mayor amenaza a la que se han enfrentado nunca, que nuestra ciudad parece inalcanzable y que luchar junto a un monton de aliados y extranjeros no cambiará nada ¡Pero en eso se equivocan!- Tomo aire para continuar- Todos hemos sufrido, y aun estamos sufriendo, pero aun así estamos todos aquí y nos mantenemos firmes ante esta oleada de oscuridad. ¡Eso es lo que nos hace amigos, lo que nos hace compañeros y hermanos! ¡Miren a su derecha, miren a su izquierda!- Varios ponis obedecieron y se observaron unos a otros- ¡Todos somos distintos, diferentes, y aun así estamos aquí todos juntos lado a lado frente a este ejército de oponentes, eso nos hace iguales, eso nos hace una familia! ¡Os pido que observen a mis amigas, a nuestros hermanos!- Las miradas se centraron en, las Mane Six, en Naruto y el resto de los Ninjas- ¡La Magia de la Amistad es lo que nos une, y nuestra Voluntad de Fuego arde más que el mismísimo sol, no dejando que nos demos por vencido!- Kakashi notó que muchos ponis cambiaron su mirada y otro escuchaban expectantes que la Princesa siguiera hablando- ¡Hoy, recuperaremos Canterlot y rescataremos a nuestra Princesa! ¡Hoy, derrotaremos a Sombra y Chrysalis! ¡Pero por sobre todas las cosas, hoy, recordaremos por siempre que juntos, pese a todo lo que tengamos frente a nosotros, juntos podremos superar cualquier enemigo que nos enfrente! ¡Por Equestria! ¡Por nuestros amigos! ¡POR LA MAGIA DE AMISTAD!
Del ejército surgieron gritos y vítores que se levantaron más fuertes que ninguna tormenta que haya habido en Equestria. Los ponis ahora se mostraban juntos como hermanos, haciendo sonar sus escudos, y lanzando aullidos de guerra llenos de valor y poder. Incluso a Naruto le pareció ver a los Changelings inquietarse ante las nuevas energías de sus adversarios.
Luna puso una sonrisa radiante y se acercó a Naruto entre los gritos de sus compatriotas.
- Bien hecho, Naruto.
- No nos distraigamos ahora, ahora viene la parte divertida.
- Buena suerte.
Mientras observaban al enemigo, Luna se puso seria y se adelantó un par de pasos al frente para que la noten sus soldados y los de sus enemigos.
Pasaron un par de segundos hasta que por fin, los Changelings comenzaron a inquietarse y a chillar, aparentemente les empezaron a dar órdenes. Los Changelings que volaban por el aire en grandes grupos comenzaron a acercarse peligrosamente en velocidad de choque. Luna ya se esperaba ese movimiento.
- ¡Spitfire!- Gritó para dar la orden.
La líder de los Wonderbolts, con su cabellera naranja y su uniforme azul brillante salió volando en compañía de Gilda y el resto de los Wonderbolts. El resto de los pegasos del ejército se elevaron en el aire pero no los siguieron. Spitfire y su grupo comenzaron a volar en un amplio círculo cada vez a más velocidad hasta que por fin las corrientes de aire los siguieron formando un enorme tornado que chocó contra los Changelings en pleno vuelo. Los que estaban cerca salieron volando, se desequilibraron en el aire y se precipitaron al suelo de a docenas. Los que no fueron golpeados por el tornado se alejaron y quedaron esparcidos en el aire pero aun se dirigieron hacia el ejército cubriéndose en un manto de magia para chocar contra ellos como un meteorito.
A aquellos que no les afectó el tornado los recibieron los posicionados equipos de pegasos que los interceptaron en grandes grupos aprovechando su posición ventajosa mientras que los Changelings se encontraban desorientados. Aun así, muchos Changelings llegaron a estrellarse contra el ejército, eran demasiados para detenerlos a todos, pero aun así el daño fue mínimo. Los que dieron en el blanco los esperaban líneas de escudos cerrados que no los dejaron provocar daño alguno o simplemente chocaron en solitario contra algunos grupos que se repusieron del golpe en poco tiempo.
Al ver que el ataque aéreo estaba fallando pese a su ventaje numérica, la fuerza terrestre de los Changelings, que era la más numerosa, comenzó a avanzar en un trote suave que luego pasó a ser una carrera, aun así, Luna observó que solo las primeras hileras de Changelings eran los que avanzaban, el resto se quedaban en la retaguardia sin avanzar a gran velocidad.
"Solo nos están probando. Intentan cansarnos."- Pensó Luna.
Cruzó miradas con Tsunade que la miró fijamente y dio un paso hacia adelante, Sakura hizo lo mismo y Luna las observó mientras avanzaban cada vez más rápido en solitario. Cadence y Shining Armor la miraron con preocupación y Luna supo lo que pensaban.
- No se preocupen- Les dijo con la mirada puesta en las espaldas de las ninjas. Twilight y el resto no dejaban de mirar serios al frente- Está planeado. Nuestro turno va a llegar pronto.
Tsunade y Sakura corrían lado a lado hasta que llegaron a medio campo entre ellos y los Changeligs que se aproximaban chillando. Tsunade levantó su pierna y Sákura pegó un pequeño salto para tomar impulso, gritando, ambas golpearon el suelo haciendo sonar un gran estruendo que hizo temblar la tierra. Con ese estruendo el suelo delante de ellas se resquebrajó y un area enorme se hundió hacia adentro mientras que pedazos de tierra a los costados salían volando o simplemente se levantaban causando reacciones en cadena similares alrededor. Los Changelings que estaban delante de ellas se desequilibraron y la mayoría cayeron a los enormes hoyos, haciendo que al menos cien de ellos chocaran entre sí o contra las rocas.
- Impresionante…- Susurró Luna al ver la fuerza física de los ninjas. Los ponis del ejército al ver a sus aliados lanzaron fuertes vitores y levantaron las armas haciendo ruido con sus escudos.
Los que escaparon por los costados se confundieron y tuvieron que dividir sus fuerzas en dos, aunque seguían siendo cientos en comparación.
Por un lado del cráter los Changelings se encontraron con Kiba y Akamaru, que los miraban con una sonrisa en sus rostros.
- ¡Vamos, Akamaru!- El enorme perro le ladró en respuesta y se puso en posición.
Kiba juntó sus manos y Akamaru se convirtió en un doble exacto de él. Al mismo tiempo, Kiba se transformó en una versión de sí mismo con rasgos más caninos, con el pelo erizado y los colmillos más afilados y grandes. Ambos hombres-bestias se pusieron lado a lado avanzaron corriendo contra los Changelings.
