Capítulo 8: Kin-jutsu.
"Oh, yes. It was good work, apart from the screaming".
Terry Pratchett, Wintersmith.
No recordaba cuántas veces había vivido la misma escena, aunque sí podía recordar la sensación de desconcierto que siempre sobrevenía al abrir los ojos y encontrarte donde no crees que estás. Se sentó en la orilla de la cama, sintiendo el cuerpo flojo, miró con extrañeza la aguja insertada en su brazo, siguiendo con la mirada la conexión hasta la bolsa de suero. El ruido del monitor le hizo volver la vista. Shiki estaba en la cama contigua, atado, quiso reírse pero recordó que traía puesta una bata de hospital y podía ser contraproducente.
–¡Hatake-san! Por favor, recuéstese –la enfermera irrumpió en el cuarto, seguida de los guardias.
–¿Me traicionó el aparatito? –preguntó, la enfermera sólo movió la cabeza y se apresuró a subirle las piernas a la cama.
–Por favor, infórmale a Hikari-san que comienzan los problemas –dijo a los guardias, uno de ellos salió corriendo.
–¿Problemas por qué? –preguntó, desconcertado.
–Ja y lo preguntas… pues porque estás despierto.
–Hinorobu-san, por favor, usted tampoco debe moverse. ¡Y ustedes no pueden entrar! –dijo, corriendo hacia la puerta, el guardia la flanqueó, impidiendo la entrada del resto del equipo.
–No iba a huir –refunfuñó Kakashi, cubriéndose el rostro con la sábana.
–Demasiado tarde, ya te vio –dijo Shiki, volviendo a la lectura del Icha-Icha, la enfermera enrojeció.
–¿Por qué tienes mi libro?
–Lectura interesante. Tú no lo ocupabas.
–¿Y usted cómo se desató, Hinorobu-san?
–¡Mi estimado rival! –saludó Gai desde la puerta, agitando unas rosas medio marchitas en la mano justo antes que el guardia la cerrara.
–Sólo los brazos, quería leer –respondió Shiki, agitando una mano, sin despegar la vista del libro.
Hikari entró en la habitación, seguida de Inoichi e Ibiki, Kakashi los miró a ambos pensando que tal vez no había sido una buena idea moverse, no se sentía lo suficientemente fuerte como para enfrentar un interrogatorio. Hikari miró a Ibiki que sólo afirmó con la cabeza. Se acercó a él y comenzó su exploración de chakra en completo silencio.
–¿No podrías dejarme ir a casa? –le preguntó–. Estoy bien, sabes que no estoy herido.
–Quédate quieto, casi termino.
–Maa "quédate quieto" es una orden sexy, pero prefiero moverme a gusto.
–Está bien –corearon entre risas, Hikari le dio un suave coscorrón.
–Los médicos no deben maltratar a los pacientes.
–Todo suyo Morino-san, Yamanaka-san –ajustó con cuidado la válvula de suero, pero hizo patente que se quedaría ahí, ambos intercambiaron una mirada en tanto ella ajustaba la cama de hospital a un ángulo más cómodo.
–Visita social… pero tengo el trasero al aire, si me permiten ponerme algo más cómodo…
–Tu trasero está a salvo, estás sobre él… ¿recuerdas? –dijo Ibiki.
–Maa, creo que sí –sonrió– ¿qué puedo hacer por ustedes, 'doble-I'?
–¿Puedo? –preguntó Inoichi acercándose a él.
–¿Estás seguro?, ¿no prefieres escuchar mi versión? Ibiki puede decirte si miento.
Inoichi sonrió, ciertamente entrar al cerebro de Kakashi no parecía una decisión sabia, considerando que había tardado más de 48 horas en regresar al mundo de los vivos y también sabía que no mentiría. Ibiki jaló la silla a un lado de la cama, para evitarle que tuviera que estar viendo hacia arriba.
–¿Recuerdas todo lo sucedido? –preguntó, Kakashi asintió– ¿hay algo que posiblemente no querrías decir en público? –negó con la cabeza.
–¿Podría recibir mis rosas?
–¿Perdón?
–Gai me trajo rosas.
–Entiendo. Kuno, déjalos pasar.
Sus tres compañeros de equipo entraron, Gai se acercó y le tendió las rosas, casi a punto de romper en llanto, Kakashi le sonrió, Gai era demasiado sentimental, las tomó, murmurando un "gracias". Se quedaron en silencio, de pie, apilándose en la habitación que de pronto parecía demasiado pequeña. El equipo de Ibiki procedió a colocar una barrera anti-sonido antes de abandonar el lugar.
