Nota: Muchísimas gracias por los reviews. Y especial gracias a "_" por todas sus canciones y recomendaciones para el fic ¡Escuche todas y cada una y son verdaderamente un estímulo y una ayuda! Y disculpen las tardanzas. Tengo ciertos problemas personales para continuarla, pero no piensen que lo dejare de lado ^^
Capitulo dedicado: A "naho-chan-23" por todas las canciones maravillosas que me propuso, y por un review hermoso que me escribió.
A "MyobiXHitachiin", aparte de por lectora de Usuk asidua, por tener tanto interés en esta historia y ser amor de niña.
A Isa, porque se que adora al pequeño "Che Tan´Zhi".
Y a "Eivu Shy" porque me ayudas demasiado ;a;
Gracias a todos (:
Música: "Kimi no shira nai monogatari", de SuperCell
Nuevo Mundo: Capítulo III
Londres, Agosto 1783
…
"Estar junto a ti bastaba…
Pero la realidad es lamentable.
No dije nada. No pude decir nada…
Y nunca más podremos regresar a esos días de verano de brillantes estrellas…"
"Agonizantes. Lentos. Tortuosos. Los días se tornaban largos, tediosos y, en ocasiones, fastidiosos al ser tan monotemáticos. Pero tratar de escapar era inútil. No podía pensar en nada más, y al mismo tiempo, pensar en ello era lo que me ocasionaba tanto mal. Mi premio y mi castigo. Mi infierno y mi paraíso. Él lo había sido todo… Y ahora, aquel todo lo consumía lentamente…"
…
1725…
— Vete — Carraspeé mientras un débil jadeo se escapo de mis labios, mirando con avidez el rostro preocupado del indígena. No quería que se fuera, no deseaba verlo irse, pero… — ¡Vamos, vamos, largo! — Empecé a mover las manos con fuerza, casi empujando su cuerpo, comenzando a ponerme nervioso.
Che Tan´Zhi masculló algo en voz baja, y por su tono pude darme cuenta de que estaba alarmado. Después de dedicarme una larga mirada, salio corriendo, perdiéndose en menos de un segundo entre la maleza, confundiéndose con el ambiente. Perdí el aire al no encontrar su cabellera rubia oscura en medio de la vegetación… Como si nunca hubiera estado allí.
— ¡Arthur! — La voz de William y cada vez estaba mas cerca y comencé a buscarlo, mientras notaba un sudor frío descendiéndome por la espalda.
— ¡Aquí! — Chillé, topándome a los pocos segundos con la cara acongojada de Will, seguido de Julien, que se acercaron a mí rápidamente. Me froté las manos, nervioso, ¿El muchacho nos estaría mirando entre las sombras o se habría marchado ya lejos?
— ¡Por dios! — Jadearon los dos casi al unísono, respirando entrecortadamente — ¿¡Donde te habías metido!? Llevamos horas buscándote, hombre… — William se clavo en mis ojos unos segundos, antes de sonreír como un autentico idiota, haciéndome fruncir los labios — ¡Menos mal que estas bien! La próxima vez que te pierdas, no te buscaremos… — Se carcajearon ambos, mirándome con curiosidad. Les dedique una mirada intermitente a ambos, comenzando a caminar con la cabeza alta y los otros entrecerrados.
— Estoy bien. Y no… ¡No me había perdido! — Espeté, recibiendo mas risas de su parte, dándome ganas de asesinarlos. Trate de aumentar el ritmo de la caminata, sintiendo sus pasos a mis espaldas mientras bromeaban sobre mi nulo sentido de la orientación, y de que algo tenían que hacer para remediarlo. Pero apenas los escuchaba, solamente mire hacia atrás, clavando mis ojos en el pequeño claro donde hacia unos minutos atrás había estado con aquel enigmático y salvaje muchacho, ¿Volvería a verlo alguna vez? Solamente podía recordar sus ojos, claros, azules… Hermosos. Y con ese recuerdo en la mente, pase la noche demasiado pensativo y, en la cena durante la cual me reprimieron mínimamente por mi perdida, me propuse a mi mismo de que tenia que volver a verlo. No sabía como… Pero tenia que volver a verlo…
Las luces se apagaron pronto, debido a que teníamos que madrugar y pronto el silencio se hizo eco en la casa. No se oía ni un alma en toda la vivienda, salvo el rasguear de mi pluma contra el papel. Aquello era de locos, pero los ojos de Che Tan´Zhi me estaban persiguiendo. Mi infancia había sido bastante solitaria y sin demasiadas amistades, debido a mi carácter, así que aprendí a desahogarme mediante el dibujo. Me relajaba, me calmaba y me hacia sentir bastante bien conmigo mismo. Plasmaba mis pensamientos, mis obsesiones, mis sueños… Y en aquel mismo momento, solamente podía tratar de retratar el rostro del indígena de memoria, sin logar captar del todo la curvatura de su mandíbula, ni la arqueación perfecta de sus cejas. Pero sus ojos… Eran exactos, conseguí grabarlos tan perfectamente nítidos como los tenia en la mente, atravesándome, ¡Un momento! ¿No me estaba obsesionando demasiado? Suspire, rindiéndome ante mis pensamientos…
Solo, en mi cama, escuchando la respiración entrecortada de mis compañeros, pensé en las mil maneras con las cuales podría volver a encontrarme con el indígena mientras guardaba mi cuaderno de dibujo con aquellos garabatos debajo de la cama… ¡Aquello era demasiado interesante! Quizás si volvía a aquel claro… El sueño me vencía, pero al cerrar los ojos, solamente podía verlo a él… Y con el brillo de sus ojos en la mente, finalmente, me deje mecer por los brazos de Morfeo
…
— ¡Arthur, despierta de una vez! — La voz de William inundo la habitación, despertándome de golpe. Aún así, no me incorpore ni hice señas de haberle escuchado, simplemente me quede quieto, sintiendo como el estridente muchacho empezaba a tirar de las mantas — ¿Qué demonios hacías ayer en vez de dormir? — La risa se hizo presente en sus labios, haciéndome fruncir el ceño.