- ¡Gatsuga!- Gritó Kiba mientras ambos comenzaban a dar vueltas transformándose en dos torbellinos feroces que arremetieron juntos contra los Changelings mandando docenas a volar y quedar inertes en el suelo con varios golpes y cortes.
Por el otro lado, Hinata se paró firme frente a la oleada de Changelings que se aproximaban y activó su Byakugan, haciendo que las venas de alrededor de sus ojos se marcaran exageradamente, cosa que le daba un aspecto más amenazador.
- Protegeré a los amigos de Naruto-Kun. ¡No van a pasar de aquí! ¡Shugohakke Rokujuyon Sho! (Ocho trigramas, sesenta y cuatro palmas protectoras)
Hinata comenzó a girar sobre si misma pero no de una manera irregular como Kiba, la manera de girar de ella era, para describirlo correctamente, perfecta. Daba giros sobre su eje sin cambiar la posición de donde estaba parada, al mismo tiempo que utilizaba su giro para tomar velocidad, sus palmas cortaban a todos los Changeling lo suficientemente tontos como para acercarse. El Biakugan le permitía ver los puntos vitales de sus oponentes, y sus manos emitían chakra de una manera tan fina que podía usarlos para cortar a un gran radio a 360° alrededor suyo, así que cualquier Changeling que quisiera atacarla, terminaba en el suelo inerte.
Luna sonrió al ver que las maniobras hasta el momento estaban saliendo de acuerdo al plan. Lanzó una mirada a Twilight y esta asintió.
- ¡A la carga!- Ordenó con fuerza.
Una vez más, surgió un enorme grito de los defensores de Equestria que se abalanzaron en dos grupos contra las desorganizadas fuerzas Changelings. Aproximadamente la mitad de las fuerzas de Equestria y el imperio avanzaron contra las fuerzas Changelings, la otra mitad se quedó detrás de los Líderes, como línea de defensa. Pese a que hubo una carga inicial, los Equestrianos y guerreros del Imperio recibieron instrucciones precisas de no dispersarse al pelear. Esto fue idea de Shining Armor, que al estudiar estrategias militares, organizó con rapidez a las tropas para que siempre mantengan una formación cerrada, cosa que los Changelings se tengan que enfrentar a una fuerza unida y sólida en vez de luchar en peleas individuales, donde sus números les dan la ventaja.
Los ninjas eran los únicos que luchaban a su manera, derrotando a grandes grupos de Changelings con sus ataques.
Luna, Twilight, Naruto, el resto de las Mane Six y Karín se quedaron quietos en el lugar mientras por lo menos la mitad de las fuerzas terrestres cargaron contra los Changelings. Parte del plan era no usar todas sus cartas a la vez, sino reducir la mayor cantidad de Changelings posible, sin embargo, a pesar de obtener un buen inicio, las posibilidades seguían en su contra.
Pese a las formaciones cerradas y las habilidades de los ninjas, a los pocos minutos la superioridad numérica y las habilidades de los Changelings salieron a relucir. Kiba, Sakura, Tsunade y Hinata comenzaron a respirar entrecortadamente y a sudar con movimientos que normalmente no los cansarían. Los Changelings, pese a la desventaja de terreno, comenzaron a rodear a las tropas defensivas mordiendo y arañando en conjunto, pero les tomó un tiempo poder transformarse en seres queridos de sus oponentes porque, al estar en grandes cantidades y entre el fragor de la batalla, les costaba concentrarse en su objetivo. Pese a ello, las tropas Aliadas aguantaban su posición.
Naruto observó el cansancio de sus compañeros, cruzó miradas con Luna, que asintió, y dio un par de pasos al frente mostrándose a sus fuerzas.
Chrysalis observaba todo desde lo lejos y por primera vez en su vida delegó el trabajo de dirigir a sus tropas a sus generales, deseaba tener la cabeza despejada. Cuando vio a Naruto avanzar al frente frunció el ceño.
- "Así que van a sacar todo"- Pensó- "Sabía que iba a pasar en cierto punto, pero… ¿Por qué no salió a pelear Luna o Twilight Sparkle hasta el momento?"
Desvió la mirada hacia las Mane Six, que seguían con la mirada seria hacia el frente y no se habían movido de su lugar. Un escalofrío recorrió la espalda de la Reina de los Changelings.
- "Algo no está bien aquí. Me estoy perdiendo algo…"
No pudo pensar mucho más, porque de repente, sintió los gritos de muchas de sus tropas que caían abatidas tanto por los ninjas como por las tropas de Equestria, los gritos eran más terribles que la primera vez, porque ahora se trataban de pedidos de auxilio, ruegos de su intervención en la batalla, y además venían acompañados con los sentimientos de disconformidad, miedo y nerviosismo que hay siempre en el campo de batalla, solo que multiplicado miles de veces por cada Changeling que pedía ayuda. Le resultaba doloroso sentir esos sentimientos, cada vez los oía más frecuentemente y más claro. Hasta ese momento utilizó un pequeño truco, despejaba su mente completamente y la ponía en blanco, de manera que no la perturbara ningún elemento externo, la estrategia generalmente le funcionaba, pero en esa situación le resultaba imposible ignorar las voces, a pesar de estar a tanta distancia.
Comenzó a dar sacudidas con la cabeza y cerró los ojos un instante tratando de concentrarse en otra cosa. No soportaba esas voces, deseaba que se callaran, no podía aguantar tanto dolor…
Naruto observó el campo de batalla una última vez antes de pasar al siguiente movimiento. Se mordió un dedo, pasó un poco de su sangre a su otra mano y colocó ambas palmas en el suelo.
- ¡Kuchichose No Jutsu!- Gritó mientras expulsaba chakra de Kurama hacia las palmas de sus dedos.
Al instante en que puso ambas palmas con Chakra en el suelo, el suelo se formó en el suelo y tres sapos del tamaño de un Ursa menor surgieron del suelo en medio de una nube de humo, al verlos los Changelings retrocedieron un instante antes de volver a chillar amenazadoramente contra sus nuevos adversarios. Uno de los sapos era de color naranja oscuro con manchas oscuras, un cigarro en su boca y una funda con una enorme katana en su mano creada exclusivamente para su tamaño, el segundo era de color más bien aguamarina, que poseía dos katanas en sus fundas sobre su espalda, por último, el tercero era de color rojo oscuro con un sombrero enorme que parecía de paja sobre su espalda, y un bastón con pequeñas púas que parecían de hierro con doble punta en su mano.