–Asumo que ya tienen el informe de Dragón.
Ibiki asintió, a pesar de desconocer el resultado de la misión, Kakashi ni siquiera había considerado dudar que Atsui la terminaría.
–Natsuko-sama insistió en que yo llevara el amuleto, temía que si no sobrevivía, cayera en manos… equivocadas. Le aseguré que eso no sucedería, pero me lo puso al cuello, en ese momento la arrojé hacia Dragón, sabía que él iniciaría su técnica de defensa total en cuanto ella hiciese contacto con él.
–Según el relato de Halcón, fue cuando el kunai te impactó en el pecho –acotó Ibiki, Kakashi lo miró serio y negó con la cabeza, Ibiki sabía perfectamente bien que no había sido así.
–Impactó al amuleto, el movimiento que ella hizo me alertó.
–Pero, fuiste herido...
–No por un arma. El "kunai" estaba formado por chakra concentrado, al golpear al amuleto el chakra se dispersó y me cubrió, comprendí que era un marcador. Rastreé el origen… vi al shinobi iniciar los signos del kin-jutsu, pero no pude neutralizarlo a tiempo... las cargas eléctricas alcanzaron un movimiento relativo demasiado rápido, la fuerza magnética se elevó y alcanzó a "extraer" buena parte de mi sangre, aunque lo correcto sería decir atraer.
–Usó el chakra como conductor.
–De hecho.
–¿Por qué no lograste neutralizarlo?
–No conseguí controlar el dolor lo suficientemente rápido para reaccionar –respondió con serenidad.
–Todos reportan "dolor" ¿qué lo causó?
–Mi mejor suposición es el amuleto –encogió los hombros, Shiki volvió el rostro de inmediato hacia él, abriendo mucho los ojos.
–¿Por qué no me lo dijiste anoche?, sólo mencionaste lo del rayo-hierro –protestó, incorporándose en la cama.
–¿Por qué no me avisó que había salido del coma? –preguntó Hikari, mirando con indignación a Shiki.
–Eh… ¡porque dijo que no me escuchaba!... que ya estaba dormido –dijo Shiki, achicando los ojos y señalando acusador a Kakashi.
–¿A qué hora se soltó?
–Cuando me dieron ganas de ir al baño–respondió Shiki, apresurado–. ¿Dónde está?
–En el estuche de armas de Gen –respondió Kakashi, Genma jaló hacia adelante el estuche, abriéndolo para echar un vistazo.
–Y yo que creí que sólo aprovechabas para manosearme.
Ibiki suspiró, una vez rota la tensión todos estaban haciendo preguntas y armando mucho escándalo, "lo incomprensible resulta aceptable cuando otros experimentan lo mismo", pensó. Inoichi sonrió, todos ellos eran así. También agradeció infinitamente que Kakashi rechazara de manera tan educada su 'oferta', si el dolor que sintió a través de Yūgao era una indicación, no quería pensar en el de él. Podía darse cuenta del agotamiento en el tono de voz, hizo una rápida secuencia de signos.
–¿Kakashi? –preguntó Shiki, alarmado.
–Está inactiva –murmuró, cansado, cerrando los ojos.
–Morino-san… –comenzó Hikari, mirando preocupada a su paciente.
–De acuerdo, lo dejo en tus manos.
–Inoichi… –comenzó Shiki, haciendo el intento de moverse, Hikari se apresuró a devolverlo a la posición horizontal.
–Lo mantendré en resguardo hasta que seas dado de alta. No creo necesario decirte que vamos a colocarle un sello de seguridad –respondió Inoichi, Genma le tendió el estuche de armas.
–Entiendo. ¿Hikari-chaaan?
–No, no lo daré de alta Hinorobu-san. ¿Puedo confiar en que esta vez se quede quieto? –Shiki asintió de mala gana.
Tras el rápido signo de disipación las barreras se deshicieron, tanto Inoichi como Ibiki desaparecieron al instante, delatando la premura de poner a buen recaudo algo tan peculiar, dejando al equipo a solas con su capitán.
–¿Hikari-san, él…? –preguntó Tenzô.
–Él está bien Tenzô-kun, sólo duerme, Yamanaka-san lo desconectó un rato para que descanse. De hecho es quien recibió menos heridas, cortes sin importancia en su mayor parte, supongo que causados durante la retirada. Sólo era… dramática su apariencia, nunca había visto algo así. Darle tu chakra era lo mejor que podías hacer. Pueden acompañarlo, pero les sugiero que lo dejen dormir –respondió, regresando la cama a su posición natural.
