¿Qué busco? Esa es una buena pregunta.
Soy un pobre diablo que anda entre el cielo y el infierno.
Soy una gente que lo quiere todo y que no ha alcanzado nada.
"Un mundo inalcanzable…"
Cap.3
-…Gilbert…no te detengas… por favor…
-Prusia, joven Prusia…
-¿eh?
-despierte joven Prusia.
¿Ya había amanecido? Últimamente dormía de mas, al entre abrir los ojos se dio cuenta que ya pasaba del medio día.
-…es tarde ¿Por qué me despertaste?
Dirigió su vista hacia la criada que colocaba un plato con comida en el buro.
-creí que estaba enfermo, estaba todo rojo y respiraba de manera agitada, cuando vi que seguía sin despertar me preocupe…
-…uh…no…
-además…
-¿además que?
-El amo Federico esta colérico.
-¿y eso a que viene?
-no lo sé pero le urge hablar con usted.
-¿…donde esta Federico?
-en la sala de estar esperando por usted.
-no ese Federico, el otro Federico, el segundo.
-… no lo sé, no lo he visto al joven amo desde ayer.
-uf… ya se entonces de que va el asunto, dile que voy para allá.
-sí, joven Prusia.
Una vez vestido se dirigió a la sala de estar ignorando a todo aquel que le dirigiera la palabra, si su suposición era correcta debía de detener la tempestad antes de que devastara con todo lo que se encontrara a su paso.
-¿majestad…?
Federico (primero) se encontraba parado frente a la ventana con un vaso de cristal cortado en mano.
-¿…que ocurre?
Lo miro por un instante mas no le respondió, cosa que a Prusia comenzaba a preocuparle.
-…Prusia…
De pronto el ambiente se torno pesado.
-¿Dónde está Fritz, majestad?
-anoche… mi hijo y… ese idiota… y tu… ¡TÚ!
Federico arrojo el vaso en dirección a Prusia el cual se movió con agilidad y observo como este se hizo añicos.
-¿Qué ha ocurrido?
-dímelo tu, ayer por la noche ustedes… ¡no puedo creerlo! ¡Me niego a creer que hayan cometido tan terrible acto!
-…
De pronto la idea de que los hayan visto vino a la mente de Prusia como un chorro de agua fría al cuerpo.
-… no es lo que piensas…
-¿…?
-…el me obligo… b-bueno no tanto como… ¡además soy genial!
-¿…de que rayos me estás hablando?
-pues de… ¿de que me estás hablando tu?
-no finjas no saberlo, ¡anoche tu ayudaste a Fritz a escapar!
Gilbert abrió los ojos de par en par… ¿había escuchado bien?
-¿…escapar? ¿… Fritz? ¿Yo…? ¿…anoche?
-…no me digas que…
-¿se escapo?
-sí, huyo.
Había escuchado bien.
-…ah.
-no lo sabías ¿verdad?
-NO
Ni si quiera un hasta luego, ni el más mínimo comentario…
-¿tienes idea de a donde pudo haber ido?
-…no.
¿Qué diablos estaba acorriendo? Gilbert no podía salir del shock… imposible… entonces Fritz… e-él lo…
-¿…te encuentras bien, Gilbert?
-…y-yo…
¿Qué si se encontraba bien? Claro que no, las manos le temblaban, el pecho le dolía y sus ojos…
No quería que alguien más le viese así.
-¿tu?
¡Diablos! Su visión se tornaba borrosa no resistiría mas…
Salió corriendo de ahí.
-¡voy a partirle la cara al maldito!
No era posible…
¿Después de aquello se fue y ya?
No, claro que no… tenía que estar mintiendo, debía comprobarlo por sí mismo.
-…nadie utiliza al maravilloso yo…
"¿En que momento ocurrió que no me di cuenta?"
"soy tan…"
"…patético."
"un tonto que no ha alcanzado nada."
En otro lugar un apuesto joven de 18 años pensaba en su nueva vida, pensaba en las personas que conocería, las oportunidades… soñaba despierto.
-¿crees que ya se hayan dado cuenta?
Pregunto otro muchacho casi igual de apuesto que cabalgaba a su derecha.
-…espero que no, pero tratándose de mi padre lo más seguro es que el ejercito prusiano este buscándome.
Contesto Fritz.
-¡que horror! ¿Crees que logren alcanzarnos?
Pregunto otro joven que iba del lado izquierdo del joven príncipe, a caballo también.
-no, tenemos una noche de ventaja.
-pero si es cierto lo que dices…
Inicio el primero.
-pueden encontrarnos en cualquier momento.
Finalizo el segundo.
-probablemente, no descarto que eso pueda ocurrir.
-…entonces…
-sigamos.
Los tres jóvenes continuaron su camino.