Naruto estaba parado sobre la cabeza del naranja, que junto sus compañeros vieron la situación a su alrededor.
- ¡Oye, Naruto!- Protestó Gamakichi- ¡No nos sigas invocando en situaciones tan complicadas, con razón mi padre se ponía rabioso cada vez que lo llamabas!
- No lo haría si no tuviera otra opción, Gamakichi- Le respondió Naruto mirando a sus enormes ojos saltones- Pero necesito que se metan entre las líneas enemigas y causen todo el alboroto que puedan. Se los agradecería mucho.
- ¿Los insectos feos?- Preguntó el hijo del jefe Sapo devolviéndole la mirada, teniendo que mirar hacia su cabeza. Naruto asintió- No hay problema… ¡Hiro, Ken!
- ¡Claro!- Respondió Gamahiro sacando sus dos katanas.
- Lo haré, aunque sea un poco torpe…- Respondió Gamaken con su voz profunda y su eterno derrotismo.
Naruto saltó de la cabeza de Gamakichi justo a tiempo antes de que los tres sapos saltaran con sus poderosas patas hacia el centro de las formaciones Changelings, aplastando a varios con sus patas y mandando a muchos más a volar con la enorme onda que causaron sus enormes cuerpos al aterrizar. Apenas aterrizaron, los sapos hicieron uso de su agilidad prodigiosa y empezaron a barrer a los Changelings de a docenas enteras usando sus armas de gran tamaño.
- Bien hecho, Naruto- Le dijo Luna apenas aterrizó a su lado- Eso nos hará ganar tiempo.
- ¿Estás segura que Sombra no saldrá a pelear con todo este alboroto?- Preguntó el chico mirando los ojos azul oscuro de a princesa.
- Segura. Sombra no saldrá a defender un ejército que muere por él, y además, los Changelings aun tienen ejércitos enteros para gastar. Pese a que el elemento sorpresa está a nuestro favor, ruego por que podamos mantenernos firmes ante esta marea interminable.
En medio del fragor de la batalla, los ninjas comenzaron a retirarse y a volver a las líneas detrás de los Lideres, donde estarían a salvo momentáneamente, pasaron lo que parecían horas luchando contra los Changelings, y en todo ese tiempo no se sabe cuántos pudieron derrotar, pero gastaron demasiado de su chakra en el proceso. En las líneas de defensa los esperaba Karín y Sakura, que haciendo uso de sus dotes médicas los mantenían en forma para la batalla.
Chrysalis vio a los enormes sapos en el campo de batalla y sintió el horror de sus tropas que estaban allá abajo, no podía aguantar más, se retiró hacia la ciudad intentando resguardarse de los gritos de sus Changelings. Pero, de repente, se le ocurrió algo que no había pensado hasta el momento, algo que cerraría los cabos sueltos en aquella batalla, se volvió para mirar el campo de batalla y observó a Luna dando órdenes y a Naruto y a sus nuevos aliados siguiéndolas, pero no vio movimiento alguno de Twilight Sparkle ni de las Mane Six. Pronto le invadió un terror profundo ue no tenía nada que ver con sus súbditos, sino de la reacción de Sombra si se confirmaban sus sospechas.
- "¡No… eso no!"- Pensó la reina mientras se dirigía a toda velocidad a los calabozos.
En lo profundo de la montaña, los Perros Diamante excavaban la dura piedra de la montaña en un amplio túnel en donde iban detrás el Naruto original junto con Twilight Sparkle y el resto de las Mane six y estaban a punto de llegar a las cuevas subterráneas debajo de Canterlot.
- ¡Bien hecho, Twilight!- La felicitó Naruto- Ese último discurso fue inspirador.
El resto de las Mane six murmuraron en aprobación.
- No lo habría conseguido de no ser porque pudiste comunicarte mentalmente con tu clon a través de Kurama. Solo espero que nadie haya notado la diferencia.
- Hasta ahora no sentí que ni mi clon en la batalla o sus dobles desaparecieron, así que supongo que todo está bien. Sigamos con el plan.
Le expedición poco a poco avanzaba por el túnel mientras se internaban en la oscuridad de la montaña.
- ¡Uf! No sé porque algunas de nosotras no podíamos quedarnos en la batalla.- Protestó Rarity- Sería más cómodo que tener que arrastrarnos en este túnel oscuro.
- ¡Sabes bien que nos necesitan a todas para poder utilizar los Elementos de la Armonía!- Le contestó Applejack con fastidio.
- Se que no es propio de mí… pero estoy de acuerdo con Rarity, preferiría estar aplastando Changelings en la batalla que estar caminando hacia unas cuevas buscando prisioneros que pueden o no estar ahí.
- Están ahí, Rainbow- Le aseguró Twilight- Chrysalis me encerró ahí la última vez que estuvo en Canterlot, si Celestia o alguno de sus soldados sobrevivieron, están ahí.
- Ehm… chicas…-Susurró Fluttershy- ¿Qué pasaría si…Celestia…?
No quiso terminar la frase, y ninguna se atrevió a responder. Ninguna quería contemplar esa posibilidad.
- En ese caso…- Dijo Naruto con voz firme y sin mirarlas, puesto que iba al frente- Seguimos adelante, encontramos a Sombra y le hacemos pagar por todo.
El resto del grupo asintió mientras avanzaban a través del túnel hasta donde los tres perros diamante escarbaban la tierra. Finalmente, un rayo de luz iluminó la parte posterior del túnel, el grupo salió a una especie de enorme cueva que estaba hecha de lo que parecían piedras mezcladas con cristal. No había señal de Changelings en la zona.
- Bueno…- Susurró Naruto- Llegamos.
- ¿Esas segura que conoces el camino, Twilight?- Preguntó Applejack
- No es que memoricé las cuevas la última vez que estuve aquí- Le contestó con frialdad.
- ¡Oigan, miren esto!- Exclamó Pinkie pie mientras se reflejaba en los distintos cristales que estiraban y encogían su imagen- ¡Woow! Esto es divertido.
- No vinimos a jugar, Pinkie- La retó Twilight- Estamos aquí en una misión.
- ¡Que no se va a llevar a cabo!- Dijo una voz entre las rocas.
Las ponis y el ninja miraron asustados a su alrededor hasta que ubicaron un pasaje que daba a un túnel que subía entre los cristales, a la boca de un pasaje se encontraba Chrysalis, que los miraba con una mezcla de admiración y rencor.
