Hetalia… SNIFF… no es… mío…


¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

"Mordedura de amor II"

Cap.8

Era increíble como la situación había dado un giro inesperado, un silencio incomodo se hizo presente.

-¿desde cuándo eres tan descarado, Fritz? Esa no es manera de hablarme…

El silencio había sido roto por el rey, Federico comprendía perfectamente de que iba el asunto.

-¿en serio?- pregunto.- en mi opinión esa es la única manera en que se te pueden decir las cosas… ¿o será que, según tu, no tengo autoridad para levantarte la voz?- finalizo con tono un poco sarcástico.

Keith y Hans miraban la escena atónitos ¿ese era Federico?

-estoy harto…- continuo.- de que quieras hacer de mi vida lo que te plazca y si crees que tentándome con lo palabra libertad te vas a deshacer de mi tan fácil, estas muy equivocado…

El rey se encontraba visiblemente molesto.

-¡tú vas a ser un gran militar, tenlo por seguro, y si para lograrlo tengo que encerrarte, lo hare!

-¡ya basta! ¡Tú no puedes controlarme a tu antojo como si fuera cualquier cosa!

-¡eres solo un pobre diablo que no sabe lo que busca! ¿Por qué tendría que tomar en cuenta tu opinión?

-¡porque independientemente de eso, tengo el derecho a hacer de mi lo que crea conveniente para mí! ¡Y tú no tienes porque opinar al respecto!

-¡cállate!

-¡no voy a callarme!

Estaba al límite, al igual que su padre, todos los presentes sabían lo que le seguiría, la tempestad estaba a una frase de desencadenarse.

-…jamás seré como tú, eso sería degradarse.

Esa fue la gota que derramo el vaso.

Lo que le siguió no fue nada agradable, el rey golpeo a Federico con una vara.

El caballo en el que iba montado relincho, el príncipe se encontraba en el suelo sangrando.

-¡Federico!- grito Hans.

-¡Fritz!- grito Keith.

Keith se libero de los soldados que lo tenían acorralado, Hans tenía toda la intención de luchar, Federico se levanto del suelo, y se monto a su caballo.

-¡Hans! ¡Keith! ¡Retirada!

Los tres jóvenes avanzaron hacia la salida.

-¡soldados tras ellos!- grito el rey.

…podía verla, podían verla, Keith delante seguido por Hans y Fritz…tan cerca…

-"¡…podemos lograrlo!"

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-¡Keith! ¡Vete!- grito Fritz desesperado.- ¡no dejes que te atrapen a ti también!

Observo a Federico, este ya había sido detenido, Hans había sido rodeado y el era seguido.

-…y-yo…- balbuceo, todo iba conforme al plan, todo.

-¡es una orden!- grito Hans.- ¡vete!

Siguió adelante, hasta desaparecer de su vista.

No miro atrás ni una sola vez, sus amigos…

Había traicionado a sus camaradas…

Siguió adelante, sin oro, sin sus amigos, sin nada…

-…prometí que iríamos juntos a Inglaterra… pero creo que tendré que ir yo solo…

"creo que esta vez no podre cumplir mi palabra."

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"jamás sabré que fue de Keith…"

"pero me alegra saber que por lo menos el…"

"…logro conseguirla…"

"…consiguió la libertad."

"estés en donde estés, amigo, te deseo suerte…"

"y no te preocupes…"

"no te odio por haber hecho tal cosa…"

"…lo comprendo…"

"…y te perdono…"

"Keith."

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…dos días después…

Su viaje de regreso había sido más corto de lo que esperaba.

-¡soy tan asombroso!

Al entrar al palacio lo primero que hizo fue dirigirse a la cocina, estaba hambriento.

Unto mantequilla en un trozo de pan y comenzó a comer.

-…efsto… efta… dfelifciosof…- exclamo con la boca llena.

Escucho unos ligeros pasos.

-¿…? ¿Hay alguien…?

Una silueta femenina se dibujo en la entrada de la cocina.

-¿Gilbert? ¿Eres tú?

Dirigió la mirada a la recién llegada y sonrió.

-hola, Sofí.

La reina mostro una amable sonrisa aun que su mirada manifestaba profunda tristeza.