— Déjame en paz… — Farfullé sin ganas, irritándome a cada nuevo tirón, ¡Hacia demasiado frío! Y… ¡Estaba cansado, muy cansado! Había tratado por todos los medios descansar, dejar la mente en blanco y dormir, pero cuando cerraba los ojos solamente podía pensar en los ojos profundos y azules del muchacho del bosque… — Will, lárgate, déjame dormir un poco más… — Rogué en un ladrido, ovillándome. Solamente quería unas pocas horas más de sueño…
William soltó otra carcajada, despojándome de las sabanas por completo, haciéndome que le escupiera un "Imbécil" mientras me incorporaba de manera abrupta en la cama. Me dolía demasiado la cabeza… — ¡Tenemos que trabajar, holgazan! — Cuando le dedique una mirada envenenada de odio, puso los brazos en jarra y trate de evitar una risa estúpida ante su reacción. Parecía una madre discutiendo con un infante… — Vamos, levántese y vístase, alteza…
Me queje de mala gana, haciendo crujir los dientes. Ya debía saber que tenía un despertar de perros, y aquello solamente se incrementaba al no haber descansado — Esta bien, idiota. Ya voy, ¿De acuerdo? Sal, que tengo que vestirme — Sonreí con pasividad, desdeñando con gesto impaciente por que se retirara, ¡No pensaría que iba a cambiarme con él delante!
— Esta bien señorita, le dejare para que pueda cambiarse — Me guiño un ojo cómplice y yo creí ahogarme en rabia, intentando apuñalarlo con la mirada, completamente rojo por aquel comentario ¿¡Señorita!?... ¡Lo mataría! ¿A que venia aquel comentario tan sumamente estúpido?
— Cierra la boca — Escupí, agarrando la ropa de trabajo que nos habían cedido tan amablemente Mr. Smith y su señora. Dios, trabajar desde tan temprano debía considerarse prohibido…
El joven se dirigió a la puerta, mirándome de reojo un instante y luego suspirando — Te espero en la entrada del bosque. Recuerda que tenemos que trabajar hoy allí todo el día… — Y finalmente, después de recibir una afirmación de que estaría allí dentro de unos minutos, me dejo solo, con un poco de tranquilidad conmigo mismo y mis pensamientos, ¡Aun que aquello no era del todo posible! Nada mas abandonar William la habitación todos los recuerdos de la noche y el día anterior resonaron en mi mente. No podía parar de pensar en Che Tan´Zhi… Tenía sus ojos azules clavados en la mente, al igual que su infantil y contagiosa sonrisa. Deslumbrante y… Me removí en mi lugar, mientras me calzaba lentamente los pantalones, con gesto pensativo. Antes de dejar de dibujar y conseguir dormir me había propuesto algo: Volver a verlo. No sabía nada de aquel salvaje de piel dorada y ojos claros, pero no podía sacarme de la cabeza aquella idea. Necesitaba saber más… Verlo, hablarle. Aun que el indio no entendiera ni una mísera palabra de lo que le estaba diciendo… Estas fatal Arthur, me repetía mientras seguía vistiéndome. Complementa chalado.