- Fueron muy inteligentes al llegar hasta aquí. Así que era todo un engaño… ¿Eh? ¿Quién se hubiera imaginado que la mayor batalla que vivió Equestria era solo un señuelo para atacarnos desde adentro? Aun así… con su poder actual no conseguirán nada.
- Muy bien, Chrysalis- Gruñó Twilight dando un paso al frente- Segundo Round.
Chrysalis la observó un momento y una sonrisa se formó en su rostro, pero luego se borró cuando observaba al resto de las Mane Six. Parecía como si analizara sus posibilidades. Sus ojos se detuvieron en Naruto, al que clavó la mirada por un momento entero antes de volver a hablar.
- Aunque me encantaría ponerte en ridículo otra vez, no pienso luchar contra ti.
- ¿Eh?- Dijeron todas las ponis, Naruto se quedó mirándola con cara seria. Chrysalis levantó la pata delantera señalando al ninja.
- ¡Te reto a ti, niño zorro! Quiero luchar solo contra ti y de esa manera conseguiré una forma de que mi pueblo tenga un futuro.
Naruto se quedó mirándola por un momento sin decir nada, luego se adelantó unos pasos para tener a sus amigas atrás y a Chrysalis al frente.
- ¿Naruto?-Preguntó Twilight.
- Si quieres pelear contra mí, peleemos- Le dijo tronándose los dedos y sonriéndole- Pero solo nosotros dos. Vas a dejar ir al resto.
- ¿De qué estás hablando, Naruto?- Exclamó Twilight- ¡No tienes que luchar contra ella solo, ella nunca lo hizo hasta ahora! Derrotémosla todos juntos y sigamos adelante.
- No. Ustedes sigan adelante, yo las alcanzaré cuando termine con esto.
- Pero… querido…-Musitó Rarity- Ella absorberá tu energía mientras pelees con ella, lo mejor es que nos ocupemos nosotras y…
- Es un duelo, Rarity- Le respondió cortante el ninja- No voy a negarme a luchar en un desafío e íbamos a pelear con ella de todas formas.
Twilight mirando a sus amigas y al ninja y dándose cuenta de que no iba a cambiar de opinión, lanzó un suspiro.
- Bien… lo haremos a tu manera. Pero te esperaremos allá arriba. ¡Vamos, chicas!
Chrysalis dejó pasar a las Mane Six mientras observaba detenidamente a Naruto. Cuando todas pasaron y se perdieron en el pasaje, la Reina de los Changelings se acercó a Naruto unos pasos.
- Esa energía que guardas en tu interior… jamás sentí algo como eso. Si consigo lo que sea lo que tengas en tu interior, mi gente podrá alimentarse sin problemas.
- ¿Crees que me vas a poder ganar?
- No lo hubiera creído de no ser porque ví a tu doble en el campo de batalla invocando a esos enormes sapos. Ya sea que tú seas el original, o tal vez no, no me interesa. Tu poder no está completo.
- Yo no me valgo solo del poder de Kurama, termita.
Ante este insulto, Chrysalis perdió la paciencia, hizo brillar su cuerno y lanzó un rayo de color esmeralda que Naruto esquivó por poco al estar a corta distancia. El chico apenas rodó por el suelo y le arrojó unos shurikens a una velocidad asombrosa que Chrysalis detuvo antes de que le tocaran la piel.
Chrysalis hizo brillar su cuerno una vez más e hizo aparecer alrededor suya y de Naruto unas llamas de color verde que los rodearon en una especie de círculo. Sin poder ir hacia ningún lado, Naruto hizo aparecer un clon al lado suyo que corrió junto a él contra la reina de los Changelings, que los esperaba con el cuerno aún brillando.
Naruto no solo invocó al clon para impresionar, mientras corría hacia Chrysalis le tendió su mano con la palma abierta donde su doble comenzó a dar forma al Chakra que expulsaba comprimiéndolo y haciéndolo girar.
- ¡Rasengan!- Gritó Naruto mientras su clon desaparecía y arrojaba su brazo al frente en dirección a Chrysalis.
La Reina, segundos antes de que la técnica la tocara, levantó un escudo de llamas verdes que la rodearon. Cuando la técnica tocó las llamas, la atravesaron fácilmente, pero solo impactaron contra el suelo de la cueva sin encontrar su objetivo y el resto de las llamas verdes desaparecieron. Naruto levantó la vista confundido y miró hacia los costados.
- ¿Eh? ¿Dónde…?
- ¡Aquí!- Gritó Chrysalis bajando del techo y pateando en la cara al ninja con su pata trasera a una velocidad asombrosa. Naruto no se esperaba ese tipo de maniobras de esa criatura.
Esta vez Naruto cayó al suelo y quedó boca abajo aunque no atontado ni inconsciente. Pese a que solo fue un daño superficial, Naruto sintió un cansancio al levantarse que le sorprendió unos segundos.
- ¿Qué te sucede?- Le preguntó Chrysalis con tono burlón- Este no es la energía que usaste contra Sombra, ¡vamos, utiliza tu verdadero poder!
- Ya te lo dije…-Le respondió el chico pasándose el brazo por el labio, que le sangraba un poco a causa de la patada- El poder de Kurama no es lo único que me da fuerza.
- ¡Entonces voy a obligarte a sacar esa energía!- Le gritó Chrysalis que pareció enfadarse de repente- ¡No lo vas a ocultar de mí!
Acto seguido, Chrysalis volvió a rodearse de llamas verdes y desapareció en un fogonazo. Naruto, que no estaba dispuesto a ofrecerle el chakra de Kurama, se levantó y sacó un par de kunais envueltos en papeles bomba.
Comenzó a mirar para todos lados intentando adivinar de donde vendría el siguiente ataque, pero lo único que veía eran cristales que lo reflejaban a él o a esa cueva.
- ¡Aquí estoy!- Le dijo la cara de Chrysalis desde uno de los cristales, al que Naruto arrojó por confusión los kunai que rebotaron en él y explotaron sin causar daño alguno- ¿Qué lástima, verdad?
La imagen de Chrysalis apareció en varios cristales más y eran tan idénticos y reales que Naruto no supo si estaba mirando a una ilusión o a la verdadera Chrysalis.
- Se bien que tus clones y tus técnicas consumen tu energía, así que será mejor que saques tu energía más pura o no vas a durar mucho más.
Un rayo salido de la nada golpeó a Naruto en el hombro desde atrás, ignorando el dolor, se dio vuelta, pero solo encontró con más reflejos de Chrysalis sonriéndole. Otro rayo lo golpeó desde su punto ciego, y otro y otro. No eran mortales, pero le causaban un gran dolor, como si lo golpearan con fuego. Un último surgió de uno de los espejos y rebotó sobre otro para golpear contra Naruto, pero en este último se tiró al suelo para esquivarlo.