–Volveremos más tarde, Hikari-chan –dijo Gai, tomando del brazo a Genma y Tenzô y prácticamente arrastrándolos hacia afuera.
Hikari se acercó a Shiki, le descubrió el torso y comenzó a examinarlo con cuidado, su caso era extraño, parecía ser que la interacción con el Ichibi dejaba un daño más profundo que el que incluso los médicos de Suna habían diagnosticado y reparado. Shiki la miró, leyendo en su rostro lo que no decían los labios.
–¿Crees que estoy jodido?
–Parece ser alguna clase de sustancia residual –continuó ella– quizá la coloración no se deba sólo a rotura de vasos sanguíneos… haré unas pruebas, y no, no está 'jodido', Hinorobu-san, sólo está sanando más lento de lo que debiera, aunque considerando su reciente 'proeza'… es sorprendente que aún pueda moverse.
–Shiki, llámame Shiki o comenzaré a decirte Nara-san –amenazó, ella sonrió.
–Shiki, correcto… trague esto –le entregó un par de píldoras– funcionan como regeneradoras de tejido –le acercó un vaso con agua– ¿supongo que hablar del amuleto está por encima de mi nivel de confidencialidad?
Al igual que todos los medi-nin a cargo de Ishin, Hikari había accedido al acuerdo de confidencialidad por el tipo de misiones que ANBU cubría. Ishin la había tratado de atraer a las filas del escuadrón, pero ella simplemente era más médico que guerrero. No la apenaba romper en llanto cuando las presiones laborales la superaban, ni tenía que mantener las apariencias.
–Eres prácticamente el médico de cabecera de ese… incordio –señaló a Kakashi con la cabeza– si él confía su vida en tus manos, no veo motivo para no hacerlo yo. ¿Qué deseas saber?
–¿Él resultó tan lastimado por proteger a los demás? –Shiki negó con la cabeza.
–Lo más probable es que recibiera el mayor impacto por tener el amuleto al cuello, aunque desconozco la naturaleza de ese artefacto… y creo que tu deducción es correcta hasta cierto punto, al neutralizar el kin-jutsu les evitó la misma suerte a los demás.
Ella lo miró con seriedad, sin preguntar nada más.
–Yo desconocía la existencia de ese amuleto, Kakashi sólo… me llevó con él a la misión –encogió los hombros–, ayer estaba investigando fuentes antiguas… cuando me trajeron atado como bulto… con sólo las patitas libres…
–Tomoko-chan informó de su presencia.
–Con razón se disculpaba tanto… Yo buscaba información, obtener un contexto, trataba de ubicar los artefactos del pasado dentro de un marco de referencia temporal… es una forma de darle sentido a la existencia de esas cosas, saber para qué y por qué fueron hechas –explicó, sintiéndose un tanto avergonzado por no poder darle respuestas.
–Entonces hay más.
–Hasta donde pude descubrir… cuatro en total.
–¿Y todos causan el mismo efecto? –Shiki negó con la cabeza, pensativo, después la miró con intensidad–. El shinobi que lo atacó quería matarlos, si no para qué utilizar un jutsu prohibido… ¿para recuperar ese objeto?
–Hikari-chan, acabas de hacer las preguntas correctas.
Hikari detuvo su exploración para untarle un ungüento en la barriga y volver a vendarlo; no le era difícil sumar uno más uno, era probable que el 'artefacto' que causara la desaparición de la mansión de Shinro fuera uno de ellos, el que causara los golpes de Tenzô otro más y el citado amuleto el último. Se había documentado, el kin-jutsu utilizado era esgrimido sobre seres vivos, no objetos inanimados, así que para ella era evidente que el blanco era Kakashi y quienes lo rodeaban, incluso los compañeros del enemigo que estuvieran en el radio de alcance de la técnica.
–Hagamos un trato, Shiki. En cuanto él despierte se pueden ir a casa. Pero… tiene que prometerme que no va a leer ese 'libro' hasta que estén allá, créame, plagiar los trucos de Kakashi sólo funciona con quienes no lo conocen.
Tenzô y Genma los transportaron a casa de Kakashi, ya por caer la noche. Tenzô les advirtió a ambos que Sarutobi había exigido guardia ANBU para evitar que salieran de ahí hasta que Hikari, responsable por ambos, los diera de alta, así que Gai había instalado la cama del cuarto de Shiki en la recámara de Kakashi. Kakashi miró incrédulo a sus compañeros.