Un jinete sobre un hermoso caballo negro se alejaba con gran rapidez del palacio, vestía su uniforme militar, llevaba consigo provisiones para un día o dos y una diminuta bolsa con unas cuantas monedas de oro.
Cabalgaba entre las praderas, salió de sus territorios, parecía no seguir un camino en especial, se alejaba cada vez más, haciendo parecer insignificante los pueblos vecinos que dejaba atrás.
Quienes lograban verlo se preguntaban a donde se dirigía ese solitario jinete, por que se sobre esforzaba tanto y sobre todo que era lo que buscaba con tanta desesperación…
Imposible saberlo.
Solo él conocía sus razones o tal vez incluso para aquel desesperado joven sus propios motivos le eran desconocidos.
Se detuvo cerca de un pozo, bajo de su caballo y suspiro.
Saco algo de agua, la cual le dio de beber al animal.
-bebe lo mas que puedas nos espera un largo viaje.
Sabía que andaría sin rumbo fijo un rato hasta que encontrara algo que le diera señales de que su príncipe hubiese pasado por ahí.
-…un muy largo viaje.
Montado en un caballo del color de la avena, iba un joven rubio de ojos azules, cuyas ropas estaban hechas de telas finas con exquisitos detalles y bordados, en su vestimenta predominaba el color azul.
En medio de su recorrido se cruzo con tres jóvenes a los cuales les dirigió una sonrisa y les dio un amable "Bon jour", dos respondieron inclinando la cabeza y el otro le respondió con una sonrisa amplia, un joven rubio de ojos verdeazulado el cual le pareció conocido pero no pudo identificar.
Así después de aquello Francis Bonnefoy siguió su camino tratando de recordar donde había visto antes a tan amable persona.
Sin rastro alguno, sin señal que lo guiara hacia él, Gilbert Beilschmidt comenzó a sentirse desesperado y trato de pensar a donde iría si fuese aquella persona, donde, a donde… cerró los ojos cansado, había llegado a su límite…
Todo se volvió oscuro.
-…ya esta atardeciendo.
-¿Qué hacemos Federico?
-…
-¿Fritz?
-¿eh? ¿Mande?
-debe gustarte mucho ¿no?
-¿Qué cosa?
-el atardecer.
-sí, me gusta mucho.
-¿y que es lo que más te gusta del alba?
Lo que más le gustaba del atardecer era ese hermoso color rojizo, un rojo profundo, profundo como su cariño hacia él.
-¿Fritz?
-…que me trae recuerdos.
"me recuerda a los ojos de Prusia ¿Qué estará…?"
De pronto cayó en cuenta de algo… llevaba todo el día fuera y lo más seguro es que todos en el palacio ya hubiesen caído en cuenta de que había escapado…
Su padre…
Su madre…
…Prusia…
Suspiro ¿se habría dado cuenta ya?
Era más que obvio, ya debía saberlo.
"Gilbert… supongo que ya te diste cuenta de lo que está ocurriendo…"
"me pregunto si estarás molesto conmigo…"
"si es así…"
"te pido perdón, pero…"
"si tu ya no puedes escucharme, entonces…"
"no sirve de nada que desee que entiendas esto."
-¿entonces que hacemos?
-…acampemos.
La oscuridad, la noche, un misterio para algunos, la encarnación del mal para otros y el refugio amantes en opinión suya, sea como sea, en ese momento le hubiese gustado acampar bajo las estrellas pero se encontraba a unos minutos del pueblo y deseaba la compañía de mujeres, lo podía ver a lo lejos, las lo que luces del pueblo que iluminaban aquel camino y de pronto lo escucho…
Ese sonido… ¿el relinchar de un caballo?
Se detuvo un momento para asegurarse y lo escucho nuevamente.
No podía estar equivocado, se dirigió a la dirección de donde provenía este, desapareciendo así entre la oscuridad.
"Algunas veces…"
"Cuando abro los ojos a mitad de la noche…"
"Veo sombras que me aterran y aun que cierre los ojos las podré seguir viendo."
"Tengo miedo…"
"Tengo miedo porque se lo que son… son las sombras de lo que alguna vez fue mi vida… son cada uno de los errores que he cometido y por los que he trabajado con esmero en superar…"
"Aun así, por más que trate, no desaparecen…"
"Solo espero que algun día pueda dejar de verlas o que por lo menos dejen de aparecer con tanta frecuencia…"
"Pero ahora que lo analizo bien, las sombras comenzaron a aparecer cuando…"
-haz estado muy callado, Fritz.
-llámame Federico.
-…algo a pasado, desde que nos fugamos haz estado distraído y parece ser que está saliendo a flote tu mal carácter… tú no eres así, dime ¿Qué ocurre?
-¡no ocurre nada Hans!
-¡no finjas!
-¡cállate o despertaras a…!