Si esto seguía así, Naruto terminaría gravemente herido y no habría sabido ni quien lo golpeó.
- ¿Por qué no lo sacas de una vez?- Preguntó la Reina, no parecía una burla, más bien un ruego- No vas a proteger a nadie sin tu energía roja. ¿Cómo vas a rescatar a Celestia, y derrotar a Sombra, sino peleas con lo mejor que tienes?
Naruto se levantó una vez más y observó todos los reflejos de Chrysalis antes de sonreír pese a que estaba algo lastimado. Recordó a Twilight, a Celestia, esa batalla, a sus compañeros luchando allá afuera. No iba a abandonarlos, y no iba a ser derrotado por ella.
- No voy a echarme atrás. Ahora verás lo mejor de mí.
Naruto juntó sus manos formando un sello y un manto de chakra lo cubrió completamente, pero este no era el manto del Zorro de Nueve Colas. Su propio chakra, que era de color azul, lo rodeó en un enorme capullo.
- ¡Tajuu Kage Bunshin No Jutsu!- Gritó con fuerza mientras liberaba el chakra hacia el exterior.
Cien clones se materializaron alrededor suyo y miraban los espejos con sonrisas en sus rostros. Chrysalis no pudo ocultar un dejo de sorpresa y horror al ver a tontos clones de Naruto frente a ella.
- "No es posible"- Pensó desesperada- "¿Cómo pueden ser tantos si al menos la mitad de su poder está con el otro clon? Y ese no era el chakra de esa criatura. ¿Qué está pasando? ¿De dónde saca esa energía?"
La Reina de los Changelings no pudo hacer nada, de hecho se sorprendió más cuando los clones se juntaron de a pares y todos realizaron la técnica que vio antes. Chrysalis tenía sus reflejos para esconder su posición y reflejar ataques para atacar de diferentes ángulos, pero su forma de atacar seguía siendo individual, así que las posibilidades de poder derrotar a todos los clones eran mínimas.
- ¡Ninpo: Rasen Tarengan!- Gritaron a coro cuando se abalanzaron contra los espejos.
Cincuenta rasengan impactaron contra los cristales reduciéndolos a escombros. Chrysalis no pudo cubrirse y salió volando para impactarse en el medio de la habitación, herida, pero no agonizante. Todos los clones desaparecieron y Naruto sintió que sus fuerzas se extinguieron, cayó de rodillas ante Chrysalis que estaba acostada casi en la misma posición, ambos jadeantes, solo que Naruto se recuperó casi al instante ya que Kurama le dio una mano.
- ¿C…como…como lo hiciste?- Preguntó Chrysalis- No usaste la energía del zorro… ¿De dónde sacaste esa energía?
- Me lo recordaste…- Le respondió mientras la miraba a los ojos- A aquellos a quienes quiero proteger. No te voy a dejar lastimarlos.
- ¿Pero… por qué? ¿Qué tiene que ver esto con tu fuerza?
- Si luchas por alguien que proteges, tu verdadera fuerza sale a relucir- Le dijo recordando las palabras de un viejo amigo- Eso es lo que creo.
- Por lo que proteges…- Repitió Chrysalis, sintiendo como sus heridas se cerraban- Así que por eso tienes tanta energía…
Al poco tiempo volvió a levantarse y Naruto se puso en guardia.
- ¿Por qué no me mataste?- Le preguntó Chrysalis. Esta vez hablaba con voz curiosa, estaba confundida.
- Porque no eres mi enemiga. Solo, no quiero que lastimes a mis amigos. Y si te mato… ¿Qué pasará con los Changelings?
- Morirán- Respondió con franqueza.
- No voy a matar a toda una raza.
- Tampoco quiero eso, pero desgraciadamente, estoy obligada a trabajar para alguien que si quiere matarnos a todos.
Chrysalis hizo brillar su cuerno una vez más, pero esta vez no era para un ataque. Una llave oscura y de metal apareció flotando delante de ella cubierta de un brillo esmeralda. La llave flotó a las manos de Naruto y cuando la dejó caer el brillo desapareció. Naruto la miró sin saber que decir.
- Ve y rescata a tu princesa, la llave te dirá donde está.- Le dijo con la cara inexpresiva. Al ver que Naruto no hacía nada, adoptó una expresión más amenazadora- ¡Vete!
Naruto se movió hacia el pasaje y se quedó unos segundos parado frente al túnel que daba hacia los niveles superiores. Se dio vuelta y vio que Chrysalis no se había movido de su sitio.
- Gracias…- Le dijo en un susurro fuerte para que pueda oírla- No eres tan mala como dicen.
Esas palabras le pesaron Chrysalis, que agachó la cabeza unos instantes y cerró los ojos.
- ¡Sal de aquí antes de que me arrepienta!- Dijo con un chillido amenazador.
Naruto salió un poco deprisa por el túnel dejando a la Reina sola. Chrysalis comenzó a pensar en esa solución que propuso Celestia, y ahora que Naruto le dio la clave para llevarla a cabo, no necesitaba nada de ese país ni sus habitantes. Miró hacia el techo y sonrió… alegría… eso era algo que no sentía hace tiempo.
- Buena suerte…- Susurró al aire mientras se elevaba hacia arriba.
Mientras la batalla terminaba en el interior de la montaña, las cosas empeoraron mucho para los defensores de Equestria.
Primero, el tornado de Spitfire y el resto de los Wonderbolts desapareció porque el equipo llegó a su límite, tuvieron que replegarse hacia la línea de defensa, pero los Changelings pudieron aprovechar la ausencia del tornado para reagruparse en una fuerza aplastante que arremetió contra las organizadas aunque inferiores fuerzas aéreas de la Alianza.
La batalla aérea duró poco, los pocos pegasos que pudieron aguantar el embate inicial se retiraron a las líneas de defensa de la Alianza. Con el cielo en su poder, las fuerzas Changelings atacaron a las formaciones cerradas de ataque de los defensores de Equestria que no tardaron en sufrir graves daños por el asalto de dos frentes.
Segundo, los tres Grandes Sapos tuvieron que saltar de nuevo hacia el frente de ataque y cubrir con sus armas a las fuerzas de ataque mientras estas se replegaban hacia la línea de defensa, en donde buscaban refugio en una enorme formación cerrada que se cubría también de los ataques aéreos. Una vez terminaron de replegarse, los grandes sapos tuvieron que desaparecer puesto que los Changelings de la segunda fuerza de ataque se unieron a la primera y atacaron todos juntos, en un instante les devoraron tal cantidad de chakra que se quedaron sin energía.