Pero tan solo… Tan solo tenía que volver a aquel claro del bosque. En el mismo lugar y tal, solo tal vez, volvería a encontrarse con el muchacho. Con aquella minima esperanza, salí apresuradamente de la habitación, dirigiéndome hacia donde William me había indicado y en efecto, me esperaba — ¡Arthur! ¿Dónde tienes la cabeza hoy? — Rió el joven, al verme llegar con gesto pensativo y, de lo más seguro, penoso. No me había dado tiempo de mirarme en ningún espejo, pero estaba convencido que presentaba un aspecto horrible, ojeras incluidas — Si estas preocupado por el tema de entrar en el bosque, siempre puede sustituirte alguien y tú quedarte en el pueblo…
—Estoy perfectamente… — Gruñí ya por enésima vez desde que habían propuesto lo mismo desde la cena de la noche anterior. Todos me creían completamente asustado, cuando la realidad es que más bien estaba ansioso por volver. Y también preocupado por no saber hallar el sitio exacto. Nada más internarme con mis compañeros volví a darme cuenta de lo confuso que era toda aquella maleza. Todo parecía igual por todas partes, pero aquello no me desanimo… — ¿Dónde…? — Nervioso, comencé a moverme lejos de ellos, buscando con la mirada algo que me sonara familiar, o quizás parecido al lugar donde lo hallé... Pero la maleza era demasiado similar… Escuchaba la voz de William preguntándome algo a lo lejos, pero estaba demasiado ensimismado como para escucharlo. Mierda, ¿Dónde estaba aquel…? Mi cerebro estaba alterado, no conseguía hallar el punto por más que lo buscara, aunque el claro que tenia a mi derecha era ciertamente familiar…
¿Acaso no era aquel el árbol que le había señalado el pequeño indio en el intento fallido de entenderse? No, era igual a los cientos de otros que habían a su alrededor. ¿O no? Parecía mas curvado… ¿O solo me lo estaba imaginando? ¡Mierda, Arthur, concéntrate! Solo podía chillarme mentalmente a mi mismo. Desvíe la mirada, casi con ansiedad a la maleza, desilusionado. Aquel claro podía o no podía ser… Todo parecía tan igual…
— ¿Arr-thurr? — El viento pareció susurrar mi nombre y, con el corazón en un puño, me gire hacia donde habían salido aquellas rudas y, al mismo tiempo, adorables palabras y me tope con dos brillantes zafiros reluciendo entre la maleza, acompañados de aquella cara casi infantil que me había propuesto buscar.
— Eres tú — Casi pude notar mi rostro iluminarse, mientras farfullaba con alegría y me acercaba un poco. Che Tan´Zhi se incorporo un poco más, sin perder aquel increíblemente entrañable rubor de las mejillas ni su sonrisa deslumbrante. Mascullo algo en su lenguaje, incomprensible pero reconfortante al mismo tiempo, simplemente por su tono amigable y pacifico. Sonreí aun más sin poder evitarlo. Su lengua, aunque extraña, me tenía cautivado. Ladeé la cabeza, con amabilidad, y el siguió sonriendo hasta que de repente las voces de mis compañeros volvieron a inundar el ambiente — Mierda… — Farfullé, mirando hacia atrás unos instantes, para después volver mi vista hacia el joven indio. Volvía a presentar la misma cara de susto que la tarde anterior, con el cuerpo tenso como si fuera a huir de nuevo, ¿Se habría puesto igual antes de presentarse ante él? Tan tenso y nervioso… — Vamos… — No sabia nada de aquella maleza, no conocía el terreno, no tenia ni idea de adonde ir. Pero simplemente agarre una de sus manos, sintiendo sus dedos asustados y temblorosos y tire de su cuerpo, en dirección contraria a la que sabía que estaban mis compañeros. Lejos de allí… Che Tan´Zhi se quejaba a mis espaldas mientras me abría paso entre la maleza, escapando de las voces ajenas.
No sabía exactamente que hacia tirando de aquel muchacho en dirección a lo más profundo del bosque. Solo sabía que quería saber más de él, y no quería que William ni nadie más me molestara…
To be continued…
I´m sorry… :( Es cortísimo, lo sé... ¡Pero es que si seguía con toda la idea, el capitulo se me iba a unas 13 paginas y me parecía muy excesivo... Así que lo que haré sera hacer el siguiente un poco mas larguito, y los recompenso ^/^ Ademas, les tengo la sorpresa de que los dibujos que vayan explicandose en la historia hechos por Arthur, los iré haciendo yo mismo, subiéndolos a mi DA *^* Los garabatos de Alfred de los que habla los subire con el siguiente capitulo y así cada vez que se hable de algún dibujo en concreto -Si, Spoiler de que habrá más dibujos-
Y espero que sepan ser pacientes. Este fic es idea mía original, pero ha ido desarrollandose a partir de dos personas, y tengo que hablar con la segunda cabeza pensante para un par de cosas ^/^ ¡Gracias!
¡Un beso y hasta la próxima!
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