-el duerme como piedra no va a despertar, no lo uses como escudo y dime que ocurre.
-…creo que me he enamorado.
-¿…te has enamorado?
-perdón.
-nada de perdón, tú no puedes amar a otra persona que no sea yo.
-¡yo te quiero…!
-¡amar y querer es muy diferente!
-…yo…estoy muy confundido.
-¿…y cómo es?
-¿eh?
-¿Cómo es esa persona?
-… no puedo decirlo.
-¿recuerdas lo que pactamos?
-…que no abría secretos, lo sé.
-estoy arriesgando todo por ti.
-…lo sé.
-si tu padre descubre que estoy detrás de esto…
-…te quitara tu titulo, no solo eso…
-hará de mi vida un infierno.
-…tu dijiste que me amas ¿recuerdas? Dijiste que harías cualquier cosa por mi ¿no?
-así es, lo dije y lo mantengo.
-…y yo acepte la idea de escapar con todo lo que implicaba, prometí que te amaría y que estaríamos juntos en Inglaterra, lo prometí y por lo tanto debo cumplirlo.
-tú y yo siempre hemos sido amigos pero yo siempre he estado enamorado de ti.
-…te diré algo.
-¿…he?
-desde que te conocí me has resultado atractivo, para mi… eres como una especie de salida.
-¿…una salida?
-cuando estoy contigo, cuando hablo contigo, solo por un instante, por un momento olvido que soy y de donde vengo.
-¿y a esa persona? ¿Te olvidas de esa persona cuando hablamos?
-…si, suelo olvidar lo difícil que es amarla.
-¿desde cuándo?
-siempre, aun sabiendo que nunca funcionara… siempre… yo siempre…
-… Fritz ¿estás llorando?
-…- una lagrima rodo por su mejilla mientras miraba fijamente al suelo.
-…amas en serio a esa persona ¿verdad?
-no quiero seguir así, quiero olvidarle… quiero iniciar desde cero.
-…iniciemos juntos entonces…
-eso es lo más conveniente.
No sentía su cuerpo y la habitación en donde se encontraba le resultaba desconocida, era de lo más sencilla, había dos camas (contando en la que se encontraba), apenas había abierto los ojos y ya deseaba volver a cerrarlos… se sentía tan cansado… pero debía saber quién era aquella persona que dormía plácidamente en la otra cama e irse en seguida si deseaba encontrar algun rastro de Fritz, de pronto la otra persona se giro hacia su dirección, tenía los ojos abiertos y la mirada fija en él.
-ha despertado.- susurro dibujando una suave sonrisa en los labios.- creí que estaba muerto.
-soy demasiado magnifico como para morir.
-magnifico ¿uh? Engreído o egocéntrico en mi opinión, ambas palabras lo describen.
-…Jo ¿y se puede saber quién eres tú y porque me trajiste aquí?
-claro que se puede pero primero dime ¿Quién eres y que hacías tirado en medio de la nada?
- ¿Qué?
-…supongo que no debes recordarlo, lo más seguro es que te desmayaste o algo así.
-… solo recuerdo que cerré los ojos un instante y después… desperté aquí.
-tu… ¿eres una persona al igual que yo?
-¿a que viene tal pregunta? ¡Claro que soy humano! ¡Soy de Prusia y mi nombre es Gilbert Beilschmidt!
-…no me refiero a tu apariencia, me refiero a tu tiempo de vida ¿es igual al de un humano cualquiera o eres distinto?
Se le hizo un nudo en la garganta en su opinión esa persona, de la cual no estaba seguro cual era su género, sabía demasiado, eso o le gustaba confundir a las personas, no podía decirle la verdad, que era una nación, así que opto por mentir, aun que pensándolo bien lo que dijo anteriormente…
"Una persona al igual que yo… Me refiero a tu tiempo de vida… ¿Es igual al de un humano cualquiera?"
Sería posible que al igual que él, la persona frente suyo fuese una nación.
-…mi nombre es Francis Bonnefoy, gusto en conocerte Gilbert Beilschmidt de Prusia.
-¿Y que te trae por aquí?
-Salí a divertirme.
-oh, un viaje de reconocimiento.
-…algo así.
-¿estás huyendo de tu reino?
-no soy un criminal si es lo que estas pensando, incluso yo… debes en cuando necesito escapar de la realidad por un instante.
-sacarme de una duda…
-¿eh?
-eres un varón ¿cierto?
-…oh, ya veo, tu también…
-tu apariencia es de lo mas femenina.
-es por mis ropas, de donde vengo se usa así.
-dime ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Dónde está mi caballo?
-…cuando te encontré sentí que debía ayudarte, si te hubiese dejado ahí habrías muerto, el pueblo se encontraba cerca y decidí pedir hospedaje en alguna posada, tu caballo se encuentra fuera de esta casa junto al mío, de hecho puedes verlos por la ventana.