-hola, Prusia.

-¿te encuentra bien?- pregunto algo angustiado.- luces afligida.

-¿encontraste a Fritz?- pregunto.

-…- agacho la cabeza.

-¿no… no pudiste localizarlo?- pregunto nerviosa.

-lo encontré, Sofí… pero desde mi punto de vista no piensa volver.

-…por desgracia volverá…- murmuro la reina apretando las manos.

-¿Cómo?- pregunto desconcertado.

-mi señor no se detendrá hasta encontrarlo y traerlo de vuelta a la fuerza… solo espero que no lo lastime...- expresó con tristeza.

-¿a qué te refieres? ¿El rey también…?- pregunto impresionado.

-en efecto, mi señor se ha unido al grupo de búsqueda.- finalizo.

-f-Fritz… ¡Diablos! ¿¡Por qué no lo mencionaste antes, Sofía Dorotea!- exclamó Prusia.

-¡porque creí que ya lo sabías! ¿Qué no habías conversado con mi señor antes de marcharte?- gritó con desesperación.- c-creí… ahora… Federico… ¡mi hijo…!...- dijo con dificultad.- ¡FRITZ!- comenzó a llorar.

-…- Prusia se acerco a ella.- no llore mi señora…- coloco su mano en el hombro de esta.- Federico es fuerte, además, se que va estar bien, confía en él.

Lo miro, Prusia limpio con su mano las lagrimas que resbalaban por el rostro de su querida emperatriz.

-solo confía, ¿sí?- sonrío.- animo, Sofí.

-Prusia…- exclamo.

-todo va estar bien, Sofí…- dijo con dificultad.

-¿e-estas llorando, Prusia?- pregunto alarmada.

-…- sintió la humedad en sus mejillas, rió.- claro que no... ¡Solo es que me entro algo en los ojos! ¡Alguien tan maravilloso como yo no…!

Calló.

La reina lo abrazo.

-no mientas, por favor…

Escondió el rostro en el pecho de la nación.

-está bien que llores, eres humano a fin de cuenta.

Prusia le abrazo también, escondió su rostro en el cabello de esta y comenzó a llorar.

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Lo visualizo a lo lejos, el reino de Prusia.

-…Hans… Hans ¿estás bien?- dijo con dificultad.

-…creo que si… algo entumecido…pero bien.- contesto el otro.

-¡…m-me alegra tanto!- exclamo Fritz.

Hans se limito a sonreír.

-¿puedes verlo…?

-sí, dentro de poco llegaremos.

-Hans…

-¿dime?

-…creo que me equivoque respecto a Prusia…

-…- entrecerró los ojos.

-¿…por que nos…?

-no lo sé, Federico, no lo sé.

Ambos miraron al frente, sabían lo que estaba por venir…

O eso era lo que creían.

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-Prusia, despierta Prusia…

Abrió los ojos, le dolía la cabeza.

-¿uh?

-¿te encuentras mejor ahora?

-…creo que si…a mi asombrosa persona le duele la cabeza…

-es porque lloraste hasta quedarte dormido.

Se sonrojo, de todas las personas ¿Por qué precisamente ella tenía que conocer su lado sensible?

Se hizo el silencio, la reina retorcía un pañuelo, después de un rato miro a Prusia fijamente.

-tengo algo que decirte.

-¿Qué sucede?

-ha llegado un mensaje de mi señor.

Se levanto de manera precipitada.

-¿Qué has dicho?- exclamo atónito.

-ha llegado un mensaje de mi señor, han atrapado a Federico y al teniente Hermann von Katte, llegan mañana mismo. – explicó la reina apretando con fuerza el pañuelo que traía en mano.

-… imposible, pero… es que… yo…- dijo estupefacto.

-hiciste lo que pudiste Gilbert, solamente que… mi señor gano la jugada.

Salieron de la cocina, la reina se dirigió al comedor, en cambio Prusia se dirigió a la habitación de Fritz, no entro, se quedo de pie ahí un instante con la mirada perdida.

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Al día siguiente el rey junto a sus prisioneros se encontraban en el reino, Hans y Fritz se encontraban atados de las muñecas y eran rodeados por el ejército.