–¿Tenzô?
–Yo… hice unas ligeras remodelaciones, cuando esto termine dejaré tu casa como estaba, sólo… amplié un poco. Estamos cortos de efectivos senpai, sólo les podemos asignar un guardia para ambos… –dijo Tenzô, excusándose, carraspeó, Kakashi lo miró fijamente– Hokage-sama me pidió que les repitiera estas palabras: "no hay suficiente personal en el hospital para estar recuperándolos cada vez que escapan, insisto en que no salgan de aquí en 3 días al menos".
–¿Estás bromeando? –preguntó Shiki– ¡Necesito continuar mi trabajo!
–¡Amigos! Tienen que controlar los ímpetus juveniles en aras de un bien mayor –dijo Gai, ceremonioso.
–Los dos tienden a escaparse de los hospitales, dejen de protestar –dijo Genma.
–Pero, mis investigaciones…
–Halcón se hará cargo, Sandaime la escogió personalmente –dijo Tenzô, Yūgao entró a la habitación despacito, en atuendo ANBU completo, mirando hacia uno y otro en silencio, traía una caja de archivo en los brazos.
Genma se acercó a Kakashi, le murmuró al oído: "amor, sé que no estás contento, pero no le des trabajo extra a Tenzô ni a ella, Gai y yo saldremos en misión, nos vemos en tres días", Kakashi tensó la mandíbula y asintió.
–Bien, nos retiramos. Halcón, quedas a cargo –dijo Tenzô, se transportaron al mismo tiempo, dejando a los 3 parados en el mismo lugar.
–Hinorobu-san, Sandaime-sama me pidió que le trajera esto –colocó la caja sobre el escritorio de Kakashi– supuso que lo necesitaría. En cuanto al amuleto, dijo literalmente: "Shiki-kun pedirá el amuleto, dile que primero resuelva el asunto del cubo, sin matarse en el intento".
Kakashi se dirigió a su cama sin decir palabra y se sentó a la orilla. Gai había tenido cuidado de poner un pijama limpio cuidadosamente doblado sobre la almohada, lo tomó y lo extendió sobre las piernas, comenzó a quitarse los zapatos.
–¿Qué haces, idiota? Hay una dama presente. Oh… –se interrumpió cuando vio a la ANBU correr cortinas y cerrar ventanas al mismo tiempo con un solo jutsu, para después crear una barrera anti-transportación.– Me siento acorralado.
–Es por seguridad de ambos, Hinorobu-san. Te colocaré el suero, capitán, Hikari dice que el compuesto que hizo ayudará a que te repongas más rápido –dijo, acercándose a Kakashi– levanta los brazos, te sacaré la camisa.
Shiki se quedó en silencio, observando la diligencia con que ella procedía y la extraña docilidad de Kakashi, no pudo evitar ver la delicadeza con que ella rozaba su piel, ni el cuidado que puso al colocar la intravenosa, de pronto se sintió intruso en un mundo privado; desvió la vista, se dirigió al escritorio de Kakashi y les dio la espalda, bajó la caja y comenzó a sacar y acomodar los pergaminos. Los reconocía, eran los mismos que él había traído de Suna. La escuchó carraspear y volvió la vista.
–Hinorobu-san, Hikari me pidió que le pusiera este ungüento, ¿me permite?
–¡Claro que no!, es decir… perdón, yo puedo hacerlo.
–Insisto. También me dijo que era deseable que estuviera recostado –afirmó sin inmutarse, poniendo la mano libre en el mango del ninjatô. Shiki abrió mucho los ojos, el movimiento le era muy familiar.– Puedo acercar el escritorio a la cama si lo prefiere.
–Hazle caso Shiki, es bastante persistente –dijo Kakashi con pereza.
–¿Eres la alumna de mi hermana? –Yūgao asintió– Rayos…
–Te lo dije.
Shiki se dirigió al cuarto de baño a cambiarse la ropa, al contrario de Kakashi, él sí se sentía cohibido, ella lo siguió hasta la puerta, iba a protestar, pero a fin de cuentas sólo le hizo una seña de que lo esperara un poco, ella asintió; salió con sólo los pantalones del pijama puestos, alzó los brazos a los lados y ella retiró la venda, le puso el ungüento y lo vendó con cuidado. Le señaló la cama.