A este punto, Luna y el clon de Naruto tuvieron que entrar en combate. Luna avanzó unos pasos y estiró sus alas, los Changelings atravezaron los enormes cráteres que habían creado Sákura y Tsunade y comenzaron a formarse otra vez en los enormes rectángulos como al principio. La Alianza perdía terreno.
Los dobles de Twilight y las demás, que en realidad eran clones de Naruto transformados, se dirigieron hacia la Alianza y utilizando las pequeñas porciones del Chakra de Kurama que poseían, comenzaron a correr entre los defensores de Equestria y les prestaron su energía. Al poco tiempo, el gran muro de escudos y lanzas que formaban las tropas de Equestria brillaron con un intenso brillo rojo que burbujeaba como una caldera.
Luna se elevó unos metros hacia arriba y comenzó a brillar con un brillo blanco que la rodeó en un campo de energía que la rodeó, desde lejos, parecía una luna en miniatura. Sus ojos se volvieron opacos del brillo que emitía y su mirada cambió a ser seria y enojada.
- ¡Soy la Princesa Luna de Equestria!- Exclamó con la voz real de Canterlot- ¡Os demostraré la fuerza de eras pasadas!
Con su cuerno brillando aun más que sus ojos, arrojó un rayo de color blanco del tamaño de un poni contra las primeras líneas de los Changelings que cayeron inertes y los de alrededor volaron por los aires. Toda la primera hilera de Changelings en la formación fue destruída por ese único ataque y el resto retocedió atemorizada ante la presencia de Luna. La Princesa de la Noche bajó su brillo y voló suavemente hacia sus tropas, que la esperaban con vitores y gritos de júbilo a pesar de las pérdidas que habían sufrido.
El clon de Naruto, aquel que reemplazaba al verdadero, sacó todo el poder de Kurama que tenía disponible y formó la enorme figura del Zorro en Chakra, era una forma incompleta de su modo Bijuu, pero igual de peligrosa. Las colas del Zorro de Nueve Colas se estiraron hacia el cielo, donde actuaron como enormes látigos despejando los cielos de los Changelings que sobrevolaban la enorme tropa amenazadoramente.
Luna se puso al frente de todas las tropas, junto a la enorme figura del Zorro, y así lo hicieron el resto de los Líderes, Cadence y Shining Armor se mostraban cansados aunque no heridos, lo mismo ocurría con Hinata y Kiba, Tsunade aun mantenía su compostura aunque no podía disimular su cansancio ni las gotas de sudar en su frente. Kakashi, que luchó junto a Shining Armor todo ese tiempo, tenía el Sharingan de su ojo izquierdo al descubierto y jadeaba al tener que usarlo tanto tiempo. Sakura y Karin se habrían desmayado a ese punto de no ser por el Chakra adicional de Kurama, que recobraba sus fuerzas.
- ¡Soldados!- Gritó Luna con su voz tradicional- ¡Si este es el final del trayecto, que sea uno en el que nuestros enemigos gritan de horror ante nuestro avance!
Una oleada de gritos le respondió a la Princesa de la Noche. Todas las fuerzas de la alianza lanzaron un bramido digno de un Ursa Mayor pese a que la enorme fuerza de Changelings, que no había sido reducida ni a la mitad, comenzó a rodearlos en un amplio semicírculo para no hacer una batalla de frente a frente.
El siguiente choque fue brutal, ambas fuerzas se arrojaron unas contra otras como una ola contra un arrecife y las fuerzas Changelings atacaron con todo lo que tenían tanto por tierra como por aire.
Cuando las fuerzas Aliadas avanzaron hacia adelante haciendo retroceder hacia adentro a las fuerzas Changelings, un canto surgió desde dentro de la tropa que luego se contagió al resto del ejército. El canto hablaba sobre la amistad y el mantenerse juntos, y los ponis comenzaron a luchar con más ferocidad a medida que la cantaban. De hecho, mientras las fuerzas peleaban, los soldados seguían cantando y animándose unos a otros. Incluso Luna, Naruto y el resto de los ninjas comenzaron a entonarla a medida que las estrofas se repetían una y otra vez.
The fire of friendship lives in our hearts
As long as it burns we cannot drift apart
Though quarrels arise, their numbers are few
Laughter and singing will see us through (will see us through)
We are a circle of pony friends
A circle of friends we'll be to the very end
La canción se elevaba y se repetía una y otra vez, cada vez con más intensidad y pasión pese a que la situación de la Alianza empeoraba.
Pese a la ferocidad del ataque de los defensores de Equestria, su aguante por su formación cerrada, las habilidades de los ninjas y el poder de Kurama en el clon de Naruto, los Changelings pronto superaron a los defensores en número rodeándolos y presionándolos con toda la fuerza posible.
Grande fue la sorpresa de Luna y todos los demás al oir gritar a un vigía de la retaguardia gritar:
- ¡Refuerzos! ¡Se aproximan refuerzos!
Por un momento, la batalla se detuvo para los ponis que estaban en la retaguardia y los Changelings que se encontraban en los extremos de los semicírculos. Parecía que toda Equestria se había alzado en contra de Sombra y sus aliados: A lo lejos, corriendo por las praderas a gran velocidad, Zecora, la cebra, venía con expresión feroz y decidida acompañada por una manada de Timberwolfes y un Ursa Menor, que rugían y aullaban con la misma intensidad que las fuerzas aliadas.
Por el otro lado, venía volando un escuadrón de grifos lideradas por Harl, el rey de los grifos, cuya corona dorada y sus plumas de color marrón oscuro y rojo eran incofundibles. Debajo de ellos, galopando por tierra llegaron el resto de los civiles tanto de Ponyville como de Canterlot, que pese a no estar armados, gritaban y galopaban todos juntos como si fueran un maremoto.. Entre ellos se encontraban Lyra, Derpy, Octavia, Vinyl, Bon Bon, Cheerilee, e increíblemente aunque muy por detrás, las Cutie Mark Crusaders.
Tan pronto como los dos frentes atacaron los flancos del ejército de Changelings, la marea oscura comenzó a retroceder en serio por primera vez. Los Changelings caían del cielo, heridos por las garras de los grifos y los pegasos de la Alianza, o en el suelo quedaban aplastados ante la fuerza de las pezuñas de los ponis o las garras de los Timberwolfes y el Ursa Menor.
