Notas: Conseguí ponerle banda sonora al fic gracias a Eievui Shi, "What hurts the most" de Rascal Flatts. Gracias por pensar en mi fic al escuchar la canción, por recomendármela cuando estaba escribiéndolo y ¡Por todo! (: Te adoro y bien lo sabes.

Advertencia: No desesperen. De veras. La actitud de Che Tan´Zhi (Al) y Arthur, puede llegar a exasperar. Pero no lo hagan…


Nuevo Mundo: Capítulo II


Londres, Abril 1784

···Still Harder

Getting up, getting dressed, livin´with this regret

But I know if I could do it over

I would trade give away all the words that I saved in my heart

That I left unspoken...

"Y así mismo, solamente podía pararme. Y pensar. Reflexionar. Y, finalmente, caer en una profunda desesperación de la que no podía escapar aun que quisiera… Aun que pasaran miles de años, jamás podría borrar la pena de mi corazón"

. . .

1725…

Tragué saliva. Repetidas veces. Quería gritar, chillar… Pedir auxilio. Pero las palabras estaban muertas en mi garganta ante la visión de aquel par de enromes y curiosas pupilas, de un profundo y claro azul cielo que se encontraban a escasos centímetros de mi cara, ¿P-por qué? Abrí la boca, sin emitir tan siquiera sonido alguno, haciendo lo único que se me ocurrió: Echarme hacia atrás, tratando de huir y recuperar mi espacio personal.

Tembloroso, retrocedí ayudándome de las manos, aún sentado y sin poder parar de mirar aquel rostro liviano. Me di cuenta de que el muchacho que tenia delante ni se inmuto cuando trate de escapar, su mayor gesto fue ladear la cabeza, como si no comprendiera mis gestos… Pero aquellos pensamientos se me nublaron cuando sentí un árbol en la espalda. Estaba atrapado – Mierda… — Farfullé, volviendo la vista hacia la corteza de la centenaria planta y, antes de que pudiera volver a mirarme, tenia al joven de nuevo encima, observándome, esta vez con el ceño fruncido. Como si me estuviera analizando mas afondo.

Que… ¿Qué mierdas estas mirando? – Inquirí, sintiéndome mas amenazado por su mirada analizarte que por el hecho de que fuera un indígena, seguramente de la tribu que nos habían mencionado, y estuviera completamente desarmado. Suerte la mía. El joven se retiro de mi rostro, alzando las cejas en lo que casi pude intuir como un gesto divertido. Era alto, pero las suaves facciones de su rostro podían indicar que tendría unos 17 o 18 años, a lo sumo. De piel bronceada y casi dorada, aparte de los bellos ojos azules con los que me había impresionado en primer lugar, también lucia una larga y desordenada cabellera rubia oscura y diversos tatuajes en su desnuda y tonificada piel. Jamás había visto nada igual. El muchacho soltó una risa, lo cual me puso más de los nervios — ¿De que te estas riendo, estúpido salvaje? —Escupí sintiéndome intimidado, sabiendo que aquello solo podía ir a peor.

Pero el muchacho solamente soltó una carcajada mas pronunciada, mientras me miraba sin decir palabra, ¿Le acababa de insultar y no había reaccionado agresivamente? Tu… — Trague saliva, alzando las cejas y tratando de reincorporarme, pero sin conseguirlo — Tu no entiendes ni una palabra de lo que digo, ¿verdad? — Aventure, dando por confirmada mi sospecha al observar su media sonrisa y sus ojos, aun curiosos, sin dar muestras a que fuera a contestar. Solamente me devolvía la mirada, con la curiosidad pintada en su rostro.

Trague saliva, aquello era demasiado extraño. El indígena no paraba de aproximarse, mirarme cerca. Demasiado cerca… Acaso… ¿Acaso en aquel maldito bosque no conocían el "espacio personal"? – Oye… No… - Intente apartarle, con un gesto que pretendí que fuera firme, pero de repente me di cuenta de cómo me temblaban las manos, ¿A que venia aquel nerviosismo? Solo era uno. No podía hacerme daño, ¿Cierto? Claro que no…

Pero antes de que pudiera plantearme de la supuesta agresividad del muchacho, sus manos comenzaron a deslizarse sobre mi brazo, acariciándome la tela de la camisa con cuidado -¡Es-espera…! – Enrojecí al instante ante sus toques furtivos, pero el parecía casi sorprendido por el rocé de la prenda. Aun que me sentía azorado y ligeramente molesto, le deje hacer. Por que no quería molestarlo y el simplemente estaba tocando por el tacto suave que tenia la camisa. Aguanta Arthur, me decía a mi mismo, tratando de relajarme, pero sintiendo que era imposible cuando, con una sonrisa iluminada en el rostro, deslizo sus dedos por mi pantalón.