–Yo… continuaré mi estudio mañana temprano –dijo Shiki, trepando a la cama y cubriéndose con las mantas. Cerró el interruptor de la lámpara que habían colocado a un lado de su cama.
–Senpai… –dijo ella en voz baja, acercándose a Kakashi.
–Todo está bien, no es necesario –respondió él con suavidad.
–No pude evitar que el kunai te alcanzara, perdóname –hincó la rodilla en el tatami, al lado de la cama e inclinó la cabeza.
–Levántate, es una orden –obedeció– no fallaste.
–¡Pero no lo desvié!
–No podías, estaba hecho de y controlado por hilos de chakra, tu katana simplemente lo cruzó, el acero no puede cortar el chakra.
La afirmación la tomó por sorpresa. A pesar del control que había mantenido hasta ese momento, terminó por derrumbarse en pedazos de alivio. Elevó la máscara hacia la frente para limpiarse las lágrimas e hizo el esfuerzo de mantenerse estoica, pero no podía. Kakashi la tomó de la mano, la atrajo hacia él, le hizo espacio en su lecho y la estrechó en sus brazos.
–Salvaste mi vida, Yū-gao.
–Como tú salvaste la mía.
Se mesó el cabello, dándose un suave masaje con las yemas de los dedos en el cuero cabelludo, luego se apretó las sienes, imitando a su viejo profesor, Sakata Yuuhei, el mismo erudito que ahora lo consideraba como uno de ellos, él solía decirle que también el cerebro necesitaba masaje. Sonrió; los cuadernos desperdigados en la superficie del pequeño escritorio ya constituían un desastre, las notas en su bitácora habían pasado a ser miniaturas que cubrían hasta las orillas más recónditas de las hojas.
–¿Es su cabello tan largo una declaración de rebeldía contra Kaia-shisou? –la pregunta lo sobresaltó, tirando al suelo una buena cantidad de papeles.
–¡Casi me matas de un susto! –protestó, ella impidió que se inclinara a recogerlos.
–Si se lo ata en una coleta baja, como Atsui, no le estorbará.
–Seee.. también pensé en ello. Y no, ella está en contra del cabello largo en usuarios de niten-ryu, yo uso sólo mi kodachi. ¿Puedo? –señaló los papeles.
–Yo los levantaré –dijo, inclinándose a recogerlos– ya es bastante malo que no esté recostado. ¿Hace… mucho tiempo que está despierto?
–No necesito dormir tanto. No te preocupes, no vi nada.
Shiki sonrió ante su sonrojo, se dio cuenta de que la había incomodado aunque en realidad no había querido hacerlo, pero estaba distraído. Había abierto los ojos cuando el sol ni siquiera amenazaba con aparecer en el horizonte, ella estaba sobre las mantas de la cama de Kakashi, abrazada a él, profundamente dormida. Aunque sólo conocía a grandes rasgos su historia, Sarutobi sabía muy bien lo que hacía al enviarla a ella, Kakashi jamás haría algo que la metiera en problemas. La miró por primera vez sin la máscara ANBU, era muy hermosa.
–Imagino que no es la primera vez que te asignan vigilarlo –señaló con la cabeza hacia la figura dormida.
–No, no lo es.
–Quisiera dormir como lo hace él, siempre duerme tan profundo...
–¿Siempre? –sonrió– sólo cuando se siente seguro. Hinorobu-san, es un halago que duerma de esa manera en su presencia. Ahora vuelva a acostarse, por favor.
–Escucha… necesito avanzar en mi investigación.
–No lo hará si no sana del todo. Tsuchi mandó una protesta formal a Konoha por haber enviado un sustituto en su lugar, aunque las credenciales de Shuu son excelentes. Hokage-sama desea que esté completamente sano a la brevedad.
–Tch, creí que tendría tiempo para descifrar este… embrollo, parece que tampoco podré conseguir algo –dijo, frustrado.
–Hokage-sama mencionó que usted es insustituible.
–Y por eso estás aquí –dijo, sarcástico.
–Lo merezco –dijo, volviendo a enrojecer– en realidad por eso está usted aquí.
Shiki dejó pasar la observación, hacía mucho que había deducido que Kakashi era su guardia permanente, lo había aceptado porque también sentía la necesidad de ir a una misión, aunque el tipo de trabajo en equipo que hacía el equipo principal no era en absoluto algo que él hiciera.
–¿Puedo tomar una ducha? –preguntó.