Un griterío general se levantó entre los miembros de la Alianza que repitieron la canción otra vez mientras empujaban a las fuerzas Changelings contra el túnel de la montaña que daba a Canterlot o los obligaban a retirarse por el aire hacia la ciudad. Sin embargo, apenas pasó el embate inicial, los generales Changelings obligaron a sus tropas a volver a empujar hacia delante aunque, ahora que las tropas de Alianza recibieron refuerzos, las posibilidades estaban iguales para ambos bandos.
Chrysalis salió volando hacia el exterior y se encontró con la horrible situación de su ejército, bajó por el flanco de la montaña y poco a poco volvió a oir en su mente los gritos de su gente, gritos pidiendo piedad, implorando su ayuda, deseando que eso terminara. Tan pronto como llegaron los gritos vinieron los sentimientos. Horror, miedo, furia, todo lo que sentía su gente al estar en una batalla. Pronto el sufrimiento de ellos se hizo suyo, el dolor de su gente se manifestaba en su cuerpo, quería que parara.
- Detenganse…- Dijo mentalmente, aunque nadie lo oyó por los gritos del estruendo de la batalla- Paren de pelear…
Comenzando a sentir lágrimas en los ojos, se puso delante del primer batallón volando alto para que todos lo vieran.
- ¡YA BASTAAAAAAA!
El grito no solo fue mental sino que salió de su boca, amplificado con magia para que todo el mundo la oiga. Todos, incluso los animales, se detuvieron en su lugar y clavaron su vista en ella que respiraba entrecortadamente. Chrysalis bajó poco a poco hacia el frente de ss tropas y muchos retrocedieron para dejarle espacio. Luna, Naruto, Shining Armor, Cadence, y el resto de los ninjas se adelantaron y se colocaron frente a Chrysalis con mirada seria.
- ¿Mi reina?- Preguntó uno de sus teníentes saliendo de entre los cientos de Changelings.
- Nos vamos…
- ¿¡QUE!?- Gritaron todos, inclusive la Alianza.
Luna se quedó con la mirada atónita al igual que el resto de los Líderes. Chrysalis pasó la mirada a su alrededor, observó a todos sus enemigos y se detuvo un momento en los ojos del clon de Naruto. Luego pasó la mirada a Luna y agachó un poco la cabeza.
- Ya ha sido suficiente
Los Chagelings, obedeciendo la orden mental que les dijo su reina, comenzaron a volar en pequeños grupos en dirección al sur. Luna exploró los ojos de Chrysalis y no encontró ningún rastro de la criatura con quien luchó hace unos días. Todavía sin poder creerlo, se adelantó un paso hacia ella.
- ¿Qué estás haciendo, Chrysalis?- Le preguntó, no con tono amenazador, sino con simple curiosidad.
- Hemos perdido- Anunció Chrysalis, no solo a ella, sinó a todos- Mi gente no va a derramar más sangre por los deseos de un loco. No dejaré que sigamos peleando en esta guerra. ¿No crees que ya tuvimos bastante?
- ¡¿Crees que luego de todo lo que hiciste te vamos a dejar ir sin más…?!- Exclamó Shining avanzando, pero Luna puso su pezuña frente a él, bloqueándole el paso- ¿Princesa…?
Luna se quedó un momento en silencio y luego observó a Chrysalis mientras los Changelings seguían levantando vuelo.
- No es nuestra costumbre eliminar a un enemigo que se rinde- Dijo Luna en voz alta- Dejaré que tu gente se vaya, Chrysalis.
Muchos miraron con pesar tanto a Luna como a Chrysalis, pero aun así no se atrevieron a desobedecer.
- Pero te lo advierto- Continuó la Princesa- Si vuelves a amenazar a mi gente de nuevo…
- Si tu hermana tenía razón…- Respondió sin inmutarse- Mi gente no necesitará más a los ponis para alimentarse. No se que nos depara el futuro, pero no volveré a tocar este reino…Princesa Luna.
Y dicho esto, estiró las alas. Luna la miró seriamente pero luego asintió con cortesía. Chrysalis le devolvió el gesto y se retiró volando con el resto de su enjambre, dejando ese desolado campo de batalla y perdiéndose en el horizonte.
Mientras se marchaba, la Alianza estalló en gritos de victoria, aunque muchos otros comenzaron a llorar por sus hermanos caídos. La batalla tomó la vida de cuatro mil Changelings, mientras que del lado de la Alianza, murieron cerca ochocientos ponis y quinientos heridos.
Luna observó a sus aliados festejar y se dirigió hacia Harl, que aterrizó majestuoso junto al resto de los Líderes.
- Harl de los grifos…- Saludó con una inclinación- No esperaba que se nos uniera en esta contienda. ¿A que se debe esta grata sorpresa?
- Uno de mis mejores soldados se marchó diciendo que debía ayudar a sus amigas. No iba a quedarme atrás para abandonar a uno de mis camaradas alados.
- Jeje...- Rió nerviosamente Gilda- Lo lamento, Señor.
- No veo nada de malo en lo que has hecho- Respondió el rey con la mirada en alto- Pero ya que estamos aquí, podríamos derrotar a Sombra. Ese poni lleva siendo una molestia para todas las razas desde hace milenios.
- Estaremos honrados de que nos acompañe…- Respondió Luna.
Cuando se dio vuelta, Naruto la miró suspicaz ante la actitud arrogante del grifo, Luna se encogió de hombros.
- Si. Supongo que al ser un reino tan poderoso, tienden a ser algo… egocéntricos. Pero, a grifo regalado…- Luego señaló a los dobles de Twilight y las demás- Pueden desaparecer ahora, nosotros nos reuniremos con ustedes en unos minutos.
Naruto y sus clones desaparecieron y muchos de los que estaban alrededor se asombraron. Luna usó su voz real de Canterlot para llamar la atención.
- ¡Atención!- La mayor parte de los gritos desapareció casi al instante- La Princesa Twilight y sus amigas se encuentran ahora en Canterlot, luchando contra Sombra. Debemos ir a apoyarlos. ¡Adelante, sin temor!
Las tropas se pusieron de pie de inmediato y comenzaron a marchar hacia el túnel del tren que daba a Canterlot. Luna, los pegasos y los grifos tomaron la via corta desde el aire. En cuanto a los animales salvajes que acompañaban a Zecora, una vez Chrysalis desapareció de su vista, inclinaron la cabeza hacia la cebra, quien les respondió con el mismo gesto, y regresaron al bosque Everfree.