Francis lo ayudo a levantarse para que se asomara por la ventana, era cierto, los caballos estaban ahí, lo ayudo a recostarse nuevamente.
-…debo de irme.
-no puedes hacer tal cosa.
Gilbert lo observo ¿Por qué trataba de detenerlo?
-¡te agradezco tu preocupación pero debo de irme!
Trato de levantarse pero lo único que obtuvo fue un raspón al caer al piso.
-¡ni siquiera puedes mantenerte en pie!
Francis estiro el brazo para ayudarle a levantarse.
-…no quiero tu ayuda, no quiero tu lastima…
-¿Qué desea entonces magnificencia?
-¡irme de aquí! ¡Eso es lo que quiero!
-¿y porque quieres irte? ¿Qué es lo que buscas allá afuera?
-…es algo difícil de explicar.
-buscas a una persona ¿cierto?
-¿Cómo es que lo sabes?
-primero porque traes uniforme, segundo te delata el hecho de que vayas tu solo… tercero repetías el mismo nombre mientras dormías…
-¿…eh?
-decías una y otra vez: Federico vuelve, no estoy jugando ¿Dónde estás?
-…Fritz… debo encontrar a Fritz antes de que ellos lo hagan…
-es por eso que estas tan desesperado ¿verdad?
-…n-no es como si… ¡no es lo que piensas!
-fingiré que no trataste de negarlo y te ayudare.
-¿lo harás?
-sí, pero escúchame primero.
-dime.
-preparare algo para comer y después tomaremos una siesta, te ayudare a partir mañana en cuanto amanezca ¿vale?
-¿…lo juras? ¿Juras que me dejaras ir?
-lo hare, es una promesa.
-¿no estás mintiendo?
-dime ¿Qué gano con mentirle a un completo extraño?
-lo mismo que ganas al hacer una buena obra por él, nada.
-da lo mismo ¿no? Hacer una buena o una mala acción, además ¿para que arriesgarme en que al tratar de dañarte alguien me dañe a mi si es más fácil ayudarte hasta cierto punto?
-y traicionarme en un momento dado.
-exacto.
-acepto entonces.
-me perece perfecto, y bien ¿necesitas ayuda para levantarte?- dijo estirando el brazo una vez más.
-…si.- respondió tomando su mano.
-… ¡Gilbert!... vuelve por favor… ven… ven por mi…
Hans despertó, los gritos de la persona que se encontraba a su lado eran cada vez más fuertes.
-…Fritz…- susurro.
-¿…Gilbert? ¿No es ese el nombre humano de nuestro reino?
Hans se volteo al parecer los gritos de Fritz no solo lo habían despertado a él, también a su otro compañero.
-…si.- respondió con tristeza.
-¿te parece que puedes competir contra él?
-¿de que hablas?
-los escuche cuando hablaban, no duermo como una roca después de todo.
-…con que escuchando conversaciones ajenas.
-ni tanto, estaban discutiendo justo a mi lado.
-¿…te desagrada la situación?
-escucha, no me molesta, la verdad me va y me viene si entre tú y Federico hay un romance, de hecho Fritz es de lo más interesante, me gusta mucho su manera de ver las cosas, es una mente brillante, si fuera mujer me casaría con el sin pensarlo.
-¿…te parece injusto?
-depende ¿me hablas de su vida llena de imposibilidades o del trato que hicieron?
-el trato que le he ofrecido…
-… no lo sé… respecto a eso no tengo una opinión fija.
-comprendo.
-pero sabes que creo.
-¿Qué?
-que sería maravilloso ir a un burdel cuando pasemos algun pueblo.
-…pervertido.
-¿en serio lo crees? ¡Es que no puedo evitarlo! ¡Las mujeres son mi vicio!
-bueno, no se le puede hacer nada a eso.
-¿…sabes?
-¿…que?
-me da algo de tristeza pensar que se esté obligando a olvidarlo de esa manera, sobre todo porque eso lo destrozara por dentro.
-…tienes razón.
-prométeme que te esforzaras para que sea feliz.
-lo prometo.
-me alegra, bien buenas noches Hans.
-…oye…
-¿Qué ocurre? ¿Otra duda?
-no, solo quiero decirte que para ser un pervertido eres muy sabio, bien, que descanses.
-gracias.
-…
-…
-…Hm…
-…me acaban de insultar y hasta ahora caigo en cuenta.
-…je.
-…Gilbert…
-…cállate.
-tome venganza.
-te golpeare si no te duermes.
-…
-…solo bromeaba.
Rieron, si, su nueva vida seria de lo más divertida…
O por lo menos…
…lo que durara su fuga.
Por fin subi el capitulo tres (^w^)/
Espero que les haya gustado n-ñ
¿Comentarios? *o*-
¡GRACIAS X LEER!