Abrí los ojos, temblando cuando sentí como, con lentitud, acariciaba por la zona de mis muslos, subiendo las manos – Eh… no… mierda, n-no toques ahí… - El muchacho no parecía comprender, así que aparte su mano suave, pero firme. Aquello era demasiado para su falta de espacio… Respiré, intentando recuperar la normalidad en las pulsaciones, que se habían disparado con aquel simple gesto del sonriente y dorado joven que tenía delante de mí.

Fruncí la boca, tratando de parecer molesto, pero simplemente su cara no me lo permitía

No podía dejar de mirarlo. Tenía una mirada adorable, analizante. Suspire. No sabia que decir, no tenia nada que ver con la agresiva y aterradora imagen que había formado en mi mente sobre los habitantes de aquellos bosques durante la noche interior y de las pocas historias que me contaron mientras estaba en Londres. Era completamente contrario… El muchacho chaqueo la lengua, con gesto nervioso, mientras farfullaba algo en una lengua que no podía alcanzar a entender, pero parecía algo enfadado ¿Mi gesto le había molestado? ¿Y si se había sentido ofendido…? Aun que sus manos rozándome por encima de la ropa me puso los pelos de punta… De haber sido otro, ya estaría muerto.

¿Cómo te llamas? ― Inquirí, con tono confuso y completamente perdido en su retahíla de palabras, que sonaban roncas, bajas y con un tinte casi musical. No sabia para que lo intentaba, estaba más que claro que el muchacho no entendía ni una sola palabra de lo que estaba diciéndole ― Estoy cada vez mas imbécil… ― Negué con lentitud. ¿Qué había pensado? ¿Qué de repente me entendería y me diría su nombre como si nada?

El ojiazul, con otro chasquido, me saco de mis pensamientos, haciendo que lo mirara y encontrármelo mirándome, profundamente y sin parar de hablar en esa fascinante y caótica lengua suya. Suspire, dramáticamente. Aquello parecía que no iba a funcionar…

Después de varios segundos en un extraño silencio que nos había envuelto, el muchacho alzo la mano, golpeándose con fuerza el pecho, sonriéndome con una dulzura radiante.

Che Tan´Zhi Fue lo único que farfullo, volviendo a golpeándose, repetidamente.

¿Eh? Había escuchado una vez más salir una serie de sonidos de su boca, pero no podía comprenderle en absoluto. Aun que lo intentara. Simplemente podía mirarlo, sentado delante de mí, con rostro aniñado y amable que me obligaba a sentirme cómodo, aun que no pude hacer más que fruncir el entrecejo y sentirme confundido. Más confundido que en toda mi vida… ― ¿Che…Tan´Zhi? ― Repetí sus palabras, a duras penas, mirándolo, con duda. Él asintió, animado, mientras soltaba algo parecido a un grito de jubilo y se señalaba de nuevo, repitiendo las mismas palabras Acaso… ¿Acaso ese era su nombre?

¿Che Tan'Zhi? ― Repetí en voz baja, un poco más fuerte y confiado. Arthur, eres un completo absurdo, me dije a mi mismo, negando con la cabeza levemente... Aunque aquella era la única forma de hablar con él. O al menos, intentarlo… Él muchacho parecía animado, sin parar de asentir, con semblante feliz. Dibuje una media sonrisa, inclinándome hacia él ― Ar-thur ― Vocalice alto y lento, apuntando mi pecho, enrojeciendo en el acto. Por Dios, me sentía como un autentico y completo idiota.

Alzo las cejas, abriendo la boca, con gesto confuso ante mis palabras, ¿No me habían entendido? Quise intentarlo de nuevo, pero de repente, se le ilumino la cara, repitiendo mi nombre a su manera "Arr-thurrr" . Aquella contestación del muchacho no hizo más que sacarme una carcajada. Era adorable, tenía un tono potente y aniñado en su voz al decir mi nombre, arrastrando demasiado las erres, lo cual me fascinó aún más

Él no paro de sonreír, con una sonrisa dibujada en sus labios y un tenue sonrojo en sus mejillas ― Arthur ― repetí con fluidez, mientras me apuntaba con una sonrisa minúscula en mis labios. Su mano se deslizo hasta tocar mi pecho con cuidado, volviendo a repetir mi nombre esta vez un poco más alto y claro, pero sin hacer un gran cambio. Y ahí se quedo, con los ojos cerrados en un feliz gesto y yo mirándolo. No hizo ademán de alejar esos dedos que tanteaban mi pecho, acariciándome la piel. Y yo tampoco hice ademán de apartarlo, quizás se ofendería…

Me había dado por vencido con él y aquella extraña manera que tenia de acercarse hasta llegar a juntar nuestros rostros para que quedaran a escasos centímetros sin ningún tipo de espacio personal, su manera de tocarme por encima de las telas con cuidado, pero sin pudor ni vergüenza y aquella voz que sonaba extraña y fascinante, aun que del todo incomprensible.