Mientras volaban de regreso a Badlands, Chrysalis no dejaba de pensar en Celestia y Naruto y si podrían derrotar a Sombra. Aunque, ahora que conocía su nueva misión, ya no necesitaba nada más para sentirse completa. Aun así, sentía que aun tenía una deuda pendiente…
- Mi reina…- Preguntó uno de sus teníentes- ¿Es verdad lo que dijo? ¿Ya no necesitaremos cazar ponis?
- No, mis pequeños- Le respondió a todos sus súbditos- He encontrado otra manera. Ya no debemos consumir a otros, ahora somos… una familia, y como tal… me encargaré que ninguno de mis hijos vuelva a pasar hambre. Porque yo… los amo.
Naruto subió por el túnel y se encontró con el resto de las Mane Six que liberaban a los pocos prisioneros que encontraban en las celdas, que parecían recién instaladas en medio de los cristales. La mayoría de los prisioneros eran ponis de la guardia real, que ahora tenían un aspecto lamentable y hablaban incoherencias acerca de sus esposas e hijos, Naruto tuvo que prestarles su chakra para que volvieran en sí. Sin embargo, no había rastros de Celestia.
- ¿No la encontraron?- Preguntó Naruto.
- No hay rastro de ella- Les respondió Twilight desesperanzada- Puede que esté en el castillo o tal vez esté…
- No. No creo que esté muerta- Respondió Naruto con franqueza, sacando la llave- Conseguí la llave de su celda.
- ¿De donde la sacaste?- Preguntó Rarity.
- Me la dio Chrysalis.
- ¿Te la dio?- Repitió Rainbow- ¿No querras decir que se la sacaste?
- No. Me la dio, y me dijo que nos diría como encontrar…
En ese momento, la llave comenzó a emitir un brillo verde y salió volando hacia uno de los cristales que formaban una de las paredes. Al tocarlo, la puerta desapareció, y la llave pasó a estar en la boca de una cerradura en una enorme puerta de madera.
Las ponis y Naruto se miraron entre sí y la emoción se vio reflejado en sus rostros. Naruto giró la llave y abrió la puerta.
Dentro encontraron a Celestia, que mantenía un buen aspecto pese a que estaba encadenada y su cuerno cubierto de pequeños cristales negros, la liberaron y al poco tiempo se estaba abrazando con su estudiante. Cuando se separaron, La Princesa del Sol pasó su mirada a Naruto.
- Has hecho mucho más de lo que exigía nuestro trato, Naruto- Le dijo sonriéndole- Te estaremos por siempre agradecidas.
- Aun no terminamos el trabajo.
Se dirigieron hacia la superficie, y durante el camino, Naruto se ocupó de prestarle a Celestia también el chakra de Kurama. Cuando salieron, se encontraron con un paronama extraño, el castillo y el pueblo, que por las nubes y la magia de Sombra parecían haber perdido su brillo y colores, en realidad estaba completamente transformada. Ahora el castillo y los edificios de la ciudad eran de color negro con detalles en rojo, y la oscuridad cubría cada rincón de ella. No había luz ni color más allá de las múltiples antorchas con fuego de color esmeralda que permitían saber donde empezaba una pared o un camino y donde empezaba otro. Más allá de eso, la ciudad ya no era bella, sino un nido de tinieblas y oscuridad.
Mientras recorrían los salones del castillo, Kurama le trajo alarmantes noticias.
- "Naruto, entre tú y tus clones han gastado la mayor parte de mi chakra en la batalla de afuera- Le informó el Zorro- Puedo proporcionarte más, pero tendrás que esperar un poco…"
- "Y puede que Sombra nos destroze cuando note que no uso tu poder. No voy a poder ganarle a alguien a quien no puedo golpear, y menos si no tengo tu fuerza, Kurama."
- "Por suerte, no estás solo. Confío en que entre tú y tus amigas van a poder mantener ocupado a Sombra lo suficiente para que pueda reunir el Chakra que necesites. Pero recuerda tu objetivo, Naruto, tienes que quitarle a Sombra esa piedra cueste lo que cueste"
Naruto no respondió. Sabía lo que tenía que hacer, pero no se atrevía a revelarles a sus amigas que estaba casi sin chakra luego de su pelea con Chrysalis. Y sin el poder de Kurama, la situación podía tornarse crítica.
Por fin, llegaron al corredor de los vitrales, donde los distintos acontecimientos que marcaron la historia de Equestria estaban plasmados a sus costados, e increíblemente, eran una de las pocas cosas que no fueron alteradas en la ciudad. Twilight, las Mane Six, y Celestia, que a ese punto estaba completamente recuperada, avanzaron hasta una puerta con cerraduras y picaporte de oro que al abrirla, revelaron la cámara del trono.
Los tronos de las hermanas fueron quitados, en su lugar, un trono de cojines rojos se alzaba al final de la gigantesca sala. Unos metros al costado del trono, se encontraba el espejo mágico de Starswirld intacto, porque al parecer, Sombra no encontró la manera de corromperlo todavía. Este se encontraba sentado sobre su trono de oro, sonriendo a los recién llegados con esa sonrisa malévola que no presagiaba nada bueno. Sobre su cabeza, su corona de color plateado tenía pegado el Elemento de la Magia, que contrastaba en todo con su actual portador.
- ¡Bienvenidos, Twilight Sparkle, Celestia, y no olvidemos a Naruto Uzumaki, el niño con la bestia interior!
- Y nosotras estamos pintadas…-Susurró Rarity a las demás.
- No me he olvidado de ustedes, portadoras de los Elementos- Observó Sombra, que notó el gesto de las otras ponis- Y mucho menos ahora, que traen sus joyas consigo, pese a toda la protección con la que las rodeé. Díganme… ¿Derrotaron a Torn? ¿Qué se siente, eliminar a un antiguo amigo?
Twilight hizo brillar su cuerno y estuvo a punto de salir corriendo contra él de no ser porque las demás la sujetaron.
- Con que… así es como termina todo- Dijo Sombra levantándose de su trono y poniéndose frente a sus oponentes- Chrysalis me traiciona, mis enemigos se abalanzan contra mí, el mundo sufre mietras mi oscuridad crece, y yo acabo con todos ustedes, como debe ser…
- No prevalecerás, Sombra- Le aseguró Celestia. Aunque había un dejo de miedo que sorprendió a Twilight.
- El vacío siempre prevalece, mi querida Princesa. Pero temo que nuestro tiempo de charlar terminó. ¡Vengan a mí, mis valientes enemigos, porque hoy… hoy todos los caminos se terminan y nuestro destino nos es revelado!