Prusia podía verlos desde la fortaleza, su corazón palpitaba con fuerza, sentía que en cualquier instante podría reventar, marchaba de un lado a otro y en ratos se mordía los labios, se preguntaba que haría el rey, se preguntaba que condena le aplicaría a Fritz y a Hans… la desesperación estaba por llevarlo al borde de la demencia.

Pero sobre todo se preguntaba si tenía el valor suficiente de volver a verlo a la cara.

-…teniente Hermann von Katte… Fritz…

Otra vez el recuerdo volvió, un sentimiento de vacio hizo presencia.

-… el príncipe y su amante…- murmullo.

Nunca había sentido algo así, sintió tristeza, resentimiento, decepción, pánico, duda y ansias, todo al mismo tiempo.

-…estúpido Fritz, todo… todo es tu culpa, lo sabes ¿verdad?...

Dieron la orden, por fin había vuelto al castillo, lo miro detenidamente y se temió lo peor…

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-… se te obliga a renunciar a tu cargo… cumplirás una pena en prisión de…

Se encontraba escuchando a hurtadillas, cosa que no estaba funcionando del todo bien ya que no podía escuchar con claridad lo que decían dentro de aquella habitación.

Acerco más su oído a la puerta y trato de concentrarse.

-Federico II…

Había llegado el momento el consejo de guerra asignaría la condena de Fritz.

-se te priva de manera indefinida tu cargo como príncipe heredero, deberás cumplir una pena en prisión…

No podía creer lo que estaba escuchando, su príncipe ¿encarcelado?

-el consejo da por terminado el caso…

Se levanto y echo a correr, no podía arriesgarse a que alguien se enterase de que se encontraba ahí.

-¿…que clase de pena es esa?- murmuro.

Se detuvo un momento, si lo pensaba bien, la pena del consejo no había sido del todo dura, Fritz tarde o temprano ocuparía el puesto que le correspondía, respecto a Hans no podía decir lo mismo…

-¡Buenos días, Prusia!

Un miembro del consejo le saludo, poco a poco todos los miembros se acercaron a él y comenzaron a charlar.

-…nos dijeron que buscaste al príncipe por cuenta propia…- comento uno

-¿es cierto eso?- pregunto otro.

-..Si.-contesto.

-oye... y es cierto que… tu sabes…- murmuro acercándose a él.

-¿saber qué?- pregunto desconcertado.

-¿Qué el príncipe y el teniente Hermann son amantes?- concluyo el mismo.

-…- los miro, boquiabierto, ¿Quién diablos pudo haberles dicho tal cosa?- ¿Quién…?- soltó con dificultad.- ¿Quién les dijo tal cosa?

-es un rumor que existe entre los soldados, nada concreto realmente.- contesto.

-dicen que más de una vez los vieron ponerse "cariñosos", besos y abrazos… ya sabes, caricias…- dijo otro, Gilbert dirigió la mirada al suelo.- eso no es común entre amigos.

-…no, no lo es.- dijo algo incomodo.- pero seguramente no es más que un simple rumor.

-no, no lo es.-dijo un recién llegado.

Todos dirigieron su atención a este.

-…cuando llegamos al palacio, que se les desato un instante, yo tenía que cuidarlos… Salí un momento de la habitación, un breve instante, cuando volví la puerta estaba entreabierta y los vi… se dieron un beso en los labios, un beso muy apasionado en mi opinión, obviamente no me vieron y yo no dije nada, no por lo menos a ellos…- concluyo.

-¿Qué quieres decir?- pregunto Gilbert.-…acaso… se lo… ¿se lo comentaste al rey?

-acabo de decírselo.- dijo con tranquilidad.- el quiere que el consejo se reúna pero esta vez sin los prisioneros presentes.

Sus manos comenzaron a temblar, la cosa estaba empeorando a cada segundo.

-…debo… ¡debo irme!- grito.

Corrió lo más lejos posible, algo malo estaba por ocurrir, era demasiado maravilloso como para equivocarse.

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Realmente estaba confundido, ¿Por qué los soldados lo llevaron a su habitación?

-mi alcoba…- susurro.