Su sonrisa se ensancho, como si algo se le hubiera ocurrido. Me creaba demasiada curiosidad e inquietud, sentía la necesidad de entenderle… Me encandilaba mirarlo. Casi corriendo, se separo de mi, acercándose a un pequeño montículo de tierra y comenzando a dibujar pequeñas formas en el suelo, ¿Qué planeaba hacer? Sin darme cuenta, alce la vista, observando como el cielo comenzaba a teñirse de ligeros tonos anaranjados. Nervioso, me mordí los labios, se hacia tarde. Muy, muy tarde Mierda…

¿Qué hacia perdiendo el tiempo con un indio, por muy encantador y adorable que pareciera? Tenia que salir de allí, regresar a la aldea… Pero aquella idea se escapo de mi mente cuando sentí su voz extraña llamándome una vez más, dándome cuenta de que me estaba mirando, ansioso. Clave mis ojos en los suyos y me sonrío con sinceridad, alzando una mano para que me acercara ¿Qué pasa? Inquirí mientras me aproximaba, mirando las extrañas palabras en el suelo que el joven había dibujado, pero a las que no encontraba ningún significado ¿Qué… Son? Alce las cejas, frunciendo los labios, exprimiéndome la cabeza para comprenderlo. Pero no había visto algo más inteligible y confuso en mi vida...

Me miro, con el ceño fruncido con una ligera molestia, borrando de un plumazo lo que había escrito Eh…Eh… Calma Casi solté una carcajada ante el puchero de niño pequeño que parecía estar apunto de hacer. Estaba agobiado, eso si que podía entenderlo. Sentí casi la necesidad, por su reacción, de alzar la mano y acariciar su cabeza para consolarle, como si de un infante se tratara, pero… Me dio cierto reparo, ¿También iba a cruzar yo las líneas de su espacio privado? No, de ninguna manera. Mientras tanto, él seguía concentrado en su tarea, en el suelo, cuando reconocí una forma conocida, pero… ¿Por qué dibujas una flor? Balbuceé, confuso. No entendía que quería decirme…

Mi gesto y mi negacion con la cabeza parecieron exasperarlo aún más, haciéndolo enrojecer notablemente aun por encima de su piel morena. Barrió de nuevo el sueño, cruzándose de brazos y, ahora sin ninguna duda, molesto. Suspire, tratando de que no me venciera la ternura. Aquel muchacho era demasiado… lindo. ¡Oye, Arthur, tampoco exageres! Me pedí a mi mismo, negando con la cabeza. Era agradable… Lindo era una palabra demasiado fuerte. Suspirando, me senté a su lado, mirándolo de reojo ¿Qué voy a hacer contigo? Farfulle. Quería entenderle. Saber algo más de él que su nombre… ¡Maldición, le producía curiosidad aquel indio salido de la nada!

El muchacho me señalo, con gesto exasperado, sin apartar sus ojos de los míos, penetrándome, examinándome y dejándome indefenso durante unos instantes Arr- thurr Repitió, bisbiseando mi nombre en voz baja, apuntándose a si mismo inmediatamente después Che Tan´Zhi… Sonrío a duras penas y, acto seguido poso su mano en el árbol que tenia a unos centímetros, mirándome con ojos curiosos y, quizás, esperanzados. Me rasque la nuca, confuso.

¿El…árbol? No estaba muy seguro de que decir. Ni de que quería decir el indio… Me acerque, dudoso, pensando en que necesitaba algún tipo de libreta donde apuntar sus palabras y tratar de comprenderlas… Analizarlo. No se me ocurría otra manera de entender a Che Tan´Zhi

Su gesto parecía triste, mientras que bajaba la mano. Quizás tenía tantas ganas como yo de comunicarse, pero estaba doblemente frustrado al no poder hacerlo. Note su gesto pensativo, mientras que con nerviosismo, volvia mi cabeza al cielo, nuevamente. Del tono naranja de hacia rato quedaba poco, y poco a poco se tenia de un azul oscuro, cubriendo con el manto de la noche aquel lugar.

Oye… ― Comencé a decir, cuando de repente, algo corto mis palabras en seco, haciéndome bajar la cabeza y volver mi vista atrás, con el corazón en un puño.

¡ARTHUR! ¿¡Sigues vivo!? ― La voz de mis compañeros sonó cerca, muy cerca. Acabando con aquel aire de intimidad y soledad que habíamos creado. Volví a mirar a Che Tan´Zhi, que se había levantado, observando con temor hacia todos lados, casi preparado para huir. Y una parte de mi quería gritarle que no se fuera, aun que fuera estúpido.

Continuara...


DAdkdajdjasdlaksd ¡Y hasta aquí este capítulo! Espero que les gusten con el primer "contacto" de estos dos par de tórtolos.

¡Y muchísimas gracias a los Reviews! 3 Sois amor, y así solo me animáis a seguir escribiendo (;

¡Muchas gracias y hasta el siguiente capitulo!

PD: Por cada review, un peluchito de Al indio para cada una 8D