–Por supuesto, sin embargo Hikari ordenó: "ungüento por la mañana y por la noche y postura horizontal para que el tejido muscular sane como es debido" –citó, contando con los dedos.
Shiki se dirigió a la ducha. Yūgao cerró la válvula del suero y retiró con cuidado la aguja del brazo de Kakashi, luego se dirigió a la cocineta a preparar el desayuno, incluso esas indicaciones le había dado Hikari, una dieta rigurosa para ambos, destinada a devolverlos a la circulación lo más rápido posible. Ishin había comentado que sería mejor si un médico del escuadrón se encargara de ello, pero la elección de Sarutobi era incuestionable.
Cuando Tenzô le entregó la asignación se sintió muy asustada, no sabía si sería capaz de estar nuevamente junto a él sin sentir que el corazón se le volviera a partir, pero él era alguien tan cálido que transformó su aprensión en familiaridad. Se sentía avergonzada por haberse quedado dormida en su turno de vigilancia, a pesar de que sabía a la perfección que Kakashi no intentaría huir y respecto a Shiki, Sarutobi le había dicho 'este cebo lo mantendrá ocupado' cuando le entregó el archivo.
Se puso a hacer un poco de espacio en el escritorio, reacomodando los papeles en el tatami en el mismo orden en que los retirara del mueble. Tomó la bitácora de Shiki, que estaba abierta, para ponerla sobre el buró, su vista se detuvo en la última frase garabateada, leyó los pequeños caracteres quedándose pensativa.
–Un ryu por tus pensamientos –la suave voz de barítono le llamó la atención.
–¿Puedes levantarte? –se apresuró a acercarse, dejando la libreta sobre el buró. Estaba sentado en la cama.
–Hay un poco de mareo, pero sí. ¿Retiraste el suero?
–Hikari me dijo que esa era la última bolsa, dependerá de tu organismo terminar el trabajo –le sonrió.
–Suena como a ella.
–Volveré a… la cocina –dijo, levantándose– si necesitas algo…
–Ir al baño, pero eso tengo que hacerlo solo, ¿no crees?
–¿Muy urgente? –preguntó, enrojeciendo.
–También quiero tomar una ducha pero puedo esperar.
–El jefe está por llegar, él te ayudará en las cosas de... hombres.
–Yo lo acompañaré alumna de mi hermana –dijo Shiki, saliendo de la ducha.
–¡No estoy inválido! –protestó Kakashi, irritado.
–See see, anda, vamos, prometo no mirar.
–Tch.
Yūgao respiró aliviada cuando ambos desaparecieron en el cuarto de baño, había olvidado los detalles incómodos de misiones de ese tipo, por un momento se había sentido la enfermera maravilla para al siguiente caer de su nube. Terminó de acomodar los platos en el escritorio y se mantuvo de pie junto a la puerta esperando que ambos aparecieran, por la discusión amortiguada por las paredes se compadeció de Shiki. Escuchó el llamado a la entrada.
–Usuki-san –saludó Tenzô, traía dos bolsas con víveres– espero que no te hayan dado mucho trabajo, puedes descansar si así lo deseas, tengo un poco de tiempo libre antes de que deba regresar al cuartel.
–No es necesario, en realidad se han comportado –dijo, tomando una de las bolsas– vamos a desayunar, anda, ven –le hizo una seña con la cabeza. Tenzo la siguió, colocaron los víveres en el refrigerador.
–Hay algo que me preocupa… –dijo Tenzô, ayudándola a acomodar la comida en las bandejas.
–Supongo que es lo mismo que a Hinorobu-san, jefe… vi sus notas –dijo avergonzada.
–Hikari hizo lo que pudo, pero la sangre no se recupera tan rápido, senpai no está en condiciones de afrontar un combate por el momento y tampoco Shiki-san.
–¿Crees que no baste conmigo? –él la miró, avergonzado– bueno estás en lo cierto… incluso él apenas pudo neutralizar el kin-jutsu –se dirigieron a las escaleras, la detuvo del brazo a medio camino.
–Tengo a Chita cubriendo el perímetro… es una paradoja, ¿no crees? Tenemos tantos nuevos ingresos y todos están en entrenamiento con los equipos titulares. Espero que Anko y Aoba regresen a la circulación entre hoy y mañana. Atsui regresará de su misión en solo para hoy en la noche y…
–¿Viniste a devolver mi casa a su estado original? –la voz de Kakashi los interrumpió, estaba parado en lo alto de la escalera.
–Todavía no senpai.