Se supone que debería estar encerrado, ¿pensaban hacer de su habitación su prisión?, no entendía lo que ocurría del todo.

-¡FEDERICO! ¡Fritz! ¡FRITZ!

Esos gritos venían de fuera, sabía perfectamente quien era y no pensaba asomarse…

"Tal vez lo hizo por despecho, un amante despechado eso es lo que es…"

¿No tenia vergüenza o qué? Decirle que no lo acusaría y después decírselo a su padre, se había equivocado con él.

-…eres un mal perdedor, Prusia.

Se recostó un instante, los gritos de Gilbert eren cada vez más persistentes y fuertes, se dirigió a la ventana.

-¡SILEN…!

La cabeza le daba vueltas, no podía decir nada, parpadeo un par de veces, no podía creerlo, no quería creerlo…

En la plaza Krustin, la cual daba a la habitación de Federico, se alistaba una guillotina, como si alguien la hubiese puesto con el fin de que la viera.

-¿…que es esto? ¿¡Qué diablos significa esto!- grito.

-¡Fritz! ¿Estás bien?- pregunto Prusia que se asomo por su ventana.

La impresión fue tal que Fritz cayó de espalda.

-¡AHHHHHHHHHHHH! ¿¡C-Como d-diablos!-grito.- ¿¡se puede saber que está ocurriendo aquí!- pregunto exaltado mientras se levantaba.

-es lo mismo que yo quiero saber, ¿Qué sucede?- dijo aferrándose al marco.- que sea rápido antes de que me caiga.

-¡no lo sé! Y no tengo por qué darte explicaciones…- contesto.- ¿a quién van a matar?- pregunto.

-no tengo idea…- respondió Prusia.- pero que esa cosa este ahí no significa nada bueno.

-…

-Fritz…- susurro.- y-yo quiero decirte que…

Un suave golpeteo hizo aparición.

-Federico… abre.

El rey sargento se encontraba al otro lado de la puerta.

-¿Qué quieres?- pregunto haciéndole señales a Prusia para que se marchara.- abro en un instante.

-me voy.- anuncio la nación soltándose del marco, el sonido de un cuerpo impactándose en un arbusto y un entrecortado "soy tan increíble que no tengo herida alguna." fue lo último que escucho antes de que su padre entrara.

-¿¡Qué es lo que quieres?- dijo visiblemente molesto.- ¿vienes a restregarme en la cara que me atrapaste?

-no, solo quiero que estés atento al evento que se llevara a cabo en la plaza, creo que te dejara algo positivo.- dijo el rey.- espero que sea de tu agrado Fritz.- concluyo saliendo de la habitación.

-…la plaza…- un escalofrió recorrió por su espalda, dirigió su vista a Krustin, el ejercito, el consejo y otras personas se encontraban ahí, en la guillotina había un hombre vestido de negro con el rostro cubierto.

-…un verdugo…- susurro.

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Se acerco a la plaza.

-¿Qué ocurre?- pregunto a uno de los soldados.

-¿no lo sabe?- respondió este sorprendido.- creí que ya estaba informado, van a ejecutar al teniente.

-ah…- no era la respuesta más adecuada, pero fue lo único que logro salir de su garganta.

-¿se encuentra bien?- pregunto el soldado preocupado.- se ve más pálido de lo usual, Prusia.

-¡…detendré esta locura!- grito corriendo hacia donde se encontraba el verdugo.

-¡atrápenlo!- ordeno el rey que se dirigía a la plaza.- ¡que no intervenga!

-¡desgraciado!- grito colérico Gilbert.- ¡maldito sádico desgraciado!- grito con todas su fuerzas.

Corrió hacia el rey con toda la intención de golpearlo mas fue detenido por dos soldados.

-¡soltadme! ¡He dicho que me suelten maldita sea!- grito, dirigió su mirada al rey.- ¡no permitiré que lo mates! ¡No puedes! ¡No lo he autorizado! ¡Lo desapruebo! ¡Déjalo ir! ¡Déjalo ir maldito bastado miserable del demonio!

-te recuerdo…- dijo el rey con tranquilidad.- que tu solo representas la voluntad del pueblo, realmente no tienes poder o autoridad sobre tus gobernantes o tu gente, has nacido de la voluntad del pueblo, y admito que puedes influir un poco en ciertas decisiones, pero esta es una de tantas en la cual no se te está permitido opinar.

-…no lo hagas… te lo suplico…- rogo Prusia.- piensa en Federico…

-lo hago por el.- contesto el rey.- llévenselo muchachos.- ordeno.

-¡espera! si vas a matarlo sin piedad entonces llévame...llévame para así poder ver lo que no he podido evitar… para ver mis propios errores…- pidió.

El rey lo miro un instante, después indico a los soldados que lo siguieran.

-recuerda…- dijo.- que tú lo has pedido.

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Podía verlo desde su ventana, veía a la multitud, al consejo, a los soldados, la guillotina, pero faltaba algo… faltaba la persona que moriría a manos del verdugo.

-…- un escalofrió recorrió todo su cuerpo.- "Hans…"- pensó mordiéndose el labio.

Logro ver a su padre, tras él unos soldados los cuales jalaban a un joven encadenado, la cara de este se encontraba cubierta.

Al llegar hasta la guillotina, el rey comenzó a hablar, no podía escucharlo pero veía sus labios se moviéndose, se acerco al joven que se encontraba a unos metros y descubrió el rostro de este.

-…n-no…i-imposible…- dijo entrecortadamente.

Sobre sus mejillas comenzaron a resbalar las lágrimas, una tras otra, lloraba en silencio, mientras veía como su amante, caminaba hacia la muerte con la cabeza en alto.

-no… ¡NOOO! ¡HANSSS!- grito con todas sus fuerzas.- ¡HANSSS!

Los gritos del príncipe llegaron hasta la plaza, incluso Prusia, que se encontraba tras la multitud, pudo escucharlo.

-¡Perdóname! ¡PERDÓNAME, POR FAVOR!- grito.

El rey lo miro, Prusia trato de librarse en vano, mientras que Hans se limito a sonreír.

-¡te amo! ¡Perdóname!- grito, le lanzo un beso y con toda su fuerza volvió a gritar, deshecho en lagrimas, que lo amaba y que lo perdonase.

Hans lo miro.

-Monseigneur, nada tengo que perdonaros.- dijo sin dejar de sonreír, hizo una reverencia y avanzo hacia la guillotina.

-te amo…- murmullo.

Aquella cuchilla negra se tiño de color rojo junto con el suelo, un cuerpo inerte cayó en el mismo, mientras que la cabeza de esté rodo en una especie de canasta.

Desde su alcoba pudo verlo todo sin poder hacer nada por él.

Se dejo caer sobre sus rodillas.

Sus ojos se encontraban vacios, asustados, fríos, ausentes, distantes y sobre todo, heridos… mientras lloraban un aire perdido, sin llanto, ya cansados de derramar tantas lagrimas, se encontraban vacios.

Todo había terminado.

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Cayo sobre sus rodillas, lleno de sufrimiento e ira, tiro de puñetazos al suelo incapaz de decir una sola palabra.

Dirigió su vista hacia la habitación de su amado príncipe solo para descubrir que este ya no se asomaba por la ventana.

Se tiro bocabajo y comenzó a llorar en silencio, mientras por dentro se lamentaba por su incompetencia.


…SNIFF… he terminado el cap. 8 de una manera algo trágica. Y.Y

Es triste saber que la historia de esos dos termino así.

Para los que se preguntan por que llame mordedura de amor a estos capitulos chequen en youtube LOVE BITE sub bajo su riesgo.

Lamento haber tardado en actualizar, pero lleve a mi laptop a que le hicieran una limpieza profunda y a que actualizaran el Windows, (con dinero de dudosa procedencia)…Por poco pierdo todos mis archivos Word… incluido el nuevo capítulo, (eso pasa cuando le das prioridad a otras cosas)

Además estoy bloqueada… ya van tres veces que reescribo el cap. 10, y al nueve dos que la cambio el final… ¡UFFF!

En fin, tuve dos malas semanas, pero ahora he vuelto al mundo de los vivos.

Aquí les dejo el nuevo capítulo.

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Gracias por leer. ^^'